"Quiero hablar de un viaje que he estado haciendo, un viaje más allá de todas las fronteras conocidas..." James Cowan: "El sueño del cartógrafo", Península, 1997.

lunes, 9 de febrero de 2009

Las migraciones a través de la historia

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Desde la cuna africana el hombre no ha dejado de moverse. Impulsos muy distintos han hecho que no hayan cesado los flujos de población, muchos de ellos recorriendo distancias asombrosas para las condiciones materiales del momento, y todos ellos con unas consecuencias importantes para la historia de la humanidad.

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Prehistoria

Bipedismo
De África a Eurasia
Continente americano
Australia

Entre todos los seres vivos del planeta Tierra, sólo el género humano ha sido capaz de adaptarse a los más diversos y distantes medios ambientales, tras la consecución de extensos desplazamientos que le llevarían en el transcurso de cientos de miles de años, durante la Prehistoria, a poblar territorios de los cinco continentes.

Para iniciar aquel dilatado proceso fue decisivo el afianzamiento, a lo largo de varios millones de años antes, de su bipedismo, que constatado ya en algunos homínidos debió surgir como respuesta de adaptación progresiva al cambio climático, responsable hace 6-5 millones de años de la transformación de una densa selva tropical en estepa herbácea, propiciando los primeros pasos en África Oriental.

Transcurridos algunos millones de años, la evolución de las primeras especies humanas nos deparará, por fin, un "homo" capaz de emigrar, el denominado Homo erectus. Al seguir el rastro de sus huellas, podemos imaginar el inicio de una extensísima "andadura", de África a Eurasia. El destino que otros, como el antecessor, seguirían después.

Con el tiempo, todavía inconmesurable a nuestra percepción, Asia, otro destino, se convertiría además en ruta de tránsito hacia tierras de América. Pero en el poblamiento del continente americano, el sapiens sapiens contó con la decisiva contribución de determinados fenómenos originados por los cambios climáticos, las tierras emergidas. Probablemente el mismo fenómeno que facilitaría el desplazamiento desde territorio asiático a Australia.


Época antigua y medieval



Indoarios


Germánicos
Árabes
1. Ejército árabe
2. Expansión islámica
2.1 Batalla de Yarmuk
2.2 Península Ibérica
Turcos otomanos
Eslavos
Húngaros
Vikingos
Mongoles
Turcos seljúcidas


Al proceso de extensas migraciones que condujo al hombre a tierras de los cinco continentes siguieron otros movimientos de población, cuya trascendencia se reflejaría en la plasmación de un mapa euroasiático más complejo y diverso, a través del cual obtenemos no sólo conciencia del crisol de pueblos que habitaron Europa y Asia, sino también y de modo más significativo el fundamento y los orígenes de poblaciones que, traspasando las fronteras de la antigüedad, configuraron los troncos principales a los que pertenece la mayor parte de la población actual de Europa y Asia.

Y mientras la población circunscrita a aquellas tierras próximas a los cauces de agua, entre el Tigris y el éufrates, a orillas del Nilo, o en las cuencas del río Amarillo o del Indo, lograba aun con denodado esfuerzo los frutos que irían favoreciendo la evolución progresiva hacia el sedentarismo, la generación de excedentes, la jerarquización, la estratificación social..., la organización y control de las actividades, hasta la configuración del estado y la civilización, otras poblaciones todavía seminómadas prosiguieron sus desplazamientos, en una búsqueda incesante de tierras y recursos más florecientes.

En determinados períodos este proceso provocaría un conflicto de intereses, poniendo de manifiesto la fragilidad de algunos estados sedentarios, no siempre capaces de asimilar el flujo de pueblos atraídos por los recursos de la civilización. En algunos casos, el rechazo no haría sino alargar una travesía de destino más lejano hasta la consecución de un espacio propicio o menos hostil.

