"Quiero hablar de un viaje que he estado haciendo, un viaje más allá de todas las fronteras conocidas..." James Cowan: "El sueño del cartógrafo", Península, 1997.

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sábado, 19 de septiembre de 2009

La crisis hizo caer los divorcios y las separaciones en 2008


Las separaciones descencieron en un 24,4% y los divorcios en un 12,5% respecto a 2007


LA VANGUARDIA 17/09/2009 |

Madrid. (EFE).- Un informe del Instituto Nacional de Estadística (INE) revela que, en 2008, se produjeron 118.939 disoluciones de matrimonio, lo que supone un descenso del 13,5 por ciento con respecto al año anterior.

Por tipo de ruptura, las separaciones cayeron en un 24,4 por ciento y los divorcios en un 12,5 por ciento, destaca el estudio "Estadística de Nulidades, Separaciones y Divorcios" publicado hoy.

Según el informe, la mayoría de las parejas que se separan o divorcian tienen poco más de 40 años de edad y llevaban una media de 15,4 años juntos.

Además, el estudio pone de manifiesto que el 54 por ciento de los matrimonios disueltos en 2008 tiene hijos menores de edad, cuya custodia correspondió a la madre en un 86 por ciento de los casos y fue compartida en el 9,7 por ciento de los casos.

Según el INE las comunidades autónomas que registraron las mayores tasas de rupturas matrimoniales fueron la ciudad autónoma de Melilla (3,58), Canarias (3,28) y Catalunya; mientras que las comunidades autónomas con menores tasas fueron Castilla y León (1,75), Extremadura (1,80) y Castilla-La Mancha (1,83).

jueves, 7 de mayo de 2009

La ciudad nos ha derechizado


La izquierda se enfrenta a un "elector exquisito" más exigente

La huida de jóvenes por el precio de la vivienda, el peso de una inmigración que no vota, el miedo y el envejecimiento explican el voto urbano más conservador

FERNANDO GAREA / GABRIELA CAÑAS, EL PAÍS, 07/05/2009

Hubo un tiempo, gobernando aún Felipe González, en que los socialistas españoles sólo lograron ser los más votados en cinco de las 52 capitales de provincia. Fue un duro golpe que no se ha repetido, pero lo cierto es que las ciudades españolas siguen siendo mayoritariamente de derechas. El voto urbano es conservador y es, según los analistas, el que ha devuelto el poder al PP en Galicia. Todo parece indicar que vivir en la gran ciudad nos hace más conservadores, aunque es muy probable que el fenómeno no sea general, sino exclusivamente español y especialmente contundente en Madrid. Las razones, al margen de la gestión de unos partidos y otros, se entroncan con los vertiginosos cambios sociales que ha vivido nuestro país.

En un colegio del castizo barrio madrileño de Lavapiés hay carteles en varios idiomas; incluido el chino. En sus aulas estudian chavales de 32 nacionalidades distintas. De hecho, el 90% de ellos son extranjeros. Es obvio que estos niños no votan, pero también lo es que sus padres y otros familiares adultos tampoco se acercan a las urnas. Por ahora.

Pero los inmigrantes no son los culpables de los descalabros de la izquierda en las ciudades, aunque entre ambos haya un vínculo evidente que pasa, por cierto, por la carestía de la vivienda. No es un galimatías. Carlos Llés, profesor de sociología de la Universidad Carlos III de Madrid, lo explica así: "La población joven de rentas bajas, cuyo voto es más proclive a la izquierda, ha abandonado las grandes ciudades en busca de vivienda asequible en la periferia y la vieja clase obrera, también votante de izquierdas, ha vendido sus modestos pisos al calor del boom inmobiliario o los han alquilado a población inmigrante, que no vota".

El voto urbano tiene una enorme trascendencia para los contendientes políticos por su valor cualitativo. Actúa como barómetro social que mide el grado de aceptación o rechazo de una opción política y las tendencias globales. Son graneros de votos que, además, según los expertos, son más volátiles y menos consolidados, lo que significa que son más susceptibles de cambiar y de desequilibrar la balanza a favor de una u otra opción política.

