"Quiero hablar de un viaje que he estado haciendo, un viaje más allá de todas las fronteras conocidas..." James Cowan: "El sueño del cartógrafo", Península, 1997.

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domingo, 4 de octubre de 2009

Cuidado con la Tierra, se tambalea







Acuerdo del clima

















El nuevo acuerdo del clima se negociará en diciembre en Copenhague.


JAVIER SAMPEDRO EL PAÍS 04/10/2009






Los científicos proponen nueve "límites planetarios" para preservar los sistemas que mantienen la estabilidad del planeta desde hace 10.000 años - Tres han sido ya transgredidos, y otros cuatro están cerca




El mundo que conocemos sólo tiene 10.000 años. Por esa fecha acabó la prehistoria y empezó el holoceno, el raro periodo de buen tiempo en que vivimos. Esa estabilidad podría durar otros 7.000 años, según predice la geología, pero la actividad humana ha alcanzado un nivel capaz de "dañar los sistemas que mantienen la Tierra en el estado de holoceno".


La idea de partida es que la temperatura no suba más de dos grados

El hombre destruye especies entre 100 y 1.000 veces más rápido de lo natural

Una propuesta es que los cultivos no cubran más del 15% de la tierra firme

Se han violado límites que elevan el riesgo de un cambio irreversible



Johan Rockström, de la Universidad de Estocolmo, y otros 28 científicos de universidades e institutos europeos, norteamericanos y australianos proponen ahora un sistema nuevo y polémico. Han estimado nueve "límites planetarios" que la humanidad debe respetar para no inestabilizar los sistemas terrestres esenciales, con cambios climáticos bruscos y tal vez catastróficos.


Tres de los límites ya han sido transgredidos: 
  1. los del calentamiento global, 
  2. la extinción de especies 
  3. y el ciclo del nitrógeno. 
  4. Otros cuatro están cerca de caer: uso del agua dulce, 
  5. conversión de bosques en cultivos, 
  6. acidificación de los océanos 
  7. y ciclo del fósforo. 
  8. Los otros dos son la contaminación química 
  9. y la carga de aerosoles en la atmósfera.


Rockström y sus 28 colegas han presentado su propuesta en Nature. La versión completa de su trabajo está disponible en http://www.stockholmresilience.org/planetary-boundaries. El último número de la revista Nature Reports Climate Change recoge las críticas de siete expertos -incluido el premio Nobel Mario Molina-, y hay un debate abierto sobre la propuesta en http://tinyurl.com/boundariesblog.


La idea que más se maneja para el nuevo acuerdo del clima que se negociará en Copenhague, el próximo diciembre, es la "barrera de los dos grados": que la temperatura no suba más de dos grados por encima del nivel preindustrial. Pero los científicos no creen que ese objetivo sea suficiente, ni adecuado.


La barrera de los dos grados se basa en los modelos climáticos convencionales, que predicen un aumento de tres grados cada vez que se dobla el nivel de CO2 en la atmósfera. "Pero estos modelos no incluyen los procesos de feedback que calentarán aún más el clima", dicen los expertos. Un ejemplo de feedback: el calentamiento funde los hielos, y la pérdida de superficie de hielo causa un mayor calentamiento.


Cuando estos feedbacks se incluyen, la duplicación del CO2 atmosférico no sube la temperatura tres grados, sino seis grados, una cifra que "amenazaría los sistemas vitales del holoceno y cuestionaría gravemente la viabilidad de las sociedades humanas actuales", según los autores.


Su propuesta es otro tipo de barrera más exigente. Se compone de dos límites. Primero, que la contribución humana al CO2 atmosférico no pase de 350 partes por millón (ppm). Y segundo, que el forzante radiativo (el cambio de energía en la capa más alta de la atmósfera) no supere los niveles preindustriales en más de un vatio por metro cuadrado.


Los expertos afirman que "violar esos límites incrementa el riesgo de cambio climático irreversible, con pérdida de las principales capas de hielo, subida acelerada del nivel del mar y cambios abruptos en los sistemas forestales y agrícolas". Una pésima noticia, porque ambos límites se han violado ya: el nivel de CO2 está en 387 ppm, y el forzante radiativo en 1,5 vatios por metro cuadrado.


De hecho, "ya empezamos a ver evidencias de que algunos subsistemas terrestres han empezado a salirse de su estado holocénico estable", dicen los expertos. La rápida pérdida de los hielos árticos en verano, por ejemplo. También la masa menguante de las capas de hielo de Groenlandia y la Antártida Occidental. Y el aumento acelerado del nivel del mar en los últimos 10 años.


El 80% de la atmósfera es nitrógeno -un componente básico de nuestras células-, pero en una forma gaseosa que ni las plantas ni los animales podemos asimilar. Son las bacterias quienes lo convierten en nitratos y otras formas utilizables por las plantas. Los animales lo obtienen comiéndose a las plantas. Otras bacterias lo devuelven después a la atmósfera, cerrando el ciclo del nitrógeno.


Pero la fabricación de nitratos como fertilizantes para la agricultura, y los propios cultivos de legumbres -que sí pueden asimilar el nitrógeno de la atmósfera gracias a una bacteria simbiótica- han superado ya a todas las bacterias del planeta: fijan 140 millones de toneladas de nitrógeno de la atmósfera al año.


Como es más de lo que las segundas bacterias pueden devolver a la atmósfera, gran parte de ese nitrógeno acaba contaminando los ríos y las zonas costeras. Muchos sistemas lacustres se han vuelto turbios por esta razón, como se vuelve el mar Báltico entero de forma intermitente.


También puede volver a la atmósfera, pero no en su forma original (N2), sino como óxido nitroso (N2O), uno de los principales gases de efecto invernadero junto al CO2.


Los científicos han situado el límite planetario del uso del nitrógeno en un 25% de su valor actual, o 35 millones de toneladas. Con argumentos similares, fijan un límite de 11 millones de toneladas para el fósforo que la actividad humana vierte a los océanos cada año, no muy lejos de los 9 millones actuales. El flujo natural de fósforo a los océanos ronda el millón de toneladas.


