"Quiero hablar de un viaje que he estado haciendo, un viaje más allá de todas las fronteras conocidas..." James Cowan: "El sueño del cartógrafo", Península, 1997.

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jueves, 12 de febrero de 2009

La familia ya no es lo que era


ELMUNDO.ES viernes 06/02/2009


MADRID.- La familia ya no es lo que era y así lo muestran las estadísticas que revelan cómo el modelo único aceptado y reconocido ha dado paso a múltiples conceptos de relación en constante cambio. Divorciados que se vuelven a casar y aportan sus correspondientes hijos a las nuevas familias, relaciones entre homosexuales y lesbianas o matrimonios que hacen vidas separadas han contribuido a variar la composición de la familia tradicional.

En los años 20, las relaciones se establecían en los actos sociales; en la década de los 40, las parejas formales comenzaban a manifestarse en público, en los 50 los novios pasaron a tener mayor privacidad, en los 70 se inició la liberación sexual en la pareja y, finalmente, en el siglo XXI predominan las nuevas estructuras familiares.

Bajo el título, ¿Mejor sólo o acompañado?', Odisea estrena hoy, a las 23.00 horas, una programación especial, que se emite todos los viernes y sábados del mes y que profundiza en situaciones cotidianas de pareja que muestran una significativa transformación social y que han requerido cambios legislativos. No obstante, son relaciones a veces no reconocidas que conllevan situaciones personales dramáticas, por la falta en muchos casos de una regulación.

Los trabajos tienen un planteamiento y un perfil muy distinto y cada uno de ellos, de una hora de duración, profundiza en una temática diferente, como el derecho una mujer lesbiana a recibir la pensión de viudedad tras la muerte de su pareja, la alternativa del poliamor, la soltería como opción de vida escogida, la conducta amorosa según culturas o la pasión por las citas.

Ante esta realidad y la posible interpretación de que actualmente las parejas se quieren menos, la psicóloga y periodista, Pilar Varela, afirma: "La diversidad de tipos de parejas y de familias que se han formado en la actualidad, han existido siempre, sin embargo ha sido en los últimos años cuando se manifiestan de forma abierta, se aceptan y se toleran".

Según Roberto Blatt, director de Odisea, "con esta programación especial, el canal asume la responsabilidad de tratar temas de actualidad social de forma más profunda, en este caso, de cómo se ha transformado la vida sentimental desde la pareja ideal a un repertorio de posibilidades que en nuestra sociedad se ha convertido ya en habitual".

El episodio de esta noche, 'Pasión por las citas', se desvela el funcionamiento de las páginas de contacto online y entrevista a varios de los usuarios de este tipo de plataformas para conocer qué buscan y qué esperan de sus amigos cibernéticos, cuánto tiempo emplean frente al ordenador y qué cantidad de dinero invierten en su perfil para poder conversar con otra gente.

Producidos por la BBC inglesa, la CBC canadiense o la española Chello Multicanal, algunos de los documentales han recibido los galardones más relevantes como el Oscar al mejor documental ('La historia de Laurel Hester'), Festival de Cine Gay y Lésbico de Madrid y Copenhague ('Instinto paternal') o el premio concedido por el Festival de Cine de Montaña Banff ('Hacerse hombre en Mongolia').

lunes, 26 de enero de 2009

La Generalitat propone el derecho a decidir abortar a los16 años. Un juezdecidirá en el caso de menoresde16 si sus padres no lo quieren



La Generalitat presentó

en el Parlament el
borrador del anteproyecto
de la ley de la Infancia

JOSEP PLAYÀ MASET

LA VANGUARDIA, 21 de enero de 2009 Barcelona

El anteproyecto de la ley de Derechos
y Oportunidades de la Infancia que
prepara el Govern de la Generalitat
propone otorgar el derecho a decidir
abortar apartir de los 16 años, siempre
y cuando se cumplan los tres precep-
tos legales existentes. Así lo anunció
ayer por la tarde en el Parlament la se-
cretaria de Infancia y Adolescencia,
Imma Pérez, en su comparecencia an-
te la subcomisión de la Infancia para
informar sobre los trabajos de elabora-
ción de la citada ley.

Fuentes del Departament d'Acció
Social i Ciutadania explicaron que la
edad de los 16 años se ha escogido por-
que es apartir de esa franja cuando los
menores pueden solicitar la
emancipa-
ción de su familia
y en consecuencia se
les otorga también ese derecho dedeci-
sión.

