"Quiero hablar de un viaje que he estado haciendo, un viaje más allá de todas las fronteras conocidas..." James Cowan: "El sueño del cartógrafo", Península, 1997.

viernes, 5 de septiembre de 2008

La crisis 2007-2008... didácticamente explicada (la crisis ninja)

Leopoldo Abadía, antiguo profesor del IESE, explica la crisis finaciera actual en su muy recomendable blog LAP Diccionario dinámico de vocablos (diccionario de términos económicos) y lo hace de forma prolija, pero muy clara. Su post lo titula LA CRISIS NINJA, denominación que deriva de la práctica de ofrecer hipotecas a un clientes llamados así: los “ninja” (no income, no job, no assets; o sea, personas sin ingresos fijos, sin empleo fijo y sin propiedades)


Este es el enlace:
http://leopoldoabadia.blogspot.com/2008/04/crisis-financiera-2007-2008.html
Versión en PDF

jueves, 4 de septiembre de 2008

Contador WORLD CLOCK de la población mundial

Gracias a Jaume Gayoso acabo de descubrir este magnífico contador de la población mundial con muchás más aplicaciones:

IR A

http://www.poodwaddle.com/worldclock.swf

Al parecer, hay una versión en castellano, pero no la he encontrado.

martes, 2 de septiembre de 2008

Etiopía, centro de la peor crisis alimentaria

John Holmes, de la ONU, considera que la falta de alimentos y la muerte de niños por la hambruna convierten esta crisis en única


Adis Abeba. (EFE).- La crisis alimentaria mas acuciante del mundo se registra actualmente en Etiopía, dijo hoy en Adis Abeba el Secretario General Adjunto de las Naciones Unidas para Asuntos Humanitarios, John Holmes.

"Respecto de la urgencia que ha creado la falta de alimentos y el riesgo de que niños mueran de hambre, no creo que haya (actualmente) otra crisis como ésta", dijo Holmes.


El funcionario de las Naciones Unidas se encuentra en una visita de tres días a Etiopía para observar sobre el terreno los esfuerzos del Gobierno etíope, las agencias de la ONU y las organizaciones internacionales de asistencia humanitaria para atender las necesidades de más de diez millones de personas que sufren una escasez de alimentos en este país del "Cuerno de África".

Los agricultores y criadores de ganado etíopes se ven afectados por una persistente sequía y los altos precios de los alimentos, que en algunas áreas se han quintuplicado en sólo un año.

Al mismo tiempo, el incremento mundial en los precios de la comida y los combustibles han dificultado las iniciativas de asistencia del Programa Mundial de Alimentos, cuyo poder adquisitivo se ha visto reducido a la mitad debido a esos aumentos.

Con escasos recursos para hacer frente a la emergencia en Etiopía, las familias rescatadas del hambre a menudo vuelven a caer en la crisis.

En el primer día de su visita a Etiopía, Holmes se trasladó a un centro de alimentación, donde decenas de mujeres aguardaban para que sus hijos fueran pesados y examinados por el personal sanitario.

Aquellos niños que estaban muy enfermos recibieron raciones de una nutritiva pasta de cacahuetes que, en muchos casos, les salvará la vida, pero otros deberán regresar semana tras semana, pues su situación no es "crítica".

La ONU estima que en Etiopía hay 75.000 niños que corren peligro de morir de hambre. Pese a que el país ha experimentado un crecimiento económico de poco más del 11 por ciento durante los últimos cinco años, la mayoría de sus agricultores continúan dependiendo de las lluvias para sus cosechas, pues no pueden afrontar el costo de sistemas de irrigación.

Por su parte, los pastores, que son nómadas y trasladan su ganado en busca de buenas pastos, también están a merced del clima, En algunas regiones de Etiopía, las temporadas de lluvias han sido escasas o casi inexistentes durante tres años seguidos.

Durante su recorrido por las áreas más afectadas, uno de los granjeros, parado frente a una raquítica plantación de maíz, dijo a Holmes que había plantado cuatro veces este año con la esperanza de que lloviera, pero que en cada oportunidad las lluvias no se produjeron.

