"Quiero hablar de un viaje que he estado haciendo, un viaje más allá de todas las fronteras conocidas..." James Cowan: "El sueño del cartógrafo", Península, 1997.

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martes, 22 de septiembre de 2009

William Bunge, el geógrafo taxista (representante de la Geografía Radical)

Fuente: Joan Nogué, Culturas, La Vanguardia, 12-9-2007


Uno de los representantes más paradigmáticos de la Geografía Radical ha sido William Bunge. Influido por la revuelta de la población negra norteamericana contra su marginación y por la implicación de su país, los Estados Unidos, en la guerra delVietnam, Bunge decide salir del aula y pasar a la acción. Para ello recupera la idea de las clásicas expediciones geográficas decimonónicas y les da la vuelta: sus expediciones ya no se dirigirán a tierras lejanas, tropicales y exóticas, sino a los guetos urbanos de las grandes ciudades norteamericanas.


La primera de estas expediciones, la denominada Expedición Geográfica de Detroit, dura dos años (1969 y 1970) y se dirige a uno de los barrios negros más degradados de Detroit: Fitzgerald. Bunge y sus alumnos no sólo se dedican a estudiar el barrio,sino a organizar programas y cursos de planeamiento urbano para formar a los líderes locales de manera que puedan responder mejor a los retos que tienen por delante.


El resultado es un libro excelente:Fitzgerald.Geography of a Revolution (1971)… y la expulsión de Bunge de la universidad por “exponer a las chicas blancas a la violación” y “querer reducir la universidad a cenizas”, como aparece en su expediente. 

Contratado por la Universidad York de Toronto, Bunge se pone de nuevo manos a la obra y organiza una segunda expedición, esta vez a los mundos ocultos de los negros blancos, como él define a las minorías étnicas del Canadá inglés, en este caso un barrio de origen italiano (Christie Pits) con problemas demarginación y una decidida voluntad de resistencia comunitaria a la degradación urbana. El resultado es la denominada Expedición Geográfica de Toronto, de tres años de duración (1972 a 1975), y con otro libro como guinda final: The Canadian Alternative: Survival, Expeditions and Urban Change (1975).

De nuevo llegarán las presiones y los expedientes sancionadores, lo que le lleva, a modo de provocación, a
abandonar la universidad y a hacerse taxista, convirtiéndose así en un auténtico folk-geographer,en un explorador de las entrañas urbanas a las que los geógrafos de despacho, dice él, nunca accederán. La atmósfera académica le resulta asfixiante y nunca más volverá a ella.


Obviamente, no todos los geógrafos radicales, ya fueren marxistas o anarquistas, llevaron hasta tal extremo sus planteamientos, pero sí consiguieron abrir nuevos caminos y descubrir nuevos paisajes que, salvando las distancias y los contextos, hoy siguen explorando las denominadas geografías críticas. Éstas siguen la estela iniciada hace cuarenta años, aunque incorporando nuevas dimensiones y categorías conceptuales poco contempladas en aquel momento ante el entonces avasallador concepto de clase social. Las nuevas geo-
grafías críticas
se interesan más que nunca por las otras geografías: los paisajes incógnitos y los territorios ocultos de las grandes metrópolis, las ocupaciones temporales del espacio público, los nuevos espacios disidentes (como el de los okupas o el de los homosexuales), el cuerpo humano como objeto y sujeto
geográfico, la dimensión espacial de las relaciones de género, las geografías de la discapacidad, las geografías de la evasión, las geografías emocionales generadas por las diásporas, el exilio y la emigración, los paisajes sensoriales no visuales inducidos por el resto de nuestros sentidos o, sin ir más lejos, el fundamental y a la vez complejo proceso a través del cual los seres humanos imbuimos de significado al espacio geográfico y creamos lugares. Nuestros mapas, en efecto, se han llenado de nuevo de tierras desconocidas, de regiones que se alejan, que se descartografían y se vuelven opacas.Hacia estos nuevos espacios en blanco en nuestros mapas, hacia estas otras geografías, se orientan las nuevas expediciones geográficas.

martes, 30 de septiembre de 2008

La geografía de la percepción y las imágenes espaciales

Fuente: Capel, Horacio- Urteaga, Luis: Las nuevas geografías, Salvat, Madrid, 1984, p. 42-43.




