"Quiero hablar de un viaje que he estado haciendo, un viaje más allá de todas las fronteras conocidas..." James Cowan: "El sueño del cartógrafo", Península, 1997.

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martes, 24 de noviembre de 2009

En el peor escenario, la temperatura podría subir seis grados este siglo



Aún hay vida en Copenhague 

Los expertos sostienen que se mantendrá la lucha contra el CO2 aunque no haya un pacto completo en Dinamarca - La UE, China y EE UU quieren alejarse del petróleo
RAFAEL MÉNDEZ - EL PAÍS  - 22/11/2009

La cumbre del clima de Copenhague está condenada y ya es seguro que de allí no saldrá el tratado vinculante contra el cambio climático para sustituir al Protocolo de Kioto. Sólo habrá un acuerdo político. Esto no era lo que los 192 países de la ONU acordaron en Bali en 2007, así que es legítimo considerar que la cumbre es un fracaso, pues no ha cumplido lo previsto. Y sin embargo, la lucha contra el cambio climático parece que seguirá más allá. Sobre todo por las ventajas que tiene para la UE, EE UU y China alejarse de los combustibles fósiles y ahorrar energía, con lo que mejorarán su independencia energética, según los expertos consultados. ¿Un fiasco rotundo, pues? No tan rápido.


"Estamos mucho mejor que hace dos años", asegura Teresa Ribera

En el peor escenario, la temperatura podría subir seis grados este siglo

Pedro Linares, profesor de Organización Industrial de la Universidad Pontificia Comillas y miembro del Instituto de Investigación Tecnológica, afirma que el avance hacia una economía baja en carbono no se parará del todo si en Copenhague no hay un tratado: "China, EE UU y la UE van a reducir sus emisiones porque les interesa por el objetivo ambiental, pero también por otros motivos, como la seguridad de suministro o la contaminación de las ciudades en China. Si reduces los gases de efecto invernadero mejoras también en esos aspectos".

La UE considera que cada vez que un europeo sube el termostato de la calefacción los euros se escapan hacia Rusia o Argelia a través de los gasoductos. Y que cada kilovatio producido con energía eólica o cada aislamiento térmico reduce ese escape con la dependencia energética que conlleva y le impulsa en la carrera de las renovables.

La secretaria de Estado de Cambio Climático, Teresa Ribera, pone un ejemplo: "La industria del automóvil de EE UU cayó porque ofrecía algo que no era viable, unos coches que consumían demasiado". La industria europea y asiática, menos contaminante, resistió mejor a la subida del petróleo precisamente por tener exigencias legales de eficiencia mucho mayores. Aunque en EE UU el debate aún gira sobre el coste de llenar el depósito, la Administración también ha tomado nota.

La subida del precio del petróleo antes de la crisis fue un aviso de lo que está por venir. El economista jefe de la Agencia Internacional de la Energía (AIE), Fatih Birol, explicó hace dos semanas que "la era del petróleo barato se ha acabado". "Tardará un par de años hasta que la demanda se recupere, pero volverá a los 100 dólares", agregaba. Aunque el alto precio del petróleo es una muy mala noticia para los ministros de economía, es buena para los coches eléctricos, la energía eólica, el ahorro y la eficiencia.

Birol sostiene que, incluso si se consiguen reducir las emisiones, los yacimientos actuales no bastan: "Tenemos que descubrir reservas equivalentes a cuatro arabias saudíes antes de 2020 para mantener el consumo, pero la inversión en nuevas perforaciones ha caído un 19% en un año". Gas hay más, pero Rusia e Irán acumulan un 40% de las reservas, según la AIE. Más motivos para combatir el CO2.

Ribera reclama un poco de perspectiva: "En la angustia del momento todo se ve negro. Pero hace sólo un par de años estábamos mucho más lejos del acuerdo que ahora". Hace sólo dos años, George W. Bush estaba en la Casa Blanca y se negaba a firmar cualquier acuerdo internacional. Hoy, el Senado de EE UU tramita una ley que recorta las emisiones entre un 17% y un 20% en 2020 respecto a 2005, lo que supone en ese periodo de tiempo un recorte mayor que el europeo (aunque sería menor si se toma el periodo 1990-2020, el preferido en Europa). El presidente de EE UU, Barack Obama, ha pedido un año más de tiempo para firmar un tratado internacional.

Hace dos años, China y el resto de economías emergentes (India, Brasil, México...) se negaban a limitar sus emisiones. Hoy, China aún no ha anunciado su compromiso de emisiones, pero tiene un plan de eficiencia energética que, según Birol, "reducirá más las emisiones que el paquete de la UE contra el cambio climático". El secretario de la Convención contra el Cambio Climático de la ONU, Yvo de Boer, ha afirmado que "China está en la vanguardia de la lucha contra el cambio climático" y aspira a inundar el mundo con sus aerogeneradores y sus paneles solares. A lo que se opone, y eso sí que es grave para la negociación, es a que la ONU audite sus emisiones, porque con ellas se puede conocer toda su política económica.

Brasil anunció el jueves pasado que emitirá en 2020 un 36% menos de lo que emitiría de seguir la tendencia actual, algo que conseguirá principalmente frenando la deforestación en la Amazonia, lo que tendrá efectos positivos en la biodiversidad. El mismo día, Rusia proclamó un recorte de emisiones de entre un 20% y un 25% en 2020 respecto a 1990. En realidad, no le será difícil alcanzarlo, porque ahora emite un 40% menos debido al cierre de las ineficientes fábricas soviéticas, pero aún así es más del rango del 10% al 15%, su objetivo hasta ahora.

Todos estos números están en muchos casos condicionados a que haya un acuerdo internacional y financiación de los países ricos. Quizá sean sólo buenas intenciones. Pero si se suman los esfuerzos anunciados (o en tramitación como el de EE UU), la temperatura subiría unos 2,8 grados centígrados a final de siglo, según el cálculo del Sustainability Institute, un organismo en el que colabora el prestigioso Instituto Tecnológico de Massachusetts.

