"Quiero hablar de un viaje que he estado haciendo, un viaje más allá de todas las fronteras conocidas..." James Cowan: "El sueño del cartógrafo", Península, 1997.

Mostrando entradas con la etiqueta coltán. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta coltán. Mostrar todas las entradas

domingo, 29 de noviembre de 2009

El expolio de minerales se dispara en Congo


Los grupos armados y oficiales del Ejército sacan millones de dólares al año de la explotación de recursos. Empresas ya denunciadas en 2008 siguen operando sin cortapisas

ISABEL COELLO - PÚBLICO- 27/11/2009
 
FUENTE:http://reflexionesdeunpasiego.blogspot.com/search?q=congo

Oro, coltán, casiterita y otros minerales continúan siendo exportados masiva y fraudulentamente de la República Democrática del Congo (RDC), contribuyendo a financiar a los grupos armados que mantienen un conflicto que ha desplazado a 1.350.000 personas.

Un estudio del propio Senado congolés estima que más de 40 toneladas de oro, valoradas en 1.200 millones de dólares, son exportadas al año de modo fraudulento. "El nivel de exportaciones fraudulentas de minerales ha aumentado significativamente desde 2008", apunta el informe del Grupo de Expertos sobre la RDC. Quienes se benefician de este comercio ilegal son altos mandos del Ejército de la RDC y los diferentes grupos armados que operan en el este.

A pesar de que teóricamente se ha integrado en el Ejército como resultado de un acuerdo de paz, el grupo armado pro-ruandés Consejo Nacional para la Defensa del Pueblo (CNDP) sigue poseyendo amplios arsenales de armas nunca entregadas y ha tomado el control de varias minas en territorio robado a su enemigo.

Por su parte, el Frente Democrático para la Liberación de Ruanda (FDLR), el grupo armado opuesto al régimen de Kigali y que cuenta entre sus líderes con algunos implicados en el genocidio de 1994, saca "millones de dólares de la explotación de minas de oro y casiterita", según denuncia el Grupo de Expertos.

Compañías reincidentes

El documento, destinado al Comité de Sanciones de la ONU y al Consejo de Seguridad, es un mazazo para quienes creen que los esfuerzos por controlar las fuentes de financiación del largo conflicto congoleño están teniendo éxito.

No sólo el fraude no disminuye sino que aumenta y las medidas propuestas a raíz del informe del año anterior no están siendo aplicadas. Compañías ya señaladas en 2008 como exportadoras de minerales adquiridos a grupos armados siguen operando tranquilamente.

Una de las empresas señaladas es parte de un grupo

británico

Empresas compradoras de la mercancía en Asia y Europa siguen adquiriendo los minerales de grupos armados. Es el caso de Thailand Smelting and Refining Company (Thaisarco) que forma parte del grupo metalúrgico británico AMC y de Malaysian Smelting Corporation (MSC) También African Ventures, registrada en Samoa pero con sede en Hong Kong.

"El único sistema que los exportadores usan para evitar comprar minerales de zonas de conflicto es la garantía verbal", señala otro informe de la organización Enough. "Simplemente, preguntan ¿Esto viene de una zona de conflicto?. Y si la respuesta es no, continúan con la venta".

El Grupo de Expertos apunta a compañías como Glory Minerals, que adquiere oro de minas controladas por el FDLR y se lo vende a la compañía belga Tony Goetz & Zonen.

El producto de las minas que controla el FDLR en la provincia de Kivu Sur sale por Burundi. Un empresario burundés le da luego salida, beneficiándose "de la protección de altos cargos en Burundi y en Congo".

Por otro lado, miembros de lo que era el CNDP, hoy integrados en apariencia en las fuerzas armadas regulares, han hecho suyas muchas de las minas que estaban ocupadas por el FDLR antes de que una operación militar conjunta de Ruanda y Congo lo obligara a dispersarse en enero de 2009. Es el caso de la mina de Bisie, en Walikale.

El oro exportado fraudulentamente

asciende a 1.200 millones de dólares

De cada 2.000 francos congoleños (1,43 euros) que se tasan por 50 kilos de casiterita, "1.000 van a parar a funcionarios de seguridad y entre 30% y 40% son para oficiales del Ejército". Ello supone, según las estimaciones del informe, que los comandantes militares en la mina de Bisie pueden ganar hasta 43.000 euros sólo a través de esta tasa.

Así pues, a menudo el control de las minas simplemente ha cambiado de manos entre distintos grupos armados.

Oficiales del antiguo CNDP obtienen dinero no sólo de los minerales, sino de otros recursos naturales. Las redes del ex general Bosco Ntaganda recaudan en controles de carretera e impuestos sobre madera y carbón vegetal 178.000 euros dólares al mes, según la estimación de la ONU.

