"Quiero hablar de un viaje que he estado haciendo, un viaje más allá de todas las fronteras conocidas..." James Cowan: "El sueño del cartógrafo", Península, 1997.

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sábado, 19 de marzo de 2011

Alimentarse bien

Jorge Pérez Calvo, el ying i el yang dels aliments

Parlarem de nutrició i de quins aliments ens ajuden a mantenir una bona salut física i mental. El metge Jorge Pérez-Calvo és especialitzat en medicina naturista i biològica, i en dietoteràpia. Diu que la nostra alimentació és la base del nostre benestar, i que la frase "som el que mengem" és totalment certa.

miércoles, 13 de enero de 2010

Mujeres y medio rural (artículo)

Mujeres que cosen
 

¿Dónde quedan las mujeres que dan de comer a los cerdos o recogen las aceitunas, hacen la casa y atienden a los mayores?

Joana Bonet LA VANGUARDIA | 13/01/2010 |  Ciudadanos

Se escribe desde las ciudades, y a menudo desde el mismo vértice de su pirámide. También está bien visto que se haga junto al mar, como si este favoreciera una mirada universal, una suerte de faro capaz de imprimir mayor laxitud ante las quimeras humanas. Incluso se escribe con el desierto en la cabeza, al fin y al cabo otra atalaya para diseccionar nuestro mundo y etiquetarlo.

Pero casi nunca se adopta el punto de vista de la vida rural en las crónicas de nuestro tiempo, y no me refiero a la literatura ni al cine, que son pródigos en levantar pueblos de cartón piedra donde el aliento es una cuchilla en el aire. Tampoco me refiero a la localización física, pues la construcción de nuestro mundo moderno contempla la práctica urbanita del neorruralismo de fin de semana. Pero la auténtica vida rural nada tiene que ver con encender un fuego de leña los sábados por la tarde. O con un paseo para oler el tomillo y el romero mientras cruje la hojarasca mojada. El campo se tolera como un estado transitorio, demasiado lejos de esa vida interesante, con cines y cafés abiertos todo el día, gente ingeniosa y tantas buenas razones para permitir que la calma se desgarre a diario.

 En la tradicional copa de Navidad que la Moncloa ofrece a los periodistas, este año se entregó a cada uno un lote a modo de aguinaldo con vino, queso y otros productos artesanos junto al libro Historias de vida en el medio rural, en el que se incluyen una treintena de entrevistas a mujeres de diferentes pueblos de menos de 1.000 habitantes, como Deltebre, Sangrarrén, Alburquerque o Vélez-Rubio. La intención de la Moncloa es loable. Durante todo el año se promociona exclusivamente a mujeres urbanas y su estilo de vida. Pero, ¿dónde quedan las que dan de comer a los cerdos o recogen las aceitunas, y luego hacen la casa y la compra, atienden a los mayores y a los niños, y cuando se jubilan la paga no llega ni para pipas?

 Que 300 periodistas, muchos de ellos de gran influencia, reciban un libro que pretende retratar a los cinco millones de mujeres que habitan en pueblos pequeños, debe de significar algo. Desde la revolución industrial, en los pueblos se crece con la fantasía de escapar. Sus postigos de madera y sus gatos vigilantes emergen como espectros en las pesadillas adolescentes. El temor que infunden vence a la belleza de los silenciosos atardeceres después de la lluvia. La vida en los pueblos despoblados –donde los niños tienen que recorrer cincuenta kilómetros para ir al colegio y los viejos se quedan sin ley de dependencia hasta que mueren– está desenfocada respecto al mundo globalizado.

 En China, en el 2020, sucederá lo mismo que ocurre ahora en la España rural: por cada 80 mujeres hay 100 hombres. Ellos heredan la tierra; ellas, si están en edad fértil y pueden, se marchan a la ciudad. "Es duro –dice Isabel Candelaria, que vive en Gañuelas–. Hay días que te levantas y dices "por Dios, otra vez", días que está lloviendo, o cuando hace frío o mucho calor, y te dan ganas de tirar la toalla". Ante la agonía de muchas aldeas llega ahora la ley de Desarrollo Rural. Según sus responsables, uno de sus principales objetivos es abordar la situación de las mujeres. "Son muy importantes y no siempre están tratadas en la misma igualdad", según Jesús Casas, director general de Desarrollo Sostenible del Medio Rural. A Rosa María Mateu, de Vallfogona de Balaguer, que también aparece en el libro, le preguntan si hay asociaciones de mujeres en su pueblo. "No, hay algunas mujeres que cosen…". Mujeres invisibles que no necesitan del slow para ralentizar sus vidas. Pero que nadie se confíe, en mi pueblo apenas cosen, en cambio ahuyentan las malas cosechas con la danza del vientre y el taichi.

lunes, 11 de enero de 2010

Atles de la nova ruralitat de Catalunya***


Un magnífico recurso que vale la pena explorar a fondo tanto por sus textos, imágenes,  gráficos y mapas específicos como por sus recursos complementarios (actividades, imágenes, modelos de comentario, enlaces etc.). 

Reproduzco su introducción:


Des de la Fundació del Món Rural volem reflexionar sobre les realitats específiques i diferencials del món rural català. Entenem la ruralitat com un espai amb activitats econòmiques dinàmiques i diversificades, amb les que els seus habitants preserven el territori i les seves riqueses naturals i culturals. Treballem per que es valori, es conegui i es difongui la contribució que fa la Catalunya rural i les persones que hi viuen i treballen al conjunt del país.

Aquest Atles de la Nova Ruralitat té els seus orígens en la voluntat de dotar-nos d’un document de base, visual, gràfic i d’alt valor per comprendre el Món Rural català. Va néixer amb la pretensió de donar una visió real i moderna de Catalunya, però des d’una perspectiva rural. Un document que fos un reflex acurat de la Catalunya interior, la menys poblada, la més agrària, on les activitats econòmiques i socials, i la seva gent s’hi veiessin ben descrits i reflectits, i tot això en relació amb tot el territori català.

Els materials que conformen aquest atles es presenten ara en aquesta plataforma amb l’objectiu de facilitar-ne el seu ús a les escoles i als instituts. Constitueixen una eina bàsica per conèixer el territori i aprendre a treballar amb mapes, gràfics, imatges... A part del material gràfic de l’atles, es donen unes orientacions didàctiques i es faciliten quatre exemples d’aplicació a l’ aula. També hi apareixen quatre models de comentari que es poden aplicar al conjunt de materials de l’atles. 

 
Aquest  conjunt de mapes, gràfics, quadres i imatges  seran de gran utilitat didàctica perquè els nostres alumnes aprenguin a interpretar el seu entorn, perquè es plantegin preguntes sobre la seva realitat, en definitiva, perquè coneguin el seu territori i se sentin part integrant de la societat on viuen. Cal donar als nostres estudiants un missatge positiu de futur, un protagonisme i un nivell d’implicació,  que sàpiguen que ells poden millorar aquest espai on viuen.

lunes, 30 de noviembre de 2009

¿Qué reclaman los agricultores españoles?