Volátil o no, lo cierto es que en España el PP puede presumir de tener un "perfil urbano" frente al PSOE, con especial implantación en clases medias profesionales y autónomos, como se jacta Juan Manuel Moreno, secretario de Política Municipal y Autonómica del PP. Los datos de las últimas elecciones municipales indican que (al margen de los cinturones industriales, tradicionalmente de izquierdas) el PSOE domina en municipios de hasta 20.000 habitantes, pero que el PP dobló en victorias (32) al PSOE en capitales de provincia (16). En Madrid, Valencia y Málaga los conservadores mantienen una hegemonía aplastante.

Si del voto urbano hubiera dependido, José Luis Rodríguez Zapatero habría sufrido un severo correctivo el año pasado. Fueron su tabla de salvación Cataluña y el País Vasco, donde se sigue una lógica distinta a la del voto de izquierdas contra el voto conservador.

Los datos, en fin, son inapelables. Las razones que los explicarían, no tanto. Algunos analistas aluden a la crisis. Sostienen que afecta especialmente a los trabajadores de las capitales, dedicados al sector servicios y susceptibles de castigar al Gobierno de Zapatero. Han calado las ideas liberales y neoconservadoras, especialmente en las nuevas clases medias urbanas "agobiadas", explica Carlos Lles. Son ciudadanos que cuentan a veces con dos sueldos, pero también que afrontan hipotecas, colegios, transporte... "La solidaridad no es un valor al alza", según Lles, "y si se ejerce no es apoyando políticas urbanas de expansión del gasto público para favorecer las rentas más bajas".

Antonio Hernando, responsable de Ciudades y Política Municipal del PSOE, rechaza el argumento de la crisis y un patrón único de tendencia de voto. Para él, es evidente que los ciudadanos responden cada vez más a lo que se les pregunta y optan por una elección determinada cada vez. Eso explica que los resultados de una elección de presidente de la Xunta de Galicia sean diferentes de los obtenidos en las generales de 2008. "En Galicia obtuvimos muy buenos resultados en las elecciones generales en las siete grandes ciudades gallegas y, además, gobernamos en todas ellas, a excepción de Pontevedra".

Tanto Fernando Vallespín, politólogo y anterior director del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), como José Ignacio Wert, sociólogo y presidente de Inspira Consultores, coinciden, sin embargo, en señalar que la tendencia del voto urbano en las últimas citas electorales es conservadora, con excepciones como Barcelona. Respecto a Andalucía, comunidad tradicionalmente de izquierdas, Vallespín asegura que el voto rural es más sensible a las políticas sociales. Todo lo contrario de lo que sienten esas clases medias "agobiadas" de las ciudades.

En esas urbes, el precio de la vivienda se ha disparado y ni siquiera la crisis ha logrado todavía que pierda su nivel prohibitivo. Los dos grandes partidos están de acuerdo en que el boom inmobiliario ha sido crucial en la huida de las clases profesionales y rentas bajas hacia las periferias, dejando el campo expedito a los inmigrantes que, de momento, se abstienen de votar. Ambos fenómenos -boom inmobiliario e inmigración- son extraordinario el primero y muy reciente el segundo, lo que nos distingue del resto de los países de nuestro entorno y lo que podría explicar por qué frente a nuestro voto urbano conservador hay grandes ciudades como París o Berlín que están en manos de la izquierda.

En el año 2000 vivían en España 924.000 extranjeros de un total de 40,5 millones de habitantes. O sea, el 2,28 de la población española era de origen extranjera. Según el censo del pasado año, esta proporción se ha disparado hasta el 11,3% (5,2 millones de un total de 46). Es sabido que la mayoría de los inmigrantes se asientan en las ciudades. Muchas veces, en el centro más deteriorado del casco urbano. La proporción de extranjeros supera con creces a la media en las grandes urbes: casi el 17% en Madrid y Barcelona y el 14% en Valencia.

