"Quiero hablar de un viaje que he estado haciendo, un viaje más allá de todas las fronteras conocidas..." James Cowan: "El sueño del cartógrafo", Península, 1997.

lunes, 2 de junio de 2008

Llista de multinacionals industrials catalanes

Empresa

Activitat

Població

Establiments

AGUA RESIDUOS Y MEDIO AMBIENTE

TRACTAMENT D’AIGÜES

Barcelona

1 Mèxic

ALEACIONES DE METALES SINTERIZADOS

PECES DE METALL SINTERITZAT

Sant Feliu de Llobregat

1 Estats Units, 1 Mèxic

ALMIRALL PRODESFARMA

ESPECIALITATS ARMACÈUTIQUES

Barcelona

1 França

BARCELONESA DE METALES

SIDEROMETAL·LÚRGICA

El Prat de Llobregat

1 Mèxic, 1 Portugal, 1 Turquia

BIG DRUM EUROPA

GALETES I ENVASOS DE GELATS

Reus

1 Alemanya, 1 Itàlia, 1 Marroc, 1 Noruega, 1 Suècia

BIOIBÉRICA

PRODUCTES ARMACÈUTICS

Palafolls

1 Estats Units, 1 Xina

CHUPA CHUPS

CONFITERIA

Barcelona

2 França, 1 Mèxic, 2 Rússia, 1 Xina

CERÁMICAS CALAF

CERÀMICA PER A LA CONSTRUCCIÓ

Calaf

1 França

CODORNIU

CAVES I VINS

Barcelona

1 Argentina, 1 Estats Units

DENION CONTROL Y SISTEMAS

INSTAL·LACIONS ELÈCTRIQUES I DE CONTROL

Cornellà de Llobregat

1 Emirats Àrabs, 1 Mèxic

DUCFORM

IMPRESSIÓ DE PAPER CONTINU

Cassà de la Selva 1 Senegal

EDITORIAL PLANETA

EDICIÓ

Barcelona

1 Argentina, 1 Mèxic, 1 Veneçuela, 1 Xile

EUROPASTRY

PA I BRIOIXERIA CONGELADA

Barberà del Vallès

1 Itàlia

FERRER INTERNACIONAL

PRODUCTES QUÍMICS

Barcelona

1 Alemanya, 1 Marroc, 1 Mèxic

FREIXENET

VINS I CAVES

Sant Sadurní d’Anoia

1 Estats Units, 1 França, 1 Mèxic

FRUTOS SECOS

FRUITS SECS PUIG

Les Franqueses del Vallès

1 Portugal

GIRBAU

RENTADORES INDUSTRIALS

Vic

1 França

GOMÀ CAMPS

PAPER

La Riba

1 França, 1 Portugal

GRUPO INDUSTRIAL CATENSA

TÈXTIL

Barcelona

1 França, 1 Regne Unit

HERPA

DIPÒSITS ACER INOXIDABLE

Barcelona

1 Xile

HILADOS TÉCNICOS

FILS CONTINUS ARTI ICIALS I SINTÈTICS

Sant Llorenç d’ Hortons

1 Polònia

IGNACIO CARNER

GÈNERES DE PUNT

Igualada

1 Marroc

INDO INTERNACIONAL

ÒPTICA

L’Hospitalet de Llobregat

1 Marroc, 1 Xina

LA PAPELERA DEL BESÓS

PAPER FILTRE

Barcelona

1 França

LABORATORIOS DEL DOCTOR ESTEVE

QUÍMICA ARMACÈUTICA

Barcelona

1 Mèxic, 1 Xina

LAMIGRA IMPRESSIÓ

PAPER DECORATIU

L’Ametlla del Vallès

1 Alemanya

MANUFACTURES MAX PLÀSTIC

PECES DE PLÀSTIC

Ribes de Freser

1 Hongria

MIGUEL TORRES

VINS I BRANDI

Vilafranca del Penedès

1 Estats Units, 1 Xile

MINERVA COLOR

QUÍMICA PER A ESTAMPACIÓ TÈXTIL

Sant Vicenç dels Horts

1 Brasil

NUTREXPA

ALIMENTACIÓ

Barcelona

1 Equador, 1 Polònia, 1 Xile, 2 Xina

PANRICO

PA I PASTISSERIA INDUSTRIAL

Barcelona

1 Grècia, 2 Portugal, 1 Xina

PASTEL AUTOMÀTIC

PRODUCTES D’HIGIENE

Cornellà de Llobregat

1 Argentina

PASTELERIA BALLABRIGA

PASTISSERIA

Sant Pere de Riudebitlles

1 Rússia

RICH XIBERTA

TAPS DE SURO

Caldes de Malavella

1 Argentina, 1 Estats Units, 1 Sud-africà, 1 Xile

ROS ROCA GROUP

CARROSSERIES

Tàrrega

1 Alemanya, 1 França

ROSAL INSTALACIONES

MAQUINÀRIA AGROINDUSTRIAL

Santa Perpètua Magda

1 Mèxic

SALVADOR FIGUERAS

CINTERIA

Manresa

1 República Dominicana

SANTASUSANA

PREPARACIÓ I TRACTAMENT DE FUSTA

Callús

1 Marroc

SEMILLAS FITÓ

LLAVORS PER A SEMBRAR

Barcelona

1 Turquia

TELSTAR

MAQUINÀRIA

Terrassa

1 Argentina, 1 Xina

UPACAT

MATRICERIA

Barcelona

1 Mèxic

VALENR

I CONFECCIÓ INFANTIL

Mataró

1 Tunísia

VALL COMPANYS

PINSOS I INTEGRACIÓ PORCINA

Lleida

1 Estats Units

VISMON INTERNACIONAL

PRODUCTES QUÍMICS

Granollers

1 Argentina, 1 Índia, 1 Mèxic

ZANINI AUTO GRUP

COMPONENTS DE L’AUTOMÒBIL

Parets del Vallès

1 Brasil, 1 França, 1 Mèxic

Pàgina web:

http://www.gencat.net/economia/departament/publicacions/nota/num71/index.html