El campo sale a la calle para denunciar "la mayor crisis" sufrida por el sector agrario

  • Las dos jornadas de paro concluyen el sábado con una manifestación en Madrid
  • Asaja, COAG y UPA piden precios justos para los productos agrarios
  • Reclaman que la Política Agraria Común continúe más allá del año 2013



Ir a fotogalería TRACTORADAS Y CONCENTRACIONES SIN INCIDENTES EN PRIMER DÍA DE PARO AGRARIO Agricultores de la Unión de Agricultores de Álava (UAGA) junto a su homologa de Euskadi EHNE, durante la tractorada esta mañana celebrada por las calles de Vitoria como protesta por sus condiciones laborales.EFE
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Entrevista con el portavoz de ASAJA



RTVE.es 20.11.2009El campo español inicia este viernes dos jornadas de paro en protesta por "la mayor crisis conocida" en el sector, siguiendo la convocatoria realizada por las organizaciones agrarias Asaja, COAG y UPA.
El mayor número de actos de protesta se desarrollará en Aragón, Andalucía, Castilla-La Mancha y Castilla y León, aunque regiones como Madrid, Baleares o País Vasco, entre otras, también se sumarán a estas jornadas de paros en la agricultura.
En algunos lugares está previsto que se desarrollen caravanas de vehículos, concentraciones y tractoradas, mientras que los labradores gallegos entregarán patatas a la población en la Plaza Mayor de Lugo y en la Porta Faxeira de Santiago de Compostela.
Que Zapatero coja el toro por los cuernos
Las organizaciones convocantes coinciden en que la situación de "quiebra técnica" por la que atraviesa el sector agrario y ganadero requiere la implicación de varios Administraciones Públicas y reclaman al presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, que "coja al toro por los cuernos" y garantice la viabilidad del campo.

Un sector estratégico

El secretario general de COAG, Miguel López, afirma que, a diferencia de España, el presidente francés, Nicolás Sarkozy, ha reconocido que el sector  agroganadero es "estratégico" para salir de la crisis, con un plan de ayudas de 1.650 millones de euros a los agricultores franceses.

El presidente de Asaja, Pedro Barato, augura un "éxito sin precedentes" a la manifestación del sábado en Madrid y exige a Rodríguez Zapatero que no permita el abuso en los precios y financiación como otros sectores afectados por la crisis.
Prioridad política para la agricultura
El secretario de Organización de UPA, Marcos Alarcón, sostiene que el campo español se está arruinando por la situación de precios bajos en origen que responden "a la situación de dominio de unos pocos" y exige "prioridad política" hacia el agro.

El presidente de Cooperativas Agrarias, Fernando Marcén, asegura que el sector está obligado a "no bajar la guardia" y pidió al Gobierno que se tome la situación "en serio", mientras que el presidente de Fenacore, Andrés del Campo, reivindica que vuelva a existir un Ministerio de Agricultura independiente.

Precios justos

Además de exigir precios justos para los productos, las organizaciones reclaman mayor transparencia en los precios de los insumos agrarios; una fiscalidad adecuada; un plan de financiación y refinanciación del sector; el establecimiento de una Política Agrícola Común más allá de 2013; un plan de apoyo a las  energías renovables y la puesta en marcha de un plan de concentración de la oferta e integración cooperativa.
La ministra española del Medio Ambiente, Medio Rural y Marino, Elena Espinosa, ha afirmado que el Gobierno "seguirá trabajando día a día por el sector, para ayudarles en momentos difíciles", en reacción a las movilizaciones y a los paros.
Espinosa ha respondido así a preguntas sobre las jornadas de protesta del sector español en todo el país ante los problemas económicos del campo, pero no ha querido "entrar a valorar" la convocatoria de las movilizaciones.

La agricultura necesita 83.000 millones de dólares al año para alimentar a todo el mundo


  • En 2050 la población mundial ascenderá a 9.100 millones de personas
  • África duplicará su población y debe aumentar las tierras de cultivo
  • El cambio climático puede disparar los precios de los alimentos
Ampliar fotoNiños hambrientos en ManilaNiños acuden a un programa alimentario en Manila.REUTERS/Romeo Ranoco
Ir a fotogalería Bombay, india. Bombay, india.REUTERS/Adeel Halim

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1020 millones de personas pueden morir por no tener nada que comer (Asuntos Propios)



CRISTINA PÉREZ - MADRID

TRVE, 16.10.2009

 En el año 2050, 9.100 millones de personas poblaran el planeta, un tercio más de bocas que alimentar según los cálculos de la Organización para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

Esta agencia de la ONU advierte en el Día Mundial de la Alimentación que si no se invierten cada año 83.000 millones de dólares no habrá alimentos para todos.

Las inversiones deberían aumentar un 50% en los países en vías de desarrollo y habría que destinar unos 20.000 millones para la producción agrícola y 13.000 millones para la ganadera.

Aparte, se requerirán otros 50.000 millones de dólares para cadenas de frío, instalaciones de almacenamiento, mercados y la etapa inicial del procesado, que permitirán incrementar la producción alimentaria mundial en un 70%.

Más demanda de alimentos

El crecimiento demográfico más rápido será en África subsahariana, que duplicará su población en 2050, con un incremento del 108%, equivalente a 910 millones de personas.

En la actualidad unos 218 millones de africanos, cerca del 30% de la población total sufren de hambre y malnutrición crónica, y en todo el mundo la cifra de hambrientos supera los mil millones.

  • Mas de 1.000 millones de personas pasan hambre en el mundo

En 2050, la población de Asia oriental y el Sudeste asiático crecerá un 11%, con 228 millones de habitantes más y cerca del 70% de la población mundial vivirá en ciudades o áreas urbanas, comparado con el 49% actual.

La demanda de alimentos continuará creciendo como resultado del incremento demográfico y del aumento de los ingresos. En el caso de los cereales alcanzará 3.000 millones de toneladas en 2050.

La producción anual de cereales tendrá que aumentar en casi 1.000 millones de toneladas, en la actualidad es de 2.100 millones, y la producción de carne en más de 200 millones de toneladas, hasta los 470 millones.

El 72% de la producción cárnica será para los países en desarrollo, que hoy en día consumen tan solo el 58%.

La producción de biocombustibles podría también aumentar la demanda de productos básicos agrícolas, en función de los precios de la energía y las políticas gubernamentales.

Cambio climático

A nivel mundial el impacto del cambio climático en la producción alimentaria podría ser reducido -al menos hasta 2050-, pero la distribución de la producción tendrá consecuencias importantes para la seguridad alimentaria.
Los países en desarrollo pueden experimentar un declive de entre el 9 y el 21% de su productividad agrícola total como resultado del calentamiento global, según la FAO.

La agricultura emite el 14% de los gases de efecto invernadero. El 74% de las emisiones de la agricultura y la mayor parte del potencial técnico y económico para la mitigación -cerca del 70%- se encuentra en los países en desarrollo.

Está previsto que los precios medios de los alimentos aumenten en línea con los incrementos moderados de temperatura. A partir de 2050, y con nuevas subidas del mercurio, se producirán grandes recortes en la producción agrícola de los países en desarrollo, con lo que los precios subirán de forma sustancial.
El cambio climático podría empeorar la seguridad alimentaria al incrementar la presión de las enfermedades generadas por vectores, el agua y los alimentos. El resultado podría ser una disminución sustancial de la productividad agrícola, incluyendo la productividad de la mano de obra, con un aumento de la pobreza y las tasas de mortalidad.

El desafío de África

En África esta situación llevaría a un incremento de la dependencia de muchos países de las importaciones alimentarias. El cambio climático puede reducir la producción agrícola potencial africana hasta el período 2080-2100 entre un 15 y un 30%.

África cuenta con abundantes recursos naturales, incluyendo agua, aunque la distribución es muy desigual. Tan solo el 3% de los cultivos africanos son de regadío, frente a un 20% de media mundial.

La irrigación supondría un aumento enorme de la producción y el rendimiento. Una hectárea de tierra africana produce 1,2 toneladas de cereal, frente a una media de 3 toneladas en los países en desarrollo.

Otro de los problemas es el minifundismo, un 80% de las explotaciones agrícolas africanas tienen menos de dos hectáreas y su número alcanza los 33 millones. Aunque el potencial adicional de tierra disponible para el cultivo en África subsahariana es de más de 700 millones de hectáreas.

