"Quiero hablar de un viaje que he estado haciendo, un viaje más allá de todas las fronteras conocidas..." James Cowan: "El sueño del cartógrafo", Península, 1997.

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lunes, 11 de enero de 2010

La superpoblación y la pobreza

Por Santiago Grisolía (ABC, 07/01/10):

Cuanto menos educada es una sociedad, mayores son las diferencias económicas entre los más desvalidos y los poderosos.

Richard Barnet, vino hace treinta años a Valencia para pronunciar una lección en honor de Ramón Rodrigo, quien promovió la creación de la Fundación Valenciana de Estudios Avanzados. Barnet, asesor del Presidente Kennedy y fundador del Instituto de Estudios Políticos, mostraba su preocupación por la creciente población mundial y el reparto de la riqueza en un momento que unos cuatro mil millones y medio de habitantes poblábamos el planeta y eran evidentes los problemas de la escasez de recursos y el aumento de la población.

La población mundial actual supera los seis mil millones y medio de personas y es evidente un cambio climático global, que en opinión de los expertos se debe al creciente aumento de población (más de 100 millones de personas anuales) y a sus incesantes demandas energéticas.

En el reciente bicentenario del nacimiento de Darwin, son más vigentes las ideas de Thomas Malthus, quien ya alertó del problema de la superpoblación mundial y la escasez de alimentos a principios del siglo XIX. Malthus proponía la reducción de la natalidad a través del celibato hasta el matrimonio, que debía ser tardío. Se inspiró en Richard Cantillon, un especulador de divisas y banquero irlandés, y en Adam Smith, quien se debatió entre el apoyo al capitalismo puro y su temor a que los monopolios ocasionaran una escasez en los mercados.

Aristóteles ya achacaba la pobreza a la reproducción incontrolada y Platón y algunos filósofos chinos expresaron sus temores por la destrucción de la tierra a causa de la deforestación. A comienzos de la era cristiana, Tertuliano, que acuñó el término Trinidad para explicar las tres personas de Dios, disculpaba las plagas y las hambrunas porque servían para limitar el crecimiento desorbitado de la raza humana. Seguro que todas estas opiniones influyeron en Darwin durante el desarrollo de la teoría de la selección natural como mecanismo por el que se produce la evolución. Estas y muchas otras ideas las recogió Richard Barnet en su libro «The lean years».

Quizá el ministro Corbacho, que recomienda un aumento de la natalidad en España, debiera conocer la obra de Barnet y releer a Malthus y los informes cada vez más abrumadores sobre el calentamiento global y el aumento de la población. Asimismo, convendría que recordase que la esperanza de vida media, afortunadamente, sigue creciendo, por lo que se debe posponer la edad de jubilación.

Es cierto que durante la transición y el primer gobierno socialista, los responsables políticos, incluido Felipe González, eran jóvenes y pensaban en adelantar la jubilación. Pero, a medida que han madurado, sus ideas han empezado a cambiar, el mismo Javier Solana, -al que aprecio entre otras cosas porque, siendo muy joven, visitó a Severo Ochoa y compartió su almuerzo con él-, ha aguardado hasta los 66 años para renunciar a su valorado papel de Alto Representante para la Política Exterior y de Seguridad Común de la Unión Europea.

Desde luego la jubilación anticipada es contraproducente no sólo económicamente, sino incluso a nivel social. Los jubilados tienden al aburrimiento y la apatía tras la fase inicial de euforia, lo que les lleva a depresiones por sentirse inútiles o a buscar, en el mejor de los casos, trabajos en negro o mal pagados, con lo que compiten con los millones de jóvenes que buscan su primer empleo y podrían complicar la situación económica. Incluso si se contratan jóvenes para cubrir sus plazas, se está haciendo con peores salarios, lo que supone una pérdida general de la capacidad adquisitiva.

Las grandes compañías energéticas se reúnen anualmente, cada vez en un lugar, pues hace muchos años, cuando la reunión se celebró en Madrid, se me invitó a la misma por intercesión de amigos como Tomás Calleja. Recuerdo que les hablé con gran entusiasmo de la fijación del anhídrido carbónico, en la que había trabajado durante años, pues es un tema fundamental, y de invitar a grandes científicos como algún Premio Nobel. Los asistentes me miraron horrorizados, puesto que sus empresas dependían de los accionistas y estos naturalmente demandaban los mayores beneficios económicos posibles. No comprendieron que la energía acabaría por ser un límite a las posibilidades de desarrollo y que encontrar nuevas fuentes de suministro iba a permitirles el mantenimiento de la población.

