"Quiero hablar de un viaje que he estado haciendo, un viaje más allá de todas las fronteras conocidas..." James Cowan: "El sueño del cartógrafo", Península, 1997.

viernes, 28 de noviembre de 2008

Cataluña registró en 2007 el mayor número de nacimientos en 30 años

Inmigración y fecundidad tardía ayudan a situar la cifra en 83.716 bebés

EL PAÍS - Barcelona - 27/11/2008

Cataluña registró el año pasado la cifra más alta de nacimientos de los últimos 30 años, según los datos que facilitó el Instituto de Estadística de Cataluña (Idescat), que destaca que por primera vez el crecimiento se concentra en niños de padres extranjeros. Durante 2007, se contabilizaron 83.716 nacimientos, frente a los 82.077 de 2006, lo que supone un aumento del 2%. Desde 1996, las cifras de natalidad han ido aumentando hasta situarse en valores similares a los de 1979. El aumento se achaca básicamente a dos factores: la llegada, por un lado, de inmigrantes en edad fértil que ha disparado la fecundidad en edades jóvenes, y la tendencia a tener hijos en edad madura.

De hecho, éste es el primer año en que el crecimiento se concentra en bebés de padres extranjeros, según el informe de Indescat. En el conjunto de Cataluña, los nacimientos de este colectivo ascendieron a 16.675, lo que supone un aumento del 16,5% respecto a 2006, mientras que el de los españoles disminuyó el 2,8% frente al crecimiento cero de 2006. En Cataluña, el 69,4% de niños nacidos en 2007 son de padres españoles, mientras en el restante 28,3% uno de los dos progenitores, como mínimo, es extranjero, lo que supone que casi 3 de cada 10 bebés recién nacidos tienen uno de los padres o ambos que no son españoles. Por otro lado, los hijos de padre español y madre extranjera han aumentado el 9,8% y los de madre española y padre extranjero, en un 10,8%.

La tasa de natalidad, variable que refleja en número de nacimientos por 1.000 habitantes, se ha incrementado en 30 comarcas y ha descendido en 11. El Camp de Tarragona es la que tiene la tasa más elevada, con 12,9 nacimientos cada 1.000 habitantes, seguido de las comarcas de Girona y la zona central de Cataluña. La tasa media de Cataluña se sitúa en 11,7 niños por 1.000 habitantes y hay varias áreas que no la alcanzan. Son las comarcas del Ebro, Val d'Aran, el Área Metropolitana de Barcelona y zonas de Lleida.

Actualmente, la media de hijos se sitúa en Cataluña en 1,46, una centésima por encima del indicador de 2006. Si se estudia la fecundidad por la nacionalidad de las madres, la tasa de las extranjeras es de 1,87, frente al 1,33 de las españolas. La media de edad en que las mujeres tienen a sus hijos es de 31 años. La fecundidad por grupos en edades centrales ha disminuido, pero se ha visto compensada por los nacimientos tanto entre las mujeres más jóvenes como las de edad más madura.

La fecundidad entre los 35 y los 39 años ha aumentado en el 3%, y la de mujeres de 40 a 44 años, el 7%. En el otro extremo, en edades jóvenes, se observa una fuerte tendencia al alza. La tasa de 20 a 24 años ha crecido el 3% con relación a 2007, pero el aumento más importante corresponde a la población adolescente -de 15 a 19 años- que con un 12 por 1.000, aumenta el 10% respecto a 2006 y registra el indicador más elevado de los últimos 20 años.

Los tiempos de Marc, Álex, Júlia y Lucía

El nombre de Marc es, de largo, el preferido por los padres catalanes (salvo para los que viven en la Val d'Aran) cuando tienen un niño (1.385 casos), mientras que en el caso de las niñas las opciones están más repartidas: Júlia fue el nombre elegido en 977 ocasiones, seguido de cerca por el de Lucía (976). Paula, Laia y Maria ocupan, respectivamente, el tercer, el cuarto y el quinto puesto de la lista. Al nombre de Marc, le suceden otros tres también cortos: Álex (1.003 veces), Pol, Pau y completando la lista David y Arnau.

Los nombres más frecuentes en toda España fueron en 2005 el de Alejandro y Lucía. Al primero le siguieron las opciones de Daniel y Pablo y a la segunda, la de María y Paula. En el País Vasco dominan Iker e Irati, y Valencia es la comunidad autónoma que menos recurre a la lengua propia, a diferencia de lo que ocurre en Cataluña, País Vasco y Galicia, para escoger los nombres de sus hijos.