"Quiero hablar de un viaje que he estado haciendo, un viaje más allá de todas las fronteras conocidas..." James Cowan: "El sueño del cartógrafo", Península, 1997.

jueves, 1 de octubre de 2009

Hacia las nuevas guerras del petróleo (con gráficos)

La escasez de crudo y el consumo al alza auguran un mundo más conflictivo




LA VANGUARDIA INTERNACIONAL
DOMINGO, 27 SEPTIEMBRE 2009




XAVIER MAS DE XAXAS
Barcelona


Una mancha de petróleo se ha extendido esta semana por los pasillos de .las Naciones Unidas en Nueva York y por las mesas de los miembros del G-20 reunidos en Pittsburgh. El pulso de las potencias occidentales con Irán, por ejemplo, o la hora y media que Muamar el Gadafi estuvo en la tribuna de la Asamblea General, responden a un nuevo orden dominado por la próxima escasez de crudo.

Las palabras de tantos líderes a favor de la democracia, los derechos humanos y el desarrollo equilibrado y sostenible esconden el miedo ante el dato de que a partir del año 2012 bajará la producción de petróleo en los grandes yacimientos y ya no habrá vuelta atrás. Las tensiones serán mucho más graves en las regiones productoras, azotadas por el terrorismo y por las guerras fratricidas, y el mundo volverá a parecerse mucho al que acabó matándose en la Primera Guerra Mundial.


El analista Michael Klare, experto en petróleo y sus consecuencias políticas, anuncia un mundo más peligroso, en el que las grandes potencias competirán con las emergentes por unos recursos en decadencia, mientras los ciudadanos de las democracias occidentales -principales importadores de petróleo- castigarán a sus dirigentes si no mantienen la energía a bajo precio y sin cortes en el suministro. Más que un gran ejército y una gran economía, lo que determinará la potencia de un estado serán sus recursos naturales. Solamente la cooperación internacional y las energías alternativas pueden enfriar los puntos más calientes de la próxima geoestrategia.


Oriente Medio


El 65% de las reservas mundiales están en Arabia Saudí, Irán, Iraq y el golfo Pérsico, donde el islam político aspira a un nuevo equilibrio con Occidente. Irán y Libia se ven fuertes para imponer a Estados Unidos y sus aliados sus voluntades de liderazgo en Asia Central y el norte de África. Irán, camino de conseguir la bomba atómica, es un proveedor esencial para India: y China. Pekín, además, cierra acuerdos en el Pérsico, Arabia Saudí e Iraq, zonas que Estados Unidos consideraba bajo su control. Los países de la UE, sobre todo el Reino Unido, Italia y España, desean que Libia vuelva al rebaño de la comunidad internacional a cambio de poder acceder a sus recursos, Gadafi, a cambio, consigue que Escocia libere al terrorista que ideó el atentado de Lockerbie. EE.UU. ocupó Iraq por el petróleo Oo afirma hasta Alan Greenspan, ex director de la Reserva Federal) y ahora ha de ver como los kurdos iraquíes reciben a los chinos.


Rusia


La UE recibe el 40% de su energía de Rusia. Una grave crisis de suministro afectó el invierno pasado a amplias regiones europeas. Rusia, que en 1992 estaba descartada como superpotencia, se ha convertido en el arbitro, a veces arrogante, que decide el acceso a los recursos en Eurasia. Putin consolidó su poder al recuperar para el Estado el control de la energía, y lo utilizará para imponer su voluntad en el Cáucaso. Georgia, por donde pasa el petróleo del Caspio al Mediterráneo, tiene un futuro muy complicado.


Asia central


Rusia y China, por un lado, y China e India (Chindid), por otro, se instalan en una región que Estados Unidos aspiraba a controlar a través de Turquía y Afganistán. Kazajistán, Uzbekistán, Kirguistán y Tayikistán están cada vez más lejos de Occidente. China construye puertos en la costa pakistaní del Indico para sacar el crudo de Asia central. Los oleoductos deberán cruzar Afganistán. Los talibanes se frotan las manos.



África


El petróleo aumenta las desigualdades gracias a la corrupción local y la connivencia de China y Occidente. China es el principal productor de petróleo en Sudán y su principal suministrador de armas. Jartum las utiliza contra las tribus del sur y Darfur. La violencia es permanente en el delta del Níger mientras que rusos, chinos y norteamericanos cortejan a Angola. Tiranos como Obíang (Guinea Ecuatorial) se mantienen con el apoyo, entre otros países, de España.