Años después, en 1992, con motivo de la Expo de Sevilla, se editó un libro en homenaje a la Reina en el que colaboraron muchas personalidades. En él se trataba en profundidad el problema de la superpoblación, cuando ya habitábamos el planeta más de cinco mil millones de personas. Muchos profetas han desechado el llamado catastrofismo maltusiano, al asegurar que los humanos serían capaces de controlar la naturaleza y explotar ilimitadamente los recursos. Incluso Karl Max creía en la necesidad de someter las fuerzas naturales al control de la sociedad. Por cierto, Marx le ofreció a Darwin dedicarle su libro «Das Kapital», y éste, amablemente, lo rechazó.

Los apóstoles de la abundancia, basada en los esfuerzos humanos, son generalmente las cámaras de comercio, como antes lo fuera el Comité Central del Partido Comunista. Las reflexiones pioneras del Club de Roma sobre la necesidad de poner un límite a nuestro crecimiento, son más que acertadas.

El 1 de Junio de 2009 se celebró la reunión de los Premios Rey Jaime I en Valencia. Participaron relevantes personalidades internacionales incluidos 21 Premios Nobel de Química, Física, Medicina y Economía (hecho que sólo ocurre en estas reuniones anuales y, de manera excepcional, durante la celebración del centenario de la creación de los Premios Nobel). En dicha reunión se aprobó y firmó por los ochenta jurados asistentes la siguiente declaración:

“Los miembros de los Jurados de la XXI edición de los Premios Rey Jaime I llaman la atención sobre la pobreza y el hambre en el mundo que afecta a más de 1.000 millones de personas. La crisis económica actual debería comprometer el esfuerzo de todos por crear las condiciones adecuadas que permitieran a las naciones más afectadas desarrollarse y reducir sus niveles de pobreza. Las sociedades más avanzadas deberían reforzar su compromiso con los países pobres y ayudarles a vencer la pobreza y el hambre.”
La declaración fue enviada a múltiples líderes mundiales, como el Presidente Obama.

En la redacción de la declaración nos ayudó un borrador de la Dra. Isabel Ortiz, funcionaria de la ONU, quien se reunió recientemente en Estambul con responsables del Banco Mundial a fin de encontrar soluciones al incremento poblacional, señalado como fuente directa de la pobreza y el hambre por filósofos, matemáticos y científicos desde la antigüedad. Esperemos que de estas reuniones surjan soluciones efectivas a la pobreza.

lunes, 24 de noviembre de 2008

Los peligros de la bomba demográfica

Fuente: Otro Mundo es Posible - Informe - Los peligros de la bomba demográfica Año 4.Número 32. Febrero 2008



por Celestino Olalla

Los peligros de la bomba demográfica


A finales de los años setenta, los expertos en predicciones demográficas auguraban un escenario devastador para principios del siglo XXI.

Ante la incapacidad del planeta tierra para mantener el incesante aumento de población previsto, los problemas se convertirían casi en insalvables.

Estamos en la fecha señalada, y creo que ninguno de ustedes tendrá la impresión de estar viviendo los días del Apocalipsis previo al juicio final.

Para comprender como han ido evolucionando las proyecciones sobre el número de seres humanos que tendría la tierra en cada momento, así como la capacidad de ésta para darle sustento, puede que merezca la pena realizar un breve recorrido sobre las distintas teorías al respecto.


La población humana tuvo un crecimiento moderado hasta finales del siglo XVIII, momento en el cual se pone en marcha uno de los acontecimientos técnicos que más han marcado nuestra historia después de la agricultura y la ganadería: la revolución industrial. A partir de ese momento, los índices de natalidad y mortandad experimentan un reajuste, de tal manera que el crecimiento deja de ser vegetativo para convertirse en aritmético en un primer período, y geométrico después. Si hasta 1.750 la población mundial fue incapaz de alcanzar los 800 millones de habitantes, en tan solo cien años más, su número ya sobrepasaba los 1.200 millones, y en 1.950 dejaba atrás la cifra de 2.500 millones. Es decir, en tan solo doscientos años se triplicó la población acumulada durante el resto de la historia humana, por lo que no es de extrañar que ante estos acontecimientos, los pensadores de la época comenzasen a elaborar predicciones básicas sobre su futura evolución.

