"Quiero hablar de un viaje que he estado haciendo, un viaje más allá de todas las fronteras conocidas..." James Cowan: "El sueño del cartógrafo", Península, 1997.

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jueves, 23 de abril de 2009

El hambre y las nuevas tecnologías en agricultura

PERE PUIGDOMÈNECH EL PAÍS 23/04/2009

La actividad agrícola debe realizarse de forma sostenible desde el punto de vista social y ecológico

Puede que existan ya más obesos que personas que sufren hambre

Pocos se acuerdan de que en 2007 tuvimos una crisis mundial de producción de alimentos. En 2008 esa crisis no se reprodujo y la recesión económica que ahora está en marcha parece eclipsar todas las demás preocupaciones. Sin embargo, una reunión de alto nivel en Madrid hace algunas semanas nos recordaba que ambas crisis están dejando como secuela un aumento de la población con hambre o mal nutrida en el mundo. Y en Europa nos seguimos preguntando qué hacemos con nuestra política agraria común y qué tipo de agricultura queremos.

En el actual contexto de reorganización económica parece que la agricultura tiene una presencia marginal. La producción agrícola puede representar menos del 5% del PIB y de la población empleada en los principales países europeos. Sin embargo, la agricultura es una actividad esencial por razones distintas de su valor económico, aunque sea la base de la industria alimentaria, la mayor industria europea en términos económicos y de empleo. Lo es porque nuestra vida depende de ella. Aunque a algunos les pueda sorprender, hemos vivido durante siglos sin automóviles, sin electricidad, sin teléfonos ni televisión, pero nunca hemos vivido sin alimentos ni, desde que existe la sociedad organizada, sin agricultura. Ni, es la pura obviedad, lo podremos hacer en el futuro.

Hasta ahora no lo hemos hecho mal. Las predicciones maltusianas que se han hecho en diferentes momentos no se han cumplido, y la producción de alimentos ha ido aumentando más que la población, de forma que en términos globales la actual producción de alimentos podría en teoría ser suficiente para alimentar a toda la humanidad. Ello se ha conseguido de dos formas simultáneas, aumentando la superficie cultivada y haciendo que la agricultura sea cada vez más eficiente. Ya desde el inicio mismo de la agricultura hemos utilizado cualquier tecnología que estuviera a nuestro alcance para producir alimentos: mejores semillas, aperos de labranza, sistemas de cultivo y de riego, abonos y fitosanitarios.

Pero en este momento tenemos delante de nosotros una situación compleja. La demanda de alimentos se incrementa a la vez por el aumento de población y por una población más exigente. Pero no queremos recurrir a aumentar el terreno cultivado a partir de terrenos salvajes.

La deforestación nos preocupa por los efectos que tiene en el cambio climático y por la pérdida de diversidad biológica que representa. Sabemos además que algunas de nuestras prácticas agrícolas son muy agresivas para el medio ambiente. En nuestro país, el regadío consume más del 70% del agua superficial, y el uso excesivo de abonos y pesticidas es una importante causa de contaminación. Nos preguntamos, por tanto,si estamos consumiendo recursos irrecuperables en el futuro. Y sobre todo, tal como nos ha recordado la última reunión de Naciones Unidas en Madrid, no estamos cumpliendo el objetivo de reducir a la mitad el número de personas hambrientas en el mundo en el horizonte de 2015. Nos encontramos en un mundo en el que se produce la terrible paradoja de que el número de individuos con un problema de obesidad puede haber superado al de personas con hambre.

Es en este entorno en el que el presidente de la Comisión Europea solicitó al Grupo Europeo de Ética de las Ciencias y las Nuevas Tecnologías una opinión sobre cuál es el marco en el que puede plantearse el uso de nuevas tecnologías en la agricultura. Porque aunque sepamos que la agricultura ha sido siempre una actividad dependiente de las tecnologías disponibles, algunas de ellas han planteado conflictos importantes. Por citar dos ejemplos recientes, las plantas modificadas genéticamente o los biocombustibles son objeto de discusiones intensas en Europa, en las que diferentes países miembros y diferentes colectivos sociales presentan actitudes muy contrastadas. Pero además nos encontramos en Europa en un entorno de reforma de la Política Agraria Común y con las negociaciones para la liberalización del comercio internacional encalladas por el tema de los precios agrícolas y las subvenciones a la agricultura.

En la opinión se trata de identificar los criterios básicos que sirvan a la hora de tomar decisiones y que se resumen en que las nuevas tecnologías deberían aplicarse en agricultura si contribuyen a asegurar una alimentación suficiente y segura para los humanos y si contribuyen a que esta producción pueda mantenerse a largo plazo.

Como ejemplo, desde esta perspectiva se puede tratar de enfocar dos de las cuestiones polémicas en Europa. Se puede reconocer que debe evitarse el cultivo de biocombustibles cuyo uso compita con la producción de alimentos, pero aceptar al mismo tiempo que pueden ser una alternativa a la dependencia del petróleo y ser un cultivo interesante para algunos agricultores. Por tanto, puede recomendarse que se cultiven en terrenos en barbecho y que se acelere la investigación para tratar de que el combustible se produzca a partir de lignocelulosa y no de almidón.

Igualmente puede reconocerse que las plantas transgénicas pueden dar lugar a cultivos más productivos, pero su uso debe hacerse en condiciones de un análisis detallado del impacto en relación con los posibles riesgos y beneficios que aporten.

Pero en Europa la agricultura es un tema muy político. Lo es en tanto que la Política Agraria Común sigue representando la mayor aportación del presupuesto comunitario y de ella depende la actividad de muchas zonas rurales y en tanto que esta misma política está en el centro de las discusiones internacionales sobre comercio. Por tanto, si se sigue la recomendación de introducir criterios éticos en la agricultura habrá que reconocer que el acceso a los alimentos es un derecho para todos los individuos del planeta y que la actividad agrícola en todas sus formas debe realizarse de forma sostenible desde el punto de vista social y ecológico. Y debería ser necesario que este tipo de criterios esté presente en las negociaciones internacionales.

En este entorno se propone que Europa tome sus responsabilidades como primer actor mundial en el comercio de alimentos y como defensora de valores que se proclaman desde la Unión Europea. Por ello Europa debería mantener el nivel que ha tenido siempre en el desarrollo de tecnologías que promuevan al mismo tiempo la producción agrícola y respeten el medio ambiente y la diversidad biológica. Europa podría ser determinante en la forma como se introducen estas tecnologías permitiendo que tengan acceso a ellas quienes más los necesitan y que se haga con respeto a las estructuras sociales y al conocimiento local europeo y en el contexto global. Por ejemplo, la introducción de ciertos criterios de propiedad intelectual en la producción de alimentos o la gran concentración en pocas manos de algunas de las etapas de su producción y distribución pueden acabar siendo una barrera para el acceso de quienes las necesitan a las nuevas tecnologías y sus productos. En las actuales discusiones internacionales, Europa puede ser decisiva para que se introduzcan en temas relativos a la agricultura y la alimentación criterios que respeten aquellos valores que decimos defender.

Pere Puigdomènech es miembro del Grupo Europeo de Ética de las Ciencias y las Nuevas Tecnologías.

sábado, 28 de marzo de 2009

La Política Agrícola Común agoniza

Fuente:Le Monde diplomatique No. 21, Enero 2009
http://www.eldiplo.com.pe/La-Politica-Agricola-Comun-agoniza


por Jean-Christophe Kroll y Aurélie Trouvé*
Cuando las instancias europeas hacen oídos sordos
Jean-Christophe Kroll y Aurélie Trouvé*

Los veintisiete países miembros de la Unión Europea adoptaron el 20 de noviembre de 2008 el “balance de salud” de la Política Agrícola Común (PAC). Este acuerdo, que persigue la “modernización” de la PAC con vistas a una nueva reforma en 2013, supone en los hechos su desmantelamiento. Acorde con las exigencias de la Organización Mundial del Comercio (OMC), no pone al empleo, a la seguridad alimentaria ni a la protección del medio ambiente, tanto en el Norte como en el Sur, en el centro del debate. Es la negación de su razón de ser.

Con cerca de quinientos millones de consumidores potenciales, la Unión Europea constituye el primer mercado agrícola y alimentario solvente del planeta.

