"Quiero hablar de un viaje que he estado haciendo, un viaje más allá de todas las fronteras conocidas..." James Cowan: "El sueño del cartógrafo", Península, 1997.

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sábado, 9 de octubre de 2010

"Todo el pescado será pronto un artículo de lujo"

Daniel Pauly, máximo experto mundial en pesca

VÍCTOR-M. AMELA - lavanguardia.es 4 de octubre de 2010

Tengo 64 años. Nací en París y vivo en Vancouver. Soy profesor de Pesquería en la British Columbia University. Tengo una hija treintañera. Soy socialdemócrata. Desconfío de todas las religiones por igual. Desde joven confié en mejorar el mundo: sigo intentándolo

¿Pican?

Cada vez menos.

¿Por qué?

La presión de la pesca industrial esquilma las poblaciones de peces en todo el planeta.

¿Desde cuándo se nota esta mengua?

Hace quince años las pesquerías eran locales. Desde entonces, la pesquería se globaliza.

¿Puede ilustrarlo con datos?

De los años 50 a los 80, la superficie de pesca se amplió un millón de km2al año. De 1980 a 1995, pasó a crecer 3 millones de km2al año. Ahora ha dejado de crecer.

¿Por qué?

¡Porque todo el planeta está ya copado! Pescamos ya en el fin del mundo: en el sur del Pacífico, en la Antártida...

¿Con qué resultados?

Si vamos tan lejos en busca de peces es porque cada vez hay menos...

Voy al mercado y no lo noto.

Nuestras lonjas del primer mundo son el destino prioritario de esa pesca remota. Sí lo notan las lonjas de países pobres: los peces que antes estaban en puestos de Dakar, Áfricaoriental, India... ahora están aquí.

¿Y aquí cuándo empezaremos a notarlo?

Una abuela que se pasee por el mercado no reconocerá ya la mayoría de los peces.

¿Qué pasará si seguimos así?

El pescado se encarecerá más ymás: tus hijos sólo lo comerán en Navidad, en una boda...

¿Incluido el sushi? Les encanta.

Creer que todo el mundo iba a poder comer sushi todo el tiempo es un delirio.

¿Qué especie corre más peligro?
Dentro de veinte años habrá desaparecido el atún de tu vida. Pero lo grave es la tendencia: a esta especie le seguirá otra, y otra...

¿Qué estamos haciendo mal?

Vaciamos una zona de pesca... y luego vamos a por otra. Es una estafa piramidal: ¡nos liquidamos el capital! Es insostenible.

¿Hay alternativa?
Una pesca artesanal permitiría mantener el stock, el capital de pesca: pescando menos cantidad, más selectivamente y sin alterar los fondos marinos. ¡Nada de redes de arrastre, sólo anzuelos!

¿Qué consecuencias comporta la pesca por arrastre?

El mar del Norte era rocoso... y hoy es fangoso. La red de arrastre destruye los fondos marinos, los arrasa, los inhabilita para una ulterior repoblación. Y, encima, se pesca lo que no se quiere pescar.

¿Por ejemplo?

La pesca de merluza o bacalao no debería llamarse así, porque sólo un 40% de lo pescado en las redes es merluza o bacalao: ¡el 60% son especies diversas..., cuyos cadáveres se arrojan luego al mar! Al año, son casi 20 millones de toneladas de pescado desperdiciados.

¿Cuántos millones de toneladas de pescado sí llegan a puerto?

Al año, 53 millones de toneladas de pescado son capturados para consumo humano. De estas toneladas, 24 millones se pescan artesanalmente: dan un medio de vida todavía a 12 millones de personas. Los otros 29 millones se pescan a gran escala: dan trabajo sólo a medio millón de personas.

Y enormes beneficios a algunos pocos, supongo...

Mire el caso de España: ha orillado la pesca artesanal para volcarse en la industrial. La pesquería española extrae peces en todos los mares del planeta... y extrae dinero del contribuyente.

¿Dinero mío?

Sí, casi 500 millones de euros europeos subvencionan esta estructura industrial de enormes pesqueros conquistadores de mares remotos, que esquilman la pesca que era para pescadores artesanales locales. Con ese dinero, además, compran derechos de pesca en costas de países pobres.

¿La acuicultura podría ser la alternativa?

Hoy produce 40 millones de toneladas para consumo humano: China produce el 70% de todo ese pescado de piscifactoría del mundo; el resto, otros países. Pero hoy no es la alternativa: son peces carnívoros (como el salmón) que se engordan con harinas de pescado, anchoveta y sardina. ¡Es absurdo!

¿Por qué?

Necesitamos ¡una tonelada! de anchoveta y sardina para producir sólo 200 kilos de salmón. ¡Qué sinsentido! ¿No sería mejor comerse la sardina y la anchoveta que convertirlas en pienso para salmones?

Qué rica la sardina, sí.

Y más sana: a mayor edad del pez (salmón, atún...), más riesgo de concentración de metales pesados. ¡Usar anchoveta y sardina para producir salmón es dilapidar lo bueno para amplificar lo malo!

Si usted mandase, ¿qué tres medidas adoptaría en bien de la pesca?

Una, supresión de las subvenciones. Dos, creación de zonas protegidas (en diversos grados). Y tres, cuotas individuales de pesca (por pescador o por buque).

El cambio climático ¿está afectando de algún modo a la pesca?

Sí: los bancos de peces están desplazándose desde los mares cálidos hasta los fríos. Dentro de unos años, los países tropicales dispondrán de muy poca pesca...

¿Come usted mucho pescado?

Como lo que mi esposa me cocina, ja ja... Pescado, dos o tres veces al mes.

Es poco, ¿no?

Ella compra y cocina, y está bien así: comemos salmón rojo (sockeye),un salmón salvaje del Pacífico, muy rico y saludable.

Ocean 2012

El doctor Pauly habla un español aceptable, gracias a sus largos trabajos en países latinoamericanos: desde joven quiso ayudar a los más desfavorecidos, y encontró su particular modo de hacerlo estudiando a fondo los problemas de la pesca y planteando alternativas. Ha dirigido los más detallistas estudios sobre pesquerías y ha promovido iniciativas como www. fishbase. org, la más completa base de datos sobre pesca. Ha dado una conferencia en la Universitat de Barcelona, en colaboración con la Fundació Ocean 2012 (www.ocean2012.eu), una alianza de organizaciones que propone modificar el marco regulador de la pesquería europea, en beneficio del futuro de la pesca.

miércoles, 30 de septiembre de 2009

Los piratas y los mares como metáforas de la globalización (artículo de prensa muy recomendable)

