"Quiero hablar de un viaje que he estado haciendo, un viaje más allá de todas las fronteras conocidas..." James Cowan: "El sueño del cartógrafo", Península, 1997.

Mostrando entradas con la etiqueta hambre y globalización. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta hambre y globalización. Mostrar todas las entradas

lunes, 30 de noviembre de 2009

La agricultura necesita 83.000 millones de dólares al año para alimentar a todo el mundo


  • En 2050 la población mundial ascenderá a 9.100 millones de personas
  • África duplicará su población y debe aumentar las tierras de cultivo
  • El cambio climático puede disparar los precios de los alimentos
Ampliar fotoNiños hambrientos en ManilaNiños acuden a un programa alimentario en Manila.REUTERS/Romeo Ranoco
Ir a fotogalería Bombay, india. Bombay, india.REUTERS/Adeel Halim

Audios relacionados

1020 millones de personas pueden morir por no tener nada que comer (Asuntos Propios)



CRISTINA PÉREZ - MADRID

TRVE, 16.10.2009

 En el año 2050, 9.100 millones de personas poblaran el planeta, un tercio más de bocas que alimentar según los cálculos de la Organización para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

Esta agencia de la ONU advierte en el Día Mundial de la Alimentación que si no se invierten cada año 83.000 millones de dólares no habrá alimentos para todos.

Las inversiones deberían aumentar un 50% en los países en vías de desarrollo y habría que destinar unos 20.000 millones para la producción agrícola y 13.000 millones para la ganadera.

Aparte, se requerirán otros 50.000 millones de dólares para cadenas de frío, instalaciones de almacenamiento, mercados y la etapa inicial del procesado, que permitirán incrementar la producción alimentaria mundial en un 70%.

Más demanda de alimentos

El crecimiento demográfico más rápido será en África subsahariana, que duplicará su población en 2050, con un incremento del 108%, equivalente a 910 millones de personas.

En la actualidad unos 218 millones de africanos, cerca del 30% de la población total sufren de hambre y malnutrición crónica, y en todo el mundo la cifra de hambrientos supera los mil millones.

  • Mas de 1.000 millones de personas pasan hambre en el mundo

En 2050, la población de Asia oriental y el Sudeste asiático crecerá un 11%, con 228 millones de habitantes más y cerca del 70% de la población mundial vivirá en ciudades o áreas urbanas, comparado con el 49% actual.

La demanda de alimentos continuará creciendo como resultado del incremento demográfico y del aumento de los ingresos. En el caso de los cereales alcanzará 3.000 millones de toneladas en 2050.

La producción anual de cereales tendrá que aumentar en casi 1.000 millones de toneladas, en la actualidad es de 2.100 millones, y la producción de carne en más de 200 millones de toneladas, hasta los 470 millones.

El 72% de la producción cárnica será para los países en desarrollo, que hoy en día consumen tan solo el 58%.

La producción de biocombustibles podría también aumentar la demanda de productos básicos agrícolas, en función de los precios de la energía y las políticas gubernamentales.

Cambio climático

A nivel mundial el impacto del cambio climático en la producción alimentaria podría ser reducido -al menos hasta 2050-, pero la distribución de la producción tendrá consecuencias importantes para la seguridad alimentaria.
Los países en desarrollo pueden experimentar un declive de entre el 9 y el 21% de su productividad agrícola total como resultado del calentamiento global, según la FAO.

La agricultura emite el 14% de los gases de efecto invernadero. El 74% de las emisiones de la agricultura y la mayor parte del potencial técnico y económico para la mitigación -cerca del 70%- se encuentra en los países en desarrollo.

Está previsto que los precios medios de los alimentos aumenten en línea con los incrementos moderados de temperatura. A partir de 2050, y con nuevas subidas del mercurio, se producirán grandes recortes en la producción agrícola de los países en desarrollo, con lo que los precios subirán de forma sustancial.
El cambio climático podría empeorar la seguridad alimentaria al incrementar la presión de las enfermedades generadas por vectores, el agua y los alimentos. El resultado podría ser una disminución sustancial de la productividad agrícola, incluyendo la productividad de la mano de obra, con un aumento de la pobreza y las tasas de mortalidad.