Eso sigue lejos de los dos grados de aumento de la temperatura del planeta que el G-8 se puso como objetivo, pero no son los seis que pronostica la AIE de seguir la tendencia actual. Aun así, según la Agencia de Meteorología del Reino Unido, una subida de cuatro grados causaría migraciones forzosas de millones de personas, inundaciones en las costas por la subida del nivel del mar y problemas de abastecimiento por el deshielo de glaciares en Asia.

Entre la necesidad ambiental y energética, Ribera sostiene que la revolución "ya no hay quien lo pare". "El Deutsche Bank ha comenzado a medir el riesgo de invertir en un país en función de su apuesta por el cambio de modelo energético. Puede que en Copenhague no tengamos todos los detalles del acuerdo, pero la tendencia y la dirección están claras. Y los inversores y los sistemas financieros necesitan esas directrices".

El domingo pasado, Obama y el presidente chino, Hu Jintao, admitieron que no habría un acuerdo vinculante en diciembre. Pero dos días después, ante la depresión que generaron sus palabras, el presidente estadounidense dijo que sí quería un acuerdo político y que su país estaba comprometido. El Gobierno danés cree probable que Obama acuda a la cumbre. Como lo harán Gordon Brown, Merkel, Sarkozy y la mayoría de jefes de Gobierno de la UE. Zapatero lo tiene en su agenda. Es poco previsible que vayan allí para firmar un papel vacío.

Elliot Diringer, vicepresidente de Estrategias Internacionales del Centro Pew para el Cambio Climático, un influyente grupo de expertos, dice que EE UU "no asumirá un objetivo concreto de reducción de emisiones, pero sí puede aceptar una declaración de intenciones con un rango de recorte". Si va más allá, añade, el Senado se lo podría tomar como una injerencia de la ONU intolerable.

Obama no quiere repetir lo que le ocurrió a Clinton, que firmó Kioto y luego el Senado se negó a ratificarlo. Obama irá al revés. Primero la ley y luego el acuerdo internacional. Diringer, que ya pronosticó en septiembre que de Copenhague sólo se debía esperar un acuerdo político, señala otras prioridades: "Sería más importante aclarar ahora la arquitectura del acuerdo y si va a haber un sistema transparente".

El negociador de la UE en las conversaciones del clima de Barcelona, el sueco Anders Tureson, explicó que Copenhague buscaba "sentar los cimientos de una nueva revolución industrial". Birol defiende que para conseguir el objetivo de los dos grados de aumento en sólo 10 años un 40% de los coches que se vendan en el mundo deben ser híbridos, eléctricos o híbridos enchufables. En el sector energético, la transformación necesaria es igual de gigantesca.

Por supuesto que sin un acuerdo internacional con sanciones -las que hacen que España esté gastando millones en el Este de Europa para poder emitir más dentro de Kioto- y ambicioso muchos países no cumplirían lo anunciado, pero los expertos creen que aún se puede llegar al pacto en 2010. O quizá es que el secreto de la satisfacción es rebajar las expectativas lo suficiente.

martes, 17 de marzo de 2009

El Gobierno prevé tres años de descenso en el CO2

Admite que las emisiones se incrementaron en 2007

RAFAEL MÉNDEZ - Madrid - EL PAÍS 13/03/2009

Las emisiones de gases de efecto invernadero subieron en 2007 un 2,1%, según admitió ayer el Ministerio de Medio Ambiente, que en mayo pasado restó valor a un informe de Comisiones Obreras que calculó un ascenso de la emisión de CO2 similar, del 1,8%. Además, Medio Ambiente hizo pública su previsión sobre las emisiones hasta 2020. Calcula que tocarán fondo en 2010, y que a partir de ahí crecerán lentamente durante una década. El Gobierno mantiene la validez de su plan de lucha contra el cambio climático.

El desfase de más de un año con el que Medio Ambiente publica los datos oficiales de emisiones genera situaciones curiosas. Lo previsible es que en 2008 hayan caído por la crisis y por las renovables, pero el Gobierno aún no puede ofrecer la cifra. A cambio, da los datos de 2007, malo en emisiones, ya que volvieron a crecer. España generó en 2007 un 52,6% más que en 1990, pese a que el reparto que la UE hizo para cumplir el Protocolo de Kioto sólo le permite emitir un 15% más en el periodo 2008-2012.

A falta de datos oficiales, el sindicato CC OO se adelanta con su propio cálculo que se aproxima a la realidad. Y, sin embargo, cuando en mayo pasado vaticinó un aumento de un 1,8%, la ministra Elena Espinosa se negó a comentar la cifra al considerar que no era información válida.

En la previsión, el Gobierno mantiene que, entre 2008 y 2012, España emitirá un 36,58% más de gases de efecto invernadero que en 1990, con lo que cumplirá su plan contra el cambio climático. La diferencia hasta el objetivo de Kioto (el aumento del 15%) lo compensará comprando derechos de emisión en el extranjero.

El Gobierno además hizo pública su previsión de emisiones a largo plazo. El Ejecutivo calcula que en 2020 -si aplica y funcionan las medidas adicionales contra el cambio climático-, España emitirá un 41% más que en 1990, muy por encima del objetivo fijado por la UE, que en su conjunto prevé bajar un 20%.

lunes, 2 de marzo de 2009

La crisis acerca España a Kioto



Actividad industrial en Bailén

Actividad industrial en Bailén


Las emisiones de CO2 caen alrededor del 7% por la recesión y las renovables

RAFAEL MÉNDEZ - ESPAÑA Madrid - 01/03/2009


En 1929, las emisiones de dióxido de carbono (CO2) se desplomaron durante cuatro años y tardaron cuatro más en recuperar el nivel anterior al crash del 29, según un estudio del banco HSBC. Algo parecido está ocurriendo actualmente.

En el 'crash' del 29 los gases de efecto invernadero bajaron durante cuatro años

España, además, reunió el año pasado las condiciones ideales para reducir la emisión de gases, como un alto precio del petróleo y del carbón durante buena parte del año. La tonelada de CO2 alcanzó en verano los 26 euros (ahora ronda los nueve). Esto hizo que producir electricidad sucia fuese caro. "Ha habido grandes centrales térmicas de carbón, como la de Compostilla, en León, paradas buena parte del año", explica José Santamarta, ex asesor de la ministra Narbona en la materia y referencia en el cálculo de emisiones. La producción de electricidad ocn carbón cayó un 35,58%.

