"Quiero hablar de un viaje que he estado haciendo, un viaje más allá de todas las fronteras conocidas..." James Cowan: "El sueño del cartógrafo", Península, 1997.
jueves, 12 de agosto de 2010
Economía de la felicidad, de Manuel Castells
domingo, 17 de enero de 2010
Elogio de la metamorfosis
EDGAR MORIN
EL PAÍS - Opinión - 17-01-2010
Cuando un sistema es incapaz de resolver sus problemas vitales por sí mismo, se degrada, se desintegra, a no ser que esté en condiciones de originar un metasistema capaz de hacerlo y, entonces, se metamorfosea. El sistema Tierra es incapaz de organizarse para tratar sus problemas vitales: el peligro nuclear, agravado por la diseminación y, tal vez, privatización del arma atómica; la degradación de la biosfera; una economía mundial carente de verdadera regulación; el retorno de las hambrunas; los conflictos étnico-político-religiosos que tienden a degenerar en guerras de civilización... La ampliación y aceleración de todos esos procesos pueden considerarse el desencadenante de un formidable feed-back negativo, capaz de desintegrar irremediablemente un sistema.
Lo probable es la desintegración. Lo improbable, aunque posible, la metamorfosis. ¿Qué es una metamorfosis? El reino animal aporta ejemplos. La oruga que se encierra en una crisálida comienza así un proceso de autodestrucción y autorreconstrucción al mismo tiempo, adopta la organización y la forma de la mariposa, distinta a la de la oruga, pero sigue siendo ella misma. El nacimiento de la vida puede concebirse como la metamorfosis de una organización físico-química que, alcanzado un punto de saturación, crea una metaorganización viviente, la cual, aun con los mismos constituyentes físico-químicos, produce cualidades nuevas.
La formación de las sociedades históricas, en Oriente Medio, India, China, México o Perú, constituye una metamorfosis a partir de un conglomerado de sociedades arcaicas de cazadores-recolectores que produjo las ciudades, el Estado, las clases sociales, la especialización del trabajo, las religiones, la arquitectura, las artes, la literatura, la filosofía... Y también cosas mucho peores, como la guerra y la esclavitud.
A partir del siglo XXI, se plantea el problema de la metamorfosis de las sociedades históricas en una sociedad-mundo de un tipo nuevo, que englobaría a los Estados-nación sin suprimirlos. Pues la continuación de la historia, es decir, de las guerras, por unos Estados con armas de destrucción masiva conduce a la cuasi-destrucción de la humanidad.
La idea de metamorfosis, más rica que la de revolución, contiene la radicalidad transformadora de ésta, pero vinculada a la conservación (de la vida o de la herencia de las culturas). ¿Cómo cambiar de vía para ir hacia la metamorfosis? Aunque parece posible corregir ciertos males, es imposible frenar la oleada técnico-científico-económico-civilizatoria que conduce al planeta al desastre. Y sin embargo, la historia humana ha cambiado de vía a menudo. Todo comienza siempre con una innovación, un nuevo mensaje rupturista, marginal, modesto, a menudo invisible para sus contemporáneos. Así comenzaron las grandes religiones: budismo, cristianismo, islam. El capitalismo se desarrolló parasitando a las sociedades feudales para alzar el vuelo y desintegrarlas.
La ciencia moderna se formó a partir de algunas mentes rupturistas dispersas, como Galileo, Bacon o Descartes; luego, creó sus redes y sus asociaciones; en el siglo XIX, se introdujo en las universidades y, en el XX, en las economías de los Estados, para convertirse en uno de los cuatro poderosos motores del bajel espacial llamado Tierra. El socialismo nació en algunas mentes autodidactas y marginalizadas del siglo XIX, para convertirse en una formidable fuerza histórica en el XX. Hoy, hay que volver a pensarlo todo. Hay que comenzar de nuevo.
De hecho, todo ha recomenzado, pero sin que nos hayamos dado cuenta. Estamos en los comienzos, modestos, invisibles, marginales, dispersos. Pues ya existe, en todos los continentes, una efervescencia creativa, una multitud de iniciativas locales en el sentido de la regeneración económica, social, política, cognitiva, educativa, étnica, o de la reforma de vida.
Estas iniciativas no se conocen unas a otras; ninguna Administración las enumera, ningún partido se da por enterado. Pero son el vivero del futuro. Se trata de reconocerlas, de censarlas, de compararlas, de catalogarlas y de conjugarlas en una pluralidad de caminos reformadores. Son estas vías múltiples las que, al desarrollarse conjuntamente, se conjugarán para formar la vía nueva que podría conducirnos hacia la todavía invisible e inconcebible metamorfosis. Para elaborar las vías que confluirán en la Vía, tenemos que deshacernos de las alternativas reductoras a las que nos obliga el mundo de conocimiento y pensamiento hegemónico. Así es necesario, al mismo tiempo, mundializar y desmundializar, crecer y decrecer, desplegar y replegar.
La orientación mundialización-desmundialización significa que, si bien hay que multiplicar los procesos de comunicación y "planetarización" culturales, si bien necesitamos que se constituya una conciencia de "Tierra-patria", también hay que promover, de manera desmundializadora,
- la alimentación de proximidad,
- los artesanos de proximidad,
- los comercios de proximidad,
- las huertas periurbanas,
- las comunidades locales y regionales.
La orientación crecimiento-decrecimiento significa que hay que potenciar los servicios, las energías verdes, los transportes públicos, la economía plural -y por tanto la economía social y solidaria-, las disposiciones para
- la humanización de las megalópolis,
- las agriculturas y ganaderías biológicas,
- y reducir los excesos consumistas,
- la comida industrializada,
- la producción de objetos desechables y no reparables,
- el tráfico de automóviles y de camiones en beneficio del ferrocarril.
La orientación despliegue-repliegue significa que el objetivo ya no es fundamentalmente el desarrollo de los bienes materiales, la eficacia, la rentabilidad y lo calculable, sino
- el retorno de cada uno a sus necesidades interiores,
- el gran regreso a la vida interior
- y a la primacía de la comprensión del prójimo, el amor y la amistad.
Ya no basta con denunciar, hace falta enunciar. No basta con recordar la urgencia, hay que comenzar a definir las vías que conducen a la Vía. ¿Hay razones para la esperanza? Podemos formular cinco:
1. El surgimiento de lo improbable. La victoriosa resistencia, en dos ocasiones, de la pequeña Atenas frente al poderío persa era altamente improbable, pero permitió el nacimiento de la democracia y la filosofía. También fue inesperado el frenazo de la ofensiva alemana ante Moscú, en el otoño de 1941, e improbable la contraofensiva victoriosa de Zhúkov, iniciada el 5 de diciembre, que vendría seguida, el 8, por el ataque de Pearl Harbour y la entrada de Estados Unidos en la guerra.