El desafío de África

En África esta situación llevaría a un incremento de la dependencia de muchos países de las importaciones alimentarias. El cambio climático puede reducir la producción agrícola potencial africana hasta el período 2080-2100 entre un 15 y un 30%.

África cuenta con abundantes recursos naturales, incluyendo agua, aunque la distribución es muy desigual. Tan solo el 3% de los cultivos africanos son de regadío, frente a un 20% de media mundial.

La irrigación supondría un aumento enorme de la producción y el rendimiento. Una hectárea de tierra africana produce 1,2 toneladas de cereal, frente a una media de 3 toneladas en los países en desarrollo.

Otro de los problemas es el minifundismo, un 80% de las explotaciones agrícolas africanas tienen menos de dos hectáreas y su número alcanza los 33 millones. Aunque el potencial adicional de tierra disponible para el cultivo en África subsahariana es de más de 700 millones de hectáreas.

La región de la sabana de Guinea -una superficie dos veces mayor que la dedicada al trigo en todo el mundo- ofrece una enorme producción potencial, ahora tan solo se cultiva el 10% de esta extensión de 600 millones de hectáreas.

La roturación de nuevos cultivos requerirá precauciones para evitar un impacto medioambiental negativo e inversiones en infraestructura y tecnología, que la FAO cuantifica en 21.000 millones de dólares anuales en todo el continente negro.

Ayuda al desarrollo e inversiones

Entre 1980 y 2005 la Ayuda Oficial al Desarrollo a la agricultura descendió cerca de un 58% en términos reales, cayendo desde el 17% del total de las ayudas al 3,8% y en la actualidad se sitúa en el 5%. España destina 200 millones al año a programas de lucha contra el hambre.

En el año 2000 el gasto público mundial en investigación y desarrollo agrícola fue de tan sólo 23.000 millones de dólares, muy lejos de los 83.000 necesarios, y su distribución fue muy desigual.

Los dos países con más habitantes, India y China, deberían concentrar inversiones netas en agricultura de hasta 29.000 millones de dólares al año para alimentar a su población.

Por regiones, Asia oriental requerirá 24.000 millones, seguida de Asia meridional y Latinoamérica y el Caribe, con 20.000 millones cada una, el África subsahariana, con 11.000 millones; y Oriente Próximo y el norte de África, con 10.000.

Debido a las diferencias en los índices de crecimiento demográfico, Latinoamérica perderá la mitad de su mano de obra agrícola, mientras que el África subsahariana la duplicará.

Para el año 2050 un trabajador agrícola latinoamericano dispondrá de un capital social, o activos físicos como equipamientos, tierra y ganado, 28 veces mayor que un campesino subsahariano. Una circunstancia que podría aliviar la situación de hambre que en la actualidad sufren 300.000 familias en Guatemala.

lunes, 20 de abril de 2009

Cara y revés en la agroindustria


La obra analiza el papel actual y futuro de esta actividad

GONZALO BERNARDOS EL PAÍS 05/04/2009


En los discursos de los políticos españoles, sean de la ideología que sean, siempre aparece una misma coletilla: "Nos hemos de especializar en industrias de elevado valor añadido". Piensan en potenciar la biotecnología, la industria aeronáutica o las telecomunicaciones. No obstante, prácticamente ninguno de ellos hace significativas referencias a la actividad agroalimentaria. Injustamente, es la gran industria olvidada en nuestro país. Aunque la productividad media por trabajador en ella no alcance las cuotas de las anteriores, el volumen de empleo que genera es notablemente superior. Y, ya se sabe, sin crecimiento de la ocupación, el consumo privado no tira, y si éste no lo hace, difícilmente lo hará el PIB.

UN PLANETA DE GORDOS

Y HAMBRIENTOS. LA INDUSTRIA ALIMENTARIA AL DESNUDO

Luis de Sebastián

Ediciones Ariel

ISBN 978-84-344-8789-5


Probablemente, nuestros políticos no nombren a la industria agroalimentaria en sus discursos porque no la conocen. Es posible que nadie se la haya presentado. Ahora ya no tienen excusa. Luis de Sebastián, con una sencillez apabullante, numerosos datos y gran rigurosidad, les describe sus secretos confesables e inconfesables. En los capítulos 3 y 4, entre otros muchos aspectos, nos cuenta los pros y contras de la bioagricultura, el papel clave de las semillas en la industria agroalimentaria actual, el perjuicio que causan las multinacionales a la agricultura de los países en vías de desarrollo y las principales técnicas empleadas por éstas para conseguir elevados beneficios.