Los elementos que cada individuo percibe del medio son, precisamente, aquellos que condicionan su vida diaria. El bloque de pisos, el colegio, el parque, el tráfico y la contaminación son los elementos de la ciudad entre los que se desenvuelve la actividad diaria de una niña de 10 años y, por tanto, configuran su imagen de la ciudad.





¡¡Para vivir sin agobios y realizar lo que desee!!. A través de la propaganda se intenta difundir una imagen idílica del campopara facilitar la venta de parcelas.


Desde comienzos del decenio de 1960 ¿ las ciencias sociales se vieron afectadas por el descubrimiento del amplio campo de la percepción subjetiva de la realidad. En el terreno del urbanismo la obra de Kevin Lynch sobre La imagen de la ciudad (1960) permitió tomar conciencia del valor de algunos elementos del paisaje urbano en la configuración de la imagen que los ciudadanos poseen. En antropología, en economía y en otras ciencias se descubrió que los individuos y los grupos sociales poseen una percepción sesgada de la realidad, en función de sus valores culturales, sus experiencias, sus aspiraciones.

Se vio, así, que cada hombre se mueve en un universo personal, organizado concéntricamente en torno a él.

La esfera más inmediata es el medio de su actuación habitual, del que posee una información personal y directa: la casa, el barrio, la ciudad, los lugares cercanos que frecuenta el fin de semana.

La más alejada estaría constituida por aquellos territorios de los que no se posee más que referencias vagas.

La distancia real no tiene nada que ver con la situación de estas esferas perceptivas: un español que tenga familiares en Alemania o en Australia conocerá más de esos países que de Argelia, a pesar de que este país se encuentra a solo 200 km de las costas españolas.

Una misma realidad puede ser percibida de forma muy diferente por distintas personas, y el estudio de las desviaciones de estas imágenes, entre sí y con la realidad, así como los factores que influyen en ellas, pasó a ser objeto de interés creciente para los científicos.

En geografía estas investigaciones se iniciaron con el estudio de la percepción del riesgo de catástrofes naturales, y continuaron con la percepción del medio y del paisaje, la imagen de la ciudad, la conciencia de pertenencia territorial.

La idea básica es que el hombre decide su comportamiento espacial no en función del medio geográfico real, sino de la percepción que posee del mismo. Esta se realiza tras la recepción de una información que es filtrada por el sistema de valores de cada individuo y da lugar a una decisión de comportamiento. Todo ello provocó un creciente interés de los geógrafos por la dimensión psicológica .

La mente del hombre, donde tiene lugar la percepción, la formación de la imagen y la decisión, se convierte también en un tema de investigación geográfica, ya que es el lugar donde se elaboran estas geografías personales mezcladas con fantasías que constituyen la última Terra Incógnita que queda por descubrir.

La imagen del espacio, el mapa mental que cada individuo posee del mundo, se convierte en tema de investigación a través de técnicas refinadas.

Particular atención ha recibido el estudio de la imagen de la ciudad, favorecido por los trabajos realizados en el campo del urbanismo.

La obra de Lynch había puesto de manifiesto que la imagen que los ciudadanos se forman de su ciudad está organizada en torno a unos elementos particularmente significativos: los caminos que se utilizan; los bordes o líneas de separación, tales como ríos, playas, ferrocarriles; los barrios; los nodos o puntos estratégicos de confluencia o encrucijada; y, por último, ciertos hitos significativos que son claramente iden-tificables en el paisaje (un edificio singular, una estatua, una torre...).

