"Quiero hablar de un viaje que he estado haciendo, un viaje más allá de todas las fronteras conocidas..." James Cowan: "El sueño del cartógrafo", Península, 1997.

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domingo, 2 de octubre de 2011

El nuevo “sistema-mundo”, de Ignacio Ramonet

Fuente: Le Monde diplomatique (Nº: 192 Octubre 2011)

Cuando se acaban de cumplir diez años desde los atentados del 11 de septiembre y tres años desde la quiebra del banco Lehman Brothers ¿cuáles son las características del nuevo “sistema-mundo”?

La norma actual son los seísmos. Seísmos climáticos, seísmos financieros y bursátiles, seísmos energéticos y alimentarios, seísmos comunicacionales y tecnológicos, seísmos sociales, seísmos geopolíticos como los que causan las insurrecciones de la “Primavera árabe”…

Hay una falta de visibilidad general. Acontecimientos imprevistos irrumpen con fuerza sin que nadie, o casi nadie, los vea venir.

  1. Si gobernar es prever, vivimos una evidente crisis de gobernanza. Los dirigentes actuales no consiguen prever nada. La política se revela impotente. 
  2. El Estado que protegía a los ciudadanos ha dejado de existir. 
  3. Hay una crisis de la democracia representativa: “No nos representan”, dicen con razón los “indignados”. 
  4. La gente constata el derrumbe de la autoridad política y reclama que ésta vuelva a asumir su rol conductor de la sociedad por ser la única que dispone de la legitimidad democrática. 
  5. Se insiste en la necesidad de que el poder político le ponga coto al poder económico y financiero. 
  6. Otra constatación: una carencia de liderazgo político a escala internacional. Los líderes actuales no están a la altura de los desafios.

Los países ricos (América del Norte, Europa y Japón) padecen el mayor terremoto económico-financiero desde la crisis de 1929. Por primera vez, la Unión Europea ve amenazada su cohesión y su existencia. Y el riesgo de una gran recesión económica debilita el liderazgo internacional de Norteamérica, amenazado además por el surgimiento de nuevos polos de poderío (China, la India, Brasil) a escala internacional.

En un discurso reciente, el Presidente de Estados Unidos anunció que daba por terminadas “las guerras del 11 de septiembre”, o sea las de Irak, de Afganistán y contra el “terrorismo internacional” que marcaron militarmente esta década. Barack Obama recordó que “cinco millones de Americanos han vestido el uniforme en el curso de los últimos diez años”. A pesar de lo cual no resulta evidente que Washington haya salido vencedor de esos conflictos. Las “guerras del 11 de septiembre” le costaron al presupuesto estadounidense entre 1 billón (un millón de millones)  y 2,5 billones de dólares. Carga financiera astronómica que ha tenido repercusiones en el endeudamiento de Estados Unidos y, en consecuencia, en la degradación de su situación económica.

Esas guerras han resultado pírricas. En cierta medida, finalmente, Al Qaeda se ha comportado con Washington de igual modo que Reagan lo hizo con respecto a Moscú cuando, en los años 1980, le impuso a la URSS una extenuante carrera armamentística que acabó agotando al imperio soviético y provocando su implosión. El “desclasamiento estratégico” de Estados Unidos ha empezado.

En la diplomacia internacional, la década ha confirmado la emergencia de nuevos actores y de nuevos polos de poder sobre todo en Asia y en América Latina. El mundo se “desoccidentaliza” y es cada vez más multipolar. Destaca el rol de China que aparece, en principio, como la gran potencia en ciernes del siglo XXI. Aunque la estabilidad del Imperio del Medio no está garantizada pues coexisten en su seno el capitalismo más salvaje y el comunismo más autoritario. La tensión entre esas dos fuerzas causarà, tarde o temprano, una fractura. Pero, por el momento, mientras declina el poderío de Estados Unidos, el ascenso de China se confirma. Ya es la segunda potencia economica del mundo (por delante de Japón y Alemania). Además, por la parte importante de la deuda estadouninese que posee, Pekín tiene en sus manos el destino del dólar…

El grupo de Estados gigantes reunidos en el BRICS (Brasil, Rusia, la India, China y Sudáfrica) ya no obedece automáticamente a las consignas de las grandes potencias tradicionales occidentales (Estados Unidos, Reino Unido, Francia) aunque éstas se sigan autodesignando como “comunidad internacional”. Los BRICS lo han demostrado recientemente en las crisis de Libia y de Siria oponiéndose a las decisiones de las potencias de la OTAN y en el seno de la ONU.

Decimos que hay crisis cuando, en cualquier sector, algún mecanismo deja de pronto de funcionar, empieza a ceder y acaba por romperse. Esa ruptura impide que el conjunto de la maquinaria siga funcionando. Es lo que está ocurriendo en la economía desde que estalló la crisis de las sub-primes en 2007.

Las repercusiones sociales del cataclismo económico son de una brutalidad inédita: 23 millones de parados en la Unión Europea y más de 80 millones de pobres… Los jóvenes aparecen como las víctimas principales. Por eso, de Madrid a Tel Aviv, pasando por Santiago de Chile, Atenas y Londres, una ola de indignación levanta a la juventud del mundo.

Pero las clases medias también están asustadas porque el modelo neoliberal de crecimiento las abandona al borde del camino. En Israel, una parte de ellas se unió a los jóvenes para rechazar el integrismo ultraliberal del Gobierno de Benjamín Netanyahu.

El poder financiero (los “mercados”) se ha impuesto al poder político, y eso desconcierta a los ciudadanos. La democracia no funciona. Nadie entiende la inercia de los gobiernos frente a la crisis económica. La gente exige que la política asuma su función e intervenga para enderezar los entuertos. No resulta fácil; la velocidad de la economía es hoy la del relámpago, mientras que la velocidad de la política es la del caracol. Resulta cada vez más dificil conciliar tiempo económico y tiempo político. Y también crisis globales y gobiernos nacionales.

Los mercados financieros sobrerreaccionan ante cualquier información, mientras que los organismos financieros globales (FMI, OMC, Banco Mundial, etc.) son incapaces de determinar lo que va a ocurrir. Todo esto provoca, en los ciudadanos, frustración y angustia. La crisis global produce perdedores y ganadores. Los ganadores se encuentran, esencialmente, en Asia y en los países emergentes, que no tienen una visión tan pesimista de la situación como la de los europeos. También hay muchos ganadores en el interior mismo de los países occidentales cuyas sociedades se hallan fracturadas por las desigualdades entre ricos cada vez más ricos y pobres cada vez más pobres.