El regreso de los piratas

DANIEL INNERARITY, EL PAÍS 29/09/2009

La piratería ha dejado de ser una curiosidad histórica o una simple metáfora. Los piratas están entre nosotros y por todas partes, adoptando formas diversas: piratas aéreos y marítimos, radios piratas, diputados piratas, terroristas globales, piratas informáticos yhackers, virus, emigrantes clandestinos, ocupas o squats, biopiratería, paraísos fiscales... El pirata forma parte del imaginario contemporáneo de la globalización, en el que se dan cita el capitalismo predador, los movimientos integristas, las redes que escapan a los Estados o los libertarios del ciberespacio desregulado. Habría que preguntarse si esta reaparición de la piratería nos da alguna pista para entender mejor el mundo actual, sus promesas y sus peligros.
En un mundo global, sin fronteras, vuelven los piratas con su ambivalencia de libertad y barbarie
Los paraísos fiscales son una de las figuras de la piratería contemporánea
Podríamos tomar como punto de partida la contraposición entre la tierra y el mar que forma parte de nuestro imaginario geopolítico. Carl Schmitt, en el periodo de entreguerras, se lamentaba de que los Estados terrestres, protectores de la seguridad y la propiedad, estuvieran debilitándose frente a los poderes marítimos, liberales y oceánicos. Este esquema constituye el trasfondo de todos los debates políticos de la modernidad, que han girado en torno a una alternativa fundamental entre los Estados terrestres autárquicos y los poderes marítimos ilimitados, el choque entre una filosofía política de la tierra y una filosofía política del océano, entre un pensamiento del límite contra un pensamiento de lo ilimitado. El moderno Estado nación surge precisamente contra el desorden del mar, contra ese elemento de lo móvil, inestable, flotante, fluctuante y huidizo que los piratas encarnan simbólicamente. Para el reaccionario Schmitt, lo finito y acabado representaría el ideal frente a lo abierto e inacabado, propio de las sociedades liberales.
Todo parece indicar que la batalla se inclina actualmente en favor de eso que Bauman ha llamado el "mundo líquido": la globalización es impulsada por la fluidez general, la liquidación no sólo de las viejas fronteras, sino de la idea misma de frontera, que se convierte en algo obsoleto en un espacio desterritorializado. El mar, ese medio informe, sin huella, el universo del peligro y la conquista, es ahora la sociedad del riesgo, los espacios desregulados de las finanzas y el consumo, sobre los cuales el viejo Estado nación aparece como una potencia sin autoridad. No tiene nada de extraño que la figura del pirata reaparezca en un mundo así y que lo haga con toda su ambivalencia de libertad y barbarie.
El pirata encarna la figura de un tipo de enemigo que no amenaza tanto a un país en particular como a las naciones terrestres en general, no a una soberanía concreta como a la idea de soberanía en general. Es alguien que "desafía toda forma de respetabilidad organizada", dice Philip Gosse en su célebre Historia de la piratería. Pues bien, no creo estar forzando la metáfora si afirmo que la piratería representa una nueva forma de estar en el mundo que se ha vuelto líquido. No me refiero sólo al terrorismo global sino a formas actuales de la globalización que retoman el modelo de la rapiña. Podríamos pensar en el comportamiento de los consumidores, tan similar al pillaje (como se pone de manifiesto el primer día de rebajas en los grandes almacenes o en cualquier forma de consumo que implica un daño sobre el medio ambiente).
La analogía se acredita también si examinamos el actual panorama ideológico, más líquido que terrestre, con unas estrategias políticas más cercanas a la piratería que a la acción tradicional. El actual desencanto ideológico se pone de manifiesto en el hecho de que ni la izquierda ni la derecha están especialmente interesadas por intervenir a través de los habituales procedimientos de representación. Tanto el individualismo conservador como el izquierdismo radical se entienden a sí mismos como "contrapoderes", como "para-política". Para ambos el pirata representa el paradigma de la lucha contra la rigidez del Estado o contra el orden neoliberal; por distintos motivos, e incluso contrapuestos, la piratería es considerada como la estrategia más adecuada a las evoluciones económicas y culturales del capitalismo. Unos hablan de sociedad civil y otros de multitud, ambos conceptos muy líquidos. La derecha prefiere el mercado que el Estado y la izquierda formula, en vez de las tradicionales formas de lucha sindical, social, institucional o armada, unos sustitutos de combate como el exilio, la defección o la nomadización.
Una de las figuras más elocuentes de la piratería contemporánea son los paraísos fiscales, esos lugares sin identidad, sin fiscalidad ni obligación de residencia. Allí se consagra el curioso derecho de abandonar todo espacio político sustrayéndose al impuesto que es el símbolo del poder territorializado. Estas islas donde no rige el derecho invierten la relación entre la tierra y el mar: la tierra firme se encuentra ahora en la periferia de un mundo líquido, los Estados en la periferia del mundo financiero. Es como si viviéramos en un mundo en el que el mar hubiera tomado el poder sobre la tierra firme. Por eso cabe interpretar que la actual batalla contra los paraísos fiscales es una revancha de las potencias terrestres contra las derivas del nuevo poder desterritorializado.
El ciberespacio proporciona una gran cantidad de metáforas marítimas y piratas. Allí se mueven otros navegantes con la misma lógica libertaria con la que los expertos financieros inventan productos para escapar de una posible regulación. Los hackers se cuelan por los huecos de la Red y los financieros buscan los espacios off shore como los piratas circulan entre los espacios de la soberanía. Al igual que los piratas históricos, los navegantes de la Red viven en un archipiélago sobre el que el Estado impotente no tiene el monopolio de la violencia legítima.
La piratería es un indicador de falta de regulación, bien sea por encontrarnos ante formas de propiedad inéditas, bienes comunes de difícil identificación o innovaciones que plantean problemas normativos. La nueva piratería se debe especialmente a la actual profusión de bienes públicos, a la indefinición de su naturaleza; responde al hecho de que no siempre es fácil saber quién se hace cargo, de quién es la competencia, a quién pertenece, quién es el autor...
¿Cómo hacer la guerra contra los piratas en mundo líquido en el que no hay propiamente campo de batalla? La represión de la piratería en el siglo XVIII proporciona un modelo que, salvando las distancias, puede orientar nuestro combate contra los delitos globales. El edicto Alien tort statute mediante el cual los americanos trataron de eliminar a los piratas en 1789 nos da algunas pistas en materia de gobernanza y justicia global: debates abiertos, consensos más amplios, unificación de criterios y legislaciones. No hay otra solución que superar el principio de territorialidad del derecho en consonancia con la naturaleza desterritorializada de las amenazas a las que debemos hacer frente, hacer que el derecho sea más "marítimo" y menos "continental", hacerlo isomorfo con su objeto.
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Daniel Innerarity es catedrático de Filosofía en la Universidad de Zaragoza

jueves, 23 de abril de 2009

Bruselas propone una reforma radical para reducir la flota pesquera comunitaria

La Comisión Europea intenta reaccionar ante el agotamiento de los caladeros


22/04/2009 | LA VANGUARDIA Actualizada a las 17:24h | Economía

Bruselas. (EFECOM).- La Comisión Europea (CE) ha propuesto a los países emprender una reforma radical de la Política Pesquera Comunitaria (PPC) que promueva la reducción de la capacidad de la flota de la UE, ante el agotamiento de los caladeros.

El Ejecutivo comunitario ha presentado el Libro Verde sobre la PPC, un documento que abre oficialmente las discusiones dentro de la UE para modificar esa política y que mañana mismo empezarán a debatir los ministros de Pesca de los 27 en Luxemburgo.

Bruselas considera que nueve de cada diez especies se pescan por encima de los consejos de los científicos y que un 30% "tiene posibilidades inexistentes de recuperación", entre ellas la anchoa del Golfo de Vizcaya, la anguila o el atún rojo, según fuentes comunitarias.

En pesquerías como la de la merluza (la más importante para los españoles), el bacalao o el atún rojo haría falta reducir entre el 35% y el 40% la flota, según fuentes de la CE.

Sin embargo, el comisario europeo de Pesca, Joe Borg, ha explicado, en rueda de prensa, que sería irrelevante dar una cifra sobre el porcentaje de barcos que deben desguazarse para conseguir que el sector pesquero sea viable, porque depende de los tipos de navíos.

Por este motivo, la CE ha iniciado una consulta con los Gobiernos y el sector para conocer cuáles serían las medidas más adecuadas para esa reforma, aunque ha dejado claro que el objetivo es "reducir el exceso de capacidad" de la flota.

El comisario europeo de Pesca ha insistido en que en muchos caladeros se pesca "el doble o el triple" de lo que pueden soportar los recursos.

Entre las sugerencias incluidas en el Libro Verde figuran la posibilidad de suprimir las ayudas pesqueras "permanentes" y de mantener sólo los subsidios para paliar el desguace y el impacto social de la reestructuración de las flotas.

Bruselas insiste en que son insostenibles los apoyos actuales, por lo que deben o bien reducirse o bien ser modificados; otra sugerencia de la CE es un fondo único para el desguace.

Asimismo, el Ejecutivo comunitario se plantea si las primas deben darse por igual a todas las flotas, tanto a las pequeñas o artesanales como a las industriales.

En este punto, Bruselas tiene la idea de poner en marcha sistemas de gestión de la pesca distintos: uno para los navíos pequeños costeros y otro para los grandes.

Sugiere que en el caso de los barcos artesanales se daría prioridad a los "objetivos sociales", mientras que un régimen de gestión para flotas de gran escala se centraría en ajustes de su capacidad y de su eficiencia económica.

Bruselas ha mencionado también la posibilidad de profundizar en la transferencia de cuotas, una opción que ya existe.

En este sentido, según fuentes comunitarias, se podría estudiar medidas de "protección" para las flotas artesanales, con el fin de evitar el perjuicio a los barcos de bajura debido a la adquisición de los cupos de pesca de una zona por parte de grandes empresas.

La CE insiste en que con la reforma aprobada en 2002 no se ha conseguido que los barcos se reestructuren lo suficiente (solamente han disminuido un dos por ciento anual) e incluso han crecido algunas flotas

Borg ha manifestado que con los recortes que quiere propiciar, pretende que el sector en el futuro sea viable y dependa menos de las importaciones.

Por otra parte, la CE cuestiona si los productos pesqueros deben seguir disfrutando del nivel "relativamente alto" de protección arancelaria que hay actualmente.

Las organizaciones ecologistas -Greenpeace, WWF, PEW y Oceana- han señalado que el Libro Verde es una oportunidad para propiciar una reducción necesaria de la flota europea, porque los caladeros están al límite.

