"Quiero hablar de un viaje que he estado haciendo, un viaje más allá de todas las fronteras conocidas..." James Cowan: "El sueño del cartógrafo", Península, 1997.

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miércoles, 30 de septiembre de 2009

Productos Tóxicos en su Hogar






Los productos químicos juegan un papel importante en nuestra vida diaria. Forman parte de lo que comemos, de dónde trabajamos y de cómo vivimos. Pese a su presencia en nuestras vidas, muchos de ellos son peligrosos o tóxicos. Productos tóxicos pueden encontrarse en la tierra, el agua, el aire y en nuestros cuerpos. Esta contaminación ha afectado seriamente a la salud de los seres humanos y los animales en todas partes.

Los niños suelen ser más vulnerables que los adultos a los efectos dañinos de los productos químicos contaminantes, porque están creciendo y desarrollándose rápidamente. Además, la conducta propia de los niños, como la frecuencia con que se llevan las manos a la boca, su tendencia a entrar y jugar en lugares que pueden estar contaminados y su ignorancia de hábitos sanitarios y de seguridad apropiados, hace que su riesgo sea mayor. En algunos casos la exposición a las toxinas durante la infancia puede causar daños graves para la salud de un individuo como adulto.

Nuestras áreas edificadas, entre ellas escuelas, zonas residenciales y lugares de trabajo, pueden estar contaminados por productos químicos peligrosos. De hecho, muchos productos tóxicos se pueden encontrar en su hogar.

  • Productos de uso casero como detergentes, productos para limpiar el suelo y los muebles, pinturas y varios productos de limpieza para cristales, madera, metal, hornos, servicios y desagües pueden contener productos químicos peligrosos como amoníaco, ácido sulfurico y fosfórico, sosa cáustica, cloro, formaldehído y fenol. Los ambientadores también pueden contener productos químicos perjudiciales para la salud. Suministros para arte, como los rotuladores, pintura y pegamento, también pueden contener materiales tóxicos. Cuando no se usan de modo adecuado, estos productos pueden convertir su casa en un entorno peligroso, especialmente para los niños.
  • El mobiliario y accesorios del hogar, como moquetas, cortinas, pintura o papel en las paredes y algunos muebles, pueden haber sido tratados con productos químicos y son potencialmente peligrosos. Es importante observar que, unos días después de su instalación, las moquetas nuevas emiten compuestos orgánicos volátiles, que son productos químicos asociados con la fabricación de moquetas que pueden ser dañinos para los seres humanos y para el medio ambiente. Las cocinas de gas y de leía y las estufas de querosén también pueden emitir productos químicos peligrosos.
  • Los materiales de construcción como el conglomerado, los aislantes, el asbesto y los objetos de madera con tratamiento especial para hacerlos resistentes a la lluvia (como muebles de jardín y vallas), también pueden ser peligrosos para la salud. Algunos juguetes y columpios y otras construcciones para jugar fuera de la casa, también pueden haber sido tratados con productos tóxicos, fabricados con plásticos tóxicos o pueden incluir materiales peligrosos. Cuanto más tiempo jueguen los niños en ese entorno, mayor será su exposición a esos productos tóxicos y mayor el riesgo para su salud.
La exposición a productos tóxicos puede producir distintos efectos para la salud, como reacciones alérgicas, asma, migrañas, mareos, nausea, irritación de los ojos, la piel y la garganta, varios tipos de cáncer e incluso la muerte. Estos efectos dependen de muchos factores, entre ellos de qué producto tóxico se trata y el grado de exposición.

Usted puede ayudar a proteger a los niños de los peligros de los productos químicos tóxicos en casa y en la escuela.

Trate de usar productos que no son tóxicos. Use productos naturales para limpiar, como el bicarbonato, la sosa, el vinagre y el crémor tartárico. Puede encontrar distintos productos que no son tóxicos en los herbolarios y en algunos supermercados. Asegurase de comprobar las etiquetas con cuidado y guarde todos los productos peligrosos fuera del alcance de los niños y bien etiquetados. Compruebe si los aparatos escolares y domésticos, juguetes y materiales escolares son peligrosos. Mantenga limpias y seguras las zonas de juego, aprendizaje y vida diaria, especialmente la cocina y el cuarto de bañó.

