"Quiero hablar de un viaje que he estado haciendo, un viaje más allá de todas las fronteras conocidas..." James Cowan: "El sueño del cartógrafo", Península, 1997.

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lunes, 19 de enero de 2009

"En la familia yo soy el hombre, yo trabajo".Por cultura, las mujeres no fuman, no beben, no salen de marcha... sólo piensan en mandar dinero a casa



A ocho pasos de conseguir trabajo

Miles de mujeres marroquíes compiten por trabajar en la campaña de la fresa de Huelva - Este año se contratará en origen a 16.500 jornaleras para la cosecha, 2.900 más que en 2008

MANUEL PLANELLES - EL PAÍS - Agadir - 18/01/2009


Todo se reduce a ocho pasos. No importa que Dinar Ahadija haya llegado la primera a la puerta del campo de fútbol Bensergaou. "He venido a las cuatro de la mañana", dice mientras vigila por el rabillo del ojo que nadie se le cuele. Ella es la primera de las 800 mujeres a las que los representantes de los freseros onubenses entrevistaron ayer en la ciudad marroquí de Agadir. Estos agricultores buscan temporeras entre la inmensa fila de coloridos pañuelos que aguarda a las puertas del estadio. Y Dinar entra dentro del perfil fijado: es mujer, tiene entre 18 y 45 años, experiencia en la agricultura y cargas familiares.


Dinar cobra en Marruecos 34 euros al mes. En la fresa, entre 800 y 900

Sólo se seleccionan mujeres porque ni fuman ni beben ni salen de marcha

Pero esta marroquí -nacida en 1971 y con un hijo de cinco años- se tiene que someter a la última prueba: los ocho pasos. Es la distancia que media entre la cola en la que aguardan disciplinadas las candidatas y la mesa en la que dos representantes de Fresón de Palos las entrevistan. Ese puñado de metros sirve a los agricultores para comprobar que las futuras jornaleras no tienen sobrepeso ni taras físicas al andar que les impidan recoger la fresa. "Es triste. Nos da pena. Pero tenemos una responsabilidad con los agricultores que confían en nosotros. Esto cuesta mucho dinero para que luego, cuando llegue la mujer, un agricultor le diga que no y se tenga que volver a Marruecos". Antonio Luis Martín es uno de los veteranos en esto de buscar mano de obra en el norte de África. Este empresario es el responsable de la Unión de Pequeños Agricultores en Huelva para asuntos de migraciones. Lleva desde 2002 contratando marroquíes.

La Comisión de Municipios con Inmigración de Huelva (COMI) estima que, a partir de febrero, trabajarán en la fresa 25.000 extranjeros con contrato en origen y 40.000 locales, sean españoles o inmigrantes con la estancia regularizada en nuestro país. Alfredo Ramos, el responsable de este proceso de la Embajada española en Rabat, cifra en 16.500 el número total de marroquíes que acudirán a Huelva gracias al contrato en origen. Son 2.900 más que el año pasado.

El 8 de enero comenzó el proceso de selección. Los representantes de los agricultores han realizado entrevistas en cuatro lugares: Mohamedia, Fez, Marraquech y Agadir. En esta última ciudad se cierra hoy, domingo, el proceso con las otras 800 entrevistas que está previsto realizar. Acuden cientos de mujeres seleccionadas antes por Anapec, la oficina de empleo marroquí. Llegan de lugares tan apartados como Midelt. Es el caso de Rkia Oussalhi, que salió de su casa en autobús el viernes a las siete de la tarde y llegó a Agadir a las seis de la mañana del sábado. Con cuatro hijos y el marido enfermo, la fresa en España es su salvación.

De las 1.600 candidatas entrevistadas este fin de semana en Agadir, 1.197 conseguirán trabajar este año en la fresa y en la colecta de otros cítricos que se cultivan en Huelva.

Dinar, cuyo nombre significa moneda en árabe, sonríe: "Me llamo Dinar, pero no tengo dinero". Una vecina suya fue el año pasado a la fresa y le contó su experiencia. Y el sueldo que ganó. Dinar cobra en Marruecos 34 euros al mes. En la fresa se ganan 37 euros por jornada, entre 900 y 800 mensuales. "Con lo que gano en tres meses vivo todo el año", detalla Dinar mientras aguarda en la cola. La entrevista de los empresarios a Dinar no dura más de un minuto. "Fresa, fresa". Es la única palabra que esta mujer sabe pronunciar en castellano y la repite cada vez que puede. "Ahora trabajo recogiendo verduras, pero también sé recoger fresas o albaricoques", detalla a sus entrevistadores. José Manuel Oliva y Enrique Molina, de Fresón de Palos, recogen el documento en el que se acredita que ha estado empleada en la empresa Dominio Agrícola de Temssia de Agadir. "Casi lo único que vemos es el tema físico y el tipo de labores que han realizado en la agricultura", reconocen Oliva y Molina. "Tienen que presentar el libro de familia porque las cargas familiares son clave para que retornen", señala Antonio Luis Martín. El primer año en el que se estableció el contingente, en 2004, resultó un desastre. Se contrató a 700 trabajadores y sólo volvió a su país el 40%. Se fijó entonces la necesidad de acreditar una carga familiar que hiciera pensárselo dos veces a la mujer que quisiera quedarse. "El año pasado, el porcentaje de retorno fue del 92%", señala Alfredo Ramos.

Para acudir a la llamada de los freseros, Dinar, como sus compañeras, ha tenido que presentar un certificado de penales, otro médico y sus antecedentes laborales. Y también una carta de su marido en la que le autoriza a viajar a España. ¿Le ha puesto problemas su pareja? Dinar sonríe antes de responder: "En la familia yo soy el hombre, yo trabajo".