La región de la sabana de Guinea -una superficie dos veces mayor que la dedicada al trigo en todo el mundo- ofrece una enorme producción potencial, ahora tan solo se cultiva el 10% de esta extensión de 600 millones de hectáreas.

La roturación de nuevos cultivos requerirá precauciones para evitar un impacto medioambiental negativo e inversiones en infraestructura y tecnología, que la FAO cuantifica en 21.000 millones de dólares anuales en todo el continente negro.

Ayuda al desarrollo e inversiones

Entre 1980 y 2005 la Ayuda Oficial al Desarrollo a la agricultura descendió cerca de un 58% en términos reales, cayendo desde el 17% del total de las ayudas al 3,8% y en la actualidad se sitúa en el 5%. España destina 200 millones al año a programas de lucha contra el hambre.

En el año 2000 el gasto público mundial en investigación y desarrollo agrícola fue de tan sólo 23.000 millones de dólares, muy lejos de los 83.000 necesarios, y su distribución fue muy desigual.

Los dos países con más habitantes, India y China, deberían concentrar inversiones netas en agricultura de hasta 29.000 millones de dólares al año para alimentar a su población.

Por regiones, Asia oriental requerirá 24.000 millones, seguida de Asia meridional y Latinoamérica y el Caribe, con 20.000 millones cada una, el África subsahariana, con 11.000 millones; y Oriente Próximo y el norte de África, con 10.000.

Debido a las diferencias en los índices de crecimiento demográfico, Latinoamérica perderá la mitad de su mano de obra agrícola, mientras que el África subsahariana la duplicará.

Para el año 2050 un trabajador agrícola latinoamericano dispondrá de un capital social, o activos físicos como equipamientos, tierra y ganado, 28 veces mayor que un campesino subsahariano. Una circunstancia que podría aliviar la situación de hambre que en la actualidad sufren 300.000 familias en Guatemala.

lunes, 23 de noviembre de 2009

El campo se arruina, movilízate.


Miles de agricultores se manifiestan en Madrid por "la ruina del campo español"

Convocados por organizaciones agrarias, vuelven a pedir medidas urgentes para subir los precios, como ya hicieron durante el paro de ayer.




LA VANGUARDIA, 21/11/2009 
Madrid. (EFE).- Miles de agricultores, 500.000 según las organizaciones agrarias Asaja,Coag y UPA convocantes de la movilización, y unas 12.500 personas según el cómputo efectuado por la empresa Lynce para la Agencia EFE se manifestaron hoy en Madrid para demandar medidas urgentes frente a la que han calificado como la mayor crisis conocida del campo español.
La protesta, a la que se han sumado Cooperativas Agroalimentarias y numerosas asociaciones, reúne a agricultores y ganaderos de toda Españabajo el lema El campo se arruina, movilízate.

En el transcurso de la manifestación, que ha discurrido sin incidentes y en la que había tractores se han entonado reiteradamente gritos de "Zapatero dimisión".

Los agricultores han portado diversas pancartas en las que, entre otros lemas, señalan "Mañana Zapatero, ¿qué le echamos al puchero?", "Espinosa por la agricultura no se moja" y "SOS. El campo se muere. Políticos, en vuestras manos estamos".

Estaba previsto que las organizaciones agrarias COAG y UPA se reunieran  con representantes del Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino (MARM) al término de la manifestación, sin embargo, las propias organizaciones confirmaron su ausencia a la reunión al comprobar que a ella no asistiría la ministra Elena Espinosa.

Fuentes de las organizaciones agrarias han señalado que, "sin despreciar a nadie", han entendido que si la ministra Espinosa no está presente, los convocantes no deben acudir al encuentro". El MARM, por su parte, está realizando la rueda de prensa prevista al finalizar la manifestación. Miles de agricultores, 500.000 según los convocantes, se han manifestado hoy en Madrid para demandar medidas urgentes frente a lo que han calificado como "la mayor crisis conocida del campo español".

En cuanto al devenir de la marcha, el presidente de Cooperativas Agroalimentarias, Fernando Marcén, ha reclamado en la cabecera de la manifestación que se considere "el sector a la altura que se merece" y que se tenga en cuenta la situación crítica que está padeciendo.

Ha pedido a las Administraciones que tengan en cuenta que las cooperativas son una red empresarial que da trabajo en todo el territorio rural y ha señalado que tienen que "seguir adelante" y que si no se toma en serio al sector no va a haber modo de hacerlo.

Por su parte, el presidente de la Asociación Agraria Jóvenes Agricultores (Asaja), Pedro Barato, ha solicitado al presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, que se tome en serio un sector tan importante como el agrario y que le ayude económicamente "tal y como lo ha hecho con el del automóvil y la banca".

Ha planteado, además, que se cree una ley de márgenes comerciales para evitar los abusos que se están cometiendo en la formación de precios.

El secretario general de la Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG), Miguel López, ha calificado la crisis que atraviesa el campo como una cuestión de Estado, por lo que ha indicado que esperan una respuesta del presidente del Gobierno y de todos los grupos políticos.

El secretario general de la Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos (UPA), Lorenzo Ramos, ha considerado la manifestación de éxito rotundo, lo que demuestra en su opinión que el sector está ilusionado por continuar con su futuro y pelear por la agricultura para salir adelante.

Ha resaltado que la situación es insostenible y que hace falta que se ponga en marcha mecanismos que garanticen que se cobra lo que "nos ha costado producir".

Más de 600 productores catalanes 
Más de 600 productores catalanes han participado en la manifestación agraria celebrada en Madrid para pedir soluciones de futuro que garanticen la continuidad de sus explotación ante la crisis que sufre el sector.

Según ha informado un portavoz de la organización Jóvenes Agricultores y Ganaderos de Catalunya (JARC), en esta protesta agraria, la más importante de los últimos 25 años, se ha reclamado que los precios de los alimentos que producen cubran los costes de producción, y que se reduzca la diferencia entre lo que se paga al productor y lo que le cuesta al consumidor.

Josep Maria Jové, presidente de JARC, ha explicado que ha habido tanta gente en esta manifestación que sido imposible que todos los agricultores catalanes que han viajado hasta Madrid pudieran manifestarse juntos.

Los manifestantes catalanes han viajado en ocho autocares que han salidos de diversos puntos de Lleida y de Tarragona, en tren y desde los aeropuertos de Girona y Barcelona, de donde han salido varios grupos de agricultores.

Ayer viernes los agricultores catalanes ya llevaron a cabo diversas acciones de protesta contra esta situación entre las que destacan el reparto entre los ciudadanos de Lleida de 1.500 kilos de fruta, 1.500 kilos de cebollas, 240 litros de leche y 500 kilos de almendras ecológicos.

jueves, 22 de octubre de 2009

Alimentos para el futuro, J. DIOUF(artículo***)



FUENTE:  LA VANGUARDIA, 22-10-09



En las próximas cuatro décadas la población mundial crecerá en 2.300 millones de personas y se hará más rica. Satisfacer la demanda de los 9.100 millones de habitantes del planeta en el 2050 exigirá producir un 70 por ciento más de alimentos que hoy en día. Por tanto, a no ser que tomemos ahora las decisiones adecuadas, nos arriesgamos a que el día de mañana la despensa mundial esté peligrosamente vacía. Sobre todo porque en los próximos años el sistema alimentario mundial debe hacer frente al creciente desafío del cambio climático - que puede reducir la producción agrícola potencial hasta en un 30 por ciento en Áfricay hasta en un 21 por ciento en el conjunto de los países en desarrollo-,y también afrontar plagas y enfermedades transfronterizas más graves que afecten a animales y plantas. 