La que formalmente se reconoce como primera teoría al respecto, es obra de un pastor anglicano sensibilizado con los problemas sociológicos; me refiero a
Thomas Robert Malthus. Con la publicación en 1.798 de su libro “Ensayo sobre el Principio de la Población”, nace el llamado malthusianismo, referencia obligada desde entonces a la que ó bien se suman, ó bien rechazan, todos aquellos estudiosos de las proyecciones demográficas. Malthus preveía que mientras la población aumenta de forma geométrica (2,4,8,16...), la producción de los recursos necesarios para su mantenimiento lo hace de forma aritmética(2,4,6...), llegando finalmente a una situación inviable. Para evitar el anunciado colapso proponía como medidas fundamentales, el control voluntario de la descendencia y lo que el denominó métodos positivos, tendentes a incrementar la tasa de mortalidad.

“…nos hallamos claramente en una fase de abrupto crecimiento exponencial…dentro de 120 años seremos 48.000 millones de habitantes….Sin embargo, pocos creen que la tierra pueda dar cabida a tanta gente”

Desde entonces, defensores y detractores de la posibilidad de estrés demográfico han discutido sobre la capacidad del planeta para sustentar la vida humana en función del número de habitantes.


Superficie total cultivable del planeta, producción por hectárea, recursos energéticos necesarios, recursos hídricos disponibles y un largo etcétera de variables, han sido combinadas para demostrar o negar la posibilidad de acotar en una cifra concreta la capacidad máxima asumible. Es lo que lo que actualmente denominamos desarrollo sostenible.

foto

El mismísimo Carl Sagan, en su obra póstuma “Billions and billions” (Miles de millones) publicada en 1.997, afirmaba que “…nos hallamos claramente en una fase de abrupto crecimiento exponencial…dentro de 120 años seremos 48.000 millones de habitantes….Sin embargo, pocos creen que la tierra pueda dar cabida a tanta gente”.

Como vemos, el debate sobre la amenaza de la superpoblación ha sido una constante, quizás más acentuada en la segunda mitad del siglo XX a raíz de las sucesivas publicaciones bianuales de la División de Población de Naciones Unidas. A principios de los sesenta estas proyecciones se basaban en las reglas del alza y baja del incremento poblacional en función de la situación económica de cada fase, llegando a finales de los setenta y principios de los ochenta a prever problemas graves de superpoblación en el año 2.000. La realidad sin embargo ha demostrado que son tantas y tan cambiantes las variables que influyen en las previsiones demográficas, que realizarlas a más de una década resulta muy poco fiable.

PREVISIONES ACTUALES

A pesar de las incertidumbres que conlleva realizar estudios demográficos a largo plazo, desde finales de los noventa las previsiones de Naciones Unidas para el año 2.050 cifran el número de habitantes con los que contará el mundo para entonces, en una horquilla entre 9.000 y 10.000 habitantes. Un dato que ralentiza de forma importante el porcentaje actual de incremento de la población, que aumentó vertiginosamente desde los 2.500 millones del año 1.950 hasta los 6.000 millones en el año 2.000.

Además, seleccionando entre la multitud de datos referidos al respecto, conviene observar como está previsto que se lleve a cabo este incremento.
  • Asia incrementaría su población desde los 3.634 millones del año 2.000 hasta los 5.260 en el año 2.050, perdiendo no obstante un 1% respecto al porcentaje que representa sobre la población mundial.
  • El continente americano pasaría de 1.200 a 1.310 millones, manteniendo su porcentaje relativo sobre el total. Estados Unidos apenas variaría al alza su población actual de cerca de 300 millones.
  • Oceanía seguiría manteniendo un peso testimonial, con un 0,5%.
  • Pero donde se producirían los cambios relativos más importantes e interesantes, sería en Europa y África. La primera perdería más de cien millones de habitantes hasta situarse en 620 y un peso relativo del 5,3% sobre el total, mientras que el continente africano, el menos desarrollado del mundo, alcanzaría los 1.770 millones de habitantes desde los 767 del año 2.000, pasando a representar casi el 20% de la población mundial.

