"Quiero hablar de un viaje que he estado haciendo, un viaje más allá de todas las fronteras conocidas..." James Cowan: "El sueño del cartógrafo", Península, 1997.

lunes, 24 de noviembre de 2008

Los peligros de la bomba demográfica

Fuente: Otro Mundo es Posible - Informe - Los peligros de la bomba demográfica Año 4.Número 32. Febrero 2008



por Celestino Olalla

Los peligros de la bomba demográfica


A finales de los años setenta, los expertos en predicciones demográficas auguraban un escenario devastador para principios del siglo XXI.

Ante la incapacidad del planeta tierra para mantener el incesante aumento de población previsto, los problemas se convertirían casi en insalvables.

Estamos en la fecha señalada, y creo que ninguno de ustedes tendrá la impresión de estar viviendo los días del Apocalipsis previo al juicio final.

Para comprender como han ido evolucionando las proyecciones sobre el número de seres humanos que tendría la tierra en cada momento, así como la capacidad de ésta para darle sustento, puede que merezca la pena realizar un breve recorrido sobre las distintas teorías al respecto.


La población humana tuvo un crecimiento moderado hasta finales del siglo XVIII, momento en el cual se pone en marcha uno de los acontecimientos técnicos que más han marcado nuestra historia después de la agricultura y la ganadería: la revolución industrial. A partir de ese momento, los índices de natalidad y mortandad experimentan un reajuste, de tal manera que el crecimiento deja de ser vegetativo para convertirse en aritmético en un primer período, y geométrico después. Si hasta 1.750 la población mundial fue incapaz de alcanzar los 800 millones de habitantes, en tan solo cien años más, su número ya sobrepasaba los 1.200 millones, y en 1.950 dejaba atrás la cifra de 2.500 millones. Es decir, en tan solo doscientos años se triplicó la población acumulada durante el resto de la historia humana, por lo que no es de extrañar que ante estos acontecimientos, los pensadores de la época comenzasen a elaborar predicciones básicas sobre su futura evolución.

La que formalmente se reconoce como primera teoría al respecto, es obra de un pastor anglicano sensibilizado con los problemas sociológicos; me refiero a
Thomas Robert Malthus. Con la publicación en 1.798 de su libro “Ensayo sobre el Principio de la Población”, nace el llamado malthusianismo, referencia obligada desde entonces a la que ó bien se suman, ó bien rechazan, todos aquellos estudiosos de las proyecciones demográficas. Malthus preveía que mientras la población aumenta de forma geométrica (2,4,8,16...), la producción de los recursos necesarios para su mantenimiento lo hace de forma aritmética(2,4,6...), llegando finalmente a una situación inviable. Para evitar el anunciado colapso proponía como medidas fundamentales, el control voluntario de la descendencia y lo que el denominó métodos positivos, tendentes a incrementar la tasa de mortalidad.

“…nos hallamos claramente en una fase de abrupto crecimiento exponencial…dentro de 120 años seremos 48.000 millones de habitantes….Sin embargo, pocos creen que la tierra pueda dar cabida a tanta gente”

Desde entonces, defensores y detractores de la posibilidad de estrés demográfico han discutido sobre la capacidad del planeta para sustentar la vida humana en función del número de habitantes.


Superficie total cultivable del planeta, producción por hectárea, recursos energéticos necesarios, recursos hídricos disponibles y un largo etcétera de variables, han sido combinadas para demostrar o negar la posibilidad de acotar en una cifra concreta la capacidad máxima asumible. Es lo que lo que actualmente denominamos desarrollo sostenible.

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El mismísimo Carl Sagan, en su obra póstuma “Billions and billions” (Miles de millones) publicada en 1.997, afirmaba que “…nos hallamos claramente en una fase de abrupto crecimiento exponencial…dentro de 120 años seremos 48.000 millones de habitantes….Sin embargo, pocos creen que la tierra pueda dar cabida a tanta gente”.

Como vemos, el debate sobre la amenaza de la superpoblación ha sido una constante, quizás más acentuada en la segunda mitad del siglo XX a raíz de las sucesivas publicaciones bianuales de la División de Población de Naciones Unidas. A principios de los sesenta estas proyecciones se basaban en las reglas del alza y baja del incremento poblacional en función de la situación económica de cada fase, llegando a finales de los setenta y principios de los ochenta a prever problemas graves de superpoblación en el año 2.000. La realidad sin embargo ha demostrado que son tantas y tan cambiantes las variables que influyen en las previsiones demográficas, que realizarlas a más de una década resulta muy poco fiable.

PREVISIONES ACTUALES

A pesar de las incertidumbres que conlleva realizar estudios demográficos a largo plazo, desde finales de los noventa las previsiones de Naciones Unidas para el año 2.050 cifran el número de habitantes con los que contará el mundo para entonces, en una horquilla entre 9.000 y 10.000 habitantes. Un dato que ralentiza de forma importante el porcentaje actual de incremento de la población, que aumentó vertiginosamente desde los 2.500 millones del año 1.950 hasta los 6.000 millones en el año 2.000.

Además, seleccionando entre la multitud de datos referidos al respecto, conviene observar como está previsto que se lleve a cabo este incremento.
  • Asia incrementaría su población desde los 3.634 millones del año 2.000 hasta los 5.260 en el año 2.050, perdiendo no obstante un 1% respecto al porcentaje que representa sobre la población mundial.
  • El continente americano pasaría de 1.200 a 1.310 millones, manteniendo su porcentaje relativo sobre el total. Estados Unidos apenas variaría al alza su población actual de cerca de 300 millones.
  • Oceanía seguiría manteniendo un peso testimonial, con un 0,5%.
  • Pero donde se producirían los cambios relativos más importantes e interesantes, sería en Europa y África. La primera perdería más de cien millones de habitantes hasta situarse en 620 y un peso relativo del 5,3% sobre el total, mientras que el continente africano, el menos desarrollado del mundo, alcanzaría los 1.770 millones de habitantes desde los 767 del año 2.000, pasando a representar casi el 20% de la población mundial.