Al mismo tiempo, el sector tendrá que hacer frente a una reducción de la mano de obra agrícola - ya que unos 600 millones de personas se desplazarán del campo a las ciudades-y a una mayor competencia por la tierra y los recursos naturales, incluyendo la procedente del sector de la bioenergía. Nuestra respuesta a estos desafíos determinará cómo podremos alimentar al planeta el día de mañana. Pero igual de importante es ocuparnos de que la gente esté alimentada hoy en día. Esto supone acabar con la difícil situación de 1.020 millones de personas que actualmente sufren desnutrición, actuando de forma decidida para erradicar el hambre completa y rápidamente. 

Con la revolución verde del pasado siglo, el mundo evitó una hambruna masiva en Asia y América Latina en la década de 1970, dedicando el 17 por ciento de la ayuda al desarrollo a proyectos de irrigación, sistemas de producción de semillas, fertilizantes y forraje, carreteras rurales e instalaciones de almacenamiento. 

Al afrontar un desafío similar hoy en día, el camino que seguir debe ser necesariamente diferente. Además de impulsar la inversión en agricultura, necesitamos usar de una forma más eficiente la energía, los insumos químicos y los recursos naturales, y centrarnos más en las necesidades de los campesinos y las familias rurales que viven de la agricultura. 

En este sentido, un reto importante será el del agua, ya que necesitaremos de forma simultánea ampliar la superficie de regadío usando proporcionalmente menos agua. La clave para cuadrar este círculo reside en la captación y almacenamiento de aguas y en técnicas que mejoren la eficiencia en el uso del agua. 

A medida que disminuya la población rural y agraria, la agricultura será cada vez más intensiva en capital - y conocimientos-para producir más alimentos y de mayor calidad para una población urbana más rica y numerosa. Por tanto, se necesitarán inversiones importantes, porque los futuros aumentos de la producción deben proceder casi en su totalidad de incrementos sostenibles de los rendimientos y de una mejor intensidad de cultivo, más que de un aumento de la superficie cultivada. 

De ahí también la importancia de invertir en investigación y desarrollo. Los campesinos necesitarán también capacitarse para aprender nuevos métodos y tecnologías, y ello requerirá invertir en educación y extensión agraria. Muchas de estas inversiones procederán del sector privado y de los campesinos. Sin embargo, para que las inversiones privadas en agricultura sean atractivas, también se deben dedicar importantes cantidades de dinero público a infraestructuras, educación, tecnología y sistemas de extensión. Se necesitan inversiones en instalaciones y equipamientos. No tiene sentido producir alimentos a no ser que haya carreteras y vehículos que permitan llevarlos a los mercados, que exista un mercado, y que el producto pueda ser almacenado y conservado. Pero ni la financiación ni las cosechas récord serán capaces por sí solas de asegurar que todas las personas tengan acceso a los alimentos que necesitan. 

Si la gente pasa hambre hoy en día no es porque el mundo no esté produciendo suficientes alimentos para todos, sino porque estos no son producidos por el 70 por ciento de las personas pobres cuyo principal medio de vida es la agricultura y paradójicamente no tienen lo suficiente para satisfacer sus necesidades básicas. Por tanto, alimentar a todo el mundo en el 2050 requerirá también de estrategias de reducción de la pobreza, redes de protección social para productores y consumidores y programas de desarrollo rural. Se necesitará el establecimiento de un modelo de condiciones socioeconómicas que mejore el acceso de la gente a los alimentos. Y una reforma del sistema de comercio agrícola de forma que no sólo sea libre, sino equitativo. Estos temas estarán presentes en los debates de la cumbre mundial sobre Seguridad Alimentaria que se celebrará en Roma del 16 al 18 de noviembre, y en la que los jefes de Estado y de Gobierno de los 192 estados miembros de la FAO decidirán sobre las políticas y estrategias que aseguren que todo el mundo tenga comida suficiente hoy y el día de mañana. Considero que es nuestro deber, como comunidad global, hacer todo lo que esté en nuestras manos para desterrar el fantasma del hambre para siempre. 

J. DIOUF,director general de la Organización de la ONU para la Agricultura y la Alimentación (FAO)

miércoles, 30 de septiembre de 2009

La OCU ha detectado la presencia de residuos tóxicos en alimentos comunes

Fuente: http://www.ocu.org/seguridad-alimentaria/la-ocu-ha-detectado-la-presencia-de-residuos-toxicos-en-alimentos-comunes-s36281.htm




La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) ha analizado cuarenta muestras de repollo, mantequilla y salmón para saber si contenían residuos de un compuesto químico sintético, el PCB. Al mismo tiempo sus organizaciones hermanas en Bélgica, Italia y Portugal hacían lo propio con productos comprados en sus respectivos mercados y sólo 2 muestras de 120 resultaron limpias de estas sustancias tóxicas.





Los bifenilos policlorados o PCB son compuestos químicos sintéticos que fueron considerados la panacea durante años y empleados masivamente para dar resistencia a numerosos materiales y sustancias industriales (pinturas, adhesivos, aceites de motor y maquinaria eléctrica…). Su producción se prohibió en la mayoría de los países industrializados a mediados de los años 80, tras constatarse que eran altamente tóxicos y prácticamente indestructibles una vez dispersos en la naturaleza. Pero durante mucho tiempo se ha descuidado el control de los antiguos PCB, que han ido llegando a la tierra, el mar y el aire a través de vertidos industriales, viejas maquinarias abandonadas, etc., introduciéndose así en la cadena alimentaria.
De hecho, la OCU ha rastreado y hallado su presencia en algunos alimentos tan comunes como el salmón (el más contaminado), la mantequilla y el repollo (el más limpio). Aunque los resultados de su estudio no revelan la existencia de un riesgo toxicológico immediato y los niveles de PCB siempre han sido inferiores a los topes marcados por la única legislación existente en la materia (la belga), sí constatan que existe una contaminación difusa del medio ambiente y que no debe minusvalorarse la posibilidad de que el problema se agrave en el futuro. Según el Ministerio de Medio Ambiente español aún circulan por nuestro país 210.000 toneladas de PCB, cuya presencia en los alimentos no está limitada legalmente y apenas es controlada por la Administración, y cuyo plan de eliminación se anuncia complicado
Un plan de descontaminación con muchas posibilidades de fracasar
De estas 210.000 toneladas de PCB la mayoría corresponde a aceites de maquinaria eléctrica. Cuando esas maquinarias se queden obsoletas y sean sustituidas por otras nuevas o cambien de manos, existe el riesgo de que los dañinos PCB se dispersen incontroladamente.
El Plan Nacional de Descontaminación y Eliminación de PCB, promulgado en el 2001 y resultado de la trasposición de una directiva comunitaria, establece que los propietarios de PCB deben declarar que los tienen, para que se elabore un inventario de los equipamientos peligrosos. Después, deben ocuparse de eliminarlos mediante una incineración especial controlada y pagar la operación. Todo esto deberá hacerse antes de que finalice el año 2010, que es la fecha tope prevista por la ley para toda la UE.
En opinión de la OCU, delegar la destrucción de los PCB en sus propietarios y traspasarles no sólo la responsabilidad de declarar que los tienen sino también el coste económico de la operación es un error garrafal. Rara vez la industria se ha distinguido por su sensibilidad ecológica y sí lo ha hecho por anteponer su interés económico al respeto al medio ambiente. Es mucho esperar que ahora se ocupe de forma altruista de la descontaminación, máxime cuando parece difícil que se controlen los incumplimientos del plan.
Además, no se puede minusvalorar la actuación de los desaprensivos: la llamada "crisis de las dioxinas" de 2000, durante la cual cientos de pollos belgas destinados al consumo humano murieron en las granjas durante la crianza, fue en realidad responsabilidad de los PCB que se encontraban en el pienso de los animales, compuesto entre otras cosas por aceite industrial de desecho contaminado, que fue vendido como grasa. Si nos remontamos en el tiempo, encontramos casos peores, similares a los de nuestro aceite de colza desnaturalizado: en 1979, en Taiwan, 2.000 personas se intoxicaron con aceite de arroz contaminado con PCB (los hijos de un 25% de las mujeres afectadas, murieron antes de cumplir los 4 años); en Japón, en 1968, un caso similar se saldó con 1.800 intoxicados y 26 muertos.
Por último, no es fácil saber si se poseen o no PCB, pues también están presentes en los antiguos electrodomésticos, las maquinarias de los hospitales, las de las comunidades de propietarios… En una palabra, debería ser la Administración la que se ocupara de la compleja tarea de elaborar el inventario para después exigir y, si fuera necesario incentivar, la eliminación de los PCB. Mientras éstos no desaparezcan el riesgo de que se produzcan contaminaciones por accidente, descuido, ignorancia o mala fe seguirá existiendo.
Controles insuficientes
Según admite el Ministerio de Sanidad, para rastrear la presencia de PCB en los alimentos se analizan seis tipos de productos cada año y sobre un número total de muestras de entre 25 y 100, lo cual es totalmente insuficiente. En Bélgica se hacen, desde la "crisis de los pollos", cerca de 13.000 análisis anuales y se investigan alimentos de todo tipo: carnes, lácteos, huevos, piensos para animales… Además, Bélgica es el único país que cuenta con legislación limitativa de la presencia de PCB en los alimentos. Esto podría explicar por qué los alimentos belgas son los más limpios de los cuatro países participantes en el estudio. Sin duda, ya es hora de que existan normas similares en el resto de la Unión Europea y controles exhaustivos que obliguen a su cumplimiento por parte de las administraciones responsables.
La OCU es una organización de consumidores y usuarios sin ánimo de lucro que nació en 1975, inspirada en las que ya existían en el Norte de Europa. Desde la independencia, sus profesionales elaboran información especializada en materia de consumo y pretenden acercar la respuesta a sus problemas, primero, a sus socios y, por extensión, a todos los consumidores, cuya voz está presente ante los distintos ámbitos de decisión en nuestra sociedad. Actualmente la OCU forma parte de la estructura internacional Conseur, integrada por las asociaciones hermanas de Bégica, Italia, Portugal, Francia y Luxemburgo, que agrupan a más de un millón de familias asociadas.



