"Quiero hablar de un viaje que he estado haciendo, un viaje más allá de todas las fronteras conocidas..." James Cowan: "El sueño del cartógrafo", Península, 1997.

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sábado, 22 de noviembre de 2008

El aprendiz en la era de la modernidad líquida



FUENTE: EL PERIÓDICO LOS DÍAS VENCIDOS, 21/11/2008

El nuevo aprendiz JOAN BARRIL



El Departament d'Educació va a poner en marcha un proyecto que permitirá a los estudiantes de FP compaginar sus estudios con un trabajo remunerado. A ese estudiante en prácticas se le llamará aprendiz, que hoy es más una distinción honorífica que una categoría laboral.
Lo que el aprendiz ignora es que está condenado a serlo de por vida. La fragilidad del tejido productivo ha acabado con lo que hasta ahora era un valor del sistema. Que ninguno de esos chavales espere emular a sus antecesores, aquellos trabajadores longevos que se jactan de haber entrado en una empresa a los 14 años y de haberse jubilado en ella. Hace tiempo que sabemos que hay muchas vidas en una vida. Muchos sentimientos, muchos amores, muchas parejas y, por supuesto, muchos jefes de recursos humanos y muchas horas en la cola del paro. Eso es lo que el aprendiz debutante deberá aprender junto con las habilidades propias de su profesión. Y es que el aprendiz que salta al mercado laboral ya es, de entrada, un afortunado.

El aprendiz deberá vivir en la contradicción de tener que buscarse la vida aun sabiendo que pueden expulsarle de ella. El aprendiz deberá desaprender todos los mitos del aprendizaje. Deberá admitir que el trabajo bien hecho no es garantía de nada. Deberá admitir que la excelencia no tiene nada que ver con las leyes del máximo beneficio de su empresario. Habrá de aceptar el principio de que cuanto mayor es la empresa, menos seguro es su puesto de trabajo. El aprendiz, en ese cruel aprendizaje hacia la desesperanza precoz, se sentirá tentado a explorar caminos menos reglados y menos basado en nóminas exiguas y volátiles. El aprendiz de hoy ya no busca un oficio, sino una pauta de supervivencia. En poco tiempo deberá admitir que el título era una llave imprescindible para acceder a algo, pero que la más brillante de las calificaciones académicas se convierte en papel mojado ante la lluvia de expedientes de regulación de empleo que nos van a caer encima.

viernes, 3 de octubre de 2008

Postfordismo y negociación colectiva

José Luis Carretero Miramar
Rebelión

Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=73621&titular=postfordismo-y-negociación-colectiva-


Que la arquitectura de la normativa laboral española no ha sido diseñada, precisamente, para favorecer un sindicalismo combativo y antagonista es algo que, a día de hoy, resulta cuando menos notorio. Sin embargo, lo que no ha recibido tanta atención es cómo la modificación de las circunstancias reales del modo de producción capitalista en los últimos decenios ha afectado también a la estructura configuradora del derecho sindical y del fenómeno de la negociación colectiva. Aparte de los análisis que puedan hacerse sobre la siempre polémica figura de los llamados liberados sindicales, los créditos horarios y demás, resulta hoy en día irrenunciable posar la mirada sobre las contradicciones y desajustes que, para el ejercicio del sindicalismo, han devenido de unas modificaciones productivas que no se han visto acompañadas de las concomitantes transformaciones normativas.
La mutación acelerada del tejido empresarial, de las formas en que se expresa y organiza el proceso de reproducción ampliada del capital, ha conllevado la popularización de fenómenos de descentralización productiva como las contratas y subcontratas, la cesión legal de trabajadores (E.T.T.s), etc. Frente a la empresa fordista que operaba el conjunto de la cadena del valor de una manera centralizada y en base a unas relaciones laborales concentradas, que implicaban, también, una negociación unitaria de las condiciones de trabajo, el posfordismo ha potenciado todo tipo de operaciones de segmentación del proceso de producción, mediante una ingeniería jurídica que busca las lagunas de la ley en aras de conseguir una separación y división de la masa proletaria bajo su mando (mando centralizado que, sin embargo, no ha dejado de existir).