En Estrasburgo (Francia), el Parlamento Europeo llamó hoy a reforzar el control en la aplicación de las normas comunitarias de pesca, pero se opuso a solicitar una reducción de la capacidad de la flota de la UE, tal y como pedían Los Verdes.

sábado, 3 de enero de 2009

Los parásitos de las piscifactorías invaden los bancos marinos


En el Pacífico de Estados Unidos se cuestiona la sostenibilidad de las piscifactorías dedicadas a producir salmón

La hamburguesa del pescado

ANDY ROBINSON - LA VANGUARDIA Anchorage - 29/12/2008

Los conservacionistas critican que los parásitos de las piscifactorías invaden los bancos marinos

Competitivo en el precio y aparentemente sostenible, el salmón de piscifactoría - omnipresente en los pertenecientes a cadenas del mundo-parece ser el pescado hecho a la medida para afrontar las dos crisis, la económica y la medioambiental. Un pescado de los más caros hace sólo 20 años - y una delicadeza para ocasiones especiales en su versión ahumada-,el salmón empieza a convertirse en la hamburguesa de los pescados. Ya no es un "lujo ocasional sino una alternativa al pollo o ternera en los menús in-flight aéreos", comenta Taras Grescoe en su libro Bottom feeders,sobre la sostenibilidad de los océanos. Pero para los conservacionistas en el noroeste de Estados Unidos, de Alaska y del estado de British Colombia, en Canadá, el salmón de piscifactoría se ha convertido en el enemigo del ecosistema. Lejos de ser una opción sostenible, las epidemias de parásitos ya endémicas en las enormes piscifactorías empiezan a contagiar las reservas de salmón salvaje del Pacífico, principal fuente de nutrición para orcas, osos y águilas. Es la primera paradoja del salmón: piscifactorías que podrían haber prevenido la sobrepesca ahora amenazan con exportar sus epidemias a indefensos salmones pelágicos (salvajes). ...


martes, 11 de noviembre de 2008

La pesadilla de Darwin (vídeo)

Fuente: http://www.labutaca.net/films/34/lapesadilladedarwin.htm


(Darwin's nightmare)



Dirección y guión: Hubert Sauper.
Países:
Francia, Austria y Bélgica.
Año: 2004.
Duración: 107 min.
Género: Documental.
Producción: Edouard Mauriat, Antonin Svoboda, Martin Gschlacht, Barbara Albert, Hubert Toint y Hubert Sauper.
Fotografía: Hubert Sauper.
Montaje: Denise Vindevogel.
Estreno en Francia: 2 Marzo 2005.
Estreno en España: 1 Julio 2005.




SINOPSIS

En la década de los años 60, en el corazón de África, una nueva especie animal fue introduci-da en el Lago Victoria como un pequeño expe-rimento científico. La perca del Nilo, resultó ser un voraz depredador que arrasó con todas las especies autóctonas de este gigantesco lago. El nuevo pez se multiplicó rápidamente, y hoy en día sus blancos filetes siguen siendo exportados alrededor del mundo. Enormes aviones de carga de la antigua Unión Soviética llegan diariamente para recoger los últimos cargamentos de pesca y, a cambio, descargan su mercan-cía… Kalashnikovs y munición para las innumerables guerras que tienen lugar en la parte central del continente. Esta explosiva indus-tria multinacional de peces y armas ha creado una desoladora alianza globalizada a orillas del lago tropical más grande del mun-do: un ejército de pescadores locales, ejecutivos financieros inter-nacionales, niños sin casa, ministros africanos, comisarios de la Unión Europea, prostitutas tanzanesas y pilotos rusos.


CRÍTICA

Tònia Pallejà

Sin duda, uno de los documentales más im-pactantes y memorables que se hayan podido ver, uno de los más necesarios y valiosos que se hayan podido producir. Por el arrojo y la lucidez con que nos implica a todos y cada uno, no cabe sino agradecerle la bofetada...

La otra guerra de los mundos: depredadores, globalización y cinismo

"La pesadilla de Darwin" tiene el mérito de explicar algo que no in-teresa a nadie, y el valor de seguir interesada en explicárselo a to-do el mundo. Porque el foco de atención de este modélico docu-mental no es otro que África, cuna olvidada de la Humanidad, desti-no turístico de los privilegiados, pero, sobre todo, despensa y verte-dero de las potencias blancas de Occidente que la han sumergido en un pozo de pobreza, guerra, corrupción y marginalidad in secula seculorum. La imagen que devuelve el espejo inevitablemente mo-lesto del subdesarrollo no podría ser más nítida: es la falta de es-crúpulos de aquellos que continúan expoliando a los más débiles a través de un nuevo orden de colonialismo, pero también la conni-vencia de los que la aprueban y la indiferencia de quienes, final-mente, apartan la mirada hacia otro lado. Es algo que a nadie le gusta escuchar, pero que no por ello deja de ser menos cierto: el Primer Mundo vive bien gracias a que en el Tercer Mundo se vive muy mal. Y es esa responsabilidad compartida lo que, en última instancia, tanto nos cuesta digerir.

Lo que nos cuenta Hubert Sauper bajo este oportunísimo título es una fábula terrorífica, más que au-daz, salvaje, que trata precisa-mente sobre la evolución y la su-pervivencia del más fuerte a costa de los menos aventajados. En Tan-zania, esa Naturaleza que dicta idén-ticas leyes para los animales y los hombres, ha servido una significativa metáfora envuelta en la ironía más despiadada. Durante los años sesen-ta, un pez exótico fue introducido en el Lago Victoria a modo de experi-mento científico a pequeña escala. La perca del Nilo resultó ser un feroz depredador para las especies autóctonas, a las que no tardó en arrasar, reproduciéndose a gran velocidad y amenazando el equilibrio ecológico de las extensas aguas. Sin embargo, la exquisita carne de aquel animal abrió un nuevo filón para las empresas extranjeras, y, en la actualidad, alre-dedor de la perca gira una industria multimillonaria que abastece a algunos países de Europa y Japón, donde este pescado es de con-sumo común. La exportación del producto enlatado en tierras afri-canas genera un constante tráfico de aviones rusos, que aterrizan en un rudimentario aeropuerto sembrado de esqueletos de otras na-ves accidentadas como consecuencia de la precariedad de las ins-talaciones —suena a chiste, pero no lo es: el flujo de vehículos es-tá en manos de un semáforo de bolsillo con el que el único respon-sable de la cabina de control sustituye una radio inutilizada—. A diario, esta flota, mayoritariamente ucraniana, parte con una carga de toneladas de pescado, pero la voz del periodista, siempre fuera de campo, interroga una y otra vez sobre la misma cuestión: lo que le inquieta no es el viaje de vuelta, sino aquello que llevan dentro de sus bodegas en el de ida. La respuesta pertenece también al fuera de campo, disimulada o evasiva, y no hace más que confirmar las sospechas: el comercio de la perca está ligado a la introducción de armamento, que se destina a las guerras vecinas de Sudán o El Congo. Pero, además, la cadena de la perca ha hecho florecer otro negocio residual: la presencia permanente de los pilotos ha dado sentido a la prostitución como solución de emergencia ante las pe-nosas circunstancias que atraviesa el país. Son las mujeres tanza-nesas que venden su compañía al personal aéreo por precios irriso-rios, jugándose a menudo la vida entre hombres de paso a quienes nadie pedirá explicaciones si algo va mal.

No obstante, la más atroz de las pa-radojas servidas por la globalización está aún por llegar: la perca que ali-menta cada día a dos millones de per-sonas en el exterior y engrosa las ar-cas de las multinacionales, mata lite-ralmente de hambre a los habitantes de Tanzania. La gente que vive alrede-dor del lago tiene prohibido pescar pa-ra consumo privado para no perjudicar la venta, y la industrialización ha dis-parado los precios de este pescado hasta extremos tan inalcanzables pa-ra la población civil, que tienen que conformarse con comer sus desechos. Un camión transporta des-de la fábrica hasta los arrabales montañas de cabezas y raspas en estado de descomposición que otros se encargan de ahumar en extensos caballetes de madera, poniendo en peligro su salud por el ácido que se desprende. Se trata de una manufactura que discurre paralela a la de las factorias: la que cubre el mercado interior. Y su-ma y sigue, porque todavía existe un último eslabón más trágico, si cabe, que saca provecho del proceso de envasado. Con el plástico sobrante, los niños que malviven sin techo por las calles de Mwan-za y Musoma, obtienen una cola líquida que inhalan para desco-nectar de una rutina de abusos sexuales y mendicidad.