lunes, 21 de septiembre de 2009

Soberanía alimentaria

Llegó la hora de la soberanía alimentaria

Fuente: Suplemento del Cuaderno núm. 163 de CU - (n. 199) - Septiembre, 2009 R. de Llúria, 13, 08010 Barcelona - tel. 93 317 23 38, fax 93 317 10 94 info@fespinal.com - www.fespinal.com



¿Te has preguntado alguna vez por qué una manzana cuesta casi lo mismo venga de Sudáfrica, California o España? ¿Por qué podemos encontrar los mismos alimentos en el supermercado durante todo el año? O ¿por qué importamos de tan lejos productos que nuestros agricultores cosechan a esca­sos kilómetros de nuestras casas?
«Con la comida no se juega», repetían nuestras abuelas. Pero hoy la alimentación se ha convertido en un valor más de merca­do y con él se "juega" en todas las bolsas del mundo, independientemente de las repercu­siones que esto tenga para los seres huma­nos.
Los españoles gastamos el 18% de nues­tros sueldos en alimentación, y nos rasca­mos los bolsillos cuando los alimentos su­ben de precio, como ha ocurrido en la crisis alimentaria de 2008. Pero en la mayoría de los países en desarrollo, las familias gastan entre el 60 y el 80% de sus ingresos en ali­mentación: ¿cómo pueden reaccionar ante las subidas del mercado?


1. Alimentos: producción y consumo
¿Quépasa aquí en el Norte?
Desde hace muchos años, los agricultores de España y Europa no pueden producir si no es gracias a los subsidios que reciben por medio de la PAC. Algunos años, incluso se llegaba a pagar a los agricultores para que no produjeran o para destruir sus cosechas, debido a las exigencias del mercado y a la competencia de los productos extranjeros. De cada euro que la Unión Europea gasta, cincuenta céntimos se destinan a pagar a sus agricultores, pero no a todos: el 4% de los empresarios agrícolas recibe el 40% de las ayudas. Esta tendencia al incremento de la productividad y a las grandes explotaciones, junto con legislaciones enfocadas a este ti­po de agricultura, crean grandes dificultades a los pequeños productores para hacer ren­tables sus producciones y para cumplir con las legislaciones vigentes.
Además, cuando un agricultor español decide vender su producto, se encuentra con un nuevo problema. En España, unas pocas compañías controlan todo el sistema inter­mediario de distribución de alimentos. El poder que estas compañías ejercen sobre to­dos los agricultores es enorme, al imponer los precios finales de compra y los plazos de pago. ¿No sería ideal poder ir al super­mercado y elegir el precio y el plazo de pa­go de nuestra compra? Pues ésta es real­mente la imposición que sufren nuestros agricultores.

Una vez en el súper, nuestros alimentos locales han de competir con otros traídos del extranjero, muchas veces más baratos por las condiciones injustas en que se producen y comercializan. Además, el transporte de estos alimentos, y de los insumos ligados a la agricultura, representa un 5% de la ener­gía consumida cada año, en el mundo.

Un producto no es mejor por estar he­cho cerca. Los modelos de producción de alimentos que usamos en los países indus­trializados son altamente eficientes en cuanto a cantidad, pero altamente ineficien­tes en cuanto a consumo energético. En Estados Unidos, por ejemplo, por cada ca­loría de alimento producido en una granja intensiva de vacas, se consumen 12 calorí­as; o por cada caloría de alimento produci­do en una granja intensiva de huevos, se emplean 4 calorías.

¿Y qué decir de los consumidores? Pues que cada vez vemos más reducidas nuestras opciones. En España, el 81% de la pobla­ción compra sus alimentos en grandes cen­tros de distribución alimentaria. Cinco em­presas y dos centrales de compras controlan el 75% de la distribución alimentaria y el 60% de todo el beneficio que genera la ca­dena agroalimentaria. Esta concentración de la distribución de alimentos crea un efecto embudo, con muchos productores y muchos consumidores en ambos lados de la cadena y muy pocos distribuidores lo cual les da un gran poder de decisión sobre pre­cios, plazos, calidades y disponibilidad de los productos que consumimos todos los ciudadanos.
¿ Y qué es lo que pasa allí, en el Sur?
En el resto del mundo, las cosas no van me­jor. Las políticas llevadas a cabo por los go­biernos y por instituciones internacionales, en las últimas décadas, no han ayudado ca­si nada a los productores de los países mas empobrecidos. Las políticas de liberalización de mercado, realizadas por el FMI, o de enfoque a la agricultura de exportación, realizadas por el BM, han llevado a los campesinos a la ruina, en muchos países.

Como ejemplo, veamos el caso de Haití. Es el país más empobrecido de toda América y uno de los más desestructurados del mundo. La dieta básica de los haitianos consiste en arroz y carne. En la década de los 60, Haití era capaz de producir prácti­camente todo el arroz que se consumía en el país y solo tenía que importar unas 200 toneladas. Después del desembarco de los organismos internacionales, Haití produce cada año menos arroz y más caña de azúcar de exportación. En el período 1997-2002, importó de Estados Unidos 1,3 millones de toneladas de arroz. En 2008, los haitianos se levantaron en violentas revueltas tras la subida de los alimentos, ya que para la ma­yoría de la población era imposible ali­mentar a sus familias.
La des-regulación del mercado haitiano, gracias al Tratado de Libre Comercio, es otro de los factores que ha hundido el país. Al igual que en Colombia, Panamá, Chile, Honduras o El Salvador entre muchos otros, los agricultores de estos países tienen que competir, de igual a igual, con los agricul­tores mecanizados y subsidiados por los go­biernos de los países mas ricos. De esta manera, los gobiernos europeos y nortea­mericanos juegan con el futuro de estas fa­milias, exigiéndoles políticas que ni ellos mismos cumplen con sus agricultores.