Los agricultores sólo admiten en Marruecos a jornaleras para recoger la fresa. Nunca hombres, explica Antonio Luis Martín: "Por cultura, las mujeres no fuman, no beben, no salen de marcha... Eso nos favorece. Ellas sólo piensan en mandar dinero a casa".

Dinar finaliza la prueba de los ocho pasos. Ha tenido suerte. Ni está gorda ni tiene defectos físicos y lleva un contrato en la mano.

miércoles, 7 de enero de 2009

Joven, soltera y con un hijo


Anar al Web de La Vanguardia

Secció '', 03/12/2008

FALLAN LAS POLITICAS DE INTERRUPCIÓN DEL EMBARAZO.

Joven, soltera y con un hijo

Los abortos crecen un 10%, sobre todo entre las mujeres de 20 a 29 años y las menores de 19

C. LÓPEZ / A. RODRÍGUEZ DE PAZ - Madrid

LAS QUE MÁS... Madrid, Baleares, Murcia y Catalunya, las comunidades con más abortos

. . . LAS QUE MENOS Galicia, Cantabria, Extremadura y Navarra registran menos intervenciones

Las interrupciones voluntarias del embarazo (IVE) siguen aumentando. En el 2007 se registró un 10% más que en el año anterior, sobre todo, entre las mujeres de 20 a 29 años, solteras, con estudios secundarios, trabajadoras y con al menos un hijo. También se incrementó el número de abortos en menores de 19 años, que ya alcanzan los 15.300 frente a los casi 14.000 del 2006. Según los profesionales sanitarios, son precisamente estos dos grupos de edad los que están sufriendo la ausencia de políticas de planificación en la última década. Ante estos datos, el Ministerio de Sanidad y las comunidades autónomas anuncian ahora campañas de prevención.

Los datos facilitados ayer por el Ministerio de Sanidad revelan que la tasa de IVE alcanzó en el 2007 el 11,49 por mil mujeres de entre 15 y 44 años, lo que supone un incremento de casi un punto en un año. La comunidad con mayor proporción de abortos, con diferencia, es Madrid, con un 16 por 1.000 frente al 14,18 del periodo anterior. La presidenta de esta comunidad, Esperanza Aguirre, indicó hace unos días que está estudiando la posibilidad de crear centros especializados para asistir a las madres que renuncien a la tutela de sus hijos como alternativa al aborto.

Tras Madrid, le siguen Baleares (14,91), Murcia (14,80) y Catalunya (14,31 frente a los 13,57 del 2006). A la cola, se encuentran Galicia (4,51), Cantabria (4,63), Extremadura (5,46) y Navarra (5,65). Pocas son las autonomías en las que ha descendido la tasa de interrupciones de embarazos. Es el caso de Asturias, que ha pasado de 8,33 al 7,72 ymuy levemente Cantabria y Castilla y León.

El dato que no se ha modificado desde que hay registro de las IVE es el relativo al tipo de centro donde se practicó el aborto: casi el 98% de estos se realizaron en clínicas privadas, frente a un reducido 2% que se realizó en la pública. También en el 98% de los abortos, la intervención tuvo lugar antes de la semana 20 de gestación.

Los datos señalan, una vez más, que la franja de edad en la que se practican más abortos está entre los 20 y 29 años. En total, casi 56.000 de los 112.000 registrados. "No en vano - explican desde las organizaciones de mujeres-es el momento de mayor actividad sexual". Dentro de este grupo, algo más de 28.000 interrupciones se realizaron a mujeres que no habían alcanzado los 25 años.

En cuanto al perfil de las mujeres que abortan, la mayoría no convive en pareja, tiene ingresos propios, estudios primarios o secundarios y con al menos un hijo. Llama la atención el escaso número de mujeres universitarias que abortan: no alcanza el 15%.

Más del 63% cuenta con ingresos propios y casi el 52% tiene al menos un hijo. Los expertos en esta materia insisten en que esto pone de manifiesto, una vez más, las dificultades que tienen las trabajadoras para poder compatibilizar la vida laboral y la maternidad.

En este grupo, según los especialistas, se encuentran las inmigrantes. Desde las asociaciones de clínicas de interrupción del embarazo ponen el acento en que el 30% de las mujeres que abortan son inmigrantes en edad reproductiva, cuyas prioridades se basan en la supervivencia económica. Estas mujeres, en muchas ocasiones, "se ven abocadas a descuidar su salud reproductiva, produciéndose con frecuencia embarazos imprevistos", señalan. A juicio de las clínicas, el incremento de los abortos se debe a diversos factores, entre los que destacan el adelanto de las relaciones sexuales a edades más tempranas; la falta de formación en materia sexual y afectiva o la ausencia de educación sexual en los colegios.

Las mujeres que abortan de entre 15 y 25 años son las que más preocupan a los profesionales sanitarios, quienes creen que los incrementos de las IVE se deben a la ausencia prolongada de políticas de prevención. Así opina, entre otros, la Federación de Planificación Familiar, que culpa directamente al Ministerio de Sanidad y a las autoridades autonómicas de que en la última década hayan dejado de impulsar iniciativas para prevenir embarazos no deseados ante la baja natalidad que presentaba el país hace sólo unos años, indicó la ginecóloga Concha Martín.