De las condiciones del nuevo hábitat dependerá el desarrollo y la configuración de aquellos grupos humanos, que incluso respondiendo a un origen común en su fase seminómada, formarían el núcleo de distintas poblaciones históricas. Fue el proceso experimentado por los denominados indoarios, tribus de pastores seminómadas con origen en las estepas de Asia Central, que en distintos períodos protagonizaron extensos desplazamientos en dos direcciones, Oriente y Occidente. Tambaleando en ocasiones los cimientos de poderosos estados, su marcha hacia el Próximo Oriente y su asentamiento en distintas zonas de Europa y Asia desembocaría en la configuración de
pueblos hititas, griegos, iranios, latinos...

Durante los mil años de duración de la Edad Media, Europa vio llegar nuevos pueblos a su territorio, o vio como cambiaban de residencia algunos de los grupos humanos que estaban asentados en ella. El principio y el final de esta larga etapa están marcados precisamente por la afluencia de nuevos pueblos al espacio europeo.

El inicio de la Edad Media coincide para algunos con la caída de Roma ante los invasores germánicos, para otros con la entrada en la escena política de los árabes. El final se señala con la llegada de los turcos otomanos que tomaron la ciudad de Constantinopla y así acabaron con el Imperio Romano de Oriente.

Entre el principio y el final de la Edad Media fueron muchos los pueblos que se desplazaron por toda Europa, y que contribuyeron con su expansión a la formación de las entidades territoriales y políticas que configurarían la Europa actual. A la zona oriental llegaron los eslavos, que en lentas oleadas fueron cubriendo poco a poco las tierras del Este europeo; su enorme ocupación se vio partida en dos por la llegada de un pueblo impetuoso, los húngaros, que asentados en la llanura de Panonia formaron un reino. Por el Norte se movieron los vikingos, terribles piratas saqueadores que terminaron por asentarse en algunos territorios europeos, y no solo se contentaron con un ducado en Normandía, terminaron por dominar el territorio anglosajón de la Gran Bretaña.

Cuando todo parecía ocupado, es decir, cuando parecía que ya no había posibilidad de nuevos espacios que controlar, aún se produjeron otros desplazamientos. Se trata de los movimientos de repoblación, entre las que hay que destacar la hispana y el Drag Nach Osten alemán.

Fuera del ámbito europeo hubo desplazamientos tan importantes como los de los mongoles, y los de los turcos seljúcidas, que de alguna manera influyeron también en el espacio europeo.


Época moderna


Europeos al nuevo mundo
Tráfico de esclavos
1. Explotación
2. Periodización
3. Captura y travesías


Los siglos modernos se inician con la que va a ser una de sus características esenciales: la ampliación de los espacios, la apertura de nuevas rutas, el descubrimiento de nuevos mundos... y consecuentemente nuevos movimientos de poblaciones hasta entonces incomunicadas.

El Atlántico se convierte en una vía de tránsito de población. En primer término, entre Europa y América. El flujo es recíproco pero enormemente desigual. A lo largo de la Modernidad se inicia un importante trasvase de población europea al Nuevo Mundo -que tendrá su continuidad en la época contemporánea-, que no se ve compensado por los escasos americanos que llegan -o que son llevados- a tierras europeas.

Pero ese trasiego demográfico a través del Atlántico -igual que ocurre con otros aspectos de la nueva economía-mundo- es, en realidad, tripartito. África es el tercer referente y su participación se refleja en movimientos forzosos, organizados en el siniestro tráfico de esclavos que, dirigido por los europeos, afecta determinantemente a la configuración de la población americana y, al tiempo, tiene efectos devastadores sobre las sociedades de determinadas zonas africanas.

Tráfico de esclavos
Cuando, a comienzos de la época moderna, el proceso expansivo europeo necesitaba afianzarse -en especial en el ámbito colonial- sobre un nuevo desarrollo económico y, al tiempo, se produjo el derrumbe demográfico y estructural de la población indígena americana, se hizo imprescindible buscar alternativas que garantizaran la explotación económica del Nuevo Mundo.

La más obvia e inmediata fue la organización del tráfico de esclavos africanos a América, que adquirió enormes proporciones, que apenas pueden dar idea de la tragedia que conllevaba y de sus profundas consecuencias económicas, sociales y culturales en Europa, África y América.

