"Quiero hablar de un viaje que he estado haciendo, un viaje más allá de todas las fronteras conocidas..." James Cowan: "El sueño del cartógrafo", Península, 1997.

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jueves, 22 de octubre de 2009

Alimentos para el futuro, J. DIOUF(artículo***)



FUENTE:  LA VANGUARDIA, 22-10-09



En las próximas cuatro décadas la población mundial crecerá en 2.300 millones de personas y se hará más rica. Satisfacer la demanda de los 9.100 millones de habitantes del planeta en el 2050 exigirá producir un 70 por ciento más de alimentos que hoy en día. Por tanto, a no ser que tomemos ahora las decisiones adecuadas, nos arriesgamos a que el día de mañana la despensa mundial esté peligrosamente vacía. Sobre todo porque en los próximos años el sistema alimentario mundial debe hacer frente al creciente desafío del cambio climático - que puede reducir la producción agrícola potencial hasta en un 30 por ciento en Áfricay hasta en un 21 por ciento en el conjunto de los países en desarrollo-,y también afrontar plagas y enfermedades transfronterizas más graves que afecten a animales y plantas. 

Al mismo tiempo, el sector tendrá que hacer frente a una reducción de la mano de obra agrícola - ya que unos 600 millones de personas se desplazarán del campo a las ciudades-y a una mayor competencia por la tierra y los recursos naturales, incluyendo la procedente del sector de la bioenergía. Nuestra respuesta a estos desafíos determinará cómo podremos alimentar al planeta el día de mañana. Pero igual de importante es ocuparnos de que la gente esté alimentada hoy en día. Esto supone acabar con la difícil situación de 1.020 millones de personas que actualmente sufren desnutrición, actuando de forma decidida para erradicar el hambre completa y rápidamente. 

Con la revolución verde del pasado siglo, el mundo evitó una hambruna masiva en Asia y América Latina en la década de 1970, dedicando el 17 por ciento de la ayuda al desarrollo a proyectos de irrigación, sistemas de producción de semillas, fertilizantes y forraje, carreteras rurales e instalaciones de almacenamiento. 

Al afrontar un desafío similar hoy en día, el camino que seguir debe ser necesariamente diferente. Además de impulsar la inversión en agricultura, necesitamos usar de una forma más eficiente la energía, los insumos químicos y los recursos naturales, y centrarnos más en las necesidades de los campesinos y las familias rurales que viven de la agricultura. 

En este sentido, un reto importante será el del agua, ya que necesitaremos de forma simultánea ampliar la superficie de regadío usando proporcionalmente menos agua. La clave para cuadrar este círculo reside en la captación y almacenamiento de aguas y en técnicas que mejoren la eficiencia en el uso del agua. 

A medida que disminuya la población rural y agraria, la agricultura será cada vez más intensiva en capital - y conocimientos-para producir más alimentos y de mayor calidad para una población urbana más rica y numerosa. Por tanto, se necesitarán inversiones importantes, porque los futuros aumentos de la producción deben proceder casi en su totalidad de incrementos sostenibles de los rendimientos y de una mejor intensidad de cultivo, más que de un aumento de la superficie cultivada. 

De ahí también la importancia de invertir en investigación y desarrollo. Los campesinos necesitarán también capacitarse para aprender nuevos métodos y tecnologías, y ello requerirá invertir en educación y extensión agraria. Muchas de estas inversiones procederán del sector privado y de los campesinos. Sin embargo, para que las inversiones privadas en agricultura sean atractivas, también se deben dedicar importantes cantidades de dinero público a infraestructuras, educación, tecnología y sistemas de extensión. Se necesitan inversiones en instalaciones y equipamientos. No tiene sentido producir alimentos a no ser que haya carreteras y vehículos que permitan llevarlos a los mercados, que exista un mercado, y que el producto pueda ser almacenado y conservado. Pero ni la financiación ni las cosechas récord serán capaces por sí solas de asegurar que todas las personas tengan acceso a los alimentos que necesitan. 