El fósforo no proviene de la atmósfera como el nitrógeno, sino de la minería, pero también se usa para fabricar fertilizantes, entre otras muchas cosas (como pasta de dientes). El registro geológico indica que un exceso de fósforo en los océanos se asocia a episodios de falta de oxígeno en el agua -"sucesos anóxicos"- de tal escala que algunos científicos los consideran responsables de extinciones masivas en el pasado.


La extinción de especies es parte del juego de la vida, pero el registro fósil muestra que su ritmo natural es menor de una extinción por millón de especies al año (las estimaciones varían entre entre 0,1 y 1). La tasa actual de extinción causada por el hombre es entre 100 y 1.000 veces mayor.


La frecuencia basal, desde luego, ya se había disparado en las ocasionales extinciones masivas que jalonan la historia del planeta. Pero ahora "las especies se están extinguiendo a un ritmo inédito desde la última extinción global en masa", dicen los científicos. Se refieren al evento K/T, la extinción masiva que puso fin al periodo cretácico hace 65 millones de años, y con él a los dinosaurios y a la mitad de los géneros biológicos. El impacto humano aún no iguala al de un buen meteorito, pero hace méritos.


La principal causa son los cambios en el uso de la tierra, sobre todo su conversión en tierras de cultivo o zonas urbanas. También los incendios forestales, y la introducción de especies extrañas en un entorno natural. Las cabras, por ejemplo, han hecho más daño al entorno en las islas Galápagos que los propios humanos que las llevaron allí.


El cuadro empeorará con el cambio climático. Los científicos estiman que el 30% de las especies de mamíferos, pájaros y anfibios estarán amenazadas de extinción este siglo.


La extinción de especies no es un problema sólo para los museos de ciencias naturales. Los ecosistemas pueden tolerar notables pérdidas de biodiversidad -muchas especies son redundantes en el sistema-, pero la pérdida de redundancia los hace muy vulnerables a cualquier cambio del entorno. Es la diversidad quien garantiza una respuesta a los imprevistos.


"La Tierra no puede sostener el actual ritmo de extinción sin una importante erosión de la resiliencia de los ecosistemas", dicen los autores. El término resiliencia se ha tomado prestado de la ingeniería -donde mide la energía que puede absorber un material deformándose de manera elástica- para designar la capacidad de un ecosistema para encajar las agresiones.


Rockström y sus colegas proponen como límite planetario que los cultivos no cubran más del 15% de la superficie de tierra firme -ahora cubren el 12%-, pero hay científicos críticos con ese límite, y con los demás.


Los límites de la propuesta


Steve Bass, del Instituto Internacional para el Entorno y el Desarrollo de Londres, duda que este límite del 15% pueda ser tomado en serio por políticos y gestores mientras no haya pruebas más elocuentes de que el cambio de uso de la tierra es perjudicial para las personas. "Si acaso", dice Bass, "lo contrario ha sido más cierto, probablemente: convertir la tierra en cultivos o industrias ha proporcionado mucho bienestar, y las poblaciones seguirán encontrando esa utilización de la tierra deseable y tentadora".


Bass también duda de que el porcentaje de superficie cultivada -sea el 15% u otro- sea el mejor límite para garantizar que el uso de la tierra sea sostenible. "Por ejemplo", dice el científico británico, "el impacto ambiental de un 15% de superficie cultivada en grandes parcelas con métodos intensivos será muy diferente del que tendría ese mismo 15% cultivado de formas más sostenibles e integradas en el paisaje". Bass cree que un 'límite planetario' en la degradación del suelo sería más adecuado que el que propone el informe Rockström.


Myles Allen, físico especializado en clima de la Universidad de Oxford, discrepa de los autores. Afirma que la "campaña" para establecer un límite de 350 ppm de CO2 en la atmósfera tiene poco sustento científico. "Al ser uno de los avales de más alto perfil científico a favor de ese límite", lamenta Allen, "el ensayo de Rockström y sus colegas será citado sin moderación de aquí a las negociaciones climáticas de diciembre en Copenhague, con toda certeza".


"El problema no es si el límite de 350 ppm es demasiado o demasiado poco", prosigue el físico de Oxford. "El problema es que ese límite no capta la idea; las acciones que se requieren las próximas dos décadas son las mismas sea cual sea el nivel de CO2 que decidamos poner como límite; proponer un 'límite planetario' al CO2 es una distracción innecesaria". Allen aboga por mantener la idea actual de la "barrera de los 2 grados".


Otro límite propuesto es que la cantidad de ozono en las capas altas de la atmósfera no se reduzca más del 5% respecto a los niveles de 1964-1980. "La elección es razonable, aunque algo arbitraria", opina el premio Nobel Mario Molina, director del Centro de Estudios Estratégicos sobre Energía y Entorno de México DF. "El límite del 5% está claramente dentro de la zona de comportamiento lineal para la pérdida de ozono global".


Un comportamiento lineal implica que no hay riesgo de respuestas súbitas al atravesar algún tipo de umbral. Estas respuestas "no lineales" de los sistemas terrestres son el fundamento del sistema de límites propuesto por el informe Rockström.


Molina opina que sería mejor poner un límite a las emisiones de compuestos con cloro y bromo, como los cloro-fluoro-carbonos (CFC) que consumen el ozono, y no al propio grosor de la capa de ozono. Pero admite que la idea de los límites es un "concepto útil y muy interesante".

jueves, 2 de abril de 2009

Agricultura y cambio climático en España.La UE urge a España a transformar su agricultura ante el calentamiento



Las cosechas pueden caer hasta un 30% en la Península por el descenso de las lluvias - El sector deberá cambiar la rotación de cultivos y mejorar el riego

ANDREU MISSÉ - EL PAÍS Bruselas - 02/04/2009

España no puede perder el tiempo en la lucha contra el cambio climático. Sobre todo, en el terreno agrícola. Así se lo hizo saber ayer la Comisión Europea (CE) al presentar un paquete de documentos que servirán de base para adaptar a los 27 a los efectos del aumento de las temperaturas. La pluviosidad en la Península Ibérica puede descender hasta un 40% respecto a los niveles actuales, alertó. Si no se toman medidas, los rendimientos de las cosechas pueden caer hasta un 30% a largo plazo, "creando posibles riesgos de oferta de alimentos".

