"Quiero hablar de un viaje que he estado haciendo, un viaje más allá de todas las fronteras conocidas..." James Cowan: "El sueño del cartógrafo", Península, 1997.

jueves, 4 de marzo de 2010

WEB 192021 SOBRE LA POBLACIÓN URBANA Y LAS CIUDADES DEL MUNDO

19 Ciudades del Mundo con 20 Millones de personas en el siglo 21

las mayores ciudades del mundo a traves del tiempo

Las mayores ciudades del mundo a traves del tiempo

19 20 21 es una web de analisis sobre la poblacion urbana en este siglo (y en los anteriores). La web esta hecha en flash y nos permite ver datos muy curiosos. Por ejemplo, en el año 1000 la ciudad mas grande del mundo era nuestra amada Córdoba, con 450000 habitantes. En esta época, ninguna de las otras 10 grandes urbes estaban en Europa !!, y la poblacion urbanita se concentraba en nucleos de población de Asia, África, e incluso América. El cristianismo occidental parece que no funcionaba a nivel demografico.
Incluye también otros temas como el agua, o el desarrollo sostenible. Una de las mejores webs sobre población urbana.

ENLACE: http://www.192021.org/

FUENTE:  http://teimagino.com/grandes-ciudades-192021org-un-analisis-demografico-de-la-poblacion-urbana-en-el-siglo-xxi/

miércoles, 3 de marzo de 2010

Los jóvenes españoles, a la cola de la UE para independizarse

J. ANDREU - EL PAÍS,  Madrid - 28/02/2010
 
A los 30 años, seguir en casa puede resultar frustrante. Lo suscribe Samuel, un oficinista de esa edad que oculta su nombre real. Lo hace porque sus padres -es decir, sus compañeros de piso- se sentirían heridos si conocieran su reacción cuando se van de fin de semana: "Lloro de alegría: ¡por fin solo!". Samuel suscribe la opinión del 50% de los españoles entre 15 y 30 años que recoge la encuesta europea Eurostat: ni por vagancia ni por mamitis; la falta de vivienda es la razón por la que se alarga la estancia en el domicilio familiar. Pese al desplome del ladrillo, los precios de compra y alquiler son insostenibles para las economías más verdes.

Con 27 y en casa; tampoco es lo ideal. Sobre todo teniendo a las espaldas dos carreras y una oposición aprobada. Es lo que le ocurre a Miguel Alba, gaditano y compañero de piso vitalicio de su madre. Es filólogo y lingüista. Buscando refugio en la Administración, aprobó las oposiciones a profesor de literatura en 2008, "pero la lista corrió poco, y diciembre ha sido el primer mes en que han llamado", explica. En esas circunstancias, imposible asegurarse los 699 euros mensuales en los que está un alquiler en Cádiz, según el portal inmobiliario enalquiler.com (la media en Madrid es de 1.085 euros). Y a esa cifra habría que añadirle avales y fianzas, que no dinamizan el proceso.

El problema del ladrillo

La Eurostat, que representa la opinión de 96 millones de jóvenes en los 27 países de la Unión Europea, refleja que el 28% de jóvenes piensan que el precio del ladrillo es un problema en su país. Sólo los lituanos están por encima de los españoles en su descontento ante la dificultad de encontrar un techo asequible. La diferencia radica en que, mientras ellos también se sitúan entre los que más problemas tienen para comprar un ordenador o un coche, los españoles están entre los que menos. La sobredimensión del mercado inmobiliario patrio asusta.

Las entidades financieras recomiendan no invertir más del 35% de los ingresos en la vivienda si se quieren evitar riesgos para la economía doméstica. Un joven destina el 54% al alquiler, según el último informe del Observatorio Joven de la Vivienda del Consejo de la Juventud de España (CJE). Por mucho que las autoridades siguen cantando las virtudes del alquiler frente a la compra, sin ayudas continúa sin representar la solución definitiva.

Microsoft vuelve a arremeter contra Google

La compañía insiste en acusar al buscador de prácticas "potencialmente anticompetitivas"

REUTERS / EL PAÍS - Washington / Madrid - 27/02/2010
 

Dos días después de que la Comisión Europea pidiera a Google explicaciones por el abuso de posición dominante que denuncia Microsoft , la compañía de Bill Gates ha lanzado este viernes su ataque más feroz al buscador, a quien, instado a presentar denuncias ante las autoridades reguladoras, ha acusado de prácticas "potencialmente anticompetitivas".