De todos los anteriores aspectos, probablemente el que más sorprenderá al lector es la relevancia que pueden tener las semillas en el negocio agroalimentario de los próximos años. A los políticos "buscadores de valor añadido" les recomienda que lean más de una vez la siguiente frase: "Quien posea las semillas del futuro tendrá en su poder las plantas, todos los frutos que dan esas plantas y los alimentos que se hagan procesando esos productos". Indudablemente, mucho poder y una gran fuente de beneficio que ningún gobernante debería menospreciar.

La dicotomía gordos contra hambrientos la refleja en los restantes capítulos del libro. Por un lado, señala las causas y las consecuencias del exceso de peso en el mundo, y por el otro, detalla la geografía del hambre, así como las distintas actuaciones que se realizan para combatirla. Indiscutiblemente, la asignación de recursos es manifiestamente mejorable si en nuestro planeta conviven 1.100 millones de personas con exceso de peso y obesas y 1.000 millones de hambrientos. La suma de ambos grupos equivale prácticamente a la tercera parte de la población mundial.

Después de leerlo, probablemente más de una persona con kilos de más se dará cuenta de cómo la industria agroalimentaria ha manipulado sus hábitos alimentarios. En el libro también encontrará cuánto y qué ha de comer diariamente para lograr un peso próximo a su ideal. Por otra parte, un gran número de lectores se quedarán perplejos de las verdaderas razones por las que en el siglo XXI continúa habiendo tanta hambre en el mundo. Luis no sólo denuncia y detalla los errores cometidos, sino que ofrece soluciones.

Para acabar con el hambre, entre otras múltiples soluciones, el autor aboga por la apertura total y asimétrica (sin contraprestaciones equivalentes) de los mercados de los países ricos a los productos agrícolas de las naciones pobres, tales como azúcar, café, té, cacao, etcétera. Sin embargo, la liberalización agrícola de los mercados desarrollados es un tema tabú para los políticos. Es un aspecto que tienen muy claro los políticos franceses, quienes consideran que la manera más rápida de fracasar en política es enfrentarse con los agricultores.

En resumen, un libro para todos los públicos que probablemente no deje a nadie indiferente y que sigue a rajatabla los principios en los que siempre se basa Luis en sus obras. Tal y como él dice, "analizar para conocer, denunciar, instruir, educar, movilizar a la opinión pública y tratar de cambiar lo que está mal en el mundo".

Gonzalo Bernardos es profesor de Economía de la Universidad de Barcelona.

sábado, 28 de febrero de 2009

Nosotros Alimentamos el Mundo - We Feed The World


Dirección y guión: Erwin Wagenhofer.
País de producción: Austria.
Año: 2005.
Duración: 96 min.
Producción: Helmut Grasser.
Música: Helmut Neugebauer.
Fotografía: Erwin Wagenhofer.
Montaje: Erwin Wagenhofer.
Estreno en Austria: 30 Sept. 2005.
Estreno es España: 07-11-2008.
Distribuida en España por: Karma Films.
Página oficial: We Feed the World.

Documental sobre los alimentos y la globalización, sobre los pescadores y los agricultores, sobre los camioneros de larga distancia y los ejecutivos de grandes compañías, sobre la circulación de los alimentos, una película sobre la escasez dentro de la abundancia. “Nosotros alimentamos al mundo” ofrece una visión del proceso de producción de nuestra comida a la vez que responde a la pregunta de qué tiene que ver con todos nosotros el hambre en el mundo.


Crítica de Cine.com por Leo Aquiba Senderovsky.

