"Quiero hablar de un viaje que he estado haciendo, un viaje más allá de todas las fronteras conocidas..." James Cowan: "El sueño del cartógrafo", Península, 1997.

domingo, 9 de noviembre de 2008

Entrevista a Jacques Vergès, abogado del terror

Fuente: LA CONTRA-LA VANGURADIA, sábado, 08 de noviembre de 2008

Jacques Vergès, abogado, defendió a terroristas argelinos y palestinos y a Klaus Barbie
"Desarrollo el espíritu crítico hasta el límite"


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IMA SANCHÍS

83 o 84 años. Nací en Tailandia y vivo en París. Divorciado, dos hijos y una nieta. Voluntario en las fuerzas armadas de Charles de Gaulle, 10 años en el PC francés, abandoné. Estoy en contra del imperialismo y la dominación. Soy agnóstico, veo al hombre divino y misterioso

Qué le ha conformado?

El entorno social y mi padre, ingeniero agrónomo, médico criollo de la isla de Reunión y cónsul de Francia en Tailandia, a quien invitaron a marcharse cuando se casó con mi madre, vietnamita, y volvió a la isla de Reunión.

Dicen de usted que es un hombre resentido, víctima de la colonización.

Tuve una infancia muy protegida, pero vi la situación colonial, algo que actualmente sigue marcándome: no puedo tolerar los ataques a la dignidad humana.

A los 17 años se alistó en las fuerzas de De Gaulle. ¿Qué le enseñó la guerra?

A no juzgar a los hombres como un colectivo. Cuando llegué a Inglaterra, pensaba que los ingleses eran más racistas e hipócritas en sus costumbres coloniales que los franceses, pero descubrí lo contrario. Y cuando fui de ocupante a Alemania, a casa del enemigo, me acogió gente maravillosa.

¿Qué le hizo abogado?

Escogí este oficio sin vocación, hasta que me designaron para defender a un joven ladrón y entendí que él era yo y me pregunté: "¿Qué le ha llevado a hacer lo que ha hecho?".

Defendió a una argelina que había cometido actos criminales y se casó con ella.

No: actos de guerra, la guerra por la independencia de Argelia.

Poner una bomba en un bar que mató a once personas es un acto criminal.

Pregúntese qué llevó a esa chica pacífica a cometer ese acto. Puedo hacerle una lista de las atrocidades que cometió el ejército francés y la policía en Argelia. En 1945, en Constantina, masacraron a 40.000 estudiantes que se manifestaban pacíficamente. Actualmente, el Gobierno francés reconoce que aquello era una guerra; entonces no lo reconocían y trataron a los prisioneros de guerra como bandidos; a muchos los ejecutaron, así que cometieron un crimen de guerra.

Eso no excusa los actos asesinos.

Defender a alguien no es exculparlo, es intentar entender el camino de un ser humano como nosotros, y con eso no estoy haciendo ningún trabajo subversivo, es un trabajo útil para la sociedad, para que las instituciones puedan hacer que otras personas no sigan ese mismo camino.

No parece haber sido ese el resultado.

¿Por qué torturó el ejército francés en Argelia? Porque le dieron un poder policial y el ejército no está hecho para eso. Si los norteamericanos hubieran reflexionado sobre lo que decían los abogados del FLN, lo que pasó en Abu Graib no hubiera ocurrido. Las fotos que vimos son un fracaso moral para el ejército norteamericano.

¿Justifica el secuestro por parte del PFLP de un avión de pasajeros?

Ese avión fue secuestrado después de que un país usara aviones y bombas con objetivos políticos sobre la población palestina. Aquel secuestro fue atroz, pero si no hubiera daños colaterales, como suele decirse hoy, no habría atentados, y eso es lo que digo. El embargo sobre Iraq según la OMS ha provocado la muerte de 500.000 niños.

Sí.

Cuando un preso preguntó sobre ello a la señora Albright, dijo que era el precio de la democracia: me parece una respuesta criminal. ¿Por qué murieron medio millón de niños? Porque los aliados bombardearon las plantas de tratamiento de agua y prohibieron la importación de medicamentos con la excusa de que podían fabricar armas químicas.

Cierto.

Si mañana la mujer de un hombre torturado en la cárcel de Abu Graib, desnudo y arrastrado por una joven soldado risueña, comete un atentado suicida...

... Contra un autobús escolar...

Yo no estoy de acuerdo con ello, pero digo que esa mujer tiene excusas.

Ha defendido casos muy llamativos.

Nuestra obligación es defender incluso a nuestro peor enemigo.

El nazi Klaus Barbie, por ejemplo.

Sí, yo luché contra Barbie, pero también por que tuviera un juicio justo y no un linchamiento. Deshumanizar al genocida en nombre de valores humanistas es lo mismo que hace el genocida con sus víctimas.

Durante el juicio atacó a sus víctimas.

No las ataqué, refuté testimonios inexactos. Mi labor es necesaria para averiguar la verdad y llevar a cabo un juicio civilizado.

Su equipo de defensa lo componían negros, árabes y asiáticos.

Tenía frente a mí a 39 abogados que decían hablar en nombre de la humanidad, pero la humanidad no es sólo blanca. Y nada ha cambiado, el Tribunal Penal Internacional está persiguiendo a gente de Zaire, Uganda, Liberia, todos más negros que el carbón, pero a los que montan una guerra a partir de una mentira no los persiguen.

Defendió a un viejo amigo, Jieu Samphan, antiguo presidente camboyano.

Condeno los crímenes del régimen de Pol Pot, pero se deberían tener en cuenta los muertos causados por el embargo norteamericano y el ejército vietnamita.

El gobierno de Togo le contrató para demandar a Amnistía Internacional.

Denunciaron que un general tiró al mar desde su avión a cien presos, cuando ese avión estaba inmovilizado. No apoyé a un dictador en contra de AI, apoyé la verdad contra la mentira. Desarrollo el espíritu crítico hasta el límite en un momento en que el pensamiento único es obligatorio.

"Desarrollo el espíritu crítico hasta el límite"
Para reflexionar

En El abogado del terror, espléndido documental que se acaba de estrenar sobre este polémico abogado criminalista defensor para alguno de causas indefendibles, Barbet Schroeder evita los juicios y las valoraciones, única postura inteligente ante un hombre de la complejidad y habilidad de Vergès, que mediante su defensa de terroristas y torturadores (como Klaus Barbie, antiguo jefe de la Gestapo) ha denunciado la hipocresía de las grandes potencias, el crimen colonial y la doble moral. Estuvo a punto de ser asesinado y, en el apogeo de su carrera, abandonó a su familia y desapareció ocho años. "Quizás hable de ello en la vigilia de mi muerte". Asegura que la gente corriente le demuestra su aprecio.