Lamentablemente, las desgracias que desangran a Tanzania no se acaban aquí. Está también el azote periódico de la hambruna, la amenaza constante de los conflictos bélicos, y las ONGs, que han convertido la ayuda humanitaria en otra fuente de lucro, porque sus clientes son el hambre, la muerte y la enfermedad, y sin clientes no existe justificación. Está la plaga del SIDA, esos críos que acu-den a la droga más pedestre, y está esa otra droga, la de la reli-gión, con Jesucristos blanquísimos en Technicolor, cuyos ministros condenan el uso del preservativo porque es pecado, mientras la-mentan la alarmante propagación del VIH. Y están, por último, las autoridades políticas y espirituales, preocupadas por la mala ima-gen que se pueda ofrecer en el exterior, porque ellos quieren, tex-tualmente, "vender el país" y así no hay manera, frente a la hipocre-sía de los supervisores de la Unión Europea, que durante sus visi-tas de rigor dan el visto bueno a todo lo que ven y a lo que no ven... o prefieren no ver.

Sauper, director y guionista del proyecto, no deja títere con cabe-za en este fresco desgarrador que se va extendiendo ante nuestros ojos, porque, simple y llanamente, aquí hay muchos títeres, pero ya no queda ninguna cabeza que se pueda erguir con orgullo, ya sea por vergüenza o desesperación. Su historia es la del pez grande que devora al pequeño, una espiral de atrocidades que, como la pescadilla, se muerden la cola, y esa perca om-nipresente como catalizador de ese otro depredador que es el hombre. Hay una escena que resume a la perfección el sentido alegórico de la película: un pez mecánico que cuelga del despacho del ufano di-rector de la fábrica canta el "Don't worry, be happy" mientras se contonea. Es éste, por supuesto, un mensaje teñido de sarcasmo que va dirigido al Primer Mundo: aquí todo está bajo control. Más desarmante resulta, sin embargo, la actitud de los ciudadanos ne-gros que, aun sumergidos en todas las adversidades posibles, no han perdido su capacidad para reír, soñar, luchar, solidarizarse... Nunca se lamentan, no maldicen, no gimotean; en cambio, agrade-cen tener todavía un trabajo y algo que llevarse a la boca al cabo del día. Se trata de la mayor lección de humildad y dignidad que un ser humano puede regalar a otro, y que contrasta con el fácil victi-mismo que aflora en las naciones desarrolladas a las primeras de cambio.

Haciendo de la escasez de medios una virtud, y siguiendo el hilo de sus propios descubrimientos, este soberbio film nos depara un discurso visual austero, oscuro, granuloso, sólo aparentemente errático, porque avanza en cículos concéntri-cos, si no viciosos, igual que el destino turbio y estancado de sus protagonistas, ampliando con cada nueva vuelta la perspectiva, pro-fundizando en los temas y poniendo de relieve nuevos lazos. Como si trazara pinceladas aisladas, este realizador de origen tirolés nos acerca a la actividad alrededor del lago, a los ejecutivos y emplea-dos de las factorías, a la intimidad del personal aéreo y a sus chi-cas de recreo. La cámara pasea por las barracas de una comuni-dad integrada por pescadores y prostitutas, confinados en una isla como si fueran una suerte de leprosos sociales, para quienes la muerte es más cara que la vida; desciende a las calles desérticas que de noche se pueblan por esa infancia abocada al vagabundeo y la autodestrucción; se introduce en las reuniones de los altos esta-mentos y en las hogueras que congregan a los desposeídos en la playa. De los despachos a las chabolas, de la pista del aeropuerto al interior de las casas, del banquete de unos a las migas que re-cogen los otros, del paisaje natural al rostro humano. En este reco-rrido sórdido y grotesco surgen testimonios descorazonadores, co-mo el del vigilante nocturno que ha conseguido el trabajo porque mataron a su antiguo compañero y se protege con un puñado de flechas de punta envenenada, el de la mujer desahuciada por el vi-rus a la que sólo le queda esperar a la muerte, o el de esa otra que se tapa el ojo que perdió y aguarda una operación que probable-mente no llegará. Pero son las escalofriantes escenas las que, en definitiva, se pegan a la boca del estómago y aniquilan cualquier atisbo de cinismo: esas manos y esos pies hundiéndose en los restos del pescado putrefacto que luego se comerán, donde los gusanos se confunden con el fango, son imposibles de olvidar. El resultado final de estos retazos, engañosamente inconexos, fatídi-camente vinculados, es un paisaje dantesco ante el que uno no sabe si sentir asco o pedir perdón. Llamar notas de humor a ciertos momentos de distensión sería obsceno: la risa se queda congelada cuando nos damos cuenta de lo que la motiva.

Aun así, es el impecable trata-miento que se le ha dado a todo este material lo que aumenta su valía. "La pesadilla de Darwin" posee el rigor de la honestidad y la modestia: el autor cede todo el protagonismo posible a los afecta-dos a través de imágenes y conversa-ciones en estado puro, silencios que respiran, elocuentes miradas y ges-tos, apenas pautados por unos rótu-los que nos sitúan, subrayan o con-trastan aquello que observamos y oí-mos. Pero, más allá de la fuerte im-presión que genera, de sus contundentes revelaciones o de la denuncia que suscita, existe algo que hace de este documental, tan incómodo como de obligado visionado, un ejemplo a seguir. Sauper ha confeccionado un producto inteligente destinado a los que considera espectadores inteligentes, porque enseña sin juzgar, transmite sin manipular, pone en relación sin necesidad de colgar etiquetas, y secuestra el interés con contenidos y no con especias —no hay música, ni montajes efectistas, ni voces en off, que ame-nicen o sobredimensionen este brutal descenso a los infiernos—. Y encontrarse hoy en día con algo así, que rehuya el panfleto y sor-tee la tentación de complacer, para que cada uno extraiga luego su propia valoración, es un milagro. De hecho, el cojín de premios que lo respaldan —incluido el de Mejor Documental en los Premios del Cine Europeo— son una nadería frente al incontestable aval que otorga la realidad desquiciante a la que nos aproxima. No hace fal-ta recurrir a las ficciones alienígenas de Spielberg con las que com-parte cartelera para asistir a la guerra de los mundos más perversa.

La conclusión no podría ser más pesimista. Pero si cambiar el curso de la Humanidad supera la utopía, abrumarnos por nuestra cuota de culpa es, como mínimo, impagable: "La pesadilla de Dar-win" no sirve, ni mucho menos, para sentir lástima por los otros, si-no para sentir vergüenza de nosotros mismos. Sin ningún género de dudas, uno de los documentales más impactantes y me-morables que se hayan podido ver, uno de los más necesa-rios y valiosos que se hayan podido producir. Por el arrojo y la lucidez con que nos implica a todos y cada uno, no cabe sino agradecerle la bofetada.






martes, 14 de octubre de 2008

Los peces, nuevo botín de los piratas

Los peces, nuevo botín de los piratas

La escasa regulación en alta mar y el poco control agravan la sobrepesca


ANTONIO CERRILLO - Barcelona - 05/10/2008

Los piratas se han apoderado de los mares. Antes, surcaban las aguas en busca del oro de las Indias y de los tesoros que cruzaban el Atlántico, pero ahora su botín son los peces. El resultado es que su avasalladora presencia en océanos libres de vigilancia agudiza la sobreexplotación pesquera. La FAO señala que el 70% de los bancos de pesca están plenamente explotados, sobreexplotados o esquilmados, y sólo un 30% de los peces se libra de este fenómeno.

Gran parte del problema se debe a que un gran número de mares no tiene organizaciones de pesca regionales encargadas del manejo de los recursos (por ejemplo, en el Pacífico), mientras que muchos otras sólo cubren algunas pesquerías. La falta de un buen gobierno en los mares deja abiertas lagunas que aprovechan estos piratas, a lo que se unen las deficiencias de estas entidades. El último ejemplo es la auditoría de un grupo de científicos independientes, que acusan a los países integrantes de la Comisión Internacional para la Conservación del Atún Atlántico de incumplir la obligación de gestionar adecuadamente el stock de atún rojo que se reproduce en el Mediterráneo. El atún rojo mueve un negocio millonario, pero insostenible.

Las modernas y tecnificadas flotas han domado los mares y se mueven del Ártico a la Antártida pescando incluso a 2,5 kilómetros de profundidad. Pero mientras tanto, los instrumentos legales para defender las pesquerías derivan de un derecho del siglo XVII que partía de la falsa premisa de que la pesca era ilimitada e inagotable.