El anteproyecto incluye otra nove-
dad sobre este punto que afecta a las
chicas menores de 16 años. Según ex-
plicó Imma Pérez en el caso de estas
menores “se tendrá en cuenta” su pos-
tura y cuando su decisión discrepe de
la de sus padres, que son sus mentores
legales, entonces se trasladará la deci-
sión a un juez que deberá evaluar si la
menor tiene capacidad para decidir.
Fuentes del Departament han matiza-
do que esta propuesta sobre el dere-
cho a decidir abortar debe aún consul-
tarse y puede sufrir modificaciones an-
tes de su aprobación por el Govern pre-
vista para dentro de unas semanas.

El anteproyecto tiene como objetivo
unificar la legislación relacionada con
la infancia, actualizar la actual norma-
tiva a los cambios sociales y especifi-
car los derechos de los niños para que
asíse apliquen medidas concretas fren-
te asuincumplimiento yque los ampa-
re la legalidad.

Otros aspectos importantes de la ley
son la modificación de la figura de la
acogida y cambios en lanormativa rela-
cionada con los malos tratos. El ante-
proyecto prioriza las medidas adminis-
trativas y judiciales para que en caso
de maltrato familiar a un menor sea el
presunto maltratador quien abandone
el domicilio familiar y no el menor. En
muchos casos de malos tratos a un me-
nor es éste quien se aleja del domicilio
familiar y pasa a estar tutelado por la
administración. Pérez destacó la im-
portancia de cambiar esta dinámica.

Además, la Generalitat se podrá posi-
cionar como acción popular ante estos
supuestos. Propone también la coordi-
nación y regulación de actuaciones de
protección para aquellos menores de
14 años que cometen algún tipo de in-
fracción y que no están ni en situación
de riesgo ni desamparo.

El anteproyecto garantiza la preven-
ción de la mutilación genital femeni-
na, la protección de las niñas en riesgo
de padecer esta práctica y el tratamien-
to en caso de que ya la hayan sufrido.
Este borrador también incluye medi-
das como la creación de mesas territo-
riales de la infancia y la adolescencia y
la protección de niños y adolescentes
desamparados o en riesgo. Imma Pé-
rez se refirió a la intención del Govern
de crear una ley que amplíe la protec-
ción de los jóvenes hasta los 21 años,
en vez de hasta los 18 actuales, para
“acompañarlos a la vida adulta y ayu-
darles a conseguir autonomía.

domingo, 18 de enero de 2009

¿hacia una segunda transición demográfica? LIBRO

Individualización social y cambios demográficos: ¿hacia una segunda transición demográfica?

Autor/es: María Soledad Herrera Ponce
ISBN-13: 9788474764208
ISBN-10: 8474764203
Editorial: CENTRO DE INVESTIGACIONES SOCI
Páginas: 279
Año Edición: 2007
Soporte: LIBROS
Idioma: castellano

Precio: 12,00€
Estado: LIBRO DISPONIBLE
Disponibilidad: INMEDIATA.


Sinopsis


En este libro se contrasta empríricamente la teoría de la segunda transición demográfica, a escala mundial, relacionando los procesos de individualización social con los cambios demográficos y familiares, en la fecundidad, el matrimonio y el divorcio. El concepto de "individualización" es operacionalizado y analizado a partir de un procesamiento de primera mano de la Encuesta Mundial de Valores durante la década de los noventa. Se ha utilizado una muestra de más de sesenta países de todo el mundo, que representan principalmente al mundo desarrollado y occidental, además de Europa del Este, América Latina y algunos países asiáticos.



La segunda transición demográfica

Fuente: http://www.redadultosmayores.org.ar/buscador/files/FAMIL019.pdf

¿Qué es?

Ron Lesthaeghe y D.J. Van de Kaa (1986) crearon este término para describir los cambios en la disolución de la familia y de las uniones y en los patrones de reconstitución de las familias en los países occidentales desde la segunda guerra mundial (Lesthaeghe, 1998). Además de niveles de fecundidad inferiores al nivel de reemplazo y sostenidos en el tiempo, la segunda transición demográfica se caracteriza por:

(a) incremento de la soltería;
(b) retraso del matrimonio;
(c) postergación del primer hijo;
(d) expansión de las uniones consensuales;
(e) expansión de los nacimientos fuera del matrimonio;
(f) alza de las rupturas matrimoniales y,
(g) diversificación de las modalidades de estructuración familiar.