Así, la empresa se convierte en empresa-red, en grupo de empresas, incluso en empresa hueca o virtual, parcializando las operaciones productivas y subcontratándolas en una cadena de negocios jurídicos mal asumidos y mal comprendidos por el ordenamiento jurídico laboral. La ley reacciona tarde, siguiendo con retraso la senda marcada por la inventiva de la ingeniería jurídico-empresarial, poniendo parches mientras asume que, en definitiva, el proceso de despliegue de la lógica neoliberal es imposible de detener, así que sólo puede ser mínimamente limitado.

Y en todo este proceso, por supuesto, un objetivo central a batir desde la lógica empresarial ha sido el poder de representación sindical en la empresa, así como los mecanismos de negociación colectiva. Doblegar a los sindicatos que, aún cuando, oficializados y corrompidos en gran parte (aunque con honrosas excepciones), dejaron de actuar como parteras de un nuevo mundo, sí que venían constituyendo una barrera mínima de contención de la lógica de la acumulación capitalista, era una meta central a coronar por la dinámica de la descentralización productiva.

Así, el sindicalismo debería estar muy atento a la obsolescencia provocada de los marcos de representación legal de los trabajadores en la empresa, así como de los ámbitos de negociación colectiva. Como han puesto de manifiesto profesores de Derecho del Trabajo como Fernando Valdés Dal-Ré, Miguel Cuenca Alarcón o Jesús Lahera Forteza, la inadaptación de la regulación legal de estas materias a la nueva configuración empresarial es simplemente notoria.

Comencemos por el principio, por el marco legal de representación de los trabajadores en la empresa en nuestro país.

Encontramos un modelo con dos estructuras de representación unitaria basadas, esencialmente, en el centro de trabajo. Comité de Empresa y delegados de personal representan a los trabajadores, respectivamente, en centros de trabajo de más y de menos de cincuenta trabajadores. Pese a su nombre, pues, el Comité de Empresa no es realmente un comité representativo de todos los trabajadores de la empresa, sino tan sólo de los de un centro productivo concreto. Las limitaciones de este modelo son claras: las dificultades para establecer un comité intercentros imposibilitan constituir una representación de los trabajadores que, realmente, pueda encarar con garantías a la dirección empresarial, operando a su mismo nivel. Pero el asunto no se detiene ahí: la descentralización productiva ha sido un desarrollo consciente encaminado a oscurecer y opacar los centros reales de decisión de la maquinaria empresarial. La red de contratas y subcontratas, formalmente independientes pero que operan de facto un proceso productivo cuyo mando unitario se esconde en algún lugar; los grupos de empresas, declarados o convenientemente agazapados tras miríadas de relaciones internas muchas veces difícilmente reconocibles; las empresas de dimensión supranacional, con centros ajenos al Estado Español, y a veces incluso móviles y cambiantes; todo ello dibuja un panorama donde la representación sindical no juega y no se expresa al mismo nivel en el que se produce la dirección efectiva del proceso productivo. Negociar con el sargento suele ser una mala táctica y la obsolescencia provocada de la normativa laboral que nos ocupa garantiza a la gerencia que el nivel estratégico del Estado Mayor empresarial no se vea nunca encarado con oponentes de su tamaño. Los representantes de los distintos centros pueden ser mareados, enfrentados entre sí o pueden permanecer incomunicados mientras la dirección unitaria empresarial, se conduce con una visión estratégica global.

