"Quiero hablar de un viaje que he estado haciendo, un viaje más allá de todas las fronteras conocidas..." James Cowan: "El sueño del cartógrafo", Península, 1997.

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viernes, 12 de febrero de 2010

La evolución del trabajo juvenil

La evolución del trabajo juvenil 

http://www.lavanguardia.es/premium/epaper/20100212/53890209310.html

Se busca BECARIO

La demanda de trabajadores en prácticas aumenta mientras bajan las ofertas de empleo
MAITE GUTIÉRREZ - Barcelona

IRREGULARIDADES Proliferan las ofertas para titulados en las que se ofrecen prácticas, algo ilegal
SALARIOS MÁSBARATOS CC. OO. calcula que 200.000 becarios cubren puestos de trabajo estructurales

Empresa de selección de personal E busca empleado con formación en el área de recursos humanos. Preferible con experiencia. Duración del contrato: seis meses. Sueldo: a concretar". Este es, en resumen, el puesto de trabajo que una conocida multinacional le ofreció el último verano a Vani Llugdar, una chica de 28 años afincada en Mataró. Vani cumplía de sobra los requisitos de la empresa. Licenciada en Psicología, con un máster y experiencia laboral en el sector de recursos humanos. Su sorpresa llegó cuando, en la entrevista de trabajo, le informaron de que no recibiría remuneración alguna durante esos seis meses. "Tras este periodo te convertirás en Consultora de Recursos Humanos, y entonces sí que cobrarás", le aseguraron.

Se lo pensó. ¿Trabajar medio año gratis con la esperanza de conseguir un empleo normal?Pero es que hay que pagar el alquiler... Vani estuvo a punto de decir sí - "viendo el panorama económico, realmente me lo pensé", recuerda-."Por suerte una amiga que trabajaba allí nos alertó de que lo único que querían era sacar trabajo a coste cero, que ni se le ocurriera aceptar", explica el novio de Vani, Marcos Ley. La indignación hizo que Marcos enviara una queja a la sección de Cartas de los lectores de La Vanguardia pidiendo que los jóvenes se rebelen contra este tipo de "abusos". Otros lectores se han manifestado en el mismo sentido.

Lo que le ocurrió a Vani no sólo es un "abuso", como decían ella y su novio, sino que además es ilegal. Un titulado no puede trabajar como "becario", tal y como le ofrecieron a ella. Sí como "empleado en prácticas", una figura regulada en el estatuto de los trabajadores, con la que se cotiza a la seguridad social y se cobra un porcentaje del sueldo acordado en el convenio colectivo de la empresa - ver cuadro-.

Sin embargo, cazar titulados/ becarios "es una práctica que determinadas compañías utilizan, más en un momento de crisis", explica Ignacio Dorestes, de la sección juvenil del sindicato CC. OO., algo que este diario ha comprobado a través de varios portales de búsqueda de empleo.

"Empresa de marketing precisa jóvenes con iniciativa para su filial en Valencia. Posibilidad de prosperar. Preferentemente con estudios universitarios. Media jornada. Sueldo: una ayuda de 150 euros al mes". La Vanguardia llamó a la compañía para aclarar si se referían a estudiantes o titulados:
- También titulados - respondieron.

- ¿Y eso es legal? - se les preguntó, a lo que colgaron el teléfono de forma inmediata.
A los sindicatos les preocupa que "cada vez más empresas" se apunten a esta práctica, según han detectado las secciones juveniles de CC. OO. y UGT. Sin embargo, en la búsqueda de ofertas de primeros empleos realizada por este diario abundaban otro tipo de anuncios. Compañías que ponían como requisito estudiar una carrera o un máster para poder cerrar un convenio de prácticas con la universidad - prácticas voluntarias, las que no dan créditos al alumno-.Así el candidato entraría en la categoría de becario - no se cotiza a la seguridad social y la empresa no tiene porqué pagar un sueldo-.Esto es correcto siempre que la beca tenga un objetivo formativo. Muchas compañías las utilizan para captar talento y los estudiantes para ganar experiencia - ambos salen beneficiados-,pero nunca se puede usar para cubrir puestos de trabajo estructurales, tal y como marcan varias sentencias del Tribunal Supremo. "El problema está en que algunas empresas quieren becarios para cubrir plazas y ya está", explica Vicenç Sellés, director de Treball Campus, la oficina de inserción laboral y prácticas de la Universitat Autònoma de Barcelona. Sellés afirma que últimamente han recibido más peticiones de compañías en este sentido. Grandes empresas inmersas en expedientes de regulación de empleo (ERE) han tratado de conseguir becarios a través de esta bolsa de trabajo para universitarios recientemente, pero se les ha negado para "evitar la explotación de los estudiantes". No son en absoluto mayoría - Sellés destaca "el buen trato" que dan muchas empresas a los estudiantes-,pero se ha notado un aumento significativo de aquellas con prácticas dudosas.

Sea como sea, la demanda de becarios crece, al contrario que las ofertas de empleo "normal". Centros de orientación e inserción laboral de varias universidades consultadas - Universidad Complutense de Madrid, Universidad Carlos III, Universidad de Sevilla, Universidad de Granada, Universitat de Barcelona, Autònoma o Pompeu Fabra-confirman que las ofertas de trabajo han caído entre un 8% y un 20% en función del centro.