Dintre de l’apartat:

Les multinacionals industrials catalanes. Adobe Acrobat (PDF, 134kB)

(Jordi Fontrodona i Joan Miquel Hernàndez)

EL PETRÓLEO: ¿Cuánto queda realmente?

Hombres cubiertos de petroleo

Hombres cubiertos de petróleo


01/06/2008



LUIS MIGUEL ARIZA
EL PAIS SEMANAL - 01-06-2008

A más de 4.200 kilómetros al este de Florida, en el lecho del océano Atlántico, los robots submarinos han descubierto una de las formaciones más extrañas y enigmáticas que ha producido la naturaleza, y a la que los científicos han bautizado como la Ciudad Perdida. Se trata de gigantescas chimeneas de carbonato que se alzan desde lo alto de una montaña a 800 metros de profundidad llamada Atlantis, y en realidad evocan los edificios de un Nueva York sumergido, alcanzando una altura de más de 30 metros. El agua mana aquí a más de 90 grados centígrados en un ambiente frío y de altas presiones, y bajo esas condiciones tan especiales arranca el carbono de las rocas. De esta interacción surge un milagro: la creación de hidrocarburos mediante una reacción llamada de Fischer-Tropsch, que es “muy importante en la industria, ya que ofrece una fórmula de conseguir diferentes tipos de combustible, como el gas natural y distintos tipos de petróleo”, explica Gioria Proskurowski, del Instituto Oceanográfico Woods Hole en Massachusetts (EE UU). En otras palabras, este hallazgo, descrito a principios de este año en la revista Science, sugiere que el fondo del mar puede funcionar como una enorme industria petroquímica, y ha hecho tambalear las ideas preconcebidas que tenemos sobre el petróleo: sus componentes se forman sin necesidad de acumulaciones de incontables cadáveres de animales o plantas.
LA ECUACIÓN petróleo y vida pasada que nos han enseñado en las escuelas se rompe en este reino submarino tan extraño. En la Ciudad Perdida, sin embargo, no es probable que exista una gran acumulación de crudo, dice Proskurowski. La culpa la tiene el agua circulante que se infiltra por debajo de las rocas; probablemente está dispersando los componentes del petróleo, que necesitan ser sedimentados, acumulados y comprimidos para formar un yacimiento. Es posible que estas moléculas sean un poco pegajosas y se adhieran a las rocas, pero el hecho de su existencia abre una fascinante posibilidad: el petróleo primordial, sugerido por el astrofísico Thomas Gold, que descubrió la existencia de los púlsares, las estrellas de neutrones, y anticipó que la Luna estaba cubierta de polvo antes de que llegasen allí los astronautas. Tachado casi como un loco, Gold postuló que los hidrocarburos, incluido el gas natural, el metano y los componentes del crudo, se generan a entre 100 y 300 kilómetros de profundidad, y posteriormente habrían ascendido hasta los niveles donde se encuentran los yacimientos convencionales. Su formación sería incluso anterior a las primeras formas de vida, las primeras bacterias microscópicas. “La suposición de que el petróleo podría tener un origen no biológico, enmascarado por procesos bacterianos, definitivamente tiene ahora patas sobre las que sostenerse”, dice Proskurowski. Si Gold, que falleció en 2004, finalmente tuviera razón, no sólo tendríamos que reescribir las teorías sobre el origen de la vida en la Tierra. Viviríamos en un planeta que literalmente está empapado de gas natural y de crudo, virtualmente inagotable. Las grandes petroleras tendrían que cambiar su estrategia y derribar el mito de que el petróleo se está acabando. De paso, seguramente tendrían que revisar los precios que usted está pagando al llenar el depósito de su automóvil.