Es la primera zona importadora y exportadora de productos agrícolas (en igualdad con Estados Unidos) (1). Esto equivale a decir que nada puede decidirse en la Organización Mundial del Comercio (OMC) sin la aprobación de la Unión Europea, actor principal en la desregulación del intercambio mundial. Es lo que ilustran las decisiones del Consejo de Ministros de Agricultura de la Unión, en ocasión del “balance de salud” de la Política Agrícola Común (PAC), preludio de una reforma profunda en 2013 (2).

La PAC fue durante mucho tiempo la única política común decidida en Bruselas y financiada colectivamente con el presupuesto de la Unión. Esto explica su peso determinante en los gastos comunes (45% hoy en día). También que durante mucho tiempo haya sido considerada como una de las bases de la construcción europea, antes de que los liberales vieran en ella un despilfarro presupuestario y una traba para la competitividad económica de la Unión.

La PAC, implementada en la conferencia de Stresa (Italia) en 1958, tenía como objetivo explícito garantizar la seguridad alimentaria de la Comunidad Económica Europea (CEE). Para eso era necesario estabilizar los precios agrícolas en un nivel suficientemente atractivo como para incitar a los agricultores a producir, y que al mismo tiempo fuera razonable para los consumidores. Este “apoyo a los precios” reposaba en un sistema de compras públicas con una tarifa mínima garantizada y la constitución de stocks reguladores. Esta decisión equivalía a reconocer explícitamente que la referencia a las cotizaciones mundiales no era pertinente para orientar la producción en función de las necesidades a satisfacer, y que la inestabilidad de los mercados agrícolas justificaba una intervención reguladora por parte de los poderes públicos (3).

Así se implementaron, producto por producto, Organizaciones Comunes de Mercado (OCM), dirigidas a garantizar la “preferencia comunitaria”. Se trataba de otorgar prioridad a la producción interna, gracias a un sistema de derechos de aduana establecidos sobre las importaciones. Estos derechos se ajustaban permanentemente según el nivel de las cotizaciones mundiales, entonces estructuralmente inferiores a los precios europeos. Sin embargo, ya existían algunas brechas en ese sistema; por ejemplo, la entrada sin derechos aduaneros de productos oleaginosos ricos en proteínas (colza, soja y girasol, principalmente utilizados para los animales), una excepción concedida en el marco del Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio (GATT) desde los años ’60.

Muy rápidamente, la PAC demostró ser eficaz. Gracias a la seguridad de los precios, las inversiones se desarrollaron masivamente, los rendimientos y la productividad del trabajo estallaron, lo que hizo posible producir más con menor cantidad de mano de obra. El numeroso personal vino así a engrosar las filas de los trabajadores de la industria.

Pero a partir de los años ’70, el dispositivo se estancó. La autosuficiencia fue superada en los principales productos que gozaban de una OCM, como los cereales y la leche. Los excedentes se acumulaban y debían ser vendidos en el mercado mundial mediante costosos subsidios a la exportación (4).

Ofensiva del Reino Unido

Simultáneamente, el éxodo agrícola prosiguió a un ritmo sostenido, mientras el empleo industrial se hacía más escaso. Finalmente, la intensificación y la especialización de los sistemas de producción se vieron acompañados por una presión creciente sobre el medio ambiente.

La crisis se exacerbó en los años ’80, después de un estancamiento de la demanda internacional y del desarrollo de la producción en los países emergentes. Los precios mundiales se derrumbaron y estallaron los gastos comunitarios de subsidios a las exportaciones. Al Reino Unido, que se unió a la CEE en 1973, le resultó fácil denunciar los excesos de la PAC; la primera ministra Margaret Thatcher encontró cada vez más aliados dentro y fuera de la Comunidad para exigir una reforma profunda durante la negociación comercial que se inició en el GATT, a fines de 1986, en Punta del Este.

Era el momento de la desregulación, para restaurar el libre juego de los mercados que se suponía iba a beneficiar a todos. Así, los consumidores y los contribuyentes de los países desarrollados vieron caer los precios de los alimentos y los impuestos; en cuanto a los países pobres del Sur, podrían enriquecerse exportando los productos para los cuales disponían de ventajas comparativas, aunque tuvieran que importar los productos alimenticios básicos que los países desarrollados se proponían suministrarles a bajo precio.

A partir de 1992 se desencadenó un proceso continuo de reconstrucción de las OCM. Sólo la leche, que desde 1984 estaba sometida a un régimen específico de cuotas, escapó hasta 2003. Las cuotas lecheras, un instrumento de control de los volúmenes de producción, permitieron reducir de manera espectacular los gastos de apoyo y garantizaron precios remuneradores a la producción (5).

En los demás productos, las reformas sucesivas de 1992, 1999 y 2003 estuvieron dirigidas a acercar los precios internos a los precios mundiales y a poner a la PAC de conformidad con la OMC.

Las retenciones aduaneras variables fueron reemplazadas por retenciones fijas, que fueron reduciéndose progresivamente, en el marco de la apertura de los intercambios. En “compensación”, los agricultores reciben ayudas directas por hectárea. Luego de la “desconexión” de estas ayudas en 2003, ya no están obligados a producir para percibirlas. Pero esas ayudas continúan ligadas a las hectáreas, aunque se siga, como en el pasado, subsidiando con fondos públicos la sustitución de trabajo por capital y la carrera por el aumento de tamaño de las explotaciones en detrimento del empleo.

Los productores devienen inútiles

La paradoja de este neoliberalismo engañoso es que se siguen pagando importantes ayudas directas a la agricultura. Sin embargo, más allá de la incoherencia ideológica del discurso, se puede entrever una explicación para todos esos cambios. El apoyo a los precios y la protección del mercado europeo correspondían al objetivo inicial de consolidar la competitividad de la agricultura, del sector agroalimentario y de la distribución, centrado en el desarrollo de un mercado interno que se iba extendiendo con la llegada de nuevos países miembros.

Pero cuando las grandes empresas de transformación y de distribución fortalecieron suficientemente su competitividad en el mercado europeo, comenzaron a desarrollar su actividad hacia el exterior de la Unión. A partir de los años ’90, la caída de los precios agrícolas y el acceso a aprovisionamientos importados de menor costo reforzaron su competitividad internacional. El resultado lógico de ese proceso fue la deslocalización de las actividades de transformación al lugar donde se proveían, es decir, fuera de la Unión. Es lo que ilustra el ejemplo de la empresa Doux, que transfirió una parte de su aprovisionamiento de pollos y de su actividad de matadero a Brasil (6). Entonces los productores agrícolas europeos que habían jugado la carta de la internacionalización descubrieron que se habían vuelto inútiles.

Esta política provocó importantes daños sociales y ambientales, mientras que la liberalización de los intercambios estuvo acompañada de una inestabilidad creciente de las cotizaciones mundiales, con fluctuaciones sin parangón con los costos de producción. Cuando las cotizaciones se encuentran en su nivel más bajo, las explotaciones agrícolas más productivas de los países ricos no pueden subsistir sin recibir importantes ayudas directas; a comienzos de los años 2000 estas ayudas representaban más del 50% del ingreso agrícola promedio europeo (7).

A la inversa, como esas ayudas están actualmente desconectadas de los precios y del tipo de producción, constituyen rentas indebidamente pagadas, cuando los precios están altos, a algunas categorías de productores. Así, los cerealeros europeos siguen percibiendo subsidios masivos aun cuando los precios de los cereales y sus ingresos se han duplicado durante el año 2007 y el primer semestre de 2008 (8). Y como estas ayudas siguen vinculadas a la superficie, sin ningún techo por explotación o por trabajador activo, la concentración de las explotaciones prosigue inexorablemente. En algunos nuevos Estados miembros, como Polonia o Rumania, amenazan a un sector que emplea a más de un tercio de la población activa; fragilizan especialmente a la pequeña agricultura familiar de autosubsistencia que, sin embargo, tiene el papel de un colchón social ante la crisis del empleo.

