"Quiero hablar de un viaje que he estado haciendo, un viaje más allá de todas las fronteras conocidas..." James Cowan: "El sueño del cartógrafo", Península, 1997.

miércoles, 20 de junio de 2012

"Quanta gent pot viure al planeta Terra?"

Font: Els documentals 60 minuts


Emissió: dimarts 19 de juny

La setmana que comença la cimera de l’ONU sobre canvi climàtic Rio+20, aquest 60 minuts presentat pel prestigiós naturalista sir David Attenborough investiga si el món s'encamina cap a una crisi de la població. Si no es limita el nombre de naixements – cada dia n’hi ha 400.000 - tindrem una crisi d’aliments, aigua i energia. Aquesta és el punt de partida d’un reportatge que es pregunta com serà el futur de la humanitat.

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Durant la seva llarga carrera, Attenborough ha vist com la població humana s’ha doblat i ha passat dels 2 mil milions i mig de persones l’any 1950 a gairebé 7 mil milions de persones avui dia. El nombre no para de créixer i es preveu que es sobrepassin els 9 mil milions de persones en els pròxims quaranta anys. Amb aquest context, el reportatge reflexiona sobre els profunds efectes d'aquest ràpid creixement, tant en els éssers humans com en el medi ambient.

http://www.tv3.cat/videos/4135190/Quanta-gent-pot-viure-al-planeta-Terra


 

Una producció de la BBC. Presentat per David Attenborough. Dirigit i produït per Helen Shariatmadari. Productor executiu, Andrew Cohen. » Veure més

sábado, 16 de junio de 2012

Rescate vergonzoso, de Manuel Castells en La Vanguardia 16-6-2012


OBSERVATORIO GLOBAL

Rajoy ha hecho el ridículo ante el mundo asegurando primero que España no necesitaba rescate, nacionalizando Bankia sin tener dinero para pagarla y, finalmente, apelando a un rescate diciendo que no era tal sino tan sólo ayuda financiera para los bancos y no al Gobierno, sin consecuencias sobre las políticas económicas. Siendo así que los fondos de recapitalización van al FROB, o sea al Gobierno, y que, como le han recordado desde la Comisión Europea, el Gobierno es el responsable en último término de la deuda contraída. Es más, la troika supervisora (BCE, CE y FMI) ha condicionado la continuidad del crédito de 100.000 millones al cumplimiento de objetivos macroeconómicos y a la continuidad de las “reformas” (léase más recortes de prestaciones sociales y empleo público). Alusiones irónicas al orgullo español, que se niega a aceptar la realidad de economía asistida (de hecho intervenida desde mayo del 2010), llenan páginas de la prensa internacional. Lo que sería simplemente un nuevo episodio tragicómico de nuestra impresentable clase política si no fuera porque tiene consecuencias graves sobre la credibilidad del rescate con relación a mercados e inversores. Así que tras haber hipotecado aún más el país, asumiendo desde el Estado la insolvencia de la gran mayoría de las instituciones financieras, la prima de riesgo sigue por encima de los 500 puntos de diferencial con Alemania y el tipo de interés de los bonos a diez años cerca del nivel de alarma del 7%. Y la jactancia de que hemos conseguido mejores condiciones que Grecia, Portugal e Irlanda ha provocado la lógica demanda de dichos socios de obtener condiciones equivalentes, reabriendo la negociación de sus rescates.

Es cierto, sin embargo, que la debilidad de la economía española no está en la economía propiamente dicha, una vez superada la burbuja inmobiliaria, sino en el nivel de endeudamiento privado, en la insolvencia de entidades financieras, de empresas y de hogares. Y como la huida hacia delante de Zapatero gastándose lo que no tenía para sostener la ficción de que no había crisis endeudó también al Estado, hemos acabado sepultados por esa masa de deuda cuyas proporciones ni siquiera se conocen por la opacidad de las instituciones financieras y por el trapicheo de las cuentas de gobiernos central y autonómicos. Deuda impagable en las actuales condiciones de recesión económica. Tanto más cuanto que el Gobierno se ha comprometido irresponsablemente a reducir el déficit público, que era del 8,9% del PIB en el 2011, al 3% en el 2014. Y aunque no será capaz de cumplirlo, simplemente hacer como que lo intenta implica redoblar recortes hasta dejarnos en los huesos e imponer condiciones draconianas a los trabajadores públicos y privados so pena de despido. De forma que el rescate de la banca se hace a través del Gobierno, gravando aún más los intereses de la deuda pública, que pagan los ciudadanos, endureciendo las condiciones sociales y laborales y profundizando la recesión por la caída de la demanda interna.

