"Quiero hablar de un viaje que he estado haciendo, un viaje más allá de todas las fronteras conocidas..." James Cowan: "El sueño del cartógrafo", Península, 1997.

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lunes, 19 de octubre de 2009

¿Es posible crecer sin destruir el planeta?



La pregunta prohibida en las cumbres del G-20 y el G-7

El tabú de la recuperación económica




ANDY ROBINSON | LA VANGUARDIA  16/10/2009 
Transportados en limusina con escolta policial sorteando los atascos de la enorme metrópolis turca, los ministros de Finanzas y banqueros que participaron la semana pasada en la cumbre del G-7, Fondo Monetario Internacional y Banco Mundial en Estambul tuvieron la oportunidad de contemplar el futuro. Sólo hacía falta mirar por la ventanilla. En los alrededores del aeropuerto, edificios abandonados y escombros son las secuelas de las inundaciones devastadoras de septiembre, un aviso - según el consenso científico-de los extremos eventos climatológicos que se avecinan.
Pero en una cumbre que pretendía diseñar un "nuevo orden económico" tras la crisis, el cambio climático apenas figuraba en la agenda. Lejos de debatir estrategias para moderar el crecimiento económico y el consumo como precondiciones para la reducción de emisiones de CO , el director 2 gerente del FMI, Dominique Strauss Kahn, repitió las consignas pro crecimiento del G-20 de Pittsburgh: recuperar cuanto antes la senda del crecimiento a escala mundial; y fomentar el consumo en países de cultura ahorrativa, como China, Japón o Alemania. "Habrá que quitarles a los chinos el miedo a consumir", dijo un director del fondo.

Son las dos realidades paralelas de un mundo que busca desesperadamente una salida de la peor crisis económica desde la Segunda Guerra Mundial, a la vez que hace frente al reto del cambio climático. Los gurús económicos reunidos en Pittsburgh y Estambul - y que volverán a encontrarse en diciembre en la cumbre climática de Copenhague-ven posible la cuadratura del círculo incorporando las energías renovables y la eficiencia energética para posibilitar un crecimiento económico tan robusto como antes de la crisis (pero de baja intensidad de CO ). "Si aplicamos un 2 precio que refleje el daño al planeta de las emisiones - mediante impuestos o un mercado de emisiones (cap and trade)-resolveremos el problema", dijo Kirk Hamilton, economista jefe del departamento de desarrollo sostenible del Banco Mundial. Junto con las políticas de reactivación - el llamadoestímulo verde-se crearán nuevos motores económicos que "nos pueden conducir por el camino de crecimiento deseado", dijo Hamilton haciéndose eco de las ideas sobre el new deal verde de Achim Steiner de la ONU.

Pero - según los bioeconomistas y otros pioneros de las nuevas teorías del decrecimientoescondidos en los foros alternativos de EstambulyPittsburgh-existe un serio problema con esta visión optimista del "keynesianismo verde". No hay un escenario factible en el que la vuelta a las tasas de crecimiento registradas en las últimas décadas sea compatible con el futuro de un planeta perdurable. Según los cálculos de Tim Jackson, de la Universidad de Surrey, en el Reino Unido, para mantener el crecimiento medio de las últimas décadas hasta el 2050 habría que reducir el 96,4% de las emisiones por unidad de riqueza creada para evitar que los gases se disparen en la atmósfera (450 partes por millón) y eleven la temperaturas hasta causar catástrofes climáticas. Concretamente, de los 768 gramos de CO por unidad de riqueza 2 que se generan habría que bajar a 36 gramos. Creer que eso es posible, es "patológicamente ilusorio", advierte Jackson en un informe para la la Comisión de Desarrollo Sostenible en el Reino Unido. Pero en Estambul, es exactamente lo que los ministros creían.

El dato pasó desapercibido en las cumbres pero, según un nuevo informe de la Agencia de Energía Internacional, en el 2009 - el año en que miramos el abismo de la segunda Gran Depresión con subidas brutales de desempleo y pobreza-las emisiones de CO 2 probablemente caerán un 3%, el primer descenso significativo en 40 años. Esta buena noticia es la prueba del enorme dilema que afrontamos.

