"Quiero hablar de un viaje que he estado haciendo, un viaje más allá de todas las fronteras conocidas..." James Cowan: "El sueño del cartógrafo", Península, 1997.

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lunes, 26 de enero de 2009

La otra guerra sucia de Gaza: Hamás mató a un centenar de supuestos colaboracionistas de Al Fatah

JUAN MIGUEL MUÑOZ - EL PAÍS Gaza - 23/01/2009

Se mezcla la revancha, una división política abismal entre los palestinos, el odio, los intereses personales, y los instintos más primarios. Durante los 23 días de ataque sin respiro que Israel desató contra Gaza, Hamás y Al Fatah ajustaron cuentas en medio del caos. Una guerra extremadamente sucia. Mientras los combatientes disparaban cohetes, decenas de colaboracionistas con Israel informaban al Ejército de este país sobre objetivos concretos. Seguramente, bastantes personas murieron por esa ayuda al enemigo. Pero la reacción de la milicia islamista fue contundente y brutal. Más de un centenar de esos quintacolumnistas fueron ajusticiados.

    Israel

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    A FONDO

    Capital:
    Tel Aviv.
    Gobierno:
    República.
    Población:
    7,112,359 (est. 2008)

Docenas de presuntos traidores han sido detenidos en la franja

Hamás sospecha que el ministro del Interior fue víctima de una delación

El 1 de enero, aniversario de la fundación de Al Fatah, salieron a las calles cientos de sus partidarios. Algunos repartían caramelos -tradicional modo de celebrar una buena nueva- para dar la bienvenida a los bombardeos de la aviación israelí. Masleh Reqab, un profesor de Economía de Jan Yunis, asegura que "miembros de Al Fatah exiliados en Egipto llamaban a sus familiares para anunciarles que en tres o cuatro días volverían a Gaza". Apenas habían transcurrido cinco días de contienda y muchos de ellos pensaban que Hamás no resistiría unos bombardeos tan violentos. Pero aguantaron.

En algunos barrios de la ciudad de Gaza, seguidores de Al Fatah trataron de tomar las calles con las armas. Los policías siempre patrullaron, pero sin los uniformes que les convertían en un blanco fácil para los helicópteros y aviones israelíes. Pretendían evitar que los hombres armados del partido del presidente palestino, Mahmud Abbas, se hicieran fuertes. Y también los saqueos, porque las puertas de cientos de comercios quedaron reventadas por las bombas y las mercaderías al alcance de cualquier ladrón. No obstante, la vestimenta civil de los agentes alimentó el desconcierto.

Hamás no suele tener piedad cuando de prestar apoyo al enemigo sionista se trata. Los disparos en las piernas contra los colaboracionistas, considerados traidores en toda regla por los fundamentalistas, fueron frecuentes en esos días de anarquía. "Había hombres que de repente colocaban un carrito para vender frutos secos y vigilar la casa de algún dirigente de Hamás. Otros regresaban desde zonas donde los soldados israelíes ya estaban desplegados sin sufrir daño alguno. Es casi imposible que no prestaran ayuda a los enemigos", asegura una fuente muy cercana al movimiento islamista. Buena parte de ellos están entre rejas, pero a muchos otros, más temerarios, les fue mucho peor.

"Sorprendieron con las manos en la masa a colaboracionistas disparando a combatientes de Hamás durante la guerra. A éstos los mataban inmediatamente. Los milicianos han ejecutado a más de cien. A algunos que ya son bien conocidos se les encerraba en sus casas con la advertencia de que dispararían contra ellos si abandonaban sus viviendas", añade la misma fuente.

Ehab el Ghosein, portavoz del Ministerio del Interior, no confirma ni desmiente. "Hemos detenido", afirmaba ayer, "a mucha gente por colaborar con Israel. Son docenas de personas que están siendo interrogadas. Matarlos, aunque sean colaboracionistas, es ilegal. Pero han ocurrido sucesos aprovechando esos días de confusión". El Ghosein apunta que el ministro del Interior y uno de los líderes de la cúpula de Hamás, Said Siam, pudo ser víctima de uno de esos colaboracionistas. "Se está investigando", señaló.

Los dirigentes de Hamás no desaparecieron esos días en la clandestinidad más absoluta. A muchos se les podía ver incluso en televisión acudiendo a funerales. Un hecho que pudo facilitar el trabajo a quienes marcaron la vivienda en la que Siam, partidario de la línea dura de Hamás, se reunía con otros jefes de su partido. En ocasiones, los colaboracionistas han contado con aparatos dotados con señales de láser para identificar el edificio que después derribaban los aviones israelíes.