2. Las virtudes generadoras-creadoras inherentes a la humanidad. Al igual que en todo organismo humano adulto existen células madre dotadas de aptitudes polivalentes (totipotentes) propias de las células embrionarias, pero desactivadas, en todo ser humano, y en toda sociedad humana, existen virtudes regeneradoras, generadoras y creadoras durmientes o inhibidas.
3. Las virtudes de la crisis. Al tiempo que las fuerzas regresivas o desintegradoras, las generadoras y creadoras despiertan en la crisis planetaria de la humanidad.
4. Las virtudes del peligro. "Allá donde crece el peligro, crece también lo que nos salva". La dicha suprema es inseparable del riesgo supremo.
5. La aspiración multimilenaria de la humanidad hacia la armonía (paraíso, luego utopías, después ideologías libertaria/socialista/comunista, más tarde aspiraciones y revueltas juveniles de los años sesenta). Esta aspiración renace en el hervidero de iniciativas múltiples y dispersas que podrán alimentar las vías reformadoras destinadas a confluir en la vía nueva.
Las viejas generaciones están desengañadas de tantas falsas esperanzas. A las jóvenes les entristece que no haya una causa común como la de nuestra resistencia durante la II Guerra Mundial. Pero nuestra causa llevaba en sí misma su contrario. Como decía Vassili Grossman de Estalingrado, la mayor victoria de la humanidad fue también su mayor derrota, puesto que el totalismo estalinista salió victorioso de ella. Hoy, la causa es inequívoca, sublime: se trata de salvar a la humanidad.
La verdadera esperanza sabe que no es certeza. Es una esperanza no en el mejor de los mundos, sino en un mundo mejor. "El origen está delante de nosotros", decía Heidegger. La metamorfosis sería, efectivamente, un nuevo origen.
miércoles, 18 de noviembre de 2009
Pensamiento verde: la crisis como oportunidad y reto para el cerebro
EL PAIS SEMANAL - 08-11-2009
Tras este parón no va a haber más remedio que hacer las cosas de otra manera. Y deberíamos hacerlas mejor
La tecnología en energía sostenible empieza a baratarse. Una placa solar se amortiza en tres años
No basta con mirar para otro lado y vender residuos a un país más pobre. El aire no entiende de fronteras
Los buenos propósitos suelen tener algo de ingenuo e irreal. Hasta que se convierten en hechos
El ahorro y la frugalidad se imponen por dos razones opuestas: la necesidad y el mimetismo- ."Una dieta predominantemente vegetariana reduce notablemente nuestro pisotón ecológico", dice el filósofo Jorge Riechmann- STEPHEN WILKES Y CRISTOPHER NIEMANN (NYT SYNDICATE)
Una bolsa de plástico tarda 400 años en descomponerse". La información no proviene de una revista científica, sino de una valla publicitaria. Este verano, cuando el anuncio de una bajada en los precios se antojaba la única opción para seguir vendiendo, los supermercados Carrefour decidieron cambiar el "llévese tres, pague dos" por un mensaje distinto: iban a eliminar definitivamente las bolsas de plástico. Carrefour decidió apostar por cambiar un hábito. Y la mayoría de sus clientes ha asumido ya la nueva costumbre.
Puede sonar demagógico, y ya les debe de quedar poca fe, pero los grandes beneficiados de la crisis podemos ser nosotros. Lograrlo exige un cambio de mentalidad: nuestro beneficio no va a ser a costa de nadie. Tras este parón no va a haber más remedio que hacer las cosas de otra manera. Y deberíamos hacerlas mejor.
No es casualidad que con pocas semanas de diferencia se hayan publicado en España dos libros cuya tesis gira alrededor de la idea de la crisis como una oportunidad para el cambio. Alex Rovira, profesor de ESADE y autor de La buena crisis (editorial Aguilar), defiende con vehemencia la necesidad de una visión más ecológica del mundo y de la expansión de la conciencia. "Estamos en esta situación porque comprábamos cosas que no necesitábamos, para impresionar a gente que no conocíamos o no nos caía bien, y avalando con activos cuyo valor no era el que creíamos. Todo era una gran mentira y estamos pagando las consecuencias. La Tierra es el cuerpo que nos alberga y nosotros somos su consciencia, pero nos habíamos convertido en su cáncer. La clave es la responsabilidad: si encendiste, apaga; si consumiste, recicla... Hay que completar la acción, respetar el medio y a las personas".
Jordi Pigem, doctor en Filosofía, firma el libro Buena crisis. Hacia un mundo posmaterialista, publicado por Kairós. "Parto del término médico de crisis", explica Pigem, "que no es otra cosa que el momento crítico en el que una enfermedad empeora o mejora. La crisis puede ser una oportunidad de sanación". Pigem describe un mundo en el que ha imperado la razón por encima del cuerpo y las emociones, el ser humano por encima de la naturaleza y el hombre por encima de la mujer. "Ahora toca cambio", añade, "y eso atañe a nuestra forma de relacionarnos con el mundo. Ni el egoísmo ni la codicia funcionan. La tendencia que está creciendo con más rapidez en estos momentos es la de la generosidad, se manifiesta en la banca ética, en la cantidad de ONG que funcionan en el mundo, en el comercio justo, en redes sociales preocupadas por compartir... y todo se articula dentro de una visión del mundo en el que las personas no estamos por encima de la naturaleza. No se puede volver a donde estábamos porque no es sostenible".
Domingo Jiménez Beltrán, que fue director general de Medio Ambiente con la ministra Cristina Narbona, no duda que la crisis puede propiciar un cambio hacia una vida más sostenible: "Todo el mundo sabía que teníamos un modelo de desarrollo de corto recorrido que ha generado beneficios, pero no para todos. Se han privatizado las ganancias y hemos socializado las pérdidas".
Si todos lo sabían, ¿por qué nadie lo evitó? Jiménez, que también fue director de la Agencia Europea de Medio Ambiente, lo llama el síndrome del elefante: mientras estás en el negocio, lo que pretendes es que dure un poco más. "Mientras el PIB crece al ritmo del 4%, a los políticos les da miedo decir que eso lleva al desastre porque piensan que hacerlo va a frenar abruptamente la inversión. Todo el mundo se había puesto como meta que la burbuja, antes de que llegara a estallar, se desinflara suavemente. Ahora no vale lamerse las heridas. Hay que aprovechar la crisis para salir de ella con un modelo de desarrollo reforzado", explica.