Trabajo en una mina de oro congoleña. Más de 40 toneladas se exportan al año fraudulentamente.- AFP

"Acciones contundentes"

Las estadísticas oficiales de Kivu Norte y Kivu Sur, dos de las provincias ricas en minerales, indican que, entre enero y septiembre de 2009, las exportaciones de coltán fueron de 573.985 kilogramos; las de casiterita sumaron 11.236.051 kilos; y las de wolframita fueron de 514.455 kilos. Pero, dado el nivel de fraude, dicen el Grupo de Expertos, estos datos se pueden considerar "puramente indicativos".

Ninguna compañía ha sido puesta en la lista de

sanciones de la ONU

La organización Global Witness, dedicada a denunciar el uso de recursos naturales en los conflictos, reaccionó ayer a los datos del informe. "A día de hoy ninguna compañía, comerciante de minerales o procesador ha sido puesto en la lista de sanciones de la ONU", dijo el director de campañas Gavin Hayman, quien pidió que Naciones Unidas tome "acciones contundentes".

"Es increíble que el Reino Unido no haya tomado todavía medidas efectivas contra las compañías y ciudadanos británicos involucrados en este comercio", añadió.

martes, 17 de marzo de 2009

Coltán, sangre y armas en Congo



Un grupo de mineros extrae coltán en la zona de Masisi

Un grupo de mineros extrae coltán en la zona de Masisi



La Audiencia Nacional investiga el expolio de este mineral estratégico

MANUEL ALTOZANO - Madrid - EL PAÍS 15/03/2009

Es un mineral esencial en nuestra vida diaria. Con él se fabrican teléfonos móviles, videoconsolas y ordenadores. El coltán, sin embargo, está en el origen de una de las guerras más cruentas de los últimos años y que ha causado millones de muertos. El control de las minas en las que se encuentra al este de la República Democrática del Congo está detrás de rebeliones e intervenciones militares directas organizadas o apoyadas por países limítrofes como Ruanda o Uganda en la región fronteriza de los Kivus (norte y sur). La última fue la asonada del general Laurent N'Kunda, al frente del Congreso Nacional para la Defensa del Pueblo (CNDP), patrocinado por Ruanda. N'Kunda fue detenido el pasado 22 de enero.

El juez de la Audiencia Nacional Fernando Andreu ha extendido su investigación sobre el exterminio sistemático de la etnia hutu por el Gobierno tutsi de Ruanda -posterior al genocidio perpetrado por los hutus sobre los tutsis en la primavera de 1994- a la extracción ilegal de este mineral al este de Congo, según el autor de la querella, el abogado Jordi Palou-Loverdos. El magistrado se ha dirigido al secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki-moon, para pedirle las pruebas que sirvieron de base a los tres informes de la ONU que atribuyen la explotación ilegal de recursos naturales congoleños -entre ellos el coltán- al presidente ruandés Paul Kagame, procesado por genocidio, y personas de su entorno. Todas estas personas, según el relato de los autores de los informes, se aprovecharon de las guerrillas afines para perpetrar el expolio.

Con su decisión, el juez español trata de recabar las evidencias que sirvieron al grupo de expertos sobre la explotación ilegal de recursos para manifestar en 2001 que tres de las compañías que sacaban el coltán de ese país hacia Kigali (la capital ruandesa), Air Navette, Jambo Safari y New Gomair, pertenecían a personas cercanas a Kagame, como la esposa de su ministro de Finanzas o empresarios de su entorno más cercano. Los informes aseguraban, además, que la mayoría de las sociedades que se beneficiaban de la extracción ilegal pertenecían al Gobierno de Kagame o a personalidades del partido que lidera, el Frente Patriótico Ruandés (FPR).

Entre las empresas que se dedicaban a esa actividad se encuentra Tristar Investment. Su principal accionista, el consejero de Kagame Tribert Rujigiro, es miembro del FPR y está considerado como uno de sus principales contribuyentes. Ha mantenido relaciones con traficantes de armas como el ex espía del KGB Viktor Butt, sobre el que el juez también pide información, que colaboró con mandos del Ejército ruandés alquilando aviones para transportar coltán a Kigali. Tuvo un papel clave en la financiación de la última revuelta apoyada por Ruanda, la del general N'Kunda, que ha provocado 250.000 desplazados.

Rujigiro está detenido en Londres, al haber sido reclamado por Suráfrica por evasión de impuestos. El abogado Palou-Loverdos sopesa ahora pedir a Andreu una orden europea de detención para sentarlo en el banquillo en España por crímenes de guerra.

miércoles, 17 de diciembre de 2008

Coltán, el regalo envenenado de Congo

Fuente: http://www.elpais.com/articulo/portada/Coltan/regalo/envenenado/Congo/elpepusoceps/20081214elpepspor_9/Tes



ORIOL GÜELL, EL PAÍS, 14/12/2008

Habitar una tierra llena de riquezas puede ser una condena para un pueblo. Es el caso de Congo. La explotación de los minerales de su subsuelo, vitales para la tecnología, ha desembocado en explotación infantil y en una guerra eterna.