Si la gente pasa hambre hoy en día no es porque el mundo no esté produciendo suficientes alimentos para todos, sino porque estos no son producidos por el 70 por ciento de las personas pobres cuyo principal medio de vida es la agricultura y paradójicamente no tienen lo suficiente para satisfacer sus necesidades básicas. Por tanto, alimentar a todo el mundo en el 2050 requerirá también de estrategias de reducción de la pobreza, redes de protección social para productores y consumidores y programas de desarrollo rural. Se necesitará el establecimiento de un modelo de condiciones socioeconómicas que mejore el acceso de la gente a los alimentos. Y una reforma del sistema de comercio agrícola de forma que no sólo sea libre, sino equitativo. Estos temas estarán presentes en los debates de la cumbre mundial sobre Seguridad Alimentaria que se celebrará en Roma del 16 al 18 de noviembre, y en la que los jefes de Estado y de Gobierno de los 192 estados miembros de la FAO decidirán sobre las políticas y estrategias que aseguren que todo el mundo tenga comida suficiente hoy y el día de mañana. Considero que es nuestro deber, como comunidad global, hacer todo lo que esté en nuestras manos para desterrar el fantasma del hambre para siempre. 

J. DIOUF,director general de la Organización de la ONU para la Agricultura y la Alimentación (FAO)

miércoles, 17 de diciembre de 2008

El binomio binomio "espacio residencial-centro comercial" y la ciudad dispersa frente a la ciudad compacta

"El comercio grande engulle al pequeño".

Madrid es la región con más centros comerciales por habitante, la que más festivos abre y donde la tienda de proximidad está más amenazada

ELENA G. SEVILLANO -EL PAÍS, Madrid - 26/05/2008

"Acercarse a Islazul es muy fácil", reza la publicidad. Dispones, dice, de tres paradas de metro para llegar a este megacentro comercial, el último inaugurado en Madrid. La más cercana, según el mapa, es La Peseta, (línea 11). "Uuuuuy, qué va. No, no. Hay media hora andando. Coge el 155, que te acerca", avisa un vecino bien informado a la salida del metro. Siete minutos de trayecto, más otros 10 a pie, bordeando el cementerio y cruzando un descampado. Al fin, Islazul. 256.000 metros cuadrados. 180 locales comerciales. Suelos relucientes y palmeras de pega. Y un aparcamiento para 4.100 plazas.

Los edificios de los nuevos barrios se construyen sin locales comerciales

Los desarrollos urbanísticos se financian con hipermercados

Madrid abre 22 domingos al año; la mayoría de regiones, sólo ocho

El 86% de los consumidores está contento con los horarios actuales

Acercarse a Islazul es fácil... en coche. Se sitúa justo al lado de la salida 27 de la autovía M-40. A pesar de estar el PAU de Carabanchel, un barrio en construcción que albergará a 40.000 habitantes, casi nadie está dispuesto a darse el paseo. La entrada a pie de calle está desierta. Dentro, las rampas mecánicas escupen a decenas de compradores que emergen de las profundidades del aparcamiento. "Vengo a comprar al supermercado, con los niños", dice Aurora un martes a mediodía, mientras Javi y Manuel le tiran cada uno de una mano. "Me pedirán que comamos aquí, así que ya echaremos la tarde". Posibilidades de ocio no les faltan: tiendas, un parque infantil, un cine de 13 salas... "La verdad es que es muy cómodo", admite Aurora.

De camino hacia Islazul, por la avenida de la Peseta, el panorama comercial era otro. Muchos edificios ni siquiera tienen en sus bajos locales comerciales. Y cuando los hay, son oficinas bancarias. Dos en un mismo edificio. Una panadería, un Telepizza. Nada más. Es lo que Eduardo de Santiago, arquitecto, urbanista y profesor asociado de la Universidad de Alcalá, llama "la ciudad introvertida, autista".