La imagen que se posee de una ciudad es diferente según la edad, la clase social, la actividad, el tiempo de residencia. Para un niño estará configurada por elementos que adquieren gran significado: la escuela,.el puesto de helados, un parque de juegos. En la imagen de alguien que se ocupa preferentemente de tareas domésticas figurará quizá de manera importante el mercado. En la de un trabajador destacará su barrio, el lugar de trabajo y las vías de relación entre uno y otro.

Él centro de la ciudad es un elemento siempre presente, no solo porque es un lugar de concentración de equipamientos y de frecuentación obligada, sino también por los elementos simbólicos (históricos, monumentales, culturales, de poder) que posee.

jueves, 13 de septiembre de 2007

Second Life


Seguramente pronto habrá geógrafos que se dedicarán a estudiar los nuevos espacios virtuales como "Second Life" (http://ca.wikipedia.org/wiki/Second_Life http://www.secondlifespain.com/) que se están creando en internet. Tú podrías ser uno de ellos. ¿Te animas?. Un primer paso sería señalar parecidos y diferencias entre el mundo virtual de Second Life y el mundo real con sus interrelaciones entre los seres humanos de carne y hueso y su entorno físico real. De momento Second Life se inspira en el mundo real e imita sus dinámicas, pero seguramente no tardará en invertirse el proceso y el mundo real empezará a imitar el mundo virtual.


Reproduzco dos artículos sobre el tema

La creación de un grupo con intereses comunes que se relaciona a través de Internet no es, ni de lejos, una ocurrencia novedosa: es de hecho incuestionable que cada vez avanzamos más hacia esa idea denominada “Internet 2.0”, consistente en la creación de una gran comunidad no-jerárquica (o “democrática”) que permita un intercambio constante y fluido de información de toda índole y en cuyo desarrollo cooperen todos los internautas, según las habilidades de cada uno. En este hilo quisiera centrarme en un fenómeno relacionado con esta “psicoglobalización” que, aunque tampoco es nuevo, sí es, hasta donde conozco, lo más avanzado al respecto; por medio de un amigo (gracias, Marius) he tenido noticia de la existencia de Second Life, citado por Enrique Dans en su hilo del 2 de octubre “Second Life, en The Economist”. Dice Dans que Second Life es un “universo virtual en el que las personas pueden escoger sus avatares [su aspecto, su “cuerpo virtual”], su carácter y su modo de vida en función de parámetros completamente diferentes a los de la vida convencional. […]. El artículo [se refiere al aparecido en The Economist al respecto, “Living a Second Life”] da abundantes datos acerca del ecosistema económico que Second Life está definiendo, en el que los principales emprendedores virtuales obtienen ya nada despreciables rendimientos de en torno a los $200.000 mediante las 230.000 transacciones de objetos virtuales de todo tipo desarrolladas en Linden dollars, intercambiables por dinero de verdad. Este año se estima una valoración económica o “PIB” de Second Life de alrededor de los sesenta millones de dólares.”