A favor de la derecha juega una doble abstención: la de los extranjeros, que, aunque puedan votar, se sienten todavía muy poco implicados en la política, y la de los tradicionales votantes de la izquierda, que en la ciudad suelen ser más sensibles al contexto de cada elección y cada candidato y se abstienen de forma mucho más pronunciada que el votante de derechas. Algunos autores han acuñado el término de "votante exquisito". Es un elector de izquierdas que jamás girará a la derecha pero que, afectado por escándalos y por las crisis, opta por otras opciones distintas a la socialista y se decanta, sobre todo, por la abstención.

A favor de la derecha juega en España la gran movilización del votante del PP, especialmente importante ahora que está en la oposición a nivel nacional, y que raramente se abstiene. A ello se le añade, según el diputado popular por Málaga Juan Manuel Moreno, lo que él denomina "acción-reacción" motivada por iniciativas "muy de izquierdas" de Zapatero, como el matrimonio homosexual o la reforma de la ley del aborto; decisiones que, según Moreno, movilizan especialmente al electorado urbano del PP.

Pero todavía hay una circunstancia más que podría explicar el conservadurismo del voto urbano: el miedo. Un estudio realizado por el centro de estudios sociales italiano Censis demostró el pasado año que la angustia domina en las poblaciones urbanas. El análisis se hizo mediante encuestas hechas en 10 grandes ciudades (Londres, París, Roma, Moscú, Bombay, Pekín, Tokio, Nueva York, São Paulo y El Cairo). Aunque la gente no se deja arrastrar por el pánico, lo cierto es que el 90% de los habitantes metropolitanos declara que sufre al menos algún tipo de miedo y que éste es más acusado entre las mujeres y, sobre todo, entre los que tienen menos medios, menos cultura y más años. Por cierto, el envejecimiento de la población no es fenómeno exclusivamente rural. En las ciudades ya se está notando. En Madrid, la edad media se ha elevado en los últimos veinte años de 37 a 42 años.

El tipo de miedos no es similar en todas las ciudades, pero la inseguridad de los ciudadanos viene, en general, dada por la tecnología, el terrorismo, la muerte, la violencia física, la exclusión, la marginalidad o la pérdida de la posición social.

El miedo y la consecuente sensación de inseguridad deben ser mayores en las ciudades. Aunque no hay datos sobre la percepción subjetiva del ciudadano, sí los hay en España sobre el problema objetivo. Según datos del Ministerio del Interior, las tasas de criminalidad (número de delitos y faltas por 1.000 habitantes) son más elevadas en las comunidades autónomas eminentemente urbanas. Baleares, Madrid, Ceuta, Melilla y Comunidad Valenciana están muy por encima de la media (47,6) española, mientras que se sitúan muy por debajo Extremadura, Galicia, Cantabria y La Rioja. El turismo, y no la dimensión de sus urbes, es lo que explica que Baleares encabece la lista negra, de la misma manera que Ceuta y Melilla presentan particularidades fronterizas distintas a las que sufre una gran ciudad. "No obstante, la media española está muy por debajo de la media europea, que es del 70,4", advierte una fuente oficial.

Frente a la pérdida del sentido de la solidaridad y a un discurso de la izquierda que se percibe difuso, la derecha contará con mejores bazas si es capaz de ofrecer al ciudadano garantías de gestión y de mayor seguridad. Jacques Chirac, que fue alcalde de París, ganó las elecciones presidenciales de 2002 con su lema Tolerancia 0 con la delincuencia y Nicolas Sarkozy tuvo el mismo éxito en 2007 tras su autoritaria gestión en los suburbios de la capital.