En cambio la demanda de becarios se mantiene o sube en la mayoría de casos. En la UAB, por ejemplo, explican que en todo el curso 2008-2009 cerraron 1.700 convenios de prácticas. En cambio, a mitad del curso 2009-2010 ya se supera esta cifra. "Y esperamos más en el curso 2010-2011", afirma Sellés. La tendencia no sólo se ha notado en las bolsas de trabajo de las universidades; también en los principales portales de búsqueda de empleo. Julio Ros, director de Publicaciones y Contenidos de Infoempleo, explica que las ofertas de trabajo se han reducido un 62% del 2008 al 2009. En cambio las ofertas para captar becarios han aumentado un 6% en el mismo periodo. "Muchas empresas pasan por un mal momento, tienen falta de liquidez, y es más barato emplear becarios, que además suelen tener muy buena predisposición", afirma. Como curiosidad, la empresa de selección de personal que intentó "contratar" a Vani tenía ayer 35 ofertas para trabajar en ella; 17 eran para becarios.

Nadie sabe cuántos becarios trabajan en España. CC. OO. cifra en 200.000 los becarios que en realidad cubren puestos de trabajo estructurales. La sección juvenil del sindicato ha iniciado la campaña "Apadrina un becario" para concienciar a los jóvenes de que no acepten según qué ofertas y denuncien abusos. También el Consejo de la Juventud de España. En cuanto a las infracciones, el Ministerio de Trabajo no desglosa las causas con tal detalle. Sólo tiene datos sobre los becarios de investigación - un caso específico que regulará la ley de Ciencia-.Detectó 117 actuaciones irregulares en el 2009, con las que se defraudaron 1,8 millones de euros a la seguridad social. De los otros becarios, nada se sabe ni se hace.

CONSULTE  http:// empleo. clasificados. es

A la caza de la práctica

"Siempre te queda la esperanza de que esa práctica te lleve a un empleo, tengo compañeros que se han matriculado en posgrados sólo para que les puedan renovar la beca", explica Andrea Gómez, una chica de 22 años de Barcelona, licenciada en Ciencias Políticas, que envió otra carta de queja a La Vanguardia.Ella ha decidido decir no a más "becas injustas", aunque está segura que sobrarán candidatos para sustituirla. Un trabajo de becario es la única opción que queda a muchos jóvenes para intentar lograr un trabajo. Incluso en el extranjero. En la Cámara de Comercio Española en Londres las peticiones de becas para trabajar en la City se han disparado desde el 2009. "No damos abasto", reconoce Sílvia Estivill, secretaria de la Cámara.


Contrato en prácticas

Se debe contar con un título universitario o de FP, nunca se deben realizar a estudiantes y tampoco pueden transcurrir más de cuatro años desde la finalización de los estudios. La duración del contrato también es de entre seis meses y dos años. También se cotiza a la seguridad social.
Durante el primer año, el contratado ha de cobrar, como mínimo, el 60% del sueldo fijado en el convenio colectivo de la empresa. En el segundo año de contrato el sueldo sube al 75%.
Cuando el contrato finaliza se entrega un diploma. Si el Ministerio de Trabajo halla fraude de algún tipo, el contrato en prácticas se convierte en un contrato indefinido. Este tipo de contratos, junto a los de formación, son los que más han disminuido desde que empezó la crisis económica. En dos años han bajado más de un 14%, mientras que los contratos "normales", lo han hecho un 5% en el mismo periodo.


Contrato para la formación

Para personas sin estudios postobligatorios. El objetivo es adquirir conocimientos teóricos y prácticos para el desempeño de un oficio. El candidato debe tener entre 16 y 21 años - hasta 24 si está en paro y viene de una escuela taller-,carecer de un título que le permita ser contratado en prácticas. Cada empresa establece en su convenio cuántos contratos para la formación puede hacer, y en su defecto lo determina el Ministerio de Trabajo.

Estos contratos deben durar como mínimo seis meses y como máximo dos años. Se cotiza a la seguridad social. Cada empresa, según su convenio colectivo, fija el sueldo para estos trabajadores en formación, aunque nunca puede ser inferior al salario mínimo interprofesional en proporción al tiempo trabajado. La formación teórica se puede impartir en colaboración con distintas entidades. Al finalizar el contrato se obtiene un certificado.

Los estudiantes, menos exigentes con el tipo de trabajo o práctica

M. GUTIÉRREZ - Barcelona

La formación protege contra el desempleo, como han constatado diversos estudios, entre ellos el publicado esta semana por el Observatori Català de la Joventut y que muestra cómo la tasa de paro disminuye en las personas con estudios superiores. Sin embargo no inmuniza al 100%, sobre todo en el caso de las personas jóvenes. La tasa de paro en la franja de los 16 a los 29 años es del 38%. En un año, los contratos laborales han disminuido un 5%, según datos de la EPA. En el caso de los contratos de prácticas y formación - para recién titulados-,la caída ha sido del 14,7%.

La incertidumbre laboral ha llevado a los estudiantes y personas que acaban su carrera a exigir menos a la hora de buscar trabajo. "En tiempos de bonanza preguntaban mucho sobre el sueldo, si se trabajaba los viernes por la tarde o el horario, ahora en cambio no surgen estas preguntas", dice Núria Suteres, de la oficina de inserción y orientación laboral de la Universitat Pompeu Fabra. Lo mismo explica Sebastián Gamero, de la oficina de trabajo de la Universidad de Sevilla - en este centro han disminuido tanto las ofertas de trabajo para titulados como para becarios, aunque estas en menor medida-.

Las empresas, por su parte, piden más requisitos. Idiomas, másters... y apenas hay ofertas en las que no se requiera cierta experiencia. En el portal Infojobs, las ofertas en las que se exige como mínimo un título de FP de Grado Superior han pasado del 14,4% al 16.6% en un año; del 8,8% al 10,2% para los licenciados y del 2,8% al 3,4% para los ingenieros superiores. Las ofertas en las que se requiere un máster o doctorado se han duplicado. En Infoempleo, los puestos en los que se pide entre dos y cinco años de experiencia han pasado del 35% al 40% en dos años y las ofertas para personas sin experiencia laboral se han quedado en un escueto 6% del total en el 2009. Madrid, Catalunya, País Vasco, Andalucía y Galicia concentran el 70% de las ofertas para recién titulados sin experiencia, y Catalunya es una de las que más becarios reclama, en especial en los sectores de sanidad, consultoría, industria farmacéutica y servicios industriales.