Edúquese a sí mismo! Aprenda más sobre los productos tóxicos, visitando sitios de web informativos. Forme parte activa de grupos que se esfuerzan en promover políticas para proteger a los niños de productos químicos tóxicos.


Recursos informativos sobre productos químicos tóxicos

www.epa.gov/epahome/topics.html, sitio de web de la U.S. Environmental Protection Agency (Agencia Estadounidense para la Protección del Medio Ambiente, EPA) en la que puede encontrar una serie de información sobre productos tóxicos y contaminantes, así como la legislación respecto a dichas sustancias.

www.epa.gov/kidshometour, parte del sitio de web de la EPA dedicada a la información sobre la infancia, con una lista de los productos tóxicos en el hogar

www.atsdr.org, sitio de web de la Agency for Toxic Substances and Disease Registry (Agencia para las Sustancias Tóxicas y el Registro de las Enfermedades), una agencia gubernamental que proporciona información sobre sustancias peligrosas, sus efectos para la salud y noticias relevantes

www.nrdc.org/health/default.asp, sitio de web del Natural Resources Defense Council (Consejo de Defensa de los Recursos Naturales), que contiene información variada e incluye un artículo sobre los productos tóxicos y la salud

www.childproofing.org, el sitio de web para la Childproofing our Communities Campaign (Campaña por Comunidades a prueba de Niños), un movimiento local de base coordinado por Center for Health, Environment, and Justice (Centro para la Salud, el Medio Ambiente y la Justicia, CHEJ), una organización medioambiental nacional dedicada a hacer el entorno más seguro para los niños. Este sitio también proporciona muchos enlaces con otras organizaciones.

www.igc.org/psr/ihw.htm, un documento de los Physicians for Social Responsibility (Médicos por la Responsabilidad Social) sobre distintas amenazas tóxicas al desarrollo infantil e información que liga problemas en el desarrollo con productos químicos tóxicos

www.greenhome.com/learn, una tienda electrónica y recurso informativo que vende productos que no perjudican al medio ambiente, de electrodomésticos a ropas. También contiene varios artículos informativos, entre ellos uno sobre como hacer limpiadores no-tóxicos para su casa, que puede encontrar en www.greenhome.com/learn/make/cleaners.shtml (Nota: estos productos no han sido verificados oficialmente por CEHN, ni son recomendados oficialmente por la Red)

www.eohsi.rutgers.edu/rc, el Environmental and Occupational Health Sciences Institute (Instituto de Ciencias de la Salud Ambiental y Ocupacional) proporciona material educativo sobre los productos tóxicos, entre ellos ToxRAP que puede ser utilizado en las clases

www.cehn.org, el sitio de web de la Children’s Environmental Health Network (Red para la Salud Medioambiental Infantil), una organización sin fines de lucro cuyo objetivo es proteger a los niños de los peligros ambientales y promover un ambiente sano, con una útil guía a los recursos de otras organizaciones y enlaces con otros recursos


La OCU ha detectado la presencia de residuos tóxicos en alimentos comunes

Fuente: http://www.ocu.org/seguridad-alimentaria/la-ocu-ha-detectado-la-presencia-de-residuos-toxicos-en-alimentos-comunes-s36281.htm




La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) ha analizado cuarenta muestras de repollo, mantequilla y salmón para saber si contenían residuos de un compuesto químico sintético, el PCB. Al mismo tiempo sus organizaciones hermanas en Bélgica, Italia y Portugal hacían lo propio con productos comprados en sus respectivos mercados y sólo 2 muestras de 120 resultaron limpias de estas sustancias tóxicas.