Pero ¿qué ocurre con el petróleo convencional en la actualidad, ese que ha superado los 125 dólares por barril y del que dependemos todos? Aquí se nos abre un panorama apasionante de poder, dinero, incógnitas, guerras y secretos, el mismo que ha inspirado películas de leyenda como Gigante o la más reciente Pozos de ambición.

Viajemos a otro lugar tan sorprendente como la Ciudad Perdida. El yacimiento de Ghawar, en Arabia Saudí, constituye el mayor depósito de crudo jamás descubierto por el hombre. Se trata de una franja de desierto que se extiende de norte a sur a lo largo de 280 kilómetros. Los límites geológicos de este yacimiento dibujan un perfil que se asemeja al de una larga pierna femenina. No se conocen reservas tan descomunales en ningún otro lugar que resistan una comparación. Desde hace más de medio siglo, los saudíes han extraído de las tripas de este supergigante la impresionante cifra de 60.000 millones de barriles. Ghawar suministra actualmente la mitad de la producción de Arabia Saudí, estimada el año pasado en algo más de nueve millones de barriles al día. Si tenemos en cuenta que la actual sed mundial de petróleo se bebe unos 84 millones de barriles diarios, Ghawar es quien aporta, cada 24 horas, el 6% de este oxígeno negro que necesita nuestro mundo para funcionar. Durante todos estos años desde el descubrimiento de este coloso, allá por 1948, las compañías de exploración no han topado con nada semejante. El crudo de Ghawar data de hace al menos 160 millones de años, cuando la Tierra estaba dominada por los dinosaurios. No es de extrañar que los ojos del mundo del petróleo estén puestos en este particular monstruo; los analistas más pesimistas, que pronostican el final del combustible barato, aseguran que cualquier cosa que ocurra en Ghawar –un estornudo, una señal de fatiga en la producción o un atentado terrorista– podría disparar el precio del crudo hasta niveles nunca vistos, y provocar una crisis energética y una recesión económica sin parangón.

A PRINCIPIOS DE ESTE SIGLO, el precio del barril no superaba los 30 dólares. ¿Nos estamos quedando sin crudo? Desde hace dos años circulan noticias preocupantes sobre el gigante saudí. En 2007, por ejemplo, su producción total decayó un 6% respecto a 2006. Analistas como Mathew Simmons, un banquero que tiene una compañía de asesoramiento energético en Tejas (EE UU), creen que 2006, año en el que se extrajeron 84,8 millones de barriles al día de todos los yacimientos explotables, marcó un punto de inflexión en la producción mundial de petróleo. A partir de entonces, señala este experto, la cantidad extraída no ha aumentado. Simmons piensa que hemos entrado en los tiempos donde la escasez empezará inexorablemente a crecer. En los años cincuenta, el geólogo Marion King Hubbert estableció una regla de hierro para todo yacimiento de crudo, representada gráficamente por una curva en forma de campana: al principio, el rendimiento va en progresivo aumento hasta alcanzar un máximo; a partir de ahí comienza su declive por una pendiente hasta morir, sin importar los esfuerzos que se hagan para extraer más.

En mayo, el presidente estadounidense, George W. Bush, se reunió con el ministro de Petróleo de Arabia Saudí, Ali Naimi, para pedir un incremento en la producción, y por añadidura la de todos los países de la OPEP. La respuesta fue concisa: los árabes sólo pondrán más petróleo en el mercado cuando éste lo justifique. ¿Significa que no quieren o simplemente que no pueden? O formulado de otra ma¬nera: ¿han alcanzado los árabes la parte alta de la campana de Hubbert y ya no pueden producir más? “Si tuviera que hacer una apuesta con alguien, apostaría cuatro contra uno a que están extrayendo cada barril que son capaces de producir”, ha comentado Simmons a la revista Financial Sense Editorials.

LOS ÁRABES SON obviamente la mayor superpotencia petrolera debido a las descomunales reservas que atesoran, estimadas en unos 232.000 millones de barriles. Pero la situación ahora es muy distinta a la creada a principios de la década de los setenta, cuando los países de la OPEP decidieron cortar el grifo para aumentar artificialmente el precio del petróleo, a pesar de que nunca han tenido el monopolio (en 2007 esta organización produjo el 40% del crudo mundial). Por entonces se comprobó la capacidad de Arabia Saudí para inundar literalmente el mercado de crudo a golpe de muñeca. La creciente demanda actual les ha puesto las cosas más difíciles, asegura Peter Maas, que fue corresponsal de The Washington Post durante la guerra de Bosnia y que ahora escribe para The New York Times. “Los saudíes tienen que estar enormemente satisfechos con todo este montón de dinero entrando en su tesoro. Pero una de las cosas con las que no están contentos es que han perdido el control de los precios”.