Además, las nucleares funcionaron mejor (produjeron un 7% más) y la instalación masiva de molinos de viento permitió que la electricidad renovable aumentara un 18,7% respecto al año anterior. El resultado es que el sector eléctrico, que es responsable de un 25% de las emisiones, recortó un 16,6% sus gases de efecto invernadero, según WWF España.

La apuesta por las renovables, que suponen una inversión pública de 3.800 millones en primas (80 euros por habitante al año) comienza a ser más que testimonial y explica por qué Obama y la Administración de George W. Bush pusieron a España como ejemplo.

Como explica Heikki Mesa, responsable de cambio climático de WWF España: "Ha sido todo perfecto para ayudar al clima. Se juntaron todos los factores: lluvia, más molinos, alto precio del petróleo y de la tonelada de CO2 el primer semestre...". Mesa explica que sólo el recorte en el sector eléctrico y la reducción del consumo de petróleo "ya supondrá una bajada de más de 20 millones de toneladas de CO2, un recorte de entre el 5% y el 6% de emisiones". Los datos oficiales tardan aún más de un año, ya que hay que recopilar la contaminación de miles de instalaciones y de sectores dispersos como la agricultura.

A esto hay que sumar otro recorte debido a la menor actividad industrial. La producción industrial cayó en diciembre un 19,6% respecto al mismo mes del año anterior. La producción de clínker -precursor del cemento y el producto relevante en el consumo de energía- bajó un 15,4% el año pasado.

El parón de las fábricas se demuestra también porque han acudido masivamente a la venta de derechos de CO2. Con este mecanismo han ingresado más de 400 millones de euros por unos permisos que recibieron gratis del Gobierno. "Sobró asignación. Por eso bajó el precio del CO2 y es posible que aún caiga más", señala Ismael Romeo, director general de Sendeco2, la bolsa española de derechos de CO2.

La reducción total de emisiones puede rondar el 7%, según fuentes próximas al Ministerio de Medio Ambiente, que advierten de que la cifra definitiva aún puede cambiar. Las fuentes consultadas no dudan de que ha habido una rebaja significativa, probablemente la mayor desde 1990, pero alertan de la dificultad de precisar una cifra.

Este 7% supondría alrededor de 10 puntos menos respecto al nivel de 1990, el año de referencia del protocolo de Kioto. Así que España, que en 2007 emitía un 52% más que en 1990, podría acercarse al plan del Gobierno de terminar el periodo de cumplimiento del protocolo (2008-2012) emitiendo un 37% más que en 1990. El dióxido de carbono se acumula en la atmósfera y retiene parte del calor que emite la Tierra. El nivel de CO2 en la atmósfera es el mayor en más de 650.000 años.

Las cifras tienen implicación política. Aunque una parte de la reducción es achacable a la crisis -y ningún político se puede apuntar ese tanto- el equipo de la ministra Elena Espinosa sí podrá intentar rentabilizar la cifra. Así lo hizo el Ejecutivo cuando en 2006 las emisiones bajaron un 1,7%, principalmente debido al aumento de las lluvias.

La situación es común a todo el mundo. Según WWF, en 2008 se redujeron por primera vez desde 1983 las emisiones del consumo de petróleo y gas (un 3,1%). Mesa señala que "2008 ha supuesto un cambio brutal, un cambio de inflexión también en el mundo". En 2009, la rebaja será previsiblemente aún mayor.

La pega que ponen los expertos es que reducir las emisiones con una crisis es sencillo. El reto es conseguirlo durante un periodo de bonanza. Además, queda el temor de que con la crisis y la bajada del precio el petróleo caiga la inversión en energías limpias, como ayer alertó el ex presidente Felipe González, para lo que pidió debatir sobre la nuclear.



Hace falta una economía verde

JOAQUÍN NIETO EL PAÍS 01/03/2009

La reducción de emisiones españolas de gases de efecto invernadero en 2008 ha sido el resultado de varios factores. ¿Ha influido la crisis? Por supuesto, pero sería simplista concluir que tan importante reducción ha sido una consecuencia automática de ésta. El PIB creció un punto en 2008, mientras que las emisiones cayeron varios. El sector donde más han caído ha sido el eléctrico, pero esto no habría sido posible si el sistema español no contara con renovables para sustituir el carbón. Tampoco si el consumo energético no hubiera sido más eficiente por cuarto año consecutivo, corrigiendo el insostenible crecimiento de la intensidad energética de la economía entre 1990 y 2004. Es de esperar que la eficiencia continúe mejorando, pues algunos de los sectores que han entrado en crisis, como la construcción o el transporte, son los más ineficientes.

La crisis que padecemos no es sólo financiera, sino que sus raíces están en un modelo productivo triplemente insostenible: en lo económico porque no hay nada más insostenible -en España o en EE UU- que una economía sostenida por la especulación inmobiliaria cuya crisis ha arrastrado la de un sistema financiero demasiado desregulado y especulativo; en lo social, porque genera empleos descualificados y muy vulnerables a los cambios de ciclo, y en lo ambiental, porque la presión sobre el territorio ha sido tremenda con las emisiones de CO2 en continuo crecimiento.

La crisis es también una oportunidad para rectificar. Nicholas Stern, en su informe sobre la economía del cambio climático, lo definió como el mayor fracaso del mercado jamás visto. Será necesaria una importante acción pública, como la propuesta de Green New Deal para afrontar la crisis ha inspirado el programa económico de Obama, orientado a las energías renovables, la salud y la educación como ejes del nuevo modelo. De eso se trata.

También España, si el Gobierno fuera capaz de emprender una acción más decidida, tendría una oportunidad extraordinaria. Desplegando masivamente las energías renovables, rehabilitando edificios para hacerlos más eficientes, electrificando el transporte para hacerlo más sostenible, apostando por la investigación en la nueva economía verde... no sólo adoptaría un comportamiento climáticamente responsable, cumpliendo con Kioto, sino que generaría millones de empleos y, sobre todo, podría reubicarse en el nuevo panorama internacional, con una economía más sostenible. Ésa es ahora la cita de la historia.