Los bifenilos policlorados o PCB son compuestos químicos sintéticos que fueron considerados la panacea durante años y empleados masivamente para dar resistencia a numerosos materiales y sustancias industriales (pinturas, adhesivos, aceites de motor y maquinaria eléctrica…). Su producción se prohibió en la mayoría de los países industrializados a mediados de los años 80, tras constatarse que eran altamente tóxicos y prácticamente indestructibles una vez dispersos en la naturaleza. Pero durante mucho tiempo se ha descuidado el control de los antiguos PCB, que han ido llegando a la tierra, el mar y el aire a través de vertidos industriales, viejas maquinarias abandonadas, etc., introduciéndose así en la cadena alimentaria.
De hecho, la OCU ha rastreado y hallado su presencia en algunos alimentos tan comunes como el salmón (el más contaminado), la mantequilla y el repollo (el más limpio). Aunque los resultados de su estudio no revelan la existencia de un riesgo toxicológico immediato y los niveles de PCB siempre han sido inferiores a los topes marcados por la única legislación existente en la materia (la belga), sí constatan que existe una contaminación difusa del medio ambiente y que no debe minusvalorarse la posibilidad de que el problema se agrave en el futuro. Según el Ministerio de Medio Ambiente español aún circulan por nuestro país 210.000 toneladas de PCB, cuya presencia en los alimentos no está limitada legalmente y apenas es controlada por la Administración, y cuyo plan de eliminación se anuncia complicado
Un plan de descontaminación con muchas posibilidades de fracasar
De estas 210.000 toneladas de PCB la mayoría corresponde a aceites de maquinaria eléctrica. Cuando esas maquinarias se queden obsoletas y sean sustituidas por otras nuevas o cambien de manos, existe el riesgo de que los dañinos PCB se dispersen incontroladamente.
El Plan Nacional de Descontaminación y Eliminación de PCB, promulgado en el 2001 y resultado de la trasposición de una directiva comunitaria, establece que los propietarios de PCB deben declarar que los tienen, para que se elabore un inventario de los equipamientos peligrosos. Después, deben ocuparse de eliminarlos mediante una incineración especial controlada y pagar la operación. Todo esto deberá hacerse antes de que finalice el año 2010, que es la fecha tope prevista por la ley para toda la UE.
En opinión de la OCU, delegar la destrucción de los PCB en sus propietarios y traspasarles no sólo la responsabilidad de declarar que los tienen sino también el coste económico de la operación es un error garrafal. Rara vez la industria se ha distinguido por su sensibilidad ecológica y sí lo ha hecho por anteponer su interés económico al respeto al medio ambiente. Es mucho esperar que ahora se ocupe de forma altruista de la descontaminación, máxime cuando parece difícil que se controlen los incumplimientos del plan.
Además, no se puede minusvalorar la actuación de los desaprensivos: la llamada "crisis de las dioxinas" de 2000, durante la cual cientos de pollos belgas destinados al consumo humano murieron en las granjas durante la crianza, fue en realidad responsabilidad de los PCB que se encontraban en el pienso de los animales, compuesto entre otras cosas por aceite industrial de desecho contaminado, que fue vendido como grasa. Si nos remontamos en el tiempo, encontramos casos peores, similares a los de nuestro aceite de colza desnaturalizado: en 1979, en Taiwan, 2.000 personas se intoxicaron con aceite de arroz contaminado con PCB (los hijos de un 25% de las mujeres afectadas, murieron antes de cumplir los 4 años); en Japón, en 1968, un caso similar se saldó con 1.800 intoxicados y 26 muertos.
Por último, no es fácil saber si se poseen o no PCB, pues también están presentes en los antiguos electrodomésticos, las maquinarias de los hospitales, las de las comunidades de propietarios… En una palabra, debería ser la Administración la que se ocupara de la compleja tarea de elaborar el inventario para después exigir y, si fuera necesario incentivar, la eliminación de los PCB. Mientras éstos no desaparezcan el riesgo de que se produzcan contaminaciones por accidente, descuido, ignorancia o mala fe seguirá existiendo.
Controles insuficientes
Según admite el Ministerio de Sanidad, para rastrear la presencia de PCB en los alimentos se analizan seis tipos de productos cada año y sobre un número total de muestras de entre 25 y 100, lo cual es totalmente insuficiente. En Bélgica se hacen, desde la "crisis de los pollos", cerca de 13.000 análisis anuales y se investigan alimentos de todo tipo: carnes, lácteos, huevos, piensos para animales… Además, Bélgica es el único país que cuenta con legislación limitativa de la presencia de PCB en los alimentos. Esto podría explicar por qué los alimentos belgas son los más limpios de los cuatro países participantes en el estudio. Sin duda, ya es hora de que existan normas similares en el resto de la Unión Europea y controles exhaustivos que obliguen a su cumplimiento por parte de las administraciones responsables.
La OCU es una organización de consumidores y usuarios sin ánimo de lucro que nació en 1975, inspirada en las que ya existían en el Norte de Europa. Desde la independencia, sus profesionales elaboran información especializada en materia de consumo y pretenden acercar la respuesta a sus problemas, primero, a sus socios y, por extensión, a todos los consumidores, cuya voz está presente ante los distintos ámbitos de decisión en nuestra sociedad. Actualmente la OCU forma parte de la estructura internacional Conseur, integrada por las asociaciones hermanas de Bégica, Italia, Portugal, Francia y Luxemburgo, que agrupan a más de un millón de familias asociadas.