Sólo Thom Yorke, el cantante de Radiohead, se atrevía a afirmar la cruda realidad antes de la cumbre de Pittsburgh: "Sólo quería decirles a los políticos que no podemos crecer como antes; habrá que buscar otro plan", dijo en Nueva York. Dio voz a una corriente económica todavía minoritaria pero que despierta cada vez mas interés en torno a las ideas de economías en steady state - estado estable-,segun el término del economista de Maryland (Estados Unidos) Herman Daly-o el decrecimiento, según el sociólogo francés Serge Latouche. En su último libro, Latouche adopta el término acrecimiento,y deja de enmarcar el debate sobre el futuro en los términos vulgares del crecimiento del PIB . "Se trata de prescindir del crecimiento como quien prescinde de una religión que dejó de tener sentido", afirma el filósofo Jordi Pigem en su nuevo libro Buena Crisis la "happy crisis", bromea-ha creado las condiciones para una ofensiva contra el modelo destructivo de crecimiento y consumo. El nuevo informe sobre indicadores alternativos de progreso social sostenible elaborado por los premios Nobel Joe Stiglitz y Amartya Sen para el presidente Nicolas Sarkozy confirma que algo se mueve.

Pero como bien sabe Stiglitz, cuyos acercamientos a Cristine Lagarde, la ministra de Finanzas francesa, en Estambul recibieron calabazas, esta crisis no será suficiente para cambiar el consenso. "Probablemente tendrá que pasar algo más fuerte, quizás indicios claros de agotamiento del crudo; pero en algún momento van a darse cuenta de que el crecimiento tendrá que bajar drásticamente", dijo Saamah Abdallah, economista del instituto londinense New Economics, pionero en la búsqueda de modelos económicos alternativos.

El reto - dice Abdallah-es elaborar una estrategia de crecimiento bajo, cero o incluso de decrecimiento que no provoque el colapso económico o el desempleo masivo. Será una tarea muy difícil que emprendemos con mucho retraso, advierte Jackson. "Increíblemente nadie ha intentado aún crear un modelo que reduzca la necesidad de crecer sin perder la estabilidad macroeconómica", se lamenta.

TAMBIÉN:

La economía en el diván La crisis mundial ha apremiado a los expertos a repensar las actuales reglas de juego. Comentamos una serie de libros que analizan críticamente el parón del crecimiento económico y aportan teorías
JORDI PIGEM  - LA VANGUARDIA, CULTURAS, 03/06/2009







domingo, 4 de octubre de 2009

Cuidado con la Tierra, se tambalea







Acuerdo del clima

















El nuevo acuerdo del clima se negociará en diciembre en Copenhague.


JAVIER SAMPEDRO EL PAÍS 04/10/2009






Los científicos proponen nueve "límites planetarios" para preservar los sistemas que mantienen la estabilidad del planeta desde hace 10.000 años - Tres han sido ya transgredidos, y otros cuatro están cerca




El mundo que conocemos sólo tiene 10.000 años. Por esa fecha acabó la prehistoria y empezó el holoceno, el raro periodo de buen tiempo en que vivimos. Esa estabilidad podría durar otros 7.000 años, según predice la geología, pero la actividad humana ha alcanzado un nivel capaz de "dañar los sistemas que mantienen la Tierra en el estado de holoceno".


La idea de partida es que la temperatura no suba más de dos grados

El hombre destruye especies entre 100 y 1.000 veces más rápido de lo natural

Una propuesta es que los cultivos no cubran más del 15% de la tierra firme

Se han violado límites que elevan el riesgo de un cambio irreversible



Johan Rockström, de la Universidad de Estocolmo, y otros 28 científicos de universidades e institutos europeos, norteamericanos y australianos proponen ahora un sistema nuevo y polémico. Han estimado nueve "límites planetarios" que la humanidad debe respetar para no inestabilizar los sistemas terrestres esenciales, con cambios climáticos bruscos y tal vez catastróficos.