Joaquín Nieto es presidente de honor de la Fundación Sustainlabour.


sábado, 18 de octubre de 2008

La ecología sucumbe a la economía




La crisis da un respiro a Kioto a corto plazo, pero que nadie se engañe: aparca decisiones clave

RAFAEL MÉNDEZ


Fuente: EL PAÍS, 16-10-2008

El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, repetía que en unos meses convocaría una conferencia de presidentes autonómicos para abordar el problema del cambio climático. ¿Se acuerdan de esa reunión? No, no se acuerdan. Nunca se celebró.


La recesión reduce la emisión de CO2 y puede "enmascarar la realidad"

España mantiene su apoyo al plan de la UE para reducir las emisiones

Si Europa no lidera un acuerdo será muy difícil pactar un Kioto II

Muchos países piden anteponer la recesión al calentamiento global

La Junta de Andalucía tiene previsto reformar hasta siete leyes ambientales para "agilizar el desarrollo de actividades económicas". Se trata de facilitar la actividad económica en algunos parques naturales y autorizar con mayor rapidez campos de golf "de interés turístico".

Hay más ejemplos. Y en todo el mundo. En diciembre del año pasado en la Cumbre Mundial del Clima de Bali el ministro alemán de Medio Ambiente, Sigmar Gabriel, pedía al mundo valentía para "reducir las emisiones de gases de efecto invernadero un 50%". Ahora Alemania insiste en que para sus empresas sería muy complicado cumplir el objetivo de reducir las emisiones un 20% que pactó la Unión Europea para 2020 y que limitar por ley las emisiones de los coches hundirá la industria del automóvil.

Una decena de países de la Unión considera que no es el momento de aprobar el ambicioso plan de reducción de emisiones y fomento de energías renovables pese a que en sólo un año la ONU debe aprobar un acuerdo que sustituya al Protocolo de Kioto y que, sin el empuje de la UE, el acuerdo está prácticamente abocado al fracaso. El secretario de Estado para la UE, Diego López Garrido, afirmó ayer que España apoya la propuesta de la Comisión para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero: "No sólo es compatible la lucha contra la crisis financiera y la del cambio climático sino que no reducir las emisiones agravaría la primera".

La tormenta económica perfecta (crisis financiera, explosión de la burbuja inmobiliaria, aumento del paro e inflación) ha hecho que el cambio climático y el medio ambiente queden, si no aparcados, sí lejos de las prioridades de los gobiernos. La paradoja es que los efectos de esta relajación normativa no se verán a corto plazo -la crisis puede llegar a ser buena para el medio ambiente- sino en unos años.

Hay muchos factores por los que un ecologista se podría alegrar de la crisis. El consumo de gasolinas en España en los primeros ocho meses del año bajó un 6% respecto al mismo periodo del año anterior, según datos del Ministerio de Industria. Red Eléctrica de España asegura que el consumo de electricidad entre enero y octubre ha subido sólo un 2% (durante años el ritmo de crecimiento ha sido muy superior). Las emisiones de CO2 del sector eléctrico en agosto fueron un 21% inferiores a las del mismo mes de 2007 (datos de WWF/Adena).

Esto, unido al hundimiento en el consumo de cemento (un 18,6% menos hasta agosto), la bajada en la producción del ladrillo, cerámica y demás industria auxiliar de la construcción, gran consumidora de energía, hace presagiar un buen año de emisiones de gases de efecto invernadero. Además, el aumento del precio de la tonelada de CO2 emitida hace que no sea tan atractivo quemar carbón. Todo sopla a favor de la reducción de emisiones después de años de mala nota (España emite un 50% más que en 1990 y es el país desarrollado que más se aleja de Kioto).

Por otra parte, el fin de la burbuja inmobiliaria ha salvado valiosos enclaves del ladrillo. El Gobierno de Murcia, del PP, desprotegió por ley un parque natural en la costa para construir una ciudad de vacaciones sólo comparable a Marina d'Or. Se llamaba Marina de Cope y, aunque oficialmente sigue adelante, nadie cree que las constructoras y cajas de ahorros que lo impulsan tengan capacidad en este momento para construir las 11.000 viviendas, 22.000 plazas hoteleras, cinco campos de golf y una marina interior artificial con 2.000 amarres, que están previstas en el plan.

El grupo estadounidense Harrah's ha renunciado a construir el Reino de Don Quijote (casinos, hoteles como en Las Vegas...) en Ciudad Real y la suspensión de pagos de la inmobiliaria Martinsa-Fadesa evitó la construcción de una estación de esquí con miles de casas en el Pirineo de Lleida.

Los planes de miles de viviendas en zonas de costa vírgenes o en la montaña sólo existen (de momento) en la imaginación de sus promotores y alcaldes.Es decir, la crisis ha dado un respiro a los ecologistas y a la Fiscalía de Medio Ambiente. En el tema del cambio climático, la reducción del consumo -unido a las políticas de fomento de renovables de los últimos años y que ya son más que evidentes- hace que, por primera vez en muchos años, en 2008 España pueda presentar resultados alentadores de reducción de emisiones de CO2. Estos gases se acumulan en la atmósfera, retienen parte del calor y calientan el planeta.

El ex presidente del Congreso y profesor de la Universidad de Alcalá de Henares, Manuel Marín, afirma que "sería un error ahora dejar de lado las políticas de lucha contra el cambio climático". "Si disminuye el consumo de energía y el transporte y la gente gasta menos se puede dar el equívoco de que durante unos años dé la impresión de que vas en la buena línea, pero eso significaría enmascarar la realidad". Marín añade que esgrimir ahora los problemas de competitividad de la industria para frenar la inversión en renovables o las trabas a los sectores más contaminantes "discriminaría a las empresas que sí se han adaptado y han reducido sus emisiones".

"No deberíamos apartarnos de la lucha contra el cambio climático. Si hay algún sector que tiene futuro y si queremos pasar del ladrillo y la construcción a sectores de innovación y desarrollo las energías renovables son la apuesta", afirma Ladislao Martínez, responsable de energía en Ecologistas en Acción: "Cuando España va a China no vende informática sino parques eólicos. Eso es gracias a la inversión de estos últimos años. Hay que seguir esa línea".