Ahondemos un poco más en esta Second Life, pues conviene, para los más legos, explicar un poco qué puede ofrecer este entorno a fin de comprender la verdadera dimensión de su capacidad ilusionante: se trata de un software desarrollado por Linden Lab cuyo objetivo era crear un mundo tridimensional donde grupos de gente pudiesen “realizar sus sueños e ideas”. Este programa te permite guiar tu avatar a través de un mundo tridimensional, interrelacionarte con otros avatares y construir objetos mediante herramientas. Con casi 850.000 residentes en el momento de escribir esto, dice Annalee Newitz que Second Life “no es un juego. Se parece más a una versión animada de la vida real. No se puede ganar ni existe un objetivo específico”. El entorno está representado con gráficos vectoriales (las curvas están hechas a base de segmentos de líneas rectas), y esto penaliza el realismo: exigencias del ancho de banda… por ahora. Conviene decir que el avatar, nuestro alter ego, no tiene por qué tener forma estrictamente humana: puede ser, por ejemplo, un alien, un elfo o un monstruo con una calavera en lugar de la cabeza, y puedes, si lo pagas, “transplantarte” miembros para personalizar tu persona (je), diseñados y comercializados por otros residentes. Las conversaciones aparecen en “bocadillos”, utilizando el recurso de los cómic, y a través de ellos “hablas” y “oyes” lo que te dicen, además de las conversaciones que los demás tienen si estás a la distancia adecuada; esta característica, anuncian, será pronto actualizada de modo que se pueda mantener una conversación mediante la voz. Dentro de este mundo, podemos ir a clase, llevar negocios, conducir vehículos, volar, e incluso podemos aparearnos: sí, amiguitos, también se puede echar un virtual caliqueño, eso sí, en áreas especialmente marcadas al efecto, no sea que algún avatar prepúber lo vea y se agarre un trauma (virtual, claro) al ver menearse espasmódicamente un par de aberrantes despojos catódicos. Y por supuesto, también te pueden robar, aunque aquellos que muestran un comportamiento destructivo o antisocial son eliminados por el Consejo (formado por los avatares de los creadores y moderadores de Second Life), que se reúne periódica y públicamente y ante el que cualquier residente puede presentar quejas sobre otros residentes (¿os suena?). Por su parte, y puesto que entrar a formar parte de Second Life es gratis, los creadores del software hacen dinero vendiendo terreno a los residentes, en los que éstos construyen aquello que les place. Excepto la estructura básica de Second Life, todo lo que allí encontramos está construido y desarrollado por sus residentes. ¿Que deseas una sala de conferencias para intercambiar ideas sobre un proyecto con personas diseminadas por todo el mundo (real)? Creas una y los avatares de los demás miembros del equipo pueden reunirse en ella. ¿Quieres vender la música que compones? Construyes una jukebox (una máquina de discos), la llenas con tus MP3 y la vendes al resto de residentes. Algunas grandes corporaciones están ya tomando posiciones: Wells Fargo, Wal-Marth, Intel o American Express tienen presencia en Second Life, y no sólo promocional: Intel, por ejemplo, estudia la posibilidad de utilizarla como plataforma para los trainings corporativos. Con esto, creo que ya tenéis una idea de qué es y qué ofrece semejante entorno...

(el artículo es más largo y procede de
http://cabalgandoaltigre.wordpress.com/2006/10/06/second-life-una-segunda-%c2%bfvida/)