Y lo que ocurre con la representación sindical, ocurre también con la negociación colectiva: el marco de negociación, íntimamente ligado al de representación, difícilmente se corresponde con el marco de análisis y control centralizado del mando gerencial. Pensemos tan sólo en una cadena de contratas y subcontratas, y en la miríada de diferentes convenios que pueden operar en dicho proceso. Mientras la dirección real del mismo abstrae una estrategia global y unitaria de lo que, realmente, es un único proceso productivo, la atomizada representación obrera negocia en pequeños ámbitos (realmente, eslabones de la cadena) e incluso, normalmente, ni siquiera alza la mirada para ver más allá de ellos. Otro tanto ocurre con los grupos de empresas o con las empresas multinacionales: la parcialización de la negociación, el establecimiento de convenios separados, conlleva una potencial descoordinación e incomunicación de la fuerza negociadora sindical y una obstrucción de la posibilidad misma de pensar y sentir el proceso negociador al mismo nivel de totalidad que la contraparte empresarial.

Así pues, los oponentes no juegan con las mismas armas, o al menos el sindicalismo se ve siempre obligado a aceptar enfrentarse con adversarios que, en definitiva, no son más que subordinados. El poder real está en otra parte, muchas veces convenientemente ocultado por una maraña espesa de interrelaciones accionariales o de facto.

Sólo podemos, entonces, encarecer la necesidad de pensar globalmente, desde el sindicato, unos procesos productivos cuya escala ha alcanzado unos niveles nunca antes vistos. En el mundo del mercado global y la empresa-red, debemos estar dispuestos a generar mecanismos de solidaridad que nos permitan reconocer la auténtica dimensión de las apuestas. Iniciativas como los intentos de forzar convenios y representación a nivel de lugar de trabajo (es decir, no de centro, sino de espacio, lo cual incluye también a las contratas, subcontratas y ETT´s que operan en el mismo), así como el intento de dotar de dimensión supranacional a las redes de apoyo mutuo sindical, deben de ser consideradas en su justo valor.

Aquí, como en tantos otros aspectos, levantar el velo sobre la estructura real del poder capitalista y sobre la génesis sustancial del orden normativo, exige ir más allá de la pura apariencia. Aprender es una exigencia irrenunciable de la vida.

José Luis Carretero Miramar, autor del libro Contratos temporales y precariedad

sábado, 28 de junio de 2008

Los escándalos merman la lealtad de los asalariados en Japón



KO SASAKI PARA THE NEW YORK TIMES-EL País, 26-6-2008

por IHAKMN FACKLER

TOKIO — Una empresa que es­conde defectos peligrosos para evitar una retirada de productos embarazosa. Un distribuidor de productos cárnicos que vende corazones de cerdo picados co­mo carne de vaca. Una cadena de restaurantes de lujo que sirve las sobras de sashimi de otras cenas a los clientes.

En Japón, la confianza en sus es­tablecimientos corporativos se ha visto sacudida en los últimos años por una serie de escándalos. Em­presas de todos los tamaños se han visto implicadas en fraudes que van desde lo repugnante hasta lo peligroso. El hecho que los emplea­dos hagan públicas estas fechorías resulta aún más escandaloso. . Hace unas décadas, en Japón, él lugar de trabajo de una persona formaba parte de su identidad, la lealtad inquebrantable a la em­presa era la virtud más valorada. Pero el empleado obediente que no cuestiona nada se ha convertido en una reliquia del pasado como con­secuencia de una transformación más amplia de Japón y de la econo­mía global.

Cuando Japón era el punto más caliente de la economía asiática, las compañías se podían permitir comprar la lealtad de sus trabaja­dores ofreciendo la garantía de un empleo para toda la vida, y la sen­sación de pertenecer a una empre­sa que trataba a los trabajadores como si fueran de la familia. Este contrato social empezó a desinte­grarse cuando se produjo el estan­camiento económico en los años noventa, la "década perdida", que se caracterizó por la seguridad ca­da vez menor de los puestos de tra­bajo y por la caída de los sueldos.

Abogados y economistas mani­fiestan que actualmente los tra­bajadores japoneses empiezan a hablar claro, a pesar del riesgo de ostracismo que supone debido a la amplia creencia de que estas decla­raciones constituyen una traición.