Este documental didáctico y expositivo del austríaco Erwin Wagenhofer, recorre varios países, intentando responder siempre al mismo interrogante: ¿Cómo se vincula la industria del alimento con el hambre en el mundo? Wagenhofer observa los distintos procesos de la cadena industrial, desde los agricultores hasta las grandes fábricas, y entrevista a distintos personajes, desde los hombres que trabajan la tierra hasta expertos en la materia. La síntesis es la misma en todos los casos, desde el inicio hasta el final de la película: Hubo un tiempo en que un productor podía alimentar a su familia con su propia producción. Hoy, esto es imposible, y gran parte de los problemas alimentarios del mundo se deben a la corriente industrialista y a las subvenciones que adquieren las grandes corporaciones alimenticias del mundo, que entierran las esperanzas de crecimiento de los pequeños productores. Así, vemos entre otras situaciones, a un agricultor comentar que toda su cosecha de maíz se destina a la producción de combustible, ejemplo de cómo la materia prima alimenticia se produce más para saciar el hambre industrial que el hambre real. Otras situaciones que se exponen en esta interesante y necesaria investigación están vinculadas con la manera en que la industria altera los alimentos para aumentar su valor en el mercado, lo que se traduce en una perspectiva cada vez más negativa con respecto a lo que los habitantes consumen hoy y consumirán en un futuro. La otra cara de estas cuestiones aparecen cuando Wagenhofer se introduce en la realidad del Mato Grosso, donde la pobreza es extrema y las personas deben alimentar a sus hijos con agua estancada. Fuera de esta contundente exposición de la cruda realidad que esconde la industria alimenticia, se encuentran algunas duras secuencias como el proceso fabril de faena y elaboración del pollo, que solo se asocia con el resto en su crudeza, aunque no viene a cuento de los principales interrogantes del film. El resto, una clase tan desgarradora como real y necesaria de ser aprendida, para que todos entendamos cuál es nuestra intervención en el proceso cada vez mayor de desnutrición mundial. Como advierte uno de los entrevistados, luego de mostrar la dolorosa realidad de algunos agricultores que trabajan con los mismos medios que en la Edad Media, para que algunos podamos comer bien, otros deben morir de hambre. Ese es el lema que esconde el complejo proceso industrial de los alimentos que llegan a cualquier supermercado.



Fuente: http://naranjasdehiroshima.blogspot.com/

viernes, 14 de noviembre de 2008

Planeta hambriento

Enlace AQUÍ (aplicación FLASH***):http://video.alisys.net/cajamadrid/obrasocial/planetahambriento/

PDF
PDF

Noticia TV3 vídeo

http://www.miciudadreal.es/fotos/2007/3991.jpg

[foto de la noticia]

http://canales.laverdad.es/nuestratierra/nt20062008/imag/002D6CTGP1_1.jpg
AYUDA. Dos mujeres arrastran sacos de maíz recibidos gracias al programa de Naciones Unidas en Morulinga, Uganda, una zona devastada por la sequía. / AFP

el planeta hambriento
View SlideShare presentation or Upload your own. (tags: hambre)



“Planeta Hambriento. Lo que come el mundo” es una exposición que enseña y denuncia al mismo tiempo.

A través de las imágenes del americano Peter Menzel, se puede ser testigo de las desigualdades alimenticias que hay en el mundo, en el que el sobrepeso convive con la desnutrición. Esta muestra tiene cinco partes.



30 familias, 24 países, 600 comidas

Peter Menzel y Faith D’Aluisio, se autoinvitan a comer a la mesa de 30 familias en 24 países del mundo, con la intención de explorar la más antigua de las actividades sociales humanas: el comer.

Cualquiera que recuerde lo que se adquiría en una compra de comida hace 20 años sabe
que las dietas están cambiando, pero muy poca gente cae en la cuenta de que este fenóme- no está sucediendo a nivel mundial.

Algunos cambios en la dieta están ocurriendo como consecuencia de la globalización a medida que el capitalismo a gran escala va llegando a nuevos lugares del globo.

Otros son debidos a aumentos del nivel de vida que da lugar a que gente de lugares que eran pobres antaño ganan ahora lo suficiente para poder tener variedad en su dieta. Primero comiendo más carne y pescado, luego más pizzas y hamburguesas.

Algunos cambios se deben a los flujos de
inmigración, cuando trabajadores, inmigrantes y refugiados traen sus propias comidas a nuevos lugares, que adquieren nuevos paladares en retorno.

Para saber más de todo ello observamos
a familias medias típicas por todo el mundo mientras trabajaban sus tierras, iban a hacer la compra, cocinaban y comían. Al final de cada visita, creamos el retrato de cada familia rodeados por la compra de alimentos correspondiente a una semana. El resultado será un atlas culinario del planeta en un tiempo de cambio extraordinario.