SECOND LIFE, LA VIDA DESEADA
Por Andrés Ibáñez.
Uno sospecha que el Second Life del presente es sólo una premonición de lo que se nos avecina. Uno puede, si así lo desea, obsesionarse completamente con esta Segunda Vida en la que uno puede volar, tener un cuerpo seductor y ser siempre joven, pero lo cierto es que el sistema se bloquea a menudo, que todo se ralentiza cuando una habitación se llena de gente, y que la autonomía de los «avatares» (así se llaman las figuras tridimensionales que representan a los participantes) se ve severamente limitada cuando tienen que interactuar con los objetos o entre sí, cosa que sólo pueden hacer mediante unas bolitas flotantes que les permiten bailar un tango, besarse, tomar café, meditar, leer un libro o hacer el amor en docenas de posturas diferentes. Pero ¿cómo será SL cuando el realismo sea total, cuando los avatares sean fotográficos, cuando no se necesiten tediosos menús para interactuar? El SL del presente nos da una idea no sólo de cómo serán las formas de entretenimiento del futuro, sino también las nuevas formas de adicción, las nuevas patologías, las nuevas enfermedades mentales.En lo más hondo de la noche. Una ley intemporal de la psique dice que todo aquello que se oculta en lo más hondo de la noche, retorna con otros ropajes en mitad del día. Los cerca de ocho millones de habitantes de Second Life nos hablan de algo más que un «fenómeno social». ¿Para qué necesitamos una «segunda vida» si ya tenemos una vida real? El hecho es que Second Life no es exactamente una vida alternativa a la vida real, sino una alternativa a la vida (real) de la imaginación. Hemos construido nuestra sociedad sobre la negación autosuficiente del alma, sobre el descrédito ignorante y literal del mundus imaginalis, y el alma y su rica vida imaginal regresan ahora subrepticiamente, colándose por debajo de la puerta, bajo la forma empobrecida pero rutilante de un juego de realidad virtual. Porque negar la existencia de la vida del alma no acaba con el alma, del mismo modo que negar las pulsiones del sexo no acaba con la libido. El alma negada retorna de otra forma incontrolable y mecanizada, del mismo modo que el deseo reprimido retorna como fantasía de dominación.Pieles, cuerpos, ojos. En SL revivimos, ya desde nuestra llegada (que se escenifica como la dulce caída de los cielos de un cuerpo desnudo que enseguida se va cubriendo de ropas), el estupor principal de la vida del alma, que no es otro que la paradoja terrorífica de la encarnación. «Avatar» es el término sánscrito con el que se define a las distintas encarnaciones de Vishnu, el asombro de que la conciencia pueda adquirir formas físicas tan diversas. Así, nuestro avatar visita enormes centros comerciales donde se venden pieles, cuerpos, ojos, órganos sexuales. Revivimos la aventura de entrar en un cuerpo, el asco y la fascinación de la carne. Revivimos la aventura de pertenecer a un mundo Real y entrar en un mundo de fantasía, en una especie de sueño controlado, en el que tenemos un nuevo cuerpo hecho de otra sustancia. Pero ¿no debería ir nuestra búsqueda en el sentido contrario? ¿No deberíamos intentar salir del juego en el que estamos para empezar a vivir la vida del ser Real del cual somos avatar en esta Primera Vida? A su manera, engañándonos, SL nos indica la dirección correcta.En venta. Es un juego, claro está, pero no tiene reglas ni objetivo, ni hay ganadores ni perdedores, por lo que no es un juego. Es un juego, pero los otros avatares del juego son personas reales, y por lo tanto no es un juego. Lo único verdaderamente real en SL es el dinero, ya que SL es en realidad una especie de gigantesco Centro Comercial en el que todo está en venta, pero también las palabras que se teclean en la línea de chat. Este es el reino de la publicidad y de la palabra escrita, y los que dominan la palabra son aquí reyes absolutos. En el curso de unas pocas semanas, una muchacha joven de Manhattan, Kansas, y una señora muy agradable de México D. F. se enamoraron completamente de mi avatar, y no tengo motivos para creer que las cosas tiernísimas y emocionadas que le decían a Mandurg Halasy (que no hizo, por otra parte, nada por enamorarlas aparte de hablar con ellas) no fueran sinceras. Por lo que he leído, los enamoramientos en SL son frecuentes. Este es, después de todo, el reino del alma, el mundo de los deseos. Pero si existe el amor, existe el odio; si existe el odio, existe la ansiedad; si existe la ansiedad, existen la manipulación, la seducción, el hostigamiento, el consuelo, la bondad, la maldad, y nada de esto es ya un juego.El latido del peligro. Me resultaría difícil explicar por qué SL me causa tanto desasosiego. Sólo el que ha pasado un cierto tiempo en los mundos virtuales puede sentir el latido de intenso, inminente, indefinible peligro que los recorre. Uno siente que la experiencia de SL es nociva y que rompe el siempre delicado balance que ha de existir entre el cuerpo y la psique. SL no alimenta nuestra vida imaginal como los sueños, el arte o la poesía, sino que nos deja agotados y aturdidos. El arte, la poesía, el sexo, nos ayudan a ver mejor el mundo: no así SL. SL no establece el deseado balance imaginal, nocturnal, con la vida de la vigilia y con las obligaciones del ser diurno, sino que somete a la psique a una experiencia de realidad enrarecida que terminará por infligirle heridas dolorosas y que repercutirá en nuestra vida «real» causándonos una tendencia al aislamiento y una creciente dificultad para relacionarnos de manera saludable con el cuerpo y con los seres humanos reales.No es un juego, porque es real. No es arte, porque no nos da realidad sino que nos la quita. No es la vida real, porque es una fantasía. ¿Qué es entonces? Es una nueva droga. Una nueva forma de la soledad. Un nuevo filtro para seguir dormidos.
aparecerán

