"Quiero hablar de un viaje que he estado haciendo, un viaje más allá de todas las fronteras conocidas..." James Cowan: "El sueño del cartógrafo", Península, 1997.

martes, 24 de febrero de 2009

El reto energético aquí y ahora. Todos quieren más. La demanda de energía se multiplicará por la irrupción de los países emergentes***



PEDRO A. MUÑOZ

Algunos datos:

El 17% de la población consume el 57% del petróleo producido

China incrementó el gasto de hidrocarburos un 35% en una década.

España es el segundo país del mundo en potencia eólica.

La mitad del déficit exterior español se origina por la compra de combustibles

La humanidad ya no puede soportar el actual ritmo de crecimiento y consumo que diversas economías nacionales han venido empujando y manteniendo durante estos últimos años. Lo impiden:

  • el cambio climático,
  • la limitación de las fuentes de energía
  • o un modelo económico devastador de recursos.
  • Sin olvidar que un 20% de la humanidad consume el 80% de la energía,
  • y la pujanza de los países emergentes.

Ahí está, por ejemplo, el caso de China. Entre 2002 y 2007 contabilizó el 35% del aumento del consumo de petróleo mundial y, de acuerdo con recientes datos del Departamento de Energía (DE) norteamericano, “se espera que reclame, al menos, otro 24% de cualquier incremento global en la década venidera”.

Más datos impactantes. De la energía que consume el mundo, más del 85% no es renovable. Nadie ignora que cualquier yacimiento, mina o cantera tiene un límite de explotación a partir del cual la producción empieza a disminuir.

Mientras tanto, el consumo se incrementa y bajan las reservas. Un reciente informe de la OCDE indica que sus miembros —que suponen sólo un 17% de la poblaciónmundial— absorben el 56,9% del consumo global de petróleo y el 49,9% de gas natural.

Según el experto en seguridad internacional estadounidense Michael T. Klare, “en los buenos como en los malos tiempos, el petróleo seguirá suministrando la mayor parte de la provisión mundial de energía. Los productos petrolíferos abarcarán el 38% del suministro energético total en 2015; el gas natural y el carbón, sólo el 23% cada uno.

Se espera que el margen del petróleo decaerá ligeramente a medida que los biocombustibles (y otras alternativas) ocupen un porcentaje mayor, pero incluso en 2030 todavía seguirá siendo el combustible dominante”.

“La situación actual es de crisis energética potencial, y ésta estallará en un periodo muy corto si no tomamos decisiones para cambiar nuestro actual modelo energético. Es posible que superemos la crisis económica global, pero si no cambiamos de modelo, la crisis energética nos caerá encima y de ella no podrá recuperarse quien no haya tomado las decisiones correctas a tiempo”, señala Klare.

Esteban Morrás, director adjunto a la presidencia de Endesa, opina: “Si miramos más allá del corto plazo, la conclusión es que los 1.000 millones de personas que hoy tienen acceso fácil a las redes energéticas deberán dejar de derrochar, pero también, que muchos miles de millones más, que no tienen hoy acceso a esas redes, deberán acceder a ellas y consumir mucho más.

Si miramos hacia un futuro mejor para todos los habitantes del planeta, la conclusión es que la demanda energética seguirá aumentando”. Según el Banco de España, la factura del petróleo ha pasado de representar el 3,2% de nuestro PIB en 2007 al 4,7% en el primer trimestre de 2008. Una factura que supone el 50% de nuestro déficit comercial. España importa el 79% de la energía primaria que consume, un porcentaje muy superior a la media de la Unión Europea, que es de un 59%.

Hay más datos preocupantes, como el elevado peso que tienen los combustibles fósiles en el mix energético, situación que ha hecho que las emisiones de gases de efecto invernadero hayan aumentado un 59% en España desde 1990, cuando el compromiso del Protocolo de Kioto era de un máximo del 15%.

Con respecto al petróleo nuestra situación no es mejor. De 1973 a 2004, los países de la OCDE han reducido su intensidad petrolífera (consumo de petróleo por unidad de producto) un 45% de media, mientras que en España sólo ha disminuido un 14,7%.

Todo ello supone para España

  • una pérdida de renta nacional (más déficit comercial),
  • de renta disponible (más inflación),
  • de competitividad exterior (nuestros productos son más caros)
  • y más emisiones de CO2. Nuestro mayor consumo de hidrocarburos nos hace más vulnerables.

“El primer problema energético de España es cómo garantizamos la luz a todos los ciudadanos y a todas las empresas consumiendo menos energía. Junto con Portugal, somos el país con mayor intensidad energética (o ineficiencia energética) de la UE. Nuestra economía necesita consumir un 19%más de energía que la media europea y un 77% más que Dinamarca, que es el país más eficiente. Si en los últimos diez años la intensidad energética de laUE-15 se ha reducido un 11,8%, en España se ha incrementado un 5%”, puntualiza Javier García Breva, director general de Solynova (proyectos de energía solar) y miembro de la junta directiva de la Asociaciónde Productores de Energías Renovables (APPA).

En opinión de García Breva, el enorme potencial de ahorro de energía que existe en la economía española en todos los sectores y actividades constituye una gran oportunidad de desarrollo económico, tecnológico y de empleo. Una segunda conclusión es la necesidad de dar a la gestión de la demanda otro rango normativo a través de una Ley de Eficiencia Energética con compromisos concretos.

No hay que olvidar que consumir un 20% menos de energía o que el 40% de la generación sea de origen renovable no puede quedar al albur de la Divina Providencia, sino que ha de ser un compromiso legislativo de primer orden, la base de una nueva política fiscal y de una planificación energética.

