"Quiero hablar de un viaje que he estado haciendo, un viaje más allá de todas las fronteras conocidas..." James Cowan: "El sueño del cartógrafo", Península, 1997.

martes, 9 de diciembre de 2008

La ciudad industrial: "Berlín, sinfonía de una gran ciudad" (1927) y "Metrópolis" (1925)

Walter Ruttmann en su documental Berlín, sinfonía de una gran ciudad (Die sinfonie der Grosstadt, 1927) filmó todo un dia en la vida de la capital alemana desde la mañana hasta la noche, reflejando perfectamente cómo se habitaba el espacio de la nueva ciudad industrial y la sensación de cambio continuo que se podía percibir.

"Félix de Azúa ha explicado con suma claridad la trascendencia que para el ser humano ha tenido esta facultad interpretativa.

Para Azúa, desde las ciudades-estado de la antigüedad hasta las ciudades ideales del Renacimiento, el ámbito de lo urbano ha podido ser representado mediante el dibujo, la pintura o el grabado.

A partir de la era moderna, la literatura parece que empieza a tomar el relevo de los métodos gráficos para la representación espacial.

Y aún con el estallido de la ciudad tras la revolución industrial, momento en el que da los primeros síntomas de su desbordamiento inaprensible, la narración “todavía era capaz de mantener la unidad anímica de la metrópoli.”

Ahí estaban el Londres de Dickens, el París de Balzac y Zola, el Madrid de Galdós o el San Petersburgo de Dostoievski. Es decir, aún en estos casos de expansión incontenible se tenía una conciencia intelectual, o simplemente intuitiva, de finitud, lo cual significaba la posibilidad misma de esa recomposición anímica, de la reintegración de los fragmentos en una idea concreta y distintiva de la ciudad.

Más difícil todavía, cuando la metrópolis empieza “el primer proceso de metástasis y su representación dejaba de ser abarcable por la palabra” aparece la fotografía y el cine, que con las técnicas del montaje, asumen mediante la superposición de imágenes la misión que antes se había encomendado a los textos, como ya vio Walter Benjamin, Dziga Vertov o Walter Rutmann en “Berlín, sinfonía de una ciudad”


Pero el verdadero marasmo surge cuando, una vez cumplida la hipótesis anunciada por Henri Lefèvbre de una sociedad conceptualmente urbanizada en su totalidad, la ciudad se dispersa en una post-metrópoli inabarcable, un ectoplasma cada vez más indiferenciado y ubicuo que, al desbordar la finitud, hace que sea materialmente irrepresentable, intelectualmente inconcebible y, en muchos casos, políticamente ingobernable. (Entren en Google y naveguen por la imagen aérea de Tokio, Mumbai, Shangai, Yakarta, Karachi, Beijing, Lagos, El Cairo, Sao Paulo, México, Nueva York…por citar sólo algunas de las ciudades que superan los 20 millones de habitantes y sin considerar las conurbaciones del sudeste asiático, como las del delta del río Perla, por ejemplo). Aquí en España, todavía en los ochenta podíamos saber dónde estaban los límites de la mayoría de nuestras ciudades. Pero ¿podemos decir hoy dónde empieza y dónde termina esta ciudad-región que es la Sevilla, Bilbao, Barcelona, Madrid o la Málaga metropolitanas? ¿Qué sentido tiene hoy el concepto de ciudadanía cuando su referencia territorial no puede ser abarcada ni física ni intelectualmente? ¿Qué papel puede jugar el ciudadano-actor cuando el escenario se le desvanece en el infinito? Si las políticas urbanísticas y económicas están íntimamente interrelacionadas, ¿cómo podemos hacer una adecuada planificación económica sobre referencias locales difusas, desflecadas, fantasmagóricas, incomprensibles? Y éste era el momento en que nos aparece en escena el óbito que nos faltaba.


En: La ciudad que late en la No-ciudad
Salvador Moreno Peralta, Málaga OMAU , 16 de Mayo de 2008.
http://www.omau-malaga.com/portal/fileadmin/imagenes/docum/SalvadorMorenoP.pdf












Stunning scenes from Fritz Lang's silent masterpiece, Metropolis (1925). The film was produced Germany in the Babelsberg Studios and released in 1927 during the height of the Weimar Republic. It was the most expensive silent film of the time, costing approximately 7 million Reichsmark (equivalent to around $200 million USD in 2005) to make.
The screenplay was written in 1924 by Lang and his wife, Thea von Harbou, and novelized by von Harbou in 1926. It is set in a futuristic urban dystopia and examines a common science fiction theme of the day: the social crisis between workers and owners in capitalism.