Pero las renovables son más caras que la quema de carbón, por ejemplo, elevan el precio de la luz y la inflación. Y con medio millón más de parados en el último año en España y con la inflación vinculada al precio de la energía la tentación de cualquier gobernante es esperar a momentos mejores.

Los presupuestos del nuevo ministerio de Medio Ambiente, Medio Rural y Marino suben un 0,9% respecto a la suma de sus dos predecesores: Agricultura y Medio Ambiente, muy por debajo de la inflación. El Gobierno acaba de reducir las primas a la energía solar fotovoltaica, que vivía una explosión excesiva gracias al sobreprecio que todos los españoles pagaban en el precio de la luz. El recorte fue apoyado por todos salvo por los productores de paneles solares.

La situación se repite en todo el mundo. La Agencia Internacional de la Energía redujo hace una semana sus previsiones de crecimiento de la demanda de energía hasta el menor nivel desde 1993. El temor es generalizado. Hace dos semanas el ex primer ministro británico Tony Blair pidió en Madrid que "el medio ambiente no sea una víctima colateral de la crisis financiera". La economía va ligada al consumo de energía y éste a las emisiones de gases de efecto invernadero. El mérito no es reducir las emisiones en épocas de recesión sino hacerlo en momentos de bonanza económica. Y el riesgo es que los gobiernos se amparen en las buenas cifras y que cuando la economía se recupere los coches sigan contaminando igual y las fábricas no hayan mejorado su eficiencia. Que no hayan cerrado las suficientes plantas contaminantes ni se haya invertido en tecnología.

Además, si baja el consumo de petróleo baja el precio y las energías renovables no son una inversión tan interesante. Por eso Nicholas Stern, autor del principal informe sobre el impacto económico del cambio climático y del coste de no afrontarlo, pedía hace dos semanas que si el precio del petróleo sigue bajando (está en 74 dólares y llegó a los 150) los gobiernos deberían ponerle un impuesto para reducir su uso y estimular las energías limpias.

Jordi Ortega, director de Expo CO2, una feria sobre los mercados de carbono, y coordinador de un programa de economía y cambio climático en la Universidad de Barcelona, no cree que haya ya marcha atrás: "Los activos tóxicos hoy son los de la economía alta en carbono. Invertir en una economía más limpia reduce la dependencia del petróleo y eso interesa a todos los países ricos".

Los partidarios de mantener la lucha contra el calentamiento global a pesar del coste a corto plazo insisten en que la crisis financiera es coyuntural y la ambiental es estructural. "La crisis económica está aquí un día y al siguiente ha desaparecido; la del cambio climático estará siempre y hay que afrontarla", declaraba hace unos días el comisario europeo de Medio Ambiente, Stavros Dimas. Aseguran también que los costes de no hacer nada son mucho menos visibles pero comparables. Un estudio encargado por el Gobierno alemán y presentado el viernes pasado en el Congreso de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN) en Barcelona señalaba que sólo la deforestación tiene un coste anual de "entre dos y cinco billones de dólares, más que lo que ha supuesto el colapso de Wall Street". Sostienen que no hay dilema entre medio ambiente y economía. Pero muchos gobernantes no lo ven así.



España, Dinamarca e Italia son los únicos países qie incumplirán Kioto

Fuente: La Vanguardia (17-10-2008)


La Agencia Europea de Medio Ambiente vaticina que en la UE-15 sólo España, Dinamarca e Italia incumplirán el protocolo de Kioto, que fija reducción de gases en el periodo 2008-2012 respecto a 1990. Las previsiones para el 2010 concluyen que estos países rebasarán sus límites incluso aplicando nuevas políticas y aunque aumenten los sumideros de carbono (los bosques absorben CO ) y otros mecanismos previsto 2 en el protocolo de Kioto. La agencia admite sin embargo que España registra avances.

España sólo podía incrementar un 15% sus emisiones, pero hasta el 2006 ya las había aumentado un 49,5%, y las proyecciones indican que para el 2010 habrán alcanzado un 52% de más. Está, pues, 37 puntos por encima del objetivo, de manera que, aunque se contabilizara un descuento de 31,5% puntos (contando los planes adicionales, más ganancia en sumideros de carbono y créditos de reducción de gases fuera de la UE), las emisiones estarían 20,5% por encima de lo fijado.

En cambio, otros países salen muy bien parados. En el 2006, habían alcanzado su meta (de media, la UE-15 debe reducir sus gases un 8%) cuatro países: Francia, Grecia, Suecia y Gran Bretaña, mientras que los ocho restantes (entre ellos, Alemania u Holanda) aún no han cumplido el objetivo, pero lo lograrán.

El informe señala que la UE-15 podrá reducir sus emisiones hasta un 11%, siempre y cuando combine las políticas internas (medidas vigentes y planeadas) con créditos externos de reducción de gases. De hecho, estos estados ya han logrado una reducción del 2,7% en las emisiones el 2006 y continuarán recortando los gases hasta un 3,6% hasta el 2010 (a los que se sumarán nuevos recortes: del 3,3% con medidas complementarias, del 1,4% de aumento de sumidores de carbono y de un 3% con mecanismos de Kioto).

Los resultados serían aún mejores si algunos estados ampliaran las restricciones a las industrias incluidas en el régimen de comercio de derechos de emisión, declaró Jacqueline McGlade, directora de la Agencia Europea.

El Ministerio de Medio Ambiente se defendió diciendo que que el informe no recoge las actuaciones de las comunidades autónomas (se trabaja en su cuantificación), ni valora las nuevas líneas estratégicas recién aprobadas por la comisión delegada del Gobierno para el cambio climático para arañar nuevos recortes en dos años (en los ámbitos de los residuos, transporte, energía, política forestal e innovación).


La cuenta atrás del clima. Europa fronta dividida su papel de líder en la campaña contra el calentamiento

Fuente: La Vanguardia (17-10-2008)

Ahora o nunca. Si en algo están de acuerdo los gobiernos europeos es en que se acerca el momento de la verdad esfuerzos globales contra las emisiones de CO causantes del calentamiento del planeta.