Maas está finalizando un libro sobre geopolítica y petróleo. Ambas cosas se deslizan por una banda que presenta un equilibrio muy sensible. Si el precio actual del barril significa que estamos ante la primera indicación de una recesión económica a nivel mundial, en el futuro podría “bajar de forma significativa”. Un petróleo más caro incita a los consumidores a ahorrar e invertir más dinero en energías renovables, más ahora que el grave tema del cambio climático (causado principalmente por la combustión de los hidrocarburos) está a diario en los medios de comunicación. Todo esto, a la larga, no favorece a los saudíes. “Ellos buscan estabilidad, ya sea el barril a 30, 85 o 105 dólares. No les gusta este tipo de precios a lo yoyó”. Maas concluye que los árabes ya no pueden inundar el mercado con crudo como antes para abaratarlo. Han anunciado en repetidas ocasiones que planean aumentar su capacidad hasta los 12 millones de barriles diarios, pero ese plan se ha congelado por el momento. Maas está convencido de que los árabes simplemente no disponen del petróleo suficiente para cubrir la demanda actual.

Sobre el futuro suministro de petróleo se cierne también la sombra del terrorismo internacional, aunque paradójicamente los grupos extremistas han crecido gracias a los beneficios del oro negro saudí en el pasado. En noviembre de 1979, grupos de radicales islámicos tomaron la mezquita de La Meca, atrapando a más de 100.000 fieles. El asedio duró dos semanas, con un trágico balance: cientos de muertos inocentes. La familia real saudí reaccionó acercándose a estos grupúsculos extremistas y colocando “una enorme cantidad de dinero en manos de fundamentalistas”, según Maas. Todo este dinero del petróleo fluyó “desde Europa, América y los consumidores japoneses hasta el sistema financiero saudí” para luego distribuirse a aquellos lugares donde se encendía una llama de radicalismo islámico, tanto en Arabia Saudí como en el resto del mundo; centros de cultivo que más tarde “se convertirían en parte de la red terrorista”.

LOS GRANDES YACIMIENTOS de petróleo, a menudo ofrecen una imagen equivocada al público. Para empezar, no consisten en lagos subterráneos de oro negro esperando a ser succionados a la superficie. Por ello no se puede inventariar como la cantidad de madera que hay en un bosque. Las estimaciones son sólo eso, estimaciones de los científicos. Si la presión de la roca madre es lo suficientemente alta, un pozo que la perfore lo llevará hasta la superficie. Es una condición ideal y por ello no muy frecuente. En la mayoría de los casos, los ingenieros tienen que inyectar agua, dióxido de carbono y otros gases para hacer aflorar el crudo. A veces, el yacimiento puede dañarse de una forma que hace muy difícil la extracción del petróleo, aunque siga ahí. Si sumamos todas estas incertidumbres al hecho de que los árabes no permiten auditorías en lugares como Ghawar, resulta prácticamente imposible averiguar cuándo el gigante empezará a dar señales de cansancio. Probablemente, si es que alguien conoce sus reservas aproximadas, éste sea uno de los secretos mejor guardados del mundo.

En realidad, esta situación se aplica con más o menos secretismo a la mayoría de los países productores. “Mi suposición es que la producción mundial de crudo aumentará hasta los 95 millones de barriles diarios en los siguientes cinco o diez años”, afirma Michael Klare, profesor del programa Peace and World Security Studies en el Hampshire College in Amherst, Massachusetts. Klare es autor del libro Sangre y petróleo. Los peligros y consecuencias de la dependencia creciente de América del petróleo importado. “Incluso Arabia Saudí, el productor de petróleo más prolífico, experimentará un descenso en la producción, aunque es imposible predecir exactamente cuándo ocurrirá”. Klare piensa que, hacia 2025, el mundo entrará en una escasez extrema que afectará profundamente a los transportes, y por añadidura a la economía de muchas sociedades. Dentro de esta visión catastrofista, no hará falta esperar hasta la última gota para ser testigo del resquebrajamiento del sistema. La crisis, brusca y rápida, vendrá antes.

El papel emergente de China como segundo importador de crudo y la India como un consumidor cada vez más ávido no puede ignorarse. La población de China asciende a 1.300 millones de personas, y el país más poblado de la Tierra está despegando a un ritmo de crecimiento económico de entre el 8% y el 10% anual; la sed de crudo del gigante chino crece al 7,5% anual, siete veces más rápido que Estados Unidos, según el Instituto de Análisis de Seguridad Global, una organización think-tank con sede en Washington. La causa fundamental, según esta organización, es la transición desde las bicicletas hasta los automóviles privados, ya que, hacia 2010, China tendrá 90 veces más coches que en 1990. Durante la década de los setenta y ochenta, China exportaba petróleo, pero ahora importa el 32% de lo que consume. La fecha que manejan los analistas es 2030, cuando China tendrá más coches que Estados Unidos.