¿Pesará el voto conservador urbano en la próxima cita electoral? Los analistas consideran que los electores críticos y exquisitos de las ciudades son los que dieron la espalda a los socialistas en las europeas de 1994. Wert considera que también esta vez ganará claramente el PP porque los votantes de izquierdas no van a encontrar razones para ir a las urnas, salvo que percibieran que una derrota pondría en peligro al Gobierno de Zapatero.

jueves, 19 de febrero de 2009

La viabilidad de las energías renovables en España (RadioUNED)

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Programa: REVISTA DE ECONOMÍA, EMPRESA Y TURISMO
03/05/2007, de 06:00 a 07:00

Título: La viabilidad de las energías renovables en España

Participante/s: Raquel Montón Valladares, Responsable de Energía y Cambio Climático (Greenpeace España)

jueves, 12 de febrero de 2009

Cuarto Mundo y Barcelona


La demanda de los ´sin techo´ no para

11.02.2009

Los comedores sociales de Barcelona atienden cada vez a más personas y en el 2008 ya sirvieron casi mil comidas al día

En el último cuarto del año pasado, los trabajadores sociales de Barcelona vieron cómo se rebasaba la cifra de 1.000 personas atendidas al mes en los servicios de primera acogida. La estadística dice que el promedio fue de 900 personas al mes, pero ayer el teniente de alcalde de Acción Social, Ricard Gomà, señalaba que esa cifra ya se ha quedado corta. Como se han quedado pequeños los incrementos del 3% o del 4% que se registraban hace pocos años en la prestación de servicios a los más desfavorecidos. Es revelador que se haya pasado en un año de 11.448 personas que acudieron a comedores sociales en el 2007 a 12.500. Es un 9% más de personas, pero muchas de ellas acudieron más veces, porque el número de comidas servidas aumentó un 28% (de 264.115 a 339.573, casi mil comidas al día).

Hay una lectura en positivo de estas cifras: cada vez hay más servicios y recursos económicos para la población en estado o riesgo de exclusión social. Y una lectura en negativo: el empeoramiento de la economía lleva, o acerca, a más gente a esa situación. Ambas lecturas valen. Gente sin techo y sin recursos ya la había en tiempos de economía global boyante. Mucha gente sin empleo sale adelante sin acudir a los servicios sociales y el estado de exclusión no responde únicamente a falta de ingresos, sino a rupturas familiares, dependencias de drogas, enfermedades mentales y otros factores.

El gasto social del Ayuntamiento se ha multiplicado en los últimos años. Del 2005 al 2009, el presupuesto para planes de inclusión social ha pasado de 63,5 millones a 125,5 millones de euros. La atención a gente sin techo ha ido de 6,2 millones a 19 millones de euros. Hay más centros, más pisos de inclusión, más personal y más convenios con entidades solidarias sin ánimo de lucro. El último centro abierto, en el paseo Pujades, funciona desde hace un mes como centro de detección y tratamiento social. Su entrada en servicio permitirá ampliar el centro de la avenida Meridiana (camas y comedor).

Se considera que una persona llega a la inclusión social cuando vuelve a ser autónoma y dispone de ingresos (por trabajo o ayuda oficial) para acceder auna vivienda (o en casos a una residencia). Al cabo de procesos de meses (acompañamiento psicológico, formación, ayuda económica…), contando incluso con recaídas, “dos personas cada día culminan su reinserción”, según Gomà.

La Vanguardia (11.02.2009)

lunes, 26 de enero de 2009

National Geographic estrena el primer documental sobre el cambio climático en España


Se trata de un recorrido siguiendo las señales del calentamiento global en diez enclaves de nuestra geografía

National Geographic estrena el primer documental sobre el cambio climático en España
La sequía acecha a nuestro territorio | NATIONAL GEOGRAPHIC
Sábado, 24-01-09

Producido íntegramente en nuestro país, como se encargó de destacar la vicepresidenta del canal en España, Pilar Jiménez, la cinta propone un recorrido por diez enclaves de la geografía española, consideradas todas ellas amenazadas o ya afectadas por los impactos del calentamiento global del planeta.

Las islas Cíes, Doñana, los glaciares del Pirineo o los fondos marinos mediterráneos son algunos de los lugares a los que nos acerca este documental bajo el título «Cambio climático: un desafío para todos». Un reto al que se refirió durante la presentación de la cinta en Madrid la secretaria de Estado de Cambio Climático, Teresa Ribera, quien aseguró que «tenemos las capacidades para reaccionar», pero para ello es necesario «conocer el problema y entenderlo».