América Latina


Nuevo eje Irán-Rusia-China-Venezuela. Chávez, que tendría difícil el sueño bolivariano sin petróleo, anima a Cuba a buscarlo, con ayuda de Rusia, frente a la costa de Florida. La competencia en el golfo de México irá en aumento. Brasil ha descubierto más yacimientos y China ya es su principal socio comercial.»






PRINCIPALES ZONAS DE PRODUCCIÓN


Golfo Pérsico
Arabia Saudí
Siberia
Iraq
Irán
Golfo de México
Mar del Norte
Indonesia
Golfo de Guinea
Delta del Níger

PRINCIPALES ZONAS DE TENSIÓN


Rusia
Cáucaso
Irán
Venezuela
Sudán-Chad
Nigeria
Iraq




PRINCIPALES ALIANZAS
Venezuela + Irán
Venezuela + Rusia
EE.UU. +Arabia Saudí
China + India + Irán
China + Sudán + Angola + Nigeria
China + Brasil
China + Rusia
Venezuela + Boüvia + Cuba + Ecuador
EUA + Arabia Saudí + Argelia + Libia

Felicidad, estadísticas e IDH. "¿Existe el PIB de la felicidad?"

El crecimiento económico no siempre va ligado a la sensación de bienestar - El Gobierno francés modificará las estadísticas para reflejar con más rigor el grado de satisfacción de los ciudadanos

DAVID FERNÁNDEZ EL PAÍS 27/09/2009


Nada parece imposible para Nicolas Sarkozy. La penúltima cruzada del presidente francés es lograr que los indicadores económicos reflejen algo tan difícil de medir como el bienestar de los ciudadanos. Sarkozy pretende derribar "la religión del número" que todo lo basa en el Producto Interior Bruto (PIB) y no tiene en cuenta las desigualdades sociales o el medio ambiente. Los expertos le reconocen parte de razón, y creen que su propuesta es buena porque abre un debate. Sin embargo, defienden las ventajas del PIB como sistema homologado, califican de utópica la intención de cuantificar la felicidad y advierten de que detrás de esta propuesta podrían esconderse motivos ideológicos y comerciales.


Ya hubo un intento de crear una "contabilidad social". Fracasó


La proliferación de indicadores sería un regalo para los grupos de intereses


"Los indicadores predijeron la crisis. No quisieron verlos", lamenta un experto


La polémica no es nueva. Robert Kennedy también fue muy crítico


En febrero de 2008, el presidente francés encargó la creación de una comisión para identificar los límites del PIB. La comisión, dirigida por el premio Nobel de Economía Joseph Stiglitz, hizo públicos la pasada semana sus resultados en un informe de casi 300 páginas. Este comité ha confirmado las sospechas de Sarkozy: el PIB se utiliza de forma errónea, en particular cuando aparece como medida de bienestar. "Desde hace mucho tiempo hay un problema con la manera en que utilizamos los indicadores económicos", ha dicho el mandatario francés. "Durante años las estadísticas han mostrado un crecimiento económico cada vez más fuerte, pero este crecimiento, al poner en peligro el futuro del planeta, destruye más de lo que crea".

El informe advierte de que las estadísticas no sirven para capturar fenómenos con un impacto cada vez mayor en el bienestar de los ciudadanos. Por ejemplo, los atascos de tráfico pueden incrementar el PIB como resultado de un mayor consumo de gasolina, pero no contribuyen a mejorar ni la calida de vida ni la del aire.

"Estoy de acuerdo con la filosofía general del estudio. Del PIB se ha hecho una especie de tótem que se utiliza para cualquier cosa", dice Ángel Laborda, jefe del gabinete y estadística de la Fundación de las Cajas de Ahorros. "Parece que el único objetivo de los Gobiernos es tener más PIB. Es un indicador que se asocia al desarrollo, pero hay que tener mucho cuidado con esa deducción", añade. En su opinión, una medida más fiable es el PIB por habitante. "Luxembrugo, por ejemplo, no está entre los países más ricos por PIB, pero duplica a España en PIB por habitante", añade.