Por otro lado, en un análisis geosociológico rápido, resulta interesante hacerse eco de algunos de los parámetros que figuran en los diversos estudios.foto

  • En el año 2050, más de 4.200 millones de habitantes vivirán en países con escasez de recursos hídricos.
  • China y la India poseen en la actualidad más de 1.300 y 1.100 millones de habitantes, y su número seguirá incrementándose aunque de una forma más moderada, conforme la renta por habitante se incremente. Hoy en día ya son la tercera y quinta economía mundial, respectivamente.
  • En 2050, Estados Unidos será el único país desarrollado dentro de los veinte más poblados.
  • Los 48 países menos desarrollados, casi triplicarán su población hasta llegar a superar los 1.800 millones.
  • Los países considerados desarrollados, contarán con el 12% de la población mundial (1.140 millones), mientras que el mundo en desarrollo o pobre, acumulará el 88% restante (8.360 millones), es decir, nueve de cada diez personas.
  • La población mundial envejecerá de forma global, pasando el número de personas con más de 60 años de los 620 millones actuales, hasta los 2.100.
  • El envejecimiento alcanzará a más del 35% de la población de los países desarrollados (unos 400 millones de personas), y a más del 20% en el resto de países (1.700 millones).

REPERCUSIONES GLOBALES

Creo que resulta interesante destacar que según las previsiones actuales, en el año 2.050 tres países asiáticos poco desarrollados verán incrementada su población de forma importante. Pakistán, Bangladesh e Indonesia pueden convertirse en un foco de inestabilidad como consecuencia de las condiciones de vida que tendrán sus habitantes ante el apreciable aumento de su población, lo que junto con el importantísimo papel que jugarán las economías india y china en el mercado internacional, convertirán a Asia en uno de los escenarios fundamentales de la política geoestratégica mundial.

El hecho de que el continente menos desarrollado del planeta, África, incremente su población hasta dos veces y media en unas décadas, no hará si no incrementar sus desequilibrios e impedir su paulatino acceso al desarrollo. Es cierto, no obstante, que la tercera economía mundial ha fijado sus mirada en este continente como suministrador de las materias primas necesarias para su propio desarrollo, pero el abultado crecimiento de la población africana, la baja estructuración social de sus países y la escasa agregación de valor que el mero suministro de materias primas le reporta a sus economías, impedirá el despegue económico de África. Las condiciones de vida de sus habitantes se verán penalizadas, además, por la escasez endémica de agua potable.

El envejecimiento de la población mundial representará posiblemente uno de los retos más complejos a los que tendremos que enfrentarnos. En los países desarrollados una de cada tres personas contarán con más de 60 años, lo que implicará serios inconvenientes para sus economías. En el resto de países esta proporción será de uno por cada cinco, lo que proporcionalmente representará, ó bien una carga en exceso pesada para su economía, ó bien una muy baja calidad de vida para estas personas.

CONCLUSIONES GEOSOCIOLOGICAS

Creo que son múltiples las conclusiones que se pueden desprender del análisis de los datos previos, pero yo me voy a centrar en dos.

- África.

La situación a la que deberá enfrentarse este continente con una población de más de 1.700 millones de personas, y especialmente Nigeria por su abultado incremento, hace necesario un tratamiento especial por parte de la comunidad internacional.

Sus condiciones de partida son tan desventajosas, que mantener la actual indiferencia hacia sus desequilibrios estructurales, no hará si no prolongar su eterno drama de hambre y miseria.

Mantener la mirada perdida en el horizonte mientras a nuestro lado millones de personas agonizan entre corrupción y falta de ayuda, en parte por nuestro propio desinterés, es una conducta que necesita ser revisada.

Si no comenzamos a elaborar medidas que palien esta situación…¿hasta donde permitirá nuestra moral que llegue el desastre humano en África?.

- Envejecimiento mundial.
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En su conjunto los países desarrollados perderán más de cien millones de habitantes, y sus ciudadanos en el año 2.050 habrán incrementado notablemente su media de edad. Como hemos visto, en ellos una de cada tres personas contarán con más de 60 años, y la tasa de natalidad continuará por debajo del
umbral de reposición (2,1 hijos por mujer).

Está claro que la economía de estos países no podrá soportar una presión en gasto social tan elevada. Puede que se haga imprescindible trabajar durante más años, retrasando la edad de jubilación.

Además, para mantener los actuales ratios de crecimiento del PIB, será necesario recomponer el equilibrio demográfico que evite la pérdida de población, y este vendrá ineludiblemente de la mano de un flujo cada vez mayor (al menos 100 millones) de inmigrantes de todos los rincones del planeta hacia los países más desarrollados. Prever desde hoy este hecho, pensando en como se quiere llevar a cabo esta integración, es una tarea prioritaria que redundará en beneficio de todos.

Es indudable que conforme mejora el nivel de vida, los hábitos se modifican en todas las sociedades.

La mejora en las condiciones económicas lleva aparejados, entre otros aspectos, una reducción del índice de natalidad y una elevación de las expectativas de vida. De ésta manera, en función de cómo evolucione la economía mundial en las próximas décadas, el escenario demográfico podrá variar en un sentido u otro, pero sea como fuere, debemos preverlos desde la base de la ética y el bienestar global.