"Quiero hablar de un viaje que he estado haciendo, un viaje más allá de todas las fronteras conocidas..." James Cowan: "El sueño del cartógrafo", Península, 1997.

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sábado, 19 de marzo de 2011

Alimentarse bien

Jorge Pérez Calvo, el ying i el yang dels aliments

Parlarem de nutrició i de quins aliments ens ajuden a mantenir una bona salut física i mental. El metge Jorge Pérez-Calvo és especialitzat en medicina naturista i biològica, i en dietoteràpia. Diu que la nostra alimentació és la base del nostre benestar, i que la frase "som el que mengem" és totalment certa.

miércoles, 18 de agosto de 2010

“Acabamos pagando varias veces cada latita de atún”

Por gustavoduch

La Vanguardia. LA CONTRA.——-VÍCTOR-M. AMELA  - 24/03/2010



¿Qué es la perca del Nilo?

Este pescado rosado, ¿ve? Está en nuestros mercados.

¿Viene del Nilo, de veras?

Del lago Victoria. Es un pez carnívoro que introdujo la FAO para facilitar la subsistencia a los pueblos ribereños.

¿Y ha sido así?

No: unas mafias controlan esa pesca y la exportan a Europa. Esa perca se vende aquí a cinco euros. Si compra mero al mismo precio, le han timado: ¡es perca del Nilo!

¿Con qué beneficio para los ribereños?

Mínima, debido a esas mafias. Además, la perca depreda el resto de los peces del lago… Y a Europa nos llegan dos millones de raciones diarias de esa perca, ¡y en Tanzania hay dos millones de personas hambrientas!

Conclusión.

Malbaratamos el medio ambiente del tercer mundo, nos apropiamos de sus recursos naturales y les dejamos el hambre. El sistema alimentario global imperante es muy disfuncional: ¡produce el doble de alimento del que la humanidad necesita…, pero millones de personas siguen hambrientas!

¿Cómo se explica esta paradoja?

Porque tratamos el alimento como una mera mercancía más. Y hasta lo tiramos.

Cuénteme otro caso ilustrativo.

¿Recuerda el secuestro del pesquero Alakrana en aguas africanas del océano Índico?

¡Cómo no…!

Es uno de los atuneros españoles y lo pagamos todos: cuatro millones de euros de subvención europea a la pesca los metimos ahí en vez de apoyar a pescadores artesanales.

Será porque eso resulta rentable…

No lo es a la larga. En un solo viaje, cargan ¡3.000 toneladas! de atún. Si cada lata contiene 50 gramos de atún, salen ¡60 millones de latas!: una para cada español (y sobran). Repartidas entre los 2,5 millones de somalíes que pasan hambre cada día, tendrían hasta 25 latas de atún por cabeza…

Pues que se lo pesquen ellos.

Ellos no disponen de esos atuneros gigantes…, ¡por suerte para los atunes! Ellos ya vivían decentemente de su pesca artesanal…, pero nuestros atuneros esquilman su pesca: arruinados, los somalíes pasan hambre.

¿Y por eso se convierten en piratas?

¡Por fuerza! Pero ¿piratas, ellos?: ¡nosotros rapiñamos allí, protegidos por nuestras corbetas… que también costeamos usted y yo.

Pues qué cara sale una latita de atún…

La pagamos varias veces: sume subvenciones, dispositivo del ejército (100 millones de euros), rescate de marineros…, más los euros que enviamos con las ONG para paliar el hambre que ya hemos provocado…

Saldría más barato compartir la pesca.

Sí. Los “piratas” han retirado a las grandes flotas pesqueras a alta mar, ¡y vuelve a haber pesca para los pescadores artesanales! Venden sus capturas en mercados locales por 150 euros, y con eso viven con decencia.

¿Y cómo va la pesca en Marruecos?

Faenan cien barcos españoles: por eso España sacrifica a los pobres saharauis… Pescamos sardina, caballa y pulpo para conserveras gallegas deslocalizadas en Marruecos, por su mano de obra barata y explotable.

¿Algún otro abuso pesquero?