"En los nuevos barrios, el 75% de los edificios carece de locales comerciales. A pesar de ello, la dotación de comercio por vivienda es elevada", asegura De Santiago, cuya tesis doctoral versa sobre este tema. La explicación está en que, cada vez más, los nuevos desarrollos urbanísticos incluyen una gran superficie para ayudar a financiarlos. Sus habitantes disponen de oferta, sí, pero concentrada en un único punto. Y ni siquiera cerca. Así, el comercio de proximidad languidece. Un ejemplo, que cita De Santiago: en Torrejón (112.000 habitantes) el centro comercial Parque Corredor tiene más superficie comercial que todas las tiendas del municipio.

La densidad de centros comerciales de la región, 441 metros cuadrados por 1.000 habitantes, casi duplica la media española, que está en 263, según datos de la Asociación Española de Centros Comerciales (AECC). Se considera centro comercial tanto una galería que agrupa diversas tiendas como el modelo de Islazul o Xanadú o los parques comerciales al estilo de Parque Oeste, en Alcorcón, donde se juntan varias grandes superficies, sin tiendas pequeñas.

En cambio, la densidad comercial total es la más baja de España: 12,57 comercios por 1.000 habitantes, según datos de la Confederación Española de Comercio. El modelo que gana terreno es el de los centros ubicados en la periferia, con un gran hipermercado, tiendas de moda, pequeños comercios y establecimientos de restauración y ocio, como multicines. Es el triunfo del "modelo de ciudad dispersa", afirma Elena Méndez, geógrafa especialista en ordenación de territorio y medio ambiente.

Un modelo de "binomio espacio residencial-centro comercial que se repite a lo largo de la primera y segunda corona metropolitana", detalla. Méndez califica el impacto sobre el territorio de "desequilibrador" y la repercusión sobre el comercio tradicional de "preocupante". La calle, como espacio público de convivencia, se sustituye por "los pasillos de estos grandes contenedores privados". Pasillos impersonales, en los que se repiten las mismas marcas. La sensación, al final, es que todos son iguales.

Este modelo, opuesto al de la ciudad compacta o consolidada, tiene varios inconvenientes, según Méndez: el consumo de materiales y de suelo (los edificios dispersos necesitan más infraestructuras) y el energético. La relación de los centros comerciales con el transporte privado, afirma, es "casi obligada". Está de acuerdo en eso Javier García Renedo, presidente de la AECC, que sin embargo disiente de la visión alienadora de los centros comerciales: "Juegan un papel socioeconómico básico; son áreas de encuentro donde se puede hacer vida social a la vez que se dispone de una oferta completa de servicios". El modelo madrileño, opina, está equilibrado: "Los centros comerciales sólo representan el 12% del comercio y han obligado a la competencia a reposicionarse. El pequeño comercio de ciudad es el más eficiente de España porque es el que menos se ha protegido artificialmente".

Los datos de la Cámara de Comercio muestran que el número de locales comerciales, lejos de disminuir, ha aumentado en la región un 11% en el periodo 2000-2007. "Muchos centros están integrados por pequeño comercio, lo que equilibra su desaparición en la calle", explica Francisco Espasandín, director de Comercio y Servicios.

La falta de accesibilidad que critica Méndez genera un "riesgo de exclusión" para, por ejemplo, la población anciana, la más joven o la que no tiene recursos. Es también una de los peros de Florencio Delgado, presidente de la Federación de Comerciantes Madrid Centro. "La exagerada proliferación de grandes superficies ha hecho desaparecer muchos comercios del centro, sobre todo de alimentación. Lo nota especialmente la gente mayor".