Fuente:
http://cabalgandoaltigre.wordpress.com/2006/10/06/second-life-una-segunda-%c2%bfvida/

miércoles, 12 de septiembre de 2007

Las otras geografías

Las otras geografías

JOAN NOGUÉ "Culturas", La Vanguardia, 13 de septiembre de 2007.

El saber geográfico ha sido siempre un saber estratégico. Ya en la Grecia clásica los tratados geográficos se tenían en gran estima y algunos siglos más tarde, en plena Edad Media y mucho más a partir del Renacimiento, cuando se añadieron a ellos ela-iradas representaciones cartográficas, su valor se disparó. En el régimen absolutista francés ningún monarca osó nunca desprenderse de la figura del Géographe du Roi, quien contaba con dependencias propias en el palacio de Versalles.

Y cuando las revoluciones burguesas llegaron al poder y precisaron conocer y organizar mejor el territorio de los nuevos estados-nación, crearon los servicios geográficos nacionales, entes aún hoy existentes que experimentaron un crecimiento vertiginoso a lo largo del siglo XIX y primera mitad del XX, coincidiendo con los momentos álgidos de la expansión colonial europea por todo el mundo.

En la implantación del citado colonialismo, por cierto, la geografía jugó un papel neurálgico, sobre todo a través de las expediciones geográficas, como nos recuerda Edward Said en su libro Orientalismo. Y en nuestros días todo ello ha ido a más: la adecuada localización geográfica de la inmensa mayoría de actividades económicas está en la base de su éxito o fracaso y es sabido que la información geográfica detallada y actualizada es imprescindible en los ámbitos geopolítico y geoestratégico.

A menudo se olvida, sin embargo, que este potente y sólido saber geográfico ha coexistido desde siempre con otra forma de entender y de aplicar la geografía. Me refiero a aquella que pone el énfasis en la relevancia social del conocimiento geográfico o, lo que es lo mismo, en la contribución que la disciplina puede hacer para mejorar este mundo, focalizando el interés en las otras geografías, esto es, en los sectores de población más desvalidos y marginados o en temas poco considerados por la corriente mayoritaria. Hace ya más de un siglo, por los mismos años en los que Engels se escandalizaba ante las condiciones de vida de los barrios obreros ingleses, los geógrafos Elisée Reclus y Piort Kropotkin impulsaron una geografía social de base anarquista que, a través de una reorganización espacial de los asentamientos humanos, contribuyera a edificar una sociedad más justa e igualitaria.

Años más tarde, en la década de 1960, aparece a ambos lados del Atlántico la denominada geografía radical, etiqueta que englobaba a todos aquellos que impregnaban su práctica geográfica de un claro compromiso social. En su mayoría marxistas y anarquistas, estos geógrafos partían del convencimiento de que el espacio geográfico era un producto social y de que la geografía era sin duda un saber estratégico, pero que éste debía orientarse al tan deseado cambio social o, mejor aún, a la revolución. Aparece así todo un amplio abanico de nuevos temas de interés, todos ellos socialmen-te relevantes: el Tercer Mundo y el problema del subdesarrollo, los conflictos geopolíticos y armados en diversas regiones del mundo, las bolsas de pobreza y su localización geográfica, los guetos urbanos o, por poner un último ejemplo, las primeras crisis ambientales.