A diferencia de la primera transición demográfica, cuyos componentes centrales eran las tendencias de la fecundidad y la mortalidad, la segunda opera sobre la base de una relativa estabilidad en ambas variables demográficas (a niveles muy bajos, en particular una fecundidad estacionario en niveles inferiores al de reemplazo), pero con transformaciones profundas en materia de nupcialidad, del calendario de la fecundidad y de formación, consolidación y estructuración a largo plazo de los arreglos familiares.


martes, 28 de octubre de 2008

Sin hijos por elección (reportaje)


Texto de Beatriz San Román

¿Por qué tener hijos? Cada vez son más los que deciden no reproducirse y, un poco hartos de que los miren como a extraterrestres, defienden que no es una opción egoísta, sino racional y respetable.

“Cuando la gente se entera de que no tengo coche, me mira como a un bicho raro; cuando me preguntan si tengo hijos y contesto que no, ¡me miran como a un marciano!” Quien así habla es Eduardo, un abogado madrileño de 39 años. Desde hace 11, mantiene una relación de pareja con Carla, y hace ya ocho que contrajeron matrimonio. Ambos tienen claro que los hijos no entran en su proyecto de vida. Como ellos, son cada vez más los españoles que rechazan la idea de ser padres.


Nos encontramos ante las primeras generaciones que se atreven a poner en la balanza los pros y los contras de la paternidad. Sus bisabuelos y sus abuelos crecían teniendo muy claro que de ellos se esperaba que tuvieran una vida similar a la de sus padres, en la que tener y sacar adelante a los hijos sería una faceta fundamental. El primer hijo se tenía poco después de alcanzar la madurez y contraer matrimonio, y después venía otro, y otro… Hoy, los hombres y las mujeres que eligen vivir sin descendencia son una tendencia al alza en los países industrializados. En el mundo anglosajón, hace ya años que se vienen organizando para compartir vivencias y reivindicar espacios sólo para adultos: restaurantes, paquetes turísticos ¡y hasta urbanizaciones donde los pequeños tienen vetada su entrada! Se denominan childfree (libres de hijos) por oposición a childless (sin hijos), término con el que según ellos debería identificarse sólo a aquellas personas que, aun deseándolos, no los tienen. Sólo en Estados Unidos, se estima que en el 2010 habrá 31 millones de parejas sin niños.

En España, el porcentaje de personas de 29 años solteras ha pasado en sólo dos décadas de un 20 a un 56%. Hace treinta años, el 80% de las mujeres entre los 25 y los 29 años tenía al menos un hijo a su cargo; hoy son minoría las que en esta franja de edad ya han iniciado el camino de la maternidad. De media, la mujer española da a luz a su primer hijo rozando la treintena, a una edad en que sus abuelas ya vivían rodeadas de una prole más o menos numerosa.
Del materialismo imperante en los ochenta y los noventa hemos pasado a una sociedad que los estudiosos llaman posmaterialista, en la que la participación y la libertad de poder elegir son valores al alza. Las nuevas generaciones exigen (y ejercen) un mayor control sobre su destino. Eligen su pareja o su orientación profesional con mayor libertad; también el número de hijos y el momento de tenerlos. Retrasan la edad de contraer matrimonio, y, tras él, son muchas las parejas que posponen el momento hasta haber alcanzado cierta estabilidad económica o, simplemente, se dan unos años para disfrutar de actividades y experiencias que los hijos harán inviables en el futuro. Y algunos deciden simplemente que invertir un número importante de años en la educación de sus retoños es algo que no va con ellos.

A contracorriente

“No es que no me gusten los niños. Adoro a mis sobrinos, y me encanta llevármelos de fin de semana o pasar una tarde con ellos. Pero también me gusta devolvérselos a sus padres y saber que puedo seguir con mi vida”, explica Asunción, que trabaja en las urgencias de un gran centro hospitalario. “Me gusta mi vida, tengo un trabajo que me apasiona y que me absorbe jornadas larguísimas. En mi tiempo libre, me gusta viajar, leer y practicar el alpinismo. Me parece bien que haya quien piense que una vida con pañales, colacaos y tareas escolares es más interesante. Cada cual debe elegir vivir la suya como mejor le parezca.”