Tres de los límites ya han sido transgredidos: 
  1. los del calentamiento global, 
  2. la extinción de especies 
  3. y el ciclo del nitrógeno. 
  4. Otros cuatro están cerca de caer: uso del agua dulce, 
  5. conversión de bosques en cultivos, 
  6. acidificación de los océanos 
  7. y ciclo del fósforo. 
  8. Los otros dos son la contaminación química 
  9. y la carga de aerosoles en la atmósfera.


Rockström y sus 28 colegas han presentado su propuesta en Nature. La versión completa de su trabajo está disponible en http://www.stockholmresilience.org/planetary-boundaries. El último número de la revista Nature Reports Climate Change recoge las críticas de siete expertos -incluido el premio Nobel Mario Molina-, y hay un debate abierto sobre la propuesta en http://tinyurl.com/boundariesblog.


La idea que más se maneja para el nuevo acuerdo del clima que se negociará en Copenhague, el próximo diciembre, es la "barrera de los dos grados": que la temperatura no suba más de dos grados por encima del nivel preindustrial. Pero los científicos no creen que ese objetivo sea suficiente, ni adecuado.


La barrera de los dos grados se basa en los modelos climáticos convencionales, que predicen un aumento de tres grados cada vez que se dobla el nivel de CO2 en la atmósfera. "Pero estos modelos no incluyen los procesos de feedback que calentarán aún más el clima", dicen los expertos. Un ejemplo de feedback: el calentamiento funde los hielos, y la pérdida de superficie de hielo causa un mayor calentamiento.


Cuando estos feedbacks se incluyen, la duplicación del CO2 atmosférico no sube la temperatura tres grados, sino seis grados, una cifra que "amenazaría los sistemas vitales del holoceno y cuestionaría gravemente la viabilidad de las sociedades humanas actuales", según los autores.


Su propuesta es otro tipo de barrera más exigente. Se compone de dos límites. Primero, que la contribución humana al CO2 atmosférico no pase de 350 partes por millón (ppm). Y segundo, que el forzante radiativo (el cambio de energía en la capa más alta de la atmósfera) no supere los niveles preindustriales en más de un vatio por metro cuadrado.


Los expertos afirman que "violar esos límites incrementa el riesgo de cambio climático irreversible, con pérdida de las principales capas de hielo, subida acelerada del nivel del mar y cambios abruptos en los sistemas forestales y agrícolas". Una pésima noticia, porque ambos límites se han violado ya: el nivel de CO2 está en 387 ppm, y el forzante radiativo en 1,5 vatios por metro cuadrado.


De hecho, "ya empezamos a ver evidencias de que algunos subsistemas terrestres han empezado a salirse de su estado holocénico estable", dicen los expertos. La rápida pérdida de los hielos árticos en verano, por ejemplo. También la masa menguante de las capas de hielo de Groenlandia y la Antártida Occidental. Y el aumento acelerado del nivel del mar en los últimos 10 años.


El 80% de la atmósfera es nitrógeno -un componente básico de nuestras células-, pero en una forma gaseosa que ni las plantas ni los animales podemos asimilar. Son las bacterias quienes lo convierten en nitratos y otras formas utilizables por las plantas. Los animales lo obtienen comiéndose a las plantas. Otras bacterias lo devuelven después a la atmósfera, cerrando el ciclo del nitrógeno.


Pero la fabricación de nitratos como fertilizantes para la agricultura, y los propios cultivos de legumbres -que sí pueden asimilar el nitrógeno de la atmósfera gracias a una bacteria simbiótica- han superado ya a todas las bacterias del planeta: fijan 140 millones de toneladas de nitrógeno de la atmósfera al año.


Como es más de lo que las segundas bacterias pueden devolver a la atmósfera, gran parte de ese nitrógeno acaba contaminando los ríos y las zonas costeras. Muchos sistemas lacustres se han vuelto turbios por esta razón, como se vuelve el mar Báltico entero de forma intermitente.


También puede volver a la atmósfera, pero no en su forma original (N2), sino como óxido nitroso (N2O), uno de los principales gases de efecto invernadero junto al CO2.