La magnitud de dicho comercio requirió desde muy pronto una organización, pasándose de un sistema de permisos y licencias a los contratos de abastecimiento y los asientos de negros. Los más destacados traficantes y asentistas fueron en el siglo XVI portugueses y españoles, holandeses, franceses e ingleses desde el XVII, predominando estos últimos en el siglo XVIII.

Los destinos preferentes fueron las Antillas, el Caribe, Canadá, Estados Unidos, Brasil y casi todas las colonias españolas. No obstante, no hay que olvidar que buena parte de los esclavos africanos llegaron por vías ilícitas, a través del contrabando y que podemos establecer una cierta periodización en la trata.

Contamos sólo con datos muy parciales que, difícilmente, permiten cuantificar con garantías el número de esclavos africanos trasladados a América. Hay una coincidencia en los estudios en señalar el incremento del siglo XVI al XVIII y la disminución en el XIX.

Los totales que los diferentes autores ofrecen para los tres siglos modernos son escalofriantes:
entre 11 y 15 millones de personas llegaron como esclavos a América (habría que añadir cuatro o cinco millones más en el siglo XIX), en unos 55 mil viajes de los barcos negreros. El horror de esas cifras es aún mayor si tenemos en cuenta que se calcula que por cada persona llegada al Nuevo Mundo morirían cinco o seis en la captura o en las travesías, con lo que las pérdidas demográficas se elevarían a unos cien millones.

Mientras que 1492 simboliza una época de apertura, expansión y desarrollo para Europa; para África significa todo lo contrario, el cierre, la decadencia, el inicio de una catástrofe sin precedentes, no sólo demográfica.

La ruta comercial partía de Europa con barcos cargados de "quincalla" (cascabeles, espejitos, cuentas de colores, telas y manufacturas de baja calidad) con destino a África, dónde se inercambiaban por esclavos para llevarlos despúes a América, lugar en que la carga de esclavos era vendida y sustituida por materias primas (algodón, tabaco, etc) con destino a Europa. Este tipo de comercio se conoce como "comercio triangular"


Comercio triangular atlántico







Época contemporánea

Migraciones internas
1. Urbanización
2. Oeste americano
3. La marcha de Mao
Migración internacional
1. Migraciones
2. Desplazamientos esclavos






Refugiados
1. Continentes

Uno de los rasgos que define la historia contemporánea es el desplazamiento masivo de la población. Este fenómeno se produce por causas diversas: desde la búsqueda de mejores condiciones de vida hasta los desplazamientos provocados por la persecución a causa de motivos políticos o ideológicos. A la vez, este fenómeno se produce internamente en la mayoría de los países (migración masiva de medios rurales a urbanos) o hacia otros países.

Las migraciones internas han aumentado en la mayoría de los partes del mundo debido al proceso muy rápido de urbanización que se produce ya desde comienzos del s. XIX y que atrae a un alto porcentaje de población, afectando a su distribución espacial.

Las causas más frecuentes de estos desplazamientos son:

-el desempleo de las zonas rurales,
-la falta de servicios sociales,
-la escasez y degradación de las tierras de cultivos,
-los desastres naturales --en particular la sequía--,
-la atracción de las políticas y estrategias de incentivos y reasentamientos
-o, en fin, los disturbios civiles.

Todas estas migraciones no dejan de platear numerosas consecuencias socioeconómicas y administrativas.

Migraciones internas (ampliación)
El desplazamiento de personas de un lugar a otro en el espacio interior (de región a región, del campo a la ciudad -éxodo rural- o hacia zonas del mismo país) suelen estar apoyadas en causas de distinto tipo (libertad, aventura, búsqueda de oportunidades laborales, etc.). Estos emigrantes interiores pueden hacer salidas temporales o estacionarias, coincidiendo con épocas de recolección o bien desplazarse permanentemente.

Urbanización rápida y descontrolada
La urbanización rápida suele sobrecargar la infraestructura y los servicios. La demanda de vivienda, saneamiento, abastecimiento de agua, eliminación de aguas residuales y desechos, transportes y los servicios de sanidad, educación etc. Suelen superar con creces la oferta oficial. La falta de estos servicios y las emanaciones de gases producen la circulación rodada y las instalaciones industriales, los vertidos no tratados en las aguas de la zona generan contaminación ambiental y problemas de salud.