La portavoz de la federación puso como ejemplo a dos de las comunidades que lideran el ranking de las IVE, Madrid y Murcia, donde no se garantiza el acceso a la píldora del día después "ni existen centros de planificación familiar". Martín contrapuso esta situación a la comunidades como Andalucía (con una tasa del 11,22 por mil mujeres), que cuenta con "un buen programa de salud sexual y reproductiva".

Para esta ginecóloga como para el Ministerio de Sanidad, los datos de aborto en España "no son desmesurados respecto al resto de Europa, donde superamos a países como Holanda o Bélgica, pero estamos por debajo de tasas como la francesa, entre otras".

El secretario general de Sanidad, José Martínez Olmos, reconoció asimismo que este departamento está "preocupado por las oportunidades perdidas para evitar embarazos no deseados". Por ello, prevén poner en marcha campañas específicas para facilitar el acceso de los jóvenes al preservativo y concienciarles de los riesgos de mantener relaciones sin protección. "Esta semana vamos a lanzar una campaña específica para impulsar el uso del preservativo y concienciar del riesgo de mantener relaciones sin protección que también sea útil para los padres", indicó. Desde finales de la legislatura anterior, las campañas de prevención sexual no han sido una prioridad en el ministerio que dirige Bernat Soria.

Los datos sobre las IVE en España provocaron un sinfín de reacciones encontradas. Mientras el PSOE abogaba por más campañas preventivas, la ministra de Igualdad, Bibiana Aído, apuntaba a la necesidad de reformar la ley de Aborto y que esa reforma vaya acompañada de una estrategia de educación sexual y preventiva que evite tener que recurrir "a algo tan traumático".

No opina el Instituto de Política Familiar (IPF) ni otros grupos antiabortistas, que acusaron ayer al Gobierno de "mirar a otro lado". El portavoz de IPF, Eduardo Hertfelder, pidió al Ejecutivo que admita que, ampliando la ley del Aborto, sólo va a conseguir que el número de casos siga creciendo en España. Por ello, recomendó al Gobierno que "admita la realidad" de que la actual normativa es ya "un coladero" para toda aquella mujer que quiera abortar.

LA CONSULTA

¿Por qué aumentan las interrupciones de embarazos?

JOSÉ R. UBIETO - Psicólogo clínico y psicoanalista

Cuando ser madre es una decisión individual se producen vacilaciones

Desde hace ya algunos años constatamos, en los sucesivos informes nacionales, un significativo aumento de las interrupciones voluntarias del embarazo en nuestro país. En términos generales se han doblado en la última década y en algunos colectivos más vulnerables - mujeres jóvenes, solteras, inmigrantes-incluso se han triplicado. Si miramos el detalle de los datos, hay otros también interesantes: los abortos entre mujeres de 30a40años se han doblado también y en todos los grupos de edad aumentan más las interrupciones a partir de las primeras 13 semanas. Todo ello nos sitúa todavía por debajo de las cifras de otros países de la Unión Europea y de Estados Unidos o Canadá.

¿Cómo entender este fenómeno creciente? Sin duda, las causas son diversas y van desde el inicio más precoz de las relaciones sexuales entre jóvenes hasta factores culturales y de dificultad de acceso a los medios anticonceptivos para algunos colectivos (inmigrantes). Un elemento común parece ser el nuevo estatuto del niño, su valor libidinal, como objeto de satisfacción, en términos freudianos.

Hasta hace algunas décadas la maternidad era el destino privilegiado para la sexualidad femenina y eso iba ligado a la relación de pareja. Se concebían los hijos en el contexto de la alianza matrimonial y era como producto de ese compromiso de pareja y de un deseo que surgía el niño.

Hoy en día, sexualidad y reproducción ya no van unidas y la mujer tiene otros destinos posibles para su libido, al margen de la maternidad: acceso al saber, títulos, propiedades, arte.

Todo ello cambia el estatuto y el valor del niño que queda subordinado, en ocasiones, al tiempo de realización de otros deseos (carrera profesional). Por esa razón encontramos también un aumento significativo de los abortos en mujeres mayores de 30 años.

Por otra parte estos datos no hacen sino constatar que la maternidad tiene poco de natural, que autorizarse como madre no es el resultado de un proceso biológico, sino de una dialéctica con el deseo y la falta. Los hijos se tienen en el horizonte de un vínculo, diverso y no necesariamente ligado al matrimonio, pero siempre presente.

Cuando, en nuestra época de individualismo feroz, ser madre se plantea como una decisión individual, como un proyecto de vida sin el otro (sea quien sea), parece que esa decisión produce vacilaciones en el sujeto - significativo que aumentan sobre todo las interrupciones tardías-que muestra esa dificultad de autorizarse en un deseo de concebir solitario.

Ser dueño de su cuerpo, derecho enunciado como reivindicación de época, no exime al sujeto de los impasses y dificultades de habitarlo, algunas de las cuales se presentan cada vez más como manifestaciones inconscientes de la culpa. Abortar puede ser, a veces, una (falsa) "salida" sintomática a un conflicto psíquico, difícil de tratar por el sujeto.


lunes, 17 de noviembre de 2008

Los últimos pigmeos


Viaje a Camerún tras los pasos de los últimos pigmeos, un pueblo sin derechos ni tierra. Las talas masivas les empujan a sobrevivir en asentamientos.

El propietario Bantú

El propietario Bantú

Los Angoula, familia de pigmeos baka que habita en la reserva de Dja, en Camerún, son propiedad de Romeo Ninty (jefe bantú, con camiseta roja). También le pertenecen los Wombo, los Ngopka, los Mbelanga. "No pueden irse porque trabajan para mí", dice Ninty.-


La familia Essola

La familia Essola

Arno Essola es bantú y su esposa, Abinajam, baka; tienen tres hijos, esperan otro y viven en Bonando, comunidad mixta. Posan en una vivienda común.