Millones de salmones se crían en jaulas gigantes en fiordos del sur de Chile, para exportar a Europa, Japón y Estados Unidos: hay que alimentarlos con toneladas de sardina, anchoa y jurel. ¡Se necesitan cinco kilos de pesca para “producir” un kilo de salmón!

¿Con qué consecuencias?

Pesqueros de arrastre esquilman la pesca frente a Ecuador, Perú y Chile: empobrecen a los pescadores artesanales, que emigran a los extrarradios de las urbes… ¡Miseria!

Y esos salmones ¿están ricos?

Su concentración contamina las aguas. Y enferman. Les echan antibióticos…, que luego ingerimos con su carne. Así también crece nuestra resistencia a los antibióticos…

Qué panorama.

Ahora están muriendo esos salmones a causa de un extraño virus…

Ay, que así empezó el virus de la gripe porcina, ¿no?

Esos cerdos son criados industrialmente, con escasas condiciones sanitarias: están en México porque los ciudadanos estadounidenses no los quieren en sus pueblos… ¡Es que 100.000 cerdos cagando y meando juntos contaminan mucho tierras y aguas!

Pero generarán empleos en México…

Generan miseria. Bastan 14 personas para gestionarlos. Y, para alimentarlos, Estados Unidos envía maíz barato, ¡arruinando a los productores locales de maíz autóctono!

¡Que lo lleven a Haití!

¡No! A Haití estamos llevando contenedores de arroz “humanitario”… que están arruinando a campesinos locales: deberíamos comprarles a ellos su arroz y distribuirlo luego entre la población.

Estamos haciéndolo muy mal, veo…

¡Este sistema alimentario global es un desvarío energético, social y ecológico! ¿Le hablo de cómo estamos deforestando y suprimiendo biodiversidad de semillas a cambio de monocultivos de soja y agrocombustibles? Es de locos. ¿O del oligopolio de la leche?

Me falta espacio para tanto desastre.

Pues se lo resumo: en vez de este sistema alimentario industrial basado en maximizar beneficios económicos, ¿no sería más inteligente apostar por pequeños campesinos, ganaderos y pescadores artesanales, locales, ecológicos? ¡No habría hambre, habría más dignidad, habría más salud!

miércoles, 30 de septiembre de 2009

La OCU ha detectado la presencia de residuos tóxicos en alimentos comunes

Fuente: http://www.ocu.org/seguridad-alimentaria/la-ocu-ha-detectado-la-presencia-de-residuos-toxicos-en-alimentos-comunes-s36281.htm




La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) ha analizado cuarenta muestras de repollo, mantequilla y salmón para saber si contenían residuos de un compuesto químico sintético, el PCB. Al mismo tiempo sus organizaciones hermanas en Bélgica, Italia y Portugal hacían lo propio con productos comprados en sus respectivos mercados y sólo 2 muestras de 120 resultaron limpias de estas sustancias tóxicas.