En términos académicos, el PIB se define como el valor de mercado de todos los bienes y servicios producidos por un país. "Se trata de un sistema de medición que sirve para hacer comparaciones entre países", argumenta Carmen Alcaide. La ex presidenta del Instituto Nacional de Estadística (INE) advierte de que medir el bienestar es mucho más complejo. "No hay que criticar por criticar al sistema estadístico. Hace años ya se intentó, con el concepto de contabilidad social, algo similar a lo que propone Sarkozy, pero no fraguó porque fue imposible ponerse de acuerdo sobre los indicadores. De implantarse las tesis del Gobierno francés, habría un pulso político muy difícil de solucionar porque cada país querría dar mayor peso a unas variables para salir mejor en la foto", indica.

La petición del presidente francés no supone una revolución. Desde hace años, el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) publica el Informe sobre Desarrollo Humano (IDH) en función de una serie de variables (esperanza de vida, tasa de alfabetización, PIB per cápita...). "El concepto de desarrollo es más amplio, pero este índice es una alternativa sólida al uso del PIB per cápita como medida del bienestar humano", señala el PNUD.

El último informe de desarrollo humano data de 2008 (el de 2009 se publicará en octubre), y en él se comprueba que aunque los países más ricos encabezan el ranking, las naciones con mayor PIB no necesariamente lideran la clasificación. Por ejemplo, EE UU, el país más rico del mundo, aparece en el puesto número 12 (justo por delante de España). La lista la encabezan Islandia, Noruega, Australia, Canadá e Irlanda. Francia figura en el décimo puesto. Economías con gran potencial, como China e India, ocupan los puestos 81 y 128.

"El informe que ha presentado Francia tiene parte de razón porque los bienes y servicios producidos en un país no miden su bienestar. Sin embargo, el PIB es el mejor de los peores indicadores económicos que tenemos", apunta Pablo Vázquez, director ejecutivo de la Fundación de Estudios de Economía Aplicada (Fedea). "Todas las cosas que importan de verdad no se suelen comprar con dinero. En este sentido, la contabilidad nacional es un sistema limitado. Lo que ocurre es que en economía hay pruebas suficientes para decir que un incremento de la economía está correlacionado con la educación, la sanidad o la esperanza de vida", añade.

El economista Stiglitz, además de consejero áulico de Sarkozy, es también asesor internacional del PSOE. Por eso el debate que plantea la comisión encabezada por Stiglitz tiene también un trasfondo ideológico, a juicio del director de Fedea. "Hasta ahora todo se había dejado en manos del mercado, que era el que concedía un valor a las cosas. La recesión ha puesto en entredicho este planteamiento. Por lo tanto, si se cuestiona al mercado como sistema de medición, se está cuestionando también el PIB".

Quizás esta lectura del estudio explique la velada crítica que hace el semanario The Economist, para muchos la Biblia del pensamiento liberal: "Ampliar las estadísticas económicas es una gran idea. Algunos países, como el diminuto Bután, ya lo están haciendo. Pero también hay riesgos [...] La simple posibilidad de ver a políticos pagados de sí mismos diciendo a la gente cómo son de felices es puramente orwelliana. Otro peligro de la proliferación de indicadores es que supondría todo un regalo para determinados grupos de interés, al dejarles elegir números que amplifiquen su miseria y así poder reivindicar una mayor porción de la tarta de la economía nacional".

El informe del consejo de expertos contratados por el Gobierno francés advierte de la urgencia de reformar los sistemas estadísticos, ya que de lo contrario seguirá aumentando el recelo de la ciudadanía. "En Francia y en el Reino Unido sólo un tercio de las personas confía en las cifras oficiales, y estos países no son una excepción". Durante la presentación del estudio, Sarkozy fue más lejos: "Los ciudadanos creen que se les miente, que las cifras son falsas y, peor aún, que están manipuladas. No hay nada más destructor para la democracia".

Esta acusación no es compartida por los expertos. "Yo he sido presidenta del INE y puedo asegurar que las estadísticas no se manipulan", argumenta Carmen Alcaide. "Lo que hay que hacer es una intensa labor de pedagogía para hacer ver a la gente qué son los indicadores económicos, para qué sirven y cómo se elaboran. Las estadísticas no son una verdad absoluta, sino una aproximación a la realidad", agrega.