Los científicos han situado el límite planetario del uso del nitrógeno en un 25% de su valor actual, o 35 millones de toneladas. Con argumentos similares, fijan un límite de 11 millones de toneladas para el fósforo que la actividad humana vierte a los océanos cada año, no muy lejos de los 9 millones actuales. El flujo natural de fósforo a los océanos ronda el millón de toneladas.


El fósforo no proviene de la atmósfera como el nitrógeno, sino de la minería, pero también se usa para fabricar fertilizantes, entre otras muchas cosas (como pasta de dientes). El registro geológico indica que un exceso de fósforo en los océanos se asocia a episodios de falta de oxígeno en el agua -"sucesos anóxicos"- de tal escala que algunos científicos los consideran responsables de extinciones masivas en el pasado.


La extinción de especies es parte del juego de la vida, pero el registro fósil muestra que su ritmo natural es menor de una extinción por millón de especies al año (las estimaciones varían entre entre 0,1 y 1). La tasa actual de extinción causada por el hombre es entre 100 y 1.000 veces mayor.


La frecuencia basal, desde luego, ya se había disparado en las ocasionales extinciones masivas que jalonan la historia del planeta. Pero ahora "las especies se están extinguiendo a un ritmo inédito desde la última extinción global en masa", dicen los científicos. Se refieren al evento K/T, la extinción masiva que puso fin al periodo cretácico hace 65 millones de años, y con él a los dinosaurios y a la mitad de los géneros biológicos. El impacto humano aún no iguala al de un buen meteorito, pero hace méritos.


La principal causa son los cambios en el uso de la tierra, sobre todo su conversión en tierras de cultivo o zonas urbanas. También los incendios forestales, y la introducción de especies extrañas en un entorno natural. Las cabras, por ejemplo, han hecho más daño al entorno en las islas Galápagos que los propios humanos que las llevaron allí.


El cuadro empeorará con el cambio climático. Los científicos estiman que el 30% de las especies de mamíferos, pájaros y anfibios estarán amenazadas de extinción este siglo.


La extinción de especies no es un problema sólo para los museos de ciencias naturales. Los ecosistemas pueden tolerar notables pérdidas de biodiversidad -muchas especies son redundantes en el sistema-, pero la pérdida de redundancia los hace muy vulnerables a cualquier cambio del entorno. Es la diversidad quien garantiza una respuesta a los imprevistos.


"La Tierra no puede sostener el actual ritmo de extinción sin una importante erosión de la resiliencia de los ecosistemas", dicen los autores. El término resiliencia se ha tomado prestado de la ingeniería -donde mide la energía que puede absorber un material deformándose de manera elástica- para designar la capacidad de un ecosistema para encajar las agresiones.


Rockström y sus colegas proponen como límite planetario que los cultivos no cubran más del 15% de la superficie de tierra firme -ahora cubren el 12%-, pero hay científicos críticos con ese límite, y con los demás.


Los límites de la propuesta


Steve Bass, del Instituto Internacional para el Entorno y el Desarrollo de Londres, duda que este límite del 15% pueda ser tomado en serio por políticos y gestores mientras no haya pruebas más elocuentes de que el cambio de uso de la tierra es perjudicial para las personas. "Si acaso", dice Bass, "lo contrario ha sido más cierto, probablemente: convertir la tierra en cultivos o industrias ha proporcionado mucho bienestar, y las poblaciones seguirán encontrando esa utilización de la tierra deseable y tentadora".


Bass también duda de que el porcentaje de superficie cultivada -sea el 15% u otro- sea el mejor límite para garantizar que el uso de la tierra sea sostenible. "Por ejemplo", dice el científico británico, "el impacto ambiental de un 15% de superficie cultivada en grandes parcelas con métodos intensivos será muy diferente del que tendría ese mismo 15% cultivado de formas más sostenibles e integradas en el paisaje". Bass cree que un 'límite planetario' en la degradación del suelo sería más adecuado que el que propone el informe Rockström.


