"Quiero hablar de un viaje que he estado haciendo, un viaje más allá de todas las fronteras conocidas..." James Cowan: "El sueño del cartógrafo", Península, 1997.

domingo, 7 de junio de 2009

El capitalismo funeral


Fuente: EL PAÍS 6/6/2009

Personas de lastre cero, relaciones de baja calidad, consumismo, imposibilidad de un proyecto de vida... "capitalismo funeral"


El poeta, periodista, narrador y ensayista Vicente Verdú se ha concentrado ahora en las dificultades del capitalismo. El resultado es
El capitalismo funeral. Según el autor, la crisis que recorre el planeta es "social, cultural, moral y, por lo tanto, el principio de un mundo y el final de otro"

Es muy fuerte lo que dice: estamos en la tercera guerra mundial. Pero hay que atender al modo de decirlo. Vicente Verdú (Elche, 1942) es un poeta; es el autor de un libro memorable, Si usted no hace regalos le asesinarán; como periodista (oficio que ejerce en EL PAÍS desde 1981), forma parte de una generación que combatió con la cultura el espacio gris del franquismo; como ensayista ha visitado Estados Unidos y China con igual solvencia, y como narrador es autor, entre otros, de un libro,
No ficción, que convirtió en su manifiesto contra la ficción, o contra el imperialismo de la ficción. Ahora se ha adentrado en los agujeros negros del capitalismo y ha salido de ahí con un título que abre las carnes, El capitalismo funeral. La crisis o la Tercera Guerra Mundial, que Anagrama publica en el momento más oscuro de la crisis mundial.

PREGUNTA. El capitalismo funeral.

¿Cómo llega usted a este título? ¿No le parece que la palabra funeral disuade?

RESPUESTA. Viene como contraste a una época muy de auge, de orgía, y en este batacazo súbito en que el mundo ha venido a caer esta palabra negativa confiere el contraste del lleno y el vacío, del alto y el bajo, de la levitación y el enterramiento

... Me enamoré de ese título porque funeral, que empleamos siempre como sustantivo, es un adjetivo de origen, y me pareció que ese juego léxico entre dos aparentes sustantivos, capitalismo y funeral, era rotundo y expresaba también el fin de una época. Ése es el fondo del libro, que ésta no es una crisis cíclica más, sino que a mi modo de ver es una crisis social, cultural, moral y, por lo tanto, el principio de un mundo y el final de otro.

P. Y una falla en la historia de la cultura, dice usted.

R. Creo que la crisis no es exclusivamente financiera y económica; hay implicados muchos más elementos. El especulador no puede especular si no hay gente con quien especular; el estafador no estafa si no hay un cándido; la gente no se aventura en las hipotecas si la época no lo promueve. Todo esto tiene que ver. Y tiene que ver, por si faltaba poco, con
la pérdida de calidad de las cosas. Cuando se habla de los bonos basura o de las hipotecas subprime, eso es concordante con el trabajo basura, con la tele basura, con la comida basura y con la mala calidad de las personas, porque ésa es una cuestión que a mí me ha parecido interesante para explicar. No estoy moralizando, estoy hablando de la ruptura de los materiales...

P. ¿Somos peores?

R. ...Los materiales eran malos. La amistad estaba deteriorada o era floja... La calidad de las personas también bajó en correlación con la baja calidad de los tejidos en los vestidos, con la baja calidad de las comidas, del trabajo, de los muebles...

P. Le repito: ¿somos peores?

R. Los conceptos morales son peores respecto a los valores absolutos. Somos menos consistentes. Una economía especulativa como la que venía necesitaba perder consistencia y ganar elasticidad, facilidad de circulación, ligereza, poco afianzamiento. En Estados Unidos hay una cosa que se valora en los empleos: el lastre cero. Se llama a
una persona de lastre cero a aquella que no tiene raíces, que tiene pareja pero no está enamorada, que no tiene hijos o los tiene distanciados, que tiene una formación pero no es una formación muy vocacional

... Es un mundo ligero y volátil, propenso a desvanecerse.