Por otro lado, en un análisis geosociológico rápido, resulta interesante hacerse eco de algunos de los parámetros que figuran en los diversos estudios.foto

  • En el año 2050, más de 4.200 millones de habitantes vivirán en países con escasez de recursos hídricos.
  • China y la India poseen en la actualidad más de 1.300 y 1.100 millones de habitantes, y su número seguirá incrementándose aunque de una forma más moderada, conforme la renta por habitante se incremente. Hoy en día ya son la tercera y quinta economía mundial, respectivamente.
  • En 2050, Estados Unidos será el único país desarrollado dentro de los veinte más poblados.
  • Los 48 países menos desarrollados, casi triplicarán su población hasta llegar a superar los 1.800 millones.
  • Los países considerados desarrollados, contarán con el 12% de la población mundial (1.140 millones), mientras que el mundo en desarrollo o pobre, acumulará el 88% restante (8.360 millones), es decir, nueve de cada diez personas.
  • La población mundial envejecerá de forma global, pasando el número de personas con más de 60 años de los 620 millones actuales, hasta los 2.100.
  • El envejecimiento alcanzará a más del 35% de la población de los países desarrollados (unos 400 millones de personas), y a más del 20% en el resto de países (1.700 millones).

REPERCUSIONES GLOBALES

Creo que resulta interesante destacar que según las previsiones actuales, en el año 2.050 tres países asiáticos poco desarrollados verán incrementada su población de forma importante. Pakistán, Bangladesh e Indonesia pueden convertirse en un foco de inestabilidad como consecuencia de las condiciones de vida que tendrán sus habitantes ante el apreciable aumento de su población, lo que junto con el importantísimo papel que jugarán las economías india y china en el mercado internacional, convertirán a Asia en uno de los escenarios fundamentales de la política geoestratégica mundial.

El hecho de que el continente menos desarrollado del planeta, África, incremente su población hasta dos veces y media en unas décadas, no hará si no incrementar sus desequilibrios e impedir su paulatino acceso al desarrollo. Es cierto, no obstante, que la tercera economía mundial ha fijado sus mirada en este continente como suministrador de las materias primas necesarias para su propio desarrollo, pero el abultado crecimiento de la población africana, la baja estructuración social de sus países y la escasa agregación de valor que el mero suministro de materias primas le reporta a sus economías, impedirá el despegue económico de África. Las condiciones de vida de sus habitantes se verán penalizadas, además, por la escasez endémica de agua potable.

El envejecimiento de la población mundial representará posiblemente uno de los retos más complejos a los que tendremos que enfrentarnos. En los países desarrollados una de cada tres personas contarán con más de 60 años, lo que implicará serios inconvenientes para sus economías. En el resto de países esta proporción será de uno por cada cinco, lo que proporcionalmente representará, ó bien una carga en exceso pesada para su economía, ó bien una muy baja calidad de vida para estas personas.

CONCLUSIONES GEOSOCIOLOGICAS

Creo que son múltiples las conclusiones que se pueden desprender del análisis de los datos previos, pero yo me voy a centrar en dos.

- África.

La situación a la que deberá enfrentarse este continente con una población de más de 1.700 millones de personas, y especialmente Nigeria por su abultado incremento, hace necesario un tratamiento especial por parte de la comunidad internacional.

Sus condiciones de partida son tan desventajosas, que mantener la actual indiferencia hacia sus desequilibrios estructurales, no hará si no prolongar su eterno drama de hambre y miseria.

Mantener la mirada perdida en el horizonte mientras a nuestro lado millones de personas agonizan entre corrupción y falta de ayuda, en parte por nuestro propio desinterés, es una conducta que necesita ser revisada.

Si no comenzamos a elaborar medidas que palien esta situación…¿hasta donde permitirá nuestra moral que llegue el desastre humano en África?.

- Envejecimiento mundial.
foto

En su conjunto los países desarrollados perderán más de cien millones de habitantes, y sus ciudadanos en el año 2.050 habrán incrementado notablemente su media de edad. Como hemos visto, en ellos una de cada tres personas contarán con más de 60 años, y la tasa de natalidad continuará por debajo del
umbral de reposición (2,1 hijos por mujer).

Está claro que la economía de estos países no podrá soportar una presión en gasto social tan elevada. Puede que se haga imprescindible trabajar durante más años, retrasando la edad de jubilación.