Algunos empleados actúan así para defender el interés público, otros para protegerse de posibles acusaciones por su participación en la fechoría en cuestión. "La empresa está perdiendo su lugar central en el universo del emplea­do", asegura Naoki Yanaguida, un abogado laboral.

Ahora que el contrato social se desintegra, los denunciantes son más.

Yoichi Mizutani fue condenado al ostracismo después de denunciar que la carne se etiquetaba de forma engañosa en su almacén.

El primer caso destacado de una denuncia corporativa ocurrió en el año 2000, cuando un empleado de Mitsubishi Motors sacó a la luz que la empresa había encubierto fallos que podían causar accidentes, in­cluyendo frenos defectuosos y es­cape de líquidos. Estas declaracio­nes dieron pie a una investigación que concluyó con el arresto de va­rios ejecutivos y que llevó al fabri­cante de coches casi a la quiebra.

En la actualidad, cada año esta­llan por norma general en Japón diversos escándalos causados por empleados que airean secretos de las empresas, aunque no se sabe el número exacto de casos ya que ni las autoridades japonesas ni los medios de comunicación desvelan siempre sus fuentes.

Yoichi Mizutani, de 54 años, era el propietario de un almacén de alimentos refrigerados en la parte occidental de la ciudad de Nishi-nomiya que vivió años de prospe­ridad con las compañías locales cárnicas. Pero un día, en diciembre de 2001, un empleado vio que los empleados de uno de sus clientes más importantes, la proccsadora de carnes Snow Brand, ni ih/.ahan su almacén para colocar tabulas de ternera australiana congelada en cajas y venderlas como si se trata­ra de carne del país.

Explica que se trata de un fraude habitual en la industria cárnica, cuyos integrantes se supone que deben atenerse a un código de si­lencio. Declara que se sintió toda­vía más indignado cuando llamó a Snow Brand para preguntar sobre este incidente, y le dijeron que man­tuviera el pico cerrado. Acabó contándoselo a dos periodistas japone­ses y se produjo un gran escándalo que terminó con la condena poste­riormente suspendida a un período de prisión para cinco ejecutivos.

"Pensé en cuántos propietarios de empresas pequeñas en este sector de la industria, como yo, no pueden dormir por las noches, atormentados por un sentimiento de culpabilidad por lo que están haciendo", dice Mizutani. "La in­dustria habla de sí misma como una gran familia que protege a los suyos. Pero una injusticia es una injusticia".

Después de hacer pública su his­toria, Mizutani afirmó que todas las compañías cárnicas le recha­zaron y le expulsaron del negocio. Durante un año, Mizutani, que es­tá divorciado, tuvo que mantener a sus tres hijos contrabajos de un so­lo día. Llegó un punto en que inclu­so tuvo que vender libros colocados sobre una manta en un puesto en­frente de una estación de tren. Las cosas mejoraron cuando una ca­dena de televisión local hizo un re portaje sobre su grave situación. Con las donaciones que hicieron los espectadores, incluido un tem­plo budista, pudo restablecer su negocio, aunque esta vez comer­ciando con verduras y marisco congelados.

También se convirtió en un héroe popular secundario, y protagoniza una tira cómica que ensalza a los denunciantes de empresas.

Ahora Mizutanigozade su situa­ción, se ha despojado de su traje gris y lo ha cambiado por chancle­tas y una camiseta, y se ha teñido de rubio con mechas negras.