P. Ahora no miramos a la economía. ¿Adónde miramos ahora?

R. En una época pasada vivimos basados en el dolor como eje de la cultura. Se alcanzaba la recompensa después del sacrificio. Primero se ahorraba y después se compraba. Esa ética del dolor, basada en el cristianismo acérrimo, fue sustituida por una sociedad de consumo que invirtió la ecuación. Es la inversión de la ecuación del dolor y el establecimiento de la ecuación del placer. Ahora Zapatero, por ejemplo, nos induce a que consumamos, cuando hace dos o tres meses eso parecía moralmente condenable.

P. Se acabó la fiesta.

R. Como el placer no era malo o condenable sino productivo a través del consumo, que no era pecado mortal, sino que estaba formando parte del espíritu del tiempo, todo había que disfrutarlo en esta vida. Y ésa era la norma que persistía en todos los ámbitos. Esa época también coincidía con un aturdimiento, faltaba un
proyecto de vida. La idea del proyecto de vida es más propia de una época anterior. Casarse, tener hijos, afianzarse en un trabajo de por vida, la extremaunción y el cielo. Todo ese proceso predeterminado se descompone en la segunda mitad del siglo XX: no hay una sino varias parejas, no uno sino distintos trabajos en diferentes lugares, no una familia única sino un ensamblaje de familias mecano, etcétera. El fin de fiesta es el apagón de las luces y el momento en que llega la meditación.

P. Dice que el capitalismo finge su funeral, y evoca con melancolía el siglo XX.

R. Fue un siglo poderosísimo. Se ensayaron en él todas las utopías del siglo XIX, y se asistió a su fracaso. El nacionalismo dio con los campos de exterminio. El comunismo dio en los gulagui. Todas esas grandes ideas colectivas orientadas a crear un hombre nuevo, una humanidad cooperadora, terminaron mal. Fue un siglo muy intenso, y quizá por eso el XXI ha empezado con ciertas resistencias.

P. ¿Estamos en la tercera guerra?

R. Estamos en una gran crisis que propaga una adversidad a escala mundial. Yo he comparado este trance con una metafórica tercera guerra mundial porque el capitalismo necesitó y se benefició de las grandes destrucciones materiales de las dos guerras mundiales anteriores. No sólo Estados Unidos, que se benefició de la destrucción de Europa, la industria alemana también renovó, a través del Plan Marshall, su actividad industrial a una velocidad impensable sin la contienda. Y a partir de ahí puede hablarse del saneamiento de todo el sistema mundial y su progreso. La gran crisis actual ha sobrevenido justamente medio siglo después de la Segunda Guerra Mundial, y ésta estalló casi medio siglo después que la primera.

P. Cita un verso de Hölderlin: "Donde hay peligro también surge la salvación".

R. Esta sentencia forma parte del pensamiento que señala el mal dentro del bien o viceversa, que ve siempre dentro del sí un pequeño no y al contrario.

P. ¿Y ahora dónde ve usted el no?

R. En el descrédito de las instituciones bancarias y de todos los intermediarios, políticos incluidos, como factores de explotación. En cuanto a la política, ya no cabe la posibilidad de pensar en un sistema democrático que sobreviva si no es a la manera como lo ha entendido Obama, movilizando a millones de personas a través de Internet.
El mundo camina hacia la desaparición del intermediario improductivo y hacia una estructura más horizontal, una suerte de "anarquía armónica", como dice Salvador Pániker.

El capitalismo funeral. La crisis o la Tercera Guerra Mundial. Vicente Verdú. Anagrama. Barcelona, 2009. 200 páginas.


Inicio de 'El capitalismo funeral. La crisis o la Tercera Guerra Mundial', de Vicente Verdú DOCUMENTO (PDF - 82,38Kb) - 06-06-2009

sábado, 6 de junio de 2009

La gentrificación de Barcelona

Iconos de vergüenza

PATRICIA GABANCHO EL PAÍS 06/06/2009

Desde la generosa terraza del Museo de Historia de Cataluña, un amigo señaló el promontorio de Montjuïc y me dijo: "Porcioles no se habría atrevido y al final se atrevieron los nuestros". Se refería al hotel Miramar, pintado de verde para hacer más clara su vergüenza. El alcalde huyó de inaugurarlo, aunque el Ayuntamiento tiene participación en el negocio, el 10% o así. No sé qué piensa mi amigo del hotel Vela, que sombrea la playa más popular de Barcelona. En todo caso, el Ayuntamiento lo considera un icono de la ciudad, justo ahora que el urbanismo icónico está desprestigiado en todas partes por las fracturas que produce en el espacio urbano, por la soledad de esos monstruos de postal, porque los buenos arquitectos prefieren hacer ciudad en lugar de hacer edificios con firma y estrambote.