Los bifenilos policlorados o PCB son compuestos químicos sintéticos que fueron considerados la panacea durante años y empleados masivamente para dar resistencia a numerosos materiales y sustancias industriales (pinturas, adhesivos, aceites de motor y maquinaria eléctrica…). Su producción se prohibió en la mayoría de los países industrializados a mediados de los años 80, tras constatarse que eran altamente tóxicos y prácticamente indestructibles una vez dispersos en la naturaleza. Pero durante mucho tiempo se ha descuidado el control de los antiguos PCB, que han ido llegando a la tierra, el mar y el aire a través de vertidos industriales, viejas maquinarias abandonadas, etc., introduciéndose así en la cadena alimentaria.
De hecho, la OCU ha rastreado y hallado su presencia en algunos alimentos tan comunes como el salmón (el más contaminado), la mantequilla y el repollo (el más limpio). Aunque los resultados de su estudio no revelan la existencia de un riesgo toxicológico immediato y los niveles de PCB siempre han sido inferiores a los topes marcados por la única legislación existente en la materia (la belga), sí constatan que existe una contaminación difusa del medio ambiente y que no debe minusvalorarse la posibilidad de que el problema se agrave en el futuro. Según el Ministerio de Medio Ambiente español aún circulan por nuestro país 210.000 toneladas de PCB, cuya presencia en los alimentos no está limitada legalmente y apenas es controlada por la Administración, y cuyo plan de eliminación se anuncia complicado
Un plan de descontaminación con muchas posibilidades de fracasar
De estas 210.000 toneladas de PCB la mayoría corresponde a aceites de maquinaria eléctrica. Cuando esas maquinarias se queden obsoletas y sean sustituidas por otras nuevas o cambien de manos, existe el riesgo de que los dañinos PCB se dispersen incontroladamente.
El Plan Nacional de Descontaminación y Eliminación de PCB, promulgado en el 2001 y resultado de la trasposición de una directiva comunitaria, establece que los propietarios de PCB deben declarar que los tienen, para que se elabore un inventario de los equipamientos peligrosos. Después, deben ocuparse de eliminarlos mediante una incineración especial controlada y pagar la operación. Todo esto deberá hacerse antes de que finalice el año 2010, que es la fecha tope prevista por la ley para toda la UE.
En opinión de la OCU, delegar la destrucción de los PCB en sus propietarios y traspasarles no sólo la responsabilidad de declarar que los tienen sino también el coste económico de la operación es un error garrafal. Rara vez la industria se ha distinguido por su sensibilidad ecológica y sí lo ha hecho por anteponer su interés económico al respeto al medio ambiente. Es mucho esperar que ahora se ocupe de forma altruista de la descontaminación, máxime cuando parece difícil que se controlen los incumplimientos del plan.
Además, no se puede minusvalorar la actuación de los desaprensivos: la llamada "crisis de las dioxinas" de 2000, durante la cual cientos de pollos belgas destinados al consumo humano murieron en las granjas durante la crianza, fue en realidad responsabilidad de los PCB que se encontraban en el pienso de los animales, compuesto entre otras cosas por aceite industrial de desecho contaminado, que fue vendido como grasa. Si nos remontamos en el tiempo, encontramos casos peores, similares a los de nuestro aceite de colza desnaturalizado: en 1979, en Taiwan, 2.000 personas se intoxicaron con aceite de arroz contaminado con PCB (los hijos de un 25% de las mujeres afectadas, murieron antes de cumplir los 4 años); en Japón, en 1968, un caso similar se saldó con 1.800 intoxicados y 26 muertos.
Por último, no es fácil saber si se poseen o no PCB, pues también están presentes en los antiguos electrodomésticos, las maquinarias de los hospitales, las de las comunidades de propietarios… En una palabra, debería ser la Administración la que se ocupara de la compleja tarea de elaborar el inventario para después exigir y, si fuera necesario incentivar, la eliminación de los PCB. Mientras éstos no desaparezcan el riesgo de que se produzcan contaminaciones por accidente, descuido, ignorancia o mala fe seguirá existiendo.
Controles insuficientes
Según admite el Ministerio de Sanidad, para rastrear la presencia de PCB en los alimentos se analizan seis tipos de productos cada año y sobre un número total de muestras de entre 25 y 100, lo cual es totalmente insuficiente. En Bélgica se hacen, desde la "crisis de los pollos", cerca de 13.000 análisis anuales y se investigan alimentos de todo tipo: carnes, lácteos, huevos, piensos para animales… Además, Bélgica es el único país que cuenta con legislación limitativa de la presencia de PCB en los alimentos. Esto podría explicar por qué los alimentos belgas son los más limpios de los cuatro países participantes en el estudio. Sin duda, ya es hora de que existan normas similares en el resto de la Unión Europea y controles exhaustivos que obliguen a su cumplimiento por parte de las administraciones responsables.
La OCU es una organización de consumidores y usuarios sin ánimo de lucro que nació en 1975, inspirada en las que ya existían en el Norte de Europa. Desde la independencia, sus profesionales elaboran información especializada en materia de consumo y pretenden acercar la respuesta a sus problemas, primero, a sus socios y, por extensión, a todos los consumidores, cuya voz está presente ante los distintos ámbitos de decisión en nuestra sociedad. Actualmente la OCU forma parte de la estructura internacional Conseur, integrada por las asociaciones hermanas de Bégica, Italia, Portugal, Francia y Luxemburgo, que agrupan a más de un millón de familias asociadas.