¿Cuál podría ser ese modelo? En los años setenta, el planeta sufrió una grave crisis agrícola. Se temió no poder producir suficiente grano para la creciente población mundial. Para remediarlo, varias organizaciones de ayuda internacional invirtieron en la agricultura. El resultado se llamó entonces revolución verde e hizo que países como la India doblaran su producción agrícola en dos décadas. Se les fue la mano. Con comida barata, el precio del grano descendió un 60%. Y la agricultura pasó de capitalizar un 18% de las ayudas internacionales al desarrollo a recibir sólo el 3,5% en 2004. Para 2008, los límites en el crecimiento sumados a la utilización de parte de la cosecha como biocombustible, en un intento por utilizar energías más limpias, aumentaron de nuevo el precio del grano. Pero algunos países estaban preparados. Tras ganar las elecciones de 2004, el primer ministro indio, Manmohan Singh, llamó a una nueva revolución verde. Cada hectárea cultivada en su país producía la mitad que una en la vecina Tailandia. Singh cuadruplicó la inversión en campos y carreteras rurales, aseguró un precio mínimo por producto y construyó viviendas con electricidad para los agricultores. Mientras la India se preparaba para sacar más de la tierra, en España se levantaban bloques y bloques de pisos en los extrarradios que aumentaban el precio de las hipotecas y que hoy todavía permanecen vacíos.
A corto plazo puede parecer que poco cambia, pero la distancia permite apreciar pequeñas revoluciones. El filósofo Jorge Riechmann, que empezó a escribir sobre estos temas cuando parecían una extravagancia, sostiene que los efectos de nuestras acciones llegan muy lejos en el tiempo y en el espacio, comenzando por actos de consumo tan básicos como comer y beber. "Una dieta predominantemente vegetariana reduce notablemente nuestro pisotón ecológico. En cambio, una dieta rica en carne y grasas animales multiplica nuestro impacto sobre los ecosistemas y reduce las opciones vitales de muchos seres humanos. Deberíamos acostumbrarnos a ver las invisibles mochilas ecológicas que arrastran consigo los bienes de consumo", advierte. El éxito de las tiendas de baratijas todo a cien podríamos pagarlo caro con el aumento de las emisiones de gases contaminantes en China.
Junto a la toma de conciencia de Riechmann, Domíngo Jiménez, que también fue el primer director del Observatorio de la Sostenibilidad en España, cree que la crisis debería propiciar un desarrollo basado en el conocimiento para sustituir el antiguo desarrollo basado en la ignorancia. "Mucha parte del falso desarrollo económico español se ha hecho a cuenta de destrozar activos importantes, como las Tablas de Daimiel. La especulación es la prueba más grande de la ignorancia. Nos hemos descapitalizado en conocimiento. La prueba es el abandono escolar en España, más frecuente en las áreas de costa con desarrollo especulador. Un país con bajo nivel de educación es un país abonado a la corrupción porque las exigencias de la sociedad civil disminuyen", opina.
Él, desde su vivienda en Águilas (Murcia), donde ha levantado una casa energéticamente autosuficiente que produce energía fotovoltaica y eólica y en la que se desala agua para regar una pequeña huerta, ha pasado a la acción. "Cuando algún vecino me pregunta si me salen las cuentas de la inversión, le pregunto yo si le salen a él las de su Porsche. Depende de las prioridades", explica. Y ya no tanto de los bolsillos. Una placa solar se amortiza en tres años. La tecnología empieza a abaratarse. Por eso Jiménez insiste: "Si hay que dar la bienvenida a la crisis es porque ha dado la cara a todos los vicios que tenía el sistema y nos abocaban al desastre seguro. Eso sí, el vuelco al sistema tiene que ser total", zanja.
¿Cuándo empiezan los cambios? El sociólogo Enrique Gil Calvo piensa que, de momento, el ahorro y la frugalidad se han impuesto por dos razones opuestas: la necesidad y el mimetismo. "Es la nueva cultura de la austeridad contagiosa, que se ha propagado como una epidemia social. El primer efecto (ahorro necesario) podría ser coyuntural: en cuanto se consolide la reactivación, volverá en pocos años la sociedad de nuevos ricos. Pero el segundo (ahorro contagioso) podría sedimentarse en nuevos hábitos más responsables y austeros".
Más responsables y más austeros. Una nueva normativa constructiva, en vigor, refleja ya esos atributos. Obliga a que las futuras viviendas no sólo consuman menos energía; también establece que la produzcan, por lo menos en parte, para el autoconsumo. Con recursos sencillos, como la rotura de puente térmico en los dobles vidrios de las ventanas, se favorece el aislamiento. El auge de las calderas de biomasa o a la tradicional sensatez en el empleo de toldos o pérgolas nos pueden ayudar a vivir mejor. Sin gastar más energía. Y sin vivir en la burbuja del aire acondicionado.
A la sensatez, precisamente, apelan muchos de los arquitectos más famosos del planeta cuando aseguran que la sostenibilidad es condición imprescindible para la buena arquitectura. Por eso, el último premio Pritzker, Peter Zumthor, alerta sobre que "la sostenibilidad no debe convertirse en bandera de oportunistas". Y algo parecido piensa Jorge Riechmann: "Sigue faltando el impulso hacia un cambio radical sin el cual nuestro dar vueltas en torno a conceptos como desarrollo sostenible se queda en palabrería huera".
También Deyan Sudjic, director del Design Museum de Londres, denuncia una doble moral y advierte que no basta con mirar para otro lado y vender tus residuos a un país pobre. El aire contaminado no entiende de fronteras. Mientras, otro Pritzker, Richard Rogers, autor del Centro Pompidou, de la T-4 de Madrid y uno de los mayores abanderados de la cruzada sostenible, afirma que la primera casa que diseñó para sus padres en 1961 ya lo era al 100%, pero admite que no todos los edificios que ha levantado después lo son. "La cuestión de la sostenibilidad depende más del cliente que del arquitecto", concluye. Es ahí donde podemos intervenir. ¿Cómo? Con posibilismo: no hace falta que gastemos el dinero que no tenemos en un sistema para reciclar el agua de lluvia, pero sacar las plantas a la terraza cuando llueve sirve". Como explica Sudjic, "tras constatar lo cerca que nos han llevado nuestras costumbres de consumo compulsivo de los límites de los recursos mundiales, hoy el mayor lujo podría ser liberarnos de vivir con tantas cosas".
¿Asistimos a un cambio de mentalidad? ¿O las modificaciones en los hábitos del consumo son un asunto puramente económico? Jorge Riechmann no es muy optimista: "El pensamiento de inspiración ecológica lleva cuatro decenios insistiendo sobre una obviedad: ningún sistema económico puede crecer indefinidamente dentro de una biosfera finita. ¿Hasta cuándo nos obstinaremos en perseguir imposibles? Nuestros atuneros zarpan ahora con mercenarios a bordo, armados con ametralladoras, para tratar de seguir esquilmando hasta el último rincón de los caladeros más lejanos, y que no se detenga el flujo de mercancías hasta los centros comerciales de las metrópolis. ¿De verdad no nos amargará demasiado la ensaladilla rusa conseguida a ese precio?", pregunta. Su idea de recoger redes y volver a casa está presente en muchas de las propuestas de cambios drásticos en el sistema de vida. Y en el de producción.