La crisis financiera y económica amenaza con llevarse por delante el fervor con que la UE ha enarbolado esta bandera. "Si China o Estados Unidos no recortan sus emisiones, no es el momento de hacer de Don Quijote, tenemos tiempo", ha reclamado en la cumbre de Bruselas el primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, aliado a un grupo de países del Este que se niega a suscribir las propuestas de la Comisión Europea para luchar contra el cambio climático. Juntos suman votos suficientes para bloquear las propuestas.

Los esfuerzos de los últimos años pueden quedarse en agua de borrajas si a final de año los Veintisiete no cierran un acuerdo sobre qué camino seguir cuando en el 2013 expire el protocolo de Kioto. El calendario europeo hará imposible llegar a las negociaciones internacionales del 2009 en Copenhague con una posición común fuerte que marque el punto de partida.

A duras penas la cumbre de Bruselas se comprometió ayer a cerrar un acuerdo en diciembre sobre cómo cumplir con los nuevos objetivos de lucha contra el cambio climático, el llamado 20-20-20: alcanzar un 20% de reducción de emisiones de dióxido de carbono en 2020, con una cuota del 20% de renovables. Polonia, Bulgaria, Estonia, Hungría, Lituania, Rumanía, Eslovenia y Eslovaquia, además de Italia, se arrepienten de haberlos suscrito hace 18 meses. También el convencimiento de Alemania, instigadora de la idea, se tambalea al mismo ritmo que su economía.

Nicolas Sarkozy tuvo que echar el resto para evitar que la fecha de diciembre desapareciera del compromiso final. "He tenido que poner en la balanza todo el peso de Francia", dijo Sarkozy, al frente de la UE durante este semestre. "Los objetivos, la ambición y el calendario se mantienen". Pero también los países del Este cantaron victoria. El compromiso admite que buscará "soluciones apropiadas a la situación específica de los países", lo que en las negociaciones técnicas dará pie a relajar las exigencias de cumplimiento. Organizaciones ecologistas europeas se felicitaron porque ayer la presidencia francesa plantara cara a las exigencias de los países del Este para diluir las propuestas, aunque se resistieron a dar a Sarkozy su ansiada categoría de "héroe ecologista": "Debe ser firme ante países como Italia que no han hecho ningún esfuerzo para cumplir con Kioto y aplicar políticas ambientales decentes", le pidieron Greenpeace, WWF, la Red de Acción Climática Europea y Amigos de la Tierra Europa.

El debate dentro de Europa es el mismo que a menudo surge entre grandes potencias y países emergentes. "Los ricos, especialmente en Europa, quieren proteger el clima. Pero los pobres tienen miedo", planteó Donald Tusk, primer ministro polaco, que considera que la economía nacional no soportaría la carga del 20-20-20. La presidencia francesa propone mantener las cifras pero suavizar la forma de alcanzarlas. Por ejemplo entregando gratis los permisos de emisión de CO a las eléctricas o industrias 2 con un consumo intensivo de energía si no hay un acuerdo global al respecto. Según el plan original, todos los sectores industriales ingresarían progresivamente en el sistema de subastas.

Algunos países reclaman en cambio medidas específicas para los sectores que pueden verse más afectados por deslocalizaciones a países con leyes ambientales menos exigentes. Otros piden ver reducida la cuota de energía renovable que deberían alcanzar en el 2020. Los países del Este sostienen que con la metodología actual la mayor parte del esfuerzo cae sobre sus hombros. Francia cuenta con la mítica imaginación de la Comisión Europea para elaborar propuestas flexibles. España, uno de los países que más se aleja del cumplimiento de Kioto, defiende las propuestas.

Claude Turmes, eurodiputado de los Verdes encargado del dossier en la Eurocámara, subrayó que "las raíces de la crisis climática son tan profundas como la de los mercados financieros, pero sus extremas consecuencias pueden afectar a mucha más gente en el planeta". El Parlamento Europeo, sometido a una intensa campaña de lobby tanto a favor como en contra del plan, votará las propuestas en diciembre.



domingo, 7 de octubre de 2007

La revolución del CO2

La obligación de reducir gases impulsa grandes cambios en las industrias

Las normativas contra el cambio climático son la punta de lanza de muchas transformaciones innovadoras

Antonio Cerrillo 05/06/2007
http://www.lavanguardia.es/lv24h/20070605/51358737890.html

Barcelona.- (Redacción).- La necesidad de combatir el cambio climático está revolucionando la industria, que se ve condicionada plenamente por las normativas que exigen ahorrar energía, materiales y agua para paliar este fenómeno. El calentamiento global está cambiando la ecología del planeta, alertan los científicos del Panel Intergubernamental de Cambio Climático. Y, en consecuencia, las empresas y la sociedad en su conjunto se ven obligadas a moverse en un nuevo campo de juego: el que marca el protocolo de Kioto. Frenar los gases invernadero es la base sobre la que pivotan la competitividad empresarial y la modernización de muchos procesos. El siglo XVIII trajo la revolución de la máquina del vapor, a la que han seguido el carbón y el petróleo como grandes ejes del desarrollo energético. Ahora, la industria ha entrado de lleno en la era de la revolución contra el CO2.
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A FONDOEl clima

PALABRAS CLAVE
CO2, Cambio Climático, UAB, UPC, Cuba, Puig, India, Japón, Kioto, Matas, Nieto, Burgos, Italia, Energía, Francia, Energías, Barcelona, Finlandia, Mariano Marzo, Medio Ambiente, CC, UE

Existen algunos síntomas y ejemplos de que las empresas y la sociedad en general empiezan a reaccionar para limitar los gases y frenar la subida de temperatura en unos márgenes tolerables. "Si el cambio climático no existiera, habría que inventarlo, porque es el leitmotiv que está haciendo repensar la sociedad del siglo XXI en la dirección de un desarrollo racional y equitativo, con menos uso de materiales y más energía renovable. Se abren nuevos desafíos y oportunidades; abdicar de ellos es apearse del tren del progreso real para el país", dice Lluís Otero, director de prospectiva y ecoeficiencia del Grupo Hera.