Además, para mantener los actuales ratios de crecimiento del PIB, será necesario recomponer el equilibrio demográfico que evite la pérdida de población, y este vendrá ineludiblemente de la mano de un flujo cada vez mayor (al menos 100 millones) de inmigrantes de todos los rincones del planeta hacia los países más desarrollados. Prever desde hoy este hecho, pensando en como se quiere llevar a cabo esta integración, es una tarea prioritaria que redundará en beneficio de todos.

Es indudable que conforme mejora el nivel de vida, los hábitos se modifican en todas las sociedades.

La mejora en las condiciones económicas lleva aparejados, entre otros aspectos, una reducción del índice de natalidad y una elevación de las expectativas de vida. De ésta manera, en función de cómo evolucione la economía mundial en las próximas décadas, el escenario demográfico podrá variar en un sentido u otro, pero sea como fuere, debemos preverlos desde la base de la ética y el bienestar global.


lunes, 13 de octubre de 2008

Malthus, Marx, superpoblación y superpoblación relativa

MALTHUS

Malthus criticaba a los economistas por no considerar el crecimiento de la población, Marx, por omitir la desigualdad y la lucha de clases

http://www.eumed.net/cursecon/textos/Daly-mania.htm



Malthus y Marx

Malthus planteaba en 1798 "que la población si no se encuentra obstáculos aumenta en progresión geométrica, mientras que los alimentos tan solo aumentan en progresión aritmética. Basta con suponer los más elementales nociones de números para poder apreciar la inmensa diferencia a favor de la primera de estas dos fuerzas" (Malthus, Alianza Editorial, 1970)

Por su parte Marx, en sus estudios sobre el sistema capitalista, consideraba esta tesis y la obra general de este autor como resultado de "un plagio superficial y curescamente declamatorio de varios autores". Al respecto Marx señala que "Malthus establece como ley universal de la historia de la humanidad una ley que se basa en observaciones parciales, aplicables solamente al modo de producción capitalista. El capitalismo produce su propia sobrepoblación, que se presenta porque la demanda de mano de obra aumenta menos rápidamente que el número de trabajadores, debido a la distribución desigual que media entre el trabajo asalariado y el capital. Mathus –dice Marx- aconseja al proletariado que para resolver sus condiciones de vida miserables es necesario limitar la procreación".

http://www.bvs.sld.cu/revistas/ssoc/vol5_3_99/ssoc04399.htm



Textos de Malthus


“Que la causa principal y más permanente de la pobreza tiene poca o ninguna relación directa con las formas de gobierno, o con la desigualdad en el reparto de la propiedad y que, puesto que los ricos no disponen en realidad de la facultad de encontrar..."


“Si se disminuyeran así las clases más bajas de la sociedad y se aumentaran las clases medias, cada trabajador podría tener una esperanza más razonable de alcanzar, mediante su actividad y sus esfuerzos, una mejor situación en la vida”


Las palabras finales del Ensayo, los exhorta a comprender
"que la causa principal y más permanente de la pobreza tiene poca o ninguna relación directa con las formas de gobierno o con la desigualdad en el reparto de la propiedad y que, puesto que los ricos, no disponen en realidad de la facultad de encontrar empleo y sustento para todos los pobres, éstos no pueden según las leyes de la naturaleza, poseer el derecho de exigírselo [..] Si se generalizara poco a poco el conocimiento de estas verdades [..] las clases más bajas del pueblo, consideradas en su conjunto, serían más pacíficas y amantes del orden, menos inclinadas a promover disturbios en épocas de escasez y carestía y siempre se dejarían influir menos por los escritos incendiarios y sediciosos, al saber cuan poco dependen de una revolución el precio del trabajo y los medios para sostener una familia"


Ensayo sobre el principio de la población, Thomas Robert Malthus




El Ensayo sobre el principio de la población

En 1798 Robert T. Malthus establece -a partir de la combinación de una serie de proposiciones simples- su interpretación de la relación entre población y alimentos. ...Entendiendo que la suya es una "investigación concerniente al mejoramiento de la sociedad", se propone investigar las causas que han impedido hasta el momento "la evolución de la humanidad hacia la felicidad" y "examinar la probabilidad de supresión total o parcial de esas causas en el provenir." Entre todas las causas posibles prioriza una, cuyo análisis es el "principal objeto" de su máxima obra, el Ensayo sobre el principio de la población (Malthus, 1977): "la causa a la que aludo es la tendencia constante de toda vida a aumentar, reproduciéndose más allá de lo que permiten los recursos disponibles para su subsistencia".