El balance medioambiental de la PAC parece igualmente deplorable. Para dar una buena impresión, la Comisión Europea ha adornado todas sus reformas con un barniz medioambiental al estilo de la eco-condicionalidad y del desarrollo rural, mostrado desde 1999 como el “segundo pilar de la PAC”. Sin embargo, este disfraz no puede ocultar el movimiento de fondo de liberalización de los mercados agrícolas, con su corolario, la selección y especialización de las explotaciones más competitivas. Una evolución que se hace en detrimento de los sistemas más autónomos y más económicos (cultivo de pasturas, especialmente), generadores de efectos positivos para el paisaje, la biodiversidad, la calidad del agua y de los suelos (9). También está acompañada de una concentración de la producción en las regiones más competitivas y de una desertificación en las regiones más desfavorecidas. En términos de un ordenamiento del territorio, lo que en realidad se ha producido es un verdadero desorden territorial de la producción.

Una crisis previsible

Las consecuencias para los países más pobres son igualmente desastrosas. Las prácticas de dumping de los países ricos se han normalizado en el marco de la OMC, ya que la caída de los precios fue compensada por ayudas directas masivas, tales como los subsidios “desconectados” de la PAC, que la OMC considera que no tienen efecto distorsivo sobre los intercambios. Conjugados con el desmantelamiento de las protecciones aduaneras (la única política de protección accesible para los países pobres), este dumping lleva a una destrucción inexorable de las capacidades de auto-aprovisionamiento de los países más pobres y a un aumento dramático de la dependencia alimentaria. Finalmente, el desmantelamiento, en todos los países, de los mecanismos de apoyo de los precios y del almacenaje de los productos, impide cualquier reacción posible en caso de tensiones en los mercados. Así, los stocks de cereales han disminuido regularmente desde 1995, hasta llegar en 2008 al nivel más bajo desde hace 25 años.

La crisis alimentaria mundial no debe sorprender. Los desequilibrios estructurales se revelan siempre a partir de acontecimientos coyunturales: el aumento brutal de los precios alimentarios en 2007 agravó una situación endémica ya dramática –925 millones de personas subalimentadas, de las cuales 75 millones se agregaron en 2007, según la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO)–. Esta situación remite a desigualdades mundiales inaceptables, que son consecuencia de decisiones económicas desastrosas. Pero la Unión Europea ha apoyado esas decisiones en el Fondo Monetario Internacional (FMI), en el Banco Mundial, en sus negociaciones bilaterales con los países del Sur y en las negociaciones multilaterales. Para acelerar un compromiso en la OMC, Europa reformó por anticipado su PAC en 2003.

Cierto es que no se trata de rehabilitar la PAC “histórica”, cuyos daños sociales y ambientales ya se han señalado. Pero esto no puede llevar, en dirección contraria, a justificar el desmantelamiento de todo mecanismo de regulación de los mercados. También lo es que la mayoría de los precios cae fuertemente desde hace algunas semanas. Pero esta evolución de los precios indica sobre todo una inestabilidad crónica de los mercados, a la cual las instancias comunitarias e internacionales proponen dar libre curso. Todo ocurre como si el reciente cambio en las cotizaciones ya hubiera hecho olvidar la aguda crisis y las revueltas del hambre de la primavera de 2008 en decenas de países del Sur (10).

Después de haber explicado, en abril de 2008, que esta crisis sería saludable a largo plazo, Pascal Lamy, director general de la OMC, planteaba sus condiciones: “Si queremos que eso ocurra, es necesario que el comercio funcione”, aun cuando “a corto plazo ¡las noticias no sean buenas para muchos países en desarrollo (11)!”. Aquí parece necesario parafrasear la famosa frase de John Maynard Keynes: a largo plazo, cuando la medicina de Lamy dé finalmente sus frutos, estarán todos muertos. Pero esto no molesta para nada al director general de la OMC, que persiste en relanzar la negociación para una conclusión del ciclo de Doha (12) y para una liberalización sin precedentes de los intercambios agrícolas. Después de un intento en julio, donde India rechazó las condiciones del acuerdo para proteger a sus propios agricultores, Lamy convocó a una reunión ministerial a mediados de diciembre. Puede contar con el apoyo de Meter Mandelson, quien lo sucedió como encargado del comercio exterior de la Comisión Europea, para intentar imponer la aprobación de un acuerdo en la OMC antes del final de la presidencia de George W. Bush.

Las instancias comunitarias ignoran, por su parte, las múltiples alertas lanzadas por el mundo asociativo, los investigadores y un número creciente de dirigentes políticos y profesionales. Prosiguen, como si nada ocurriera, con el desmantelamiento de los instrumentos de regulación de los mercados agrícolas. Poco importa que el mito liberal se derrumbe y que los poderes públicos intervengan masivamente para salvar a los mercados financieros. Poco importa que Estados Unidos haya abandonado la desconexión desde 2002, en beneficio de “ayudas agrícolas contra-cíclicas”, ajustadas en función de la situación de los mercados (13). En Bruselas, el dogma de la desregulación y del laisser-faire sigue vigente. En efecto, en las decisiones adoptadas el 21 de noviembre de 2008 en ocasión del “balance de salud” de la PAC, nada deja entrever alguna inflexión en la lógica que está en práctica desde 1992: siempre menos regulación pública (supresión progresiva de las cuotas lecheras, reducción del apoyo a los precios), siempre más desconexión de las ayudas (a pesar del derroche y de las inequidades flagrantes observadas), siempre menos solidaridad entre los Estados y las regiones, con un refuerzo de cofinanciamiento por las administraciones nacionales y territoriales, que no es ni más ni menos que una renacionalización de las políticas agrícolas (14).

Mientras se acelera el “desordenamiento del territorio” en nombre de la competitividad, se propone, en nombre del desarrollo rural, corregir marginalmente los daños más evidentes. A pesar de las declaraciones de principio sobre las nuevas demandas sociales, resulta forzoso constatar que el objetivo principal de la Comisión Europea sigue siendo proseguir, bajo una forma renovada, la reestructuración “productivista” de la agricultura.

Sin embargo, la Unión Europea podría desempeñar un papel determinante para reorientar las negociaciones en curso y promover un nuevo orden alimentario mundial. Soluciones existen. Soluciones que se apoyan en el principio de la soberanía alimentaria, lo que supone una regulación concertada del intercambio internacional, bajo la autoridad de las Naciones Unidas. En este nuevo marco, la estabilización de las cotizaciones mundiales y la garantía de precios internos estables, que reflejen los costos reales de producción, deberían suponer, como devolución, un refuerzo de las condiciones sociales y ambientales de producción, un control de los volúmenes y una redistribución de las ayudas entre los agricultores.

La solidaridad con los países pobres también exige el abandono de los acuerdos de librecambio, en beneficio de acuerdos preferenciales reforzados, el aumento de la ayuda pública para el desarrollo agrícola y el abandono de cualquier producción de agrocarburantes que entre en competencia con las producciones alimentarias.

Finalmente, la crisis alimentaria no puede resolverse en detrimento de los imperativos ecológicos, porque los desequilibrios climáticos y el agotamiento de los suelos son otros tantos factores agravantes. El informe de Evaluación Internacional del Papel del Conocimiento, la Ciencia y la Tecnología en el Desarrollo Agrícola (EISTAD, según su sigla en francés) pone por ejemplo el acento sobre el desarrollo de la agro-ecología, sobre los circuitos verdes y sobre la valorización de los conocimientos locales (15).

REFERENCIAS

(1) Véase el Manual de Estadísticas de la Conferencia de las Naciones Unidas para el Comercio y el Desarrollo (UNCTAD), Ginebra, 2008. El primer lugar de la Unión Europea es en valores y para el conjunto de los productos agroalimentarios, excepto los productos forestales y de la pesca.

(2) La última reforma de la PAC decidida en 2003, para el período 2005-2013, incluía una cláusula que establecía un encuentro en 2008 para realizar una evaluación del estado de situación en la mitad del período y ajustes eventuales de la reforma. Esta cláusula fue bautizada como “balance de salud” de la PAC.
(3) Véase el análisis de Jean-Marc Boussard, “Faut-il encore des politiques agricoles?”, Déméter 2001, Economie et stratégies agricoles, Armand Colin, París, 2000, pp. 139 a 204.

(4) Estos subsidios, denominados restituciones, se pagan a los exportadores para cubrir la diferencia entre el precio mínimo garantizado a los productores europeos y el precio de venta, mucho más bajo en ese momento, en el mercado mundial.