Hambre en el mundo

Faith D’Aluisio nos dice: “Este es un viaje alrededor del mundo con cuchara y tenedor.
A mesa puesta. Un gigantesco restaurante virtual que muestra cómo se alimentan, compran y cocinan varias familias de países diferentes.

En este retrato de la comida en los cinco continentes —que esta exposición incluye—,
se observan los comportamientos ante la alimentación en un momento de cambio potenciado por la globalización y la inmigración,lo que provoca que muchos pueblos estén sobrealimentados y otros se mueran de hambre.”

En una fotografía sufriremos una intensa sacudida cuando veamos en la India a un niño escarbando en un vertedero, entre cuervos, para encontrar algo que llevarse a la boca.

Imposible
olvidar en esta mirada fotográfica al alma a través del tubo digestivo, en ese asomarse a la gran vergüenza del planeta: todavía quedan más de 800 millones de personas que sufren problemas graves por una alimentación insuficiente; y según el llamamiento urgente de la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), un buen grupo de países, todos en África, están en situación de emergencia porque atraviesan una nueva crisis de hambre.


Alemania. Familia Melander de Bargteheit.
Gasto semanal en comida: 375.39 Euros o $500.07
Comida favorita: papas fritas con cebolla, arenques con tocino,
fideos fritos con queso y huevo, pizza, postres de vainilla



EE.UU. Familia Revis de Carolina del Norte.
Gasto semanal en comida: $341.98
Comida favorita: spaghetti, papas, pollo con sésamo



Japón. Familia Ukita de Kodaira.
Gasto semanal en comida: 37,699 Yen o $317.25
Comida favorita: sashimi, fruta, pasteles, papas fritas



Italia. Familia Manzo de Sicilia.
Gasto semanal en comida: 214.36 Euros o $260.11
Comida favorita: pescado, pasta con ragú, salchichas,
barras de pescado congelado



Gran Bretaña. Familia Bayton de Collingbourne Ducis.
Gasto semanal en comida: 155.54 British Pounds o $253.15

Comida favorita: aguacate, sandwich con mayonesa, cóctel de gambas,
pastel de chocolate con crema



Kuwait. Familia Al Haggan de la ciudad de Kuwait.
Gasto semanal en comida: 63.63 dinar o $221.45

Receta familiar: Pollo biryani con arroz basmati



México. Familia Casales de Cuernovaca.
Gasto semanal en comida: 1,862.78 Mexican Pesos o $189.09

Comida favorita: pizza, cangrejo, pasta, pollo



EE.UU. Familia Caven de California.
Gasto semanal en comida: $159.18

Comida favorita: bistec, sundae de yogur con berries,
sopa de almejas, helado



China. Familia Dong de Pekin.
Gasto semanal en comida: 1,233.76 Yuan o $155.06

Comida favorita: cerdo frito en tiras con una salsa agridulce



Polonia. Familia Sobchinca de Konstancin-Ezora.
Gasto semanal en comida: 582.48 Zlotys o $151.27

Comida favorita: nudillos de cerdo con zanahoria,
apio y chirivía (una especie de nabo)



Egipto. Familia Ahmed del Cairo.
Gasto semanal en comida: 387.85 Egyptian Pounds o $68.53

Receta familiar: Quingombó con carne de oveja



Mongolia. Familia Batsuri de Ulan Bator.
Gasto semanal en comida: 41,985.85 togrogs o $40.02
Comida favorita: carne de oveja guisada



Ecuador. Familia Aime de Tingo.
Gasto semanal en comida: $31.55 (En Ecuador el dólar americano
es la moneda oficial)
Receta familiar: sopa de papa con zapallo (repollo)



Bután. Familia Namgai del pueblo Shingjei.
Gasto semanal en comida: 224.93 ngultrum o $5.03

Receta familiar: Callampas (champiñones), queso y cerdo



Chad. Familia Abubakar del pueblo Breidjing.
Gasto semanal en comida: 685 CFA Francs o $1.23
Comida favorita: sopa con carne fresca de oveja


La escasez en la abundancia

Mientras más de 800 millones de personas se tambalean de hambre, más de un tercio de la población de los países desarrollados sufre problemas de sobrepeso.