La Comisión llama a los Gobiernos a elaborar planes nacionales

Deberán revisarse las épocas de siembra por el cambio climático

La alerta está especialmente dirigida a los Gobiernos de los países del sur, que sufrirán de forma más severa el aumento de las temperaturas en las zonas terrestres y marítimas, la alteración de la cuantía y forma de las precipitaciones y la elevación del nivel del mar. Con el documento sobre agricultura en la mano, la CE les pide que identifiquen las zonas "vulnerables", que desarrollen planes nacionales para el sector agrícola y que impliquen a sus agricultores en esta adaptación a la nueva situación climatológica.

Para 2050, según la CE, puede ocurrir que las condiciones de producir ciertos cultivos, como los de primavera "se desplacen a las regiones del sur a latitudes más al norte". Por eso juzga imprescindible que los profesionales del sector establezcan rotaciones más equilibradas de cultivos, introduzcan producciones que necesiten menos agua y mejoren las técnicas de riego. Será necesario, además, revisar las épocas de siembra o los tratamientos contra las plagas que, apunta, serán cada vez más frecuentes.

Hasta ahora la UE ha centrado sus esfuerzos en impulsar medidas de mitigación del fenómeno tratando de reducir las emisiones de CO2. Ahora plantea medidas para adaptarse. "Aunque logremos la reducción de emisiones a las que nos hemos comprometido, cierta cantidad de cambio climático es inevitable", dijo ayer el comisario de Medio Ambiente, Stavros Dimas. "Por esta razón es esencial que empecemos a trabajar ahora con los Gobiernos, empresas y comunidades para que desarrollemos una exhaustiva estrategia de adaptación para la UE y aseguremos que esta adaptación se integra en las políticas claves de la Unión".

En el Libro Blanco sobre adaptación se identifican los sectores y actividades que resultarán más afectadas en los próximos 50 años. Más allá de la agricultura, la energía, el turismo, la salud humana, los recursos de agua, las infraestructuras y la biodiversidad sufrirán de lleno el impacto. Estados, como España, que ya ha elaborado el Plan Nacional de Adaptación, han diseñado sus propias estrategias. Por eso se propone como medida prioritaria crear un mecanismo de intercambio de información, para antes de 2011, que facilitará el acceso a la información de las zonas más vulnerables y las consecuencias.

Éstas serán las principales consecuencias:

- Agricultura. El calentamiento tendrá especial incidencia en la producción agrícola, la cría de ganado y la localización de la producción. Las temperaturas extremas incrementarán el riesgo de destrucción de cosechas. El riesgo de heladas aumentará notablemente en las producciones frutícolas. En el sur de Francia las floraciones de melocotones y albaricoques ya se han adelantado hasta tres semanas. También la vendimia y la recolección de maíz 10 días en una década.

- Energía. Los cambios en la pluviometría y el deshielo de los glaciares podrían suponer un aumento de la producción hidráulica de un 5% o más en el norte de Europa y una reducción de hasta el 25% o más en el sur. La caída de precipitaciones y las olas de calor también tendrán influencia negativa en los procesos de enfriamiento de las centrales térmicas.

- Infraestructuras. Las modificaciones del clima afectarán a edificios, sistemas de transporte y suministro de agua. La situación puede ser exacerbada por el aumento del nivel del agua.

- Turismo. Los cambios pueden afectar al descenso del nivel de la nieve en los Alpes y el aumento de las temperaturas en el Mediterráneo. Los modelos de turismo insostenible podrán agudizar los efectos del cambio climático.

- Salud humana. Las muertes y enfermedades relacionadas con el clima aumentarán. Los cambios podrán provocar el desarrollo de enfermedades infecciosas.

- Recursos de agua. Las limitaciones de agua disponible ya son un problema en muchas partes de Europa, que puede agravarse. Las zonas con serios problemas de agua pueden crecer desde un 19% de la superficie actual hasta un 35% en 2070 e incrementar las presiones migratorias.

martes, 17 de marzo de 2009

El Gobierno prevé tres años de descenso en el CO2

Admite que las emisiones se incrementaron en 2007

RAFAEL MÉNDEZ - Madrid - EL PAÍS 13/03/2009

Las emisiones de gases de efecto invernadero subieron en 2007 un 2,1%, según admitió ayer el Ministerio de Medio Ambiente, que en mayo pasado restó valor a un informe de Comisiones Obreras que calculó un ascenso de la emisión de CO2 similar, del 1,8%. Además, Medio Ambiente hizo pública su previsión sobre las emisiones hasta 2020. Calcula que tocarán fondo en 2010, y que a partir de ahí crecerán lentamente durante una década. El Gobierno mantiene la validez de su plan de lucha contra el cambio climático.

El desfase de más de un año con el que Medio Ambiente publica los datos oficiales de emisiones genera situaciones curiosas. Lo previsible es que en 2008 hayan caído por la crisis y por las renovables, pero el Gobierno aún no puede ofrecer la cifra. A cambio, da los datos de 2007, malo en emisiones, ya que volvieron a crecer. España generó en 2007 un 52,6% más que en 1990, pese a que el reparto que la UE hizo para cumplir el Protocolo de Kioto sólo le permite emitir un 15% más en el periodo 2008-2012.

A falta de datos oficiales, el sindicato CC OO se adelanta con su propio cálculo que se aproxima a la realidad. Y, sin embargo, cuando en mayo pasado vaticinó un aumento de un 1,8%, la ministra Elena Espinosa se negó a comentar la cifra al considerar que no era información válida.

En la previsión, el Gobierno mantiene que, entre 2008 y 2012, España emitirá un 36,58% más de gases de efecto invernadero que en 1990, con lo que cumplirá su plan contra el cambio climático. La diferencia hasta el objetivo de Kioto (el aumento del 15%) lo compensará comprando derechos de emisión en el extranjero.