En un lugar plagado de injusticias, la más cruel es la que obliga a los niños mineros del este de la República Democrática del Congo a dejar la escuela para escarbar en las minas artesanales que proliferan en las provincias de Katanga y los Kivus. Por menos de un dólar al día, casi desnudos y a menudo malnutridos, estos menores alimentan el mercado mundial de coltán, cobre, estaño y cobalto mientras hacen aún más profundo el agujero humano en el que habitan. En un país incapaz de sacar partido a sus enormes riquezas naturales, una nueva generación se pierde condenada a trabajar a una edad en la que, en el resto del planeta, los niños van a la escuela y juegan con videojuegos que funcionan con los minerales que ellos arrancan del subsuelo. "Están atrapados en un círculo del que es casi imposible salir", asegura François Philippart, cooperante belga que lleva cuatro años en la provincia de Katanga tratando de devolverles a una vida de educación y familia. "Sin dinero para pagar la escuela y sin otra forma de mantenerse, muchas familias se ven obligadas a poner a trabajar a los niños. Muchas veces nos encontramos a familias enteras, padres, hijos y sobrinos, trabajando juntos en las zanjas".

    Congo

    Congo

    A FONDO

    Capital:
    Brazzaville.
    Gobierno:
    República.
    Población:
    3,903,318 (est. 2008)

El colapso de Congo como Estado ha dejado a muchos de sus ciudadanos en una situación de extrema vulnerabilidad. Como en ningún otro rincón del mundo, en este país de 66 millones de habitantes, tan grande como Europa occidental, se hace evidente que vivir sobre una tierra llena de riquezas puede ser la mayor de las condenas para un pueblo y sus niños.

1. Historia de un expolio. La promesa de una tierra llena de riquezas fue la que atrajo a Leopoldo II, rey de Bélgica, a tomar posesión de este rincón de África cubierto de selvas y surcado por caudalosos ríos en 1884. Congo no pasó a ser una colonia más, sino la única propiedad particular de un monarca obsesionado en extraer tanto oro, maderas y café -entre otros productos tropicales que la metrópoli estaba ansiosa por consumir- como fuera posible. Las cosas apenas cambiaron a partir de 1908, cuando el Gobierno belga asumió la soberanía del país, y Congo llegó a la independencia en 1960 con 16 millones de habitantes y menos de 20 licenciados universitarios. ¿A dónde podía ir un país así?, se pregunta el periodista Stephen Smith, corresponsal en la zona del diario francés Le Monde, en el libro Negrología. Por qué África muere. La respuesta es que iría a una de las dictaduras más corruptas y salvajes que han existido en un continente casi tan rico en minerales como en regímenes despóticos.

Tras cinco años de convulsiones y en un golpe promovido por los Gobiernos de Estados Unidos y Bélgica, Mobutu Sese Seko se adueñó del poder en Congo en 1965, se enriqueció tanto como pudo y no lo soltó hasta que Laurent Kabila, padre del actual presidente, Joseph Kabila, le echó del país en 1997. Pero la vida sin Mobutu no fue mejor para los congoleños, que pasaron otros siete años sumidos en una guerra en la que se vieron implicados siete países y que, con más de cuatro millones de muertos, fue la más sangrienta desde la Segunda Guerra Mundial. Ahora, la revuelta contra el Gobierno de Kabila del general tutsi Laurent N'Kunda amenaza con poner fin a la frágil paz que la comunidad internacional intenta imponer desde 2003. En estos casi 135 años han pasado los reyes, los gobiernos y las guerras, pero todos han tenido en común el expolio de un país y el trabajo infantil en las minas, que han financiado los sistemas que les explotan.

2. La pesadilla del coltán. Las nuevas tecnologías llegaron a finales del siglo XX al este de Congo en forma de un nuevo mineral que arrancar de las montañas: el coltán. El país cuenta con las mayores reservas mundiales conocidas (hasta el 80%, según algunos cálculos) de esta extraña aleación de la que se extrae el tantalio, metal de gran resistencia al calor y unas propiedades eléctricas que lo hacen insustituible en los teléfonos móviles, consolas de videojuegos y todo tipo de equipos electrónicos. Fácil de extraer y muy valioso -a principios de esta década se llegó a cotizar a más de 700 euros el kilo-, el coltán fue el combustible que engrasó las múltiples facciones que protagonizaron la gran guerra entre 1997 y 2003.