La lista de autores que apostaron por este tipo de geografía sería muy larga. Valgan, a título de ejemplo, nombres como David Harvey, Richard Peet, Yves Lacoste, Massimo Quaini o William Bunge, quizá el caso más paradigmático. Influido por la revuelta de la población negra norteamericana contra su marginación y por la implicación de su país, los Estados Unidos, en la guerra del Vietnam, Bunge decide salir del aula y pasar a la acción. Para ello recupera la idea de las clásicas expediciones geográficas decimonónicas y les da la vuelta: sus expediciones ya no se dirigirán a tierras lejanas, tropicales y exóticas, sino a los guetos urbanos de las grandes ciudades norteamericanas. La primera de estas expediciones, la denominada Expedición Geográfica de Detroit, dura dos años (1969 y 1970) y se dirige a uno de los barrios negros más degradados de Detroit: Fitzgerald. Bunge y sus alumnos no sólo se dedican a estudiar el barrio. Hay un tipo de saber geográfico interesado en mejorar el mundo, en los sectores de población desvalidos
sino a organizar programas y cursos de planeamiento urbano para formar a los líderes locales de manera que puedan responder mejor a los retos que tienen por delante. El resultado es un libro excelente: Fitzgerald. Geography of a Revolution (1971)... y la expulsión de Bunge de la universidad por "exponer a las chicas blancas a la violación" y "querer reducir la universidad a cenizas", como aparece en su expediente.

Contratado por la Universidad York de Toronto, Bunge se pone de nuevo manos a la obra y organiza una segunda expedición, esta vez a los mundos ocultos de los negros blancos, como él define a las minorías étnicas del Canadá inglés, en este caso un barrio de origen italiano (Christie Pits) con problemas de marginación y una decidida voluntad de resitencia comunitaria a la degradación urbana. El resultado es la (innominada Expedición Geográfica de Toronto. de tres años de duración (1972 a 1975), y con otro libro como guinda final: The Canadian Alter-native: Survival, Expeditions and Urban Change (1975). De nuevo llegarán Jas presiones y los expedientes sancionadores. lo que lelleva, a modo de provovocación, a a universidad y a hacerse taxista, covirtiéndose así en un auténtico folk-geogropher. en un explorador de las entrañas urbanas a las que los geógrafos de despacho, dice él, nunca accederán. La atmósfera académica le resulta asfixiante y nunca más volverá a ella.

Obviamente, no todos los geógrafos radicales, ya fueren marxistas o anarquistas, llevaron hasta tal extremo sus planteamientos, pero sí consiguieron abrir nuevos caminos y descubrir nuevos paisajes que. salvando las distancias y los contextos, hoy siguen explorando las denominadas geografías críticas. Éstas siguen la estela iniciada hace cuarenta años, aunque incorporando nuevas dimensiones y categorías conceptuales poco contempladas en aquel momento ante el entonces avasallador concepto de clase social. Las nuevas geografías críticas se interesan más que nunca por las otros geografías: los paisajes incógnitos y los territorios ocultos de las grandes metrópolis, las ocupaciones temporales del espacio público, los nuevos espacios disidentes (como el de los okupas o el de los homosexuales), el cuerpo humano como objeto y sujeto geográfico, la dimensión espacial de las relaciones de género, las geografías de la discapacidad, las geografías de la evasión, las geografías emocionales generadas por las diásporas, el exilio y la emigración, los paisajes sensoriales no visuales inducidos por el resto de nuestros sentidos o, sin ir más lejos, el fundamental y a la vez complejo proceso a través del cual los seres humanos imbuimos de significado al espacio geográfico y creamos lugares. Nuestros mapas, en efecto, se han llenado de nuevo de tierras desconocidas, de regiones que se alejan, que se descartografían y se vuelven opacas. Hacia estos nuevos espacios en blanco en nuestros mapas, hacia estas otras geografías, se orientan las nuevas expediciones geográficas.