Pero además, cuando estos productos alimentarios consiguen llegar a los merca­dos internacionales, los especuladores de las bolsas de valores juegan con ellos co­mo si fueran una materia cualquiera y no el sustento de miles y miles de familias en el mundo. El uso de granos alimentarios como moneda de cambio en bolsas, como la de Chicago y Nueva York, se estima que fue responsable del 30% de las alzas de precios en 2008. En ese momento, los granos bási­cos alcanzaron récords históricos, haciendo inaccesibles estos productos a los más ne­cesitados. Como ejemplo, según la FAO, el precio del arroz, sustento para miles de fa­milias empobrecidas en todo el mundo, su­bió un 74%.

Con la misma intención de sacar más beneficio a estos granos, la conversión de explotaciones alimentarias en zonas de cul­tivo para biocombustibles también ayudó al alza del 2008. Miles de hectáreas, antes de­dicadas a cultivar alimentos básicos, ahora se utilizan para quemar esos alimentos y dar de comer al miembro «mas importante de la familia», como dice Galeano: el vehícu­lo. Hay que tener en cuenta que para llenar el depósito de un coche de bio-etanol (80 li­tros) se utiliza la misma cantidad de grano que para dar de comer a una persona todo un año, según estudios del Earth Policy Institute. Además las malas prácticas y las malas políticas, asociadas a estos cultivos, han provocado problemas sociales como desplazamientos forzosos de población, pérdida de selva o desecación de acuíferos.


El año 2008, en más de 20 países esta­llaron revueltas con motivo de la subida de precio de los alimentos. Estas revueltas fue­ron fruto de la desesperación de los más


desposeídos por no poder acceder a un de­recho universal: el derecho a la alimenta­ción. Y para que este derecho se cumpla, es evidente que no podemos dejarlo en manos del mercado libre.
2. Hay alternativas: la soberanía alimentaria
Frente a este panorama, las organizaciones campesinas y de productores agrícolas pro­ponen una alternativa: la soberanía alimen­taria.
La soberanía alimentaria es el derecho de los pueblos y de los países a definir las políticas agropecuarias y de producción de alimentos, organizando la producción y el consumo de alimentos de acuerdo con sus necesidades y dando prioridad a la produc­ción y al consumo local. La soberanía ali­mentaria promueve la devolución, a cada pueblo y nación, del control sobre los ali­mentos que produce y consume; la recupe­ración de todas las herramientas jurídicas, técnicas y políticas que necesite para ello, y su aplicación eficaz en ámbitos locales, na­cionales o regionales, que es donde debe se debe dirigir la producción de alimentos, por considerarse una cuestión de seguridad e in­dependencia nacional.
En consecuencia, la soberanía alimenta­ria significa priorizar la producción agríco­la local para alimentar a la población; el ac­ceso de los agricultores y de los "sin tierra" a la tierra, al agua, a las semillas y al crédi­to; el derecho de los agricultores a producir alimentos, y el derecho de los consumido­res a poder decidir lo que quieren consumir y cómo y quién se lo produce. También sig­nifica el derecho de los países a protegerse de las importaciones agrícolas y alimenta­rias demasiado baratas; el compromiso con una producción agrícola sostenible; y el re­conocimiento de los derechos de las mujeres campesinas que desempeñan un papel esencial en la producción agrícola y en la alimentación. Desde esta perspectiva, se de­fiende un modelo de intercambio agrícola centrado en los mercados locales, regiona­les y estatales, redimensionando así el co­mercio internacional, pues se considera que tanto los precios como la producción deben ser regulados y orientados por las necesida­des locales y no por los mecanismos de un mercado libre dominado por las grandes corporaciones, para priorizar así el desarro­llo local. Justo lo contrario de lo que pre­tenden los Tratados de Libre Comercio (TLC).
Por último, en lo que se refiere a las po­líticas agrarias, se defiende una política de ayudas centrada en los agricultores y no en las industrias del campo, defendiendo una visión de la agricultura como "servicio pú­blico" puesto que sólo una agricultura cam­pesina es la garantía de una producción equilibrada de alimentos, atenta a los armo­nía de los ecosistemas, garantizadora de la sostenibilidad ambiental y capaz de gestio­nar armoniosamente el territorio rural.
En resumen, son los pueblos quienes han de tomar las decisiones relacionadas con la política alimentaria y deben ser ellos quienes decidan qué y cómo producir, por no estar sometidos a la oscilación del mer­cado.
3. ¿Qué puedo hacer yo?
Como consumidores, debemos tomar con­ciencia del gran poder que hay detrás de nuestras compras, algo de lo que no siem­pre somos conscientes. El consumo no es sólo un medio de supervivencia, sino tam­bién una forma de relacionarse y comuni­carse con uno mismo y con los demás.


Por ello, es necesario avanzar hacia un consumo alternativo y responsable, basado en tres pilares fundamentales: un consumo acorde a valores éticos, un consumo solida­rio con los excluidos de la "mano invisible del mercado", y un consumo ecológico que tenga en cuenta el impacto medioambien­tal.
Además, a nivel mundial se llevan a ca­bo múltiples iniciativas en favor de la so­beranía alimentaria. En España, campañas específicas como «Supermercados no gra­cias» o «No te comas el mundo» denuncian algunas de estas cuestiones específicas. En los países del Sur, movimientos como La Vía Campesina o los movimientos anti TLC hacen su labor de lucha, concienciación y apoyo entre sus propios ciudadanos. El apo­yo a cualquiera de estas iniciativas pondrá nuestro granito de arena a la consecución de estas metas.
En conclusión, es necesario buscar al­ternativas. La soberanía alimentaria propo­ne un cambio al modelo agroalimentario he-gemónico, propone una nueva vía para hacer de nuestro mundo un mundo más jus-,to, más equitativo y más sostenible para to­dos y propone una forma de asegurar el de­recho a la alimentación a los millones de personas que todavía pasan hambre en el mundo. No es un desafío fácil, pero nos ju­gamos mucho en ello como para permane­cer impasibles ante la situación actual.
Basilio Rodríguez (ingeniero forestal)
y Jesús Sanz (antropólogo)
Miembros del grupo de consumo
responsable GÜECO

jueves, 28 de mayo de 2009

Mobbing rural. O la vaca o el chalé

Un establo enfrenta a un ganadero de Das con vecinos de segunda residencia

ANA PANTALEONI -EL PAÍS Barcelona - 25/05/2009

¿Qué fue primero la vaca o la segunda residencia? "Allí donde tenemos las vacas levantaron una urbanización hace cuatro años". Así empieza su historia el ganadero de Das (Cerdanya) Pere Rosell. Una historia de conflicto entre el mundo rural y los urbanitas que disfrutan los fines de semana de ese mundo. "Uno de los bloques da al patio donde tengo las vacas. Los primeros años tuvimos una buena relación, los niños venían a ver las vacas, pero durante una fiesta en agosto vieron moscas sobre el pan con tomate y dijeron que la culpa era de las vacas", explica Rosell. El conflicto fue a más. El Ayuntamiento de Das intentó mediar, pero no funcionó y el caso está ahora en manos de abogados. Y en boca de los vecinos. En Bellver de Cerdanya un artículo de Regió 7 pegado en una pared titula: "Un grupo de segundos residentes obliga a un ganadero de Das a sacar las vacas".