Con el país sumido en una complejísimo conflicto, con hasta seis facciones que en ocasiones llegaron a luchar todos contra todos, millones de personas se vieron desplazadas de sus cosechas y, en una nueva vuelta de tuerca, las mismas minas que financiaban a los grupos en lucha se convirtieron en focos de atracción para familias enteras que allí encontraban su única fuente de ingresos.

Pero el mismo mineral que les permitía subsistir era el que envenenaba todo el sistema político del centro de África. El pueblo congoleño podía ser pobre, estar malnutrido y presentar unas tasas de analfabetismo superiores al 33%, pero quienes estaban detrás de la guerra y la explotación del coltán eran eficientes ministros, generales y políticos. Un informe elaborado por expertos del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas en 2002 puso nombre y apellidos a decenas de militares y gobernantes de Congo, Uganda, Ruanda, Burundi y Zimbabue que, perfectamente organizados, se lucraron con la exportación del coltán a Europa, Asia y América.

La explotación del coltán se mantiene hoy en Congo, aunque ha perdido peso debido al descenso de precios que ha sufrido en los últimos años. "Hoy es la casiterita la que está dando los mayores casos de explotación infantil y trabajos forzados", explica Carina Tertsakian, de la ONG Global Witness, especializada en denunciar la explotación de los recursos minerales en Congo. Este mineral, del que se extrae el estaño, componente esencial de múltiples aleaciones, predomina en la parte este de Congo, la más sacudida por la intervención extranjera y las luchas fratricidas en el país.

Los precios fijados en los mercados internacionales pueden tener su impacto en las explotaciones minerales en Congo, pero "poco cambiará sobre el terreno a efectos prácticos", asegura François Philippart. "La casiterita y el coltán, por ejemplo, suelen encontrarse en los mismos sitios y, mientras se mantengan las estructuras de poder y los sistemas de explotación fuera de la ley, por milicias o el propio Ejército, los niños seguirán siendo explotados", añade.

3. El Estado que no protege. Tras el fin de la guerra, y con el apoyo de la comunidad internacional, Congo celebró elecciones presidenciales en 2006. Se abría así un periodo de esperanza que hoy ha defraudado a casi todo el mundo. Los ejemplos están por todas partes en Goma, capital del Kivu Norte, una ciudad tomada por el Ejército de la República Democrática del Congo y los cascos azules de la ONU, pese a lo cual los rebeldes del general N'Kunda llegaron el pasado 30 de octubre a sólo 10 kilómetros de su trazado urbano. Los soldados del Ejército han incurrido en múltiples violaciones de los derechos humanos contra la población a la que deben proteger, el último episodio tras la ofensiva de N'Kunda en Goma, cuando en su retirada se dieron al saqueo, mataron a decenas de civiles y violaron a miles de mujeres. Los soldados llevaban meses sin cobrar su salario, que se pierde en la maraña de corrupción de los oficiales.

Tampoco las escuelas del sistema público funcionan. "Menos de la mitad de los profesores cobra su salario y los centros se ven obligados a cobrar a los alumnos para pagar al resto y mantener las instalaciones", afirma Juanjo Aguado, del Servicio Jesuita al Refugiado, ONG que trata de suplir las carencias de la educación pública en la zona del Rutshuru, en Kivu Norte. "Muchas familias no pueden pagar estas contribuciones, aunque sean pequeñas, lo que aboca a los niños al trabajo infantil", alerta Tasha Gill, de Unicef en Congo.

La violencia sexual es la otra gran lacra que se ceba con la infancia en el país. Sin fuerzas del orden que les protejan ni educación con la que labrarse un futuro, jóvenes de ambos sexos quedan expuestos a todas las formas de explotación, desde las violaciones en masa a la prostitución. "Para ellos es un trauma que les marca por toda la vida", explica Gill. "La vergüenza, las enfermedades de transmisión sexual y el golpe brutal que sufren desde muy pequeños en su autoestima hace que en muchos casos sólo sean capaces de sobrevivir adoptando para la edad adulta los hábitos adquiridos de violencia y falta de respeto que ellos han sufrido".

Congo se encamina hacia otra generación perdida, la séptima u octava consecutiva desde la llegada del poder colonial. Los datos de Unicef hablan de un sistema sanitario público apenas existente, de casi la mitad de los niños sin escolarizar, de un 31% de menores de cinco años con malnutrición y de una mortalidad infantil antes del primer año que alcanza a uno de cada doce menores bebés. Un informe de Médicos Sin Fronteras alerta de que, en las zonas en conflicto, cada año mueren uno de cada ocho menores de cinco años. Unas cifras que no mejoran desde hace dos décadas. Mientras, los niños siguen trabajando en las minas.