El Gobierno además hizo pública su previsión de emisiones a largo plazo. El Ejecutivo calcula que en 2020 -si aplica y funcionan las medidas adicionales contra el cambio climático-, España emitirá un 41% más que en 1990, muy por encima del objetivo fijado por la UE, que en su conjunto prevé bajar un 20%.

martes, 24 de febrero de 2009

El reto energético aquí y ahora. Todos quieren más. La demanda de energía se multiplicará por la irrupción de los países emergentes***



PEDRO A. MUÑOZ

Algunos datos:

El 17% de la población consume el 57% del petróleo producido

China incrementó el gasto de hidrocarburos un 35% en una década.

España es el segundo país del mundo en potencia eólica.

La mitad del déficit exterior español se origina por la compra de combustibles

La humanidad ya no puede soportar el actual ritmo de crecimiento y consumo que diversas economías nacionales han venido empujando y manteniendo durante estos últimos años. Lo impiden:

  • el cambio climático,
  • la limitación de las fuentes de energía
  • o un modelo económico devastador de recursos.
  • Sin olvidar que un 20% de la humanidad consume el 80% de la energía,
  • y la pujanza de los países emergentes.

Ahí está, por ejemplo, el caso de China. Entre 2002 y 2007 contabilizó el 35% del aumento del consumo de petróleo mundial y, de acuerdo con recientes datos del Departamento de Energía (DE) norteamericano, “se espera que reclame, al menos, otro 24% de cualquier incremento global en la década venidera”.

Más datos impactantes. De la energía que consume el mundo, más del 85% no es renovable. Nadie ignora que cualquier yacimiento, mina o cantera tiene un límite de explotación a partir del cual la producción empieza a disminuir.

Mientras tanto, el consumo se incrementa y bajan las reservas. Un reciente informe de la OCDE indica que sus miembros —que suponen sólo un 17% de la poblaciónmundial— absorben el 56,9% del consumo global de petróleo y el 49,9% de gas natural.

Según el experto en seguridad internacional estadounidense Michael T. Klare, “en los buenos como en los malos tiempos, el petróleo seguirá suministrando la mayor parte de la provisión mundial de energía. Los productos petrolíferos abarcarán el 38% del suministro energético total en 2015; el gas natural y el carbón, sólo el 23% cada uno.

Se espera que el margen del petróleo decaerá ligeramente a medida que los biocombustibles (y otras alternativas) ocupen un porcentaje mayor, pero incluso en 2030 todavía seguirá siendo el combustible dominante”.

“La situación actual es de crisis energética potencial, y ésta estallará en un periodo muy corto si no tomamos decisiones para cambiar nuestro actual modelo energético. Es posible que superemos la crisis económica global, pero si no cambiamos de modelo, la crisis energética nos caerá encima y de ella no podrá recuperarse quien no haya tomado las decisiones correctas a tiempo”, señala Klare.

Esteban Morrás, director adjunto a la presidencia de Endesa, opina: “Si miramos más allá del corto plazo, la conclusión es que los 1.000 millones de personas que hoy tienen acceso fácil a las redes energéticas deberán dejar de derrochar, pero también, que muchos miles de millones más, que no tienen hoy acceso a esas redes, deberán acceder a ellas y consumir mucho más.

Si miramos hacia un futuro mejor para todos los habitantes del planeta, la conclusión es que la demanda energética seguirá aumentando”. Según el Banco de España, la factura del petróleo ha pasado de representar el 3,2% de nuestro PIB en 2007 al 4,7% en el primer trimestre de 2008. Una factura que supone el 50% de nuestro déficit comercial. España importa el 79% de la energía primaria que consume, un porcentaje muy superior a la media de la Unión Europea, que es de un 59%.

Hay más datos preocupantes, como el elevado peso que tienen los combustibles fósiles en el mix energético, situación que ha hecho que las emisiones de gases de efecto invernadero hayan aumentado un 59% en España desde 1990, cuando el compromiso del Protocolo de Kioto era de un máximo del 15%.

Con respecto al petróleo nuestra situación no es mejor. De 1973 a 2004, los países de la OCDE han reducido su intensidad petrolífera (consumo de petróleo por unidad de producto) un 45% de media, mientras que en España sólo ha disminuido un 14,7%.

Todo ello supone para España

  • una pérdida de renta nacional (más déficit comercial),
  • de renta disponible (más inflación),
  • de competitividad exterior (nuestros productos son más caros)
  • y más emisiones de CO2. Nuestro mayor consumo de hidrocarburos nos hace más vulnerables.

“El primer problema energético de España es cómo garantizamos la luz a todos los ciudadanos y a todas las empresas consumiendo menos energía. Junto con Portugal, somos el país con mayor intensidad energética (o ineficiencia energética) de la UE. Nuestra economía necesita consumir un 19%más de energía que la media europea y un 77% más que Dinamarca, que es el país más eficiente. Si en los últimos diez años la intensidad energética de laUE-15 se ha reducido un 11,8%, en España se ha incrementado un 5%”, puntualiza Javier García Breva, director general de Solynova (proyectos de energía solar) y miembro de la junta directiva de la Asociaciónde Productores de Energías Renovables (APPA).

En opinión de García Breva, el enorme potencial de ahorro de energía que existe en la economía española en todos los sectores y actividades constituye una gran oportunidad de desarrollo económico, tecnológico y de empleo. Una segunda conclusión es la necesidad de dar a la gestión de la demanda otro rango normativo a través de una Ley de Eficiencia Energética con compromisos concretos.

No hay que olvidar que consumir un 20% menos de energía o que el 40% de la generación sea de origen renovable no puede quedar al albur de la Divina Providencia, sino que ha de ser un compromiso legislativo de primer orden, la base de una nueva política fiscal y de una planificación energética.

Frente a una situación que irá empeorando, los análisis coinciden en que a corto y medio plazo habrá que apostar por vías que sean más factibles para lograr un sistema energético que no dependa de los hidrocarburos. Es decir, por un “modelo descarbonizado”.

Las vías son:

  • renovables,
  • nuclear y captura de CO2.