Japón se debate entre la ética tradicional de lealtad al grupo y el reconocimiento de que se necesita más transparencia y una mayor responsabilidad para poder fun­cionar como una economía moder­na. "Los denunciantes exponen problemas que probablemente han existido durante mucho tiempo, pero que se mantenían ocultos", remacha Koji Morioka, catedráti­co de economía de la Universidad de Kansai.

miércoles, 28 de mayo de 2008

Vídeos sobre las culturas del trabajo: primera revolución industrial... fordismo, posfordismo...precariado... en serio y en broma

Primera Revolución Industrial








Segunda Revolución Industrial


Taylorismo y fordismo













MPG

"La clase obrera va al paraiso" 1972 Dir. Elio Petri (Distribuye: Manga Films SL Barcelona Tfn. 93 2842229)
01.- Entrada al trabajo. (17,0 MB) 02.- Saludo de la empresa: seguridad. (22,5 MB) 03.- Limitaciones físicas trabajador. (5,4 MB)
04.- Seguimiento normas. (4,4 MB) 05.- Comida- Rendimiento- Aprendices. (28,2 MB) 06.- Tiempos de Producción. (31,1 MB)
07.- Riesgo por dinero. (9,9 MB) 08.- Individualismo y resentimiento. (13,7 MB) 09.- Sindicatos: Salud y salario. (17,2 MB)
10.- Acoso Sexual en el trabajo. (7,8 MB) 11.- Acoso moral. (17,7 MB) 12.- Accidente de trabajo.
Semana del Ruido. INSHT





Trabajo posfordista:











Mileuristas

http://www.youtube.com/watch?v=pYOsnoB5S-Q





¿Del salariado al precariado?
sindical | social | Madrid

Resumen de artículos de Evelyne PERRIN (AC!, Stop Précarité) *

Desde hace quince o veinte años, la importante conmoción que ha sacudido violentamente la economía y al empleo en Francia y otros países, ha entrañado una transformación en profundidad del mundo salarial del período fordista. Hemos asistido a una lenta aunque segura revisión del modelo de empleo “para toda la vida” con contrato indefinido a tiempo completo y de las carreras de larga duración en el seno de las empresas, modelo que aseguraba una movilidad social ascendente. Hoy, es la progresión constante de las formas de empleo llamadas especiales, tiempo parcial obligado, contratos de tiempo determinado y de interinidad lo que caracteriza el nuevo acceso en el mercado de trabajo.

Según la encuesta de empleo del año 2003 del INDEE, habría 428.000 interinos, es decir el 2%, de 25,1 millones de trabajadores, casi 2 millones de CDD, el 9%, y 273.000 aprendices, el 1,3%, por tanto el 12,5% de los trabajadores no disponen mas que de un estatus precario, es decir, solo cuentan con ingresos aleatorios y sus horizontes de vida son a corto plazo...

Luchas de precarios y compromiso

Los trabajadores, principalmente los jóvenes, supeditados a normas de trabajo flexible y de degradación de su estatuto de trabajo se ven cada vez mas obligados a defenderse y organizarse no solo en el seno de los sindicatos, sino también al margen de ellos, creando sus propios instrumentos de lucha. En efecto, los sindicatos se debilitan por el incremento de las llamadas formas especiales de empleo (CDD, interinos, cursillos, tiempo parcial de aprendizaje), y la inestabilidad y la movilidad que ello conlleva para los trabajadores, por la disgregación de los colectivos de trabajo, la rotación contractual, el miedo a la no renovación del contrato o la tarea, y también por sus propias dificultades para representar y defender a los trabajadores precarios debido a la carencia de un proyecto coherente de renovación de garantías colectivas de los trabajadores.

Así, en las luchas recientes de los trabajadores de comida rápida, del comercio o de la limpieza, los empleos jóvenes o los discontinuos del espectáculo aparecen colectivos de afiliados, coordinadoras entre afiliados y no afiliados, comités de apoyo ad hoc, que agrupan a los militantes de diversos sindicatos y asociaciones sobres bases interprofesionales e interasociativas. Estos colectivos o comités se adelantan al trabajo sindical, y a veces lo sustituyen o le sirven de aguijón. Al mismo tiempo, estos contribuyen a renovar las lineas de acción de los trabajadores e ilustran la crisis de las formas de afiliación tradicionales y de organización sindical y política que las reproducen.