(5) Estos gastos representaban el 40% del presupuesto agrícola de la CEE a comienzos de los años ‘80, y el 6% en la Unión Europea en 2005, según la Comisión Europea.

(6) Véase Tristán Coloma, “Quand les volailles donnent la chair de poule”, Le Monde diplomatique, París, julio de 2008.

(7) Boletín estadístico del Instituto Nacional de Estadística y de Estudios Económicos, París, julio de 2008.

(8) Estadísticas agrícolas anuales, Ministerio de Agricultura y Pesca, París, 2008.

(9) Comisión Europea, “Environmental Integration and the CAP”, Comisión Europea, Bruselas, 2002.

(10) Véase Anne-Cécile Robert, “Rares sont les agriculteurs qui cultivent le blé”, Le Monde diplomatique, París, mayo de 2008.

(11) Entrevista con la Agencia de Prensa Africana, 20-4-08.

(12) Este ciclo de negociaciones en la OMC, que sigue a la ronda de Uruguay de 2001, está todavía en curso, aunque su conclusión estaba inicialmente prevista para antes del 1-1-05.

(13) En 2008, una gran mayoría del Congreso estadounidense votó una reforma de la política agrícola, para reforzar sus instrumentos de regulación de los mercados y de los ingresos.

(14) Véase Comisión Europea, 20-11-08, http://ec.europa.eu/agriculture/healthcheck/index_fr.htm

(15) Este estudio, realizado a escala internacional, se hizo público el 15-4-08, www.agassessment.org

viernes, 13 de febrero de 2009

Crisis económica en China: la fábrica del mundo se agrieta (actividades El País de los Estudiantes)




Pasajeros tratan de asegurarse un asiento en un tren en la estación de Wuxi

Pasajeros tratan de asegurarse un asiento en un tren en la estación de Wuxi


La crisis forzará a millones de obreros chinos a volver a sus pueblos este año - Pekín teme que se produzcan las mayores protestas sociales desde 1989

La enorme plaza que da entrada a la estación de tren de Guangzhou, capital de la provincia sureña de Guangdong, es un hormiguero a las siete de la tarde. Cientos de emigrantes descansan en el suelo, junto a los fardos en los que se aprietan sus pertenencias. Rostros hastiados, miradas perdidas. Los restos de comida y las hojas de periódicos hablan de largas horas de espera. Bajo el eslogan Continúa el proceso de apertura y reforma, una pantalla gigante rompe la noche con imágenes de playas paradisíacas y aguas turquesas. Una visión muy distinta de la realidad de estos antiguos campesinos, que se han visto obligados a regresar a sus pueblos ante la falta de actividad o el cierre de las fábricas en las que trabajaban en el delta del río Perla -el principal centro manufacturero del país- a causa de la crisis.

    China

    China

    A FONDO

    Capital:
    Pekín.
    Gobierno:
    República comunista.
    Población:
    1,330,044,544 (est. 2008)

Chen Jian (nombre ficticio), de 23 años, llegó a la estación hace 13 horas. "La fábrica de maletas en la que trabajaba tenía hace unos meses entre 5.000 y 6.000 empleados. Eran 10 horas al día, siete días a la semana. Ahora no da para más de cinco horas, tres o cuatro días, y el salario ha bajado de unos 2.000 yuanes (220 euros) a 1.300 (145 euros). No nos han despedido, simplemente han reducido el número de horas, y ya no compensa", asegura este nativo de la provincia de Sichuan.

La situación se reproduce entre muchos de los viajeros que esperan la salida de sus trenes bajo la mirada de los policías. Forzados por la falta de tajo, han decidido irse a sus casas a pasar las fiestas del Año Nuevo chino semanas antes de lo que lo habrían hecho normalmente.

El proceso de reforma y apertura lanzado por Deng Xiaoping hace 30 años ha convertido China en la fábrica del mundo. Pero el desplome de la demanda extranjera le ha asestado un duro golpe. Las exportaciones cayeron un 2,8% en diciembre, la mayor caída en 10 años. Ya retrocedieron un 2,2% en noviembre, la primera vez que experimentaban un descenso en más de siete años. Miles de empresas han echado el cierre. La crisis se ha sumado al efecto que ya tenían las mayores exigencias de calidad, leyes laborales y medioambientales más estrictas, y la apreciación del yuan.

El presidente chino, Hu Jintao, ha asegurado que el país se enfrenta este año a una situación "muy sombría" en el empleo, y que afrontar la crisis va a ser una "una prueba de la capacidad del Partido Comunista para gobernar". El Banco Mundial prevé que la economía china crezca un 7,5% en 2009, el valor más bajo de los últimos 19 años. El Gobierno prevé un 8%. El Fondo Monetario Internacional y el Royal Bank of Scotland pronostican un 5%, la peor cifra desde la revuelta de Tiananmen, en 1989.

La ralentización económica podría forzar el cierre del 20% de las fábricas de Guangdong, según organizaciones laborales provinciales. Algunos economistas calculan que 20 millones de emigrantes de los 160 millones con que cuenta el país podrían verse obligados a regresar a sus pueblos este año.

El Gobierno ha fijado como "prioridad absoluta nacional" mantener el crecimiento para crear empleo, y ha reaccionado con medidas tajantes ante el riesgo de que se dispare la inestabilidad social. A principios de noviembre, aprobó un plan financiero por valor de cuatro billones de yuanes (440.000 millones de euros) hasta 2010 para reactivar la economía, impulsar el consumo interno y reducir la dependencia de las exportaciones, que representan el 40% del producto interior bruto; y ha pedido a los empresarios que no lleven a cabo despidos masivos.

El impacto de la crisis se nota incluso en la propia capital de Guangdong. En los comercios de la calle Shang Jiu, una de las más animadas de Guangzhou, flotan los carteles anunciando saldos. "La crisis empeora. La fábrica ha cerrado. Juego completo de sábanas por 50 yuanes [5,5 euros]", dice uno. "Cazadoras de piel. Antes, 1.280 yuanes [142 euros]. Ahora, 99 [11 euros]. Para pagar los créditos de la factoría", señala otro. ¿Realidad o herramienta publicitaria? El hecho es que "los clientes no compran", afirman los vendedores.

Para palpar cómo está afectando el parón mundial a China, lo mejor es viajar a Dongguan, 60 kilómetros al este de Guangzhou. Todas las carreteras que conducen a Dongguan -cuya municipalidad ha pasado de 1,1 millones de habitantes en 1978 a 8,7 millones en 2007- están flanqueadas de fábricas. Algunas son grandes complejos industriales con varias decenas de miles de operarios; otras, talleres familiares. Aquí se producen desde componentes electrónicos hasta juguetes, zapatos o relojes. Todos esos artículos que, gracias a su bajo precio, han inundado el planeta y han permitido a China convertirse en la cuarta economía del mundo.

El cielo gris, los inmuebles ocres, la continua sucesión de áreas industriales y los monos de trabajo colgados en los balcones de los edificios de dormitorios anexos a las fábricas imprimen un aire triste a la región.

Pero muchos de esos uniformes de trabajo ya no se balancean al aire. Muchos talleres han dejado de producir y los bloques de dormitorios se elevan sin inquilinos, como gigantes dormidos. En octubre cerraron 700 empresas en Dongguan. El Gobierno de Guangdong pretende aumentar el nivel tecnológico de las empresas en la provincia, de ahí que haya impulsado también el desplazamiento de algunas compañías hacia el interior del país. "Vaciar la jaula para dejar sitio a los nuevos pájaros", ha dicho Wan Qingliang, vicegobernador provincial.

En una de las calles de la ciudad duerme un taller que ni siquiera ha sido estrenado, sorprendido a contrapié por la crisis. Sobre las paredes de las factorías huecas se repiten la frase se alquila y números de teléfono escritos en carteles de intenso color rojo. "El empresario que la tenía arrendada desde hacía más de tres años la desmontó hace dos semanas debido a la crisis. Esperemos que tras las vacaciones del Año Nuevo chino, la gente regrese para continuar los negocios", dice Wang, una mujer que contesta a uno de estos números.