Las carreras que mejor inserción laboral tienen siguen siendo las ingenierías y las relacionadas con economía y finanzas, indican las universidades consultadas. Las titulaciones de humanidades están en el lado opuesto. Otro de los efectos de la mala situación económica es el mayor autoempleo de los estudiantes.


L A S C A R A C T E R Í S T I C A S

Beca o convenio de colaboración

Existen varios tipos de becas, pero en todas ellas el becado ha de ser alumno de alguno de los ciclos educativos postobligatorios: FP, grado - antigua diplomatura y licenciatura-,posgrado o máster y doctorado. La empresa y la universidad - o instituto-acuerdan un convenio. No existe ninguna relación laboral, no se cotiza a la seguridad social y no tienen porqué ser remuneradas. Algunas becas son curriculares, es decir, el alumno está obligado a realizar prácticas dentro de su carrera y obtiene créditos académicos por ello, como si se tratara de una asignatura. Otras son voluntarias - en las que se ha basado este reportaje-.Aún así, siempre deben tener un objetivo formativo. En la mayoría de casos, tanto estudiantes como compañías se benefician de la relación. Un caso aparte son las becas de investigación, casi todas en el ámbito científico, donde se dan casos en que personas con 40 años son aún becarios.

sábado, 22 de noviembre de 2008

El aprendiz en la era de la modernidad líquida



FUENTE: EL PERIÓDICO LOS DÍAS VENCIDOS, 21/11/2008

El nuevo aprendiz JOAN BARRIL



El Departament d'Educació va a poner en marcha un proyecto que permitirá a los estudiantes de FP compaginar sus estudios con un trabajo remunerado. A ese estudiante en prácticas se le llamará aprendiz, que hoy es más una distinción honorífica que una categoría laboral.
Lo que el aprendiz ignora es que está condenado a serlo de por vida. La fragilidad del tejido productivo ha acabado con lo que hasta ahora era un valor del sistema. Que ninguno de esos chavales espere emular a sus antecesores, aquellos trabajadores longevos que se jactan de haber entrado en una empresa a los 14 años y de haberse jubilado en ella. Hace tiempo que sabemos que hay muchas vidas en una vida. Muchos sentimientos, muchos amores, muchas parejas y, por supuesto, muchos jefes de recursos humanos y muchas horas en la cola del paro. Eso es lo que el aprendiz debutante deberá aprender junto con las habilidades propias de su profesión. Y es que el aprendiz que salta al mercado laboral ya es, de entrada, un afortunado.

El aprendiz deberá vivir en la contradicción de tener que buscarse la vida aun sabiendo que pueden expulsarle de ella. El aprendiz deberá desaprender todos los mitos del aprendizaje. Deberá admitir que el trabajo bien hecho no es garantía de nada. Deberá admitir que la excelencia no tiene nada que ver con las leyes del máximo beneficio de su empresario. Habrá de aceptar el principio de que cuanto mayor es la empresa, menos seguro es su puesto de trabajo. El aprendiz, en ese cruel aprendizaje hacia la desesperanza precoz, se sentirá tentado a explorar caminos menos reglados y menos basado en nóminas exiguas y volátiles. El aprendiz de hoy ya no busca un oficio, sino una pauta de supervivencia. En poco tiempo deberá admitir que el título era una llave imprescindible para acceder a algo, pero que la más brillante de las calificaciones académicas se convierte en papel mojado ante la lluvia de expedientes de regulación de empleo que nos van a caer encima.

lunes, 15 de septiembre de 2008

VESTIDOS DE CULTURA


La histórica batalla contra la banalización de la alta costura



FOTO: XAVIER CERVERA. La ruleta de la moda. Las múltiples caras de la moda, reflejadas en un caleidoscópico dado sobre una ilustración de 1938 del diseñador de origen ruso Alexei Brodovitch


"La moda es el arte más ligado a la persona que existe", afirma la diseñadora Gloria Jover


M. CHAVARRÍA, LA VANGUARDIA, Barcelona,5 de septiembre de 2008


En una sociedad en la que el consumo lo ocupa todo, no tie­ne mayor sentido preguntarse hasta qué punto es la moda cul­tura o consumo. Esos ya no son mundos distintos. El consumo mismo se ha convertido en cul­tura (y viceversa, las más de las veces). La mundialización ha cambiado los puntos de referen­cia y la moda ya no vive mima­da como en la Francia de hace medio siglo, que la ligaba a las casas de cultura y reaccionaba contra la industria. Caleidoscópica, ligada a la economía, la so­ciología o la ciencia, la moda es también una forma de enten­der la vida, un prisma con múl­tiples caras que ahora se postu­la para sumarse al abrazo entre cultura y tecnología.


"Todo lo que nos rodea es cultura, pero hay una cultura elitista y otra cotidiana, la del comer y el vestir, a la que debe­ríamos darle importancia, te­ner conciencia de ella, pues es parte de nuestra vivencia", apunta el diseñador catalán An­tonio Miró. Efímera, veloz, ace­lerada..., todo lo criticable de la moda puede ser también consi­derado virtud, añade.


La revolución social de los 60 significó rebelarse contra la imposición de los grandes crea­dores, fuera de los cuales, hasta entonces, no había nada. La mo­da venía dictada por la alta cos­tura y, anteriormente, por la no­bleza, que era la única que la vestía. Pero en la era del hiper-narcisismo y el individualismo en la que se adentraban los años hippis, y más tarde los punks y los neorrománticos, entre otros, una de la reivindica­ciones fue la libertad en el ves­tir. Libertad de vestir cómodo, estilo en el que había influido Estados Unidos, explica la his­toriadora Inma Urrea.