India está cambiando también su apetito energético. De un paisaje en el que las gasolineras eran una rareza se ha pasado a un escenario típicamente occidental. En 2010, India tendrá 36 veces más coches que en 1990. Pero Estados Unidos sigue siendo el bebedor de crudo número uno, y Maas considera que es injusto “echarles la culpa” a chinos e indios, a pesar de que hayan contribuido a este incremento de la sed mundial. “Hemos llegado a esta situación porque Estados Unidos consume demasiado petróleo y lo hace de forma muy ineficiente”.

EL INCREMENTO DEL PRECIO del crudo por culpa de la entrada de China en el grupo de los grandes consumidores no se sostiene, según el especialista español Emilio Figueroa, que trabajó como director de análisis energético y estadística en Repsol YPF y que ahora asesora al Ministerio de Industria y Comercio. “China consume siete millones de barriles al día y produce tres y medio”. En cambio, el gigante americano “consume más de 20 millones de barriles al día, mientras que produce poco más de cinco. ¿Dónde está el responsable?”. Para Figueroa, los chinos han subido evidentemente su demanda de petróleo, pero piensa que no van a fundamentar su desarrollo económico sólo sobre el crudo. “No van a cambiar las bicicletas por seiscientos”, indica. Probablemente, de China surja una élite económica muy grande, sugiere este experto, pero al mismo tiempo los transportes públicos desempeñarán un papel esencial para la mayoría, con el consiguiente ahorro.

EN FIN, ¿CUÁNTO PETRÓLEO nos queda?, ¿cuánto tiempo podrá el planeta seguir manteniendo esta dependencia? Todo es un misterio. O un gran secreto, por más que se abran resquicios de expertos y analistas. Se sospecha que hay exageraciones, pero no se sabe en qué medida y si son al alza o a la baja. Las reservas son una incógnita, la evolución del consumo también, por no hablar de la viabilidad de otras fuentes energéticas menos impactantes en el clima. Los analistas aseguran que los países de la OPEP tienden a abultar sus estimaciones, ya que la can¬ti¬dad de petróleo que cada miembro esté auto¬rizado a colocar en el mercado depende de las reservas que admite en público. Los más pesimistas argumentan que los productores tienen menos de lo que dicen. “Sin embargo, yo creo que tienen mucho más de lo que dan a entender”, contradice Figueroa, autor de la obra El comportamiento económico del mercado del petróleo. La OPEP no está interesada en producir más, defiende este experto; la inversión en extracción y exploración en el golfo Pérsico ha decaído sencillamente porque la cantidad de crudo que se obtendría inundaría realmente el mercado y su valor caería en picado. “En 1998, el precio del barril de crudo cayó por debajo de los 12 dólares el barril”, asegura Emilio Figueroa. ¿La causa? Los países asiáticos entraron en crisis y consumieron menos. Esta reducción su¬puso únicamente un sobrante de dos millones de barriles en todo el mundo; una minucia, si se quiere, pero bastó para lograr que “el precio se hundiera”. En este mercado tan sensible, afirma este experto, los productores “quieren mantener el precio lo más alto posible”.

Es un juego internacional de medias verdades o medias mentiras y de un calado económico gigantesco. Evidentemente, el problema esencial es que resulta imposible estimar las reservas reales de crudo a nivel mundial, bien por las dificultades técnicas, bien porque esto también cuesta dinero. “Las reservas se conocen sólo si inviertes”, asegura Figueroa. “Cuanto más gastes, mejor lo sabes”. Las reservas de Estados Unidos, en el pasado uno de los mayores productores mundiales y ahora el devorador número uno del crudo, son bien conocidas debido a los monumentales niveles de inversión allí realizados. En el resto es un poco terra incognita. Los números pueden manipularse, pero no lo que cuesta arrancar de las entrañas de la Tierra el crudo para llenar un barril. “Es la llave para saber si un mercado es escaso; yo lo considero un verdadero termómetro”, afirma Figueroa. El oro negro del Orinoco, por ejemplo, resulta caro. El pesado crudo venezolano no tiene comparación con el de Oriente Próximo, muchísimo más fácil de extraer. “En un mercado ideal, sólo extraeríamos crudo del golfo Pérsico, donde los costes son más bajos. El precio de extracción de un barril en Irak, por ejemplo, puede estar por debajo del dólar”. “Antes de la guerra”, continúa Figueroa, “cuando trabajaba en Repsol, tuve entre mis manos un documento, que ya habían recibido las petroleras, en el que se explicaba que era muy conveniente entrar en la guerra de Irak y tomar posesión de ese crudo”. Decididamente, el oro negro sigue determinando mucho de lo que pasa en el planeta, desde las guerras hasta el clima.