Es una historia vieja que se remonta a los años noventa. Y en la cruenta lucha por el poder que libraron Hamás y Al Fatah durante un año, hasta junio de 2007, cuando los islamistas tomaron el poder en Gaza, también fueron numerosos las tentativas de asesinato de militantes de Hamás, incluido el primer ministro, Ismail Haniya, que sufrió al menos dos intentos de acabar con su vida. La refriega concluyó con violencia inaudita en aquellos días de junio. Y con un cruce de venganzas entre unos y otros en las que la sangre corrió abundante.

La guerra de Gaza: ¿Qué dice Al Qaeda sobre Gaza?


Los líderes de la organización terrorista han usado la ofensiva israelí para predicar la lucha global contra el infiel y para influir dentro de Palestina a los distintos grupos 'yihadistas' que compiten con Hamás y Al Fatah.

FERNANDO REINARES EL PAÍS 24/01/2009

Desde que el 27 de diciembre se iniciara la operación militar de Israel en Gaza, hasta la retirada de sus tropas coincidiendo con la toma de posesión de Barack Obama como presidente de Estados Unidos, se han pronunciado respecto a lo sucedido en aquella franja del territorio palestino tanto Osama Bin Laden como su lugarteniente y verdadero estratega de la denominada yihad global, es decir, Ayman al Zawa-hiri. También, en dos ocasiones, el líder de Al Qaeda en el Magreb Islámico, Abu Musab Abdelwadoud, lo que adquiere especial relevancia si adoptamos una perspectiva europea en general y española en particular.

"Hoy EE UU se tambalea bajo los ataques de los 'muyahidines", escribe Osama Bin Laden. Los comunicados han servido para facilitar la movilización e incitar a la comisión de atentados.

Pero ¿qué tienen en común esos mensajes? ¿Qué dicen en torno a la ofensiva israelí y sus consecuencias? ¿Cuáles son los propósitos con que han sido difundidos?

En primer lugar, los líderes de Al Qaeda han utilizado sus respectivos comunicados para trasladar, a la sociedad palestina y al conjunto de los musulmanes, un discurso que enmarca lo acontecido en la idea de yihad global que propugnan. Osama Bin Laden, en su mensaje del 14 de enero, lo resume así: "Los sentimientos de los muyahidines por lo que estáis atravesando son enormes. Los muyahidines, como vosotros, también están siendo bombardeados por los mismos aviones, y pierden sus más queridos familiares del mismo modo que vosotros. Os apoyamos y no os vamos a abandonar, si Alá quiere. Compartimos el mismo destino en la lucha".

En este mismo sentido, Ayman al Zawa-hiri, decía en el suyo, aparecido ocho días antes: "Mis hermanos musulmanes y muyahidines en Gaza y el resto de Palestina, lo que afrontáis hoy no es una ocupación de asentamientos, limitada a cierta área o a cierta región, sino un eslabón en la cadena de la campaña Sionista-Cristiana contra el Islam y los musulmanes".

En el contexto de la ofensiva militar israelí en Gaza, es probable que los dirigentes de Al Qaeda intenten, con este discurso, beneficiarse del impacto recibido por Hamás -organización, por cierto, ignorada en los distintos comunicados, aunque en el pasado ha sido vehementemente criticada por aquéllos-, al constatarse las limitaciones de las brigadas que constituyen su brazo armado y hacerse manifiestas las discrepancias entre sus máximos responsables, al igual que de la eventual repercusión en Al Fatah.

Importa recordar que durante los últimos años han aparecido algunos grupos yihadistas, tanto en los propios territorios palestinos, concretamente en Gaza, como en campos de refugiados fuera de ellos, caso del Líbano, alineados con Al Qaeda y dispuestos a desafiar el predominio por el cual compiten Hamás y Al Fatah. Según un sondeo del Pew Research Center en 2007, seis de cada 10 palestinos adultos confiaban en Osama Bin Laden.

En segundo lugar, los dirigentes de Al Qaeda se sirven de los acontecimientos de Gaza para justificar el terrorismo que es inherente a su idea de yihad global como la única forma de actuación posible y estimular las motivaciones individuales para implicarse de uno u otro modo en su práctica. Osama Bin Laden insiste en que "sólo hay un camino recto para liberar la mezquita de Al Aqsa y Palestina, el de la yihad en la causa de Alá. En el sagrado Corán, el mandato de Alá está claro: la participación en la yihad en su causa, por medio de las posesiones o de uno mismo, ha de continuar hasta que se convierta en un deber colectivo".