Pablo Vázquez comparte esa opinión, y señala que siempre hay una distorsión entre lo que la gente piensa y lo que reflejan las estadísticas. "El problema es que resulta muy difícil encontrar al ciudadano medio. De todas formas, hay que reconocer que los indicadores económicos son mucho más fiables que antes. Hace unas décadas, por ejemplo, casi la única forma de medir el PIB era el consumo eléctrico. Hoy en día se cuenta con herramientas de gran calidad para medirlo", indica.

Aparte del hueco que se abre entre la percepción ciudadana de la realidad y el mundo que dibujan las estadísticas, el estudio abanderado por Sarkozy pide también reformar los sistemas de medición económica porque la crisis ha puesto en entredicho estos parámetros. "Algunos miembros de la comisión creen que una de las razones por las cuales la crisis ha pillado por sorpresa a tanta gente es que el sistema de medición falló". Para estos expertos, si Gobiernos y organizaciones internacionales se hubieran dado cuenta de las limitaciones de los sistemas de medición, que tienen al PIB como ratio estrella, se habría enfriado la euforia acerca de la evolución económica de los años previos a la crisis y se podrían haber aplicado políticas para evitar la recesión, o al menos amortiguarla.

"Las señales de alarma sonaron con antelación. En España mucha gente empezó a hablar de burbuja inmobiliaria antes de 2007. El problema es que la psicología humana, durante la expansión de la economía, lleva a marginar a aquellos que advierten de posibles desfases, tachándoles de aguafiestas", disiente Ángel Laborda. "La gente en general, y los gobernantes en particular, se niegan a pensar, al menos en público, que pueden ir a peor", añade.

La lucha por restar poder al PIB como sinónimo de prosperidad económica, y por tanto de felicidad, no es nueva.

Sarkozy quizás tenga entre sus referentes políticos a Robert Kennedy, o quizás no. Pero seguro que suscribiría las palabras que el senador estadounidense pronunció en 1968: "El PIB no tiene en cuenta la salud de nuestros niños, la calidad de su educación o el gozo que experimentan cuando juegan. No incluye la belleza de nuestra poesía ni la fuerza de nuestros matrimonios, la inteligencia del debate público o la integridad de nuestros funcionarios. No mide nuestro coraje, ni nuestra sabiduría, ni la devoción a nuestro país. Lo mide todo, en suma, salvo lo que hace que la vida merezca la pena. Puede decirnos todo sobre los Estados Unidos, salvo por qué estamos orgullosos de ser estadounidenses".

Cuatro décadas después de este discurso, el PIB sigue siendo la medida de muchas cosas. Entre otras, es el baremo elegido para seleccionar los países que se han reunido esta semana en Pittsburgh para decidir el futuro económico del planeta. Dos de las sillas en el G-20 han sido para Francia y España. ¿Les hubieran pertenecido si las estadísticas económicas reflejasen la felicidad de sus habitantes?

Venezuela: la Cultura del Petróleo y la Agrícola


JOSE ANTONIO MEDINA IBÁÑEZ | LA VANGUARDIA Madrid | 02/08/2009 | Actualizada a las 10:57 | Participación
El mundo agrícola y del petróleo venezolano crea y define comportamientos distintos y opuestos. El campesino es percibido como la subcultura, el distante, el macho, el bebedor, el camorrero y lo incierto; el petróleo-dependiente, como el técnico, el conocimiento, la posición social, el salario seguro, el enajenado y el progreso. Son dos clases enfrentadas en la Venezuela chavista. Estas dos culturas venezolanas no nacen en el siglo XX; proceden de finales del XIX y fueron impuestas por ingleses, holandeses, italianos, franceses, alemanes y unos cuantos norteamericanos, portadores de nuevas ideas y costumbres de un mundo industrializado sobre uno agrícola y pastoril. Borrar esa historia de clases y culturas es lo que pretende el presidente Chávez.
Hoy, en el siglo XXI, no existe el afrancesado venezolano de aquella época, ni el campesino se ha convertido en un pensador revolucionario; es, más bien, el obrero agrícola, refugio de la revolución bolivariana pero sin mejores ropas, ni mejores alimentos, ni mejor educación. La cultura del Petróleo ha desplazado al campesino convirtiéndolo en lo "criollo", en lo menos importante, y al ejecutivo en el modelo que representó más de 85 mil millones de dólares en 2005. El binomio campesino-ejecutivo representa, por un lado, la modernidad, y por el otro, el olor al cacao colonial; no se complementan ni se sienten cómodos el uno con el otro. Son, así, ambos, un obstáculo al desarrollo del país y del socialismo del siglo XXI, y Chávez no sabe resolverlo.