La noticia en otros webs

Barcelona tiene cuentas siempre pendientes con el turismo, pero no tanto porque le molesten -que también- esos rebaños de gentes que van detrás de un guía con un paraguas a guisa de estandarte. No, Barcelona tiene la intuición de que con la excusa del turismo se cuelan demasiadas cosas, por ejemplo, una sutil prolongación del negocio inmobiliario a través de la construcción de hoteles, en cualquier parte. Si es un hotel, todo vale. El de Ricardo Bofill se tramitó como "equipamiento" del puerto para burlar la Ley de Costas. ¿Para que descansen los estibadores? Es una aberración, pero también lo es el que le crece al Palau de la Música o el cilindro de lujo en El Raval. Barcelona usa la cobertura del "turismo cultural", pero lo que pretende es explotar turistas ricos como si la ciudad fuera la ribera de Cancún.

Nadie renuncia hoy a la industria del turismo. Pero en Barcelona el turismo no es la lluvia fina que beneficia al pequeño comerciante, sino un instrumento de gentrificación. La palabra describe la expulsión de los vecinos de toda la vida barridos por nuevos vecinos ricos después de una intervención urbanística. Si es Nueva York, el detonante es privado. Si es la Ribera, el Born, la Barceloneta y hasta El Raval con su prepotente hotel de lujo, el brazo ejecutor es municipal y "progresista". ¿Estamos hablando de la ciudad que fue modelo de urbanismo sensible y a la menuda?

RADIOGRAFÍA DE LA POBLACIÓN ESPAÑOLA: Más natalidad...

El número medio de hijos por mujer se eleva a 1,46, la cifra más alta desde 1990

CELESTE LÓPEZ - LA VANGUARDIA 05/06/2009

España vive un segundo baby boom, mucho más modesto que el primero, allá; por los años 60 y 70, pero un baby boom, al fin y al cabo. Según los últimos datos provisionales facilitados por el Instituto Nacional de Estadística (INE), el número medio de hijos por mujer en edad fértil se elevó en el 2008 a 1,46, la cifra más alta desde 1990. En cifras absolutas supone 518.867 nacimientos, 26.440 más que en el 2007, cuando la tasa se situó en 1,40. Y, como ya ocurrió en años anteriores, el aumento del número de alumbramientos tiene mucho que ver con la inmigración. Uno de cada cinco niños nacido el año pasado fue de madre extranjera (107.475), lo que supone un aumento del 15% respecto al 2007. Las más prolíficas fueron las marroquíes, con un 23,5% del total de nacimientos de madre extranjera....

PARA SEGUIR, IR A:

http://resumdepremsa.caib.es/tmp/CAIB_27493620_Rec.pdf

Pasado un mes, estos artículos estarán disponibles en la Hemeroteca de LA VANGUARDIA

lunes, 1 de junio de 2009

LA LUCHA CONTRA LA DEFORESTACIÓN EN LA AMAZONIA. Biomedicinas para salvar la selva


Manaos plantea una economía basada en la explotación medicinal de los recursos naturales como alternativa a la soja y la ganadería

ANDY ROBINSON - LA VANGUARDIA Enviado especial Manaos - 27/05/2009

Desde su pequeño laboratorio en el campus del Instituto Nacional de Investigacón del Amazonas (INPA) de Manaos, a escasos metros del impresionante árbol Talimbe, de 600 años, y de la piscina llena de enormes peixe boi - mamíferos amazónicos que parecen ballenas-,Jorge Porto persigue varias líneas de investigación.

Sigue en:

http://www.comfia.info/noticias/pdf/49492.pdf