Las fábricas que no han cerrado han disminuido la actividad, y sus trabajadores se ven obligados a permanecer en los dormitorios o a deambular ociosos por la ciudad, en la que, aparte de tiendas, restaurantes y karaokes, hay poco más. "Sólo trabajamos cinco horas diarias de lunes a viernes. Y en las habitaciones, que son de 8 o 10 personas, ahora estamos 4 o 5", explica Wang Shuang, una chica menuda de 19 años, mientras pasea por un mercadillo acompañada de su hermana gemela, Wang Fang.

A pesar de que ganan menos, las dos jóvenes han decidido aguantar en la empresa de componentes electrónicos, ya que en su pueblo de la provincia de Guizhou, una de las más pobres de China, hay poco que hacer. "Tras las fiestas, volveremos. Esto es más desarrollado", dicen, enfundadas en unos vaqueros ajustados. "Para estos emigrantes, es muy difícil retomar el trabajo y el estilo de vida que tenían antes de dejar sus pueblos", asegura Yuen Pau Woo, presidente de la Fundación Asia Pacífico de Canadá. "Sin embargo, el paquete de estímulo fiscal aprobado por Pekín puede crear empleos en otras áreas".

Desorientados ante la quiebra de su negocio o la pérdida de empleo, algunos empresarios y trabajadores acuden a Zhou Qingfang, un adivino y curandero que ofrece sus servicios en una calle de Dongguan. "Me preguntan qué socio buscar, qué hacer tras quedarse sin empleo, y yo, en función de su nombre, la fecha de nacimiento o su elemento chino, les sugiero la dirección que deben seguir", dice este hombre de 70 años, quinta generación familiar de videntes. "Hace unos meses, venían 10 o 20 personas al día. Ahora, son más de 30", afirma Zhou.

Un centenar de kilómetros al sureste, en el puerto de Shenzhen, fronterizo con Hong Kong, y una de las principales vías de salida de mercancías de la fábrica del mundo, se percibe claramente la crisis. "Desde principios de septiembre, salen muchos menos contenedores. La actividad ha caído más de un 30%", asegura Zhang Qingshen, empleado en una de las empresas que operan en la terminal internacional de Shekou.

"No me iré hasta que me paguen"

El fantasma del paro es una de las mayores preocupaciones del Gobierno chino, ya que la precariedad del sistema de seguridad social convierte la falta de trabajo en una bomba de relojería en este país de 1.300 millones de almas. Para el Partido Comunista Chino, que ha buscado, en buena parte, legitimarse en el poder gracias al rápido desarrollo económico, está en juego, también, su propia supervivencia.

Desde que comenzó la crisis, se han multiplicado las protestas. Es el caso de la empresa Jiang Rong, que se dedicaba a la fabricación de bolsos y maletas. Su propietario, taiwanés, se esfumó el 15 de diciembre, adeudando dos meses y medio de salario a los 300 trabajadores, y tres meses de alquiler de la fábrica, y las facturas de agua y electricidad.

Los empleados se echaron a la calle para pedir a las autoridades locales sus sueldos, pero éstas contestaron que sólo les pagarían el 60%, según reza un cartel pegado a la puerta de la factoría, situada en un barrio polvoriento de las afueras de Dongguan. Tras reclamar en vano al Departamento de Trabajo, se dirigieron en manifestación a las oficinas del gobierno local. Pero fueron recibidos a golpes por la policía. El 24 de diciembre, la fábrica dejó de dar comidas, y, tras 10 días de protestas, los trabajadores se resignaron, cogieron lo ofrecido y se marcharon.

Salvo unos cuantos. "A tres no nos dieron ni siquiera el 60%", afirma Dai Houxue, de 30 años, original de Guizhou. "Pero no me iré hasta que me paguen lo que me deben".



China se convierte en la tercera potencia de 2007 sobre el papel pero afronta un futuro díficil

El gigante asiático revisa su ritmo de crecimiento del pasado año del 11,9% al 13% aunque prevé bajar de los dígitos este año por primera vez en cinco años

El gigante asiático revisa su ritmo de crecimiento del pasado año del 11,9% al 13% aunque prevé bajar de los dígitos este año por primera vez en cinco años

China saca pecho sobre el papel mientras afronta una grave crisis social. El gigante asiático ha revisado hoy al alza el crecimiento de su Producto Interior Bruto (PIB) de 2007, que aumentó del 11,9% al 13%, lo que la convierte en la tercera economía mundial, por detrás de Estados Unidos y Japón y por delante de Alemania. No obstante, este hecho no le ha bastado para esquivar las turbulencias internacionales y afronta un díficil 2009 por el fuerte alza del paro y el cierre de empresas que ha condicionado 2008 y que todavía no está registrado en esta estadística.

Según los datos desvelados hoy por el Buró Nacional de Estadístcas, el PIB chino alcanzó los 3,76 billones de dólares (2,84 billones de euros), por encima de los 3,32 billones de dólares Alemania, que hoy ha publicado sus datos de 2008 con un fuerte impacto de la crisis en su economía.

China ya revisó la cifra de crecimiento del PIB de 2007 el pasado abril, cuando lo aumentó del 11,4% al 11,9%. Pero en esta ocasión, la cifra revisada indicaba el crecimiento más rápido del PIB chino desde 1993, cuando la economía se expandió el 13,5%.

A pesar del fuerte crecimiento en 2007, las previsiones para 2008 son mucho menos optimistas, ya que las expectativas de crecimiento se han visto recortadas por la desaceleración de la economía china durante el año y por el impacto de la crisis económica mundial en el país asiático. La economía china mostró una clara tendencia a la baja en 2008, con un crecimiento del 10,6% en el primer trimestre, del 10,4% en el segundo y del 9% en el tercero.

En los nueve primeros meses de 2008, China creció un 9,9%, por debajo de dos dígitos por primera vez en cinco años. A finales del pasado noviembre, el Banco Mundial (BM) revisó a la baja sus previsiones de crecimiento de China para 2008, del 9,8% que fijó en junio al 7,5%.


“Millones de trabajadores van a perder sus empleos”

J. R. - Pekín - 14/01/2009

David Dollar, estadounidense de 54 años, ha podido constatar con sus propios ojos la “increíble” —según la califica— transformación que ha experimentado China en las dos últimas décadas. Llegó por primera vez a Pekín en 1986, como profesor de Economía. Desde julio de 2004, es director de la oficina del Banco Mundial en China.

Pregunta. ¿Cómo ve la crisis en China?

Respuesta. Está teniendo un gran impacto sobre las exportaciones, el sector inmobiliario y la construcción. Es un momento realmente peligroso, con un efecto multiplicador. Millones de trabajadores van a perder sus empleos.

P. Pekín aprobó en noviembre un plan de estímulo por valor de cuatro billones de yuanes (440.000 millones de euros) hasta 2010. ¿Es suficiente?

R. El tamaño es correcto. Lo importante será su composición. Algunas partes son grandes proyectos de infraestructuras, que están bien, pero esto no salva puestos de trabajo en la exportación. China tiene una red de seguridad bastante bien diseñada. Dotarla de fondos es la medida de estímulo más eficaz en este momento, porque los desempleados que reciban algún ingreso gastarán.

P. ¿Cuánto va a durar esta difícil situación en China?

R. Es imposible predecirlo, pero el escenario más probable es que comience a salir de la crisis en seis meses, debido a un ligero repunte de Estados Unidos y a que el plan chino comenzará a dar resultados.

P. ¿Qué ocurrirá si la crisis se prolonga dos o tres años?

R. China tiene las herramientas para crecer al 7% anual durante años, independientemente de lo que ocurra a la economía mundial.

P. ¿Son estas herramientas el superávit fiscal y las cuantiosas reservas de divisas extranjeras?

R. Sí, pero lo importante es cómo se gasta el plan de estímulo. Cuando salgamos de ésta, China necesita tener otro modelo de crecimiento. Debe generar más demanda doméstica.

P. ¿Cuál es el principal logro de Pekín desde que lanzó las reformas hace 30 años?

R. La reducción de la pobreza. Al comenzar las reformas, China era más pobre que el África subsahariana. Pero en este tiempo ha sacado a más de 500 millones de personas de la pobreza. Desgraciadamente, en sanidad no se ha hecho gran cosa, aunque la situación es mejor que en la mayoría de los países en desarrollo. Necesita dedicar más a sanidad y educación. La gente se sentiría más segura.