En realidad, no estamos soportando una crisis, sino un haz de crisis, una suma de crisis mezcladas tan intimamente unas con otras que no conseguimos distinguir entre causas y efectos. Porque los efectos de unas son las causas de otras, y asi hasta formar un verdadero sistema. O sea, nos enfrentamos a una crisis sistémica del mundo occidental que afecta a la tecnología, la economía, el comercio, la política, la democracia, la guerra, la geopolítica, el clima, el medio ambiente, la cultura, los valores, la familia, la educación, la juventud, etc.

Vivimos un tiempo de “rupturas estratégicas” cuyo significado no comprendemos. Hoy, Internet es el vector de la mayoría de los cambios. Casi todas las crisis recientes tienen alguna relación con las nuevas tecnologías de la comunicación y de la información. Los mercados financieros, por ejemplo, no serían tan poderosos si las órdenes de compra y venta no circulasen a la velocidad de la luz por las autopistas de la comunicación que Internet ha puesto a su disposición. Más que una tecnología, Internet es pues un actor de las crisis. Basta con recordar el rol de WikiLeaks, Facebook, Twitter en las recientes revoluciones democráticas en el mundo árabe.

Desde el punto de vista antropológico, estas crisis se están traduciendo por un aumento del miedo y del resentimiento. La gente vive en estado de ansiedad y de incertidumbre. Vuelven los grandes pánicos ante amenazas indeterminadas como pueden ser la pérdida del empleo, los choques tecnológicos, las biotecnologías, las catástrofes naturales, la inseguridad generalizada… Todo ello constituye un desafio para las democracias. Porque ese terror se transforma a veces en odio y en repudio. En varios países europeos, ese odio se dirige hoy contra el extranjero, el inmigrante, el diferente. Está subiendo el rechazo hacia todos los “otros” (musulmanes, gitanos, subsaharianos, “sin papeles”, etc.) y crecen los partidos xenófobos.

Otra grave preocupación planetaria: la crisis climática. La conciencia del peligro que representa el calentamiento general se ha extendido. Los problemas ligados al medio ambiente se están volviendo altamente estratégicos. La próxima Cumbre mundial del clima, que tendrà lugar en Rio de Janeiro en 2012, constatarà que el número de grandes catástrofes naturales ha aumentado así como su carácter espectacular. El reciente accidente nuclear de Fukushima ha aterrorizado al mundo. Varios gobiernos ya han dado marcha atrás en materia de energía nuclear y apuestan ahora –en un contexto marcado por el fin próximo del petróleo– por las energías renovables.

El curso de la globalización parece como suspendido. Se habla cada vez más de desglobalización, de descrecimiento… El péndulo había ido demasiado lejos en la dirección neoliberal y ahora prodría ir en la dirección contraria. Ya no es tabú hablar de proteccionismo para limitar los excesos del libre comercio, y poner fin a las deslocalizaciones y a la desindustrialización de los Estados desarrollados. Ha llegado la hora de reinventar la política y de reencantar el mundo.

miércoles, 30 de septiembre de 2009

Los piratas y los mares como metáforas de la globalización (artículo de prensa muy recomendable)

El regreso de los piratas

DANIEL INNERARITY, EL PAÍS 29/09/2009

La piratería ha dejado de ser una curiosidad histórica o una simple metáfora. Los piratas están entre nosotros y por todas partes, adoptando formas diversas: piratas aéreos y marítimos, radios piratas, diputados piratas, terroristas globales, piratas informáticos yhackers, virus, emigrantes clandestinos, ocupas o squats, biopiratería, paraísos fiscales... El pirata forma parte del imaginario contemporáneo de la globalización, en el que se dan cita el capitalismo predador, los movimientos integristas, las redes que escapan a los Estados o los libertarios del ciberespacio desregulado. Habría que preguntarse si esta reaparición de la piratería nos da alguna pista para entender mejor el mundo actual, sus promesas y sus peligros.
En un mundo global, sin fronteras, vuelven los piratas con su ambivalencia de libertad y barbarie
Los paraísos fiscales son una de las figuras de la piratería contemporánea
Podríamos tomar como punto de partida la contraposición entre la tierra y el mar que forma parte de nuestro imaginario geopolítico. Carl Schmitt, en el periodo de entreguerras, se lamentaba de que los Estados terrestres, protectores de la seguridad y la propiedad, estuvieran debilitándose frente a los poderes marítimos, liberales y oceánicos. Este esquema constituye el trasfondo de todos los debates políticos de la modernidad, que han girado en torno a una alternativa fundamental entre los Estados terrestres autárquicos y los poderes marítimos ilimitados, el choque entre una filosofía política de la tierra y una filosofía política del océano, entre un pensamiento del límite contra un pensamiento de lo ilimitado. El moderno Estado nación surge precisamente contra el desorden del mar, contra ese elemento de lo móvil, inestable, flotante, fluctuante y huidizo que los piratas encarnan simbólicamente. Para el reaccionario Schmitt, lo finito y acabado representaría el ideal frente a lo abierto e inacabado, propio de las sociedades liberales.
Todo parece indicar que la batalla se inclina actualmente en favor de eso que Bauman ha llamado el "mundo líquido": la globalización es impulsada por la fluidez general, la liquidación no sólo de las viejas fronteras, sino de la idea misma de frontera, que se convierte en algo obsoleto en un espacio desterritorializado. El mar, ese medio informe, sin huella, el universo del peligro y la conquista, es ahora la sociedad del riesgo, los espacios desregulados de las finanzas y el consumo, sobre los cuales el viejo Estado nación aparece como una potencia sin autoridad. No tiene nada de extraño que la figura del pirata reaparezca en un mundo así y que lo haga con toda su ambivalencia de libertad y barbarie.
El pirata encarna la figura de un tipo de enemigo que no amenaza tanto a un país en particular como a las naciones terrestres en general, no a una soberanía concreta como a la idea de soberanía en general. Es alguien que "desafía toda forma de respetabilidad organizada", dice Philip Gosse en su célebre Historia de la piratería. Pues bien, no creo estar forzando la metáfora si afirmo que la piratería representa una nueva forma de estar en el mundo que se ha vuelto líquido. No me refiero sólo al terrorismo global sino a formas actuales de la globalización que retoman el modelo de la rapiña. Podríamos pensar en el comportamiento de los consumidores, tan similar al pillaje (como se pone de manifiesto el primer día de rebajas en los grandes almacenes o en cualquier forma de consumo que implica un daño sobre el medio ambiente).
La analogía se acredita también si examinamos el actual panorama ideológico, más líquido que terrestre, con unas estrategias políticas más cercanas a la piratería que a la acción tradicional. El actual desencanto ideológico se pone de manifiesto en el hecho de que ni la izquierda ni la derecha están especialmente interesadas por intervenir a través de los habituales procedimientos de representación. Tanto el individualismo conservador como el izquierdismo radical se entienden a sí mismos como "contrapoderes", como "para-política". Para ambos el pirata representa el paradigma de la lucha contra la rigidez del Estado o contra el orden neoliberal; por distintos motivos, e incluso contrapuestos, la piratería es considerada como la estrategia más adecuada a las evoluciones económicas y culturales del capitalismo. Unos hablan de sociedad civil y otros de multitud, ambos conceptos muy líquidos. La derecha prefiere el mercado que el Estado y la izquierda formula, en vez de las tradicionales formas de lucha sindical, social, institucional o armada, unos sustitutos de combate como el exilio, la defección o la nomadización.
Una de las figuras más elocuentes de la piratería contemporánea son los paraísos fiscales, esos lugares sin identidad, sin fiscalidad ni obligación de residencia. Allí se consagra el curioso derecho de abandonar todo espacio político sustrayéndose al impuesto que es el símbolo del poder territorializado. Estas islas donde no rige el derecho invierten la relación entre la tierra y el mar: la tierra firme se encuentra ahora en la periferia de un mundo líquido, los Estados en la periferia del mundo financiero. Es como si viviéramos en un mundo en el que el mar hubiera tomado el poder sobre la tierra firme. Por eso cabe interpretar que la actual batalla contra los paraísos fiscales es una revancha de las potencias terrestres contra las derivas del nuevo poder desterritorializado.
El ciberespacio proporciona una gran cantidad de metáforas marítimas y piratas. Allí se mueven otros navegantes con la misma lógica libertaria con la que los expertos financieros inventan productos para escapar de una posible regulación. Los hackers se cuelan por los huecos de la Red y los financieros buscan los espacios off shore como los piratas circulan entre los espacios de la soberanía. Al igual que los piratas históricos, los navegantes de la Red viven en un archipiélago sobre el que el Estado impotente no tiene el monopolio de la violencia legítima.
La piratería es un indicador de falta de regulación, bien sea por encontrarnos ante formas de propiedad inéditas, bienes comunes de difícil identificación o innovaciones que plantean problemas normativos. La nueva piratería se debe especialmente a la actual profusión de bienes públicos, a la indefinición de su naturaleza; responde al hecho de que no siempre es fácil saber quién se hace cargo, de quién es la competencia, a quién pertenece, quién es el autor...
¿Cómo hacer la guerra contra los piratas en mundo líquido en el que no hay propiamente campo de batalla? La represión de la piratería en el siglo XVIII proporciona un modelo que, salvando las distancias, puede orientar nuestro combate contra los delitos globales. El edicto Alien tort statute mediante el cual los americanos trataron de eliminar a los piratas en 1789 nos da algunas pistas en materia de gobernanza y justicia global: debates abiertos, consensos más amplios, unificación de criterios y legislaciones. No hay otra solución que superar el principio de territorialidad del derecho en consonancia con la naturaleza desterritorializada de las amenazas a las que debemos hacer frente, hacer que el derecho sea más "marítimo" y menos "continental", hacerlo isomorfo con su objeto.
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Daniel Innerarity es catedrático de Filosofía en la Universidad de Zaragoza