Myles Allen, físico especializado en clima de la Universidad de Oxford, discrepa de los autores. Afirma que la "campaña" para establecer un límite de 350 ppm de CO2 en la atmósfera tiene poco sustento científico. "Al ser uno de los avales de más alto perfil científico a favor de ese límite", lamenta Allen, "el ensayo de Rockström y sus colegas será citado sin moderación de aquí a las negociaciones climáticas de diciembre en Copenhague, con toda certeza".


"El problema no es si el límite de 350 ppm es demasiado o demasiado poco", prosigue el físico de Oxford. "El problema es que ese límite no capta la idea; las acciones que se requieren las próximas dos décadas son las mismas sea cual sea el nivel de CO2 que decidamos poner como límite; proponer un 'límite planetario' al CO2 es una distracción innecesaria". Allen aboga por mantener la idea actual de la "barrera de los 2 grados".


Otro límite propuesto es que la cantidad de ozono en las capas altas de la atmósfera no se reduzca más del 5% respecto a los niveles de 1964-1980. "La elección es razonable, aunque algo arbitraria", opina el premio Nobel Mario Molina, director del Centro de Estudios Estratégicos sobre Energía y Entorno de México DF. "El límite del 5% está claramente dentro de la zona de comportamiento lineal para la pérdida de ozono global".


Un comportamiento lineal implica que no hay riesgo de respuestas súbitas al atravesar algún tipo de umbral. Estas respuestas "no lineales" de los sistemas terrestres son el fundamento del sistema de límites propuesto por el informe Rockström.


Molina opina que sería mejor poner un límite a las emisiones de compuestos con cloro y bromo, como los cloro-fluoro-carbonos (CFC) que consumen el ozono, y no al propio grosor de la capa de ozono. Pero admite que la idea de los límites es un "concepto útil y muy interesante".

jueves, 2 de abril de 2009

La nueva ciudad sostenible



Imagen de SymbioCity

Imagen de SymbioCity


Construida sobre una antigua zona portuaria de Estocolmo, SymbioCity es el primer ejemplo de urbanización capaz de mantenerse a sí misma

SERGIO SAUCE - EL PAÍS Estocolmo - 23/03/2009

Hace apenas media hora que ha amanecido en Hammarby Sjostad. El sol aún no ha empezado a calentar pero la calle ya está llena de personas que se dirigen al trabajo. Podría ser éste cualquier otro lugar en el mundo. Podría serlo a juzgar por la apariencia. Pero este barrio del sur de Estocolmo es el primer ejemplo de urbanización holística. Aquí cada recurso se aprovecha para desarrollar el siguiente. El agua de la lluvia, por ejemplo, sirve para abastecer el retrete, y la basura se recicla en la energía que sustentará la calefacción de la casa. Todo para demostrar que el desarrollo sostenible no sólo es posible, también económico.

"SymbioCity pasaría desapercibida entre cualquier otra urbanización de nueva construcción. No ha sido planeada como una ciudad ostentosa, la idea era que fuese confortable", explica Erik Freudenthal, director de la oficina medioambiental de Hammarby Sjostad. Levantada sobre una antigua zona portuaria, esta pequeña ciudad de 11.000 viviendas se ha convertido en la respuesta sueca al hogar del futuro. "Queríamos limpiar la zona, que en el pasado era una de las más contaminadas de la ciudad por su actividad industrial, y al mismo tiempo encontrar un modelo sostenible realista, capaz de mantenerse por sí mismo".

Con el apoyo del Gobierno sueco y la colaboración de más de un centenar de empresas, SymbioCity ha empezado a dar resultados. En menos de cinco años, el impacto medioambiental se ha reducido en más de un 50%. La clave ha sido un pormenorizado estudio de las sinergias. Por un lado se han aprovechado las distintas fuentes de energía natural. La solar, por medio de paneles integrados en cada vivienda; la eólica, con un parque de molinos de viento; y la hidráulica, como parte del diseño del espacio a través de canales que recogen el agua de lluvia y la llevan por toda la ciudad.