Frente a una situación que irá empeorando, los análisis coinciden en que a corto y medio plazo habrá que apostar por vías que sean más factibles para lograr un sistema energético que no dependa de los hidrocarburos. Es decir, por un “modelo descarbonizado”.

Las vías son:

  • renovables,
  • nuclear y captura de CO2.

Sobre todo ahora, cuando nuestro modelo energético depende en un 80% del petróleo, el carbón y el gas, y un 20% de energías no carbonizadas.

El año pasado, el sector de petróleo invirtió 330.000 millones de dólares en perforaciones, exploraciones, nuevas capacidades o ampliaciones. En renovables, 160.000 millones. Una noticia esperanzadora para quienes llevan décadas trabajando para abrir camino a las energías limpias. Hace 20 años, la inversión que podía haber en renovables respecto a la efectuada en petróleo no llegaba ni al 1%.
Razones hay muchas, pero salta a la vista que lamayor ventaja de las energías renovables es que no dependen de nadie. En Grecia por ejemplo, en el año 2002, el 52% del agua caliente sanitaria se obtenía del sol. En España sólo alcanzábamos el 2,5%.

Pero aquí también se ha avanzado. En la edificación es factible que un edificio en un país como el nuestro pueda cubrir todas sus necesidades con renovables. En estos momentos, España es el segundo país del mundo en parques eólicos, con 17.749 megavatios eólicos instalados a finales de 2008, y el cuarto en instalaciones fotovoltaicas. Además, cuenta con tres compañías entre las cinco mayores promotoras eólicas delmundo. Las repercusiones económicas son evidentes, el sector industrial eólico español proporciona 31.000 empleos directos y más de 60.000 indirectos.

Un informe de la Agencia Internacional de la Energía indica que dentro de tres o cuatro años la producción de petróleo comenzará a declinar. “Para que realmente no se produzca un colapso, deberíamos de multiplicar las inversiones en renovables por tres. Deberíamos invertir 400.000 o 500.000 millones de dólares anuales en renovables en todo el mundo, frente a los 130.000 o 140.000 millones que se invierten hoy. Basta con ver un dato bastante significativo. En España, la energía eólica implantada actual tiene capacidad para producir el 15% de la demanda. En Estados Unidos, que ha sido el país quemás energía eólica ha implantado, no llega ni al 1% de la demanda”, señala el experto Esteban Morrás.

Por otra parte,muchos analistas estiman que la opción nuclear debería incrementar su capacidad.En estos momentos, la opción nuclear cubre en torno al 14% de la demanda. Las inversiones en el mundo el año pasado rondan los 30.000 millones de euros, menos del 20% de lo que se invirtió en renovables.

Las nucleares, junto con las renovables y la captura de CO2, son las tecnologías llamadas a sustituir al petróleo. Una conclusión se impone en el debate: a la larga, todas son necesarias. Es cierto que la captura o “secuestro” de CO2 no es una opción real, pues se encuentra aún en pruebas. Es un proceso que consiste en separar el CO2 de fuentes energéticas e industriales, transportarlo a una localización en la que será almacenado, y aislarlo. Es una tecnología con muchas cuestiones por resolver. De momento se espera que esta tecnología pueda aplicarse alrededor de 2020.

En cualquier caso, las centrales antiguas de carbón tenían un rendimiento de poco más del 30% y se ha hecho un gran trabajo eliminando de ellas muchos elementos contaminantes, como SO2 y NOx, pero el CO2 sigue ahí. Al trabajar en captura de CO2, las nuevas centrales de carbón pueden incrementar mucho su rendimiento, hasta el 55%. Pero habrá que seguir trabajando para hacer real esta alternativa. J

Para Esteban Morrás, el toque de atención ya se ha dado. Hay que buscar un equilibrio en el panorama mundial. “Si queremos un mundo que apunte a un nivel de desarrollo cercano al nivel de un país como España, con 5.000 millones de personas que están lejísimos de ese nivel de desarrollo, la demanda energética deberá crecer enormemente. Aunque 1.000 millones de personas de países más favorecidos posean y consuman energía en exceso, hay 5.000 millones que padecen insuficiencia energética.

Conclusión: se precisa mucha más energía para lograr un mundo más equilibrado. Un desafío en el que tenemos que trabajar empresas, ciudadanos, todos…”. En cualquier escenario que contemplemos a 30 años
vista, la necesidad de oferta energética mundial será el doble de la actual.

Actualmente, la tensión que producen los combustibles fósiles es enorme en cuanto a volatilidad de precios, provocando incluso episodios determinados de restricciones de consumo. Pero, además, las reservas han llegado a su pico y están descendiendo y son para un periodo temporal (40 o 50 años). La situación es ésta: tensiones en los mercados energéticos, las reservas van hacia abajo y las necesidades deben ir obligatoriamente hacia arriba para lograr un mundo más equilibrado.

Está claro que la tensión será la actual, pero multiplicada por un factor X y acelerada por un factor Y. No hay ninguna otra posibilidad. Y la única manera de afrontar y superar este reto es abandonar el modelo energético actual e implantar un nuevo modelo basado en

  • las energías renovables,
  • la edificación energéticamente eficiente,
  • el transporte eléctrico,
  • la captura de CO2
  • y, por qué no, la energía nuclear.

Datos claros en el futuro. Centro de control de Red Eléctrica Española. / RICARDO GUTIÉRREZ

EXTRA EL PAÍS, DOMINGO 22 DE FEBRERO DE 2009. Energía