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"Quiero hablar de un viaje que he estado haciendo, un viaje más allá de todas las fronteras conocidas..." James Cowan: "El sueño del cartógrafo", Península, 1997.
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jueves, 31 de enero de 2008
martes, 23 de octubre de 2007
Atlas del cambio climático
FUENTE: http://mapas.topografia.upm.es/cartotecanarias/wms-en.html#
aps, Naciones Unidas 2007
By blographos September 6, 2007
Atlas del Cambio Climático en Google Maps, Naciones Unidas 2007 /Atlas of Our Changing Environment on Google Maps, United Nations 2007
Agriculture, Atmosphere & Climate, Biodiversity & Protected areas, Coastal & Marine, Environment, Deserts & Drylands, Energy & Mineral Extraction, Extreme Events, Forests, Grasslands, Pollution, Population & Urban Growth, Transboundary, Tundra & Polar regions, Water, Wetlands
United Nations Environment ProgrammeEnvironment for Development (UNEP/GRID)
aps, Naciones Unidas 2007
By blographos September 6, 2007
Atlas del Cambio Climático en Google Maps, Naciones Unidas 2007 /Atlas of Our Changing Environment on Google Maps, United Nations 2007
Agriculture, Atmosphere & Climate, Biodiversity & Protected areas, Coastal & Marine, Environment, Deserts & Drylands, Energy & Mineral Extraction, Extreme Events, Forests, Grasslands, Pollution, Population & Urban Growth, Transboundary, Tundra & Polar regions, Water, Wetlands
United Nations Environment ProgrammeEnvironment for Development (UNEP/GRID)
lunes, 8 de octubre de 2007
Los efectos del cambio climático
FUENTE: http://www.fisicaysociedad.es/view/default.asp?cat=684&id=358
¿Cuáles son los efectos del cambio climático?
Los efectos
La velocidad de respuesta del sistema climático a la variación en la concentración de gases de efecto invernadero en la atmósfera es lenta, debido fundamentalmente a la inercia térmica ejercida por el océano. Esto quiere decir que los gases de efecto invernadero que ya están en la atmósfera causarán una serie de efectos sobre el clima.
Cuanto más tiempo continúen las emisiones, mayor será el esfuerzo que habrá que realizar para hacer disminuir en un futuro la concentración de gases de efecto invernadero en la atmósfera hasta un nivel adecuado y más se tardará en alcanzar esta estabilización de la atmósfera. Mientras tanto, los cambios se seguirán produciendo.
Algunos científicos opinan que es posible que existan determinados niveles de concentración críticos, que si se superan darán lugar a que el clima de la Tierra sufra una modificación mucho más drástica, pasando de un estado de equilibrio a otro nuevo. De ser así, cuanto antes se empiece a reducir las emisiones para conseguir una estabilización de la atmósfera, mayores garantías existirán de no superar tales niveles críticos.
Por otra parte, tan importante como la magnitud de los propios cambios en el clima, es la velocidad con que se produzcan, que será vital para propiciar, o no, la adaptación de los ecosistemas a los mismos.
Los cambios en el clima afectarán a la salud humana, los ecosistemas terrestres y acuáticos y también los sistemas socioeconómicos. Sectores básicos en el desarrollo de la humanidad, como la agricultura, silvicultura, pesca y recursos hídricos son especialmente sensibles al cambio climático.
A la hora de valorar la capacidad de adaptación de los sistemas al cambio climático se definen tres parámetros:
Sensibilidad: grado de respuesta de un sistema a un determinado cambio en el clima.
Adaptabilidad: grado en que un sistema se anticipará o adaptará a un cambio en el clima.
Vulnerabilidad: estima hasta qué punto un cambio en el clima puede dañar un sistema, y depende no sólo de la sensibilidad del sistema al cambio, sino también de su capacidad de adaptación.
En función de estos parámetros se puede afirmar que aquellos ecosistemas que ya sufren una presión importante por la actividad humana son especialmente vulnerables al cambio climático a causa de sus escasas posibilidades de adaptación natural.
En cuanto a los países, tendrán más dificultades para adaptarse a los cambios en el clima las poblaciones que habitan territorios áridos, zonas costeras o pequeñas islas, sobre todo en aquellos casos en que la densidad demográfica sea especialmente alta (esto afecta particularmente a los países en vías de desarrollo).