Por otro, se ha definido una cadena de tratamiento de residuos a largo plazo. De este modo, por ejemplo, "la basura orgánica de cada hogar se recicla en biosólidos que más tarde servirán de abono para las plantas. De estas plantaciones se extraerá biofuel que, después de su tratamiento, volverá a la casa transformado en energía calorífica y electricidad en tan sólo unos meses", explica Freudenthal. El consumo de agua también se ha reducido. Frente a los 200 litros al día que suele consumir una persona, el rango actual se sitúa entre los 100 y los 150 litros, aunque la tendencia es bajar este margen aún más.

El ejemplo nórdico

"Somos conscientes de la necesidad de buscar fuentes de energía renovables y por eso llevamos años trabajando en ese sentido", afirma Gunnar Wieslander, secretario de Estado del Gobierno sueco. En Suecia, alrededor del 50% de la población vive en núcleos urbanos. Esta circunstancia, unida a un fuerte desarrollo industrial y a la escasez de agua, llevó al país a un punto de inflexión en la década de los 70, durante la crisis del petróleo, cuando empezaron a buscarse las primeras alternativas a la dependencia energética.

"Desde 1995 hemos podido comprobar cómo nuestra curva de desarrollo ha seguido creciendo mientras que la de las emisiones se quedaba estancada. Esto nos lleva a desmentir que el desarrollo económico de un país no sea compatible con un modelo sostenible", señala Wieslander. "Primero empezamos a tratar los problemas medioambientales de forma aislada, fue entonces cuando nos dimos cuenta de que las diferentes soluciones estaban conectadas y que la mejor forma de abordarlas era siguiendo un plan de acción común".

Hace tan sólo unos años era impensable pescar en las aguas que bordean Estocolmo. "Hoy no sólo es posible, sino que además se puede encontrar uno de los mejores salmones", apunta el secretario de Estado. Una de las iniciativas de más éxito, promovida por el ayuntamiento de la capital sueca, ha sido la sustitución de todos los autobuses por otros más modernos alimentados con bioetanol. "Con medidas como esta, de un 80% de consumo de combustible fósil, se ha llegado al la cifra actual, que ronda el 3% en todo el país". Este avance ha supuesto una reducción de un 60% en las emisiones de CO2, aunque también ha traído consigo un inevitable desarrollo de la energía nuclear.

En SymbioCity el ejemplo es más concreto. El 80% de los desplazamientos de sus 26.000 habitantes se hacen a pie, en bicicleta o en transporte público, un tranvía eléctrico que recorre la calle principal. En este barrio se ha conseguido reducir en un 40% el uso del coche privado. Primero, planeando un diseño que mantuviese todos los servicios a mano, lo suficientemente cerca como para que no fueran necesarios grandes trayectos. Después, fomentando iniciativas como Carpool, una empresa de alquiler de vehículos no contaminantes por horas que cuenta ya con 450 socios entre los vecinos.

La construcción de SymbioCity supuso una inversión inicial de cuatro mil millones y medio de euros. Hoy el precio de una vivienda de 80 metros se sitúa alrededor de los 400.000 euros, ligeramente por encima de la media de toda la ciudad. El alquiler mensual ronda los 850 y los 1.100 euros, dependiendo de los extras de la casa. La inversión, sin embargo, se rentabiliza con el ahorro energético. De hecho la mayoría de sus habitantes son jóvenes parejas de clase media con hijos que se han mudado desde otras zonas de Estocolmo y que han hecho también suya la máxima de Mahatma Gandhi que describe el espíritu de la ciudad: "La Tierra proporciona lo suficiente para satisfacer las necesidades de cada hombre, pero no su codicia".

miércoles, 11 de marzo de 2009

España y la eficiencia energética (actividades de EL PAÍS DE LOS ESTUDIANTES)



Ahorro energético para frenar la crisis
El Plan de Eficiencia aminora el consumo, pero de momento no resulta suficiente


España estaba cansada de recibir acusaciones por no mejorar

la intensidad de su consumo energético, que siempre crecía

acorde al PIB. Por fin, el Gobierno puso en marcha el primer

Plan de Ahorro y Eficiencia Energética 2005-2007, que ha

obtenido excelentes resultados, y su continuación para el perio-

do 2008-2012. Se quiere ahorrar en cuatro años 44 millones de

barriles de petróleo, que equivalen al 10% de nuestras importa-

ciones anuales de petróleo.