P. ¿Ha tenido el proceso de desarrollo chino efectos negativos?

R. No para mí.

P. ¿Cuándo superará a EE UU y se convertirá en la primera economía del mundo? Actualmente es la cuarta.

R. Las estimaciones son que se produzca alrededor de 2035. Pero su renta por habitante será cuatro veces inferior, dada su población.

CLAVES

La economía china aumentó en el año 2007 un 11,4%, tres
décimasmás que en 2006, por encima del 10%por quinto año
consecutivo y elmayor en los últimos catorce años,
por lo que hamantenido el cuarto puestomundial.

El PIB chino continuó creciendo a un ritmo imparable y ascendió
a 24,66 billones de yuanes (2,33 billones de euros, o 3,41
billones de dólares), según las cifras publicadas por el Buró
Nacional de Estadísticas.

El crecimiento de la economía china en 2007 fue el mayor
de los últimos 14 años (en 1994, el aumento del PIB fue de un
13,1%).

China continúa, por tanto, tras EEUU, Japón y casi ha alcanzado
aAlemania, aunque están manifestándose ya los efectos de la
crisis que afecta a la economía mundial. Sin embargo, las predicciones
para este país no bajan su crecimiento del 7%para 2009.

ACTIVIDADES

Lectura

1. Indica el sentido del titular de la noticia.

2. Describe el lugar que aparece en la foto superior y comenta
cuál ha podido ser la causa de su actual su estado.

3. Explica el sentido de la expresión “echar el cierre” y escribe
una expresión sinónima.

4. Subraya en la noticia quién es el presidente chino
y a qué partido pertenece.

Localiza

5. Busca en elmapa las provincias y ciudades que
semencionan en el texto, e indica qué tipo de zonas son.

Analiza

6. Explica qué cambios se están produciendo en las zonas
industriales chinas.

7. Busca las causas de la rápida industrialización china
y las de la actual situación.

8. Escribe qué productos se fabrican sobre todo en China.

9. Indica qué papel tiene China en la economía mundial.

10. Describe cómo vive la población emigrante en
las zonas industriales chinas, y subraya cómo está cambiando
su vida.

11. Haz un listado de situaciones concretas que se han producido
a partir de la crisis.

12. Escribe qué medidas ha tomado el gobierno chino
ante la actual situación.

13. Haz una relación de las previsiones que hay respecto
a la evolución de la economía china.

14. Explica qué relación puede haber entre la crisis económica
y la inestabilidad social.

15. Indica en qué se basa el actual modelo de crecimiento
chino y cuál es el que preconiza el entrevistado
David Dollar.

16. Escribe cuál es el principal logro de la política económica china de los últimos 30 años y cuáles son sus principales carencias.

miércoles, 11 de febrero de 2009

Agricultura y crisis alimentaria (radio UNED)

Pulse botón derecho y seleccione 'Guardar destino como...'

Anális del tratamiento de la agricultura en las negociaciones multilaterales de estos últimos años y del papel de los países en desarrollo en la última Ronda Doha. Además la escasez imprevista y el incremento de los precios internacionales de los principales productos agrícolas han puesto en serías dificultades a los países en desarrollo, con economías muy dependientes de este sector y donde el problema alimentario es muy grave

lunes, 17 de noviembre de 2008

Nosotros alimentamos al mundo (documental)

(We feed the world)


ENLACE RECOMENDADO: http://www.karmafilms.es/nosotrosalimentamosalmundo/





Dirección y guión: Erwin Wagenhofer.
País:
Austria.
Año: 2005.
Duración: 96 min.
Género: Documental.
Producción: Helmut Grasser.
Música: Helmut Neugebauer.
Fotografía:
Erwin Wagenhofer.
Montaje: Erwin Wagenhofer.
Estreno en Austria: 30 Sept. 2005.
Estreno en España: 7 Noviembre 2008.
SINOPSIS

Documental sobre los alimentos y la globalización, sobre los pescadores y los agricultores, sobre los camioneros de larga distancia y los ejecutivos de grandes compañías, sobre la circulación de los alimentos, una película sobre la escasez dentro de la abundancia. "Nosotros alimentamos al mundo" ofrece una visión del proceso de producción de nuestra comida a la vez que responde a la pregunta de qué tiene que ver con todos nosotros el hambre en el mundo.


Fuente: http://www.labutaca.net/films/51/nosotrosquealimentamosalmundo.htm



"Nosotros Alimentamos el Mundo" traslada a la sociedad una mirada certera sobre la capacidad que tiene el capitalismo para transformarnos en canívales del planeta y de nosotros mismos. Un recorrido sorprendente sobre los modos de producción alimentaria y las formas de consumo, tras lo que emergen las consecuencias arrojando un dramático saldo.

"Desde el principio habíamos pensado hacer un documental detallado sobre los mercados de Viena. Cuando llegó el momento de escribir el guión o hacer el tratamiento para esta película, vagué por los mercados de la ciudad y pensé: ¿qué tienen de interesante los mercados? Y lo único que me interesaba a mí eran los productos. ¿De dónde provienen? La idea original era empezar en el mercado más famoso de Viena, el Naschmarkt, y echar un vistazo detrás de las cortinas. ¿De dónde viene todo eso, de dónde vienen los tomates y los demás productos? De hecho, empezamos con los tomates. Nos pusimos a investigar y así acabamos en España. Simplemente empezamos con la historia de los tomates" dice Erwin Wagenhofer, el director de la película.

fuente: www.ecologistasenaccion.org

viernes, 14 de noviembre de 2008

Planeta hambriento

Enlace AQUÍ (aplicación FLASH***):http://video.alisys.net/cajamadrid/obrasocial/planetahambriento/

PDF
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Noticia TV3 vídeo

http://www.miciudadreal.es/fotos/2007/3991.jpg

[foto de la noticia]

http://canales.laverdad.es/nuestratierra/nt20062008/imag/002D6CTGP1_1.jpg
AYUDA. Dos mujeres arrastran sacos de maíz recibidos gracias al programa de Naciones Unidas en Morulinga, Uganda, una zona devastada por la sequía. / AFP

el planeta hambriento
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“Planeta Hambriento. Lo que come el mundo” es una exposición que enseña y denuncia al mismo tiempo.

A través de las imágenes del americano Peter Menzel, se puede ser testigo de las desigualdades alimenticias que hay en el mundo, en el que el sobrepeso convive con la desnutrición. Esta muestra tiene cinco partes.



30 familias, 24 países, 600 comidas

Peter Menzel y Faith D’Aluisio, se autoinvitan a comer a la mesa de 30 familias en 24 países del mundo, con la intención de explorar la más antigua de las actividades sociales humanas: el comer.

Cualquiera que recuerde lo que se adquiría en una compra de comida hace 20 años sabe
que las dietas están cambiando, pero muy poca gente cae en la cuenta de que este fenóme- no está sucediendo a nivel mundial.

Algunos cambios en la dieta están ocurriendo como consecuencia de la globalización a medida que el capitalismo a gran escala va llegando a nuevos lugares del globo.

Otros son debidos a aumentos del nivel de vida que da lugar a que gente de lugares que eran pobres antaño ganan ahora lo suficiente para poder tener variedad en su dieta. Primero comiendo más carne y pescado, luego más pizzas y hamburguesas.

Algunos cambios se deben a los flujos de
inmigración, cuando trabajadores, inmigrantes y refugiados traen sus propias comidas a nuevos lugares, que adquieren nuevos paladares en retorno.

Para saber más de todo ello observamos
a familias medias típicas por todo el mundo mientras trabajaban sus tierras, iban a hacer la compra, cocinaban y comían. Al final de cada visita, creamos el retrato de cada familia rodeados por la compra de alimentos correspondiente a una semana. El resultado será un atlas culinario del planeta en un tiempo de cambio extraordinario.


Hambre en el mundo

Faith D’Aluisio nos dice: “Este es un viaje alrededor del mundo con cuchara y tenedor.
A mesa puesta. Un gigantesco restaurante virtual que muestra cómo se alimentan, compran y cocinan varias familias de países diferentes.

En este retrato de la comida en los cinco continentes —que esta exposición incluye—,
se observan los comportamientos ante la alimentación en un momento de cambio potenciado por la globalización y la inmigración,lo que provoca que muchos pueblos estén sobrealimentados y otros se mueran de hambre.”