El IPCC realiza una serie de previsiones acerca de los impactos previstos de carácter global, al descender a nivel regional estas previsiones se hacen más inciertas, y a nivel local no es posible definir cuál será el comportamiento exacto de los sistemas. Para ello hace un análisis de la sensibilidad de los sistemas, que se resume a continuación:
• Ecosistemas terrestres y acuáticos.
La composición y distribución geográfica de muchos ecosistemas (bosques, pastizales, desiertos, etc...) variará al responder las especies a los cambios en el clima, lo cual puede tener una especial incidencia entre otras cosas en la producción de alimentos, medicinas, etc...
– Bosques. Se prevén importantes cambios en los tipos de vegetación en aproximadamente 1/3 de la superficie mundial de bosques, como consecuencia de los cambios de temperatura y disponibilidad de agua.
– Desiertos. Destaca la previsión de que la desertificación de zonas semiáridas se intensifique.
– Ecosistemas montañosos. Se prevé que la distribución en altitud de la vegetación se desplace a mayor altura.
– Ecosistemas costeros. Son particularmente vulnerables, especialmente a la subida del nivel del mar, y pueden tener graves repercusiones sobre el abastecimiento de agua dulce, la pesca, etc...
• Hidrogeología y recursos hídricos.
En los modelos se prevé que entre un tercio y la mitad de la masa de glaciares montañosos desaparezca en los próximos 100 años.
El cambio climático supondrá una intensificación del ciclo hidrológico global, con importantes repercusiones en los recursos hídricos regionales. Los cambios en la cantidad total de precipitación y en su frecuencia e intensidad influyen directamente en la magnitud y el momento de la escorrentía, así como en la intensidad de las crecidas y las sequías, pero los efectos regionales concretos son de momento, inciertos.
La cantidad y la calidad de los abastecimientos de agua plantean ya graves problemas en numerosas regiones, incluidas algunas zonas costeras bajas, deltas e islas pequeñas, resultando los países de estas regiones particularmente vulnerables.
• Infraestructura humana.
Con el cambio climático aumentará la vulnerabilidad de algunas poblaciones costeras a las inundaciones y las pérdidas de tierras debido a la erosión. Se estima que unos 46 millones de personas están expuestas cada año a inundaciones a causa de mareas de tempestad. Si no se adoptan medidas de adaptación, y no se tiene en cuenta el crecimiento previsto de la población, con una elevación del mar de 50 cm esta cifra crecería a unos 92 millones y con una elevación de 1 m, a unos 118 millones de personas.
Según las previsiones, el nivel del mar seguirá creciendo en los próximos siglos después del 2100. Las pérdidas de tierra estimadas varían desde el 0,05% en Urugüay, el 1% en Egipto, el 6% en Países Bajos y el 17,5% en Bangladesh, hasta el 80% en el Atolón de Majuro, en las Islas Marshall.
Algunas naciones insulares pequeñas y los países con mayores densidades demográfica serán más vulnerables, y su población puede verse forzada a una migración interna o internacional.
¿Cuáles son los efectos del cambio climático?
Los efectos
La velocidad de respuesta del sistema climático a la variación en la concentración de gases de efecto invernadero en la atmósfera es lenta, debido fundamentalmente a la inercia térmica ejercida por el océano. Esto quiere decir que los gases de efecto invernadero que ya están en la atmósfera causarán una serie de efectos sobre el clima.
Cuanto más tiempo continúen las emisiones, mayor será el esfuerzo que habrá que realizar para hacer disminuir en un futuro la concentración de gases de efecto invernadero en la atmósfera hasta un nivel adecuado y más se tardará en alcanzar esta estabilización de la atmósfera. Mientras tanto, los cambios se seguirán produciendo.
Algunos científicos opinan que es posible que existan determinados niveles de concentración críticos, que si se superan darán lugar a que el clima de la Tierra sufra una modificación mucho más drástica, pasando de un estado de equilibrio a otro nuevo. De ser así, cuanto antes se empiece a reducir las emisiones para conseguir una estabilización de la atmósfera, mayores garantías existirán de no superar tales niveles críticos.
Por otra parte, tan importante como la magnitud de los propios cambios en el clima, es la velocidad con que se produzcan, que será vital para propiciar, o no, la adaptación de los ecosistemas a los mismos.