María Dolores ilustra con un ejemplo el cambio del panorama comercial: "El otro día necesitaba comprar un bolígrafo. Pues no hubo manera. Me tenía que ir a la calle Mayor o al Corte Inglés". María Dolores ha vivido 76 de sus 79 años en la calle del Príncipe, en pleno barrio de Huertas. Recuerda que antes compraba ropa, zapatos, comida, ramos de flores, pan y pasteles sin salir de su calle. ¿Y ahora? "Ahora todo son bares", contesta con un mohín de desdén. La tienda de ultramarinos del número 12 es hoy la disco Black Jack, la misma que la tiene despierta a deshoras. Donde antes estaba la tienda de medias Virginia, ahora el bar Mikonos. La floristería se ha convertido en un chino al que María Dolores no entra. "Prefiero el mercado de Antón Martín", dice.

La geografía comercial ha cambiado mucho en las últimas décadas. Antes de 1981, el 94% de la superficie bruta alquilable de los centros comerciales madrileños estaba en la almendra central (dentro de la M-30). En 2004, esa proporción se había reducido hasta el 30%, según recoge la tesis de De Santiago. Paralelamente, el pequeño comercio ha ido perdiendo cuota de mercado frente a supermercados e hipermercados, lo que pone cifras a la experiencia de María Antonia. Si en 1986 las tiendas tradicionales vendían el 48% de la comida, en 2000 ya sólo era el 15%.

El crecimiento de las grandes superficies preocupa al pequeño comercio, que teme que el desarrollo de este modelo sea imparable. A su inquietud se suma la intención del Gobierno regional de liberalizar los horarios, en la Comunidad en la que más festivos se abre (22 domingos, cuando la mayoría abren sólo ocho), algo que critican en masa sindicatos, pequeños empresarios y los propios consumidores. "¿Realmente hay demanda de más horas para comprar?", se pregunta Elena Méndez. No, según una encuesta reciente del Observatorio de Precios del Ministerio de Agricultura. El 86,3% de los consumidores aseguraron que los horarios actuales son adecuados. Méndez también responde: "Las empresas más interesadas en la liberalización son aquellas en las que la compra requiere más tiempo y desplazamiento, o sea, los centros comerciales".

lunes, 15 de septiembre de 2008

VESTIDOS DE CULTURA


La histórica batalla contra la banalización de la alta costura



FOTO: XAVIER CERVERA. La ruleta de la moda. Las múltiples caras de la moda, reflejadas en un caleidoscópico dado sobre una ilustración de 1938 del diseñador de origen ruso Alexei Brodovitch


"La moda es el arte más ligado a la persona que existe", afirma la diseñadora Gloria Jover


M. CHAVARRÍA, LA VANGUARDIA, Barcelona,5 de septiembre de 2008


En una sociedad en la que el consumo lo ocupa todo, no tie­ne mayor sentido preguntarse hasta qué punto es la moda cul­tura o consumo. Esos ya no son mundos distintos. El consumo mismo se ha convertido en cul­tura (y viceversa, las más de las veces). La mundialización ha cambiado los puntos de referen­cia y la moda ya no vive mima­da como en la Francia de hace medio siglo, que la ligaba a las casas de cultura y reaccionaba contra la industria. Caleidoscópica, ligada a la economía, la so­ciología o la ciencia, la moda es también una forma de enten­der la vida, un prisma con múl­tiples caras que ahora se postu­la para sumarse al abrazo entre cultura y tecnología.


"Todo lo que nos rodea es cultura, pero hay una cultura elitista y otra cotidiana, la del comer y el vestir, a la que debe­ríamos darle importancia, te­ner conciencia de ella, pues es parte de nuestra vivencia", apunta el diseñador catalán An­tonio Miró. Efímera, veloz, ace­lerada..., todo lo criticable de la moda puede ser también consi­derado virtud, añade.


La revolución social de los 60 significó rebelarse contra la imposición de los grandes crea­dores, fuera de los cuales, hasta entonces, no había nada. La mo­da venía dictada por la alta cos­tura y, anteriormente, por la no­bleza, que era la única que la vestía. Pero en la era del hiper-narcisismo y el individualismo en la que se adentraban los años hippis, y más tarde los punks y los neorrománticos, entre otros, una de la reivindica­ciones fue la libertad en el ves­tir. Libertad de vestir cómodo, estilo en el que había influido Estados Unidos, explica la his­toriadora Inma Urrea.