Lo único que aún mantiene el pulso económico es la actividad exportadora, pero con tendencia decreciente porque cae la demanda en la eurozona, nuestro mercado principal, y se cierra el grifo del crédito a las empresas. Es decir que el rescate de los bancos, indispensable para evitar una catástrofe financiera y un eventual corralito, se ha hecho de tal forma que agrava todavía más la situación de la economía real sin introducir perspectivas de salida de la crisis a corto plazo. Más aún: como no hay posibilidad de reducir el déficit al nivel que se ha prometido y como poco más se puede ya ajustar en condiciones laborales, ni siquiera es seguro que los controladores teutones acepten mantener hasta el final la línea de crédito de financiación bancaria. Y todo ello sin explicación honesta a los ciudadanos de cuáles son los datos del rescate ni sus implicaciones. Sin explicación del monumental fallo en las tareas de supervisión del Banco de España, dejando que su expresidente se vaya de rositas diciendo que nadie sabía la gravedad de la crisis (por cierto, yo sí…) y echándoles la culpa a los políticos. ¿Y por qué, entonces, no se explican los políticos? ¿Por qué no hacemos como en Islandia cuando, tras el colapso bancario del 2008, se convocaron nuevas elecciones porque banqueros y políticos habían tejido una madeja de intereses que no se podía desenredar?

Ante todo este sacrificio, todo este secretismo en aras de la supervivencia del euro y hasta de la UE, recordemos que hay diez países en la Unión que no están en el euro y que están mejor que la eurozona. ¿O es que el ideal europeo se reduce a la unión bancaria y monetaria? ¿Se está intentando crear una federación europea sin decirlo y sin someterlo a referéndum popular? Si la única salida de la crisis de la economía real a corto plazo es la exportación y la única forma inmediata de estimular la competitividad es devaluar saliendo del euro, habrá que elegir en su momento entre extinguirnos paulatinamente con un euromarco que no podemos sostener o reconvertirnos a la peseta y rehacer la economía y la vida con autonomía de país y gobernantes democráticos que acepten corregir un error histórico que benefició sobre todo al sistema financiero y a Alemania y su entorno. Como es Alemania quien de verdad necesita el euro, si lo quiere que pague por él mutualizando la deuda, invirtiendo en la reconstrucción económica de la periferia y compartiendo poder en las instituciones europeas. Federalismo sí, pero no en sentido único. Y si los ciudadanos tienen que sacrificarse por el euro, que se sepa por qué, que se abra un debate real, que se sepan los costes y los beneficios en lugar del actual terrorismo ideológico de amenazar con catástrofes innombrables a quienes se atreven a poner en duda el pensamiento único del euro. La disolución del euro es ahora la hipótesis más probable. Hagámoslo ordenadamente, en función de los intereses de los ciudadanos y bajo su control.

miércoles, 9 de mayo de 2012

Jeremy Rifkin: "Asistimos al nacimiento de una nueva era"


LA VANGUARDIA 04/05/2012 
Foto: David Airob

¿Adiós a la guerra?

Son pocos, pero hay unos cuantos e influyentes entusiastas del futuro: Jeremy Rifkin es uno de ellos. Ha ejercido de consejero en varios gobiernos durante sus presidencias de la UE y actualmente asesora a Angela Merkel en su apuesta pionera por la producción descentralizada de energías renovables; de ellas, de su distribución a través de la red y de cómo eso cambiará el mundo trata su libro número treinta: La tercera revolución industrial (Paidós), y con ese discurso recorre el mundo (participó en el congreso Smart City Expo World de Barcelona). "El internet de la energía cambiará la forma de trabajar y de vivir. Y significará el fin de las guerras por los recursos energéticos".

Sabe cómo crear empleo?

Sí. Debemos pasar a la tercera revolución industrial.

¿En qué consiste?

En un nuevo modelo energético y productivo que ya está en marcha: el capitalismo de la distribución.

¿Es una broma?

Mire a su alrededor con perspectiva y verá que ya estamos experimentando una transformación histórica en la forma de generar y distribuir la energía.

Seguimos dependiendo del petróleo.

Sí, y hemos de librarnos de esa dependencia, superar la segunda revolución industrial y comenzar una nueva era.

¿Por qué?

Aparte de que la energía fósil está poniendo en peligro nuestra supervivencia como especie, ha determinado y ha diseñado nuestro sistema de vida y la manera de organizarnos socialmente: un sistema ya caduco.