lunes, 20 de abril de 2009

EXPOSICIÓN: PUERTAS, El mundo que queremos ***

Exposición "Puertas, la vida que llevamos; el mundo que queremos"
13 de abril-22 de mayo 2009
Sala Exposiciones Museísticas Cajasur
Ronda de los Tejares 6


Reservas de visitas guiadas para colegios: reservas@exposicionpuertas.org
Telf: 957 76 97 59

El 20% de la población mundial vive “enredada” en una espiral de consumo insostenible, mientras 30.000 personas mueren de hambre cada día. Con el objetivo de concienciar sobre las causas de la pobreza en el mundo, la exposición "Puertas" sigue su gira por distintas ciudades españolas.

Para erradicar la pobreza tan sólo hace falta voluntad política y esta exposición, organizada por la Plataforma 2015 (a la que IPADE pertenece) quiere contribuir a este cambio necesario en nuestros hábitos de vida, desde lo colectivo a lo individual.

A través de 500 m2 de exposición con proyecciones, sonidos y olores, el público puede seguir los rastros que dejan en otros países sus hábitos de consumo y conocer los mundos posibles que podemos construir.

El visitante se encontrará con 50 puertas que tienen diferentes significados: una puerta ametrallada habla de la relación entre las materias primas y los conflictos armados, otra con una nevera llena de comida informa sobre los alimentos dedicados a fabricar agrocombustibles, una alambrada fronteriza denuncia la situación de los/las trabajadores/as de las "maquilas" en México y de cómo se fabrica la ropa que llevamos puesta, la mirilla de una puerta de una redacción de un periódico nos muestra cuál es visión del mundo desarrollado acerca de los países pobres...

Una exposición diferente en la que el visitante puede recorrer 4 mundos: el "Mundo Feliz" fundamentado en el consumo frente al "Mundo Real"; y los "Falsos Remedios" que se aplican para luchar contra la pobreza sin realmente cambiar sus causas, frente al "Mundo Posible" que plantea un cambio de políticas, de conciencia social y que es una puerta a la esperanza.

La Plataforma 2015 y más formada por quince ONGD progresistas defiende una globalización alternativa y esperanzadora, capaz de devolver la dignidad humana a cientos de millones de personas hoy excluidas.

Consideramos que la situación de pobreza en la que viven hoy 1.400 millones de personas en el mundo es la mayor vulneración de derechos y creemos que luchar por la erradicación de la pobreza exige a su vez preservar los derechos de todos y cada uno de los habitantes del planeta.

La exposición "Puertas", tras su paso por Córdoba, visitará Jaén y Benalmádena.


sábado, 18 de abril de 2009

Pensar el presente, crear el futuro


Escritores, artistas, urbanistas, arquitectos y teóricos debaten sobre el impacto de las crisis en el estado anímico y cultural de las sociedades y su espacio, la ciudad

NEREA PÉREZ DE LAS HERAS - EL PAÍS Madrid - 18/04/2009


Decir que el mundo vive un tiempo de cambios suena casi tibio ante los aplastantes efectos de la crisis actual. La depresión económica lo contagia todo y poco a poco parece provocar, en paralelo, una depresión anímica del conjunto de la sociedad. Pero también puede actuar como un resorte para replantearse el modelo capitalista y las dudosas excelencias de la globalización: sin duda, la coyuntura es propicia a la reflexión de talentos aletargados en los momentos de bonanza que se crecen ante la adversidad. Algunos de ellos se han reunido en La Casa Encendida de Madrid, en el marco de unas jornadas que llevan el escurridizo título de Pensar el Presente.