Se están haciendo los deberes, porque partíamos de consumir 200

toneladas equivalentes de petróleo (tep) por cada millón de euros

producido en 2004, y estamos reduciendo esta cifra de intensidad

energética porque consumimos de forma más eficiente. El

Ministerio de Industria, Comercio y Turismo (MICYT) diseña

sucesivos planes de ahorro y prevé para 2016 una intensidad

energética de 156 tep. Será porque utilizaremos tecnología

más eficiente, y habremos aprendido a ahorrar.La evolución

irá pareja a la mejora de la balanza exterior energética.

El problema es cumplir los objetivos marcados para 2012 por el

Plan de Ahorro y Eficiencia Energética, imprescindible para

cumplir con los compromisos de Kioto. Hemos empezado

mucho más tarde que otros países. “La industria lo tiene

más fácil porque le queda poco margen de mejora, pero

es difícil que lo haga transporte”, afirma Rodolfo Gijón,

secretario de la Comisión de Energía de CEOE. “Tenemos

uno de los parques automovilísticos más viejos de Europa, y

con la crisis será difícil renovarlo. También lo será la reducción

de los vehículos pesados por carretera. La bajísima velocidad

del ferrocarril para mercancías frena su uso, y queda mucho por

hacer en intermodalidad”, añade Gijón. En transporte se debe-

rá realizar el 38% del ahorro de energía primaria, que es la utili-

zada para producir la energía final que nos llega, previsto en el

plan 2008-2012.


Otro 17% del ahorro del plan deberá realizarse en los edifi-

cios, y ése es otro capítulo que tampoco se cumplirá. La mayo-

ría de los 12 millones de edificios españoles deberían “sufrir

obras de aislamiento, y utilizar los nuevos sistemas informáti-

cos resumidos en la domótica para ser eficientes en el consumo

energético”, explica Alejandro Cobos, jefe de Producto de Soste-

nibilidad de Bureau Veritas. Las comunidades canalizan las ayu-

das para realizar estos cambios, pero “las iniciativas de las auto-

nomías son inconexas, poco efectivas y mal publicitadas, por lo

que tienen poco seguimiento”, añade Cobos. Se salvan Cataluña

y País Vasco, pero las peticiones llegan a triplicar las subvencio-

nes otorgadas. Quizás, por eso, otras comunidades prefieren no

dar publicidad a sus ayudas.


La falta de conciencia ciudadana de ahorro es otro de los

problemas. El potencial es muy grande, pero una buena parte

depende de medidas voluntaristas de los particulares. Y “es difí-

cil cambiar los hábitos en tan poco tiempo. Hemos vivido en

la abundancia, y un cambio de cultura es generacional. El cam-

bio se aceleraría con el aumento de las ayudas públicas para

tecnología eficiente”, explica David Suárez, socio de Booz & Com-

pany en España. “Los suministradores de energía también

pueden ayudar con la instalación de redes inteligentes para

controlar el consumo de los particulares, como se hace en Cali-

fornia y Australia con gran éxito”, añade.


Ana Peñuela, gerente de Everis para Energía, opina que las

medidas del Plan de Ahorro y Eficiencia “no se cumplirán en

2012 si no van acompañadas por medidas jurídicas que deben sa-

lir ya. Hay iniciativas complejas como la implantación de coches

eléctricos que requieren una infraestructura en los garajes pa-

ra cargarlos, y no se hará si no se obliga. No habrá un millón de

estos coches en 2014, como se quiere”. Peñuela da la bienveni-

da a las empresas de servicios energéticos, que proponen y eje-

cutan medidas de ahorro y eficiencia en grandes edificios y co-

munidades con gran éxito en otros países. “Ha sido la primera

medida de las 31 propuestas por el ministro Miguel Sebastián es-

te verano, pero todavía falta la regulación”.