El ingeniero donostiarra Jesús Gasca lo llama "recuperar la localización". Y lo ilustra con su propia peripecia vital. Su empresa, Stua, que este año ha recibido el Premio Nacional de Diseño, nació con la crisis del petróleo del año 1980. Los treinta años siguientes le llevan a diseñar máquinas para fabricar sillas, luego sillas y finalmente al premio nacional para su empresa, en la que trabajan su mujer, sus dos hijos y 23 empleados más. Stua es, con apenas seis muebles diseñados por él y su hijo Jon, una de las mayores exportadoras de sillas de España. Su último pedido: 200 butacas para el Guggenheim de Nueva York. ¿El secreto? "Sólo la transformación de la materia genera riqueza", explica Gasca. Y sabe de qué habla. Su firma es atípica. No hace muebles de temporada, no presenta novedades en cada feria, tiene muy pocos productos, pero innova con cada pieza y... -y aquí su apuesta es radical- no fabrica en China.
Gasca cuenta que ya en los ochenta, cuando era el único español que exponía en la feria de Copenhague, se le acercaron dos visitantes chinos y le ofrecieron fabricar sus sillas. Cuando preguntó por sus trabajadores, la respuesta fue: "No los necesita". Él contraatacó con otra pregunta: "¿Y quién comprará mis sillas si los trabajadores se quedan sin trabajo?". Desde entonces, Gasca se muestra "a favor de la globalización, pero absolutamente en contra de la deslocalización". "No podemos pensar el consumo separado de la producción. Nuestro problema de fondo es una organización de la economía donde la acumulación de capital (y la búsqueda de beneficio que lleva consigo) son los fines, y el bienestar de las personas o la salud de los ecosistemas se dan, cuando se dan, por añadidura, como una especie de accidente", apunta Riechmann.
Que azulejos reciclados convivan en un baño con bombillas halógenas de alto consumo hace pensar que el problema de la sostenibilidad se podría estar abordando como una moda y que con demasiada frecuencia nos acercamos más a las formas que al fondo. Autor del ensayo Gente que no quiere viajar a Marte (La catarata), Riechmann reivindica valores como la autocontención, la autolimitación y la suficiencia. Decir basta. Y ponerse a trabajar. En Wapping, un barrio al este de Londres, un programa invita a las numerosas mujeres musulmanas del barrio a sembrar en un huerto comunitario las hierbas que necesitan para sus guisos y no encuentran en el supermercado. Con un mismo proyecto sacan a la calle a quienes vivían encerradas en sus pisos y el barrio se llena de verde. Objetivos culturales, sociales y medioambientales pueden trabajarse a la vez.
Tal vez por eso el sociólogo Enrique Gil Calvo cree que llegaremos a ver como más admirable la responsabilidad que la propiedad. Aunque advierte: "Más admirable. Pero no más envidiable. Y la clave del efecto-contagio está en la envidia, no en la admiración. El efecto-riqueza, derivado de la propiedad, es mucho más ostensible y contagioso que el respeto, derivado del comportamiento responsable. Pero hay una alternativa: en vez de la responsabilidad, es posible que se imponga una mayor autorrealización: capacidad no de adquirir o poseer bienes de consumo, sino de reconstruirlos, rediseñarlos y reutilizarlos. Una autorrealización que podría resultar contagiosa, al ser generadora de un efecto-prestigio".
¿Cómo acercar entonces prestigio y supervivencia? Pedro Rubio, responsable del área de medio ambiente de La Casa Encendida, un centro cultural promovido por Caja Madrid, cuenta una de las iniciativas más peculiares de su departamento: "La comunidad ahorra". Empezó en 2003, duró cinco años y era un concurso entre comunidades de vecinos que competían por reducir sus gastos de energía durante seis meses en comparación con el mismo periodo del año anterior. El premio era la instalación gratuita en la azotea del edificio ganador de 2,5 kilovatios en paneles fotovoltaicos. "La ley obliga a las compañías eléctricas a comprar a los vecinos la energía producida por sus placas solares. El ahorro puede ser testimonial, pero reduce los gastos comunitarios", cuenta. "Hay comunidades que ahorraron hasta un 20% con esfuerzos mínimos".
Los buenos propósitos suelen tener siempre algo de ingenuo e irreal. Hasta que se convierten en hechos. La transformación de comunidades está cambiando barrios, los barrios modifican zonas urbanas y las ciudades alteran la vida de quienes las habitan. Ha ocurrido en Estocolmo. Hammarby era, hace quince años, suelo industrial degradado junto al centro de la ciudad. Hoy es un barrio nuevo sostenible que emite el 50% menos de humos tóxicos que cualquier otro vecindario de la capital sueca. ¿Cómo lo han conseguido? Fue la compañía de aguas la que dio la voz de alarma. Los líquidos que se encontraban en las canalizaciones de aguas grises (procedentes de lavabos y duchas) contenían sustancias nocivas para el medio ambiente como el triclosan (presente en los dentífricos con efecto blanqueador). Bastó una exposición informativa sobre los efectos de esa sustancia y un par de años después los residuos habían desaparecido. Corría el año 1998 y el Ayuntamiento de Estocolmo supo que con información era posible cambiar los hábitos de sus ciudadanos. Con la generación in situ de electricidad y calefacción a partir del tratamiento de las basuras domésticas, hoy Hammarby propone otro tipo de vida. Y sigue creciendo. La clave, disfrutar en la calle, evitar grandes desplazamientos y recuperar la vida de barrio.
El redescubrimiento del barrio como la extensión de la propia casa, las colas en el taller de coches y ante el zapatero remendón dibujan una vida muy distinta a la que resumen las colas de los últimos años, ante el concesionario y la agencia inmobiliaria. ¿Nostalgia? ¿Quién se atreve a adivinar cuál de las situaciones tiene más futuro? Con una clase política que conocía la magnitud de la crisis y lo ocultó; con industrias como la del automóvil, que todavía recibe subvenciones para fabricar vehículos no sostenibles cuando países como Finlandia aspiran a tener carreteras libres de petróleo en menos de treinta años, ¿el cambio hacia el pensamiento verde será real u oportunismo publicitario? Jiménez asegura que las oportunidades son enormes si cambiamos la construcción por la reconstrucción. ¿Llegarán a ser las energías limpias tan rentables como el ladrillo? Patricia Pascual, del grupo inversor Nmás1, cree que, a medio plazo, la demanda de energía superará la de los últimos años por la incorporación de las economías emergentes. "Entonces las energías limpias serán una parte grande de la tarta del consumo", señala. Pero para Pedro Rubio la crisis debería ser un punto de inflexión, no un paréntesis mientras volvemos al estado de cosas que nos llevó a la propia crisis: "Cuando escucho en la radio que la gente se felicita por una fuerte subida de la Bolsa, pienso que el problema no es reconstruir el sistema, sino cambiarlo. Tenemos más poder del que creemos. Por ejemplo, podemos llenar el depósito en la gasolinera de una compañía más responsable. Esos datos son públicos, están en Internet. Pero, claro, hay que ponerse. Sin hacer nada, simplemente con nuestro consumo, podemos primar a unos o a otros". Y cambiar las cosas.