En su perspectiva, todas las especies vivientes, la humama incluida, tienen un "poderoso instinto" que las lleva a reproducirse y sólo "la necesidad, esa ley inflexible y universal", es la que los mantiene dentro de los límites prescriptos." A partir de este supuesto dedica todo su trabajo a demostrar las siguientes proposiciones:


"1) la población está necesariamente limitada por los medios de subsistencia.

2) Allí donde aumentan los medios de subsistencia, aumenta la población invariablemente, a menos que se lo impidan obstáculos poderosos y evidentes.

3) Estos obstáculos, que reprimen la capacidad superior de aumento de la población y mantienen sus efectos al nivel de los medios de subsistencia, pueden todos resumirse en la abstención moral, los vicios y la miseria".


Sobre la base de un caso empírico, el estudio del primer censo de población norteamericano (1790), establece su conocido principio: mientras la población crece en progresión geométrica, la producción de alimentos lo hace sólo en progresión aritmética. Según Malthus, esperar un aumento similar al de la población, "sería contrario a todos nuestros conocimientos sobre las propiedades del suelo" y "el estado actual de las tierras".


A nivel de la política interna inglesa, el Ensayo enfrentaba a la Ley de Pobres, existente desde el siglo XVI, pero cuya importancia era cada vez mayor frente al pauperismo creciente producido por la expulsión de los campesinos de sus tierras gracias al movimiento de los "cercados" y a su hacinamiento en las ciudades atraídos por las posibilidades de empleo ofrecidas por las industrias. La Ley imponía a las parroquias la obligación de socorrer a los indigentes con impuestos recaudados a los habitantes y poseedores de tierras en su área de influencia. Una modificación de 1795 subordinaba el monto de la asistencia al precio del pan y al número de hijos. Hacia 1750 casi un quinto de la población se beneficiaba de ella.


http://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=865750



Malthus, ideólogo del capitalismo


Malthus, ideólogo del capitalismo, fue el iniciador de una línea de pensamiento que continuó Herbert Spencer desde mediados del siglo xix y siguió posteriormente Francis Galton, ambos representantes de una burguesía que tras abandonar sus reivindicaciones democráticas se había embarcado en la represión contra los pobres y los étnicamente diferentes. Su lógica lleva en última instancia a la aplicación masiva de las esterilizaciones forzadas que se practicaron en Estados Unidos desde comienzos del siglo xx y continuaron hasta la década de 1970, y en Alemania bajo el régimen de Hitler. Los hornos crematorios creados por este personaje constituyeron la muestra más criminal de esta tendencia.


Es probable que Malthus se hubiera horrorizado ante posibilidades de este tipo, pero ello no cambia las cosas; seguramente en otros muchos casos determinados personajes no son conscientes de las consecuencias que en última instancia pueden tener sus ideas.


..su teoría no sólo fue una máquina de guerra contra éstos, sino contra la clase trabajadora, como lo planteó Marx, un dispositivo para reforzar la severa represión social y sexual ya existente. Se puede también plantear que la teoría de Malthus sirvió para justificar uno de los hechos fundamentales de la historia de esa época: la miseria de las masas en una situación de auge económico sin precedentes.


El carácter extremo del pesimismo de Malthus aparece en sus comentarios acerca del futuro de la salud pública. En efecto, reprueba a los médicos que diseñan medicinas específicas para enfermedades devastadoras, y a “aquellos benévolos, pero muy equivocados hombres, que han pensado que estaban haciendo un servicio a la humanidad proyectando esquemas para la extirpación total de desórdenes particulares”. Malthus incluyó lo anterior en la edición de 1816 de su Ensayo. Parece improbable que no hubiera conocido el reporte sobre la vacunación contra la viruela, publicado por Edward Jenner en el mismo año 1816. Esta práctica se extendió rápidamente, y fue un gran paso hacia la erradicación de una de las enfermedades más terribles que habían azotado a la humanidad durante milenios. ¿Estaba criticando veladamente a Jenner porque el control de las epidemias favorecía el aumento de la población?