La nueva situación sacude el mapa de las actividades industriales. Saldrán perdiendo las petroleras que usen combustibles sucios, las marcas especializadas sólo en ropa de abrigo o las fábricas de coches que derrochen energía. En cambio, el horizonte se despejará para quienes opten por productos limpios y ecoeficientes, las empresas que comercialicen productos aislantes que eviten pérdidas de calor y frío en la edificación, o las que desalinicen agua de mar y sepan ahorrar caudal (los planes de Medio Ambiente para desalinizadoras suman 1.945 millones de euros). "Menos CO2 exige menos consumo de combustibles fósiles y de agua, más recuperación de recursos y un impulso a las fuentes renovables. Y eso implica hábitos de producción y consumo más saludables, un mundo más equitativo y menos dependencia geoestratégica de los recursos fósiles", dice Lluís Otero.

SECTOR DEL AUTOMÓVIL. Esta revolución se halla en pleno apogeo en los salones del automóvil. El híbrido Toyota Prius se ha puesto a la cabeza de los modelos más limpios sin usar carburantes renovables. Al combinar motor de gasolina y eléctrico, obtiene una importante reducción de emisiones (98 gramos CO2 / km), lo que explica su éxito inesperado. Se está a la espera de ver cómo se concretan las expectativas de los vehículos a base de biocarburantes, pilas de hidrógeno (aunque falta ver cómo se almacena y con qué energía se produce) y el coche eléctrico. Y, en paralelo, la UE ha obligado a los fabricantes a recortar sus emisiones hasta 130 gramos de CO2 por kilómetro en el 2012.

PROCESOS INDUSTRIALES. Los planes de la UE para reducir el CO2 tocan de lleno a nuestro país. Un millar de empresas españolas tiene asignado un tope de derechos de emisión cada año, y si lo rebasan, deben acudir al año siguiente a los mercados para comprar el CO2 arrojado de más al aire. En esta situación se encuentran las plantas térmicas, siderurgia, refino, cementeras, vidrio, papeleras, cerámicas... Las cementeras, por ejemplo, están impulsando el uso de biomasa, como combustible alternativo al que usan - coc de petróleo-, destaca Alejandro Josa, catedrático de la UPC.

INNOVACIÓN Y AHORRO. El cambio climático -explica Otero- es una posibilidad de convertir los problemas en oportunidades. Lo dicen los estudios de coste-beneficio. Por ejemplo, una empresa que gestione residuos orgánicos municipales y quiera aprovechar el biogás extraído de vertedero debe hacer costosas inversiones en instalaciones y equipos. Pero, a cambio, como contrapartida, puede obtener ventajas más notables: así, puede usar el biogás para producir y vender electricidad; beneficiarse de las primas estipuladas por el Gobierno para favorecer las energías renovables; emplear el biogás como biocarburante de automoción (aunque aún existen importantes trabas administrativas y fiscales), y además, de esta manera, con su actitud evita que España tenga que comprar créditos de CO2 en el extranjero para reducir su inventario de gases (un kilo de metano equivale a 23 kg de CO2). Si no se actúa preventivamente, pues, la factura es más cara.

NUEVAS ENERGÍAS. "Hasta ahora hemos vivido de una economía extractiva, pese a que dependemos de recursos limitados, como son los de la energía de los combustibles fósiles y los minerales, mientras que la economía debe funcionar reproduciendo los ciclos de la naturaleza, es decir usar las energías renovables, y aprovechar los flujos de la biosfera", dice Josep Puig Boix, profesor de Energía de la UAB.España se ha convertido en la segunda potencia eólica mundial; la energía solar despega, y la biomasa (residuos municipales, vegetales o alimentarios) puede ser un recurso en alza, gracias a las primas aprobadas por el Gobierno. "Estamos notando una incremento en la demanda de energía renovable, y haciendo inversiones en parques eólicos en Francia, Italia, India, Cuba y Japón", enumera Francesc Rosell, director de proyectos de I+ D de Ecotècnia, fabricante de molinos de viento.Josep Puig destaca además las posibilidades que ofrece el biogás (obtenido del metano), de forma que los vertederos podrían ser una gran fuente energética. El metano procedente de un vertedero alimentará las células de combustible en la ciudad de Vassa (Finlandia), y con él se proveerá de calor y electricidad a 50 viviendas. Y en la ciudad sueca de Helsingborg, los autobuses funcionan con biogás obtenido a partir de residuos orgánicos. El desarrollo de la energía distribuida (generada en pequeños productores individuales) y el papel del hidrógeno (tanto para transporte como para producir electricidad) marcarán las coordinadas del sector.

EQUIPOS, ELECTRODOMÉSTICOS. Equipos industriales y electrodomésticos han convertido el ahorro de energía en la punta de lanza de su transformación. Las calderas de condensación de alta eficiencia, neveras que se venden con una explicación de lo que consumirán en diez años, o aparatos de aire acondicionado con el sistema inverter son las nuevas referencias en la compra de los equipos del hogar.

ARQUITECTURA Y ENERGÍA. Un sector en expansión es el de las placas solares térmicas (para calentar agua sanitaria). Jordi Matas, gerente de GAE, señala que su empresa crecerá un 50% este año y que el éxito se debe, sobre todo, al nuevo código técnico de la edificación. Mientras tanto, los aislamientos para evitar pérdidas de frío y calor en edificación van viento en popa. Los productos hechos a base de lana de roca (un producto natural obtenido del basalto) permiten ahorrar entre un 14% y un 40% (en las zonas más frías, como Burgos), según explica Jordi Bolea, responsable técnico de Rockwool Peninsular.

MÁS QUE IMAGEN. Joaquín Nieto, de CC. OO., destaca también una nueva generación de empresarios (representada por Acciona y el giro del sector del ladrillo hacia la energía), mientras que la industria minera investiga a fondo para tener carbón limpio (para extraer el CO2 y enterrarlo en el subsuelo) en su proceso de adaptación, dice el catedrático Mariano Marzo. Los supermercados británicos Tesco etiquetan sus productos indicando el viaje que han hecho para concienciar al cliente sobre el consumo de combustible hasta llegar a la tienda. Y la compañía de helados Ben & Jerry´s elabora un helado amigo del clima y promete reducir sus emisiones tras haber analizado el rastro energético de sus productos con una auditoría que ha recorrido desde el cuidado de la vaca hasta todo el proceso para enfriar el helado.

