"Quiero hablar de un viaje que he estado haciendo, un viaje más allá de todas las fronteras conocidas..." James Cowan: "El sueño del cartógrafo", Península, 1997.

martes, 14 de octubre de 2008

Los peces, nuevo botín de los piratas

Los peces, nuevo botín de los piratas

La escasa regulación en alta mar y el poco control agravan la sobrepesca


ANTONIO CERRILLO - Barcelona - 05/10/2008

Los piratas se han apoderado de los mares. Antes, surcaban las aguas en busca del oro de las Indias y de los tesoros que cruzaban el Atlántico, pero ahora su botín son los peces. El resultado es que su avasalladora presencia en océanos libres de vigilancia agudiza la sobreexplotación pesquera. La FAO señala que el 70% de los bancos de pesca están plenamente explotados, sobreexplotados o esquilmados, y sólo un 30% de los peces se libra de este fenómeno.

Gran parte del problema se debe a que un gran número de mares no tiene organizaciones de pesca regionales encargadas del manejo de los recursos (por ejemplo, en el Pacífico), mientras que muchos otras sólo cubren algunas pesquerías. La falta de un buen gobierno en los mares deja abiertas lagunas que aprovechan estos piratas, a lo que se unen las deficiencias de estas entidades. El último ejemplo es la auditoría de un grupo de científicos independientes, que acusan a los países integrantes de la Comisión Internacional para la Conservación del Atún Atlántico de incumplir la obligación de gestionar adecuadamente el stock de atún rojo que se reproduce en el Mediterráneo. El atún rojo mueve un negocio millonario, pero insostenible.

Las modernas y tecnificadas flotas han domado los mares y se mueven del Ártico a la Antártida pescando incluso a 2,5 kilómetros de profundidad. Pero mientras tanto, los instrumentos legales para defender las pesquerías derivan de un derecho del siglo XVII que partía de la falsa premisa de que la pesca era ilimitada e inagotable.

La consecuencia es que “la mayor parte de los peces del planeta está sobreexplotada”, dice François Simard, consejero de asunto marítimos y pesquerías de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), que celebra a partir de hoy su congreso mundial en Barcelona para discutir, entre otros asuntos, cómo gobernar mejor los mares y sus recursos. Las acciones pirata de sobrepesca no sólo abarcan a los mares sin regulación, sino que sus efectos perversos se manifiestan incluso en zonas con pesca regulada, según informes de Greenpeace, Oceana y el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF/Adena). Un grave problema es la irrupción en zonas de pesca regulada de barcos con bandera de países que no forman parte del convenio de esa organización de ordenación pesquera, con lo cual ya no se trata de pesca ilegal, sino sólo de pesca no reglamentada (el tratado sólo vincula a los estados que son parte de él, pero no a los queno lohansuscrito). Es así como burlan la vigilancia barcos que no tiene autorización para pescar y que optan por pasarse a una bandera de conveniencia (SanVicente y Granadinas,Cam- boya, Sierra Leona o Congo), entre otras razones, también porque así eluden el control de los gobiernos, que en última instancia son quienes deben vigilar e imponer las sanciones. De hecho, ciertos estados carecen de interés (y a veces de capacidad) para cumplir con sus responsabilida- des internacionales de control pesquero. “Lo más grave es que estos barcos exportan sus captu- ras; aunque por suerte empieza a haber países que no aceptan comprar los recursos a barcos con banderas de conveniencia”, dice Ricardo Aguilar, director de investigación de Oceana.

Cada vez más a menudo, los buques pesqueros no descargan su mercancía en el puerto; trasbordan en alta mar y sólo se acercan a los puertos para realizar reparaciones, repostar o cambiar la tripulación. Y, en el puerto, para sortear la inspección, declaran que las capturas proceden de otro océano o región en el que están autorizados a pescar. Luego, pueden ser multados, y algunas organizaciones de ordenación pesquera regional publican listas negras de los barcos que no pueden faenar en sus aguas. Pero “en 48 horas, estos buques pueden lograr una nueva bandera. Si un barco se llama Togo Azul y aparece en una lista como ilegal, en 48 horas logra una bandera de Mauricio y pasa a llamarse Togo Rojo. Por eso, es muy difícil perseguir estos barcos”,dice Aguilar. Por eso, se impone la idea no tanto de hacer listas negras de barcos indeseables sino de confeccionarla con los barcos que sí puedan faenar. Además, es habitual que se declaren menos capturas de las reales o que determinados grupos empresarialesse repartan la actividad entre “barcos legales e ilegales, de manera que parte de las capturas la pasa del barco legal al ilegal”, dice Ricard Aguilar.

Y a menudo son las administraciones pesqueras las que proporcionan cobertura a la sobrepesca de sus flotas nacionales. “Un informe del Tribunal Europeo de Cuentas de finales del 2007 acusa a España de haber omitido en sus informes a Bruselas las capturas de 169.000 toneladas de pescado en el 2005, a pesar de figurar en las estadísticas nacionales. En resumen, a menudo los piratas están en casa”, dice el doctor Sergi Tudela, director del programa de pesquerías en el Mediterráneo de WWF/Adena.

“Frenar la actividad de lospiratas en zonas no reglamentadas requiere esfuerzo y voluntad política, pero se puede luchar contra ellos teniendo en cuenta que cada barco tiene que ir a un puerto avendersuspescados. Si los estados se proponen combatir estas prácticas, bastaría con impedir que descarguen en los puertos”, dice François Simard. La crisis y una flota excesiva añaden presión a la pesca

La UICN ve prioritario evitar las capturas accidentales “No dejemos que la pesca entre en los puertos”