Un reto para el cerebro
JON GERTNER
EL PAIS SEMANAL - 08-11-2009
Brain Dance THE NEW YORK TIMES 08-11-2009
Dos días después de que Barack Obama jurase su cargo como presidente de Estados Unidos, el Centro de Investigación Pew publicó un sondeo con una clasificación de los asuntos que los estadounidenses afirmaban que eran las prioridades más importantes para este año. El cambio climático era la prioridad número 20. El último puesto.
Poco más de una semana después me sentaba en una sala de la Universidad de Columbia, donde unas cuantas docenas de académicos se habían reunido para celebrar una conferencia de dos días sobre el medio ambiente. En muchos sentidos, la clasificación del Pew era el telón de fondo de una reunión de investigadores afiliados a algo llamado CRED, las siglas en inglés del Centro para la Investigación de las Decisiones Medioambientales.
El CRED tiene por objetivo primordial estudiar la manera en que la percepción del riesgo y la incertidumbre da forma a nuestras respuestas al cambio climático y a otros fenómenos meteorológicos. Puede que ustedes deseen preguntar a los científicos que estudian las decisiones si no están complicando en exceso las cosas. ¿Un mundo con poco carbono no equivale realmente a abandonar gradualmente el carbón y otros combustibles fósiles en favor de las tecnologías de energía limpia, las normativas nacionales y los tratados internacionales? Ellos les preguntarían lo mismo que a mí: si no había subestimado las incontables decisiones individuales y de grupo que deben preceder a cualquier apoyo generalizado hacia esas tecnologías o políticas. "Si el cambio climático está causado por el comportamiento humano, las soluciones técnicas son importantes, pero la solución probablemente consista en cambiar el comportamiento humano", me decía Elke Weber, catedrática en la Facultad de Empresariales de la Universidad de Columbia y también con un puesto en el departamento de psicología.
Los investigadores del CRED consideran el calentamiento del planeta una oportunidad única para estudiar cómo reaccionamos ante las compensaciones a largo plazo, bajo la forma de los sacrificios que podríamos hacer ahora a cambio de unos beneficios climáticos inciertos en un futuro muy lejano. Y la investigación también tiene la posibilidad de mejorar los mensajes, las políticas y las tecnologías medioambientales de modo que estén más en consonancia con el peculiar funcionamiento de nuestras mentes. Cuando llegué aquella primera mañana a la conferencia de Columbia, Weber estaba ofreciendo una introducción sobre la forma en que la gente tiende a tomar decisiones. Los psicólogos cognitivos actuales aceptan en general que tenemos distintos sistemas para procesar los riesgos. Un sistema trabaja de forma analítica, lo que a menudo implica una consideración pormenorizada de los costes y los beneficios. El otro experimenta el riesgo como un sentimiento: una reacción primitiva y urgente ante el peligro, normalmente basada en una experiencia personal, que puede no tener precio cuando (por ejemplo) nos despertamos por la noche al oler humo.
Esto tiene algunas consecuencias desafortunadas. En el modo analítico, no siempre somos aficionados al pensamiento a largo plazo; los experimentos han demostrado que no suelen gustarnos los beneficios aplazados. Desde el punto de vista ecológico, esto significa que tenemos muy poca tendencia a realizar cambios en nuestro estilo de vida con el fin de asegurarnos un clima más seguro en el futuro. Dejar que las emociones determinen cómo valoramos los riesgos plantea sus propios problemas. Casi con seguridad, subestimamos el peligro de acontecimientos que nunca hemos experimentado y nos parecen muy lejanos en el tiempo y el espacio. Y lo que es peor, la investigación de Weber parece contribuir a establecer que tenemos una "reserva de preocupación finita", lo que significa que somos incapaces de conservar nuestro miedo al cambio climático cuando se presenta un problema diferente (un mercado de valores que se hunde, una emergencia personal). Simplemente tiramos el miedo a la papelera de las preocupaciones, y un miedo menos.
Pero ¿y si pudiésemos seguir permanentemente preocupados por un mundo que se calienta? Weber describe lo que ella llama un "sesgo de acción única". Movidos por una señal emocional angustiante, compramos una caldera que gasta menos combustible o aislamos nuestro ático o votamos a un candidato ecologista: una acción única que reduce de forma efectiva el efecto motivador del calentamiento del planeta. Y eso nos devuelve al punto de partida.
Los debates sobre por qué el cambio climático no ocupa un puesto más importante en la lista de prioridades de los estadounidenses tienden a centrarse en los mismos culpables: los comentarios de los escépticos que siembran la duda, la falta de dotes para la comunicación de los buenos científicos, la incapacidad del sistema político para abordar retos a largo plazo sin un acontecimiento estrepitoso que lo precipite, la tendencia de los periodistas científicos a centrarse más en lo que no sabemos (si los océanos subirán medio metro o uno y medio) que en lo que sabemos y es una amenaza duradera (los océanos están subiendo).
En algunos de los experimentos que realizan, los investigadores se centran en comprender de forma precisa cómo la dinámica de grupo da forma a las decisiones. En opinión de Weber, muchas decisiones medioambientales importantes (las normas para la construcción, por ejemplo, o las compras de vehículos) las toman los grupos: familias, empresas, consejos comunitarios y otros similares. Y diversos experimentos del CRED han demostrado lo fácil que es conseguir que individuos escogidos al azar cooperen. "Nos gusta congregarnos; necesitamos saber que formamos parte de un grupo", afirma Weber. "Hacerlo nos proporciona un placer inherente. Y cuando se nos recuerda el hecho de que formamos parte de una comunidad, entonces la comunidad se convierte en una especie de departamento de toma de decisiones. Así es como hacemos sacrificios enormes como los de la Segunda Guerra Mundial".