El gran porcentaje de personas que emigran por motivo de empleo intensifica el paro laboral, aumentando las tasas de violencia y delincuencia organizada. Así mismo las tierra limítrofes (periferias urbanas) se suelen transformar en asentamientos precarios que albergan en villas miseria a los inmigrantes.


Migraciones internas singulares

La conquista del Oeste

Un ejemplo de emigración interna es la Conquista del Oeste americano en que los desplazamientos se realizan debido a un amplio espectro de motivaciones que van desde el deseo de mayor libertad y afán de aventura hasta intereses económicos que llevan a prolongar la estancia durante años o definitivamente.

Sin embargo, a lo largo de la historia, también se han producido desplazamientos por motivaciones políticas e ideológicas, como la larga marcha de Mao en que la migración surge de la unión, de tener una conciencia colectiva y objetivos ideológicos comunes.

La marcha de Mao
La marcha más sorprendente de la historia fue la realizada, en octubre de 1934, por las fuerzas comunistas de Mao Tse Tung. Cercados por las fuerzas nacionalistas del general Chiang Kai-shek, cerca de 100,000 comunistas abandonaron Kiangsi-Fukien en China meridional y emprendieron una marcha cargados con sus pertrechos militares y el variado instrumental de su gobierno disidente (prensas de imprenta, lingotes de oro, propaganda y documentos).

Primero, se dirigieron hacia el oeste y después al norte hasta refugiarse, después de un año, en la remota provincia noroccidental de Sgensi. Habían caminado más de diez mil kilómetros a través de once provincias, cruzando parajes accidentados con ríos, montañas y pantanos y en lucha sin tregua contra los nacionalistas, contra huestes de caudillos independientes y contra tribus hostiles. Solo uno de cada trece hombres sobrevivió al duro año de calamidades. Esta asombrosa epopeya transformaría la imagen de la China contemporánea.


La desigualdad socioeconómica entre países fomenta la migración internacional hacia aquellos en los que las oportunidades de empleo son mejores y más abundantes; miles de personas abandonan sus países de origen huyendo de la persecución por motivos políticos o ideológicos, adoptando el status de refugiados.


Actualmente, la mayor parte de los países de Europa hacen frente a corrientes descontroladas de estos movimientos migratorios, muchos de los cuales solicitan asilo con la esperanza de conseguir un permiso de residencia o de trabajo. La emigración clandestina se considera un problema cada vez más grave en muchos de estos países por lo que se generan políticas restrictivas.


Ampliación

Migraciones internacionales en el siglo XIX
Las migraciones han aumentado en la mayoría de los partes del mundo debido al proceso muy rápido de urbanización que se produce ya desde comienzos del s. XIX y que atrae a un alto porcentaje de población, afectando a su distribución espacial.

Durante mucho tiempo, la trata de esclavos alcanzó un inmenso volumen ya que, al menos, entre 15 y 20 millones de africanos habrían sido importados a las américas.

En la primera mitad del siglo XIX las emigraciones de trabajo representan, a causa de sus dimensiones y características, un fenómeno nuevo en la historia.

Factores como la masividad , el ser una emigración definitiva y la preeminencia de destinos mucho más lejanos, más allá de los océanos lo convierten en un hecho singular.

Existen varias razones para que millones de habitantes de diversas naciones europeas se vieron compelidos a abandonar sus países de origen desde las primeras décadas del siglo XIX.

En primer lugar, el crecimiento sin precedentes de la población que acentuó en muchas áreas la crisis alimenticia y la escasez de tierras libres originando a su vez nuevas condiciones económicas.

Contribuyeron a agravar la situación la disminución de los salarios y la desocupación del proletariado urbano.

Por otra parte, la llamada "revolución de los transportes", que tuvo lugar a partir de la década de 1820, agilizó los desplazamientos acortando distancias y reduciendo el coste de los viajes oceánicos.

