"Quiero hablar de un viaje que he estado haciendo, un viaje más allá de todas las fronteras conocidas..." James Cowan: "El sueño del cartógrafo", Península, 1997.

lunes, 8 de febrero de 2010

La crisis de la democracia en la sociedad-red

La araña y su tela

Manuel Castells conserva intacta su fe en las posibilidades emancipatorias de Internet. En su nuevo libro analiza las relaciones de poder y la crisis de la democracia en la sociedad-red

ENRIQUE GIL CALVO 06/02/2010


Son escasos los sociólogos españoles que han conseguido acceder a la cumbre de la élite académica internacional, y Juan José Linz es el decano de todos ellos. Pero en la generación siguiente destaca Manuel Castells (Hellín, 1942): quizás el científico social hispanohablante (aunque escriba sus libros en inglés) más citado de la última década. Prófugo de la dictadura, aprendió sociología con Alain Touraine en La Sorbona, tomando parte activa en la revuelta de Mayo del 68. Enseguida se convirtió en una figura del gauchismo parisiense de los setenta, especializado en sociología urbana. Y como a tantos izquierdistas de su generación, la caída del marxismo le condujo a convertirse no al neoliberalismo pero sí al determinismo de la high tech: las nuevas tecnologías de la información y comunicación, hoy llamadas TIC.

Comunicación y poder

Comunicación y poder
Manuel Castells
Traducción de María Hernández
Alianza. Madrid, 2009
679 páginas. 30 euros
Poderes y contrapoderes se enfrentan en la común arena de juego que son las redes virtuales y mediáticas

Así fue como, tras recalar en La Moncloa como asesor del presidente González, acabó en la Universidad de California, donde compuso su célebre trilogía sobre la Era de la Información, cuyo primer volumen, La sociedad-red (Alianza, 1997) habría de granjearle fama internacional tras ser ensalzado por autoridades como Giddens. Allí proponía un nuevo modelo de sociedad posindustrial, estructurada no por las relaciones jerárquicas de clase sino por la conexión múltiple a redes interactivas, cuyo paradigma es Internet. Y aquella ciberutopía de espíritu entre ácrata y tecnócrata, cuyos gurús eran los grandes patrones del capitalismo digital (los nuevos Edison, como Steve Jobs y Bill Gates), encandiló a multitud de profesionales urbanos. Eran los tiempos de la fiebre del oro especulativo que dominó la presidencia de Clinton, con el auge bursátil de las empresas punto.com.
Pero nada más producirse el cambio de siglo, la burbuja tecnológica estalló, refutando el mito digital de la nueva economía de la información. Entonces se produjo el 11-S, cuando otra clase de redes sociales, esta vez fanáticas y asesinas, derribó también el mito de la invulnerabilidad occidental. Y enseguida llegó la reacción neocon de Bush y compañía, que con el paranoico aplauso del pueblo estadounidense emprendió una criminal venganza de alta tecnología (una cruzada virtual, retransmitida en directo por Internet) contra los eslabones más débiles del islam. Todo lo cual refutaba el panglosiano diseño de la virtuosa sociedad del conocimiento. De ahí que Castells se viese obligado no a rectificar pero sí a rediseñar su modelo de sociedad-red, dando lugar a este nuevo libro como resultado.

Un libro cuya novedad más importante, como reza su título, es que junto a las redes de comunicación, que continúan estructurando la realidad social, aparece un nuevo factor causal: las relaciones de poder. Con ello vuelve al segundo volumen de su citada trilogía, El poder de la identidad (Alianza, 1998), donde ya aparecían tanto el poder del Estado y la llamada "política informacional" como los movimientos insurgentes de resistencia y transformación social, pues unos y otros poderes y contrapoderes se enfrentan en la común arena de juego que son las redes virtuales y mediáticas. Pero lo que en aquel texto se ventilaba en unas pocas páginas, aquí se extiende a lo largo de 550 (el resto son apéndices y anexos), a fin de incluir los últimos desarrollos en materia de cognición emocional (Damasio, Lakoff) y comunicación política (Hallin y Mancini, McCombs, Thompson).

El libro comienza por un repaso de las teorías del poder, quedándose con la que más le conviene: la de Michael Mann y su reticular modelo EIMP (económico, informacional, militar y político). Prosigue después resumiendo su propio paradigma comunicativo, que desarrolla para incluir su interpretación de la web 2.0, a la que llama "autocomunicación de masas". Y se centra por fin en el análisis propiamente dicho de las relaciones de poder, hoy fundadas en la dominación mediática (o simbólica como diría Bourdieu, a quien no cita), que hace posible una generalización del engaño como arma de persuasión masiva para dar lugar a la crisis de la democracia, identificada por Putnam con el declive del capital social. Todo ello ilustrado con ejemplos como la guerra mediática de Bush, el motín de los móviles contra Aznar el 13-M o la exitosa campaña electoral de Obama.

Parafraseando el vocabulario marxista de su juventud, cabría decir que en este libro Castells expone la contradicción entre las nuevas fuerzas productivas, ahora comunicacionales, y las emergentes relaciones de producción, hoy dominadas por el poder informacional. Lo cual supone reconocer que la sociedad-red es en realidad una tela de araña: una estructura de dominación donde el poder de la araña depende de la capacidad de la red para encadenar a los dominados, así como de la habilidad de éstos para desencadenar su resistencia. De ahí que se plantee como siempre la misma pregunta sin respuesta: ¿quién puede más, la tela o la araña? Para ser fiel a sí mismo, Castells apuesta por la red, conservando intacta su fe en las posibilidades emancipatorias de Internet. Pero esto se contradice con su realista retrato de la política informacional como engaño masivo, lo que hace sospechar que el destino de Internet es servir de virtual opio del pueblo como nuevo panem et circenses devaluador del capital social. O sea que al final, por mucho que la red reprograme la tela, la araña siempre gana.