Planeta hambriento refleja esas diferencias a través de 24 países. Mientras en algunos, elevados porcentajes de su gente sufren problemas graves de malnutrición:

Chad, un 34%;
Guatemala, 25%;
Filipinas, 22%;

en otros, las personas obesas siguen aumentando:

un 20% en el Reino Unido, Alemania y Australia,
y un 35% en Estados Unidos.


http://www.marcvidal.cat/pindoles/images/2007/06/14/hungryplanet15.jpg

http://numerof.com/blog/wp-content/uploads/2007/09/Planeta_hambriento.jpg
Esta exposición llega precisamente en un momento en que se ha creado uno de los caldos
de cultivo más propicios de las últimas décadas para conseguir de una vez por todas acabar
con el hambre.

En palabras de Kofi Annan: “Si se deja pasar esta oportunidad, se perderán millones de vidas humanas que podrían haberse salvado, se negarán muchas libertades que podrían haberse conseguido y viviremos en un mundo más peligroso e inestable”.

Naciones Unidas insiste en un mensaje: el mundo nunca gozará de seguridad sin conseguir el desarrollo. Es uno de los asuntos en que más se detiene Planeta Hambriento el debate sobre la globalización –sin duda, uno de los grandes dilemas de nuestros días, con incontables perspectivas y consecuencias–, y la capacidad de conservar la gastrodiversidad, como en la naturaleza la biodiversidad, con toda su riqueza de ingredientes, de recetas, costumbres y presentaciones.


La Globalización, el turismo masificado y las grandes empresas involucradas en el negocio de la comida hacen que las estanterías de los supermercados americanos estén repletos de todo tipo de productos alimenticios. Es más, Mc Donald’s, Kentucky Fried Chicken, y Kraft son exportados a todos los rincones del planeta.






Detalle de la Exposición


“Big Portrait”


La primera sección de la exposición es un repaso de la producción de “Big Portrait”, para la que pasaron una semana con cada familia, fotografiando sus actividades relacionadas con obtener, producir y consumir alimentos.


El autor y la productora y escritora Faith D’Aluisio, recorrieron un total de 24 países en busca de las costumbre que en cada uno hay a la hora de comer. A través de este viaje fueron testigos de cómo ha cambiado la dieta global en los últimos veinte años, sobretodo como consecuencia del fenómeno de la En la segunda sección, “Gastrodiversidad”, se encuentran las imágenes de las familias que consiguió fotografiar Menzel.

Estas son representativas de cada uno de los países en los que estuvieron. De esta manera, el visitante puede comparar las imágenes y darse cuenta de las desigualdades que hay entre las regiones del planeta.


Gastrodiversidad

En la segunda sección, “Gastrodiversidad”, se encuentran las imágenes de las familias que consiguió fotografiar Menzel.

Estas son representativas de cada uno de los países en los que estuvieron. De esta manera, el visitante puede comparar las imágenes y darse cuenta de las desigualdades que hay entre las regiones del planeta.


Globalización.

No solo fotografiaron a familias sino que realizaron un amplio reportaje en supermercados, puestos de comida ambulante y todas aquellas cosas que describieran la cultura y el estado de la gastronomía en cada país.


Mientras hay familias que disfrutan de una gran diversidad de alimentos que puede que no se acaben en una semana, otras familias pasan esos siete días con algunas hortalizas y arroz. Por no mencionar los que no tienen nada.

En esta parte también hay sitio para la comida rápida, cada vez más extendida y claro ejemplo de cómo ha influido la Globalización en los nuevos malos hábitos alimenticios.


Del cazador-recolector a la comida rápida

“Del cazador-recolector a la comida rápida”. Este es el título de la tercera sección temática en la que se habla sobre la evolución que ha sufrido la comida y su origen desde los tiempos de los comida y su origen, desde los tiempos de los cazadores y recolectores, pasando por la evolución de la agricultura o la ganadería y hasta la actualidad.

Las imágenes de Menzel sirven de denuncia de una realidad humillante. Hoy en día en el mundo se producen suficientes alimentos para poder dar de comer a toda la humanidad. Sin embargo, hay millones de seres humanos que apenas tienen para una comida diaria o que mueren de hambre.

En la actualidad existen más de 800 millones de personas que padecen graves problemas derivados de una alimentación insuficiente.

La Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) advierte de que un grupo de países africanos están al borde de atravesar una crisis de hambre.