La globalización económica no se pone en entredicho, pero sí la cultural

El escenario principal de las debacles son las ciudades y uno de los grandes temas del cambio de modelo económico es la subsiguiente transformación del modelo urbanístico en cuyas bases la mayoría de conferenciantes coinciden.

El acuerdo es más que sorprendente si se tiene en cuenta la variedad de los perfiles presentes: el arquitecto africano Diébédo Francis Kéré, el jovencísimo estudio madrileño Langarita y Navarro, o el filósofo colombiano Armando Silva, que se ha dedicado a documentar las construcciones mentales de los ciudadanos sobre sus ciudades... y así hasta 27 escritores, cineastas y fotógrafos.

La tendencia de muchas de estas voces ha sido la de cuestionar la existencia de una globalización cultural y poner el foco en lo local como fuerza motriz de un cambio de modelo urbano.

"Estamos dejando atrás la ciudad de los arquitectos y las instituciones por la ciudad de los ciudadanos".

Son palabras de la catedrática de arte contemporáneo Estrella de Diego, directora de las jornadas. Los otros responsables del encuentro han sido el nuevo director del MUSAC de León, Agustín Pérez Rubio y José Guirao, director de La Casa Encendida. Precisamente en lo local se centra el proyecto del filósofo Armando Silva. Imaginarios urbanos es un compendio de fotografías y de datos que conforma un mapa afectivo de grandes urbes como Caracas, Santiago de Chile o Sao Paulo, localizando los lugares hacia los que sus habitantes tienen sentimientos positivos o negativos. Imaginarios urbanos es muy elocuente sobre lo poco universales que son los sentimientos más básicos del ciudadano. "La globalización puede haber sido una aplanadora que ha igualado todo en lo referente a la economía pero en nada más. Por ejemplo, el miedo es algo de carácter local. El terror a asfixiarse en el metro es un sentimiento propio de Ciudad de México pero no de Madrid", dice Silva. "Se pensó que Internet sería un fin en sí mismo y solo es un medio las tecnologías pueden ser globales pero sus usos son locales", añade.

Los planteamientos no se quedan en teorías. El arquitecto de Burkina Faso Diobédé Francis Kéré presentó en su conferencia imágenes de la construcción de un colegio en Gando, un pueblo de 3.000 habitantes al sur de su país proyectado por él. En ellas se veía a los habitantes de la población transportando materiales autóctonos para completar una construcción sostenible. Kéré es consciente de que esto es una utopía en Europa e invierte la idea: "no es posible hacer un traslado, exactamente igual que los modelos europeos en los que se han mirado nuestras ciudades no son posibles en África".

Para Estrella de Diego, el cambio de paradigma es una realidad que se puede resumir en una idea: "se acabó el dispendio de dinero, de tiempo y de inteligencia". En lo que atañe al reciclaje de la conciencia arquitectónica se muestra menos categórica: "Ha llegado el fin de los edificios escultura, construidos por arquitectos y estudios estrella que se pueden encontrar igual en Madrid que en Shanghai. También se han acabado las soluciones mágicas que vienen de las instituciones y llega el momento de la acción civil". De Diego está animada, y no es la única. Parece que la incertidumbre de ponerse a pensar el presente urbano entre este grupo de intelectuales de cada extremo del mundo produce más excitación que angustia...

miércoles, 11 de febrero de 2009

Crisis de la globalización, crisis de la democracia (radio UNED)

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El profesor Pastor presenta junto a su autor, Fernando Quesada el libro que ha publicado recientemente :"Sendas de democracia entre la violencia y la globalización".

Participante/s: Jaime Pastor Verdú, Profesor de Ciencia Política (UNED)
Fernando Quesada Castro, Catedrático de Filosofía Política de la UNED

sábado, 7 de febrero de 2009

Peligro de desglobalización


El nuevo nacionalismo económico está amenazando la economía mundial - El divorcio entre el discurso correcto y la realidad populista levanta nuevas fronteras donde ya había libertad

ARIADNA TRILLAS EL PAÍS 07/02/2009

Pascal Lamy, director general de la Organización Mundial de Comercio (OMC), policía y árbitro de los intercambios comerciales, recurre a las enseñanzas de Mahatma Gandhi para cargar contra los distintos disfraces que en estos meses viste el proteccionismo por doquier en el mapa mundi. "Gandhi dijo que, con el ojo por ojo, el mundo entero se vuelve ciego. Hoy podríamos decir nosotros que, con un trabajo (de aquí) por otro trabajo (de fuera), lo que tenemos es paro masivo".

El comercio mundial caerá en 2009 por primera vez en 27 años

Los economistas coinciden en que el pánico llama a las trabas comerciales

Los Gobiernos se debaten entre su fe en el libre comercio y la presión social

Un país puede dañar a sus exportadores al intentar proteger a sus productores

Los líderes de las principales economías del mundo -de China a Estados Unidos, pasando por Francia, Reino Unido, Brasil, Alemania, la India o incluso Rusia- proclaman a cada rato su fe en el libre comercio como estímulo de la recuperación económica. De hecho, hasta ahora han sido relativamente consecuentes con esa fe en los mercados abiertos: según el Banco Mundial, de media, los aranceles han bajado en los últimos 30 años desde niveles superiores al 25% a menos del 10%. Desde mediados de los noventa, el comercio aumentó, de media, a un ritmo anual cercano al 6%, superior al crecimiento económico.

La misma fe en los beneficios del comercio sin trabas se mantuvo imperturbable en la cumbre del G-20 que, el año pasado, en Washington, empezó a orquestar una respuesta global y coordinada al enemigo llamado recesión.

Sin embargo, el divorcio entre el discurso de los líderes políticos y la medicina que éstos aplican para intentar curar una economía gravemente enferma está dejando traslucir brotes de ceguera comercial, de discriminación a los productos del vecino, de trabas que vuelven. Si el libre comercio es una de las señas de identidad de la globalización, son muchos los economistas que la ven amenazada por esta crisis indomable y el modo de combatirla.

"Las investigaciones académicas nos dicen que una de las variables clave por las que los países cambian de rumbo en sus políticas comerciales son las crisis fuertes. Las crisis fuertes dan lugar, por un efecto péndulo, a un intento de cambio del statu quo. Y hoy, el statu quo se caracteriza por haber desarrollado un amplio proceso de liberalización", explica desde Washington Daniel Lederman, economista senior del Banco Mundial experto en desarrollo. Lederman añade: "En el caso además de las recesiones en los países avanzados que se asocian a la deflación (caída generalizada de los precios), las crisis suelen incrementar el proteccionismo. Hoy la amenaza proteccionista es real".