El sindicato agrícola JARC ha detectado unos 50 casos de 'mobbing' rural

El sindicato de Joves Agricultors i Ramaders de Catalunya ha detectado una cincuentena de casos de mobbing rural. El conflicto surge en comarcas agrícolas con presencia de segundas residencias y turismo. En Cataluña hay 514.943 segundas residencias, según el censo de 2001.

"Nos referimos a distintas presiones directas a través de denuncias o indirectas por la problemática de la burocracia que recibe el sector agrario y ganadero para abandonar la explotación", explica Pere Rubirola, vicepresidente de esta organización agraria. El Parlament tratará en breve el tema del mobbing rural en la Comisión de Agricultura.

La comunidad de vecinos de Ermita de Tartera, afectados por el establo de Rosell en Das, representados por Leysters Abogados, argumenta que presentaron un escrito de alegaciones en el que denuncian que la explotación no cumple la normativa. "El estercolero del establo no está en condiciones ni de salubridad ni de capacidad de almacenamiento. No tenemos interés en que se vaya; sí en que cumpla la norma", asegura la abogada Ruth Caballé. La Generalitat informó a Rosell de que debe sacar sus 50 vacas del establo hasta que no construya con hormigón las paredes de su estercolero. Rosell, de momento, ha trasladado las vacas a un campo.

El director de Desarrollo Rural, Jordi Bertran, quita hierro al asunto: "Estos conflictos han existido siempre, son casos concretos". Bertran explica que la normativa sectorial es uniforme en todo el territorio; el problema está en que algunos ayuntamientos generan normas extras que pueden generar confusiones. Bertran niega que se trate de una guerra entre payeses y pixapins -gente de ciudad que disfruta de los pueblos en vacaciones-. "La relación entre personas coherentes ha sido siempre muy buena". Joan Carretero, ex consejero de Gobernación y ex alcalde de Puigcerdà, relató en una conferencia hace un mes cómo "los príncipes rojos de Barcelona están tratando de acabar con el Pirineo", informa Joan Foguet. Carretero recordó las quejas de los habitantes estacionales: "Un matrimonio se me quejó del ruido de las campanas de la iglesia. Preguntaban por qué tenían que tocar cada cuarto de hora".

jueves, 30 de abril de 2009

Agricultura para ricos


EL PAÍS 29/04/2009


Los ministros de agricultura del G-8, reunidos hace dos semanas en Italia, fueron tajantes: para 2050, cuando el planeta sume 9.000 millones de habitantes, habrá que producir el doble de alimentos que hoy día para que la comida alcance para todos. Pero sin esperar a esa fecha los países que se lo pueden permitir, mayormente petroleros, están, como quien adquiere una segunda residencia para vacaciones, comprando tierra agrícola en el Tercer Mundo profundo para asegurarse el condumio del día de mañana.

Arabia Saudí ha comprado en Indonesia una extensión de 16.000 kilómetros cuadrados -la mitad de Cataluña-; Emiratos Árabes Unidos, 13.000 kilómetros en Sudán, donde las hambrunas no son infrecuentes, y Pakistán, país que se dice que quiere poner en almoneda vastas extensiones semidesérticas; Qatar posee también su segunda residencia en Indonesia; Kuwait, siempre sin salir del Golfo, hace lo propio con la empobrecida Myanmar; Libia busca su tierra de promisión en Ucrania; y Corea del Sur prefiere diversificar montando rancherías en Sudán, Mongolia, Indonesia y Argentina.

Si todo ello significa que, con capital y tecnología se va a extender la explotación agrícola a zonas poco o nada productivas, y que de ello el país anfitrión vaya a derivar una buena tajada, en todos los sentidos de la palabra, bienvenida sea esa deslocalización de la producción alimentaria. Pero si países tan pobres como inescrupulosos venden sus tierras, reduciendo así el acceso propio a esas fuentes de subsistencia, o simplemente como una nueva corrupción de las oligarquías del subdesarrollo, la cosa cambia.

Y ello sin contar con que en un momento de verdadera necesidad, parece difícil creer que los países que se prestan a producir por cuenta ajena contemplarán impasibles cómo los recursos nacionales se exportan para engordar a los señores del petróleo. En todo caso, las crisis del hambre, multiplicadas unas cuantas veces por las que ya devoran a los países menos favorecidos, pueden dar lugar en el futuro a nacionalizaciones de la patata y del tomate tal como hoy se hace con el gas.

jueves, 23 de abril de 2009

El hambre y las nuevas tecnologías en agricultura

PERE PUIGDOMÈNECH EL PAÍS 23/04/2009

La actividad agrícola debe realizarse de forma sostenible desde el punto de vista social y ecológico

Puede que existan ya más obesos que personas que sufren hambre

Pocos se acuerdan de que en 2007 tuvimos una crisis mundial de producción de alimentos. En 2008 esa crisis no se reprodujo y la recesión económica que ahora está en marcha parece eclipsar todas las demás preocupaciones. Sin embargo, una reunión de alto nivel en Madrid hace algunas semanas nos recordaba que ambas crisis están dejando como secuela un aumento de la población con hambre o mal nutrida en el mundo. Y en Europa nos seguimos preguntando qué hacemos con nuestra política agraria común y qué tipo de agricultura queremos.

En el actual contexto de reorganización económica parece que la agricultura tiene una presencia marginal. La producción agrícola puede representar menos del 5% del PIB y de la población empleada en los principales países europeos. Sin embargo, la agricultura es una actividad esencial por razones distintas de su valor económico, aunque sea la base de la industria alimentaria, la mayor industria europea en términos económicos y de empleo. Lo es porque nuestra vida depende de ella. Aunque a algunos les pueda sorprender, hemos vivido durante siglos sin automóviles, sin electricidad, sin teléfonos ni televisión, pero nunca hemos vivido sin alimentos ni, desde que existe la sociedad organizada, sin agricultura. Ni, es la pura obviedad, lo podremos hacer en el futuro.

Hasta ahora no lo hemos hecho mal. Las predicciones maltusianas que se han hecho en diferentes momentos no se han cumplido, y la producción de alimentos ha ido aumentando más que la población, de forma que en términos globales la actual producción de alimentos podría en teoría ser suficiente para alimentar a toda la humanidad. Ello se ha conseguido de dos formas simultáneas, aumentando la superficie cultivada y haciendo que la agricultura sea cada vez más eficiente. Ya desde el inicio mismo de la agricultura hemos utilizado cualquier tecnología que estuviera a nuestro alcance para producir alimentos: mejores semillas, aperos de labranza, sistemas de cultivo y de riego, abonos y fitosanitarios.

Pero en este momento tenemos delante de nosotros una situación compleja. La demanda de alimentos se incrementa a la vez por el aumento de población y por una población más exigente. Pero no queremos recurrir a aumentar el terreno cultivado a partir de terrenos salvajes.

La deforestación nos preocupa por los efectos que tiene en el cambio climático y por la pérdida de diversidad biológica que representa. Sabemos además que algunas de nuestras prácticas agrícolas son muy agresivas para el medio ambiente. En nuestro país, el regadío consume más del 70% del agua superficial, y el uso excesivo de abonos y pesticidas es una importante causa de contaminación. Nos preguntamos, por tanto,si estamos consumiendo recursos irrecuperables en el futuro. Y sobre todo, tal como nos ha recordado la última reunión de Naciones Unidas en Madrid, no estamos cumpliendo el objetivo de reducir a la mitad el número de personas hambrientas en el mundo en el horizonte de 2015. Nos encontramos en un mundo en el que se produce la terrible paradoja de que el número de individuos con un problema de obesidad puede haber superado al de personas con hambre.