En una fotografía sufriremos una intensa sacudida cuando veamos en la India a un niño escarbando en un vertedero, entre cuervos, para encontrar algo que llevarse a la boca.

Imposible
olvidar en esta mirada fotográfica al alma a través del tubo digestivo, en ese asomarse a la gran vergüenza del planeta: todavía quedan más de 800 millones de personas que sufren problemas graves por una alimentación insuficiente; y según el llamamiento urgente de la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), un buen grupo de países, todos en África, están en situación de emergencia porque atraviesan una nueva crisis de hambre.


Alemania. Familia Melander de Bargteheit.
Gasto semanal en comida: 375.39 Euros o $500.07
Comida favorita: papas fritas con cebolla, arenques con tocino,
fideos fritos con queso y huevo, pizza, postres de vainilla



EE.UU. Familia Revis de Carolina del Norte.
Gasto semanal en comida: $341.98
Comida favorita: spaghetti, papas, pollo con sésamo



Japón. Familia Ukita de Kodaira.
Gasto semanal en comida: 37,699 Yen o $317.25
Comida favorita: sashimi, fruta, pasteles, papas fritas



Italia. Familia Manzo de Sicilia.
Gasto semanal en comida: 214.36 Euros o $260.11
Comida favorita: pescado, pasta con ragú, salchichas,
barras de pescado congelado



Gran Bretaña. Familia Bayton de Collingbourne Ducis.
Gasto semanal en comida: 155.54 British Pounds o $253.15

Comida favorita: aguacate, sandwich con mayonesa, cóctel de gambas,
pastel de chocolate con crema



Kuwait. Familia Al Haggan de la ciudad de Kuwait.
Gasto semanal en comida: 63.63 dinar o $221.45

Receta familiar: Pollo biryani con arroz basmati



México. Familia Casales de Cuernovaca.
Gasto semanal en comida: 1,862.78 Mexican Pesos o $189.09

Comida favorita: pizza, cangrejo, pasta, pollo



EE.UU. Familia Caven de California.
Gasto semanal en comida: $159.18

Comida favorita: bistec, sundae de yogur con berries,
sopa de almejas, helado



China. Familia Dong de Pekin.
Gasto semanal en comida: 1,233.76 Yuan o $155.06

Comida favorita: cerdo frito en tiras con una salsa agridulce



Polonia. Familia Sobchinca de Konstancin-Ezora.
Gasto semanal en comida: 582.48 Zlotys o $151.27

Comida favorita: nudillos de cerdo con zanahoria,
apio y chirivía (una especie de nabo)



Egipto. Familia Ahmed del Cairo.
Gasto semanal en comida: 387.85 Egyptian Pounds o $68.53

Receta familiar: Quingombó con carne de oveja



Mongolia. Familia Batsuri de Ulan Bator.
Gasto semanal en comida: 41,985.85 togrogs o $40.02
Comida favorita: carne de oveja guisada



Ecuador. Familia Aime de Tingo.
Gasto semanal en comida: $31.55 (En Ecuador el dólar americano
es la moneda oficial)
Receta familiar: sopa de papa con zapallo (repollo)



Bután. Familia Namgai del pueblo Shingjei.
Gasto semanal en comida: 224.93 ngultrum o $5.03

Receta familiar: Callampas (champiñones), queso y cerdo



Chad. Familia Abubakar del pueblo Breidjing.
Gasto semanal en comida: 685 CFA Francs o $1.23
Comida favorita: sopa con carne fresca de oveja


La escasez en la abundancia

Mientras más de 800 millones de personas se tambalean de hambre, más de un tercio de la población de los países desarrollados sufre problemas de sobrepeso.

Planeta hambriento refleja esas diferencias a través de 24 países. Mientras en algunos, elevados porcentajes de su gente sufren problemas graves de malnutrición:

Chad, un 34%;
Guatemala, 25%;
Filipinas, 22%;

en otros, las personas obesas siguen aumentando:

un 20% en el Reino Unido, Alemania y Australia,
y un 35% en Estados Unidos.


http://www.marcvidal.cat/pindoles/images/2007/06/14/hungryplanet15.jpg

http://numerof.com/blog/wp-content/uploads/2007/09/Planeta_hambriento.jpg
Esta exposición llega precisamente en un momento en que se ha creado uno de los caldos
de cultivo más propicios de las últimas décadas para conseguir de una vez por todas acabar
con el hambre.

En palabras de Kofi Annan: “Si se deja pasar esta oportunidad, se perderán millones de vidas humanas que podrían haberse salvado, se negarán muchas libertades que podrían haberse conseguido y viviremos en un mundo más peligroso e inestable”.

Naciones Unidas insiste en un mensaje: el mundo nunca gozará de seguridad sin conseguir el desarrollo. Es uno de los asuntos en que más se detiene Planeta Hambriento el debate sobre la globalización –sin duda, uno de los grandes dilemas de nuestros días, con incontables perspectivas y consecuencias–, y la capacidad de conservar la gastrodiversidad, como en la naturaleza la biodiversidad, con toda su riqueza de ingredientes, de recetas, costumbres y presentaciones.


La Globalización, el turismo masificado y las grandes empresas involucradas en el negocio de la comida hacen que las estanterías de los supermercados americanos estén repletos de todo tipo de productos alimenticios. Es más, Mc Donald’s, Kentucky Fried Chicken, y Kraft son exportados a todos los rincones del planeta.






Detalle de la Exposición


“Big Portrait”


La primera sección de la exposición es un repaso de la producción de “Big Portrait”, para la que pasaron una semana con cada familia, fotografiando sus actividades relacionadas con obtener, producir y consumir alimentos.


El autor y la productora y escritora Faith D’Aluisio, recorrieron un total de 24 países en busca de las costumbre que en cada uno hay a la hora de comer. A través de este viaje fueron testigos de cómo ha cambiado la dieta global en los últimos veinte años, sobretodo como consecuencia del fenómeno de la En la segunda sección, “Gastrodiversidad”, se encuentran las imágenes de las familias que consiguió fotografiar Menzel.

Estas son representativas de cada uno de los países en los que estuvieron. De esta manera, el visitante puede comparar las imágenes y darse cuenta de las desigualdades que hay entre las regiones del planeta.


Gastrodiversidad

En la segunda sección, “Gastrodiversidad”, se encuentran las imágenes de las familias que consiguió fotografiar Menzel.

Estas son representativas de cada uno de los países en los que estuvieron. De esta manera, el visitante puede comparar las imágenes y darse cuenta de las desigualdades que hay entre las regiones del planeta.


Globalización.

No solo fotografiaron a familias sino que realizaron un amplio reportaje en supermercados, puestos de comida ambulante y todas aquellas cosas que describieran la cultura y el estado de la gastronomía en cada país.


Mientras hay familias que disfrutan de una gran diversidad de alimentos que puede que no se acaben en una semana, otras familias pasan esos siete días con algunas hortalizas y arroz. Por no mencionar los que no tienen nada.

En esta parte también hay sitio para la comida rápida, cada vez más extendida y claro ejemplo de cómo ha influido la Globalización en los nuevos malos hábitos alimenticios.


Del cazador-recolector a la comida rápida

“Del cazador-recolector a la comida rápida”. Este es el título de la tercera sección temática en la que se habla sobre la evolución que ha sufrido la comida y su origen desde los tiempos de los comida y su origen, desde los tiempos de los cazadores y recolectores, pasando por la evolución de la agricultura o la ganadería y hasta la actualidad.

Las imágenes de Menzel sirven de denuncia de una realidad humillante. Hoy en día en el mundo se producen suficientes alimentos para poder dar de comer a toda la humanidad. Sin embargo, hay millones de seres humanos que apenas tienen para una comida diaria o que mueren de hambre.

En la actualidad existen más de 800 millones de personas que padecen graves problemas derivados de una alimentación insuficiente.

La Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) advierte de que un grupo de países africanos están al borde de atravesar una crisis de hambre.

En el lado opuesto, más de un tercio de la población de los países desarrollados tiene problemas de sobrepeso, y la obesidad está el mismo en cualquier parte del planeta. Lo único que puede variar es la hora y el tipo y cantidad de alimento que se ingiere. Así pasamos del tradicional desayuno inglés con huevos fritos, tostadas y bacon al puñado de arroz en los países tercermundistas.