Esa es la vocación de este trabajo documental, que ha contado con el apoyo de Endesa, y que pretende «acercar la voz de los científicos a la sociedad», como señaló Carlos Duarte, profesor de investigación del CSIC, quien ha participado activamente en el documental, fundamentalmente en lo que se refiere a los ecosistemas marinos.

Pero no es el único. Son numerosos los científicos que aportan un punto de vista desde la experiencia y los programas de investigación que llevan a cabo en este momento. Es el caso del biólogo Miguel Delibes de Castro, ex director de la Estación Biológica de Doñana y profesor del CSIC; el experto en fuegos y desertificación Juan José Moreno, el especialista en sistemas polares y también miembro del CSIC Jerónimo López o el catedrático de Ecología y miembro del buró del Panel Intergubernamental del Cambio Climático, José Manuel Moreno. El documental también cuenta con la participación del investigador Enric Sala, explorador residente de National Geographic, y de los directores de los parques nacionales de las Islas Atlánticas y de Doñana.

Apoyo científico

Por tanto, un trabajo eminentemente científico en busca de las huellas y las señales del cambio climático.

Un deterioro ambiental que sufren las islas Cíes, o Doñana, donde las aves están desapareciendo.

Y avisos de los que podría suceder en las próximas décadas. Como la disminución de las lluvias, en torno a un 7% anual, y el aumento de los incendios, que podrían convertir buena parte de nuestro territorio en un desierto, o cómo la costa podría hundirse por la subida del nivel del mar. La Manga del Mar Menor, los deltas del Ebro y del Llobregat y la costa de Doñana podrían desaparecer bajo el agua, según recoge la Evaluación Preliminar de los Impactos del Cambio Climático en España.

Agua, tierra, aire y fuego

Todos estos lugares y situaciones se analizan exhaustivamente en el documental, de 45 minutos de duración, siguiendo el esquema de los cuatro elementos -agua, tierra, aire y fuego-, pero también se hace hincapié en todo lo que se está haciendo para luchar contra el calentamiento del planeta, así como en las tecnologías y energías alternativas disponibles para ello. Como señala Miguel Delibes de Castro, «no hay peor catástrofe que no hacer nada».

Y lo primero que hay que hacer es ponernos «a dieta energética», según una de las frases que aparecen en el documental y que fue utilizada por la secretaria de Estado de Cambio Climático, Teresa Ribera, para insistir en la necesidad de cambiar nuestro modelo energético y de consumo. «El hombre no puede seguir siendo un animal «energíboro»», aseguró Ribera. No, mientras se está acelarando la tasa de fusión de hielo en el Ártico, cuando muchos ríos ya no llegan al mar, cuando la tierra se agrieta muerta de sed y el aire de nuestras ciudades se hace cada vez más irrespirable. Y todo ello narrado con el apoyo de imágenes espectaculares propias de los documentales de National Geographic.

Snowboard
NATIONAL GEOGRAPHIC CHANNEL Y ENDESA PRESENTAN EL PRIMER DOCUMENTAL SOBRE EL CAMBIO CLIMÁTICO EN ESPAÑA


“Cambio climático en España: un desafío para todos”, es la primera producción documental rodada en nuestro país sobre los efectos del cambio climático. Se estrenará en televisión el día 1 Febrero a las 23:00h.