Los ejemplos proliferan como las setas. Hace dos meses, Rusia decidió elevar del 5% al 30% el gravamen para los coches importados. También ha introducido aranceles a la carne de ave y de cerdo. India ha anunciado que durante los próximos seis meses prohibirá la importación de juguetes de China (la mitad de los que importa). Claro que el Gobierno chino antes elevó las deducciones de los impuestos a la exportación de sus juguetes en un 14% para ayudar a sus fabricantes nacionales.

El presidente francés, Nicolas Sarkozy, ha aclarado que las ayudas a las empresas de automóviles no son para que se instalen en países con menores costes para vender coches en Francia. "Se trata es de ayudar a frenar la huida de empleo de Francia".

Estados Unidos ha salido a apoyar a sus gigantes del motor de Detroit, pero sólo para que salven sus plantas en el país. No ha tenido gestos con las multinacionales extranjeras instaladas en su territorio. A su vez, EE UU ha sugerido que China juega la carta de una moneda (yuan) competitiva.

"Cuanto mayor es el pánico, mayor es la tentación de caer en la retórica nacionalista, y, sobre todo, de caer en la demagogia más baja, porque la presión social es fortísima", reflexiona Pablo Videla, director del departamento de Economía de la escuela de negocios IESE. Coincide con él -"el pánico hace que todos reaccionen con un sálvese quien pueda", dice, y desde una perspectiva bien distinta-, el catedrático de Economía y presidente de Justicia y Paz Arcadi Oliveras, para quien el proteccionismo en los países ricos "está fuera de lugar" pero quien lo ve "imprescindible para crecer" en los menos desarrollados.

Los peligros de la retórica nacionalista se han evidenciado en el Reino Unido, con la revuelta social que le ha estallado a la cara al primer ministro, Gordon Brown, a raíz del reclutamiento de mano de obra italiana y portuguesa en la refinería de Lindsey y dos años después de haber azuzado con lemas como "empleos británicos para trabajadores británicos". El debate ha salido salpicado de acusaciones de xenofobia. "Pero las empresas no actúan como lo han hecho porque no quieran a británicos, sino porque los otros cobran menos. Buscan menos costes", centra el problema Videla, quien, sin embargo, confía en las lecciones de la Gran Depresión y en que no volverá el repliegue.

"A finales del siglo XIX, el comercio equivalía al 25% del Producto Interior Bruto (PIB) mundial. En los años treinta, cayó a casi el 14%. Es lo que ocurre cuando se culpa al resto del mundo de todo. Llegamos a los cincuenta con un mundo cerrado que generó probreza y conflicto", repasa la historia Videla. Hoy, el nivel ha vuelto al 25%.

Tras el crash del 29, la ley Smoot-Hawley en EE UU fue el pistoletazo de salida de una carrera de aranceles y barreras comerciales que encontró ecos de represalia inmediatos. Las importaciones estadounidenses bajaron de 4.400 millones de dólares a 1.500 millones entre 1929 y 1932. Las exportaciones de EE UU cayeron en el mismo periodo de 5.400 millones a 2.100. La contracción del comercio y de la generación de riqueza mundial fue rotunda.

Lecciones aparte, la interconexión de la economía es hoy tal que la cosa aún se complica más. Pensemos en el rescate de bancos. La banca española, que no ha requerido inyecciones de capital público, acusa de "competencia desleal" a los bancos extranjeros que sí han resultado fortalecidos por las autoridades de sus países: compiten con ellos sin complejos con agresivas estrategias comerciales. El Reino Unido exhorta a la banca a dar crédito a las empresas británicas. Y, en el plano de las finanzas, un agravante: a diferencia de lo que ocurre con el comercio, para el que existe el mencionado policía y árbitro que es la OMC, no existe una autoridad financiera mundial. Es uno de los retos que deberán abordar el G 20 cuando se reúna este abril en Londres.

Pese a la tentación proteccionista, algunos gobiernos ya han comprobado que las medidas pueden ser como un tiro por la culata. Le ha ocurrido al ruso: para ayudar a su industria nacional del automóvil subió los aranceles de los coches de importación, pero ahora ha tenido que lidiar con revueltas en Vladivostok, ciudad portuaria cuyos empleos dependen de la venta de esos coches.

También lo ha descubierto el nuevo inquilino de la Casa Blanca, Barak Obama. Su controvertida cláusula Compre Americano -que prohíbe el uso de hierro y acero extranjero en la construcción de infraestructuras financiadas con los más de 800.000 millones de dólares de su plan de reactivación económica- no sólo ha puesto el dedo en el gatillo de las denuncias ante la OMC por socios comerciales de EE UU como la Unión Europea o Canadá. También se quejaron, por temor a represalias, las multinacionales General Electric y Caterpillar, o la Cámara de Comercio de EE UU.

En los últimos 15 días, el acero ha hecho asomar al planeta al abismo de una auténtica guerra comercial. Pero, tras su paso por el Senado, la prohibición se aplicará "de manera coherente con las obligaciones de EE UU bajo los acuerdos comerciales", como los pactos firmados bajo el paraguas de la OMC. Ha sido un gesto político apreciado especialmente en Alemania, México y Canadá (primer país al que Obama viajará este mes y que vende a EE UU el 40% del acero que produce). La UE ha bombardeado con cartas a congresistas, senadores y miembros del Gobierno federal animándoles a "dar ejemplo" porque "unos mercados abiertos siguen siendo prerrequisito esencial para una recuperación rápida".

Un proteccionismo leve y temporal puede reactivar la economía americana, puede pensarse. "Eso sería cierto si se pudiera asegurar que efectivamente sería temporal y que nadie más lo aplicaría. Pero las represalias y una espiral proteccionista sería inevitable", opina Lederman.

"Iniciar una guerra comercial no interesa a nadie, pero Obama está focalizado en crear o preservar tres millones de empleos en su país y es difícil explicarle al contribuyente americano que hay que poner dinero en algo que no sirva para crear puestos de trabajo en casa", explica el presidente de la Cámara de Comercio de EE UU en España, Jaime Malet, tras regresar de Washington y entrevistarse con senadores, empresarios y algunos cargos de la nueva Administración. "La política americana es muy dura y toda iniciativa política donde no hay disciplina de partido requiere una negociación durísima", explica.

Pero el proteccionismo no sólo refleja choques de intereses entre países. "En realidad, la crisis hace aflorar el auténtico choque, el de siempre, entre los intereses de los productores, que desean preservar su mercado de los competidores de fuera, y, por otra parte, los exportadores", subraya la catedrática de Economía Aplicada Miren Etxezarreta, miembro de la Red Europea de Economistas Críticos y partidaria de "un proteccionismo oficializado y programado".