Características y significado del proceso de globalización

DE LA INTERNACIONALIZACIÓN A LA GLOBALIZACIÓN ECONÓMICA

La globalización culmina el proceso histórico de construcción de un verdadero sistema mundial integrado. Se trata de un movimiento de unificación en el que la in­terdependencia entre los territorios y las sociedades que los habitan, cualquiera que sea la distancia física, socioeconómica o cultural, alcanza su máxima expresión. Tal como señalaba un reciente informe sobre las reglas que dirigen este proceso y sus consecuencias, «en el mundo globalizado de comienzos del siglo xxi, las vidas de las personas de los países ricos y de los países pobres están inevitablemente ligadas» (OXFAM, 2002: 21).

La expansión europea

Ese movimiento se inició en el siglo xvi con la expansión europea que caracteri­za la Era de los Descubrimientos. Los intereses económicos (búsqueda de oro, plata, esclavos y especias) y culturales (expansión del cristianismo) fueron los cimientos que dieron origen a la creación de imperios coloniales en ultramar y la creación de rutas marítimas estables, de especial importancia en el caso del continente americano. Junto a la difusión de la lengua y la cultura, o el poblamiento de tierras templadas con colo­nos europeos y de áreas litorales tropicales con esclavos africanos, lo más significativo fue la creación de un sistema de intercambio desigual estable, germen de lo que Braudel (1979) o Wallerstein (1974) identificaron como una economía-mundo europea, con centro en las ciudades mercantiles del mar del Norte (Amberes, Brujas, Amsterdam, Londres), que sustituyeron en su anterior primacía a las del Mediterráneo.

Primera revolución industrial

La primera Revolución Industrial supuso un salto cualitativo en esa tendencia, dando origen a la conocida como Era de los Imperios Coloniales. Una nueva revolu­ción tecnológica, que facilitó los intercambios a grandes distancias (ferrocarril, nave­gación a vapor, telégrafo) y generó una creciente demanda de materias primas para alimentar la industria de los países que lideraban el proceso, junto al deseo de estable­cer áreas de mercado protegidas de la competencia, fueron los detonantes que impul­saron a las grandes potencias a extender sus imperios coloniales por Asia, África u Oceanía, y a imponer una dominación político-económica en los nuevos Estados in­dependientes de Iberoamérica.

Se consolida así una relación de intercambio entre me­trópolis y colonias que más tarde sería formalizada por el conocido como modelo Centro-Periferia: mientras las primeras exportaban manufacturas, capital y tecnolo­gía, las segundas se especializaron en la explotación y exportación de sus recursos na­turales y productos agrarios.

En un contexto de hegemonía británica y occidentalización cultural, acentuada con la emigración de 50 millones de europeos entre 1850 y 1914, tuvo lugar un proceso de internacionalización de la economía, al aumentar de forma rápida el comercio de mercancías que atravesaban las fronteras, favoreciendo con ello una progresiva especialización de los territorios.

La segunda revolución industrial

La segunda revolución Industrial, ya en las primeras décadas del siglo XX, no hizo sino densificar esas redes de relaciones a medida que los nuevos medios técnicos (auto­móvil, avión, teléfono, electricidad, hidrocarburos...) y las crecientes exigencias de la producción en serie impulsaban una ampliación de los mercados de consumo y trabajo. Junto a la sustitución de los antiguos imperios por relaciones neocoloniales en las que la dependencia económica se acompaña de una independencia política —al menos formal— que ha elevado a casi 200 el número de Estados soberanos al finalizar el siglo, esta tercera fase puede identificarse como la de transnacionalización de la economía mundial.

Aunque existen precedentes en la era colonial, la depresión económica de 1929 fue el detonante que impulsó a un conjunto de grandes empresas —principalmente de Estados Unidos, que en ese momento era ya la primera potencia económica— a bus­car nuevos mercados de venta fuera de sus fronteras para elevar así su cifra de nego­cios y sus tasas de beneficio. Consolidado con el período de expansión económica posterior a la Segunda Guerra Mundial, ese movimiento supuso un creciente flujo de inversión internacional y el nacimiento de firmas multinacionales o transnacionales que instalaron filiales en diversos países.

La tercera revolución industrial y la globalización

Las décadas finales del siglo xx han asistido al proceso de globalización, que, si bien debe entenderse como una nueva etapa dentro de un proceso histórico de largo alcance, presenta toda una serie de rasgos específicos que la diferencian significativa­mente de otras anteriores.