» Trailer del documental


http://www.nationalgeographic.com.es/articulo.jsp?id=1425791

lunes, 19 de enero de 2009

España va a la zaga en el uso de transportes no contaminantes. Glosario de la movilidad urbana



Al trabajo, mejor en autobús o en bicicleta

Cataluña culmina su campaña contra el uso del coche

JESÚS GARCÍA EL PAÍS 19/01/2009


Se acabaron los grandes discursos, los estudios interminables y los proyectos bienintencionados que quedan en nada. Ha llegado el momento de pasar a la acción y aplicar, ya mismo, medidas concretas para mejorar la calidad del aire en las ciudades a través del transporte público. Ésa es, al menos, la opinión de los expertos en movilidad sostenible. Un asunto en el que, como en tantos otros, España anda a la cola de Europa. Aunque hay experiencias en marcha (como la limitación de velocidad a 80 kilómetros por hora en Barcelona) éstas son tímidas. La vigente cultura del coche y el tradicional desdén de los políticos tienen, según los expertos, la culpa.

¿Qué medio de transporte utilizas para ir al trabajo?

ENCUESTA - 958 - Resultados

¿Dejarías de ir a trabajar en coche para contaminar menos?

ENCUESTA - 537 - Resultados


Bruselas baja los impuestos a las empresas con locomoción colectiva

Nueve ciudades españolas han popularizado los tranvías

"España se ha dormido y nos sacan delantera", dice un experto

La limitación de velocidad funciona con éxito en capitales europeas

Unas 80 ciudades europeas restringen de algún modo el uso de vehículos

Los técnicos exigen una ley estatal que regule la movilidad sostenible

En Esparreguera (Barcelona, 22.000 habitantes) el Ayuntamiento acaba de aprobar una bonificación del 35% sobre el Impuesto de Actividades Económicas (IAE) para las empresas que diseñen un plan de movilidad para sus trabajadores. La iniciativa es loable, dicen los gestores, pero queda muy lejos -por tiempo y dimensiones- de las que imperan en capitales europeas. En Bruselas, por ejemplo, las empresas con más de 200 empleados están obligadas a redactar planes de movilidad. El sistema funciona desde hace siete años. Las firmas que facilitan autobuses (y los empleados que los utilizan) reciben, además, beneficios fiscales.

"España se ha dormido y la Unión Europea nos lleva un gran adelanto. Se hacen cosas, pero sin hoja de ruta se quedan en la mera anécdota", juzga Andrés Luis Romera Zarza, profesor de un máster de movilidad en la Universidad Politécnica de Madrid. Ese mismo calificativo -"anecdótico"- lo utiliza el coordinador de la Fundación Movilidad Sostenible, Pau Noy: "Ni el Gobierno central ni los autonómicos se preocupan del tema. Sólo Cataluña ha tomado la delantera, y aun así, estaría en el pelotón europeo".

Los expertos coinciden: Cataluña es la "punta de lanza" de las políticas que buscan arrinconar el coche y elevar al podio al transporte público. Hace cinco años fue la primera comunidad que se dotó de una ley de movilidad. Y a finales de 2007 aprobó una medida polémica que, no obstante, ya ha dado sus frutos: la reducción de velocidad en las vías de acceso a Barcelona a 80 kilómetros por hora. La cifra de muertos en accidente ha caído un 50% en esas vías. Y a su alrededor se respira un aire un poco más sano. En un año, las emisiones de dióxido de carbono y de partículas en suspensión de los tubos de escape se han reducido un 4%. En la misma proporción ha caído el consumo de gasolina.

Nada más conocerse la propuesta del Gobierno catalán, el Real Automóvil Club de Cataluña y diversos grupos políticos expresaron su rechazo. La idea tampoco convenció, al inicio, a los conductores, disgustados por tener que levantar el pie del acelerador. "En nuestra cultura, el coche es objeto de idolatría. Los grupos de presión del sector del automóvil son fuertes. Parece que, en esta democracia, el voto de los conductores cuenta más que el de los que usamos el transporte público", ironiza Manel Ferri, responsable de transporte de Comisiones Obreras.

El pasado jueves entró en vigor la segunda parte del plan: la velocidad variable. Se trata de que fijar los límites de velocidad a través de paneles luminosos y en función de la congestión, las condiciones meteorológicas o la contaminación. La horquilla va de los 40 a los 80 por hora. El sistema no es nuevo: se utiliza desde hace tiempo, y con razonable aceptación, en Londres, Birmingham, Utrecht o Amsterdam. La Generalitat prevé, también, unir Barcelona con una veintena de ciudades mediante autobuses directos que tendrán una frecuencia de paso de 30 minutos.