Durante uno de estos experimentos me senté entre Weber y Michel Handgraaf, miembo del CRED y catedrático de Psicología de la Universidad de Amsterdam. Cuando los sujetos tomaban primero las decisiones como grupo, sus conversaciones estaban caracterizadas mucho más a menudo por sutiles marcadores de inclusión como "nosotros" y "nos". Weber, por su parte, había visto otras muestras de que los grupos pueden ser más pacientes que los individuos a la hora de tener en cuenta los beneficios aplazados. ¿Y si la información para la toma de decisiones, especialmente las medioambientales, se tiene en cuenta primero en un contexto grupal, antes de que los miembros reflexionen individualmente, en lugar de hacerlo al revés? En opinión de Weber, sería posible que este paso cambiase las decisiones tomadas por la junta directiva de una empresa, por ejemplo, o por un grupo de propietarios de viviendas convocados a una reunión por un servicio público. Los experimentos de Weber también han analizado el modo en que la ordenación de las opciones puede dar lugar a diferencias muy claras: tener en cuenta los beneficios distantes antes que los costes inmediatos puede llevar a una decisión diferente de la que se obtendría si se tienen en cuenta los costes primero (como habitualmente sucede). Aquí, por tanto, hay una especie de predisposición a tomar decisiones colectivas que redunden en beneficio del mundo.
Si uno no piensa ni siente que hay un peligro, ¿por qué cambiar de comportamiento? Para responder a ello, algunos investigadores han estudiado los mensajes que podrían convencer a los distintos tipos de audiencias. A lo largo de los últimos años se ha puesto de moda describir esta clase de comunicación específica diciendo que tiene el marco adecuado. En nuestra prisa por introducir las jergas en las conversaciones cotidianas, los marcos a veces se han confundido con los pequeños empujones. Pero los marcos y los empujones no son exactamente lo mismo; los marcos son simplemente una manera de dar un empujón a la gente usando mensajes elaborados, plagados de conocimientos sobre la toma de decisiones, que tienen eco en audiencias concretas o que se aprovechan de nuestros sesgos cognitivos. Los pequeños empujones, de forma más general, estructuran las opciones de manera que nuestros defectos cognitivos no nos lleven a equivocarnos.
En teoría, los empujones nos dirigen sutilmente hacia acciones que redundan en nuestro beneficio a largo plazo. Los empujones pueden aprovechar avances tecnológicos como los termostatos domésticos, que han demostrado que reducen el consumo de electricidad al proporcionar información de manera constante. Esto apela a nuestro deseo de satisfacciones a corto plazo y de ser recompensados por mejorar. Otro empujón podría ser algo tan sencillo como un sensor instalado en nuestra casa por un servicio público que automáticamente desconecte todos los aparatos eléctricos innecesarios cuando pasemos el día fuera.
Hace no mucho, David Hardisty, un estudiante de Weber, dirigió un experimento en el que una cuota del 2% añadida a un billete de avión se les describía a diversos sujetos como un "impuesto" sobre el carbono, o bien como una "compensación" por el carbono. A los sujetos se les dijo que la cuota serviría para financiar las energías alternativas y las tecnologías para la reducción del carbono. Hardisty predijo que obtendría resultados diferentes entre los demócratas y entre los republicanos, y de hecho así ocurrió. Los demócratas estaban dispuestos a pagar una cuota por una compensación o un impuesto; los republicanos estaban dispuestos a pagar una compensación, pero no un impuesto. Claramente, el marco del impuesto afectaba al resultado (mucho en el caso de los republicanos).
Luego vino una parte más interesante del experimento. Hardisty les pidió a los sujetos que plasmasen sus pensamientos por escrito, y por orden, mientras decidían si pagar el impuesto o la compensación. El orden de los pensamientos importa (los pensamientos iniciales parecen dominar nuestra opinión y sesgan los pensamientos siguientes para que apoyen la postura inicial). Para los republicanos del experimento que se planteaban un impuesto sobre el carbono, sus pensamientos iniciales eran claramente negativos ("Seré viejo y estaré muerto para cuando este mundo sufra una crisis energética") y, por tanto, les conducían a conclusiones que en su mayoría eran también negativas. Por esa razón rechazaron el impuesto. Sin embargo, para el mismo grupo, la palabra "compensación" realmente cambiaba la forma en que los sujetos procesaban su decisión. En su pensamiento se planteaban primero los aspectos positivos de la compensación (la financiación de las energías limpias) y encontraban las pruebas generales positivas y aceptables.
Así que, en cuanto a la política, puede que realmente no sea al método del impuesto a lo que se oponen algunas personas; es el modo en que una "diferencia semántica trivial", como lo expresa Hardisty, puede llevar a un grupo a reunir una serie de poderosas asociaciones negativas antes de tener la oportunidad de considerar cualquier beneficio.
Una objeción a los posibles empujones, ya se refieran a los impuestos del carbono o al consumo energético doméstico, es que pueden parecer insidiosos. Cuando le saqué a Weber el tema de los posibles dilemas éticos, respondió afirmando que el Gobierno constantemente trata de inculcar comportamientos que considera que redundan en beneficio de la sociedad. Respecto a la pregunta de la manipulación, Weber contestó que no hay ninguna forma neutral, "libre de valores", de presentarle la información a la gente. La pregunta crucial, al menos para ella, es si (y cuándo) queremos utilizar las herramientas de la ciencia de las decisiones para tratar de dirigir a la gente hacia decisiones mejores. Eso tiene que ser mejor, en opinión de Weber, que tener a la gente dando tumbos inconscientemente hacia una catástrofe medioambiental.
Baile de neuronas
Arte en movimiento. Las ilustraciones que acompañan este reportaje son una recreación de la actividad de distintas áreas del cerebro interpretada libremente por los bailarines de la prestigiosa compañía de danza contemporánea Momix. Ataviados con mallas verdes, rosas y azules, simulan con sus cuerpos un árbol con su tronco y su raíz, el capullo de una rosa y una espiral azul que sugiere el movimiento ondulatorio del agua. La cabeza y el rostro están dibujados también con las siluetas de otros bailarines ataviados de negro.
lunes, 20 de abril de 2009
EXPOSICIÓN: PUERTAS, El mundo que queremos ***
Sala Exposiciones Museísticas Cajasur
Ronda de los Tejares 6
Reservas de visitas guiadas para colegios: reservas@exposicionpuertas.org
Telf: 957 76 97 59
El 20% de la población mundial vive “enredada” en una espiral de consumo insostenible, mientras 30.000 personas mueren de hambre cada día. Con el objetivo de concienciar sobre las causas de la pobreza en el mundo, la exposición "Puertas" sigue su gira por distintas ciudades españolas.
A través de 500 m2 de exposición con proyecciones, sonidos y olores, el público puede seguir los rastros que dejan en otros países sus hábitos de consumo y conocer los mundos posibles que podemos construir.