El bosque y el 'mongulu'

El bosque y el 'mongulu'

Rose Ampea, de 55 años, frente a su cabaña o 'mongulu' en el asentamiento de Menzoh. Para los baka, el bosque tiene su propio espíritu, 'Edjengui', el dios generoso y personal que les proporciona a diario cuanto necesitan para sobrevivir, repleto de vida, sonidos y mensajes.

ISABEL MUÑOZ - EL PAÍS - 2008-11-13


Índice

  • Nómadas - Poblado mixto Bonando
  • Nómadas - El propietario Bantú
  • Nómadas - Los más jóvenes
  • Nómadas - El bosque y el 'mongulu'
  • Nómadas - El vestido de caza
  • Nómadas - La familia Essola
  • Nómadas - Las mujeres baka
  • Nómadas - El pequeño pigmeo


Nómadas, sin derechos, tierra o identidad: unos cientos de miles habitan en los grandes bosques de África. Las talas masivas les empujan a sobrevivir en asentamientos. Un viaje a Camerún tras su rastro.

Al citar a los pigmeos, muchos bantúes, la etnia mayoritaria de Camerún, dicen: "Mi baka". Y se refieren a ese hombre, mujer o niño que trabaja para ellos en la casa o en el campo. O en ambos. Criados o esclavos. A veces es un individuo; a veces, familias completas.

"Si aquí enferman y mueren de ese mal del corazón que dice, quizá deberían irse a otro lugar del bosque", le sugiere alguien a Romeo Ntinty, de 42 años, jefe bantú del village de Ajoameoojh (unos 400 habitantes), cerca de Lomié, al este del país. Él se queda sorprendido con la sugerencia. Y algunos de los Angoula, la familia a la que se refieren, se van congregando, en silencio, observando a los visitantes, periodistas y trabajadores de la ONG Plan Internacional (de sus delegaciones de Camerún y España; esta última organiza el viaje) llegados hasta su campamento para observar sus condiciones de vida, como población indígena y minoría étnica que son. "Los pigmeos no tienen derechos sobre la tierra ni documentos de identidad; muy pocos están escolarizados; sus condiciones de salud, higiene y alimentación son precarias, y dependen para subsistir de otras tribus...", había resumido antes, en Bertoua, Denis Tchounkeu, coordinador del programa Derechos y dignidad de los baka, en marcha en esta zona en la que la ONG se implica desde hace dos lustros (de hecho, los primeros niños que apadrinaron al llegar al país en 1986 fueron pigmeos).

Los Angoula y sus vecinos viven en chozas llamadas mongulus; en pequeños claros que son un respiro en esta selva tupida, opresiva, abrasadora, en la que todo es exceso: la luz, el calor, los tonos de verdes y los mosquitos. Hace años, para encontrar pigmeos (para ellos, este término es peyorativo; prefieren ser llamados baka o badgeli) era necesario internarse en el bosque hasta toparse con esas construcciones minúsculas recubiertas con hojas secas de palmera, donde viven casi agazapados a la espera de salir de caza. Nómadas en sociedad cohesionada -organizados en matrimonios monógamos y familias nucleares abiertas, los niños son libres y se buscan la vida solos, los jóvenes solteros disfrutan del sexo, hay divorcio y los ancianos son autoridad-, se establecen en un lugar, y no sólo es la búsqueda de sustento lo que les hace moverse, también la muerte: cuando alguien fallece, se trasladan y lo dejan en paz. Ahora, a los baka se les ve cada vez más en los bordes de la jungla, deambulando en esa tierra de nadie que son las pistas forestales...

Una larga caminata por una senda zigzagueante jalonada de arbustos y de especies gigantescas de árboles nos ha traído hasta aquí. Hasta un paraíso. Y eso que sólo se trata de las estribaciones de la selva húmeda, una de los grandes bosques de África Central; más exactamente, la zona del campamento BA1 del parque natural de Dja, Reserva de Biosfera de la Unesco y Patrimonio de la Humanidad. La mayor parte del territorio aquí continúa siendo virgen. Y ahí, en su interior, los baka son maestros.

"No", responde el jefe bantú, Ntinty, rotundo a la propuesta de traslado de la familia Angoula. "No pueden irse". ¿Por qué no? "Porque ellos trabajan para mí. Trabajan para mi familia desde hace décadas". ¿Quiere decir que es usted su propietario? "Sí, antes pertenecieron a mi padre, y ahora, a mí". Y para certificarlo, escribe los nombres de las familias de su propiedad en la libreta: los Wombo, los Ngopka, los Mbelanga.

"La esclavitud existe. Pero, aun cuando no sea así, el Estado mismo y los bantúes no nos reconocen como ciudadanos de derecho", había contado en Lomié el presidente de Asbak, Valere Akpakoua, una ONG integrada en la red RACOPY, que agrupa a otras locales con objetivo común: mejorar la vida de su pueblo. "Y hoy, al contrario de lo que sucedía antaño, las relaciones bantúes-pigmeos son de confrontación. Hay mucho conflicto sobre la tierra. La necesitamos para sobrevivir".