El transporte representa una cuarta parte de las emisiones de gases de efecto invernadero y se come el 36% del consumo de energía en España. De ahí la importancia de limitar al máximo la circulación entre las áreas metropolitanas y el centro de las ciudades. El transporte colectivo (autobús, ferrocarril, metro, tranvía en superficie) y la bicicleta deben acabar con el reinado del coche, según recoge la Estrategia Española de Cambio Climático y Energía Limpia.

Grandes ciudades europeas han optado por restringir el uso del vehículo privado, sobre todo en el centro. Londres impulsó el peaje urbano hace cinco años: para acceder al centro en días laborables hay que pagar una tasa de once euros. El resultado: el tráfico en la capital británica ha caído un 30%, con la consecuente mejora de la calidad del aire.

En Berlín existe una "zona ambiental" de 88 kilómetros cuadrados donde los coches que más contaminan tienen vetado el acceso. Una medida similar, aunque más suave, ha adoptado Milán: los conductores de coches poco eficientes pagan entre dos y diez euros al día. Una página web (Low Emissions Zone, o sea, áreas con bajas emisiones) enumera unos 80 municipios que, de un modo u otro, han restringido el acceso a algunos vehículos. Hay ciudades de Alemania, Austria, Gran Bretaña, Holanda, Italia, Suecia, Dinamarca o Noruega. De momento, ninguna gran urbe española.

En Roma, durante algunos días de invierno, sólo circulan por sus calles coches con matrícula par o impar, según el día. En Madrid, recuerda el profesor Romera, "se intentó hacer algo parecido, pero no se pasó de un plan piloto". Una prueba más de la jerarquía del coche. Madrid es una de las ciudades que más ha invertido en transporte público (sobre todo, en el metro) y aun así "no ha perdido tráfico rodado porque se siguen haciendo carreteras", indica Noy.

Dentro de los núcleos urbanos las cosas se han hecho algo mejor, subrayan los expertos. No tanto por paliar los efectos sobre el medio ambiente como por la necesidad de que las ciudades sean más amables para el ciudadano. "Las medidas para calmar el tráfico tienen una gran tradición" en España, según el primer Informe sobre las políticas locales de lucha contra el cambio climático. Se trata, en estos casos, de peatonalizar las calles (total o parcialmente) y de crear áreas con prioridad residencial. En San Sebastián, por ejemplo, se han peatonalizado 50 calles en los últimos años, una medida que "humaniza y relaja la ciudad" y que "ha sido positiva para la actividad comercial", destaca un portavoz municipal.

Las zonas 30, donde la velocidad está limitada a 30 kilómetros por hora, también se han extendido. Lo mismo que el servicio de carsharing: los usuarios se registran en Internet y acuerdan compartir los gastos de un mismo coche con otros ciudadanos que cubran su misma ruta para ir a estudiar o al trabajo.

Muchas de esas iniciativas han sido impulsadas desde la Red de Ciudades Españolas por el Clima, que agrupa a 150 ciudades, entre ellas las principales capitales. Para ser miembro hay que cumplir ciertos objetivos en materia de medio ambiente y, por tanto, de movilidad sostenible. Dentro de esta avanzadilla se encuentra Vigo. El Ayuntamiento y Citroën han elaborado un plan de movilidad. El proyecto ha permitido acercar el servicio de autobús a las zonas donde viven mayoritariamente los trabajadores, explica el alcalde, Abel Caballero, que es al mismo tiempo presidente de la Red.

Los municipios de la Red están comprometidos a que sus flotas de vehículos sean eficientes y utilicen energías limpias. Por ejemplo, que los autobuses urbanos funcionen con combustibles alternativos como el gas natural comprimido, el biodiésel o las pilas de hidrógeno. También deben contemplar el uso de bicicletas como medio de transporte de algunos de sus funcionarios.