La desertificación amenaza un tercio de España

SOL, PLAYA Y DESIERTO

La ONU lanza un plan. La desertificación amenaza un tercio de España

Narbona propone a la UE crear un observatorio de la sequía y la desertificación que tenga su sede permanente en España

La comunidad internacional buscará a partir del lunes en Madrid medidas más eficaces para combatir el problema de la desertificación, que afecta a una tercera parte de la superficie terrestre y a unos 1.200 millones de personas
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Antonio Cerrillo Barcelona 31/08/2007 La Vanguardia


Sol, playa y desierto. Los procesos de desertificación que afectan a extensas zonas de España se localiza en gran parte justamente en las franjas del litoral mediterráneo que han experimentado en los últimos años una mayor concentración demográfica y turística. La erosión del suelo, la pérdida de terrenos fértiles, los incendios (y la deforestación en algunas zonas), así como la sobreexplotación de los recursos hídricos son algunas de las causas que explican la depauperación de muchos suelos áridos, semiáridos o secos en la costa mediterránea. Pero, en nuestro país, todo esto coincide además con la concentración demográfica en la zona costera, según explica José Luis Herranz, director general para la Biodiversidad del Ministerio de Medio Ambiente.

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Más de un tercio del suelo de España (el 36% concretamente) tiene como espada de Damocles la desertificación. Los expertos señalan concretamente que el 2% de la superficie de nuestro país sufre un riesgo muy elevado de desertificación mientras que en 15% padece un riesgo "elevado". Finalmente, la degradación de los suelos y la tierra (necesarios para para favorecer la vegetación) es una amenaza para otro 19% del territorio. Los mapas del programa de acción de Ministerio de Medio Ambiente contra la desertización señalan que los puntos críticos se concentran muy especialmente en el archipiélago canario y en el sudeste de la Península, aunque en general el fenómeno afecta a toda la mitad sur -excepto a las cadenas montañosas más elevadas-; a la meseta norte, a la cuenca del Ebro y la mitad sur de Catalunya incluida gran parte de su costa. Todos estos datos fueron dados ayer a conocer en la presentación de la octava conferencia del Convenio de las Naciones Unidas de Lucha contra Desertificación, que se celebrará en Madrid entre los días 3 y 14 de septiembre. Ésta es la primera vez que España acoge una conferencia sobre medio ambiente bajo el paraguas de un convenio internacional auspiciado por las Naciones Unidas. La reunión, en la que participarán más de 2.000 personas en representación de casi 200 países, tiene como objetivo mitigar el proceso de desertificación que sufren distintas zonas del planeta. De hecho, este fenómeno afecta a una tercera parte de la superficie terrestre y pone en jaque las condiciones de vida de unos 1.200 millones de personas de todo el mundo, sobre todo de África. La conferencia del Convenio de Lucha contra la Desertificación (que se celebra cada dos años) tiene como objetivo adoptar medidas eficaces para combatir este grave problema ambiental e impulsar programas locales y acciones internacionales en este campo. "Sabemos por qué se degradan los suelos y qué hay que hacer para evitarlo. Ahora, debemos pasar del conocimiento a la acción", declaró en el acto de presentación la ministra Cristina Narbona, quien compareció junto a Gregoire de Kalbermatten, secretario en funciones del Convenio de Lucha contra la Desertificación de la ONU. El asunto central de la conferencia será elaborar y pactar un plan estratégico que deberá marcar los objetivos clave que permitan calibrar los éxitos y el avance en los planes de acción. El problema ahora es que este convenio, que entró en vigor en diciembre de 1996, carece de objetivos cuantificados para poder valorar su éxito. Por eso, las acciones internacionales que se emprenden son aisladas e inconexas, mientras que ahora lo que se pretende es fijar indicadores que permitan ir viendo cuál es la evolución del avance de las tierras áridas o valorando los éxitos de las acciones. Todos los grandes convenios medioambientales surgidos de la Conferencia sobre Medio Ambiente y Desarrollo de Río de Janeiro (1992) se han desarrollado con objetivos concretos. El protocolo contra el cambio climático (Kioto, 1997), por ejemplo, exige reducir las emisiones un 5% a las naciones ricas mientras que el Convenio de Biodiversidad se ha marcado como meta proteger un 10% de los ecosistemas del planeta en el 2010. Por eso, la ministra Narbona se mostró a favor de cuantificar objetivos y fijar plazos en un horizonte de futuro. En la conferencia, se propondrá, por ora parte, crear herramientas financieras similares a las que se aplican en el Convenio de Cambio Climático, para que ese combate sea más eficaz. La desertificación es la degradación de tierras en las zonas áridas, semiáridas y secas, y se debe a una combinación de las actividades humanas hechas inadecuadamente con las variaciones climáticas. La desertificación -que no es imputable a la extensión de los desiertos actuales- es fruto de la sobreexplotación agrícola, la deforestación, el pastoreo excesivo o las prácticas deficientes de riego, que pueden socavar la productividad de la tierras cuando interactúan con la sequía o el mal uso del agua. El problema es especialmente grave en África, pero también afecta a toda la cuenca mediterránea. En este sentido, la ministra Narbona propondrá, en la reunión que mantendrá mañana en Lisboa con sus homólogos europeos, la creación de un centro temático para la sequía y la desertificación del cual España sería sede. Narbona sostiene que la UE debería tener una mayor implicación en la lucha contra la desertificación para ejercer un liderazgo similar al que está protagonizando en el cambio climático. Mientras tanto, el Gobierno central y las comunidades autónomas estudiarán el próximo día 6 en Madrid (en la conferencia sectorial de medio ambiente), el programa de acción nacional contra la desertificación, que incluye medidas en el ámbito de la gestión del agua, la agricultura, la ganadería, la prevención de incendios y la política forestal. Medi Ambiente afirma que en el periodo 2004-2007 ha destinado más de 3.000 millones de euros a acciones dirigidas a la lucha contra la desertificación: 510 millones a la prevención y extinción de incendios y a la restauración hidrológicoforesta, y otros 2.682 millones a las políticas del agua recogidas en los planes hidrológicos.