Es en este entorno en el que el presidente de la Comisión Europea solicitó al Grupo Europeo de Ética de las Ciencias y las Nuevas Tecnologías una opinión sobre cuál es el marco en el que puede plantearse el uso de nuevas tecnologías en la agricultura. Porque aunque sepamos que la agricultura ha sido siempre una actividad dependiente de las tecnologías disponibles, algunas de ellas han planteado conflictos importantes. Por citar dos ejemplos recientes, las plantas modificadas genéticamente o los biocombustibles son objeto de discusiones intensas en Europa, en las que diferentes países miembros y diferentes colectivos sociales presentan actitudes muy contrastadas. Pero además nos encontramos en Europa en un entorno de reforma de la Política Agraria Común y con las negociaciones para la liberalización del comercio internacional encalladas por el tema de los precios agrícolas y las subvenciones a la agricultura.

En la opinión se trata de identificar los criterios básicos que sirvan a la hora de tomar decisiones y que se resumen en que las nuevas tecnologías deberían aplicarse en agricultura si contribuyen a asegurar una alimentación suficiente y segura para los humanos y si contribuyen a que esta producción pueda mantenerse a largo plazo.

Como ejemplo, desde esta perspectiva se puede tratar de enfocar dos de las cuestiones polémicas en Europa. Se puede reconocer que debe evitarse el cultivo de biocombustibles cuyo uso compita con la producción de alimentos, pero aceptar al mismo tiempo que pueden ser una alternativa a la dependencia del petróleo y ser un cultivo interesante para algunos agricultores. Por tanto, puede recomendarse que se cultiven en terrenos en barbecho y que se acelere la investigación para tratar de que el combustible se produzca a partir de lignocelulosa y no de almidón.

Igualmente puede reconocerse que las plantas transgénicas pueden dar lugar a cultivos más productivos, pero su uso debe hacerse en condiciones de un análisis detallado del impacto en relación con los posibles riesgos y beneficios que aporten.

Pero en Europa la agricultura es un tema muy político. Lo es en tanto que la Política Agraria Común sigue representando la mayor aportación del presupuesto comunitario y de ella depende la actividad de muchas zonas rurales y en tanto que esta misma política está en el centro de las discusiones internacionales sobre comercio. Por tanto, si se sigue la recomendación de introducir criterios éticos en la agricultura habrá que reconocer que el acceso a los alimentos es un derecho para todos los individuos del planeta y que la actividad agrícola en todas sus formas debe realizarse de forma sostenible desde el punto de vista social y ecológico. Y debería ser necesario que este tipo de criterios esté presente en las negociaciones internacionales.

En este entorno se propone que Europa tome sus responsabilidades como primer actor mundial en el comercio de alimentos y como defensora de valores que se proclaman desde la Unión Europea. Por ello Europa debería mantener el nivel que ha tenido siempre en el desarrollo de tecnologías que promuevan al mismo tiempo la producción agrícola y respeten el medio ambiente y la diversidad biológica. Europa podría ser determinante en la forma como se introducen estas tecnologías permitiendo que tengan acceso a ellas quienes más los necesitan y que se haga con respeto a las estructuras sociales y al conocimiento local europeo y en el contexto global. Por ejemplo, la introducción de ciertos criterios de propiedad intelectual en la producción de alimentos o la gran concentración en pocas manos de algunas de las etapas de su producción y distribución pueden acabar siendo una barrera para el acceso de quienes las necesitan a las nuevas tecnologías y sus productos. En las actuales discusiones internacionales, Europa puede ser decisiva para que se introduzcan en temas relativos a la agricultura y la alimentación criterios que respeten aquellos valores que decimos defender.

Pere Puigdomènech es miembro del Grupo Europeo de Ética de las Ciencias y las Nuevas Tecnologías.

lunes, 20 de abril de 2009

Cara y revés en la agroindustria


La obra analiza el papel actual y futuro de esta actividad

GONZALO BERNARDOS EL PAÍS 05/04/2009


En los discursos de los políticos españoles, sean de la ideología que sean, siempre aparece una misma coletilla: "Nos hemos de especializar en industrias de elevado valor añadido". Piensan en potenciar la biotecnología, la industria aeronáutica o las telecomunicaciones. No obstante, prácticamente ninguno de ellos hace significativas referencias a la actividad agroalimentaria. Injustamente, es la gran industria olvidada en nuestro país. Aunque la productividad media por trabajador en ella no alcance las cuotas de las anteriores, el volumen de empleo que genera es notablemente superior. Y, ya se sabe, sin crecimiento de la ocupación, el consumo privado no tira, y si éste no lo hace, difícilmente lo hará el PIB.

UN PLANETA DE GORDOS

Y HAMBRIENTOS. LA INDUSTRIA ALIMENTARIA AL DESNUDO

Luis de Sebastián

Ediciones Ariel

ISBN 978-84-344-8789-5


Probablemente, nuestros políticos no nombren a la industria agroalimentaria en sus discursos porque no la conocen. Es posible que nadie se la haya presentado. Ahora ya no tienen excusa. Luis de Sebastián, con una sencillez apabullante, numerosos datos y gran rigurosidad, les describe sus secretos confesables e inconfesables. En los capítulos 3 y 4, entre otros muchos aspectos, nos cuenta los pros y contras de la bioagricultura, el papel clave de las semillas en la industria agroalimentaria actual, el perjuicio que causan las multinacionales a la agricultura de los países en vías de desarrollo y las principales técnicas empleadas por éstas para conseguir elevados beneficios.

De todos los anteriores aspectos, probablemente el que más sorprenderá al lector es la relevancia que pueden tener las semillas en el negocio agroalimentario de los próximos años. A los políticos "buscadores de valor añadido" les recomienda que lean más de una vez la siguiente frase: "Quien posea las semillas del futuro tendrá en su poder las plantas, todos los frutos que dan esas plantas y los alimentos que se hagan procesando esos productos". Indudablemente, mucho poder y una gran fuente de beneficio que ningún gobernante debería menospreciar.

La dicotomía gordos contra hambrientos la refleja en los restantes capítulos del libro. Por un lado, señala las causas y las consecuencias del exceso de peso en el mundo, y por el otro, detalla la geografía del hambre, así como las distintas actuaciones que se realizan para combatirla. Indiscutiblemente, la asignación de recursos es manifiestamente mejorable si en nuestro planeta conviven 1.100 millones de personas con exceso de peso y obesas y 1.000 millones de hambrientos. La suma de ambos grupos equivale prácticamente a la tercera parte de la población mundial.

Después de leerlo, probablemente más de una persona con kilos de más se dará cuenta de cómo la industria agroalimentaria ha manipulado sus hábitos alimentarios. En el libro también encontrará cuánto y qué ha de comer diariamente para lograr un peso próximo a su ideal. Por otra parte, un gran número de lectores se quedarán perplejos de las verdaderas razones por las que en el siglo XXI continúa habiendo tanta hambre en el mundo. Luis no sólo denuncia y detalla los errores cometidos, sino que ofrece soluciones.

Para acabar con el hambre, entre otras múltiples soluciones, el autor aboga por la apertura total y asimétrica (sin contraprestaciones equivalentes) de los mercados de los países ricos a los productos agrícolas de las naciones pobres, tales como azúcar, café, té, cacao, etcétera. Sin embargo, la liberalización agrícola de los mercados desarrollados es un tema tabú para los políticos. Es un aspecto que tienen muy claro los políticos franceses, quienes consideran que la manera más rápida de fracasar en política es enfrentarse con los agricultores.

En resumen, un libro para todos los públicos que probablemente no deje a nadie indiferente y que sigue a rajatabla los principios en los que siempre se basa Luis en sus obras. Tal y como él dice, "analizar para conocer, denunciar, instruir, educar, movilizar a la opinión pública y tratar de cambiar lo que está mal en el mundo".

Gonzalo Bernardos es profesor de Economía de la Universidad de Barcelona.