En el lado opuesto, más de un tercio de la población de los países desarrollados tiene problemas de sobrepeso, y la obesidad está el mismo en cualquier parte del planeta. Lo único que puede variar es la hora y el tipo y cantidad de alimento que se ingiere. Así pasamos del tradicional desayuno inglés con huevos fritos, tostadas y bacon al puñado de arroz en los países tercermundistas.


Uno de los hechos más sorprendentes que muestra “Planeta hambriento. Lo que come el mundo” es que cuanto más próspero es un país, peor elección se hace de los alimentos, ya que es donde los alimentos contienen más azúcares y grasas saturadas.


La escasez en la abundancia

Una vez el hombre ha conseguido acceder a los alimentos de forma sencilla, quedan otras cuestiones pendientes de evolucionar como su distribución equitativa.

Esta paradoja es la que presenta la cuarta sección de la muestra: cuanto más hay peor reparto se lleva a cabo. Esto queda claro desde el inicio de “Planeta hambriento.

Otra muestra de esta paradoja está en los gráficos que muestran el presupuesto semanal en comida de varias familias: una de seis miembros en Sudán gasta 1.23 de familias rodeadas de víveres junto a otras en las que se ve a niños sentados en el suelo, comiendo arroz con las manos de un mismo bol; una de siete personas en Ecuador, unos 31.55$; y una familia de cuatro miembros en Francia se gasta semanalmente en comida más de 400 $.


Dime qué comes y te diré quién eres

Al igual que otras muchas de las acciones que las personas realizan a lo largo de su vida, el comer también sirve para definirlas.

Se trata de una necesidad vital, un placer,un hecho social o incluso una obligación para algunos, aunque parezca absurdo.

La elección de los alimentos está en gran parte influenciada por la publicidad. La industria alimentaria gasta alrededor de 40.000 millones de dólares al año en publicidad, sobretodo en productos poco saludables dirigidos, sobretodo, a los niños.

La cámara con la que han recorrido los cinco continentes ha dejado testigo de imágenes como la de un niño en Mali, cargando con una bandeja de sandía para vender, casi tan grande como él; un grupo de cuatro niños Weitaiwu, Beijing, China; ecuatorianos sentados en el suelo mientras comen un trozo de pan y un plato de sopa; un niño americano en un supermercado, tratando de decidir qué cereales quiere que le compren sus padres.

Uno de los adjetivos que mejor define la comida hoy en día es el de diversidad. Como con las culturas, la variedad gastronómica ayuda a hacer del mundo un lugar más rico, y nunca mejor dicho.







Un planeta hambriento


La escalada de precios, el cambio climático y la pérdida de biodiversidad dificultan la meta de la ONU de paliar la inanición de 425 millones de personas antes del 2015

ALFREDO PASCUAL

Fuente: aquí

Más de 850 millones de personas pasan hambre en la Tierra. Como es razonable, detrás de este trágico fenómeno confluyen multitud de causas políticas y socioeconómicas. No obstante, ciertos factores de índole medioambiental, como el calentamiento global o la escasez de agua, están afectando decisivamente a la lucha del ser humano por conseguir alimentos. Hasta el 73% de la población mundial que vive por debajo del umbral de la pobreza habita en zonas rurales, donde la subsistencia depende directamente de lo que brote de la tierra.

«Nuestro planeta rebosa riqueza biológica, y esta gran diversidad es la clave para afrontar la peor crisis alimentaria de la historia moderna», asegura Alexander Müller, subdirector general de la FAO (Food and Agriculture Organization) durante la reciente conferencia celebrada en Bonn, Alemania. Precisamente, el acentuado descenso de la diversidad genética en animales y cosechas es uno de los problemas más lacerantes en el Tercer Mundo.

El primero de los Objetivos de Desarrollo del Milenio planteados por Naciones Unidas es erradicar el 50% del hambre y la pobreza en el mundo para 2015. En las cifras actuales, esto supondría mejorar las condiciones de vida de 425 millones de personas que malviven en entornos rurales carentes de fuentes de alimentación. Germán Rojas, responsable de la FAO en España, considera «sumamente complicado» cumplir el objetivo dentro del plazo marcado. Con todo, pese a alcanzar la utópica meta, más de 400 millones de personas, excluidas de los criterios de Naciones Unidas, seguirán pasando hambre.