Los cambios en el clima afectarán a la salud humana, los ecosistemas terrestres y acuáticos y también los sistemas socioeconómicos. Sectores básicos en el desarrollo de la humanidad, como la agricultura, silvicultura, pesca y recursos hídricos son especialmente sensibles al cambio climático.
A la hora de valorar la capacidad de adaptación de los sistemas al cambio climático se definen tres parámetros:
Sensibilidad: grado de respuesta de un sistema a un determinado cambio en el clima.
Adaptabilidad: grado en que un sistema se anticipará o adaptará a un cambio en el clima.
Vulnerabilidad: estima hasta qué punto un cambio en el clima puede dañar un sistema, y depende no sólo de la sensibilidad del sistema al cambio, sino también de su capacidad de adaptación.
En función de estos parámetros se puede afirmar que aquellos ecosistemas que ya sufren una presión importante por la actividad humana son especialmente vulnerables al cambio climático a causa de sus escasas posibilidades de adaptación natural.
En cuanto a los países, tendrán más dificultades para adaptarse a los cambios en el clima las poblaciones que habitan territorios áridos, zonas costeras o pequeñas islas, sobre todo en aquellos casos en que la densidad demográfica sea especialmente alta (esto afecta particularmente a los países en vías de desarrollo).
El IPCC realiza una serie de previsiones acerca de los impactos previstos de carácter global, al descender a nivel regional estas previsiones se hacen más inciertas, y a nivel local no es posible definir cuál será el comportamiento exacto de los sistemas. Para ello hace un análisis de la sensibilidad de los sistemas, que se resume a continuación:
• Ecosistemas terrestres y acuáticos.
La composición y distribución geográfica de muchos ecosistemas (bosques, pastizales, desiertos, etc...) variará al responder las especies a los cambios en el clima, lo cual puede tener una especial incidencia entre otras cosas en la producción de alimentos, medicinas, etc...
– Bosques. Se prevén importantes cambios en los tipos de vegetación en aproximadamente 1/3 de la superficie mundial de bosques, como consecuencia de los cambios de temperatura y disponibilidad de agua.
– Desiertos. Destaca la previsión de que la desertificación de zonas semiáridas se intensifique.
– Ecosistemas montañosos. Se prevé que la distribución en altitud de la vegetación se desplace a mayor altura.
– Ecosistemas costeros. Son particularmente vulnerables, especialmente a la subida del nivel del mar, y pueden tener graves repercusiones sobre el abastecimiento de agua dulce, la pesca, etc...
• Hidrogeología y recursos hídricos.
En los modelos se prevé que entre un tercio y la mitad de la masa de glaciares montañosos desaparezca en los próximos 100 años.
El cambio climático supondrá una intensificación del ciclo hidrológico global, con importantes repercusiones en los recursos hídricos regionales. Los cambios en la cantidad total de precipitación y en su frecuencia e intensidad influyen directamente en la magnitud y el momento de la escorrentía, así como en la intensidad de las crecidas y las sequías, pero los efectos regionales concretos son de momento, inciertos.
La cantidad y la calidad de los abastecimientos de agua plantean ya graves problemas en numerosas regiones, incluidas algunas zonas costeras bajas, deltas e islas pequeñas, resultando los países de estas regiones particularmente vulnerables.
• Infraestructura humana.
Con el cambio climático aumentará la vulnerabilidad de algunas poblaciones costeras a las inundaciones y las pérdidas de tierras debido a la erosión. Se estima que unos 46 millones de personas están expuestas cada año a inundaciones a causa de mareas de tempestad. Si no se adoptan medidas de adaptación, y no se tiene en cuenta el crecimiento previsto de la población, con una elevación del mar de 50 cm esta cifra crecería a unos 92 millones y con una elevación de 1 m, a unos 118 millones de personas.
Según las previsiones, el nivel del mar seguirá creciendo en los próximos siglos después del 2100. Las pérdidas de tierra estimadas varían desde el 0,05% en Urugüay, el 1% en Egipto, el 6% en Países Bajos y el 17,5% en Bangladesh, hasta el 80% en el Atolón de Majuro, en las Islas Marshall.
Algunas naciones insulares pequeñas y los países con mayores densidades demográfica serán más vulnerables, y su población puede verse forzada a una migración interna o internacional.
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