Y es que está comúnmente aceptado que "EE UU y los países más avanzados han practicado siempre decisiones proteccionistas", apunta Marta Garrich, miembro del Secretariado del Forum Ubuntu, que no pierde la esperanza de que cuando se retomen las negociaciones para la liberalización del comercio de la Ronda de Doha (fracasaron en diciembre una vez más, pese a los llamamientos del G 20) se aborde la introducción de un impuesto global sobre las transacciones de divisas. "La cuestión es para qué se utiliza el proteccionismo. Tal vez esta crisis sea una oportunidad para que los países más pobres desarrollen sus propias agendas de desarrollo, y también porque se constata que deben replantearse los modelos imperantes hasta ahora en el crecimiento".

Desde la óptica de América Latina, las presiones proteccionistas son encajadas como "una pésima noticia", declara la secretaria Ejecutiva de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), Alicia Bárcena. "Nuestros países desmantelaron gradualmente su estructura de protecciones, disminuyeron sus barreras arancelarias y entablaron negociaciones a nivel bilateral y multilateral para abrir sus economías", recuerda, y, además, si la crisis se alarga mucho, la región puede topar con dificultades de financiación del comercio, "condición necesaria para mantener nuestras economías abiertas".

Según Zoellick, no serán las economías más desarrolladas las que sufrirán una retracción comercial, sino las emergentes. Por ejemplo, China. "La economía china no depende del consumo interno, sino de la inversión extranjera y de las exportaciones. Por eso está sufriendo mucho la caída de consumo en Occidente", enfatiza Amadeu Jensana, director de Programas Económicos y Cooperación de Casa Asia. En diciembre pasado, las exportaciones del gigante asiático sufrieron su peor desplome en una década (2,8%). "Más de la mitad de lo que exporta China lo fabrican empresas occidentales, así que éstas también se ven perjudicadas", apostilla.

La amenaza proteccionista sobrevuela la economía justo cuando la propia crisis desinfla la demanda y el comercio. "Para que el PIB de los países avanzados crezca al 3%, el comercio internacional debe hacerlo al 8%", señala José Antonio Herce, socio director de Economía de Analistas Financieros Internacionales (AFI), que considera "una aberración" la retórica proteccionista -también el llamamiento a consumir productos españoles por parte del ministro de Industria, Miguel Sebastián- porque "de la retórica es fácil pasar a las medidas".

Hoy, la economía mundial apenas crece. ¿Y el comercio? En 2006, aumentó un 8,5%. Según la OMC, en 2007 el ritmo bajó al 6%. El Banco Mundial augura que el comercio mundial va a caer en 2009 por primera vez en 27 años; en torno a un 2%. O más.

Esta contracción va acompañada de cierto repliegue de movimientos que tienen mucho que ver con la globalización. El turismo mundial, por ejemplo, reculó un 1% en la segunda mitad de 2008 y las previsiones para 2009 contemplan una caída global del 2%. Eltransporte internacional de mercancías cayó un 13,5% en noviembre y un 22,6% en diciembre. ¿Estaremos desandando en la globalización?

lunes, 17 de noviembre de 2008

Nosotros alimentamos al mundo (documental)

(We feed the world)


ENLACE RECOMENDADO: http://www.karmafilms.es/nosotrosalimentamosalmundo/





Dirección y guión: Erwin Wagenhofer.
País:
Austria.
Año: 2005.
Duración: 96 min.
Género: Documental.
Producción: Helmut Grasser.
Música: Helmut Neugebauer.
Fotografía:
Erwin Wagenhofer.
Montaje: Erwin Wagenhofer.
Estreno en Austria: 30 Sept. 2005.
Estreno en España: 7 Noviembre 2008.
SINOPSIS

Documental sobre los alimentos y la globalización, sobre los pescadores y los agricultores, sobre los camioneros de larga distancia y los ejecutivos de grandes compañías, sobre la circulación de los alimentos, una película sobre la escasez dentro de la abundancia. "Nosotros alimentamos al mundo" ofrece una visión del proceso de producción de nuestra comida a la vez que responde a la pregunta de qué tiene que ver con todos nosotros el hambre en el mundo.


Fuente: http://www.labutaca.net/films/51/nosotrosquealimentamosalmundo.htm



"Nosotros Alimentamos el Mundo" traslada a la sociedad una mirada certera sobre la capacidad que tiene el capitalismo para transformarnos en canívales del planeta y de nosotros mismos. Un recorrido sorprendente sobre los modos de producción alimentaria y las formas de consumo, tras lo que emergen las consecuencias arrojando un dramático saldo.

"Desde el principio habíamos pensado hacer un documental detallado sobre los mercados de Viena. Cuando llegó el momento de escribir el guión o hacer el tratamiento para esta película, vagué por los mercados de la ciudad y pensé: ¿qué tienen de interesante los mercados? Y lo único que me interesaba a mí eran los productos. ¿De dónde provienen? La idea original era empezar en el mercado más famoso de Viena, el Naschmarkt, y echar un vistazo detrás de las cortinas. ¿De dónde viene todo eso, de dónde vienen los tomates y los demás productos? De hecho, empezamos con los tomates. Nos pusimos a investigar y así acabamos en España. Simplemente empezamos con la historia de los tomates" dice Erwin Wagenhofer, el director de la película.

fuente: www.ecologistasenaccion.org

martes, 11 de noviembre de 2008

Voces contra la globalización (vídeo)


Fuente: http://www.rtve.es

¿Otro mundo es posible?

Para elaborar esta serie documental, su director, Carlos Estévez, ha hablado con cincuenta y cuatro personalidades de todo el mundo que han dado su opinión y valoración sobre diferentes temas de actualidad.

A modo de caleidoscopio, VOCES CONTRAL GLOBALIZACIÓN afronta diferentes temas, cada mes, desde múltiples puntos de vista, mezclando, durante los 55 minutos de cada capítulo, documentos y voces para explicar la actualidad más compleja reflejando las inquietudes y opiniones más críticas de los participantes.

A lo largo de los capítulos, se abordan cuestiones como la Política económica neoliberal, el funcionamiento de los grandes organismos internacionales, la pérdida de poder político en beneficio de las grandes corporaciones económicas mundiales, la debilidad de la llamada Sociedad del Bienestar en Europa, la explotación laboral y la inmigración. Pero también se examinan las privatizaciones, el papel de las industrias farmacéuticas y las grandes pandemias, el nuevo rol latinoamericano o los movimientos indigenistas.