En su forma de hablar asoma algo muy parecido a la provocación que ella aclara que es en realidad hastío. Un hastío compartido por muchos hombres y mujeres que no están dispuestos a asumir la procreación como una necesidad ni como una obligación, sino como una opción que debería ser, al menos, tan respetada como la de tener hijos. Se sienten a contracorriente en una sociedad que, a su juicio, idealiza la maternidad y mira con suspicacia a quienes la ponen en cuestión.


Acostumbrados a tener que explicarse una y otra vez ante un entorno que considera que se equivocan, sus argumentos están concienzudamente hilvanados. Esgrimen en primer lugar la libertad personal de emplear el tiempo y las capacidades propios como cada cual lo estime conveniente, siempre y cuando no perjudique a terceros. No viven la falta de hijos como una renuncia, sino como la oportunidad de dedicar su tiempo y su energía a otras facetas sin el peso de la responsabilidad de su crianza. Ya lo decía Virginia Woolf, el mundo sería mucho más pobre si los grandes escritores hubieran cambiado sus libros por niños de carne y hueso. Autores como Platón, Émile Zola, Sartre, Descartes y Kant, o artistas como Francis Bacon o Beethoven nos han dejado un valioso legado sin necesidad de perpetuar sus genes (o tal vez en parte gracias a ello).
Junto al libre albedrío, los argumentos éticos y ecológicos son otro de los pilares del discurso de numerosos childfree. José Luis, que el año pasado se practicó una vasectomía, explica así lo definitivo de su postura: “No es que sobren personas en la Tierra, ¡lo que sobran son ricos! Cada españolito que nace tendrá un impacto medioambiental enorme y consumirá una cantidad indecente de recursos. Para mí, las familias numerosas son una demostración del egoísmo ciego de una sociedad egocéntrica lanzada a un consumo desaforado; mientras, la mitad de la humanidad no puede cubrir sus necesidades mínimas. ¿Cómo se atreven a decirme que soy un egoísta por no querer aumentar el desequilibrio?”, añade.


A pesar de sus argumentaciones –o tal vez precisamente porque estas cuestionan algunas de las asunciones sobre las que el grueso de la población construye sus esquemas–, quienes se cierran en banda a la posibilidad de reproducirse suelen ser vistos como seres inmaduros y egoístas. “Es difícil de entender”, afirma Javier, el marido de Asunción. “Traer una criatura a este mundo implica una responsabilidad enorme, pero nadie te pide explicaciones. Si soy un mal padre o no tengo el tiempo necesario para dedicarlo a mis niños, puedo hacer mucho daño; no tenerlos es una opción que no atañe a terceros. A veces pienso que el mundo sería mejor si la gente pensara más en por qué tienen niños en lugar de por qué algunos no los tenemos.”


¿Por qué tener hijos? Cada vez son más los que deciden no reproducirse y, un poco hartos de que los miren como a extraterrestres, defienden que no es una opción egoísta, sino racional y respetable.
Algunos dicen que si procrear no es ya una necesidad, ¿por qué asumir sin cuestionarlo que tener hijos es lo natural?

¿Por qué tenemos hijos?


¿Por qué tenemos hijos? La cuestión que Javier coloca sobre el tapete no es tan fácil de responder como pudiera parecer. ¿Porque es lo natural, lo propio del ser humano? “Llevamos inscrito en los genes el instinto de reproducción, pero hemos evolucionado lo suficiente como para poder cuestionar nuestros instintos con la razón ¿no?”, argumenta el profesor de secundaria.
Desde un punto de vista meramente adaptativo, parece claro que procrear ha dejado de ser una necesidad. Durante gran parte de la historia del Homo sapiens, tener hijos aseguraba la supervivencia de la especie y del individuo. Pero ya hace mucho tiempo que la perpetuación de la especie humana no depende de que el máximo número de individuos fértiles se reproduzcan. La tensión entre una población mundial que aumenta en 80 millones al año y unos recursos cada vez más escasos alimenta la tesis contraria. Por otra parte, los hijos eran necesarios en el pasado para garantizar la seguridad individual, ya que la familia era el refugio de la vejez y una red de protección frente a la adversidad. La seguridad social, los seguros y los planes de pensiones cubren hoy estos aspectos.