Sobre todo ahora, cuando nuestro modelo energético depende en un 80% del petróleo, el carbón y el gas, y un 20% de energías no carbonizadas.

El año pasado, el sector de petróleo invirtió 330.000 millones de dólares en perforaciones, exploraciones, nuevas capacidades o ampliaciones. En renovables, 160.000 millones. Una noticia esperanzadora para quienes llevan décadas trabajando para abrir camino a las energías limpias. Hace 20 años, la inversión que podía haber en renovables respecto a la efectuada en petróleo no llegaba ni al 1%.
Razones hay muchas, pero salta a la vista que lamayor ventaja de las energías renovables es que no dependen de nadie. En Grecia por ejemplo, en el año 2002, el 52% del agua caliente sanitaria se obtenía del sol. En España sólo alcanzábamos el 2,5%.

Pero aquí también se ha avanzado. En la edificación es factible que un edificio en un país como el nuestro pueda cubrir todas sus necesidades con renovables. En estos momentos, España es el segundo país del mundo en parques eólicos, con 17.749 megavatios eólicos instalados a finales de 2008, y el cuarto en instalaciones fotovoltaicas. Además, cuenta con tres compañías entre las cinco mayores promotoras eólicas delmundo. Las repercusiones económicas son evidentes, el sector industrial eólico español proporciona 31.000 empleos directos y más de 60.000 indirectos.

Un informe de la Agencia Internacional de la Energía indica que dentro de tres o cuatro años la producción de petróleo comenzará a declinar. “Para que realmente no se produzca un colapso, deberíamos de multiplicar las inversiones en renovables por tres. Deberíamos invertir 400.000 o 500.000 millones de dólares anuales en renovables en todo el mundo, frente a los 130.000 o 140.000 millones que se invierten hoy. Basta con ver un dato bastante significativo. En España, la energía eólica implantada actual tiene capacidad para producir el 15% de la demanda. En Estados Unidos, que ha sido el país quemás energía eólica ha implantado, no llega ni al 1% de la demanda”, señala el experto Esteban Morrás.

Por otra parte,muchos analistas estiman que la opción nuclear debería incrementar su capacidad.En estos momentos, la opción nuclear cubre en torno al 14% de la demanda. Las inversiones en el mundo el año pasado rondan los 30.000 millones de euros, menos del 20% de lo que se invirtió en renovables.

Las nucleares, junto con las renovables y la captura de CO2, son las tecnologías llamadas a sustituir al petróleo. Una conclusión se impone en el debate: a la larga, todas son necesarias. Es cierto que la captura o “secuestro” de CO2 no es una opción real, pues se encuentra aún en pruebas. Es un proceso que consiste en separar el CO2 de fuentes energéticas e industriales, transportarlo a una localización en la que será almacenado, y aislarlo. Es una tecnología con muchas cuestiones por resolver. De momento se espera que esta tecnología pueda aplicarse alrededor de 2020.

En cualquier caso, las centrales antiguas de carbón tenían un rendimiento de poco más del 30% y se ha hecho un gran trabajo eliminando de ellas muchos elementos contaminantes, como SO2 y NOx, pero el CO2 sigue ahí. Al trabajar en captura de CO2, las nuevas centrales de carbón pueden incrementar mucho su rendimiento, hasta el 55%. Pero habrá que seguir trabajando para hacer real esta alternativa. J

Para Esteban Morrás, el toque de atención ya se ha dado. Hay que buscar un equilibrio en el panorama mundial. “Si queremos un mundo que apunte a un nivel de desarrollo cercano al nivel de un país como España, con 5.000 millones de personas que están lejísimos de ese nivel de desarrollo, la demanda energética deberá crecer enormemente. Aunque 1.000 millones de personas de países más favorecidos posean y consuman energía en exceso, hay 5.000 millones que padecen insuficiencia energética.

Conclusión: se precisa mucha más energía para lograr un mundo más equilibrado. Un desafío en el que tenemos que trabajar empresas, ciudadanos, todos…”. En cualquier escenario que contemplemos a 30 años
vista, la necesidad de oferta energética mundial será el doble de la actual.

Actualmente, la tensión que producen los combustibles fósiles es enorme en cuanto a volatilidad de precios, provocando incluso episodios determinados de restricciones de consumo. Pero, además, las reservas han llegado a su pico y están descendiendo y son para un periodo temporal (40 o 50 años). La situación es ésta: tensiones en los mercados energéticos, las reservas van hacia abajo y las necesidades deben ir obligatoriamente hacia arriba para lograr un mundo más equilibrado.

Está claro que la tensión será la actual, pero multiplicada por un factor X y acelerada por un factor Y. No hay ninguna otra posibilidad. Y la única manera de afrontar y superar este reto es abandonar el modelo energético actual e implantar un nuevo modelo basado en

  • las energías renovables,
  • la edificación energéticamente eficiente,
  • el transporte eléctrico,
  • la captura de CO2
  • y, por qué no, la energía nuclear.

Datos claros en el futuro. Centro de control de Red Eléctrica Española. / RICARDO GUTIÉRREZ

EXTRA EL PAÍS, DOMINGO 22 DE FEBRERO DE 2009. Energía

jueves, 19 de febrero de 2009

El cambio climático desde la perspectiva científica (RadioUNED)

EscucharPulse botón derecho y seleccione 'Guardar destino como...'
Programa:
REVISTA DE CIENCIAS


25/03/2008, de 06:00 a 06:30

Título:
Ciencias Ambientales: Energía y Medioambiente
Contenido:
El cambio climático desde la perspectiva científica

Participante/s:
José Luis Castillo Gimeno (Profesor (UNED))


Pedro Luis García Ybarra (Profesor (UNED))



ENLACE:
http://www.teleuned.com/teleuned2001/html/

lunes, 19 de enero de 2009

Las empresas comercializan los derechos de emisión de CO2 que recibieron gratis del Gobierno


Fábricas de azulejos y cerámicas de la zona de L'Alcora

Fábricas de azulejos y cerámicas de la zona de L'Alcora, en La Plana (Castellón).