Estos y otros muchos especialistas analizarán el concepto de “globalización” en un mundo sujeto a continuos cambios y desequilibrios desde la caída del muro de Berlín hasta nuestros días.
  • Jeremy Rifkin (EE.UU.), economista
  • Ramón Fernández Durán (España), ecologista
  • Jean Ziegler (Suiza), relator de las Naciones Unidas para la Alimentación
  • David Held (Gran Bretaña), analista de la globalización
  • Francoise Hautart (Bélgica), director del Centro Tridimensional
  • Vitorio Agnolletto (Italia), ex portavoz del Foro Social de Génova
  • Giovanni Sartori (Italia), Premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales
  • Eduardo Galeano (Uruguay), escritor
  • James Lovelock (Gran Bretaña), especialista en Química Atmosférica
  • Jean Malaury (Francia), etnólogo
  • Juan Manuel Moreno (España), coordinador de previsiones medioambientales de España
  • Fatema Mernissi (Marruecos), ensayista
  • Adolfo Pérez Esquivel, Premio Nobel de la Paz
  • Jose Saramago (Portugal), Premio Nobel de Literatura
  • José Vidal Beneyto, analista social
  • Sami Nair (Francia), politólogo
  • José Bové (Francia), activista francés
  • Susan George, vicepresidenta de Attac
  • Federico Mayor Zaragoza, presidente de la Fundación Cultura de Paz
  • Carlos Taibo, profesor de Ciencia Política
  • Jaume Botey, historiador

Todas estas voces que han participado en esta serie documental han coincidido en que no están en contra de la globalización, pero sí de cómo se está llevando a cabo.


Jean Ziegler (Suiza)
Jean Ziegler (Suiza), el relator de las Naciones Unidas para la alimentación.
Jose Saramago (Portugal)
Jose Saramago (Portugal), Premio Nobel de Literatura

Bosquimanos en Tanzania con el autor del programa
Bosquimanos en Tanzania con el autor del programa

“Los amos del mundo”, “La estrategia de Simbad”, “El mundo de hoy”, “Un mundo desigual”, “Camino de la extinción”, “La larga noche de los 500 años” y “El siglo de la gente” son los títulos de los siete capítulos que componen la serie llenos de preguntas a las que VOCES CONTRA LA GLOBALIZACIÓN intentará dar respuesta.

“Los amos del mundo”

El primer capítulo de la serie formula preguntas como ¿Cuál es el poder real de los políticos? ¿Sabe usted que el volumen de negocios de una sola multinacional es superior al producto interior bruto de muchos países, incluidos Austria o Dinamarca? ¿Cuál es el papel de los paraísos fiscales que dan cobijo al dinero del crimen o al de la corrupción? ¿Por qué se permiten la existencia de estos territorios sin ley? ¿Cuál es el papel real de organismos como el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial o la Organización Mundial del Comercio? ¿Qué pasó realmente en Argentina para que su economía se viniera abajo?

Estas y otras cuestiones tendrán respuesta a través de las voces de José Saramago, Pérez Esquivel, Carlos Taibo, Eduardo Galeano, Jean Ziegler, José Vidal Beneyto, Sami Nair, Ignacio Ramonet, Jose Bove, María José Fariñas, Francoise Houtart, Manu Chao, Giovanni Sartori, Casaldaliga, Toni Negri, Avi Lewis, Federico Mayor Zaragoza, Fatema Mernissi, Vitorio Angolletto y David Held.

Este primer capítulo, “Los amos del mundo”, analiza el poder real de los políticos y la posibilidad de otro mundo más justo. En esta entrega se ha utilizado material gráfico de los documentales “La Toma”, de Avi Lewis, que retrata el movimiento de fábricas recuperadas y autogestinonadas por sus trabajadores en Argentina, y “Memorias del saqueo”, de “Pino” Solanas, sobre las diferentes etapas de Argentina desde 1976 a 2001, en el que se muestra la decadencia económica, social, política y cultural del país.

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“La estrategia de Simbad”

En el segundo capítulo, se muestra el nuevo panorama laboral en el mundo: las deslocalizaciones de empresas, las grandes áreas de producción mundial (China e India), la inmigración, la perdida de la sociedad del bienestar en Europa, las privatizaciones, la perdida de los derechos laborales, la victoria de la economía especulativa sobre la economía productiva y la política económica neoliberal.

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“El mundo de hoy”

El tercer capítulo plantea si es posible que una sola potencia pueda dominar el mundo, cómo influye la industria del miedo en los ciudadanos, en manos de quién están los grandes medios de comunicación y cuál es su papel o los esfuerzos por un mundo mejor.

“Un mundo desigual”

Este cuarto episodio, aborda la situación de la pobreza en relación al consumo en el mundo, las áreas de miseria en los países desarrollados, las pandemias, el comportamiento de las grandes multinacionales farmacéuticas en los países en los que un tercio de la humanidad vive con menos de un dólar al día. Hasta hace poco, según se recoge en esta entrega, el presupuesto de Naciones Unidas era de 1,2 billones de dólares, seis veces menos que lo que los norteamericanos se gastan en cosméticos.

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“Camino de la extinción”

El quinto capítulo enfrenta al telespectador al calentamiento global, a la perdida de millones de especies, a la insensibilidad de los políticos y a la despreocupación de los ciudadanos ante un panorama que ha levantado ya las alarmas de los científicos de todo el mundo quienes opinan que la forma de vida de una parte de la humanidad va a condenar a toda al especie.

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“La larga noche de los 500 años”

La sexta entrega comienza en San Cristóbal de las Casas (México) en enero de 1994, cuando el subcomandante Marcos inicia las revueltas contra la globalización precisamente el mismo día que entra en vigor el Tratado de Libre Comercio entre América del Norte y México. En este capítulo se analiza, a través de las voces de los indígenas y de los intelectuales, la pérdida de la tierra en el mundo, la pérdida de la identidad, la uniformidad de las culturas, las privatizaciones y el nuevo panorama en América Latina.

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“El siglo de la gente”

El séptimo capítulo que cierra esta serie documental se centra en los sucesos de Seattle y Génova, acude al Foro Social de Portoalegre y al de Caracas y plantea si otro mundo es posible. También se pregunta cómo ha de ser ese mundo que ya está naciendo.

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¿Otro mundo es posible?



Otro mundo es posible

Para encontrar respuestas a la cuestión de si otro mundo es posible, el equipo de VOCES CONTRA LA GLOBALIZACIÓN ha buscado las opiniones críticas con el funcionamiento de las grandes instituciones internacionales, económicas y políticas.

Son las voces de cincuenta y cuatro personalidades de todo el mundo que examinan, para esta serie, un buen número de aspectos relacionados con la globalización. Se abordarán cuestiones como, la política económica neoliberal, el funcionamiento de los grandes organismos internacionales, la pérdida del poder político en beneficio de las grandes corporaciones económicas mundiales, la debilidad de la llamada sociedad del bienestar en Europa, la explotación laboral y la inmigración.