La consecuencia es que “la mayor parte de los peces del planeta está sobreexplotada”, dice François Simard, consejero de asunto marítimos y pesquerías de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), que celebra a partir de hoy su congreso mundial en Barcelona para discutir, entre otros asuntos, cómo gobernar mejor los mares y sus recursos. Las acciones pirata de sobrepesca no sólo abarcan a los mares sin regulación, sino que sus efectos perversos se manifiestan incluso en zonas con pesca regulada, según informes de Greenpeace, Oceana y el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF/Adena). Un grave problema es la irrupción en zonas de pesca regulada de barcos con bandera de países que no forman parte del convenio de esa organización de ordenación pesquera, con lo cual ya no se trata de pesca ilegal, sino sólo de pesca no reglamentada (el tratado sólo vincula a los estados que son parte de él, pero no a los queno lohansuscrito). Es así como burlan la vigilancia barcos que no tiene autorización para pescar y que optan por pasarse a una bandera de conveniencia (SanVicente y Granadinas,Cam- boya, Sierra Leona o Congo), entre otras razones, también porque así eluden el control de los gobiernos, que en última instancia son quienes deben vigilar e imponer las sanciones. De hecho, ciertos estados carecen de interés (y a veces de capacidad) para cumplir con sus responsabilida- des internacionales de control pesquero. “Lo más grave es que estos barcos exportan sus captu- ras; aunque por suerte empieza a haber países que no aceptan comprar los recursos a barcos con banderas de conveniencia”, dice Ricardo Aguilar, director de investigación de Oceana.

Cada vez más a menudo, los buques pesqueros no descargan su mercancía en el puerto; trasbordan en alta mar y sólo se acercan a los puertos para realizar reparaciones, repostar o cambiar la tripulación. Y, en el puerto, para sortear la inspección, declaran que las capturas proceden de otro océano o región en el que están autorizados a pescar. Luego, pueden ser multados, y algunas organizaciones de ordenación pesquera regional publican listas negras de los barcos que no pueden faenar en sus aguas. Pero “en 48 horas, estos buques pueden lograr una nueva bandera. Si un barco se llama Togo Azul y aparece en una lista como ilegal, en 48 horas logra una bandera de Mauricio y pasa a llamarse Togo Rojo. Por eso, es muy difícil perseguir estos barcos”,dice Aguilar. Por eso, se impone la idea no tanto de hacer listas negras de barcos indeseables sino de confeccionarla con los barcos que sí puedan faenar. Además, es habitual que se declaren menos capturas de las reales o que determinados grupos empresarialesse repartan la actividad entre “barcos legales e ilegales, de manera que parte de las capturas la pasa del barco legal al ilegal”, dice Ricard Aguilar.

Y a menudo son las administraciones pesqueras las que proporcionan cobertura a la sobrepesca de sus flotas nacionales. “Un informe del Tribunal Europeo de Cuentas de finales del 2007 acusa a España de haber omitido en sus informes a Bruselas las capturas de 169.000 toneladas de pescado en el 2005, a pesar de figurar en las estadísticas nacionales. En resumen, a menudo los piratas están en casa”, dice el doctor Sergi Tudela, director del programa de pesquerías en el Mediterráneo de WWF/Adena.

“Frenar la actividad de lospiratas en zonas no reglamentadas requiere esfuerzo y voluntad política, pero se puede luchar contra ellos teniendo en cuenta que cada barco tiene que ir a un puerto avendersuspescados. Si los estados se proponen combatir estas prácticas, bastaría con impedir que descarguen en los puertos”, dice François Simard. La crisis y una flota excesiva añaden presión a la pesca

La UICN ve prioritario evitar las capturas accidentales “No dejemos que la pesca entre en los puertos”

martes, 29 de abril de 2008

Técnicas de pesca de la carpa

Fuente:http://www.tu.tv/videos/jara-y-sedal-pesca-de-la-carpa-tecnicas-



www.Tu.tv
Fuente:http://www.thalassa-online.com/revista/article.phtml?id=622



» Dossier Pesca del Atún

La pesca del atún es una actividad acotada a una reducida flota en el Mediterráneo. Pese a los pocos barcos que operan, se trata de una actividad millonaria con un un objetivo primordial: la exportación a Japón


Artículos:

» El engorde de los atunes
La captura y engorde de atunes está sustituyendo la pesca tradicional. Entre polémica y progreso la industria murciana se prepara para los mercados internacionales

» Las jaulas de engorde de atunes llegan a Catalunya
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En el Estrecho, los atunes se capturan con la almadraba, un duro sistema que requiere el esfuerzo de más de 50 hombres

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La migración de los atunes se espera con impaciencia entre los pescadores del Mediterráneo cuando llega la primavera .Un equipo de Thalassa siguió durante toda la temporada pasada este tipo de pesca en un moderno barco de la Atmella de Mar

La Política Pesquera Común

Fuente: http://www.eumed.net/cursecon/17/pescapolitica.htm

La pesca sigue siendo esencial para numerosas economías locales de la Unión Europea. Pese a lo modesto de la contribución global de la pesca a la economía de los Estados miembros (menos de un 1 % en la mayoría de los casos), muchas comunidades locales dependen de la renta de los más de 300 000 pescadores a tiempo completo o parcial que trabajan en la Unión. Además, debe tenerse en cuenta que las industrias vinculadas al sector pesquero (industria naval, suministradores de equipos e industria de la transformación de pescado) emplean también a varios centenares de miles de personas. Sin embargo esta actividad sólo puede seguir adelante si hay suficientes peces para capturar. En los últimos años ha sido necesario conciliar las reivindicaciones de los pescadores, centradas en el mantenimiento de su medio de vida, con el hecho de que las poblaciones de peces se hallan en franca disminución.

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Snyders, pintor flamenco del siglo XVII, es el autor de este bodegón con variadísimos frutos de la mar.

La política pesquera común no comenzó a tomar forma hasta la década de los años setenta, cuando los gobiernos de todo el mundo decidieron ampliar su soberanía y reserva de pesca a 200 millas náuticas. Los Estados miembros decidieron además que la Comunidad Europea, en su situación de entonces, sería el mejor instrumento para defender sus intereses en las negociaciones internacionales y para administrar sus poblaciones de peces.

La importancia de la pesca como responsabilidad de la Comunidad aumentó con la adhesión a ésta de Dinamarca, Irlanda y Reino Unido en 1973. En ese momento se acordó que la libertad de acceso a las aguas de otro país se suspendería durante diez años y que las franjas costeras, de una extensión de entre 6 y 12 millas, quedarían reservadas a los pescadores locales y a quienes hubiesen pescado tradicionalmente en ellas.

De hecho, el acuerdo para la consecución de una política pesquera común plenamente desarrollada no se alcanzó sino en 1983, y ello para un período de sólo veinte años y excluyendo el libre acceso a todos los caladeros de pesca. Además, la franja costera se amplió a 12 millas. No obstante, la ratificación del acuerdo permitió establecer un sistema común para la conservación y gestión de las poblaciones en las aguas comunitarias y un nuevo enfoque para la política estructural basado en los programas de orientación plurianuales de la flota.

La adhesión de España y de Portugal en 1986 duplicó el número de pescadores de la Comunidad, al tiempo que la capacidad pesquera aumentó un 75 %, el tonelaje un 65 % y la producción y consumo de pescado un 45 %. Con el fin de dar a estos dos nuevos Estados miembros, con enormes intereses pesqueros, el tiempo necesario para adaptarse, respetando al mismo tiempo las disposiciones de la PPC (Política Pesquera Común), fue preciso aplicar una serie de acuerdos transitorios que estuvieron vigentes hasta el final de 1995.

El régimen de conservación y gestión de los recursos de 1983 se revisó nueve años más tarde basándose en un informe intermedio realizado por la Comisión en 1991 (el llamado "Informe 1991"). Este Informe destacaba la necesidad de una explotación de la pesca racional, responsable y sostenible, de un control más eficaz de la industria pesquera en su conjunto y de un reparto más amplio de responsabilidades en la gestión de la PPC. Asimismo, recomendaba un mayor equilibrio entre los recursos y su explotación y una más estrecha coordinación entre la política estructural y la de conservación.

De conformidad con estas conclusiones, se adoptó, en 1992, un nuevo reglamento de base por el que se establecía un régimen comunitario para la pesca y la acuicultura, así como, un año más tarde, un nuevo reglamento de control. Además, en 1993 se revisaron en profundidad los elementos estructurales de la PPC. El objetivo era garantizar una mayor coherencia entre los diferentes aspectos de esta política, eliminar la compartimentación que la había separado de otras actividades comunitarias y adaptarse a los profundos cambios que estaban afectando al sector debido al grave desequilibrio existente entre el número de buques y la cantidad de peces disponibles.