Uno de los hechos más sorprendentes que muestra “Planeta hambriento. Lo que come el mundo” es que cuanto más próspero es un país, peor elección se hace de los alimentos, ya que es donde los alimentos contienen más azúcares y grasas saturadas.


La escasez en la abundancia

Una vez el hombre ha conseguido acceder a los alimentos de forma sencilla, quedan otras cuestiones pendientes de evolucionar como su distribución equitativa.

Esta paradoja es la que presenta la cuarta sección de la muestra: cuanto más hay peor reparto se lleva a cabo. Esto queda claro desde el inicio de “Planeta hambriento.

Otra muestra de esta paradoja está en los gráficos que muestran el presupuesto semanal en comida de varias familias: una de seis miembros en Sudán gasta 1.23 de familias rodeadas de víveres junto a otras en las que se ve a niños sentados en el suelo, comiendo arroz con las manos de un mismo bol; una de siete personas en Ecuador, unos 31.55$; y una familia de cuatro miembros en Francia se gasta semanalmente en comida más de 400 $.


Dime qué comes y te diré quién eres

Al igual que otras muchas de las acciones que las personas realizan a lo largo de su vida, el comer también sirve para definirlas.

Se trata de una necesidad vital, un placer,un hecho social o incluso una obligación para algunos, aunque parezca absurdo.

La elección de los alimentos está en gran parte influenciada por la publicidad. La industria alimentaria gasta alrededor de 40.000 millones de dólares al año en publicidad, sobretodo en productos poco saludables dirigidos, sobretodo, a los niños.

La cámara con la que han recorrido los cinco continentes ha dejado testigo de imágenes como la de un niño en Mali, cargando con una bandeja de sandía para vender, casi tan grande como él; un grupo de cuatro niños Weitaiwu, Beijing, China; ecuatorianos sentados en el suelo mientras comen un trozo de pan y un plato de sopa; un niño americano en un supermercado, tratando de decidir qué cereales quiere que le compren sus padres.

Uno de los adjetivos que mejor define la comida hoy en día es el de diversidad. Como con las culturas, la variedad gastronómica ayuda a hacer del mundo un lugar más rico, y nunca mejor dicho.







Un planeta hambriento


La escalada de precios, el cambio climático y la pérdida de biodiversidad dificultan la meta de la ONU de paliar la inanición de 425 millones de personas antes del 2015

ALFREDO PASCUAL

Fuente: aquí

Más de 850 millones de personas pasan hambre en la Tierra. Como es razonable, detrás de este trágico fenómeno confluyen multitud de causas políticas y socioeconómicas. No obstante, ciertos factores de índole medioambiental, como el calentamiento global o la escasez de agua, están afectando decisivamente a la lucha del ser humano por conseguir alimentos. Hasta el 73% de la población mundial que vive por debajo del umbral de la pobreza habita en zonas rurales, donde la subsistencia depende directamente de lo que brote de la tierra.

«Nuestro planeta rebosa riqueza biológica, y esta gran diversidad es la clave para afrontar la peor crisis alimentaria de la historia moderna», asegura Alexander Müller, subdirector general de la FAO (Food and Agriculture Organization) durante la reciente conferencia celebrada en Bonn, Alemania. Precisamente, el acentuado descenso de la diversidad genética en animales y cosechas es uno de los problemas más lacerantes en el Tercer Mundo.

El primero de los Objetivos de Desarrollo del Milenio planteados por Naciones Unidas es erradicar el 50% del hambre y la pobreza en el mundo para 2015. En las cifras actuales, esto supondría mejorar las condiciones de vida de 425 millones de personas que malviven en entornos rurales carentes de fuentes de alimentación. Germán Rojas, responsable de la FAO en España, considera «sumamente complicado» cumplir el objetivo dentro del plazo marcado. Con todo, pese a alcanzar la utópica meta, más de 400 millones de personas, excluidas de los criterios de Naciones Unidas, seguirán pasando hambre.

En el último siglo, el 75% de los cultivos han desaparecido en favor de una minoría de cosechas a priori más rentables.

Hoy, la mayor parte de los alimentos procede únicamente de doce productos agrícolas y catorce especies animales. José Esquinas Alcázar, secretario de la Comisión de Recursos Genéticos para la Alimentación de la FAO, lo explica así: «Debido al aumento demográfico, nosotros y las futuras generaciones tendremos que intensificar la producción agrícola. La biotecnología será más rica, pero, sin diversidad, las opciones serán limitadas. La biodiversidad -los recursos genéticos- es la materia prima y la biotecnología un instrumento para combinarla y producir variedades comerciales».

Esta enorme dependencia de unas pocas variedades significa menos oportunidades para el crecimiento y la innovación necesarios para impulsar la agricultura y ganadería en una época tendente al alza de los precios. Mientras la demanda de cereales crece dramáticamente, a razón de un 6%anual, sus costes finales siguen una senda paralela aún más vertiginosa. Gigantes como China o la India cada vez requieren mayor volumen de estos cultivos para autoabastecerse, al tiempo que su uso como biocombustibles ha disparado su valor económico en los mercados.

Deforestación

En consecuencia, numerosas empresas han emprendido un proceso de tala masiva en selvas y bosques con el fin de replantar especies vegetales aptas para la obtención de etanol y biodiésel, como la caña de azúcar o la jatropha. Esto ha provocado que los habitantes de las regiones aledañas perdiesen el espacio natural que suponía su principal -y a veces única- fuente alimentaria.

En respuesta a este abuso, algunos organismos internacionales, como la Unión Europea, han condicionado la adquisición del «combustible verde» a la procedencia del mismo: a partir de enero de este año, Bruselas asegura no aceptar etanol procedente de «bosques en los que no haya habido actividad humana significativa» o «áreas protegidas, a no ser que se certifique que la producción de biocombustible no interfiere en la protección ambiental».

El fenómeno del calentamiento global, sobre todo en zonas áridas y semiáridas, supone otra de las amenazas que afrontar en la lucha contra la malnutrición.

Según un informe publicado el año pasado por el Panel Intergubernametal para el Cambio Climático (IPCC por sus siglas en inglés), el impacto medioambiental en estas regiones podría dejar bajo mínimos las precipitaciones, además de suponer la extinción de numerosas especies animales y vegetales, incapaces de adaptarse al nuevo entorno.

Los cultivos de secano, que dependen directamente de la meteorología para salir adelante, serían otros de los grandes damnificados; la FAO estima que la India podría perder 125 millones de toneladas de cereales de secano, un 18% de su producción total si la temperatura aumentase más de dos grados centígrados.

Pero la peor parte sería para los pueblos asentados más cerca de la costa, pues las tormentas de aire y el incremento del nivel del mar terminaría por eliminar los escasos recursos naturales disponibles.

«Las zonas pobres son las más vulnerables, porque tienden a concentrarse en franjas de relativo riesgo y tienen menos medios para hacer frente a los imprevistos, además de menos recursos como agua y alimentos», concluye en texto del IPCC.

La gestión eficaz de los recursos hidrológicos, un tema muy en boga este año, representa otra de las caras del hambre. Como tejido de la vida, el agua es indispensable para el desarrollo humano, desde su papel como generador de ecosistemas hasta su necesidad para irrigar los suelos de cultivo. Precisamente es la actividad agrícola, con un 65% del volumen total, la mayor consumidora de agua en el mundo.

Lamentablemente, las áreas donde la escasez del líquido es endémica, como África y Asia occidental, no suelen disponer de fondos para invertir en la tecnología necesaria para optimizar los sistemas de riego y canalización.

Debido a las obsoletas estructuras de irrigación utilizadas en los países pobres, que llegan a desperdiciar el 60% del líquido, la demanda ha crecido hasta límites insostenibles. Desde 1950, el consumo de agua se ha triplicado a nivel mundial, pasando ya de los 4.300 km. cúbicos al año. El 97,5% del agua dispersa por el planeta es marina, lo que significa que ha de ser tratada previamente a su utilización. Y las alternativas están fuera del alcance de la mayoría de naciones; depuradoras y plantas desalinizadoras arrojan unos elevados costes energéticos, además de requerir de una compleja infraestrucutra para su puesta en funcionamiento.