También examinarán las privatizaciones, el papel de las industrias farmacéuticas y las grandes pandemias, el nuevo rol de Latinoamérica, los movimientos indigenistas, la propiedad de la tierra, la pérdida de la biodiversidad, el calentamiento global y la extinción de miles de especies.

Además se analizarán, la utilización de la política de la fuerza por parte de una gran superpotencia para controlar la economía mundial, y los movimientos que crecen en todo el mundo, apoyándose en las nuevas tecnologías, para oponerse a esta nueva forma de concebir la globalización. Son voces críticas con el modo en el que se está llevando a cabo este nuevo orden económico mundial.



El movimiento antiglobalización



VOCES CONTRA LA GLOBALIZACIÓN

También llamado “altermundista”, es un movimiento internacional surgido como respuesta a la globalización neoliberal.

Es heterogéneo y está formado por anticapitalistas, ecologistas, antimilitaristas, sindicatos y organizaciones no gubernamentales, entre otros.

La cumbre de Seattle (noviembre 1999) se convirtió en su carta de presentación y punto de inflexión del movimiento. 50.000 personas que salieron a las calles de esa ciudad estadounidense consiguieron boicotear la cumbre de la Organización Mundial del Comercio (OMC). Los manifestantes se habían coordinado principalmente por internet.

Esta acción sorprendió no sólo a los dirigentes políticos allí reunidos y a las fuerzas de seguridad sino al mundo entero, que supo en ese momento de la existencia de la OMC y otras organizaciones semejantes. La mayoría de la población mundial no comprendió entonces los motivos de los manifestantes. Con el paso del tiempo la población empezó a concienciarse y el movimiento no ha dejado de crecer.









jueves, 25 de septiembre de 2008

Turismo médico

El paciente “globalizado”


Cada vez más norteamericanos viajan a Singapur, Bangkok o Delhi para intervenciones quirúrgicas que resultan igual de eficaces, pero mucho más baratas, que en su propio país. Un artículo de The Economist (16 agosto 2008) analiza este fenómeno del “turismo médico”, que comienza a extenderse también en Europa.

Fuente: The Economist
Fecha: 18 Septiembre 2008

Los ricos siempre han contratado la mejor atención médica del mundo, por lejos que la tuvieran. Pero hoy el “turismo médico” está extendiéndose entre la clase media de algunos países occidentales. En 2007 unos 750.000 pacientes norteamericanos fueron intervenidos fuera de sus fronteras (angioplastias de hombro y de rodilla, cirugías de piel o de corazón, cataratas, etc.). La división de Sanidad de la consultora Deloitte prevé 6 millones de pacientes atendidos en el extranjero en 2010 y 10 millones en 2012. Por su parte, 50.000 pacientes británicos viajaron en 2006 a lugares como Turquía, India o Hungría.

Grandes cadenas asiáticas de hospitales atienden a esta demanda de los pacientes occidentales: Parkway Health (Singapur), Bumrungrad (Bangkok) o Wockhardt Hospitals (India) son algunas de las más conocidas. Los proyectos de expansión de estas cadenas y sus envidiables cifras de negocio prueban la viabilidad de su oferta. Por ejemplo, en 2007 Bumrungrad atendió a 33.000 norteamericanos y acaba de abrir una nueva sección específicamente diseñada para acoger a 6.000 pacientes extranjeros.

“Posiblemente el turismo médico es en parte el resultado de los fallos del sistema sanitario norteamericano”. La afirmación de The Economist apunta a la causa principal del repunte del “care abroad”: el elevado costo de la atención sanitaria en EE.UU. y el gran número de ciudadanos sin seguro médico constituyen, de hecho, una de las permanentes cuestiones en disputa entre candidatos presidenciales. De ahí el juego de palabras del semanario británico: los usuarios del turismo médico son, sobre todo, “pacientes impacientes” o, en el caso de aquellos norteamericanos –unos 45 millones– que no cuentan con un buen seguro, “refugiados médicos”; para estos últimos puede resultar más barato costear de su propio bolsillo la operación en el extranjero. Por otra parte, hoy por hoy la calidad de los mejores hospitales privados asiáticos rivaliza con la de los países ricos, lo que reduce el supuesto riesgo de la aventura.

Algunas empresas ofrecen ya, como parte del seguro de sus empleados, determinados tratamientos médicos en el extranjero; un ejemplo es la importante cadena de supermercados Hannaford (27.000 trabajadores). Tras la cautela y el escepticismo iniciales, algunas de las más importantes aseguradoras norteamericanas comienzan a ofrecer servicios de salud global. Es el caso de Epstein Becker, Aetna o Blue Cross and Blue Shield, que han firmado acuerdos de colaboración con hospitales de Singapur, China y Bangkok, entre otros. Recientemente la American Medical Association publicó informes favorables sobre el fenómeno del turismo médico, así como una serie de recomendaciones a pacientes y aseguradoras. La entidad certificadora Joint Commission International avala la calidad de los servicios sanitarios en países asiáticos: las grandes cadenas de hospitales receptoras de turismo médico ya han obtenido su exigente acreditación.

Los críticos del “care abroad” dicen que perjudica a la sanidad norteamericana, ya de por sí bastante maltrecha; al tiempo, sostienen, facilita en los países de destino una “fuga de cerebros” interna: los mejores médicos asiáticos abandonan el trabajo con sus compatriotas enfermos para ir a los grandes hospitales privados, receptores de pacientes extranjeros ricos. El Banco Mundial ha alertado del peligro de este fenómeno. Sin embargo, sostiene The Economist, “hay buenas razones para pensar que el turismo médico ayudará a los países pobres”. Así, en la India, la calidad de las clínicas privadas que acogen a pacientes extranjeros ha servido de ejemplo para mejorar el sistema público de salud en las principales ciudades del país. Y no faltan médicos indios que han regresado a su país de origen a la vista de los niveles de calidad de sus hospitales, similares a los que encontraron en Norteamérica.

En todo caso, los propios pacientes occidentales están beneficiándose del ahorro facilitado por la libre competencia internacional en la atención sanitaria: Deloitte estima que en 2012 el turismo médico supondrá unas pérdidas de 162.000 millones de dólares para clínicas y hospitales norteamericanos. Otro efecto añadido es que cunde el ejemplo oriental en países mucho más cercanos a EE.UU., como México o Perú. Tal vez incluso, a la larga el turismo médico puede ser muy beneficioso para los países occidentales si, como dicen sus defensores, no se limita a exportar pacientes sino que además importa competitividad.