Que los Angoula son pigmeos salta a la vista. Al igual que lo son los individuos que surgen, ahora y luego, aquí y allá, de entre la vegetación, machete en mano y con un saco a la espalda de tela o paja trenzada, que sujetan con correas a la cabeza, para transportar frutos, cortezas, bayas, leña... Cuerpos adultos con talla de adolescentes y cráneos grandes, piel oscurísima, pelo negro y rizado, los ojos saltones, la nariz ancha y aplastada, los labios prominentes. Son descendientes de los primeros habitantes de Camerún, una de las etnias más antiguas de África. Se calcula que son unos 300.000 en una decena de países. Y con un futuro incierto. Como les sucede a la mayoría de pueblos indígenas, esos casi cinco mil grupos étnicos en el mundo (unos 300 millones de personas). "El derecho internacional ha reconocido ampliamente sus derechos territoriales, pero no existe lugar donde estén libres de persecución", apuntan en Survival Internacional.

El territorio de los baka es el bosque. Y, como cazadores virtuosos, se nutren de la caza del antílope, cerdo, mono...; de la pesca y la recolección. Curanderos reconocidos, saben utilizar la selva como farmacia gigantesca en sus raíces, cortezas, hojas. Amantes de la música y el canto (hay un grupo, Baka Gbine, que ha viajado a Europa, ver www.baka.co.uk), para ellos el bosque está repleto de sonidos y mensajes, tiene su propio espíritu, Edjengui, el dios generoso y personal que les proporciona cuanto necesitan.

En simbiosis han vivido durante siglos y nunca fue problema para nadie. Hasta que la explotación de la madera, el oro verde, ha comenzado a adquirir dimensiones colosales. El ingreso por las exportaciones del sector maderero en Camerún se ha multiplicado por 25 en una década. Y las selvas tropicales aquí se han convertido en botín para las empresas forestales, los cazadores furtivos, los madereros ilegales; para las arcas del Estado y para mucho intermediario. Para comprender el volumen del negocio, basta intentar entrar por carretera a la capital, Yaoundé, al caer la tarde. Allí está la escena: kilómetros y kilómetros antes de llegar, los camiones aparcados en las cunetas, cargados de cuatro o cinco ejemplares de árboles, a la espera de cruzar la ciudad. "Sólo se puede de noche, hasta las siete de la mañana; luego seguimos camino a Douala, al puerto, a Europa", cuenta François Tsabang, uno de los conductores.

La madera exótica está de moda en Europa. Italia y España son de los mejores clientes. El Estado es propietario de los bosques y existe una legislación clara sobre su explotación, pero "no se aplica", dicen en la Organización Internacional de la Madera Tropical (OIMT). La jungla está cedida a pedazos a compañías que talan al mismo ritmo que acaban con la flora y expulsan a la fauna (hombres incluidos). Nueve empresas extranjeras (datos de 2004) tenían 3,15 millones de hectáreas de concesiones (de una zona forestal permanente de 12,8 millones de hectáreas, ese mismo año; para la FAO eran 16 millones en 1989). Una segunda Amazonía.

El sudor cae a chorros sobre los rostros de todos en la reserva de Dja. Posa el patriarca Angoula con Ntinty para las fotografías, y entre ellos, aunque se les pida que se acerquen, queda siempre un hueco, un espacio físico, una distancia inmensa. Quizá la percepción de la posición que cada uno tiene de sí y del otro. "La autoestima. Individual y de grupo. Fuera del bosque no existe. Somos los últimos de los últimos", había afirmado en Abong-Mbang Heleine Aye Mondo. Ella es la fundadora de Caddap, una asociación cuyas siglas la definen: centro de acción para el desarrollo permanente de los pigmeos autóctonos. ¿No es ella misma una excepción, como mujer y como baka?: "No creas, entre nosotros la mujer es fiera y ocupa un rol muy poderoso: construye el mongulu, trae a los hijos, los educa y no hay ninguna decisión que el hombre no le consulte". Y puntualiza: "Yo misma no obtuve mi ciudadanía hasta 2003". Muestra un papel, el gran logro último: un certificado de nacimiento que permite obtener la tarjeta de identidad. "Muchos pigmeos no saben ni del uno ni de la otra; ni cómo conseguirlos. No controlan la lengua oficial, ni los mecanismos administrativos, ni dónde hacerlo. Sin papeles no existimos".

Unos 50.000 baka habitan este país que es como un tesoro (se calcula que en Congo son cuatro veces más). Abres la tapa de este arcón de 475.500 kilómetros cuadrados, poco menos que España, y allí se reúnen todos los paisajes y climas (sabana, al norte; tropical, en el resto), 240 etnias y otras tantas lenguas. Camerún lo tiene todo: el monte homónimo, de 4.100 metros de altura; 400 kilómetros de costa y unos 16 millones de hectáreas de bosques. "Hay casi el doble de zonas naturales y de especies protegidas que en Kenia, pero pocos lo saben", dice Esther Ekoye, la ingeniero agrícola de Plan que ha preparado nuestra ruta. "La pequeña África", la llaman, de tanto que posee este país con crisis económicas recurrentes: ocupa la posición 148 de 177 en el Índice de Desarrollo Humano de la ONU; el 22% de la población urbana y el 50% de la rural vive con menos de un dólar/día. Y entre las etnias que conforman sus 17 millones de habitantes, esa "tribu de enanos" que gritaban los exploradores del siglo XIX a los cuatro vientos siempre fue preciado objeto de literatura, asunto de atracción casi mitológico. Lo sigue siendo: los pigmeos son esos tectón de ficción del africanista Albert Sánchez Piñol en su novela Pandora en el Congo. O cinematográfico: el drama titulado Man to man, de 2005, cuenta la historia tan común de dos pigmeos trasladados en jaulas a Escocia para ayudar a buscar el eslabón perdido. U objeto de investigación, como el homo floresiensis, descubierto en la Isla de las Flores, que sería cual pigmeo de los pigmeos actuales (1,50 metros), pues sólo medía 1.10. Incluso su organización social prehistórica es alabada hasta el punto de ayudar a explicar hoy modelos de management: así lo hace en su Equipos de alto rendimiento: lecciones de los pigmeos, el profesor de Harvard Manfred F. R. Kets de Vries. "La sociedad pigmea es un buen ejemplo de lo que puede hacer la confianza a la hora de simplificar y agilizar los procesos de toma de decisiones, y ofrece varias lecciones útiles para crear equipos de trabajo eficaces".