La industria ingresa más de 400 millones por la venta masiva de CO2

Las empresas comercializan los derechos de emisión que recibieron gratis del Gobierno - El sistema incentiva los paros en las fábricas para obtener liquidez

RAFAEL MÉNDEZ - EL PAÍS Madrid - 19/01/2009

Qué ironía. Durante años la industria ha presionado contra la limitación de emisiones de dióxido de carbono que imponía el Protocolo de Kioto. Sin embargo, al cumplirse el primer año de entrada en vigor del protocolo, la industria pesada, especialmente la ligada al sector de la construcción (azulejeras, ladrilleras, cementeras...), ha vendido los derechos de emisión de entre 20 y 25 millones de toneladas, con lo que han ingresado entre 400 y 500 millones de euros, según la estimación de Ismael Romeo, director general de Sendeco2, la bolsa española de CO2.

Los compradores han sido sobre todo firmas energéticas e inversores

El cálculo es necesariamente aproximado, porque las compraventas son anónimas, pero todas las fuentes consultadas coinciden en que la industria ha paliado la falta de liquidez y de crédito con la venta masiva de derechos de emisión que recibieron gratis del Gobierno. La industria ha vendido a empresas energéticas (eléctricas o refinerías) e inversores internacionales, principalmente.

Romeo afirma: "La industria es excedentaria de derechos de emisión y más en tiempo de crisis y de bajada de producción, con empresas que han cerrado o que están hibernando. A eso se le suma la dificultad de acceso al crédito. Por eso han acudido masivamente a la venta de derechos de CO2".

Jordi Ortega, del grupo de trabajo de cambio climático de la Universidad Carlos III, coincide: "La crisis de liquidez del sector financiero convierte las emisiones en una fuente para lograr liquidez. Es mucho más rentable vender emisiones al contado que pedir un préstamo".

En abril pasado, el Ministerio de Medio Ambiente repartió unos 100 millones de toneladas de CO2 entre 1.056 instalaciones industriales. Ése era el dióxido de carbono que podían emitir gratis dentro del reparto de la UE para cumplir Kioto. "Las asignaciones del dióxido de carbono en el periodo 2008-2012 fueron inferiores a las asignadas en 2005, pero muy por encima, no sólo de las emisiones de 2005, sino sobre las expectativas de incremento del producto interior bruto", explica Ortega: "Ha habido un error al asignar las emisiones, se debía haber hecho en función de la producción. No podemos primar a empresas que cierran y despiden a gente y que encima se lucran".

La previsión no podía andar más errada y la actividad de las fábricas se ha hundido. Según el Instituto Nacional de Estadística, la producción industrial en noviembre cayó un 15,1% respecto al mismo mes del año anterior.

Los ecologistas siempre denunciaron que esa asignación fue demasiado generosa con la industria y que por eso el mercado de CO2 no reducirá las emisiones. La idea original del mercado era que las empresas invirtieran en tecnología para emitir menos y vender las emisiones, no que pudieran llegar a cerrar para vender el derecho de emisión.

Como sobra CO2 y falta crédito, Sendeco2 ha tramitado numerosas peticiones de venta de derechos, especialmente de sectores muy atomizados, sin posibilidad de reconversión ni de inversión (como las ladrilleras). Uno de los mejores ejemplos está en Bailén (Jaén), donde hay 38 instalaciones afectadas por el Protocolo de Kioto. Son empresas pequeñas que, con la crisis del ladrillo, funcionan al ralentí. Cuando Sendeco2 dio allí una charla para explicar las posibilidades que ofrecía la venta de derechos, la mayoría se apuntaron. Algunas han evitado el cierre y mantenido una actividad testimonial para poder vender los derechos de emisión, ya que los perderían si suspendieran pagos, según fuentes del sector. Lo mismo ha ocurrido en zonas como Castellón o Toledo, que concentran actividad industrial contaminante.

Además, las empresas españolas partían con ventaja porque España fue de los primeros países en asignar sus derechos en la UE. En primavera y verano, cuando la crisis no parecía tan grave y se pensaba que faltarían derechos, muchos pudieron vender antes que las empresas de otros países europeos. El precio de la tonelada de CO2 llegó entonces a los 29 euros, y ahora se ha desplomado -el viernes cerró a 11,8 euros-. El exceso de oferta amenaza con hundir el valor de la tonelada, aunque no a los niveles de 2007, cuando era gratis porque los derechos de emisión para el periodo de 2005 a 2007 caducaban.

La secretaria de Estado de Cambio Climático, Teresa Ribera, explicaba a finales de 2008 a este diario que la crisis provocaría una bajada de emisiones en el sector industrial: "Habrá más liquidez de derechos y, por tanto, una caída del precio de la tonelada". Ribera afirmó que el Gobierno vigilaría ese costo, pero admitió que "no existe capacidad de reacción", porque legalmente el Ejecutivo no puede recortar la asignación. El problema del descenso del valor del CO

2 es que puede condicionar la política energética y lastrar la lucha contra el cambio climático. En 2007, cuando se desplomó el precio, las eléctricas no tuvieron problema en poner en marcha las centrales de carbón -pese a ser más contaminantes- para producir electricidad.

En 2008, con el precio del petróleo y del CO2 por las nubes durante la primera mitad del año, las emisiones del sector eléctrico han bajado un 16%, según WWF/Adena. Unas cifras que, cuando se sumen a la bajada industrial y del transporte (el consumo de gasolina se ha reducido un 6% en octubre) llevarán a que España haya experimentado en 2008 un descenso brusco de emisiones.

La industria admite que puede haber esa venta masiva de derechos de emisión, pero con matices. Aniceto Zaragoza, director de Oficemen, la patronal del cemento, señala: "Puede ser e parte irónico que la industria venda CO2 para financiarse. Pero no todo el CO

2 que sobra se debe al descenso de producción. En el sector del cemento hemos invertido 600 millones para implantar procesos más eficientes y eso reduce las emisiones. Ya quisiéramos que faltasen derechos y tener que comprar porque eso supondría que la producción se ha recuperado". Un escenario que sigue muy lejos.