Escenarios pospetróleo



El petróleo, fluido vital del metabolismo económico, nutre las venas del consumismo y del usar-y-tirar  |  ¿Cómo diseñar una sociedad que no dependa del petróleo y que nos permita vivir mejor con menos?
El petróleo es el fluido vital que nutre a la cultura contempóranea, pero está llamado a ser un recurso cada vez más escaso. Es hora de replantear nuestro sistema energético y de empezar a pensar en nuevos escenarios pospetróleo


JORDI PIGEM | LA VANGUARDIA CULTURAS  16/09/2009 | Actualizada a las 03:31h | Cultura
El plástico y la aceleración, distintivos de nuestra época, son ambos hijos del petróleo. El petróleo es el fluido vital de nuestro metabolismo económico: está presente en miles de productos de uso cotidiano, en la mayoría de los transportes y en las venas del consumismo y del usar-y-tirar. Ninguna otra sustancia condensa mejor lo que ha sido nuestra cultura, de principios del siglo XX a principios del siglo XXI. Y no por mucho más tiempo.
MIL BARRILES POR SEGUNDO. El petróleo empezó a desplazar al carbón en los buques de la Royal Navy en 1910, su extracción se disparó tras la Segunda Guerra Mundial y en los años setenta dio el primer aviso. El descubrimiento de nuevos pozos empezó a declinar en 1964 y desde 1979 la extracción de petróleo per cápita no ha dejado de disminuir. (Extracción, no producción: la producción de petróleo no la hace ninguna compañía sino la Tierra, y a un ritmo lentísimo.) Hemos usado ya la mitad de las reservas de petróleo que la Tierra albergaba - pero la mitad que queda es la más inaccesible: a menudo en ecosistemas muy sensibles, o en condiciones en las que a veces haría falta más energía para extraer el crudo que la que este pudiera aportar.

Durante un breve periodo en el verano del 2008, la extracción global de petróleo superó la vertiginosa cifra de 1.000 barriles por segundo (86,4 millones de barriles al día). Es posible que ya no volvamos a cruzar ese umbral. Expertos como Richard Heinberg consideran que el verano del 2008 marcó el techo de la extracción mundial de petróleo (como aventurábamos en estas mismas páginas el 30/IV/2008) y que pronto (antes de que los niños que empiezan primaria tengan edad de conducir) no habrá el petróleo necesario para seguir nutriendo nuestro nivel de consumo. Aunque la vertiginosa alza y caída del precio del petróleo en el 2008 estuvo ligada a la especulación en el mercado de futuros, dicha especulación no hizo más que magnificar el hecho de que el petróleo había comenzado a percibirse como un bien escaso. Desde el 2005 la demanda mundial de petróleo no dejaba de crecer (debido en buena parte al aumento de la demanda en China) y sin embargo la extracción había quedado estancada: la extracción media global fue en el 2005 de 979 barriles por segundo (b/ s), en el 2006 de 978 y en el 2007 de 977. En julio del 2008 alcanzó el récord de 1.002 b/ s, en agosto cayó a 988 y en mayo del 2009 estaba en 969. Heinberg ha propuesto recordar el 11 de julio del 2008 como Peak Oil Day.

No parece haber alternativas suficientemente viables a gran escala, a menos que alguien sepa cómo cambiar las leyes de la termodinámica. La energía nuclear es tan problemática en lo económico como en lo ético, y no hay en el mundo compañía de seguros dispuesta a cubrir la responsibilidad civil de una central nuclear. La reconversión del sistema energético, aun
que se oriente hacia energías limpias, renovables y seguras, requiere un enorme excedente de petróleo. Y la economía del hidrógeno sigue siendo una utopía (apenas existe en la Tierra en estado libre, producirlo requiere más energía de la que genera, y cuando se comprime es altamente explosivo).