Lo pigmeo en el imaginario colectivo. Al preguntar al director de Plan en Yaoundé, Amadou Bocoum, por los grupos más primitivos, aquellos que se escarifican la piel, danzan en ceremonias secretas o prohibidas o permanecen desnudos, él se sorprende. El tópico del antropólogo a la caza de culturas milenarias antropófagas sobrevuela la escena. "Ya no existen como tal. Todos tienen contacto con la civilización. Ésa es su realidad hoy y su drama. Nosotros debemos trabajar por la modernidad", concluye. Y, desde sus dos metros de altura, dice que él procede de Mali y que su tatarabuelo también fue nómada. Sonríe como diciendo: "Y en este mundo ¿quién no lo es?".

Si han de asentarse, que lo hagan bien, parece ser la filosofía de ésta y muchas organizaciones de ayuda a los pueblos indígenas. Otras, como Survival Internacional, también, pero ven en el propio proceso de asentamiento un mal ya vivido una y otra vez que provoca males mayores: muertes por enfermedades de contacto, obesidad por sedentarización y alimentación procesada, suicidios, adicciones... Su informe de agosto último lo dice todo: El progreso puede matar. "Los proyectos que desalojan a los indígenas de sus tierras e imponen el progreso causan una miseria incalculable. Esto no es sorprendente: el progreso -la convicción de que 'nosotros sabemos más'- comparte con el colonialismo el efecto de apropiación de tierras y recursos nativos. Los indígenas no sobreviven a esta situación. Por el contrario, cuando están en sus propias tierras y eligen su propio desarrollo, simplemente prosperan". Para ilustrarlo, una frase de un bosquimano: "Primero nos hacen indigentes, al quitarnos nuestras tierras, nuestra caza y nuestro modo de vida. Luego dicen que no somos nada porque somos indigentes".

Al avanzar por la selva, suena una música de insectos y pájaros siempre de fondo... Y de muchas cosas más que el visitante no identifica. Mejor. Dicen que aquí abundan los gorilas de llanura, que hay elefantes, leopardos, más de 300 especies de pájaros, camaleones, tortugas y ¡pitones y víboras...! Mejor no pensarlo y rememorar la anécdota que narra la única guía en castellano sólo de Camerún que encontramos en España. Su autor es Joan Riera, africanista y antropólogo apasionado del país: "En 2000, dos guardas forestales afirmaron haber visto a un gran reptil... Los baka hablan de que habita pantanos y ríos remotos de la jungla... Algunos de sus cazadores dibujan la silueta del gran lagarto de cuello largo en el barro fresco... Podría tratarse de uno o varios ejemplares de saurópodo, especie de dinosaurio semiacuático que mediría más de 10 metros y se habría extinguido hace millones de años". Lo llaman mokele mbembe, "el que para las aguas del río".

El día anterior nos detuvimos en dos asentamientos baka a pie de pista (en la mayoría de recorridos por el Este no hay carreteras asfaltadas; las mejores pistas están en las explotaciones forestales), el de Mayos y el de Menzoh. El primero está dirigido por un jefe baka, Lazard Ngongo, y una jefa de desarrollo, bantú, Georgette Natouma. Una excepción. Cuenta con medio millar de habitantes de las dos comunidades, que habitan en casas de barro; disponen de escuela mixta, pozo y letrinas comunes, además de un museo donde exponen objetos que los relacionan con su forma de vida tradicional. Monitores bantúes y baka, Colette Yie y Mathieu Sangou, muestran cada objeto con orgullo: armas de caza, cestos, el traje de madera para las ceremonias o ritos iniciáticos. El jefe Ngongo, bajo de talla, dientes afilados como es costumbre, gran bigote y ojos enormes, hierático, habla de las grandes dificultades para sobrevivir. Añade: "Plan ha construido nuestras casas y me ha dado el móvil. Se lo agradezco". El centro de salud más cercano está a 10 kilómetros. Y eso obliga a la curandera, Therese Lendo, de 50 años, a trabajar extra: "Los ataques epilépticos, las locuras de la cabeza y cosas de mujeres", dice, es lo que más trata. "En el bosque vivimos mejor", comentan algunos hombres, "pero hay restricciones de caza".

Plan asegura que esta comunidad y la de Bosquet y Bonando, que visitaremos luego, es donde más se aprecia lo conseguido: interacción, intercambio, participación, escolarización, formación técnica y agrícola... Por primera vez hay un consejero municipal que es baka, y en Bertoua, un grupo de ellos emiten un programa de radio que es como un grito, Baka, je suis. "Nutrición, educación y tierra". Ése, decían en Asbak, es el secreto para que su cultura sobreviva. "Y el cambio de mentalidad que llegará en la siguiente generación".