Un mercado fallido

- Medio Ambiente repartió 100 millones de toneladas de CO2 en derechos de emisión en abril entre 1.056 industrias (ladrilleras, azulejeras, cementeras, papeleras...).

- Con la crisis y la falta de crédito, las empresas han vendido más de 20 millones de toneladas a eléctricas e intermediarios por más de 400 millones. Algunas han llegado a parar la producción para vender derechos.

- Tras años de presiones contra Kioto, la industria ha encontrado en el CO2 una forma de aliviar la crisis.

- El exceso de oferta amenaza con hundir el precio del CO2, que estaba a 29 euros en julio y ahora ronda los 12 euros.

- El Gobierno afirma que ya no puede recortar la asignación a la industria, que tiene derechos hasta 2012.

martes, 20 de mayo de 2008

Guardar el diòxid de carboni sota terra

Una mesura més per afrontar el canvi climàtic consisteix a emmagatzemar el diòxid de carboni sota terra. El programa "El medi ambient" mostra com ho fan a Alemanya.

Construïda l'any 1998, la central energètica de Schwarze Pumpe, a l'est d'Alemanya, crema lignit per proporcionar electricitat a dos milions de llars. Però cada any envia deu milions de tones de diòxid de carboni a l'atmosfera. Per evitar l'alliberament d'aquest gas, principal causant del canvi climàtic, una solució és capturar-lo i emmagatzemar-lo sota terra.

Per capturar-lo es fa l'anomenada combustió oxifuel, en què s'utilitza més oxigen pur que no pas aire per cremar el carbó. Això produeix un flux de gasos fets de vapor d'aigua, que s'expulsa, i diòxid de carboni. Aquest últim es purifica i comprimeix i es transporta en forma líquida, com si fos aigua amb molt de gas, per ser emmagatzemat al subsòl.

Els llocs adequats per fer proves són antics jaciments de gas natural, d'estructura geològica ben coneguda, ja que les roques del subsòl han de tenir unes característiques especials.

Els científics del Centre de Recerca en Geociències estudien els efectes de guardar milions de tones de CO2 al subsòl. Com que de forma natural ja n'hi sol haver, es creu que és segur tenir-lo aquí i evitar que actuï sobre el clima.
Fuente:

http://www.edu3.cat/Edu3tv/Fitxa?p_id=24361&p_ex=carb%F3


Edu3.cat



  • Programa El medi ambient
  • Idioma Català
  • Producció TVC
  • Any de producció 2007
  • Àmbit Ciències naturals
  • Àrea Ciències de la terra i del

Durada: 4min.



En tot cas, aquesta tècnica no substitueix la reducció d'emissions, sinó que la complementa. Es calcula que la captura de diòxid de carboni pot representar un 40 % de l'esforç de reducció d'emissions que s'ha de fer a les plantes productores d'electricitat d'aquí al 2030.

El primer lloc del món on es va començar a guardar CO2 es troba al mar del Nord. És un jaciment de gas natural en què des del 1996 s'ha bombejat el gas a mil metres per sota del fons marí. Així, cada any s'han eliminat de l'atmosfera un milió de tones de diòxid de carboni. I s'ha vist que el sistema és segur. Segons l'empresa Statoil, en teoria aquí hi ha prou espai per guardar-hi les emissions de totes les centrals europees durant els pròxims 600 anys.

Tot això no evita les veus crítiques. Es tem que aquesta opció redueixi els esforços en eficiència i en energies renovables. La Unió Europea, però, assegura que la lluita contra el canvi climàtic s'ha de fer en diversos fronts i que aquesta és una més de les solucions que s'han de posar en pràctica.

domingo, 7 de octubre de 2007

La revolución del CO2

La obligación de reducir gases impulsa grandes cambios en las industrias

Las normativas contra el cambio climático son la punta de lanza de muchas transformaciones innovadoras

Antonio Cerrillo 05/06/2007
http://www.lavanguardia.es/lv24h/20070605/51358737890.html

Barcelona.- (Redacción).- La necesidad de combatir el cambio climático está revolucionando la industria, que se ve condicionada plenamente por las normativas que exigen ahorrar energía, materiales y agua para paliar este fenómeno. El calentamiento global está cambiando la ecología del planeta, alertan los científicos del Panel Intergubernamental de Cambio Climático. Y, en consecuencia, las empresas y la sociedad en su conjunto se ven obligadas a moverse en un nuevo campo de juego: el que marca el protocolo de Kioto. Frenar los gases invernadero es la base sobre la que pivotan la competitividad empresarial y la modernización de muchos procesos. El siglo XVIII trajo la revolución de la máquina del vapor, a la que han seguido el carbón y el petróleo como grandes ejes del desarrollo energético. Ahora, la industria ha entrado de lleno en la era de la revolución contra el CO2.
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http://multimedia.lavanguardia.es/temp.videoscomponent/51358737890.xml?posicion=1

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A FONDOEl clima

PALABRAS CLAVE
CO2, Cambio Climático, UAB, UPC, Cuba, Puig, India, Japón, Kioto, Matas, Nieto, Burgos, Italia, Energía, Francia, Energías, Barcelona, Finlandia, Mariano Marzo, Medio Ambiente, CC, UE

Existen algunos síntomas y ejemplos de que las empresas y la sociedad en general empiezan a reaccionar para limitar los gases y frenar la subida de temperatura en unos márgenes tolerables. "Si el cambio climático no existiera, habría que inventarlo, porque es el leitmotiv que está haciendo repensar la sociedad del siglo XXI en la dirección de un desarrollo racional y equitativo, con menos uso de materiales y más energía renovable. Se abren nuevos desafíos y oportunidades; abdicar de ellos es apearse del tren del progreso real para el país", dice Lluís Otero, director de prospectiva y ecoeficiencia del Grupo Hera.