Aquí parece referirse a la distinción que en la doctrina islámica existe entre la yihad como obligación individual o deber colectivo, que a su vez implica otra entre yihad defensiva y ofensiva. Enfatizando el imperativo religioso de contribuir individualmente a la yihad, entendido este concepto en su acepción decididamente belicosa, Osama Bin Laden apela a motivaciones para el terrorismo basadas en criterios de racionalidad normativa.

Pero en el mismo mensaje complementa esos argumentos con una apelación, asimismo de cariz racional, a la eficacia de dicha violencia: "Aquí os presento evidencia que prueba que podéis derrotar a vuestros enemigos con sólo una parte de vuestras capacidades. La primera es la devastadora derrota de la Unión Soviética en Afganistán, con la guía de Alá, gracias a los esfuerzos de nuestra gente, y sin la intervención de ninguno de los ejércitos de nuestros gobiernos".

La segunda consistiría, por su parte, en que, después de los atentados del 11 de septiembre de 2001, "hoy Estados Unidos se tambalea bajo los ataques de los muyahidines y sus consecuencias. Se agota humana, política y financieramente. ¡Oh, mi nación islámica! La yihad llevada a cabo por tus hijos contra la alianza Sionista-Cruzada es una de las razones fundamentales, después de la gracia de Alá, de todas esas consecuencias destructivas para nuestros enemigos, que resultan claras y obvias tras siete años de guerra".

En tercer lugar, los dirigentes de Al Qaeda han reaccionado a los acontecimientos de Gaza con pronunciamientos en los que señalan a quienes consideran culpables de lo sucedido e incitan a la comisión de atentados contra los mismos. Ayman al Zawahiri arengaba así a la población palestina afectada: "Esos ataques son el regalo que os hace Obama, antes de asumir su cargo, y el traidor Hosni Mubarak es el principal socio en vuestro asedio y asesinato". También criticaba expresamente a los mandatarios de Arabia Saudí, Yemen e Irak.

En el comunicado de Abu Musab Abdelwadoud de 2 de enero se habla de una masacre que no hubiese sido posible sin "la Administración americana y su representante Bush", ni tampoco sin "los regímenes árabes encabezados por el Estado de Mubarak, la familia de los Saud y la autoridad de Abbas, coautores de los judíos y de los cristianos para recuperar el poder en Gaza".

El día 15 arremetía también contra las autoridades de Argelia y Mauritania, y hablaba de una "alianza satánica compuesta por judíos, cristianos y renegados".

Para Osama Bin Laden, "es un deber hacer un llamamiento a la yihad y movilizar a los jóvenes en unidades yihadistas combatientes en la causa de Alá contra la alianza de Sionistas y Cruzados y sus agentes en la región, y no desperdiciar la energía de la juventud en manifestaciones callejeras sin que porte armas". Y a "los leones del Islam en cualquier parte" les instaba a "golpear los intereses de los enemigos del Islam, es decir, los cristianos y los judíos, donde podáis y por los medios que podáis".

Ayman al Zawahiri, por su parte, exclama igualmente: "¡Oh, musulmanes donde quiera que sea, luchad contra la campaña Sionista-Cristiana, y golpead sus intereses donde quiera que los halléis!". Abu Musab Abdelwadoud, por su parte, decía en su primer comunicado: "Gente de la yihad, musulmanes, los judíos están ante vosotros, atacadles en cualquier parte y levantaos a apoyar a vuestros hermanos en Gaza, su Estado está condenado a desaparecer".

En suma, los líderes de Al Qaeda se están sirviendo de la ofensiva israelí en Gaza y sus consecuencias para afirmar el carácter mundial de la contienda entre musulmanes e infieles en que aducen hallarse inmersos y en el marco de la cual sitúan esos acontecimientos; asimismo para legitimar la yihad de índole terrorista que propugnan y favorecer su propia estrategia de movilización tanto entre la población palestina como en el conjunto del mundo islámico; y, finalmente, para incitar a la comisión de atentados contra blancos seleccionados por su adscripción no sólo al mundo occidental sino también a una serie de regímenes árabes e incluso contra Naciones Unidas.

Fernando Reinares es catedrático de Ciencia Política y Estudios de Seguridad en la Universidad Rey Juan Carlos y director del Programa sobre Terrorismo Global en el Real Instituto Elcano.