Ahorro y eficiencia energética, y aumentar el peso de las energías

alternativas son “las bases de la estrategia española de energía. Nues-

tro objetivo es lograr que la intensidad energética primaria caiga en

torno al 21% en 2020, o sea, que necesitemos un 21% menos de energía

para obtener cada unidad de PIB”, afirma Francisco Macía, subdi-

rector general de Planificación Energética del Ministerio de Industria,

Turismo y Comercio (MITYC). Tan excelente evolución se cumplirá

con una realidad amarga reconocida por el propio ministerio. La crisis

es una tabla de salvación para acercarse al objetivo de ahorro de

2012, pero será a costa de cierres empresariales.


A pesar de la crisis, se mantienen todos los programas del plan de

ahorro, y “se han dotado los presupuestos. Los proyectos presentados

para obtener las líneas de ayuda han llegado a triplicar lo previsto”,

explica Enrique Jiménez Larrea, director general del IDAE. La economía

espanyola es especialmente sensible al precio del crudo, porque el 80% de

la energía consumida procede del exterior, y “se está haciendo

un esfuerzo para invertir en ahorro y eficiencia ante posibles

nuevas subidas de crudo”, puntualiza Jiménez Larrea.

Para Cristina García Orcoyen, directora gerente de Funda-

ción Entorno, esto no es suficiente. “No sólo debemos mejorar

los procesos y los productos de la economía tradicional, sino ha-

cer una nueva economía, tal y como ya han hecho otros países.

Y para ello se requiere una formación eficaz que debería ser

una de las prioridades para gastar el dinero público. Otros paí-

ses ya han disminuido su intensidad energética, modificando su

tejido industrial y favoreciendo el desarrollo de la industria tec-

nológica. Es una asignatura pendiente para España”.


Claves


A propuesta del ministro de

Industria, Turismo y Comercio,

Miguel Sebastián, el Consejo

de Ministros aprobó el Plan de

Ahorro y Eficiencia Energética

2008-2012, una iniciativa que

contiene 31 medidas que el

Gobierno pondrá en marcha

de manera urgente para intensificar

el ahorro y la eficiencia

energética de nuestro país.

Estas medidas de refuerzo, que

engloban cuatro ámbitos de

actuación distintos: medidas

transversales, movilidad, ahorro

energético en edificios, y medidas

de ahorro eléctrico, y que

se suman a otras ya en marcha,

están motivadas por el nuevo

escenario que se deriva de

la escalada del precio del petróleo

de los últimos tiempos.


ACTIVIDADES


Lectura


1. Indica el significado de

los siguientes términos o

expresiones relacionadas

con la energía: eficiencia,

domótica, energía primaria,

energías alternativas y energías

renovables.

2. Escribe qué es tep.


Analiza


3. Señala qué es el Plan de

Ahorro y Eficiencia Energética,

cuántos ha habido

y cuáles son sus objetivos.

4. Recoge cuál ha sido la

evolución del consumo de

energía en los últimos años.

5. Indica cuáles son las bases

de la estrategia española de

energía.

6. Señala qué dificultades se

registran para llevar a cabo

los objetivos del Plan.

7. Indica en qué comunidades

se está haciendo más

hincapié en el cumplimiento

del Plan.

8. Escribe qué problemas

se citan en el texto que

presentan aspectos como

la difusión de los coches

eléctricos.

9. Cita qué efectos tendrá

el ahorro energético.


Comentario de fuentes


10. Observa los gráficos

que aparecen en el texto e

indica: qué tipo de gráfico

son, el tema que se refleja,

las variables representadas,

el tipo de datos y la fuente

que proporciona los datos.

11. compara los datos entre

ambos y reflexiona sobre

si se representa la totalidad

de la energía primaria consumida.

Señala qué evolución

se prevé que habrá

en el consumo de las fuentes

de energía, indicando

cuáles subirán más y cuáles

irán en retroceso.


Investiga


12. Busca información sobre

los aspectos positivos

y negativos de cada tipo

de energía, tanto entre

las renovables como

entre las no renovables.