En el último siglo, el 75% de los cultivos han desaparecido en favor de una minoría de cosechas a priori más rentables.

Hoy, la mayor parte de los alimentos procede únicamente de doce productos agrícolas y catorce especies animales. José Esquinas Alcázar, secretario de la Comisión de Recursos Genéticos para la Alimentación de la FAO, lo explica así: «Debido al aumento demográfico, nosotros y las futuras generaciones tendremos que intensificar la producción agrícola. La biotecnología será más rica, pero, sin diversidad, las opciones serán limitadas. La biodiversidad -los recursos genéticos- es la materia prima y la biotecnología un instrumento para combinarla y producir variedades comerciales».

Esta enorme dependencia de unas pocas variedades significa menos oportunidades para el crecimiento y la innovación necesarios para impulsar la agricultura y ganadería en una época tendente al alza de los precios. Mientras la demanda de cereales crece dramáticamente, a razón de un 6%anual, sus costes finales siguen una senda paralela aún más vertiginosa. Gigantes como China o la India cada vez requieren mayor volumen de estos cultivos para autoabastecerse, al tiempo que su uso como biocombustibles ha disparado su valor económico en los mercados.

Deforestación

En consecuencia, numerosas empresas han emprendido un proceso de tala masiva en selvas y bosques con el fin de replantar especies vegetales aptas para la obtención de etanol y biodiésel, como la caña de azúcar o la jatropha. Esto ha provocado que los habitantes de las regiones aledañas perdiesen el espacio natural que suponía su principal -y a veces única- fuente alimentaria.

En respuesta a este abuso, algunos organismos internacionales, como la Unión Europea, han condicionado la adquisición del «combustible verde» a la procedencia del mismo: a partir de enero de este año, Bruselas asegura no aceptar etanol procedente de «bosques en los que no haya habido actividad humana significativa» o «áreas protegidas, a no ser que se certifique que la producción de biocombustible no interfiere en la protección ambiental».

El fenómeno del calentamiento global, sobre todo en zonas áridas y semiáridas, supone otra de las amenazas que afrontar en la lucha contra la malnutrición.

Según un informe publicado el año pasado por el Panel Intergubernametal para el Cambio Climático (IPCC por sus siglas en inglés), el impacto medioambiental en estas regiones podría dejar bajo mínimos las precipitaciones, además de suponer la extinción de numerosas especies animales y vegetales, incapaces de adaptarse al nuevo entorno.

Los cultivos de secano, que dependen directamente de la meteorología para salir adelante, serían otros de los grandes damnificados; la FAO estima que la India podría perder 125 millones de toneladas de cereales de secano, un 18% de su producción total si la temperatura aumentase más de dos grados centígrados.

Pero la peor parte sería para los pueblos asentados más cerca de la costa, pues las tormentas de aire y el incremento del nivel del mar terminaría por eliminar los escasos recursos naturales disponibles.

«Las zonas pobres son las más vulnerables, porque tienden a concentrarse en franjas de relativo riesgo y tienen menos medios para hacer frente a los imprevistos, además de menos recursos como agua y alimentos», concluye en texto del IPCC.

La gestión eficaz de los recursos hidrológicos, un tema muy en boga este año, representa otra de las caras del hambre. Como tejido de la vida, el agua es indispensable para el desarrollo humano, desde su papel como generador de ecosistemas hasta su necesidad para irrigar los suelos de cultivo. Precisamente es la actividad agrícola, con un 65% del volumen total, la mayor consumidora de agua en el mundo.

Lamentablemente, las áreas donde la escasez del líquido es endémica, como África y Asia occidental, no suelen disponer de fondos para invertir en la tecnología necesaria para optimizar los sistemas de riego y canalización.

Debido a las obsoletas estructuras de irrigación utilizadas en los países pobres, que llegan a desperdiciar el 60% del líquido, la demanda ha crecido hasta límites insostenibles. Desde 1950, el consumo de agua se ha triplicado a nivel mundial, pasando ya de los 4.300 km. cúbicos al año. El 97,5% del agua dispersa por el planeta es marina, lo que significa que ha de ser tratada previamente a su utilización. Y las alternativas están fuera del alcance de la mayoría de naciones; depuradoras y plantas desalinizadoras arrojan unos elevados costes energéticos, además de requerir de una compleja infraestrucutra para su puesta en funcionamiento.