En consonancia con ello, las medidas estructurales de la PPC quedaron integradas plenamente en el sistema comunitario de los fondos estructurales. Más concretamente, las diversas fuentes de financiación disponibles para la adaptación del sector pesquero fueron reagrupadas en un fondo especial, el llamado Instrumento financiero de orientación de la pesca. Además, como complemento de los fondos estructurales, en 1994 y 1995 se adoptaron también una iniciativa comunitaria especial llamada PESCA así como una serie de medidas socioeconómicas de acompañamiento para ayudar a la industria pesquera a paliar las consecuencias sociales y económicas de la necesaria reestructuración del sector.


Funcionamiento de la política pesquera común (PPC)

  • El acceso a las aguas costeras ha quedado reservado a los pescadores de los puertos locales con el fin de proteger sus derechos pesqueros y de contribuir a que la pesca siga siendo parte esencial de las economías locales. No obstante, esta restricción no es absoluta dado que los barcos de pesca pequeños de cualquiera de los países de la Unión Europea que hayan faenado tradicionalmente en las aguas costeras de otro pueden continuar ejerciendo en ellas sus actividades.

  • Fuera de la franja de las 12 millas, se aplica el principio general de libre acceso a los caladeros, con excepción de algunas zonas protegidas predeterminadas donde se restringen o suprimen completamente los derechos de pesca. Las decisiones necesarias a tal efecto se basan siempre en dictámenes biológicos y se aplican para proteger zonas de cría de peces que son importantes para el consumo humano.

  • Además, desde 1995 existe también un nuevo sistema de licencias de pesca (una especie de documento de identidad) para los buques pesqueros comunitarios que faenan dentro y fuera de las aguas de la Unión, así como un sistema de permisos de pesca que representa un útil mecanismo de gestión para limitar el esfuerzo pesquero de los buques con derecho de acceso a determinadas pesquerías.

  • Igualmente, hay toda una serie de medidas técnicas (desde el tamaño de malla de las redes hasta el tamaño o peso mínimos del pescado desembarcado) para reducir las capturas de juveniles y garantizar que éstos puedan alcanzar su madurez sexual e incorporarse a las poblaciones reproductoras.

  • Otro elemento esencial de la gestión de las tasas de explotación pesquera son los totales admisibles de capturas (TAC). El nivel de las diversas poblaciones es evaluado anualmente por organizaciones científicas y, al final de cada año, sobre la base de los dictámenes científicos elaborados, el Consejo de Ministros fija para las flotas de la Unión unos TAC que son obligatorios para algunas especies importantes y en determinadas zonas marítimas. Cada TAC se divide entonces en forma de cuotas entre los distintos Estados miembros, y éstos, a su vez, las distribuyen a nivel nacional o las intercambian con otros Estados miembros. Cuando un TAC queda agotado, se procede al cierre de la pesquería.

  • Por último, existe también desde 1995 un nuevo instrumento de gestión, el llamado régimen del esfuerzo pesquero, que establece un vínculo entre las capturas (pesca) y la capacidad de pesca (buques) de la flota. En el marco de este régimen, la gestión del esfuerzo se realiza por pesquerías, las cuales se definen en función de los artes de pesca utilizados y de las especies pescadas.


Organización Común del Mercado de la Pesca en la UE

Introducidas en 1970 y reestructuradas y racionalizadas en 1993, las normas que integran la organización común del mercado de la pesca en la Unión Europea están destinadas a estabilizar el mercado, a garantizar una oferta regular de productos de calidad y unos precios razonables para los consumidores y a apoyar la renta de los pescadores. Los elementos fundamentales de la organización común son los siguientes:

  • Unas normas de calidad que regulan el tamaño, peso, presentación, envasado y etiquetado del pescado.

  • Un sistema global de precios que permite que éstos sean fijados por la oferta y la demanda pero que establece un precio mínimo por debajo del cual el pescado se retira del mercado y no se vende. En la mayoría de los años las cantidades totales son muy reducidas (menos de 50 000 toneladas).

  • Unas organizaciones de productores a las que pertenece la mayor parte de los pescadores y que se encargan de comercializar el pescado, ayudar a mejorar los niveles de calidad, ajustar la oferta a la demanda y garantizar una correcta gestión de las cuotas pesqueras.

  • Un régimen de importaciones que es indispensable para que la Unión pueda satisfacer la demanda interior de pescado. Después de las frutas y hortalizas, el pescado representa la segunda partida más importante de las importaciones de alimentos de la Unión. Los precios son controlados por la Comisión, que interviene siempre que existe el riesgo de que las importaciones menoscaben el mercado.


    Políticas estructurales en materia de pesca

  • Durante algunos años la industria pesquera ha sufrido un estado continuo de crisis ocasionado por factores tales como el exceso de dimensión de la flota y la sobrepesca de poblaciones, así como por problemas de endeudamiento y de comercialización. La Unión está tratando de ayudar a la industria y a las comunidades que de ella dependen para lograr un futuro más seguro y estable en el que el esfuerzo de pesca sea proporcional a los recursos disponibles. Los instrumentos con los que cuenta para afrontar los problemas estructurales son los siguientes:

  • Programas de orientación plurianuales (POP): estos programas, que tienen por objeto reestructurar y modernizar las flotas pesqueras, fijan para el esfuerzo de pesca unos límites máximos en función de los principales segmentos de la flota (por ejemplo, arrastreros).

  • Instrumento financiero de orientación de la pesca (IFOP): se trata de un Fondo al que tienen acceso todos los integrantes de la industria y que puede contribuir a medidas tales como la paralización permanente de buques, la renovación y modernización de flotas y la inversión en la aquicultura, el desarrollo de aguas costeras, la construcción de instalaciones portuarias o los sectores de la transformación y comercialización.

  • Medidas socioeconómicas: las zonas dependientes de la pesca pueden acogerse a las ayudas que conceden el Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER) y el Fondo Social Europeo (FSE). El FEDER se ocupa de fomentar actividades económicas que sean estables, productivas y generadoras de empleo, mientras que el FSE presta su ayuda a la formación y readaptación profesionales, a la educación de adultos y a la creación de incentivos para la contratación en nuevos puestos de trabajo.

  • Iniciativa comunitaria PESCA: el objetivo de esta iniciativa es producir proyectos que estén inequívocamente destinados a ayudar al sector pesquero a adaptarse y, a las zonas costeras, a diversificar sus actividades económicas.


Políticas estructurales en materia de pesca

Durante algunos años la industria pesquera ha sufrido un estado continuo de crisis ocasionado por factores tales como el exceso de dimensión de la flota y la sobrepesca de poblaciones, así como por problemas de endeudamiento y de comercialización. La Unión está tratando de ayudar a la industria y a las comunidades que de ella dependen para lograr un futuro más seguro y estable en el que el esfuerzo de pesca sea proporcional a los recursos disponibles. Los instrumentos con los que cuenta para afrontar los problemas estructurales son los siguientes:

  • Programas de orientación plurianuales (POP): estos programas, que tienen por objeto reestructurar y modernizar las flotas pesqueras, fijan para el esfuerzo de pesca unos límites máximos en función de los principales segmentos de la flota (por ejemplo, arrastreros).

  • Instrumento financiero de orientación de la pesca (IFOP): se trata de un Fondo al que tienen acceso todos los integrantes de la industria y que puede contribuir a medidas tales como la paralización permanente de buques, la renovación y modernización de flotas y la inversión en la aquicultura, el desarrollo de aguas costeras, la construcción de instalaciones portuarias o los sectores de la transformación y comercialización.

  • Medidas socioeconómicas: las zonas dependientes de la pesca pueden acogerse a las ayudas que conceden el Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER) y el Fondo Social Europeo (FSE). El FEDER se ocupa de fomentar actividades económicas que sean estables, productivas y generadoras de empleo, mientras que el FSE presta su ayuda a la formación y readaptación profesionales, a la educación de adultos y a la creación de incentivos para la contratación en nuevos puestos de trabajo.

  • Iniciativa comunitaria PESCA: el objetivo de esta iniciativa es producir proyectos que estén inequívocamente destinados a ayudar al sector pesquero a adaptarse y, a las zonas costeras, a diversificar sus actividades económicas.


Acuerdos de la UE con terceros países y convenios internacionales en materia de pesca

Los convenios (principalmente acuerdos de pesca) que permiten el acceso de la flota de la Unión a las aguas de países no miembros constituyen una de las partes fundamentales de la política pesquera de la Unión Europea. Sin ellos, la ampliación general de las zonas de pesca a 200 millas y la drástica reducción consiguiente de las posibilidades de pesca habrían tenido graves repercusiones en los pescadores comunitarios. Además, en la situación actual de las aguas de la Unión, caracterizada por un exceso de capacidad, estos acuerdos hacen posible una reducción del esfuerzo de pesca en esas aguas.