LA GLOBALIZACIÓN: DEFINICIÓN Y RASGOS

El término globalización tiene un origen reciente, pero ha conocido en su breve historia múltiples definiciones que acostumbran a incluir elementos como:

· la liberalización de los mercados,

· la privatiza­ción del sector público,

· los procesos de ajuste estructural de las economías,

· etc.,

Se trata de fenómenos cuya simple mención provocan un creciente rechazo entre quienes padecen sus efectos más negativos o entre los movimientos sociales que, bajo el rótulo de la antiglobalización, proponen alternativas para construir otro mundo posible. Lugares como Seattle, Porto Alegre, Genova o Barcelona han constituido referencias clave dentro de un proceso de contestación al sistema.

Pero ¿cuáles son los ras­gos que definen esta nueva era en la evolución de las sociedades, sus economías y sus territorios?

· El concepto de globalización fue propuesto en 1983 por el economista Theodore Levitt, para referirse a la

progresiva uniformización de los mercados como resultado de las estrategias aplica­das por las grandes empresas globales, que venden los mismos productos, fabricados y promocionados del mismo modo, en todo el mundo”.

· Años más tarde, al analizar la creciente hegemonía económica de lo que denominó la Tríada del poder (Estados Unidos, Unión Europea y Japón), Kenichi Ohmae aplicó el calificativo de global a

“una forma de gestión plenamente integrada a escala mundial, que aplica un creciente número de empresas transnacionales con origen en esas tres áreas, al objeto de apro­vechar al máximo las ventajas comparativas que puede ofrecer cada territorio.”

· En el ámbito francés, el término equivalente que se ha generalizado es el de mundializa­ción, y autores como Baudrand consideran que...

“globalización defi­ne sólo los aspectos económico-financieros de un proceso mucho más amplio y com­plejo, para el que propone utilizar el calificativo de mundialización.”

En conjunto, la globalización o mundialización supone una serie de no­vedades, entre las que pueden destacarse las siguientes:

  1. El mundo alcanza, por vez primera, la unificación de sistemas económicos, pues el capitalismo domina de forma prácticamente generalizada y sin competencia tras la crisis de los sistemas de planificación centralizada y la progresiva desarticula­ción de las economías cerradas o de autosubsistencia.

  1. Aumenta la interdependencia entre empresas, sistemas productivos y terri­torios, vinculados mediante redes de flujos materiales (mercancías, personas) e inma­teriales (capital, información, conocimiento), que resultan cada vez más densas (en cuanto a volumen), extensas (en cuanto a distancia) y complejas (en cuanto a conteni­do y dirección), aunque sin afectar al principio de desigualdad en los intercambios, que ahora adopta nuevas formas.

  1. Más allá de la profundización en unas relaciones económicas que desbor­dan y atraviesan unas fronteras cada vez más permeables desde el punto de vista eco­nómico, crece también la presencia de empresas e instituciones que aplican estrate­gias globales a la hora de localizar o deslocalizar sus centros de trabajo, dirigir sus inversiones, buscar sus proveedores o identificar sus clientes, con los consiguientes cambios en los mapas que reflejan la distribución espacial de las actividades a distin­tas escalas.

  1. La compresión espacio-temporal asociada a las nuevas tecnologías de in­formación y comunicación (TIC) y la mejora del transporte, que reduce el obstáculo de la distancia medido en tiempo, coste y riesgo, junto a la liberalización de los mer­cados de productos y factores (trabajo, capital...), acentúa la competencia entre los territorios. Resultado de ello es una división espacial del trabajo que refuerza las ya anteriores tendencias en favor de la especialización y jerarquización de los territorios, que propicia nuevas manifestaciones del desarrollo desigual.

  1. El creciente poder de las grandes empresas y grupos económicos transna­cionales, junto a la presión de unos mercados financieros y unas instituciones inter­nacionales (Fondo Monetario Internacional, Banco Mundial, Organización Mundial del Comercio, etc.) que actúan como impulsores de unos principios neoliberales, re­sumidos en el conocido eslogan de más mercado y menos Estado, debilitan la capaci­dad de los gobiernos de muchos países para impulsar políticas económicas y sociales alternativas, que pueden verse castigadas por la exclusión de los circuitos de inver­sión internacionales.

  1. La incorporación al mercado de grandes masas de trabajadores que perci­ben salarios de miseria y sin apenas derechos laborales presiona a la baja sobre las conquistas sociales alcanzadas en otras regiones del mundo y extiende la precarización laboral —mediante formas diversas— como rasgo inherente a esta nueva era. Bajo el eufemismo de empleo flexible, la precariedad en el trabajo se convierte en mo­tor de nuevas formas de exclusión social, acentuando una pugna por el empleo cuyos beneficiarios son a veces ajenos al territorio donde se produce.