Aunque son sólo "una solución parcial" al problema de la movilidad, las bicicletas cada vez están más presentes en el entramado urbano. Lo ha permitido la proliferación de carriles bici. Por ejemplo, en Valencia. "Impulsamos 78 kilómetros de carril bici. Hemos ganado espacio para peatones y ciclistas y tenemos un plan ambicioso para que se pueda aparcar el coche en las afueras de la ciudad y, desde allí, acceder al centro en transporte público", reseña Alfonso Novo, concejal de Transporte. En el barrio de El Carmen, además, está vigente también la limitación a 30 por hora.

En Barcelona, se ha optado por las áreas verdes de aparcamiento. Se trata de zonas donde los residentes tienen prioridad para aparcar (a los que no lo son, les sale demasiado caro). "Evitas así la circulación de muchos vehículos foráneos en busca de aparcamiento", indica Ferri. El dinero recaudado se ha usado, en parte, para impulsar el Bicing, el servicio de alquiler de bicicletas públicas de la ciudad. Lo mismo que en la ciudad holandesa de Apeldoorn, donde, además, las bicis tienen prioridad semafórica.

En la línea de fomentar el transporte público y la amabilidad del entorno, muchas ciudades han retomado un medio de transporte histórico: el tranvía. Comenzó Valencia en 1994 y le siguieron Bilbao (2002), Alicante (2003), Barcelona (2004), Vélez-Málaga (2006), Sevilla, Santa Cruz de Tenerife, Murcia y Parla, en Madrid, (2007) y Vitoria, el año pasado.

Los expertos insisten en que se trata de iniciativas aisladas y coinciden en la necesidad de que el Gobierno español apruebe una ley de movilidad. "Ha habido una gran desconexión entre administraciones. Cataluña, Euskadi y las dos Castillas han aprobado normas, pero cada una va por su lado y no hablan de lo mismo", argumenta el profesor Romera. "Se hacen grandes discursos, pero hay que bajar a los hechos. Sabemos desde hace tiempo lo que hay que hacer. Ahora hay que ponerse manos a la obra", resalta Ferri, quien, además, dice que aún se diseñan "políticas del siglo XX", en alusión a la intención de seguir construyendo carreteras.

La secretaria de Estado de Medio Ambiente, Teresa Ribera, replica que se ha hecho "un gran esfuerzo inversor" en transporte público, pero admite que "aún no se han aprovechado al 100% todas las herramientas" para gestionar la movilidad. Ribera también cree necesaria una ley de movilidad para "coordinar a las administraciones" y luchar contra la contaminación, que en Barcelona o Madrid sigue siendo de las más altas de Europa.

Partidaria de extender la limitación de velocidad en las áreas de las grandes ciudades (aunque la competencia es de las comunidades autónomas) Ribera pide un esfuerzo de todos: "Hay que cambiar el chip sobre el coche y ser más valientes de lo que hemos sido hasta ahora".

Glosario de la movilidad urbana

- Peaje urbano. Pago para acceder al centro de las ciudades en coche. La medida busca preservar el medio ambiente y reducir la congestión.

- Aparcamiento de disuasión ('park & ride'). Son áreas de estacionamiento vinculadas a una estación de transporte público y pensadas para sus usuarios.

- Dióxido de carbono. Es el principal gas causante del efecto invernadero. Por cada litro de gasolina consumido se emiten unos 2,35 kilos de dióxido de carbono.

- Conducción eficiente ('eco-driving'). Con esta medida, los turismos consiguen ahorrar combustible en porcentajes que llegan hasta el 15% o más, aprovechando mejor la propia tecnología del motor.

- 'Carsharing'. Es una flota de coches compartidos por socios. Éstos pagan por las horas que utilizan los vehículos y los kilómetros que recorren.

- Carriles de alta ocupación. Están exclusivamente reservados para la circulación de vehículos con varios ocupantes.

jueves, 15 de enero de 2009

La crisis económica en España

Por M. CORTINA/ELPAÍS.com - 15-01-2009