Hasta la fecha, la Unión Europea ha celebrado veintiséis acuerdos con países africanos, del Índico y del Atlántico norte así como con Argentina en Latinoamérica. Pueden distinguirse varias clases de acuerdos de pesca en función del tipo de concesión que se ofrece: acuerdos recíprocos, acceso a poblaciones excedentes, acceso a poblaciones a cambio de acceso al mercado, acceso a poblaciones a cambio de compensaciones financieras y acceso a poblaciones a cambio de pagos y acceso al mercado.

Además de celebrar acuerdos de pesca bilaterales, la Comunidad participa también en las tareas de varias organizaciones internacionales de pesca (relaciones multilaterales), como, por ejemplo, la Organización de la Pesca del Atlántico Noroccidental (NAFO), la Comisión Internacional de Pesca del Mar Báltico (IBSFC) o la Organización para la Conservación del Salmón en el Atlántico Norte (OCSAN). Asimismo, dentro de la FAO y de la ONU, principalmente, la Comunidad participa en la preparación de recomendaciones internacionales para una explotación racional de los recursos en las aguas internacionales.

Debe tenerse en cuenta que más del 25 % del pescado que capturan los buques de la Unión Europea para el consumo humano procede de aguas internacionales o de aguas controladas por Estados no miembros. La financiación de estos acuerdos representa alrededor del 40 % del coste total de la PPC.


El futuro de la política pesquera de la Unión Europea

En los próximos años la Unión Europea tendrá que aceptar de una vez por todas el reto de establecer y mantener un equilibrio sostenible y económicamente viable entre la conservación de los recursos y su explotación. Esto es fundamental para la supervivencia de la industria pesquera y el mantenimiento del empleo en el mar y en las costas y, por lo tanto, también para el futuro del sector en su conjunto.

Establecimiento de una política de gestión y conservación en el Mediterráneo

En la actualidad la PPC sólo se aplica parcialmente al Mediterráneo. En el momento de su establecimiento en 1983, se consideró que las normas aplicables al Mar del Norte y al Atlántico eran menos apropiadas para las aguas meridionales de la Comunidad. Dado que la mayoría de los recursos pesqueros del Mediterráneo se encuentran en las aguas territoriales de los Estados ribereños, éstos no han tenido interés alguno en establecer zonas exclusivas de 200 millas. En el pasado, las disposiciones que regulan la comercialización del pescado y las ayudas para mejoras estructurales se aplicaban a los cuatro países mediterráneos de la Unión (España, Francia, Grecia e Italia), pero no, en cambio, las que tienen por objeto la conservación de las pesquerías, la gestión de los recursos y el acceso a los caladeros.

Pesca y medio ambiente

Es innegable que la pesca tiene repercusiones en el medio ambiente. La más evidente de ellas es la reducción del volumen de las poblaciones pescadas, pero también pueden producirse otras consecuencias, como, por ejemplo, el hecho de que se capturen y luego descarten especies sin ningún valor comercial o muy escaso, incluidas las aves y mamíferos marinos. Además, las actividades propias de la acuicultura, que están cubiertas por la PPC, pueden afectar también al medio ambiente. Por todo ello, el objetivo de la Unión Europea es controlar el impacto ambiental de la pesca y alcanzar un equilibrio entre las necesidades económicas y la protección del medio ambiente.

El logro de una gestión sostenible y racional de los recursos pesqueros se ha convertido hoy en una de las grandes preocupaciones comunitarias. Así, la Unión participa activamente en varios foros internacionales, como, recientemente, en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre las poblaciones transzonales y las especies altamente migratorias o, dentro de la FAO, en las tareas de elaboración de un código de conducta para una pesca responsable.

Sin embargo, en los últimos tiempos, el creciente riesgo de contaminación, el deterioro progresivo del medio ambiente y la ampliación general del control sobre las actividades pesqueras han venido abogando por la adopción de medidas de conservación y gestión de las poblaciones que redunden en beneficio de la región en su conjunto.

En 1994 el Consejo adoptó un Reglamento para coordinar mejor el esfuerzo de conservación de los recursos pesqueros realizado por los Estados ribereños de la Unión Europea. El Reglamento establece disposiciones que regulan el uso y la prohibición de algunos artes de pesca así como los tamaños mínimos de las mallas y del pescado desembarcado.

Por lo demás, la Unión desea cooperar con todos los países ribereños del Mediterráneo o que pescan en las aguas de este mar.

Adaptación del sector a la situación internacional

Para preparar el futuro del sector en los próximos años, otra de las tareas que será preciso realizar es la mejora de las condiciones para la adaptación de la industria a la evolución de la situación internacional, especialmente en el ámbito de las políticas comerciales y de las relaciones con terceros países.

En vista de los retos y limitaciones a los que debe hacer frente dentro y fuera de su territorio, la Unión Europea ha de desarrollar progresivamente nuevas formas de acceso a las fuentes de suministro exteriores y una política de intercambios más coherente y equilibrada. Los acuerdos que se celebren en el futuro deberán adaptarse a los cambios políticos y jurídicos y a las expectativas de los distintos socios, integrando los aspectos socioeconómicos particulares de cada país y estableciendo el marco de cooperación que sea más adecuado a largo plazo. En el contexto del mercado interior y de la política comercial, el esfuerzo que será preciso realizar en los próximos años deberá orientarse a la consecución de un equilibrio entre las necesidades de abastecimiento de la industria de la transformación y los intereses de una producción comunitaria que sea competitiva.


Normas y procedimientos
de la política de pesca de la UE

Seguimiento de las actividades pesqueras

El control y ejecución de las disposiciones de la PPC de la Unión es competencia propia de los Gobiernos de los Estados miembros. No obstante, la eficacia de los servicios de control nacionales es supervisada por un pequeño equipo de inspectores de la Unión.

En 1993 un nuevo reglamento comunitario fortaleció los controles y amplió el seguimiento para abarcar, además de las capturas, otros aspectos de la PPC tales como las estructuras, la comercialización del pescado y la acuicultura. Además, por disposición del nuevo Reglamento, todos los eslabones de la cadena, desde el productor hasta el consumidor, incluidas las capturas, los desembarques, el transporte y las ventas, son ahora objeto de seguimiento y documentación, lo que permite un control mucho más detallado de los datos registrados en los cuadernos diarios de pesca.

Las sanciones, que son decididas por los tribunales nacionales, incluyen desde la imposición de fuertes multas o la confiscación de redes, del pescado capturado o, incluso, del propio buque, hasta la suspensión temporal o la retirada permanente de licencias de pesca.

Por lo demás, la Unión concede a los Estados miembros ayudas financieras para la aplicación de medidas destinadas a reforzar los controles y para la adquisición de buques y aeronaves dedicados a la protección de las pesquerías. Asimismo, ha comenzado a utilizarse actualmente con carácter experimental la tecnología de los satélites para controlar la posición y movimiento de los buques.

Fundamento jurídico: artículos 38 a 43 del Tratado de la Unión Europea.

Función del Parlamento Europeo: la consulta al Parlamento Europeo es obligatoria para algunos aspectos de la normativa pesquera y facultativa para otros. Tratadas anteriormente en un subcomité del Comité de agricultura, las cuestiones pesqueras se estudian desde 1994 en el seno de un Comité de pesca. Este Comité elabora dictámenes sobre propuestas de reglamentos de la Comisión o sobre comunicaciones, para su ulterior adopción por el Parlamento en sesiones formales, y puede debatir cualquier tema relacionado con la política pesquera.

Función del Consejo de Ministros: partiendo de las propuestas presentadas por la Comisión, el Consejo adopta las disposiciones relativas a los distintos aspectos de la PPC. Así, por ejemplo, decide los totales admisibles de capturas y las cuotas, establece disposiciones que regulan las condiciones de acceso a las aguas y los recursos, fija los objetivos y disposiciones para la reestructuración del sector pesquero comunitario, incluidos los programas de orientación plurianuales de la flota, y adopta las normas comunes de comercialización y demás disposiciones para la aplicación del sistema de precios y del régimen de importación de los productos pesqueros.

Función de la Comisión Europea: la Comisión tiene la iniciativa para las propuestas legislativas y de política y se encarga de la gestión y administración de la PPC, incluida la negociación de los acuerdos internacionales. La Dirección General responsable de la pesca es la DG XIV.


La mujer y la pesca (geografía de género)

La información confiere fuerza

Fuente:
http://www.icsf.net/icsf2006/uploads/publications/yemaya/pdf/spanish/issue_8/art01.pdf

Mujeres de comunidades pesqueras de España, Francia,
Holanda y Noruega, junto con sus seguidoras, se dieron
cita en Bruselas del 19 al 22 de noviembre de 2001 con el
ánimo de intercambiar experiencias y discutir el proceso
de revisión de la Política Pesquera Común. (PPC).