El choque contra los límites del planeta, pronosticado (y ridiculizado por quienes se consideraban realistas) desde hace casi cuarenta años, parece que ya está aquí y que tiene no poco que ver con la crisis económica: la escalada del precio del petróleo dejó tocada a la economía global antes de la quiebra de Lehman Brothers. El geólogo Colin Campbell ya advertía en Vanguardia Dossier de enero-marzo del 2006 que "el declive del petróleo, dictado por la naturaleza… podría muy bien conducir a una segunda gran depresión". Un automóvil funciona perfectamente con el depósito casi vacío, pero el metabolismo económico se asemeja más al de un organismo: una leve carencia de un fluido vital puede desencadenar consecuencias imprevisibles. Tal vez la cultura del petróleo habrá sido tan imponente, contaminante y frágil como el buque insignia de la mentalidad industrial, el Titanic (que todavía devoraba carbón), de cuya breve singladura hará cien años en el 2012. ¿Qué ocurre cuando empieza a disiparse la materia fósil que alimentaba nuestro materialismo? He ahí todo un reto para la imaginación humana: ¿cómo diseñar, en menos de una generación, una sociedad que no dependa del petróleo y que nos permita vivir mejor con menos?

GENERACIÓN G. Paul Hawken ha contabilizado en la actualidad un millón de organizaciones no gubernamentales que luchan por la ecología, la justicia social, los derechos indígenas y otras causas altruistas. Algunos analistas de tendencias afirman que está emergiendo una generación G (de generosidad, no de gula): personas mucho más dedicadas a la responsabilidad social y ecológica que al propio beneficio. En esa dirección va la nueva cuenta de resultados que desde hace años predica el rabino californiano Michael Lerner: nuestras instituciones, empresas, escuelas y universidades, nuestro sistema legislativo y nuestras propias acciones "deberían considerarse eficientes, racionales y productivas no sólo en la medida en que fomentan el bienestar material, sino también en la medida en que fomentan el amor y la generosidad, el cuidar a los demás, la sensibilidad ética y ecológica, y nuestra capacidad de responder al universo con asombro, maravilla y admiración radical ante la majestuosidad de la creación". En esta época de cambios, la mayor transformación es la que ha de ocurrir en el corazón humano, la mayor fuente conocida de energía limpia y renovable.

RELOCALIZAR. Necesitamos hojas de ruta para la transición a un mundo poscrecimiento y pospetróleo. Como suele ocurrir, los líderes políticos se aferran a soluciones del pasado y son las iniciativas no gubernamentales las que miran al futuro. Una de tales inicativas es lo que en los países anglosajones se llama Transition towns (municipios en transición), movimiento ciudadano que a partir de la colaboración de diferentes sectores de la sociedad, con o sin el apoyo de los ayuntamientos, empieza a dar pasos para prevenir el impacto venidero de la escasez de petróleo y el cambio climático. Las docenas de municipios que se han sumado a esta iniciativa (desde Totnes, que fue el pionero, hasta ciudades como Bristol) aplican los principios de la permacultura (que diseña poblaciones y sistemas agrícolas a partir de los principios de los ecosistemas), elaboran sus propios planes de descenso energético, recuperan la producción local de alimentos y las profesiones y conocimientos que pueden volver a ser útiles en un mundo sin petróleo, revitalizan la economía local (en la línea de lo que Gandhi llamaba swadeshi)y llegan a usar su propia moneda (como la libra de Totnes). Iniciativas semejantes empiezan a desarrollarse en nuestras latitudes, como el movimiento Mallorca Desperta, o el proyecto Post-Oil Cities, coordinado por Lluís Sabadell.

REINVENTAR. El arquitecto norteamericano William McDonough lleva tiempo intentando diseñar edificios que sean como un árbol y ciudades que sean como un bosque (nada fácil, pero su proyecto para la ciudad china de Liuzhou da más de un paso en esa dirección). Como dice McDonough, ¿qué podría superar la eficiencia y elegancia de un árbol, que produce oxígeno y azúcares complejos, absorbe dióxido de carbono, fija nitrógeno, acumula energía solar, destila agua, crea un microclima, cambia de color con las estaciones y se reproduce solo? McDonough y Braungart, autores del bestseller del diseño Cradle to cradle,proponen no sólo crear vehículos con emisiones cero, sino diseñar vehículos que generen emisiones positivas y efectos beneficiosos para el ecosistema (por ejemplo con neumáticos que capturaran sustancias nocivas del aire). Casi imposible, aunque los tiempos no están para menos. Pero saben que en el fondo no se trata solo de diseñar vehículos o sistemas de transporte. Se trata de rediseñar el mundo, reinventar todo lo que hoy hacemos. Y redescubrir mucho de lo que los espejismos del petróleo habían ocultado.