"La moda -prosigue- se sub­virtió. El individuo se convirtió en el hacedor de su identidad. Si hasta entonces la moda indi­caba el estatus social, pasó a ser el eje del juego de las identida­des. Hoy hay adinerados que visten como si no lo fueran y gente sin dinero que se las arre­gla para aparentar tenerlo. La dictadura era entonces soy rico o soy pobre; la de ahora es tengo o no tengo un cuerpo diez".


La democratización signifi­có también cierta pérdida de unos lazos con artes entonces elitistas: la fotografía de Man Ray, que gracias a la moda no murió de hambre en París, o de Irvin Penn, Helmut Newton o el propio Avedon.


"La moda -concluye la dise­ñadora Gloria Jover- es el arte más ligado a la persona que existe. A diferencia de un cua­dro, la prenda no debe ser sólo bella, sino adaptarse a cómo vi­ves. Esto es algo que en un mo­mento dado hemos perdido. La gente del glamur ha invadido este mundo banalizándolo. Pe­ro hay que luchar para poner la moda en el lugar que ocupa un arte como otro cualquiera; de­mostrar que hay gente que co­necta con su tiempo y abre ca­minos en las formas de vivir."



COCO CHANEL. La creadora francesa -en la imagen, fotografiada por Man Ray en 1935- revolucionaría el mundo de la mujer liberándola, definitivamente del corsé. Pren­das de punto y trajes de chaque­ta del guardarropa masculino.




YES SAINT LAURENT. Sucesor espiritual de Chanel y gran coleccionista de arte, debuta en 1954 en Dior, pero apuesta pronto por el prét-á-porter. Línea, trapecio, esmo­quin para mujer y look desnu­do..., es la revolución sexual.


Desfile teatral. Una modelo aplaude a Muramatsu y Seki en Japón.



PACO RABANNE. Su formación de arquitecto le lleva a obviar el tejido y el hilo, y a probar con el plástico el metal. Rupturista, su herencia es importante para la investigación posterior.




VIVÍAN WESTWOOD. La reina de la moda británica -en la ima­gen, cubierta con un plástico- lanza el esti­lo punk junto a su amigo Malcolm McLa­ren (Sex Pistols). Mo­da rock y fetichismo de cuero y látex.




JEAN PAUL GAULTIER. Erotismo agresivo, kítsch retro y elemen­tos high-tech con materiales de reciclaje. Gaultier, pupilo de Cardin, recupera los clichés de la feminidad -el famoso corsé de Madonna- en un constante patchwork.




YAMAMOTO Y MIYAKE. Francia supo dar la bienvenida al minimalismo y la pureza zen de nipones como Yohji Yamamoto e Issey Mikaye. Sus influjos rompían con la banali­dad, eran un must para artistas e intelectuales.

sábado, 28 de junio de 2008

Los escándalos merman la lealtad de los asalariados en Japón



KO SASAKI PARA THE NEW YORK TIMES-EL País, 26-6-2008

por IHAKMN FACKLER

TOKIO — Una empresa que es­conde defectos peligrosos para evitar una retirada de productos embarazosa. Un distribuidor de productos cárnicos que vende corazones de cerdo picados co­mo carne de vaca. Una cadena de restaurantes de lujo que sirve las sobras de sashimi de otras cenas a los clientes.

En Japón, la confianza en sus es­tablecimientos corporativos se ha visto sacudida en los últimos años por una serie de escándalos. Em­presas de todos los tamaños se han visto implicadas en fraudes que van desde lo repugnante hasta lo peligroso. El hecho que los emplea­dos hagan públicas estas fechorías resulta aún más escandaloso. . Hace unas décadas, en Japón, él lugar de trabajo de una persona formaba parte de su identidad, la lealtad inquebrantable a la em­presa era la virtud más valorada. Pero el empleado obediente que no cuestiona nada se ha convertido en una reliquia del pasado como con­secuencia de una transformación más amplia de Japón y de la econo­mía global.

Cuando Japón era el punto más caliente de la economía asiática, las compañías se podían permitir comprar la lealtad de sus trabaja­dores ofreciendo la garantía de un empleo para toda la vida, y la sen­sación de pertenecer a una empre­sa que trataba a los trabajadores como si fueran de la familia. Este contrato social empezó a desinte­grarse cuando se produjo el estan­camiento económico en los años noventa, la "década perdida", que se caracterizó por la seguridad ca­da vez menor de los puestos de tra­bajo y por la caída de los sueldos.

Abogados y economistas mani­fiestan que actualmente los tra­bajadores japoneses empiezan a hablar claro, a pesar del riesgo de ostracismo que supone debido a la amplia creencia de que estas decla­raciones constituyen una traición.

Algunos empleados actúan así para defender el interés público, otros para protegerse de posibles acusaciones por su participación en la fechoría en cuestión. "La empresa está perdiendo su lugar central en el universo del emplea­do", asegura Naoki Yanaguida, un abogado laboral.

Ahora que el contrato social se desintegra, los denunciantes son más.

Yoichi Mizutani fue condenado al ostracismo después de denunciar que la carne se etiquetaba de forma engañosa en su almacén.

El primer caso destacado de una denuncia corporativa ocurrió en el año 2000, cuando un empleado de Mitsubishi Motors sacó a la luz que la empresa había encubierto fallos que podían causar accidentes, in­cluyendo frenos defectuosos y es­cape de líquidos. Estas declaracio­nes dieron pie a una investigación que concluyó con el arresto de va­rios ejecutivos y que llevó al fabri­cante de coches casi a la quiebra.