El asentamiento de Menzoh es bien distinto: niños malnutridos, jóvenes pululando desocupados, ancianos deteriorados y la mayoría de hombres adultos alcoholizados, la única actividad posible en este lugar de casas de barro barridas por el polvo rojizo que levanta el trasiego continuo de camiones. Un reguero que viene de los países vecinos. Como las lágrimas de ese bosque "que llora", que dicen ellos. Y sí, podría ser: basta ver los troncos gigantescos de sapelli, moabit, ayous, azobe e iroco cruzar en toda su longitud a cada rato... "Ése, cien años; ése, más; ése, otros tantos...". Quizá no sea llanto, pero sí la prueba evidente de que el mundo pigmeo se desvanece ante sus propios ojos. Y no se engañan. Para confirmarlo les bastaría consultar los informes de organizaciones como la OIMT, del IWGIA, del WWF o el WRM en Internet. Sirvan los de Greenpeace: "El bosque africano de los grandes simios se extendía antaño a lo largo de África, desde Senegal a Uganda. Ahora no. Cerca del 85% de este bosque primario se ha destruido y la industria maderera amenaza el resto. Desde la pasada Cumbre de la Tierra de Río, África tropical ha incrementado en un 25% su tasa de deforestación. Y una parte de esta región ha incrementado su producción de madera en más de la mitad desde mediados de los noventa".

Al marchar, la comunidad de Menzoh en pleno se reúne para una foto: caras tristísimas, deterioro físico apreciable. Nada que hacer, poco que comer y menos que desarrollar, sin formación para los nuevos tiempos. Sólo el círculo vicioso de las ayudas de las ONG, que ellas mismas intentan como pueden romper. Pierre Katabo, director de Plan en Bertoua, califica su tarea de emergency action: "Sus condiciones lo son, necesitan desarrollarse, es urgente darles capacidades para vivir por sí mismos".

Yendo más hacía el Este, camino de Yokadouma, donde se concentra un 40% de pigmeos, entre camiones averiados en mitad de las pistas y asentamientos, cruzamos poblados madereros que lucen como uno imagina debían ser los mineros en el Oeste americano: olor a madera mojada, luces tenues, mucho hombre y herramienta, la cantina y las prostitutas sentadas en los bungalós. Por supuesto, mejor no parar, ni traspasar verjas, ni acceder a las pistas reservadas, ni preguntar siquiera. "Es verdad que las madereras dan trabajo, pero los grandes beneficios no son para la comunidad, sino para los intermediarios", cuenta Victor Amougun, presidente de la ONG Cefaid. Añade que en Yokadouma, ciudad de frontera con la parafernalia propia de su condición (pobreza, delincuencia, misioneros, burdeles, mucha tienda, mucho tráfico y muchos recién llegado en busca de oportunidades), la situación para los baka es extrema. "En todos lados los consideran intrusos". Desde su asociación les acompañan y asesoran para que sepan defenderse con la burocracia y las leyes. Que denuncien abusos. "El gran problema es la ignorancia. Su sabiduría sobre el bosque es inmensa, pero nadie la reconoce". En Congo, dice, emplean a muchos como guías. "Aquí los han usado, a veces, para identificar especies de árboles buscados. Y luego los talan. O para cazar animales concretos, y luego los encarcelan por ilegales. Les engañan. Ellos ya no confían". Y sí: hay algunos que trabajan dentro de las explotaciones. "¿Qué otra cosa pueden hacer?".

Luego, Martin Sigawie, de la tribu bimo, nos acerca hasta Akambi, donde ayer nació el pequeño baka Banguy Heman, de padres documentados, con nombre y apellido. "Un corto trecho, primero; otro largo, después, y llegamos", dice Martin. Pero anda tan deprisa que es difícil seguirle. La hilera de personas detrás se deshilacha. De nuevo surge la imagen del gorila, la víbora o el mono al acecho. Pero mucho rato, mucho calor y mucha selva después, quienes aparecen son Madeleine Ayola, Madeleine a secas, Emiliane y su bebé, y Mary. Ninguna mayor de 14. No saben leer o escribir, nunca han visto una cámara digital, ni contemplado su propia imagen, o escuchado su voz. A la blanca extranjera visitante le enseñan sus casas, sus bebés, sus ropas... Se sientan luego a mirar. Y cantan. Sin remedio, hay que preguntarse qué será de ellas.

Y en el medio del claro, solos, rodeados de árboles inabarcables, cuenta Martin que el poder aquí pasa de padres a hijos, pero que el jefe bantú de Nyabonga, el poblado más cercano, afirma que si el bosque es de todos y los baka estaban ya antes en él, suyo es. Y eso es un paso. Aunque sea pigmeo.

Mujeres y emigrantes cambian España. El siglo de las mujeres. Expertos vaticinan la hegemonía femenina en esta centuria.



El avance de las mujeres


J. PRADES EL PAÍS, - Madrid - 23/11/2007

Los españoles somos algo más viejos, más cultos y más cosmopolitas que hace un siglo. Pero sobre todo, los cambios evolutivos que han marcado a la población española desde 1900 a 2001 tienen como protagonista a la mujer, que en cien años ha logrado superar en un 70% su tasa de analfabetismo, se ha incorporado de forma masiva a la Universidad y al trabajo y ha logrado copar la mayoría de los empleos de los dos pilares que sujetan cualquier sociedad occidental: la sanidad y la educación.

Este espectacular avance sociológico no se traduce todavía en puestos directivos o de representación, ni siquiera en igualdad de salarios. Pero la tendencia es clara, y el siglo XXI será, en opinión de los expertos, el siglo de la consolidación de la mujer, según se desprende de las conclusiones del estudio Actividad y territorio. Un siglo de cambios de la Fundación BBVA y el Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (IVIE), que ha sido elaborado por los profesores Francisco Goerlich, Matilde Más, Joaquín Azagra y Pilar Chorén, y que fue presentado ayer en Madrid.