¿...?

La primera revolución industrial, al mejorar la higiene y la salud, disparó la demografía. Luego envió a todos los niños al colegio para tener trabajadores eficientes.

¿Y qué ha hecho de nosotros la segunda revolución industrial?

Ha impuesto sistemas centralizados: un gobierno, con una gran capital, en la que se centra todo el poder de decisión y de información a través de televisiones y radios estatales; las centrales de energía, que producen y regulan toda la energía del país, y las carreteras, que responden a esa lógica.

Si prescindimos del petróleo, ¿nos organizaremos de otra manera?

Cambiaremos todo nuestro modo de vida.

Decía usted que ya estamos en ello.

De la misma manera que el vapor nos llevó a la primera revolución industrial, y el motor Daimler-Benz a la segunda, la apuesta de Alemania por la producción descentralizada de energías renovables nos lleva a la tercera.

Pero las energías renovables no son una novedad.

Lo revolucionario es su combinación con internet: el gran cerebro en red. Eso significa decir adiós a la gran televisión centralizada y al poder de decisión centralizado. La autoridad ya no será vertical, sino distributiva.

Alguien la ejercerá.

La tendrá quien posea más información en cada momento para tomar iniciativas, irá alternándose en la red. Las grandes centrales eléctricas se sustituirán por pequeñas productoras de energía controladas por el ciudadano, instaladas en el tejado de la comunidad de vecinos, oficinas, fábricas...

Ya hay comunidades que se abastecen con energías renovables y no han cambiado el mundo.

La verdadera revolución estallará cuando la energía se transmita por la red y la inteligencia colectiva regule su uso. Si en su tejado produce más energía de la que necesita (eólica, geotérmica o solar), la red la redistribuirá y usted cobrará por ello, y cuando necesite más, la comprará.

¿Es una utopía?

En Alemania, IBM, Siemens y Cisco están experimentando diversos sistemas en seis länder para poder enviar kilovatios por la red como si fueran bits de información, y buscando la manera de almacenarlos.

¿Ni plataformas petrolíferas ni tampoco centrales de energías alternativas?

No, porque el aire, la tierra y el sol están en todas partes. En todos los tejados y espacios verdes del planeta se puede captar esa energía y convertirla en electricidad.

¿Y quién lo paga?

Al precio actual, cualquier edificio amortiza en siete años la inversión; pero igual que ha ocurrido con los ordenadores y los móviles, al masificarse su uso bajará el precio.

¿Cómo viajaremos?

Camiones, coches y autobuses serán vehículos enchufables. Es mucho más fácil y barato colocar enchufes que surtidores y depósitos de combustible. Y pronto habrá aviones con energía eléctrica.

Un futuro prometedor, pero hará falta inversión...

Sí, y trabajo, lo que revitalizará nuestra economía y creará miles de empleos.

Es un pez que se muerde la cola.

Los países desarrollados en crisis, como España, deben convertir esa necesidad de adaptación a la nueva tecnología en una oportunidad para el relanzamiento económico. Sí o sí, España necesita crecimiento; sólo con austeridad no se va a ningún lado.

¿Y cómo afectará al tercer mundo?

Este cambio de paradigma cambiará la geopolítica mundial. Los países más pobres podrán convertir su carencia de infraestructuras en ventaja competitiva: es más fácil y barato partir de cero que reconvertir lo ya existente.

Quienes generan y distribuyen la energía van a resistirse.

Sí, como se resistieron las grandes empresas discográficas hasta morir. Es obvio, como han detectado todos los movimientos de indignados del mundo, que el esquema de la segunda revolución industrial está viniéndose abajo.

El ciudadano quiere poder.

Y ese es el significado final de poder generar nuestra propia energía, venderla y comprarla libremente en la red. De hecho, ya se están creando nodos de autosuficiencia que viven conectados con la biosfera. Las energías renovables cierran el círculo de integración del ser humano con el medio.
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La Tercera Revolución Industrial: Cómo el poder lateral está transformando la energía, la economía y el mundo 

Juan Hernández Vigueras: El casino que nos gobierna.



Doctor en Dret y miembro del Comité Científico d'ATTAC España, Hernández Vigueras nos habla de como lo que el llama "casino financiero globalizado" ha acabado con la banca tradicional y nos ha llevado a la situación actual. Rescates bancarios multimillionarios, participaciones preferentes, paraísos fiscales, mercado de futuros, derivados... Hernández Vigueras nos explica qué quiere decir y qué implica esta terminología.