En la actualidad, cada año esta­llan por norma general en Japón diversos escándalos causados por empleados que airean secretos de las empresas, aunque no se sabe el número exacto de casos ya que ni las autoridades japonesas ni los medios de comunicación desvelan siempre sus fuentes.

Yoichi Mizutani, de 54 años, era el propietario de un almacén de alimentos refrigerados en la parte occidental de la ciudad de Nishi-nomiya que vivió años de prospe­ridad con las compañías locales cárnicas. Pero un día, en diciembre de 2001, un empleado vio que los empleados de uno de sus clientes más importantes, la proccsadora de carnes Snow Brand, ni ih/.ahan su almacén para colocar tabulas de ternera australiana congelada en cajas y venderlas como si se trata­ra de carne del país.

Explica que se trata de un fraude habitual en la industria cárnica, cuyos integrantes se supone que deben atenerse a un código de si­lencio. Declara que se sintió toda­vía más indignado cuando llamó a Snow Brand para preguntar sobre este incidente, y le dijeron que man­tuviera el pico cerrado. Acabó contándoselo a dos periodistas japone­ses y se produjo un gran escándalo que terminó con la condena poste­riormente suspendida a un período de prisión para cinco ejecutivos.

"Pensé en cuántos propietarios de empresas pequeñas en este sector de la industria, como yo, no pueden dormir por las noches, atormentados por un sentimiento de culpabilidad por lo que están haciendo", dice Mizutani. "La in­dustria habla de sí misma como una gran familia que protege a los suyos. Pero una injusticia es una injusticia".

Después de hacer pública su his­toria, Mizutani afirmó que todas las compañías cárnicas le recha­zaron y le expulsaron del negocio. Durante un año, Mizutani, que es­tá divorciado, tuvo que mantener a sus tres hijos contrabajos de un so­lo día. Llegó un punto en que inclu­so tuvo que vender libros colocados sobre una manta en un puesto en­frente de una estación de tren. Las cosas mejoraron cuando una ca­dena de televisión local hizo un re portaje sobre su grave situación. Con las donaciones que hicieron los espectadores, incluido un tem­plo budista, pudo restablecer su negocio, aunque esta vez comer­ciando con verduras y marisco congelados.

También se convirtió en un héroe popular secundario, y protagoniza una tira cómica que ensalza a los denunciantes de empresas.

Ahora Mizutanigozade su situa­ción, se ha despojado de su traje gris y lo ha cambiado por chancle­tas y una camiseta, y se ha teñido de rubio con mechas negras.

Japón se debate entre la ética tradicional de lealtad al grupo y el reconocimiento de que se necesita más transparencia y una mayor responsabilidad para poder fun­cionar como una economía moder­na. "Los denunciantes exponen problemas que probablemente han existido durante mucho tiempo, pero que se mantenían ocultos", remacha Koji Morioka, catedráti­co de economía de la Universidad de Kansai.

lunes, 2 de junio de 2008

McDonald's es rebel·la

McDonald's es rebel·la contra el terme 'McJob' del diccionari Oxford

La marca de menjar ràpid ha iniciat una ferma campanya per canviar la definició pejorativa del terme 'McJob' que recull el diccionari Oxford, que ho defineix com "un treball mal pagat, mancat d'estímuls i amb poques perspectives de futur"

La cadena de restaurants McDonald's va iniciar avui en el Regne Unit una campanya per a canviar la definició pejorativa del terme "McJob" en el diccionari Oxford. El diccionari britànic ho defineix com "un treball mal pagat, mancat d'estímuls i amb poques perspectives de futur". Segons el vicepresident de McDonald's en el Regne Unit, David Fairhurst, aquesta definició hauria de canviar i qualificar el treball com "estimulant i gratificant, que ofereix serioses oportunitats per a progressar professionalment i proporciona habilitats per a tota la vida".

El terme es va usar per primera vegada a EU el 1980 i es va popularitzar el 1991 pel seu ús en la novel·la Generació X


La companyia, que assegura en un comunicat comptar amb el suport del sector empresarial i de l'educació, ha endegat una campanya per demanar el canvi de la definició de McJob que recull el diccionari Oxford. A cada establiment de McDonald's hi ha, a partir d'avui, un llibre de signatures perquè els clients puguin exercir aquesta petició.

A la tardor, la companyia vol lliurar a l'Oxford University Press, editora del diccionari, les signatures recollides en aquests llibres i les que han arribat a la web www.changethedefinition.com o per mitjà de missatges de mòbil.

El terme es va usar per primera vegada a Estats Units el 1980 i es va popularitzar el 1991 pel seu ús en la novel·la Generació X, de l'escriptor Douglas Coupland.

miércoles, 28 de mayo de 2008

Vídeos sobre las culturas del trabajo: primera revolución industrial... fordismo, posfordismo...precariado... en serio y en broma

Primera Revolución Industrial








Segunda Revolución Industrial


Taylorismo y fordismo













MPG

"La clase obrera va al paraiso" 1972 Dir. Elio Petri (Distribuye: Manga Films SL Barcelona Tfn. 93 2842229)
01.- Entrada al trabajo. (17,0 MB) 02.- Saludo de la empresa: seguridad. (22,5 MB) 03.- Limitaciones físicas trabajador. (5,4 MB)
04.- Seguimiento normas. (4,4 MB) 05.- Comida- Rendimiento- Aprendices. (28,2 MB) 06.- Tiempos de Producción. (31,1 MB)
07.- Riesgo por dinero. (9,9 MB) 08.- Individualismo y resentimiento. (13,7 MB) 09.- Sindicatos: Salud y salario. (17,2 MB)
10.- Acoso Sexual en el trabajo. (7,8 MB) 11.- Acoso moral. (17,7 MB) 12.- Accidente de trabajo.
Semana del Ruido. INSHT