En 1900, el 71,4% del sector femenino era analfabeto; en 2001, sólo el 3,4%, un porcentaje algo superior al masculino (2,4%), debido, en gran parte, a la mayor longevidad de las mujeres, según señaló Matilde Más, una de las autoras del estudio. En la tasa global de actividad, la transformación de los españoles no ha sido tan espectacular -era del 40% en 1900 y ahora ronda el 47%-, pero de nuevo es la mujer quien da un paso de gigante: 14% cuando comenzó en siglo y 40,4% en 2001.

De igual forma, el acceso femenino a la enseñanza superior oscila entre el 0,14% registrado en 1960 y el 13% de 2001. La presencia femenina es ya mayoritaria en la Universidad, a excepción de Madrid, Cádiz y Sevilla.

La encuesta del BBVA y el IVIE destaca también el envejecimiento de la población en todas las provincias, más acusado en Zamora, Orense, Lugo, Soria, Ávila y Teruel. También reseña que en 1900 la vida del 91% de los españoles transcurría en el lugar de origen, frente al 70% actual. La mayor movilidad geográfica corresponde a los inmigrantes: el 11,6% de los españoles procede ya de otros países.

La inmigración, asentada principalmente en la costa este, ha convertido a Alicante en la provincia con mayor censo de foráneos: el 20%, si bien una buena parte no procede de Marruecos, Rumanía y Latinoamérica, como en el resto de Espala, sino del núcleo próspero de la UE.

Mujeres y emigrantes cambian España

Mujer y emigración protagonizan la mayor transformación socioeconómica de los últimos cien años. La Fundación BBVA y el Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (Ivie) han presentado recientemente la obra Actividad y territorio. Un siglo de cambios, que revela y analiza tan sustanciales cambios. El estudio ha sido dirigido por los profesores de la Universitat de València (UV) e investigadores del Ivie Matilde Mas y Francisco J. Goerlich, y elaborado junto con Joaquín Azagra, profesor de la citada Universidad, y Pilar Chorén, técnica del Ivie.

Actividad y territorio. Un siglo de cambios

Francisco J. Goerlich y Matilde Mas (directores)

Edita: Fundación BBVA

ISBN 978-84-96515-34-5


El libro analiza los principales cambios experimentados por la población española desde el año 1900, continuando así un trabajo precedente (La localización de la población sobre el territorio. Un siglo de cambios) publicado en 2006. La investigación recogida en esta obra se ha elaborado a partir de los censos de población del Instituto Nacional de Estadística (INE) y de los padrones municipales de los ejercicios 2001 y 2005, con un exhaustivo detalle municipal.

La extraordinaria evolución de la situación de la mujer, que arrastraba desde hace siglos una profunda discriminación social y económica, y la importancia del fenómeno de la inmigración son dos aspectos que marcan, como se ha dicho, el siglo XX.

Y el cambio además se ha producido con su mayor intensidad en la segunda mitad del siglo pasado. España presentaba hasta entonces, en lo que a sus características demográficas y de actividad se refiere, apreciables diferencias respecto a los países de su entorno. Por ejemplo, la mitad de la población vivía en municipios con menos de 10.000 habitantes, y análoga proporción de sus efectivos estaban en la agricultura, las tasa de analfabetismo y de mortalidad eran altas y las de actividad laboral y económica de la mujer muy reducidas. El salto adelante en general, y el de la mujer en particular, se produce sobre todo al calor de los planes de desarrollo, de la industrialización, de la apertura al exterior de España y del turismo de la decada de los sesenta.

Prueba de la mejora de la cualificación femenina en los últimos años y de su mayor contribución al bienestar y al crecimiento es que si en 1960 el porcentaje de mujeres con estudios superiores era el 0,14%, en 2001 el 13% de la población femenina tenía formación universitaria, superando ligeramente el porcentaje de hombres con esa cualificación (12,6%).

Junto a los cambios educativos y formativos se observan en el estudio sus consecuencias más inmediatas. Una progresiva incorporación de la mujer al mercado laboral que ha influido en el aumento de la tasa de actividad, que ha pasado del 40% en 1900 al 47% en 2001. De este modo, la tasa de actividad femenina ha aumentado del 14,2% al 37,2% entre 1900 y 2001, mientras que la masculina ha descendido diez puntos porcentuales en el mismo periodo.

El estudio de la Fundación BBVA señala que, desde comienzos de los años sesenta, la emigración de las zonas más pobres y atrasadas de España cambió la fisonomía del territorio despoblando el interior y la montaña.

En la actualidad se ha invertido el signo de los movimientos de población, y España ha pasado de ser un país de emigrantes a convertirse en un país de acogida de inmigración, que continúa acudiendo a las zonas más dinámicas del país.

Como muestra de este cambio, si en 1998 la población nacida en el extranjero representaba el 3% de la población residente total, en tan sólo nueve años el porcentaje se ha cuadriplicado hasta llegar al 11,6% en enero de 2007.

La drástica disminución del analfabetismo que se ha producido en España durante el siglo XX, la disminución de las diferencias interprovinciales y entre municipios o el protagonismo económico que ha adquirido en los últimos años el sector servicios son otros aspectos analizados por este estudio sociodemográfico. La monografía incluye, además, una base de datos en soporte CD-Rom que contiene información de los censos 1960-2001 y los padrones municipales de 2001 y 2005.