Estuvo en contra de la ayuda a los pobres porque ésta aumentaría el precio de los medios de subsistencia y disminuiría el “precio real del trabajo”. Su visión del mundo es una visión despiadada recubierta de santurronería. En una de las ediciones del Ensayo afirmó que los hijos de los “imprudentes” debían ser abandonados a su suerte, aunque posteriormente eliminó esta propuesta. Se manifestó en contra de aumentar la miserable ayuda que se daba a los indigentes. Fue totalmente conservador en su oposición a toda acción colectiva de los trabajadores para exigir aumentos de salarios, y lo expresó ante una comisión parlamentaria en 1824. También lo fue en su objeción a las obras públicas para dar trabajo a los desempleados porque esto mejoraría su situación de manera temporal, les permitiría casarse y tener hijos y con ello quedarían en peores condiciones una vez terminadas las obras en que trabajaban.


(Sin embargo,) criticó las largas jornadas de trabajo y se opuso al trabajo infantil; se manifestó a favor de la educación pública y de la atención médica gratuita; apoyó la igualdad de derechos para los católicos; estuvo a favor de un impuesto sobre la propiedad, medida aprobada como temporal en 1799 y suprimida en 1816; también se opuso a los diezmos.

http://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=2191926&orden=97244&info=link



MÁS INFORMACIÓN SOBRE MALTHUS EN:

http://www.ced.uab.es/jperez/pags/polpob/temaspolpob/Malthus.htm



MARX


Marx piensa que el crecimiento de la población no implicaría un crecimiento de la pobreza, ya que traería un crecimiento de la producción, la pobreza sólo llegaría con la explotación social. Es una postura pronatalista. La tecnología evitaría el desajuste de crecimiento.

http://www.liceus.com/cgi-bin/ac/pu/pobl1.asp


Karl Marx rechazó de plano las tesis maltusianas, afirmando que la miseria no nacía del exceso de la población, ni de la escasez de alimentos, sino de una or­ganización social basada en la propiedad privada de los medios de producción.

http://eljineteinsomne.blogspot.com/2008/01/la-curiosa-teora-de-thomas-malthus.html


Superpoblación relativa


Según Marx el exceso de población siempre es relativo al modo de producción vigente. Es la disponibilidad de lugares de trabajo y no los medios de subsistencia los que hacen ingresar al trabajador en la categoría de superpoblación. La superpoblación relativa sería aquella que ve imposibilitada su incorporación al empleo y subsiste con dificultades engrosando la población pobre.


http://www.igeograf.unam.mx/institutoposgradoactividadesJuan%20Campos%20Alanis.pdf


Marx afirma coherentemente con el resto de sus propuestas, que a cada sistema corresponde UNA ley de población. ES LEY del SISTEMA CAPITALISTA crear una población obrera excesiva, que en este caso se denomina "remanente o sobrante".

Teoría de la población. Sarrible Pedroni, Graciela



Marx frente a Malthus



Marx y Engels eran sólo dos adolescentes alemanes cuando Malthus falleció en Inglaterra en 1834. Cuando se encontraron en Inglaterra, las ideas de Malthus eran ya políticamente influyentes en la tierra natal de ambos. Varios estados alemanes y Austria habían reaccionado ante lo que consideraban una aumento excesivo del número de pobres promulgando leyes que prohibían casarse a quien no pudiera garantizar que su familia no acabaría dependiendo de la asistencia pública.


En la práctica estas medidas tuvieron efectos en contra de los objetivos que perseguían, la gente siguió teniendo hijos, sólo que fuera del matrimonio.


Ello originó un aumento de los gastos en asistencia pública, ya que el Estado tenía que hacerse cargo de los hijos ilegítimos. Finalmente dicha legislación fue abolida pero no sin haber causado un gran impacto en Marx y Engels, que consideraron la perspectiva malthusiana como un ultraje a la humanidad. Su perspectiva demográfica nació, así como reacción contra Malthus...


La perspectiva marxista básica es que cada sociedad, en cada momento histórico, tiene su propia ley de la población que determina las consecuencias del crecimiento demográfico.

Para el capitalismo esas consecuencias son sobrepoblación y pobreza; en una sociedad socialista, en cambio, el crecimiento de la población es absorbido inmediatamente por la economía sin efecto secundario alguno.


Esta forma de razonar suponía no tanto un rechazo abierto de la explicación malthusiana de por qué crecen las poblaciones cuanto un rechazo de su teoría de las consecuencias del crecimiento demográfico.


Marx y Engels rechazaban de plano la idea de que los pobres tienen la culpa de su pobreza. Pensaban, en cambio, que la pobreza es el resultado de la mala organización de la sociedad, especialmente de la sociedad capitalista.