Tóxicos en juguetes: una realidad

Fuente: http://www.ocu.org/seguridad/toxicos-en-juguetes-una-realidad-s468314.htm 

Las alfombras de juego para niños contienen sustancias químicas peligrosas, según los resultados de un estudio publicado por la OCU. La OCU ha informado de ello a las autoridades en materia de consumo, instando a incrementar el control para garantizar la seguridad.

Madrid, 29 de septiembre de 2009. La OCU ha realizado un estudio de alfombras de juego (tipo puzzle) para niños con el objetivo de comprobar si hay presencia de sustancias químicas peligrosas.
Las pruebas en el laboratorio indican que, de los 10 productos analizados, sólo uno se puede considerar seguro. La información íntegra de este estudio se publica en la revista OCU-Salud del mes de octubre.
Las sustancias químicas se utilizan en estas alfombras infantiles para reducir los malos olores del material (formamida), hacerlo más flexible (ftalatos) o para ayudar a colorearlas (disolventes). Los niños son más vulnerables a los tóxicos que hay a su alrededor e ignoran el peligro que supone chupar, tocar o inhalar estas sustancias nocivas. La OCU considera que todos los objetos destinados al uso de los niños deberían estar libres de cualquier sustancia tóxica.
Sólo un producto de los analizados por la OCU se puede considerar seguro. Respecto a los ftalatos, la OCU no ha encontrado esta sustancia en ningún producto, pero sí en 4 bolsas (donde se guardan las alfombras), 2 de ellas reutilizables, que el niño puede usar para jugar. Formamida se ha detectado en todos los productos menos en uno. Esta sustancia está prohibida en la nueva directiva de juguetes, sin embargo, su aplicación no será efectiva hasta 2011.
El estudio de la OCU advierte que otras de las alfombras analizadas emiten también disolventes que pueden ser irritantes para la piel, las mucosas o afectar al sistema nervioso. La Organización insiste en que este tipo de sustancias deben ser eliminadas de los productos infantiles pero aclara que, mientras la norma entra en vigor y la retirada se produce, la solución es ventilar la alfombra sin embalaje unos días antes de que el niño juegue con ella.
La OCU afirma que, como ocurre en muchos otros productos, el precio no es una garantía de calidad. Productos en los que se han detectado las sustancias nocivas son más caros que el que está libre de emisiones peligrosas.
La OCU ha puesto en conocimiento del Instituto Nacional de Consumo los resultados del estudio y solicita:
  • Más controles para evitar la utilización de sustancias nocivas en los juguetes.
  • Que las cantidades permitidas de disolventes peligrosos sean más precisas.
  • Que hasta que aplique la directiva, se acuerde con los fabricantes la retirada voluntaria del mercado de los juguetes que contengan o emitan formamida.
  • A la Comisión Europea, que las bolsas reutilizables donde vienen las alfombras tengan consideración de juguetes.