La nueva situación sacude el mapa de las actividades industriales. Saldrán perdiendo las petroleras que usen combustibles sucios, las marcas especializadas sólo en ropa de abrigo o las fábricas de coches que derrochen energía. En cambio, el horizonte se despejará para quienes opten por productos limpios y ecoeficientes, las empresas que comercialicen productos aislantes que eviten pérdidas de calor y frío en la edificación, o las que desalinicen agua de mar y sepan ahorrar caudal (los planes de Medio Ambiente para desalinizadoras suman 1.945 millones de euros). "Menos CO2 exige menos consumo de combustibles fósiles y de agua, más recuperación de recursos y un impulso a las fuentes renovables. Y eso implica hábitos de producción y consumo más saludables, un mundo más equitativo y menos dependencia geoestratégica de los recursos fósiles", dice Lluís Otero.

SECTOR DEL AUTOMÓVIL. Esta revolución se halla en pleno apogeo en los salones del automóvil. El híbrido Toyota Prius se ha puesto a la cabeza de los modelos más limpios sin usar carburantes renovables. Al combinar motor de gasolina y eléctrico, obtiene una importante reducción de emisiones (98 gramos CO2 / km), lo que explica su éxito inesperado. Se está a la espera de ver cómo se concretan las expectativas de los vehículos a base de biocarburantes, pilas de hidrógeno (aunque falta ver cómo se almacena y con qué energía se produce) y el coche eléctrico. Y, en paralelo, la UE ha obligado a los fabricantes a recortar sus emisiones hasta 130 gramos de CO2 por kilómetro en el 2012.

PROCESOS INDUSTRIALES. Los planes de la UE para reducir el CO2 tocan de lleno a nuestro país. Un millar de empresas españolas tiene asignado un tope de derechos de emisión cada año, y si lo rebasan, deben acudir al año siguiente a los mercados para comprar el CO2 arrojado de más al aire. En esta situación se encuentran las plantas térmicas, siderurgia, refino, cementeras, vidrio, papeleras, cerámicas... Las cementeras, por ejemplo, están impulsando el uso de biomasa, como combustible alternativo al que usan - coc de petróleo-, destaca Alejandro Josa, catedrático de la UPC.

INNOVACIÓN Y AHORRO. El cambio climático -explica Otero- es una posibilidad de convertir los problemas en oportunidades. Lo dicen los estudios de coste-beneficio. Por ejemplo, una empresa que gestione residuos orgánicos municipales y quiera aprovechar el biogás extraído de vertedero debe hacer costosas inversiones en instalaciones y equipos. Pero, a cambio, como contrapartida, puede obtener ventajas más notables: así, puede usar el biogás para producir y vender electricidad; beneficiarse de las primas estipuladas por el Gobierno para favorecer las energías renovables; emplear el biogás como biocarburante de automoción (aunque aún existen importantes trabas administrativas y fiscales), y además, de esta manera, con su actitud evita que España tenga que comprar créditos de CO2 en el extranjero para reducir su inventario de gases (un kilo de metano equivale a 23 kg de CO2). Si no se actúa preventivamente, pues, la factura es más cara.

NUEVAS ENERGÍAS. "Hasta ahora hemos vivido de una economía extractiva, pese a que dependemos de recursos limitados, como son los de la energía de los combustibles fósiles y los minerales, mientras que la economía debe funcionar reproduciendo los ciclos de la naturaleza, es decir usar las energías renovables, y aprovechar los flujos de la biosfera", dice Josep Puig Boix, profesor de Energía de la UAB.España se ha convertido en la segunda potencia eólica mundial; la energía solar despega, y la biomasa (residuos municipales, vegetales o alimentarios) puede ser un recurso en alza, gracias a las primas aprobadas por el Gobierno. "Estamos notando una incremento en la demanda de energía renovable, y haciendo inversiones en parques eólicos en Francia, Italia, India, Cuba y Japón", enumera Francesc Rosell, director de proyectos de I+ D de Ecotècnia, fabricante de molinos de viento.Josep Puig destaca además las posibilidades que ofrece el biogás (obtenido del metano), de forma que los vertederos podrían ser una gran fuente energética. El metano procedente de un vertedero alimentará las células de combustible en la ciudad de Vassa (Finlandia), y con él se proveerá de calor y electricidad a 50 viviendas. Y en la ciudad sueca de Helsingborg, los autobuses funcionan con biogás obtenido a partir de residuos orgánicos. El desarrollo de la energía distribuida (generada en pequeños productores individuales) y el papel del hidrógeno (tanto para transporte como para producir electricidad) marcarán las coordinadas del sector.

EQUIPOS, ELECTRODOMÉSTICOS. Equipos industriales y electrodomésticos han convertido el ahorro de energía en la punta de lanza de su transformación. Las calderas de condensación de alta eficiencia, neveras que se venden con una explicación de lo que consumirán en diez años, o aparatos de aire acondicionado con el sistema inverter son las nuevas referencias en la compra de los equipos del hogar.

ARQUITECTURA Y ENERGÍA. Un sector en expansión es el de las placas solares térmicas (para calentar agua sanitaria). Jordi Matas, gerente de GAE, señala que su empresa crecerá un 50% este año y que el éxito se debe, sobre todo, al nuevo código técnico de la edificación. Mientras tanto, los aislamientos para evitar pérdidas de frío y calor en edificación van viento en popa. Los productos hechos a base de lana de roca (un producto natural obtenido del basalto) permiten ahorrar entre un 14% y un 40% (en las zonas más frías, como Burgos), según explica Jordi Bolea, responsable técnico de Rockwool Peninsular.

MÁS QUE IMAGEN. Joaquín Nieto, de CC. OO., destaca también una nueva generación de empresarios (representada por Acciona y el giro del sector del ladrillo hacia la energía), mientras que la industria minera investiga a fondo para tener carbón limpio (para extraer el CO2 y enterrarlo en el subsuelo) en su proceso de adaptación, dice el catedrático Mariano Marzo. Los supermercados británicos Tesco etiquetan sus productos indicando el viaje que han hecho para concienciar al cliente sobre el consumo de combustible hasta llegar a la tienda. Y la compañía de helados Ben & Jerry´s elabora un helado amigo del clima y promete reducir sus emisiones tras haber analizado el rastro energético de sus productos con una auditoría que ha recorrido desde el cuidado de la vaca hasta todo el proceso para enfriar el helado.