En los escritos de Marx y Engels se encuentra implícita la idea de que la consecuencia normal del crecimiento demográfico debería ser un aumento significativo de la producción.


Después de todo, todo obrero produce, obviamente, más de lo que precisa para su subsistencia, si no fuera así, ¿cómo podría sobrevivir toda la población dependiente (incluyendo a los opulentos empresarios)? En una sociedad bien organizada, un mayor número de individuos debería suponer más riqueza, no más pobreza.


Marx y Engels discrepaban especialmente de la idea malthusiana de que los recursos no pueden crecer tan rápidamente como la población. No veían razón alguna que permitiera sospechar que la ciencia y la tecnología no podrían aumentar las disponibilidades de alimentos y de otros recursos con la misma rapidez con que la población creciese.


El propio Malthus pudo ver que las industrias fabriles realizaban beneficios, pero no se le ocurrió que pudieran realizarse transferencias de capital y de tecnología a la agricultura que permitieran un crecimiento de los recursos alimenticios tan rápido como el de la población. Sin embargo, en uno de los pasajes menos coherentes de su obra, Malthus indica que en Estados Unidos, tanto la población como la producción de alimentos habían ido duplicándose cada 25 años.


No sólo pensaban Marx y Engels que en general la pobreza no es el resultado final del crecimiento demográfico, sino que específicamente sostenían que incluso en la Inglaterra de su época había riqueza suficiente para erradicar la pobreza.


Si en Inglaterra el aumento de la población había supuesto mayor riqueza para los capitalistas y no para los trabajadores, ello se debía a que los primeros se quedaban con parte del salario de los segundos en concepto de beneficios.


Según Marx esto se realizaba desposeyendo a los trabajadores de sus herramientas para luego en esencia, poder cobrarles por poder ir a la fábrica a trabajar.

Por ejemplo, si el trabajador no tiene las herramientas precisas para construir un automóvil pero desea trabajar construyendo automóviles puede encontrar trabajo en una fábrica y acudir a ella ocho horas diarias.


Ahora bien, según Marx, el salario que percibirá corresponderá tan solo a seis horas: el capitalista (o propietario de la fábrica) se queda con el resto en pago de la utilización de sus herramientas. Por supuesto, cuanto más se apropie el capitalista menos percibirá el trabajador y más pobre será.


Por otro lado, Marx sostenía que el funcionamiento del capitalismo se basa en utilizar el trabajo de la clase obrera para obtener beneficios con los que adquirir máquinas tendentes a reducir la mano de obra necesaria, lo cual conduce a la creación de desempleo y pobreza.


Así pues, los pobres son pobres no por haber desbordado los recursos alimenticios sino únicamente porque los capitalistas les despojaron primero de parte de sus salarios y después hasta de su mismo trabajo, sustituyéndoles por máquinas.


De este modo, las consecuencias del crecimiento demográfico examinadas por Malthus eran sólo, en realidad, las consecuencias de la sociedad capitalista, no del crecimiento de la población en sí mismo. Si la sociedad fuera reorganizada de forma más equitativa (es decir, de forma socialista), entonces los problemas demográficos desaparecerían.


Teorías demográficas. Para explicar el funcionamiento de una ...


El caso de Irlanda


...probablemente la crítica científica más demoledora fue for­mulada por Marx después de su muerte de Malthus, y aparentemente tuvo muy poca difusión. Por ejemplo Ronald Meek, que publicó una compilación de textos de Marx y Engels sobre Malthus, no la mencio­na. La crítica de Marx apunta a un aspecto que aparen­temente no se ha percibido sobre la metodología de las ciencias socia­les. Muchos filósofos de las ciencias sociales suelen afirmar que en éstas no hay posibilidad de realizar experimentos; sin embargo pueden ocurrir acontecimientos históricos totalmente imprevistos que desem­peñan el papel que se les asignaría en un experimento imposible. Marx afirmó que después de la gran hambruna que a fines de la década de 1840 provocó en Irlanda una reducción drástica de su población por falta de alimentos y la emigración de millones de personas, de haber sido correcta la suposición de Malthus la situación de los irlandeses debió mejorar al haber disminuido la población, y que puesto que no se observaba tal mejora, las causas de la pobreza de las masas había que buscarlas en el terreno político, es decir, en la opresión colonial inglesa, y no en la población.

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