El visitante se encontrará con 50 puertas que tienen diferentes significados: una puerta ametrallada habla de la relación entre las materias primas y los conflictos armados, otra con una nevera llena de comida informa sobre los alimentos dedicados a fabricar agrocombustibles, una alambrada fronteriza denuncia la situación de los/las trabajadores/as de las "maquilas" en México y de cómo se fabrica la ropa que llevamos puesta, la mirilla de una puerta de una redacción de un periódico nos muestra cuál es visión del mundo desarrollado acerca de los países pobres...
Una exposición diferente en la que el visitante puede recorrer 4 mundos: el "Mundo Feliz" fundamentado en el consumo frente al "Mundo Real"; y los "Falsos Remedios" que se aplican para luchar contra la pobreza sin realmente cambiar sus causas, frente al "Mundo Posible" que plantea un cambio de políticas, de conciencia social y que es una puerta a la esperanza.
La Plataforma 2015 y más formada por quince ONGD progresistas defiende una globalización alternativa y esperanzadora, capaz de devolver la dignidad humana a cientos de millones de personas hoy excluidas.
Consideramos que la situación de pobreza en la que viven hoy 1.400 millones de personas en el mundo es la mayor vulneración de derechos y creemos que luchar por la erradicación de la pobreza exige a su vez preservar los derechos de todos y cada uno de los habitantes del planeta.
La exposición "Puertas", tras su paso por Córdoba, visitará Jaén y Benalmádena.
Documentos
martes, 11 de noviembre de 2008
Voces contra la globalización (vídeo)
Fuente: http://www.rtve.es
¿Otro mundo es posible?
Para elaborar esta serie documental, su director, Carlos Estévez, ha hablado con cincuenta y cuatro personalidades de todo el mundo que han dado su opinión y valoración sobre diferentes temas de actualidad.
A modo de caleidoscopio, VOCES CONTRAL GLOBALIZACIÓN afronta diferentes temas, cada mes, desde múltiples puntos de vista, mezclando, durante los 55 minutos de cada capítulo, documentos y voces para explicar la actualidad más compleja reflejando las inquietudes y opiniones más críticas de los participantes.
A lo largo de los capítulos, se abordan cuestiones como la Política económica neoliberal, el funcionamiento de los grandes organismos internacionales, la pérdida de poder político en beneficio de las grandes corporaciones económicas mundiales, la debilidad de la llamada Sociedad del Bienestar en Europa, la explotación laboral y la inmigración. Pero también se examinan las privatizaciones, el papel de las industrias farmacéuticas y las grandes pandemias, el nuevo rol latinoamericano o los movimientos indigenistas.
- Jeremy Rifkin (EE.UU.), economista
- Ramón Fernández Durán (España), ecologista
- Jean Ziegler (Suiza), relator de las Naciones Unidas para la Alimentación
- David Held (Gran Bretaña), analista de la globalización
- Francoise Hautart (Bélgica), director del Centro Tridimensional
- Vitorio Agnolletto (Italia), ex portavoz del Foro Social de Génova
- Giovanni Sartori (Italia), Premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales
- Eduardo Galeano (Uruguay), escritor
- James Lovelock (Gran Bretaña), especialista en Química Atmosférica
- Jean Malaury (Francia), etnólogo
- Juan Manuel Moreno (España), coordinador de previsiones medioambientales de España
- Fatema Mernissi (Marruecos), ensayista
- Adolfo Pérez Esquivel, Premio Nobel de la Paz
- Jose Saramago (Portugal), Premio Nobel de Literatura
- José Vidal Beneyto, analista social
- Sami Nair (Francia), politólogo
- José Bové (Francia), activista francés
- Susan George, vicepresidenta de Attac
- Federico Mayor Zaragoza, presidente de la Fundación Cultura de Paz
- Carlos Taibo, profesor de Ciencia Política
- Jaume Botey, historiador
Todas estas voces que han participado en esta serie documental han coincidido en que no están en contra de la globalización, pero sí de cómo se está llevando a cabo.
|
| Jean Ziegler (Suiza), el relator de las Naciones Unidas para la alimentación. |
|
| Jose Saramago (Portugal), Premio Nobel de Literatura |
|
|
| Bosquimanos en Tanzania con el autor del programa |
“Los amos del mundo”, “La estrategia de Simbad”, “El mundo de hoy”, “Un mundo desigual”, “Camino de la extinción”, “La larga noche de los 500 años” y “El siglo de la gente” son los títulos de los siete capítulos que componen la serie llenos de preguntas a las que VOCES CONTRA LA GLOBALIZACIÓN intentará dar respuesta.
“Los amos del mundo”
El primer capítulo de la serie formula preguntas como ¿Cuál es el poder real de los políticos? ¿Sabe usted que el volumen de negocios de una sola multinacional es superior al producto interior bruto de muchos países, incluidos Austria o Dinamarca? ¿Cuál es el papel de los paraísos fiscales que dan cobijo al dinero del crimen o al de la corrupción? ¿Por qué se permiten la existencia de estos territorios sin ley? ¿Cuál es el papel real de organismos como el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial o la Organización Mundial del Comercio? ¿Qué pasó realmente en Argentina para que su economía se viniera abajo?
Estas y otras cuestiones tendrán respuesta a través de las voces de José Saramago, Pérez Esquivel, Carlos Taibo, Eduardo Galeano, Jean Ziegler, José Vidal Beneyto, Sami Nair, Ignacio Ramonet, Jose Bove, María José Fariñas, Francoise Houtart, Manu Chao, Giovanni Sartori, Casaldaliga, Toni Negri, Avi Lewis, Federico Mayor Zaragoza, Fatema Mernissi, Vitorio Angolletto y David Held.
Este primer capítulo, “Los amos del mundo”, analiza el poder real de los políticos y la posibilidad de otro mundo más justo. En esta entrega se ha utilizado material gráfico de los documentales “La Toma”, de Avi Lewis, que retrata el movimiento de fábricas recuperadas y autogestinonadas por sus trabajadores en Argentina, y “Memorias del saqueo”, de “Pino” Solanas, sobre las diferentes etapas de Argentina desde 1976 a 2001, en el que se muestra la decadencia económica, social, política y cultural del país.
Seguir enlace aquí
“La estrategia de Simbad”
En el segundo capítulo, se muestra el nuevo panorama laboral en el mundo: las deslocalizaciones de empresas, las grandes áreas de producción mundial (China e India), la inmigración, la perdida de la sociedad del bienestar en Europa, las privatizaciones, la perdida de los derechos laborales, la victoria de la economía especulativa sobre la economía productiva y la política económica neoliberal.
Seguir enlace aquí (visionado de vídeos RTVE multimedia)
“El mundo de hoy”
El tercer capítulo plantea si es posible que una sola potencia pueda dominar el mundo, cómo influye la industria del miedo en los ciudadanos, en manos de quién están los grandes medios de comunicación y cuál es su papel o los esfuerzos por un mundo mejor.