"Hasta que las lluvias lleguen, los donantes internacionales de asistencia tendrán que prestar su ayuda", señaló Holmes. Etiopía ha pedido a países donantes como Estados Unidos y el Reino Unido 140 millones de dólares extras en asistencia y la cifra probablemente aumentará este mes, cuando las autoridades de Adis Abeba divulguen una actualización de sus necesidades humanitarias.

"Una de las dificultades es que estos problemas se están agudizando en todas las regiones del mundo y los recursos que los donantes pueden brindar no son ilimitados", puntualizó el directivo de Asuntos Humanitarios de la ONU.

lunes, 11 de agosto de 2008

Sanidad de pago en EE UU

¿Por qué la salud es de pago en EE UU?

Grandes empresas médicas y farmacéuticas financian las campañas electorales en la gran potencia. Es lo que impide que se realice una reforma sustancial que universalice un sistema público de sanidad

POR VICENÇ NAVARRO

Fuente: EL PAÍS - Opinión - 06-08-2008

El proceso de las primarias de los partidos Demócrata y Republicano de Estados Unidos que termina este agosto ha sido presentado por gran número de comentaristas que escriben en las páginas de opinión de medios de información españoles como un indicador de la vitalidad, madurez y calidad democrática de aquel país. Ni que decir tiene que tal proceso ofrece muchas enseñanzas positivas que explican que se haya convertido en un punto de referencia internacional. Varios partidos en España y en Europa han introducido prácticas de gobierno interno claramente inspiradas en las primarias de los partidos mayoritarios estadounidenses.

Ahora bien, en el análisis de aquella experiencia de Estados Unidos hay dos hechos que no reciben suficiente atención crítica. Uno es que el sistema electoral no es proporcional, sino mayoritario. Es decir, el número de escaños que se asignan a un partido no es proporcional al número de votos que recibe. El sistema electoral favorece el bipartidismo, el cual requiere unas primarias que permitan conocer la fuerza de las distintas sensibilidades existentes en cada partido. En un sistema proporcional, tales sensibilidades probablemente serían partidos políticos.

El otro hecho que merece subrayarse y que disminuye la calidad democrática de las primarias (y de cualquier proceso electoral en Estados Unidos) es la financiación primordialmente privada del proceso. Los candidatos requieren grandes cantidades de dinero para tener acceso a los medios de información, de los cuales los medios televisivos son los más importantes. Las televisiones, todas ellas privadas, venden su espacio al mejor postor, sin límites y sin estar sujetas a ningún tipo de regulación en cuanto al contenido, al espacio o al tiempo de exposición.

Así, antes de comenzar la campaña de las primarias del Partido Demócrata, los dos candidatos más importantes, Barack Obama y Hillary Clinton, tenían ya recogidos más de 100 millones de dólares que provenían en gran parte de empresas financieras (como la banca y las compañías de seguros), empresas comerciales (como cadenas de supermercados), empresas manufactureras (como la industria farmacéutica), asociaciones profesionales (como la Asociación Médica Americana) y otros intereses económicos y profesionales (conocidos todos ellos en el lenguaje popular como componentes de lo que se llama en Estados Unidos la Corporate Class). Tales fondos proceden también de aportaciones de personas que pertenecen sobre todo al 40% de renta superior del país. Esta privatización en la financiación del sistema electoral discrimina a aquellos candidatos -en su mayoría voces críticas del sistema económico y político, con sensibilidad de izquierdas o centro-izquierda, tales como Kucinich y Edwards- que no pudieron conseguir fondos de la Corporate Class, y por lo tanto tienen muchas menos posibilidades de acceder al público.

Esta privatización del sistema electoral tiene enormes repercusiones en la configuración de las políticas públicas de los candidatos, incluidas las políticas que configuran el escasamente desarrollado Estado de bienestar. Un ejemplo de ello es la sanidad. El hecho de que los candidatos más importantes en las primarias de ambos partidos recibieran fondos de las compañías de seguros sanitarios privados (525.188 dólares Hillary Clinton, 414.863 Barack Obama y 274.729 John McCain), explica que ninguno de ellos haya propuesto una financiación pública del sistema sanitario que se caracteriza por una financiación privada gestionada por tales compañías de seguros. El aseguramiento privado es la forma más común de financiación de la atención sanitaria y se realiza bien mediante las aportaciones de los empleadores y de los empleados de las empresas a las compañías de seguros (que contratan la provisión de servicios con las instituciones sanitarias mayoritariamente privadas) o bien individualmente, siendo en este último caso difícil conseguir tal aseguramiento cuando la persona tiene una enfermedad crónica. El Gobierno Federal financia el aseguramiento sanitario de los ancianos, cubriendo cerca del 50% de sus gastos sanitarios.