Trabajo posfordista:











Mileuristas

http://www.youtube.com/watch?v=pYOsnoB5S-Q





¿Del salariado al precariado?
sindical | social | Madrid

Resumen de artículos de Evelyne PERRIN (AC!, Stop Précarité) *

Desde hace quince o veinte años, la importante conmoción que ha sacudido violentamente la economía y al empleo en Francia y otros países, ha entrañado una transformación en profundidad del mundo salarial del período fordista. Hemos asistido a una lenta aunque segura revisión del modelo de empleo “para toda la vida” con contrato indefinido a tiempo completo y de las carreras de larga duración en el seno de las empresas, modelo que aseguraba una movilidad social ascendente. Hoy, es la progresión constante de las formas de empleo llamadas especiales, tiempo parcial obligado, contratos de tiempo determinado y de interinidad lo que caracteriza el nuevo acceso en el mercado de trabajo.

Según la encuesta de empleo del año 2003 del INDEE, habría 428.000 interinos, es decir el 2%, de 25,1 millones de trabajadores, casi 2 millones de CDD, el 9%, y 273.000 aprendices, el 1,3%, por tanto el 12,5% de los trabajadores no disponen mas que de un estatus precario, es decir, solo cuentan con ingresos aleatorios y sus horizontes de vida son a corto plazo...

Luchas de precarios y compromiso

Los trabajadores, principalmente los jóvenes, supeditados a normas de trabajo flexible y de degradación de su estatuto de trabajo se ven cada vez mas obligados a defenderse y organizarse no solo en el seno de los sindicatos, sino también al margen de ellos, creando sus propios instrumentos de lucha. En efecto, los sindicatos se debilitan por el incremento de las llamadas formas especiales de empleo (CDD, interinos, cursillos, tiempo parcial de aprendizaje), y la inestabilidad y la movilidad que ello conlleva para los trabajadores, por la disgregación de los colectivos de trabajo, la rotación contractual, el miedo a la no renovación del contrato o la tarea, y también por sus propias dificultades para representar y defender a los trabajadores precarios debido a la carencia de un proyecto coherente de renovación de garantías colectivas de los trabajadores.

Así, en las luchas recientes de los trabajadores de comida rápida, del comercio o de la limpieza, los empleos jóvenes o los discontinuos del espectáculo aparecen colectivos de afiliados, coordinadoras entre afiliados y no afiliados, comités de apoyo ad hoc, que agrupan a los militantes de diversos sindicatos y asociaciones sobres bases interprofesionales e interasociativas. Estos colectivos o comités se adelantan al trabajo sindical, y a veces lo sustituyen o le sirven de aguijón. Al mismo tiempo, estos contribuyen a renovar las lineas de acción de los trabajadores e ilustran la crisis de las formas de afiliación tradicionales y de organización sindical y política que las reproducen.

Movilizaciones de precarios del comercio, comida rápida y limpieza

En los años 2000-2003 se ha dado en la región parisina una fuerte combatividad puesta de manifiesto en huelgas masivas y mediatizadas por los trabajadores que se designan como “precarios” en diferentes sectores tales como el comercio, la comida rápida o la limpieza. Tras el vocablo común de “precarios”, la situación de los agentes referidos, su condición de precariedad es muy diferente y también las razones por las que entran en la lucha. A pesar de ello, las uniones entre estas luchas se han producido, y una cierta “conciencia de clase” común a parecido emerger en algunas ocasiones. Al mismo tiempo las similitudes han aparecido en las formas de lucha, principalmente con el nacimiento de los comités de apoyo exteriores muy importantes y continuos.

Querríamos desarrollar los resortes específicos de estas diferentes luchas, exponer las razones que puedan explicar su decisión y su duración, y tratar de despejar las características comunes que hemos podido observar, en los registros de acciones de movilización, y las relaciones de los huelguistas con los apoyos exteriores, sindicatos y comités de apoyo.

Las múltiples facetas de la precariedad

Como bien ha demostrado Serge Paugam, el sentimiento de precariedad puede existir bajo una variedad de estatuto de empleo. Esta es muy evidente en el caso de un trabajador interino o con CDD por razón de la brevedad de su contrato o su tarea y de la incertidumbre del futuro que conlleva, un trabajador con CDI a tiempo parcial se sentirá precario por el hecho de la insuficiencia de su salario. La rotación contractual erigida en sistema de gestión de la mano de obra por numerosas empresas crea también un sentimiento de inseguridad profesional. Por ultimo, como hemos podido comprobar en las recientes huelgas de los trabajadores del comercio con CDI a tiempo completo el sentimiento de ser precario puede nacer del sentimiento de la perdida de categoría y de infravalorización profesional unida al desfase entre los diplomas y las competencias y la remuneración o el reconocimiento de la cualificación.

Esto entraña la difusión de un sentimiento de precariedad entre numerosos trabajadores con estatutos muy diversos, desde el mas diplomado que puede haber elegido una cierta precariedad digamos satisfactoria, al trabajador de origen inmigrante reciente que se encuentra desempeñando un empleo de limpieza en el puesto mas bajo de la jerarquía salarial, pasando por el trabajador de Mc Do con CDI a tiempo parcial y por un empleado de la FNC con CDI a tiempo completo pero remunerado en torno al SMIC.

La precariedad laboral es un obstáculo importante para la afiliación sindical y la movilización colectiva: cuando estamos temporalmente en una empresa, apenas tenemos tiempo de sindicarnos, aceptamos las condiciones de trabajo sin rechistar, y cuando tenemos un CDD y esperamos un CDI, o en interinidad, puede ser peligroso afiliarse o mostrarse reivindicativo. Además la precariedad se asocia a menudo cualificaciones bajas y a un mínimo capital social.