Movilizaciones de precarios del comercio, comida rápida y limpieza

En los años 2000-2003 se ha dado en la región parisina una fuerte combatividad puesta de manifiesto en huelgas masivas y mediatizadas por los trabajadores que se designan como “precarios” en diferentes sectores tales como el comercio, la comida rápida o la limpieza. Tras el vocablo común de “precarios”, la situación de los agentes referidos, su condición de precariedad es muy diferente y también las razones por las que entran en la lucha. A pesar de ello, las uniones entre estas luchas se han producido, y una cierta “conciencia de clase” común a parecido emerger en algunas ocasiones. Al mismo tiempo las similitudes han aparecido en las formas de lucha, principalmente con el nacimiento de los comités de apoyo exteriores muy importantes y continuos.

Querríamos desarrollar los resortes específicos de estas diferentes luchas, exponer las razones que puedan explicar su decisión y su duración, y tratar de despejar las características comunes que hemos podido observar, en los registros de acciones de movilización, y las relaciones de los huelguistas con los apoyos exteriores, sindicatos y comités de apoyo.

Las múltiples facetas de la precariedad

Como bien ha demostrado Serge Paugam, el sentimiento de precariedad puede existir bajo una variedad de estatuto de empleo. Esta es muy evidente en el caso de un trabajador interino o con CDD por razón de la brevedad de su contrato o su tarea y de la incertidumbre del futuro que conlleva, un trabajador con CDI a tiempo parcial se sentirá precario por el hecho de la insuficiencia de su salario. La rotación contractual erigida en sistema de gestión de la mano de obra por numerosas empresas crea también un sentimiento de inseguridad profesional. Por ultimo, como hemos podido comprobar en las recientes huelgas de los trabajadores del comercio con CDI a tiempo completo el sentimiento de ser precario puede nacer del sentimiento de la perdida de categoría y de infravalorización profesional unida al desfase entre los diplomas y las competencias y la remuneración o el reconocimiento de la cualificación.

Esto entraña la difusión de un sentimiento de precariedad entre numerosos trabajadores con estatutos muy diversos, desde el mas diplomado que puede haber elegido una cierta precariedad digamos satisfactoria, al trabajador de origen inmigrante reciente que se encuentra desempeñando un empleo de limpieza en el puesto mas bajo de la jerarquía salarial, pasando por el trabajador de Mc Do con CDI a tiempo parcial y por un empleado de la FNC con CDI a tiempo completo pero remunerado en torno al SMIC.

La precariedad laboral es un obstáculo importante para la afiliación sindical y la movilización colectiva: cuando estamos temporalmente en una empresa, apenas tenemos tiempo de sindicarnos, aceptamos las condiciones de trabajo sin rechistar, y cuando tenemos un CDD y esperamos un CDI, o en interinidad, puede ser peligroso afiliarse o mostrarse reivindicativo. Además la precariedad se asocia a menudo cualificaciones bajas y a un mínimo capital social.

* Traducción de Soledad Pérez
** Evelyne Perrin participa este fin de semana, en Madrid, en el Taller "Luchas contra la precariedad laboral". Para más información ver: Talleres contra la precariedad laboral en el Encuentro Movimientos Sociales 2006



martes, 27 de mayo de 2008

Tercera revolución industrial

Fuente: Kalipedia

-En la actualidad, los países desarrollados están viviendo una tercera revolución industrial. Los países pobres se encuentran, en su mayor parte, al margen de este proceso.


- Importancia del consumidor
En los últimos tiempos, las empresas han visto que una forma de aumentar las ventas es conocer bien los gustos de los consumidores, a fin de realizar productos y servicios adecuados...


- Nueva forma de organización del trabajo
El desarrollo de nuevas tecnologías (informática, telecomunicaciones, Internet) ha tenido un fuerte impacto en la organización del trabajo. La facilidad e inmediatez de las comunicaciones...