  1. Asistimos también a una creciente uniformización o estandarización de las pautas y comportamientos en materia de consumo, ante el reforzamiento experimen­tado por algunos grandes grupos y cadenas de franquicias que controlan la distribu­ción comercial y el ocio, con masivas campañas publicitarias en los medios de comu­nicación que generan un efecto demostración —y una cierta alienación cultural— en poblaciones y territorios de características muy diversas. Esa homogeneización de es­pacios funcionales casi idénticos (aeropuertos, centros comerciales...), desarraigados de su entorno, da origen a una nueva geografía de los no lugares que resulta una de las señas distintivas de nuestro tiempo (Auge, 1992).

En resumen, el proceso de globalización afecta ya de modo intenso a todas las dimensiones de la economía, desde la producción y la distribución, al consumo o al trabajo.

Si bien es cierto que la ampliación de los mercados es un fenómeno que se re­monta en el tiempo y hoy tan sólo se da un paso más en una dirección ya trazada, los rasgos que acaban de apuntarse establecen claras diferencias con cualquier época pa­sada y permiten afirmar la personalidad de un capitalismo actual.

La intensificación de los flujos de mercancías, capitales y tecnología que tejen la malla que articula las diferen­tes regiones y ciudades del mundo es uno de los componentes principales de esta nue­va organización económico-espacial.

Resumen a partir de GLOBALIZACIÓN Y ORGANIZACIÓN ESPACIAL DE LA ACTIVIDAD ECONÓMICA por RICARDO MÉNDEZ, 2004. en ROMERO, J (coord..): Geografía Humana, Ariel, Barcelona, 2004

domingo, 1 de junio de 2008

Recursos didàctics en geografia: textos i organigrames

Fuente: http://www.xtec.cat/recursos/socials/recursgeo/index.htm


Amb la creació recent del Dipòsit Digital de la UB, dins de l'apartat dedicat a la docència (OMADO) i la col·laboració de la Xarxa Telemàtica Educativa de Catalunya del Departament d'Educació es posen a l'abast del professorat de secundària i batxillerat una relació de materials per a la creació de recursos didàctics en geografia propis.

Els temes que es tracten constitueixen una part del programa de l'assignatura optativa d'especialitat de la Facultat de Geografia i Història de la Universitat de Barcelona, anomenada Recursos didàctics en geografia i que fou pensada per als estudiants que volen dedicar-se a l'ensenyament. Cada tema està construït i elaborat per a explicar, als estudiants de la Facultat, la diversitat de formes i sistemes que té el professorat per transmetre uns continguts, per a desenvolupar unes habilitats i per a buscar la col·laboració i les aportacions dels estudiants en la construcció del coneixement.

Per tal de facilitar l'accés als materials al professorat de secundària i batxillerat, s'ha preparat per a cada tema una versió específica que explica els objectius essencials i l'ús adequat de cadascun dels temes.

Els materials estan formats per textos, llistats, organigrames teòrics i reals, dibuixos informatius i dibuixos/treball, i són recursos polifuncionals (en diferents formats electrònics) en relació a l'edat i capacitat dels estudiants i a l'etapa del procés d'aprenentatge.

Josep Pons Granja
Professor Titular Emèrit del Departament d'Anàlisi Geogràfica Regional de la Universitat de Barcelona



Textos i organigrames

1.1.- Del text informatiu al text didàctic
1.2.- Text i organigrama didàctics. Variables bàsiques
1.3.- Estructura d'un organigrama. Elements, jerarquies i relacions
1.4.- Elaboració d'un organigrama a partir d'un text didàctic
1.5.- Llistats i organigrames

Organigrames teòrics

2.1.- Estructura triangular bàsica: elements i relacions
2.2.- Estructura triangular bàsica: augment d'elements
2.3.- Visualització de la jerarquia i de l'evolució temporal
2.4.- Estructures triangulars i circulars de tres nivells
2.5.- Organigrames funcionals

Organigrames reals

3.1.- Seqüència temporal. Evolució geològica d'Espanya
3.2.- Comparació: comerç, immigrants i societat receptora
3.3.- Circuit-oposició: moviments migratoris
3.4.- Gradació de dificultats: moviments migratoris
3.5.- De l'organigrama al dibuix

Dibuixos informatius

4.1.- Migracions i moviments pendulars
4.2.- Paisatge del litoral valencià
4.3.- Model de creixement de la ciutat espanyola
4.4.- Àrea Metropolitana: estructura territorial
4.5.- Àrea Metropolitana: elaboració d'un perfil
4.6.- Àrea Metropolitana: anàlisi d'un perfil

Dibuixos-treball

5.1.- Elaboració d'un organigrama
5.2.- Dinàmica general de la població
5.3.- Dinàmica dels factors biològics
5.4.- Dinàmica dels factors socioeconòmics
5.5.- Tipus d'evolució de la població


XTEC. Xarxa Telemàtica Educativa de Catalunya