* Traducción de Soledad Pérez
** Evelyne Perrin participa este fin de semana, en Madrid, en el Taller "Luchas contra la precariedad laboral". Para más información ver: Talleres contra la precariedad laboral en el Encuentro Movimientos Sociales 2006



jueves, 15 de mayo de 2008

Las culturas del trabajo y la sociedad de la indiferencia y de la sumisión (CCCB)

Exposición del CCCB del 2000

Enlace:

http://www.cccb.org/rcs_gene/27-culturestreball-ramo-caste.pdf

Las culturas del trabajo 23/05/2000 - 17/09/2000



Tiempos modernos



1. «Ganarás el pan con el sudor de tu frente». La modernidad consagró definitivamente
este principio cristiano. Todavía hoy parece no aceptarse otro modo de vida que el que
deriva de la sentencia bíblica. El que no trabaja no tiene derecho a exigir. No hay dignidad
que no venga avalada por el trabajo.

El trabajo ha sido, especialmente en los dos últimos siglos, un factor determinante en
el «estar» del hombre en el mundo. A partir del trabajo se ha estructurado la actividad
social (la producción y el ocio, los modos de interpretar el mundo –ideologías– y la con-
flictividad social básica). Sobre el trabajo se ha organizado la distribución de la riqueza.
Sobre el trabajo se ha construido el sistema de sentido y significaciones necesario para
transitar por la vida. Fue la revolución industrial que sentó las bases de la modernidad la
que elevó el trabajo a categoría ética. Trabajar estaba bien, no trabajar estaba mal. Así se
pretendía hacer aceptar a la ciudadanía la renuncia a los modos de trabajo propios de la
cultura artesanal para incorporarse –por las buenas o por las malas– al proceso de
producción industrial. Los reformistas de principios del XIX establecieron las normas y
criterios –incluso los modelos arquitectónicos (el panopticón de Bentham)– que, por la vía
del control de tiempo y la fijación en un lugar, aseguraban la optimización del uso del
hombre como fuerza de trabajo, su incorporación a la rueda de la producción. Frente a la
lógica de la explotación y de la sumisión que imponía la ética del trabajo se fue
desarrollando una cultura de respuesta, la cultura obrera.

La ruptura que dio pasó a la sociedad industrial fue enormemente costosa. Pero con
el tiempo esta nueva forma de trabajo, una vez consolidada, se convirtió en motor de
sentido y de presencia en el mundo. Ahora este paradigma suavizado por la fuerza de los
conflictos sociales entra en mutación. Entramos en una nueva era que apunta a cambios
fundamentales; El trabajo sigue siendo la referencia, pero como ha dicho Bauman la carta
de ciudadanía ya no la da tanto el trabajo como el consumo. La nueva tecnología optimiza la capacidad de producción. En las sociedades avanzadas la mano de obra es más
prescindible. El que no sigue queda condenado a la marginación. La sociedad se dualiza
bajo la presión del proceso de globalización. Otra vez algunas voces lloran el mundo del
trabajo que se pierde y hacen doblar las campanas por la crisis de sentido que acompaña
el cambio de época. Pero la transformación sigue. Sin la radicalidad de quienes vehiculan
la ideología del «fin del trabajo», pero con un ritmo constante. Hasta estabilizar un nuevo
estadio, con otra significación del trabajo, quizás con una menor centralidad en la vida
social. De ser así, la tercera ola significaría realmente una de las mayores rupturas de la
humanidad.

Al presentar una exposición sobre el trabajo desde la perspectiva de las culturas que
en torno a él se han construido queremos: a) señalar la centralidad social del trabajo
durante su larga e intensa aventura, y b) reflexionar sobre los horizontes de transfor-
mación que un cambio en el paradigma trabajo apunta.



2. Podemos hablar de cultura del trabajo en tres sentidos: organizativo, simbólico y
socializador.



a) La cultura de la organización del trabajo. Toda realidad social genera sus
mecanismos organizativos. Para que el trabajo sea efectivo se han desarrollado una serie
de técnicas de maximización del rendimiento, de encuadramiento de los trabajadores y de
estructuración de los procesos de producción. Es el nivel más inmediato de la cultura del
trabajo. Naturalmente todas estas técnicas de utilización de los utensilios de producción y
de optimización del rendimiento de la fuerza de trabajo han provocado discursos de re-
fuerzo y de reacción. La cultura de la organización del trabajo concierne a sus técnicas de
desarrollo pero también a los modos (ya los discursos) en torno a los cuales se han
organizado empresarios y trabajadores. La cultura del trabajo es en este sentido también
la cultura de la conflictividad social. Si, como ha escrito Jacques Lessourne, «con la
revolución industrial, el hombre se ha dotado de prótesis para los brazos, con las
tecnologías de la información y de la comunicación se ha dotado de prótesis para el ce-
rebro», estos cambios se traducirán –se están traduciendo ya– en cambios no sólo en las
técnicas del trabajo sino también en los modos de la conflictividad social.



b) El trabajo y lo simbólico. El papel determinante del trabajo en la sociedad ha
hecho que su capacidad de generar cultura alcanzase también el terreno de lo simbólico.
Desde la arquitectura del trabajo –donde lo eficiente conjuga con el poder y la forma–
hasta las artes plásticas o el cine, el trabajo es un tema recurrente en la cultura. De la
exaltación del trabajo a la crítica de las condiciones de explotación, pasando por la
fascinación por lo tecnológico o la figura del trabajador, las vanguardias artísticas han
transitado a menudo a través de una cuestión que ha jugado un papel definitivo en la
determinación de lo que se puede pensar en la sociedad industrial. Al fin y al cabo en
todas las ideologías el trabajo opera como un factor de redención: de redención moral, de
redención económica o de redención social.