Brian O’Riordan, secretario de la oficina de Bruselas del
ICSF, es el autor de este artículo.

Si las mujeres desaparecen de la pesca, los peces
desaparecerán del mar. Este lema que guía el programa
del ICSF, La Mujer en la Pesca (cuyas siglas en inglés
son WIF), subraya la importancia del papel de la mujer
como esposa, trabajadora, socia, portavoz, etc., en
procesos decisorios y organizaciones de pescadores.
Ignorar este hecho, su papel y espacio en el seno de las
pesquerías y de organizaciones, equivale a cercenar las
perspectivas de futuro de las comunidades pesqueras de
la costa y de los recursos que las sustentan.

En el contexto europeo, las comunidades de pescadores
como tales se están extinguiendo a un ritmo vertiginoso.
Apenas puede sorprender el cuadro sombrío que emerge
de la introducción del Libro Verde de la Comisión Europea
sobre el Futuro de la Política Pesquera Común (el Libro
Verde): «En términos de conservación, actualmente
muchos stocks sobrepasan los límites biológicos que se
consideran seguros [...] Si la tendencia prosigue, muchos
se agotarán». Y continúa: «El sector pesquero se
caracteriza por su fragilidad económica [...] lo que se
refleja en su baja rentabilidad y en la disminución paulatina
del empleo. En el futuro, si es que quiere sobrevivir, el
sector pesquero comunitario deberá someterse a una
reducción importante».No deja de ser alarmante que
en las 41 páginas del Libro Verde tan sólo haya una
referencia a la mujer, en una breve sección titulada
«Otros temas sociales» (Sección 5.7.1., página 35),
que reza: «Además de asegurar la sostenibilidad del
empleo dentro del sector pesquero y de favorecer la
conversión laboral de trabajadores de la pesca hacia
otros sectores ahí donde sea necesario, a la Comunidad
todavía le quedan pendientes otras cuestiones sociales,
como por ejemplo la mejora de las condiciones de
seguridad a bordo de buques pesqueros y la regulación
de las condiciones laborales dentro del sector, sin
olvidar las horas de trabajo, a fin de reducir al máximo
los riesgos de seguridad [...] La Comunidad también
persigue el reconocimiento y el impulso del
importante papel desempeñado por las mujeres en
el sector pesquero». Pero, ¿qué papel desempeña la
mujer europea en la pesca? El informe que la Comisión
Europea (en adelante, la Comisión) publicará a
principios de 2002 está llamado a arrojar más luz sobre
esta cuestión e incluirá algunas propuestas referentes
al futuro papel de la mujer en las pesquerías europeas.
Por el momento, el anexo al Libro Verde (Volumen II,
Informe sobre la Situación Económica y Social de las
Regiones Costeras) constata: «En 1998, unos 80.000
empleos estuvieron ocupados por mujeres. Incluso en
el sector de captura, éstas representaron un 6% de la
mano de obra. El trabajo femenino estuvo presente en
la recolección de moluscos bivalvos en España y
Portugal, en empresas pesqueras ubicadas en la costa
de Bélgica y España y en la reparación y preparación
de artes en Grecia. Las mujeres acapararon la mayoría
de empleos de la industria de procesado de pescado
[...] y un 30% de los 47.000 puestos de trabajo
generados por la acuicultura [...]».El reconocimiento
de la aportación femenina al sector no se ha traducido
en su incorporación al proceso decisorio y de consulta
que se desenvuelve en torno al futuro de la Política
Pesquera Común (PPC). Al preparar esta revisión, la
anterior Comisaria de Pesca, Emma Bonino, anunció
que: «[...] únicamente un diálogo abierto que dé cabida
a cada uno de los grupos vinculados a las pesquerías
comunitarias, empezando por la misma industria y
pasando por organizaciones ecologistas, consumidores,
científicos y autoridades públicas, nos permitirá edificar
la política pesquera común del mañana». Y puntualizó:
«al revisar la política pesquera común en 2002, sería
contraproducente que nos circunscribiéramos a unos
pocos de los aspectos de las normas comunitarias
vigentes. Por contra, el objetivo debería consistir en
lograr que la pesca prosiga siendo una actividad capaz
de satisfacer los mandatos
de la economía y de proporcionar empleo y
oportunidades de desarrollo a las personas y regiones
que de ella dependen».Sin embargo, el proceso de
consulta ha dejado bien claro que las instituciones europeas
ven la pesca como una materia predominantemente
técnica y que a la vez identifican de forma simplista con
un sector industrial. Sus otras facetas (pesquerías
artesanales, participación, temas sociales, calidad del
empleo, etc.) han sido objeto de una atención mucho
menor, siendo ignoradas o bien calificadas de poco
relevantes. Así, en una reunión especial del Comité
Consultivo de la Pesca y la Acuicultura (CCPA) de la
Comisión sobre cuestiones relacionadas con la gestión
pesquera, cuando la portavoz de la ONG de Desarrollo,
Danièle le Sauce, esposa de un pescador, planteó el tema
de la participación femenina y preocupaciones suscitadas
por el empleo y futuras perspectivas, ¡le rogaron que no
desviara el debate! Así las cosas, el ICSF invitó a mujeres
de comunidades pesqueras de España, Francia, Holanda
y Noruega y a sus seguidoras a Bruselas a una reunión
en la que poder intercambiar experiencias, discutir el
proceso de revisión de la PPC y encontrarse con
instituciones de la UE. La reunión de Bruselas obedecía
a un proyecto, en el aire desde hacía cierto tiempo,
concebido con el fin de revitalizar las redes de trabajo y
las relaciones entre mujeres europeas vinculadas a la
pesca.Otra circunstancia hizo que el evento fuera todavía
más oportuno. Se organizaría de tal forma que
coincidiera con la vista celebrada en el Parlamento
Europeo acerca de la Revisión de la Política Pesquera
Común, en la que la Comisión de Pesca del Parlamento
presentaría su dictamen sobre el Libro Verde. Asimismo,
estaba prevista la reunión del Grupo de Trabajo del
CCPA, para la que las ONG de desarrollo habían
solicitado una agenda adicional sobre la mujer en la
pesca. Dicha agenda precedería la publicación del
informe de la Comisión sobre este mismo tema. Por
último, dado que el «Proceso del Libro Verde» en torno
a la revisión de la PPC concluiría a finales de 2001,
había que aprovechar la oportunidad de incidir en él en
su fase final a través de la vista parlamentaria y del
encuentro del CCPA.

Algunas participantes acudieron a título personal, otras
lo hicieron en calidad de representantes de comunidades
pesqueras, de organizaciones de trabajadores de la pesca
o simplemente como mujeres integradas en sus sectores
pesqueros. Los objetivos concretos del encuentro, de 4
días de duración (del 19 al 22 de noviembre), fueron:
• Reflexionar, trabajadoras de la pesca y colaboradoras,
sobre el papel de la mujer en las pesquerías de la UE, el
espacio y las posibilidades ofrecidas por la nueva
Política Pesquera Común (después de 2002), o las que
sería deseable que ofreciera, a trabajadoras de la pesca
y mujeres vinculadas a pesquerías a pequeña escala.
• Conocer mejor el proceso decisorio y de consulta
europeo, profundizando especialmente en la revisión
y formulación de la PPC.
• Incidir en los procesos decisorios del Parlamento
Europeo y de la Comisión ligados al futuro de políticas
que afecten a las mujeres vinculadas a la pesca. Las
participantes destacaron su preocupación por la poca
información que llegaba a las comunidades en un
formato que les fuera accesible. Asimismo,
constataron que dentro de las comunidades pesqueras
las mujeres solían ser más cultas que los hombres y
por ello se encargaban de la lectura y explicación de
informes, documentos y otra información oficial.
Todas se quejaron de lo críptica que les resultaba la
información que tenían sobre la revisión de la PPC.
Las principales conclusiones del encuentro residieron
en la necesidad de organizar intercambios con mayor
regularidad, especialmente sobre cómo las mujeres
podrían organizarse mejor. Asimismo, destacaron la
necesidad de:
• una mayor participación de mujeres de comunidades
pesqueras en los procesos de toma de decisiones;
• una discusión más centrada en cómo podrían influir
en el proceso decisorio a su favor, y
• acuerdos más formales a fin de que las mujeres
pudieran trabajar en equipo e intercambiar
experiencias de forma más regular y sostenible.
Para contactar a Brian O’Riordan, escribid a
icsfbrussels@yucom.be