La conformación de un mercado mundial crecientemente integrado favoreció el libre movimiento de las personas y el desplazamiento de trabajadores desde zonas con exceso de mano de obra hacia las regiones en las que ésta escaseaba.


Desplazamientos de esclavos
El tráfico trasatlántico de esclavos, que comenzó en el siglo XV, continuará siendo legal hasta finales del siglo XIX, con grandes diferencias temporales y espaciales de un país a otro.

A partir de la segunda mitad del Siglo XVIII y hasta finales del s. XIX, fecha en que cesó la demanda, los europeos exportaron cantidades ingentes de negros africanos hacia regiones de las colonias americanas, manteniendo una nueva forma de esclavitud en la que se concebía al esclavo como mercancía de intercambio.



Refugiados
De acuerdo con la Convención de Ginebra sobre el Estatuto de los Refugiados (1951), un refugiado es una persona que "tiene un fundado temor de ser perseguida a causa de su raza, religión, nacionalidad, pertenencia a un determinado grupo social u opinión política; y que al encontrarse fuera del país de su nacionalidad no puede o no quiere, debido a ese temor, acogerse a la protección de su país".

Loa refugiados en el mundoA lo largo de la época contemporánea numerosos conflictos bélicos, reajustes territoriales postbélicos, la naturaleza de algunos regímenes políticos, y más recientemente desajustes ambientales como inundaciones o sequías, han provocado numerosos desplazamientos forzosos de población. Geográficamente podemos hablar de dos momentos pues mientras hasta la primera mitad del siglo XX se localizan principalmente en Europa, a partir de esa fecha cobra una dimensión intercontinental.

La finalización de la Segunda Guerra Mundial marcó un punto de inflexión en este sentido, al plantear entre otros problemas el de los refugiados y su necesaria regulación jurídica en Europa y Asia, principalmente. Fruto de esa preocupación y necesidad, en 1951 nació la Convención de Ginebra sobre el Estatuto de los Refugiados, y por parte de Naciones Unidas se creó ese mismo año la Oficina del Alto Comisionado para los Refugiados (ACNUR).

Desde entonces a hoy en día , el mapa de los refugiados tiene un movimiento continuo y unas cifras, lamentablemente, crecientes. En la actualidad, aproximadamente cincuenta millones de personas huyen por persecución debido a sus ideas, su condición social o su identidad religiosa, étnica o nacional. El 80% de los refugiados son mujeres y niños. Estos flujos humanos están presentes en todos los continentes aunque el 90% de los desplazados se encuentran en los países menos desarrollados y favorecidos.

Hoy en día el problema de los refugiados es uno de los más importantes y difíciles de resolver dentro del complejo sistema de relaciones internacionales. La labor de la ACNUR junto con una gran variedad de agencias de la ONU, y de organizaciones gubernamentales y no gubernamentales (ONGs) en todo el mundo intenta paliar los problemas con los que se encuentran los refugiados.

África es el continente con el mayor porcentaje de refugiados del mundo. La fragilidad política de sus estados, la frecuente corrupción política, los continuos conflictos armados por recursos naturales como el petróleo o los diamantes, las tensiones étnicas, y las tensiones políticas han ocasionado importantes oleadas de refugiados en países como Eritrea, Etiopía, Somalia, Sudán, Ruanda, Burundi, Sahara occidental o Argelia.

El continente americano también se ha visto afectado, principalmente en la década de los años setenta y ochenta, con motivo de las guerras civiles en países como Nicaragua, Salvador o Guatemala o por la naturaleza dictatorial de los regímenes en Argentina, Chile, Uruguay o en la actualidad, Cuba.

En Asia los conflictos políticos, los enfrentamientos militares o independentistas como el de Timor Oriental, los problemas religiosos como el enfrentamiento entre China y el Tibet, son la nota más característica. De todos ellos los casos de Afganistán es tal vez el de mayor duración en el tiempo y el más significativo cuantitativamente, viéndose hoy en día incrementado y en una difícil situación.

En el Próximo Oriente es ineludible hablar de Irak y del conflicto palestino.