Tal sistema es enormemente costoso. Estados Unidos se gasta un 16% del PIB en sanidad, calculándose que alcanzará el 20% en 10 años. Como contraste, España se gasta el 5,8% del PIB en sanidad pública, ofreciendo cobertura sanitaria completa a todos sus ciudadanos, y garantizando el derecho humano de tener acceso a los servicios sanitarios en tiempo de necesidad, un derecho no existente en aquel país.

Cuarenta y siete millones de habitantes no tienen ninguna cobertura sanitaria y no son suficientemente pobres para beneficiarse del programa federal Medicaid, un programa para personas pobres que es financiado conjuntamente con los Estados, y que atiende a menos del 20% de la población que se llama "indigente médica" (es decir, que no pueden pagar sus facturas médicas), porcentaje que varía de Estado a Estado, pues son los Estados los que definen el nivel de indigencia médica. Según el doctor David Himmelstein, profesor de Health Policy de la Universidad de Harvard, más de 100.000 personas mueren al año por no poder tener acceso a los servicios sanitarios por causas económicas. Esta dificultad para pagar las pólizas de seguros, copagos y facturas médicas es un problema generalizado y alcanza dimensiones de gran dramatismo humano: el 48% de las personas con una enfermedad terminal expresó en una encuesta reciente que estaba preocupado de cómo ellas o sus familiares pagarían sus facturas médicas. La imposibilidad de pagar las facturas médicas es la primera causa de bancarrota de las familias estadounidenses.

No hay duda de que Estados Unidos tiene excelentes centros médicos y la calidad del personal sanitario es elevada. Pero la inseguridad que crea en la población tal sistema de aseguramiento y financiación privada, su gran carestía y su enorme ineficiencia (el 28% del gasto sanitario total lo absorbe la Administración del sistema) es la causa del gran descontento de la población hacia la organización y financiación del sistema sanitario. El 69% de la población está insatisfecha con la financiación de la atención sanitaria (la población estadounidense es la población de la OCDE que está más descontenta con su sistema sanitario), lo cual explica que la reforma sanitaria se haya convertido en uno de los temas más importantes en las campañas de las primarias y presidenciales (para mayor detalle de las propuestas de los candidatos, ver www.vnavarro.org, sección Estados Unidos).

En respuesta a esta insatisfacción, los candidatos están proponiendo políticas públicas que respondan a esta demanda de cambio. En realidad, el 62% de la población desea que el Gobierno Federal garantice el derecho de acceso a los servicios sanitarios a través de una financiación pública, tal como existe en la gran mayoría de países de la UE-15. Pero ninguno de los candidatos está haciendo propuestas que permitan alcanzar tal deseo. Y ello se debe a la enorme influencia que los grupos económicos, financieros y profesionales que dominan el sector tienen en la vida política, como consecuencia de la privatización del sistema electoral. Una influencia de la que la mayoría de la población es consciente y que explica la animadversión que gran parte de la población tiene hacia la clase política (un 74% de la población señala que el Congreso de Estados Unidos no representa sus intereses).

De ahí que todos los candidatos, Obama, Clinton e incluso McCain, se tuvieran que presentar durante las primarias como anti Washington (el centro de la clase política) y anti Corporate Class, siendo Barack Obama el que más se ha beneficiado de este sentimiento popular al haber estado en Washington sólo un par de años y haber expresado su oposición a la intervención en Irak cuando Washington apoyó tal medida. Ahora bien, es altamente improbable que en caso de salir presidente (hecho que favorezco), universalice el derecho de acceso a la sanidad por parte de la población, tal como en la práctica ocurre en España y en la mayoría de países de la UE-15. En realidad, una reforma sustancial de la sanidad y de otros servicios del Estado de bienestar estadounidense no tendrá lugar a no ser que haya un cambio muy profundo del sistema electoral.