“Un mundo desigual”
Este cuarto episodio, aborda la situación de la pobreza en relación al consumo en el mundo, las áreas de miseria en los países desarrollados, las pandemias, el comportamiento de las grandes multinacionales farmacéuticas en los países en los que un tercio de la humanidad vive con menos de un dólar al día. Hasta hace poco, según se recoge en esta entrega, el presupuesto de Naciones Unidas era de 1,2 billones de dólares, seis veces menos que lo que los norteamericanos se gastan en cosméticos.
Sehuir enlace aquí (visionado de vídeos RTVE multimedia)
“Camino de la extinción”
El quinto capítulo enfrenta al telespectador al calentamiento global, a la perdida de millones de especies, a la insensibilidad de los políticos y a la despreocupación de los ciudadanos ante un panorama que ha levantado ya las alarmas de los científicos de todo el mundo quienes opinan que la forma de vida de una parte de la humanidad va a condenar a toda al especie.
Seguir enlace aquí (visionado de vídeos RTVE multimedia)
“La larga noche de los 500 años”
La sexta entrega comienza en San Cristóbal de las Casas (México) en enero de 1994, cuando el subcomandante Marcos inicia las revueltas contra la globalización precisamente el mismo día que entra en vigor el Tratado de Libre Comercio entre América del Norte y México. En este capítulo se analiza, a través de las voces de los indígenas y de los intelectuales, la pérdida de la tierra en el mundo, la pérdida de la identidad, la uniformidad de las culturas, las privatizaciones y el nuevo panorama en América Latina.
Seguir enlace aquí (visionado de vídeos RTVE multimedia)
“El siglo de la gente”
El séptimo capítulo que cierra esta serie documental se centra en los sucesos de Seattle y Génova, acude al Foro Social de Portoalegre y al de Caracas y plantea si otro mundo es posible. También se pregunta cómo ha de ser ese mundo que ya está naciendo.Seguir enlace aquí (visionado de vídeos RTVE multimedia)
| |||||
|
| ||||
viernes, 19 de septiembre de 2008
La historia de las cosas (vídeo altermundista, Geografía crítica)
Actividad sobre el vídeo La historia de las cosas de Annie Leonard
Referencias:
http://es.wikipedia.org/wiki/La_historia_de_las_cosas_(documental)
Completa con las informaciones que aparecen en el vídeo los espacios en blanco (utiliza letra de color verde o rojo)
• En las últimas _____décadas, hemos consumido la _______de las reservas de los recursos básicos del planeta
• En los Estados Unidos, sólo se conservan el __% de los bosques originales
• Sólo el ______ % del agua que circula por los ríos y canales de E.E.U.U. es potable.
• Estados Unidos con sólo el __% de la población de mundo consume el ____% de los recursos y genera el 30% de los residuos del mundo
• Si todos consumiéramos tanto como los E.E.U.U. necesitaríamos de __ a __ planetas.
• Los productos con los que se comercia actualmente contienen más de ________ sustancias químicas tóxicas diferentes
• Solamente se han evaluado los impactos en la salud de ________ de sustancias químicas sintéticas, aunque ni siquiera en esos casos se han _______sus efectos sinér____cos
• En los E.E.U.U., la industria admite a lanzar sobre __ mil millones de quilos de sustancias químicas t_____ cada año.
• Según las estadísticas, cada ciudadano de los E.E.U.U. consume ahora ___ veces más de lo que se consumía hace 50 años.
• Cada uno de nosotros vemos más anuncios en ___ ___ que los que vio la gente de hace 50 años en toda su vida
• En los E.E.U.U., la tasa de felicidad media nacional alcanzó su punto más alto en los años ____.
• En los E.E.U.U., dedicamos a las compras de __a __ horas más que los europeos.
• El tamaño medio de los hogares estadounidense se ha multiplicado por ___ desde los años 1970.
• Cada persona en los Estados Unidos produce __quilos de basura al día. Eso supone multiplicar por ___ la cantidad de basura que generábamos hace treinta años.
• Para fabricar el cubo de basura que ustedes utilizan fueron necesarios generar ____ cubos de residuos que finalmente acabaron contaminando nuestras aguas.
Carta de Zaragoza sobre el agua
Selección de películas y documentales en "Letras comprometidas" ***
http://www.letrascomprometidas.com/index.php?option=com_content&task=blogcategory&id=0&Itemid=30
| ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
<<> <> 1 2 3 4 Siguiente > Final >> | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||






Bill Haney EUA, 2008 90min
Debora Koons Garcia EEUU, 2004 56min.
Aaron Woolf EEUU, 2008 90min.
Marcelo Viñas Argentina, 2006 51min.
Michael Moore 123 min. 2004
Jonathan Ben Efrat WACC Global, 2008
Yariv Mozer USA, 2008 82 min.
Chris Smith, Dan Ollman, Sarah Price USA, 2003 97 min
Nikolaus Geyrhalter Alemania/Austria, 2005 90 min.
Projecte de Fundació Quepo (Querer es poder), 2007
Lucinda Torre Espanya, 2008 112 min.
Hilla Medalia Israel/USA, 2007 75min.
Big Noise Film 74min.
Nicolas Rossier Ediciones del Caracol-DVD 60 min
Exposició sobre les condicions de vida i de treball dels nens i de les nenes de Llatinoamèrica. CCOO, 2005.
Kief Davidson y Richard Ladkani Alemania, EUA y España, 2005 82'
Micha X. Peled USA, 2005 86'
Kim Longinotto y Florence Ayissi Reino Unido y Camerún, 2005 104 min.
Jia Zhang-Ke Hong Kong-China, 2006 108 min.
Luis Mandoki Méjico, 2004 120 min.
Tania Hermida Ecuador, 2006 92 min.
Sebastián Moreno Estreno: 7/09/2007 80 min.
Marco Tullio Giordana Estreno 17/08/2007 120 min.
Edward Zwick EEUU 2006
La película, producida por Javier Bardem con el apoyo de Médicos Sin Fronteras, retrata cinco historias sobre cinco crisis olvidadas dirigidas por Wim Wenders, Isabel Coixet, Fernando León de Aranoa, Mariano Barroso y Javier Corcuera. El film se podrá ver a partir del 9 de marzo en los cines Yelmo Cineplex Ideal y Verdi en Madrid, y en los Casablanca-Gràcia y Verdi en Barcelona. En Valladolid, el documental estará en los cines Broadway a partir del viernes 16 de marzo.
Chema Rodríguez Guatemala, 2006 90 min.
Barak y Tomer Heymann Israel, 2006 55 min.
Carlos Estevez Serie documentales emitidos TVELa2, 2006 60min/capítulo 



Fernando Meirelles Brasil, 2003 130 min.