¿Tenemos hijos porque necesitamos dejar nuestra impronta sobre el planeta? ¿Porque fuimos educados para ello? ¿Porque seguimos asumiendo sin cuestionarlo que es lo natural? ¿Simplemente porque es lo que queremos hacer? Para la escritora Corine Maier (que se dio a conocer internacionalmente con el polémico Buenos días, pereza), existe una conspiración de los gobiernos y de las empresas capitalistas a favor de la maternidad que anula y esclaviza al personal, en especial a las mujeres. Su libro No kids: 40 razones para no tener hijos ha sido número uno en ventas en Francia, uno de los países europeos con mayores tasas de natalidad. Con un tono provocador, al más puro estilo Risto Mejide, se marca el objetivo de “desmoralizar a los padres y madres en potencia”. Madre de dos hijos, Maier escribe: “Si no hubiera tenido hijos, estaría dando la vuelta al mundo con el dinero que he hecho con mis libros. En lugar de eso, tengo que quedarme en casa, servir las comidas, levantarme a las siete todos los días, repasar estúpidas lecciones y poner la lavadora. Todo eso, por dos hijos que me tratan como a la sirvienta. Algunos días me arrepiento de haberlos tenido. Y me atrevo a decirlo”.

No cabe duda de que convertirse en padres obliga a reajustar las rutinas y las prioridades. Decía el escritor Michael Levine que tener un piano no lo hace a uno pianista, del mismo modo que tener un hijo no lo convierte en padre. Ser padre requiere al menos tanto tiempo y dedicación como llegar a dominar el arte del piano, pero también es cierto que produce algunas de las satisfacciones mayores a las que puede aspirar el ser humano. Acompañar a un hijo en el apasionante proceso por el que pasa de ser un ser indefenso incapaz de valerse por sí mismo a un adulto autónomo es una experiencia transformadora, que nos permite redescubrirnos a nosotros mismos y redescubrir la vida y sus esencias. El amor padre-hijo es posiblemente la forma más limpia de amar, ya que es la única que está siempre dispuesta a darlo todo sin necesidad de reciprocidad.

De cuantas decisiones marcan nuestra vida, la de tener hijos es seguramente la más determinante. Podemos cambiar nuestra orientación profesional o nuestra pareja, pero no es posible devolver al útero materno un niño de tres años, un adolescente iracundo o un adulto que no nos entiende. La aventura de ser padres es grandiosa y de por vida y, al mismo tiempo, encierra una enorme responsabilidad. Vivimos tiempos en que podemos (y debemos) plantearnos si deseamos o no asumirla.

Para muchos, ver a sus hijos crecer y desenvolverse en la vida es una de las claves que dan sentido a su paso por el mundo; en cambio, otros sienten que su proyecto de vida es pleno y completo dedicándola a otros proyectos que los hacen sentirse realizados. Si asumimos que tener hijos no es ni una obligación ni una necesidad, podremos considerar tan válida una opción como la otra.




Abogados de la extinción


Gran parte de los males que aquejan al planeta y amenazan la supervivencia de muchas especies son producto de la mano del hombre. ¿Sería la Tierra un mundo mejor si desaparecieran los humanos? Para el Movimiento en Pro de la Extinción Humana Voluntaria, la respuesta es claramente afirmativa: la única solución posible es que los humanos dejemos de reproducirnos.
Puede sonar a chiste, pero no lo es. El VHEMT (Voluntary Extinction Movement, pronunciado vehement, por lo que sus miembros se autodenominan vehementes) cuenta con miles de voluntarios en todo el mundo. Su página web, traducida a 16 idiomas entre los que se encuentran el castellano y el catalán, propugna la no procreación como solución a los problemas del ecosistema. Acabar con la polución, el calentamiento global y el cambio climático está en nuestras manos, pero no basta con reciclar el plástico y el vidrio y utilizar gasolina sin plomo. Sólo la desaparición de nuestra especie podrá solucionar los problemas del ecosistema que nosotros mismos hemos creado.

Les U. Knight, fundador del VHEMT, pone especial atención en aclarar que se trata de un movimiento pacífico que no defiende la eliminación de los seres humanos que ya existen. Se trata de un movimiento informal que propugna el diálogo y el debate. A su juicio, traer una criatura al mundo es una forma de negación que equivale a alquilar habitaciones en un edificio ardiendo. “Y nada menos que a nuestros propios hijos” añade. Sabe que es improbable que el movimiento logre imponerse, pero aun así defiende que el Homo sapiens es un cáncer que está destruyendo el ecosistema y que deberíamos dejar de reproducirnos para que la vida pueda seguir su curso en la Tierra.