"La moda -prosigue- se sub­virtió. El individuo se convirtió en el hacedor de su identidad. Si hasta entonces la moda indi­caba el estatus social, pasó a ser el eje del juego de las identida­des. Hoy hay adinerados que visten como si no lo fueran y gente sin dinero que se las arre­gla para aparentar tenerlo. La dictadura era entonces soy rico o soy pobre; la de ahora es tengo o no tengo un cuerpo diez".


La democratización signifi­có también cierta pérdida de unos lazos con artes entonces elitistas: la fotografía de Man Ray, que gracias a la moda no murió de hambre en París, o de Irvin Penn, Helmut Newton o el propio Avedon.


"La moda -concluye la dise­ñadora Gloria Jover- es el arte más ligado a la persona que existe. A diferencia de un cua­dro, la prenda no debe ser sólo bella, sino adaptarse a cómo vi­ves. Esto es algo que en un mo­mento dado hemos perdido. La gente del glamur ha invadido este mundo banalizándolo. Pe­ro hay que luchar para poner la moda en el lugar que ocupa un arte como otro cualquiera; de­mostrar que hay gente que co­necta con su tiempo y abre ca­minos en las formas de vivir."



COCO CHANEL. La creadora francesa -en la imagen, fotografiada por Man Ray en 1935- revolucionaría el mundo de la mujer liberándola, definitivamente del corsé. Pren­das de punto y trajes de chaque­ta del guardarropa masculino.




YES SAINT LAURENT. Sucesor espiritual de Chanel y gran coleccionista de arte, debuta en 1954 en Dior, pero apuesta pronto por el prét-á-porter. Línea, trapecio, esmo­quin para mujer y look desnu­do..., es la revolución sexual.


Desfile teatral. Una modelo aplaude a Muramatsu y Seki en Japón.



PACO RABANNE. Su formación de arquitecto le lleva a obviar el tejido y el hilo, y a probar con el plástico el metal. Rupturista, su herencia es importante para la investigación posterior.




VIVÍAN WESTWOOD. La reina de la moda británica -en la ima­gen, cubierta con un plástico- lanza el esti­lo punk junto a su amigo Malcolm McLa­ren (Sex Pistols). Mo­da rock y fetichismo de cuero y látex.




JEAN PAUL GAULTIER. Erotismo agresivo, kítsch retro y elemen­tos high-tech con materiales de reciclaje. Gaultier, pupilo de Cardin, recupera los clichés de la feminidad -el famoso corsé de Madonna- en un constante patchwork.




YAMAMOTO Y MIYAKE. Francia supo dar la bienvenida al minimalismo y la pureza zen de nipones como Yohji Yamamoto e Issey Mikaye. Sus influjos rompían con la banali­dad, eran un must para artistas e intelectuales.

viernes, 19 de octubre de 2007

Guía didáctica sobre el comercio

Clara Martínez Tomás

1.- INTRODUCCIÓN.-
2.- OBJETIVOS.-
3.- CONTENIDOS.-
4.- ACTIVIDADES.-
5.- BIBLIOGRAFÍA Y RECURSOS.-
1.- INTRODUCCIÓN.-
Presentamos una nueva guía didáctica que se puede impartir en el área de Ciencias Sociales y Geografía.
Para favorecer el estudio de las actividades económicas se han establecido diversas clasificaciones, que resultan más o menos complejas en relación con los objetivos de trabajo.
La heterogeneidad de las actividades terciarias es muy grande y, si bien, todas tienen su importancia como actividad económica, por sus repercusiones espaciales y su trascendencia en la organización económica del mundo actual.

Seguid en...

FUENTE: http://www.liceus.com/cgi-bin/gba/8001.asp