c) El trabajo y las mentalidades. Una característica de la sociedad industrial es que el
trabajo opera como principal factor de socialización. Fuera del trabajo sólo hay la
marginación, una amenaza que actúa psicológicamente sobre el trabajador y
económicamente para el mantenimiento de los salarios a la baja. El trabajo ha penetrado
las mentalidades y ha sido durante mucho tiempo el principal factor de identidad del
ciudadano. Cuando se le pregunta a alguien: «¿y tú qué eres?», la respuesta que se
espera –y que casi siempre se da– es aquello en lo que trabaja. Y, sin embargo, las
restricciones del mercado de trabajo y las perspectivas de un trabajo futuro en función de
una mayor movilidad y polivalencia (flexibilidad laboral es la expresión de moda) anuncia
cambios que concernirán también al ámbito de las mentalidades. ¿Dejará de tener el
trabajo el carácter de fundamento antropológico que ha tenido en cierto modo desde la
expulsión del paraíso pero especialmente desde la Revolución Industrial? ¿Puede el hom-
bre conseguir su verdadera emancipación: el triunfo sobre el castigo divino?



3. Toda gran mutación lleva acompañamiento ideológico. Lo que determina el cambio es la
tecnología, que permite hacer mucho más con mucha menos gente. La tecnología
telemática –con Internet como símbolo– afecta directamente además a la organización y a
las posibilidades de autonomización del trabajo. La nueva utopía capitalista nos habla de
un nuevo estilo de trabajo basado en la flexibilidad laboral, la formación permanente, el
cambio constante de tareas, la fragmentación en equipos más reducidos y autónomos, la
corresponsabilización y una alta creatividad. De todo ello hay en estos tiempos, en que
parece como si la riqueza y la felicidad estuvieran en la pantalla del ordenador.

El consumidor (nueva estrella social), dicen, tiene la palabra. La pirámide se invierte:
es el comprador el que decide. La quintaesencia de esta fantasía ideológica viene
expresada por un estallido poético del economista liberal español Pedro Schwartz que dice
que el capitalismo premia «el acierto en satisfacer a nuestros semejantes, en crear valor
descubriendo lo que están dispuestos a comprar». Ni que el capitalismo fuera la orden de
la madre Teresa de Calcuta. Cada época tiene su utopía, es la hora de las utopías
neocapitalistas. El trabajo cambia, ciertamente, pero la experiencia demuestra que todavía
hay más promesa que realidad. El teletrabajo sigue coexistiendo con viejas estructuras
empresariales. Y el proceso de globalización es todavía una banda estrecha, colocada
como una faja en el mapa del mundo. De modo que en el planeta se encuentran en este
momento las formas más primitivas y las formas más avanzadas del trabajo. Habrá que
ver qué dinámica impone la globalización: la modernización generalizada del planeta o la
división cada vez más profunda en dos sociedades, la emergente y la definitivamente
sumergida.

El futuro del trabajo es un laberinto del que todavía desconocemos la salida. Y así se
expresa en la exposición. Los mensajes son a menudo contradictorios. Las experiencias
presentan enormes contrastes. Esta exposición trata de relatar la aventura reciente del
trabajo, estar atenta a las mutaciones que llegan y expresa la confianza de que
efectivamente la humanidad encuentre los dispositivos técnicos necesarios para liberarse
del castigo del trabajo y hacer de él una actividad creativa y liberadora más. Pero es una
ilusión, no una promesa.



4. El protagonista de la exposición es el trabajador. Puede que un día le reemplacen las
máquinas en muchas de sus tareas, especialmente las más pesadas. Pero hoy sigue
siendo todavía el protagonista del trabajo, aunque como clase se haya diluido en la
medida en que la realidad social se ha hecho más compleja, lejos de la estricta división
entre empresarios y trabajadores o, para decirlo conforme a los cánones del marxismo,
entre propietarios de los medios de producción y fuerza de trabajo. Durante casi dos siglos
el trabajador, a través de sus organizaciones, representó la promesa de cambio radical en
la sociedad. El fracaso de la propuesta de máximos –el comunismo– que derivó en el
totalitarismo propio de cualquier proyecto que parte del principio de que todo es posible,
no debe hacer olvidar las extraordinarias conquistas sociales que la presión de la clase
obrera consiguió. Pero esta etapa de la aventura acabó. Ya no hay una imagen dominante
del trabajador. La diversidad social de los trabajadores es enorme, sus intereses no
siempre coinciden. Y siempre queda la sombra de los que no tienen trabajo y, por ello, a
menudo ni siquiera voz. En las sociedades avanzadas –donde se cuece la sociedad red–
todo es muy distinto del momento álgido de la modernidad industrial. Lo que no impide que
en otras partes del planeta –o en bolsas dentro de las propias sociedades avanzadas– se
den situaciones propias de los peores momentos de la acumulación de capital e incluso de
tiempos premodernos.

El test del trabajo en la llamada «nueva economía» lo dará precisamente la figura del
trabajador. Si realmente las nuevas prótesis tecnológicas le permiten ganar en autonomía
y libertad habremos avanzado. Pero nada está decidido de antemano. La sociedad de la
indiferencia y la sumisión es una amenaza no desdeñable, si se mantiene la lucha por la
competitividad y la productividad como cruzada nacional –o supranacional– para mantener
confundidos el yo y el nosotros. Lo decía el poeta Raymond Queneau: el fin de la sociedad
es el bienestar de los hombres y no el cumplimiento inexorable de las leyes de la
economía. Este debería ser el sendero por el que la aventura del trabajo podría encontrar
un final feliz.