"Nuestras preocupaciones se refieren únicamente a las prácticas de Google encaminadas a blindar a sus compañeros de negocio -como Google Books- y excluir a sus competidores, socavando ampliamente la libre competencia", ha afirmado el abogado de Microsoft Dave Heiner en un blog publicado en el sitio web de la compañía. "En última instancia, serán los organismos de Derecho de la Competencia los que tendrán que decidir si las prácticas de Google debe ser vistas o no como ilegales", ha añadido.

Tres son las compañías que requerieron esta semana el amparo de Bruselas: el sitio británico de comparación de precios Foundem, el buscador jurídico francés ejustice.fr -ambos relacionados con Microsoft- y la web de compras Ciao!. Los dos primeros alegan que Google les coloca muy abajo en la lista de resultados de búsqueda porque son competencia del propio Google. Ciao! mantiene que las tarifas publicitarias de Google son artificialmente altas en Internet.

En respuesta a las acusaciones, Julia Holtz, abogada de Google, ha hecho notar en conferencia con Bruselas que Foundem pertenece a un lobby parcialmente financiado por la compañía de Bill Gates y que Ciao! fue comprada en 2008 por Microsoft, rival que intenta a la desesperada entrar unido a Yahoo! en el universo de los buscadores.

Holtz arguye que es muy difícil encontrar un sistema perfecto de clasificación de las entradas y asegura que Google sólo busca dar prioridad a las entradas que parecen más útiles a los usuarios.

El ciudadano se aleja de sus líderes


Caricatura de Barack Obama


 

La crisis abre un desafío colosal al ejercicio del poder, desata desconfianza en las élites y abre un nuevo flanco a los populistas - La excepcional tensión entre las necesidades de largo plazo y el castigo electoral a corto dificulta la acción de gobierno

ANDREA RIZZI EL PAÍS 27/02/2010

Abatido el muro de Berlín, el avance progresivo de la democracia liberal pareció en los años noventa una fuerza tan incuestionable como una ley física. El irresistible atractivo de la mezcla de libertad y bienestar propia de Occidente conquistó países como ningún ejército nunca pudo. Entre 1990 y 2006 el número de democracias pasó de 76 a 123. Nada parecía capaz de cuestionar los logros y los cimientos políticos liberales. Francis Fukuyama insinuó provocativamente en 1989 que el mundo se hallaba ante "el fin de la historia", como "punto final de la evolución ideológica humana y universalización de la democracia liberal como forma final de gobierno humano".

Desde 2006, el número de democracias ha bajado de 123 a 116
Los dirigentes parecen paralizados entre negociaciones y rabia popular
40 países sufrieron un deterioro de las libertades en 2009, dice Freedom House
"Mucha gente cree que el modelo chino tiene sus ventajas", comenta Krastev

Veinte años después, esa fuerza expansiva se halla en un grave estancamiento. Las democracias llevan tres años retrocediendo, y se han reducido a 116, según calcula la prestigiosa Freedom House, un centro de estudios independiente estadounidense fundado en 1941 que analiza la situación mundial de libertades y democracia. A los factores específicos, nacionales, de cada colapso, se suma ahora un preocupante temblor global: la crisis económica. Incubada y estallada en el seno del capitalismo, se abate ahora sobre el modelo político liberal con agresividad, alimentando frustración popular y evidenciando fragilidades de su sistema de gobierno. A la ineptitud para regular adecuadamente los mercados financieros, los gobiernos democráticos suman ahora tremendas dificultades para paliar el desastre y tomar medidas necesarias pero impopulares. ¿Está a punto de resucitar la historia?

Puede que no, pero el final se hizo repentinamente turbulento. Las consecuencias de la Gran Recesión no se limitan a decenas de millones de empleos perdidos. En las democracias más maduras, la crisis abre la enésima brecha de la historia a francotiradores populistas, mientras los dirigentes renquean semiparalizados por extenuantes negociaciones o por el cobarde temor a perder consenso. En las más pobres, directamente agrieta los frágiles pilares del sistema, ya acosado por otros factores locales. Y, fuera del perímetro democrático, amenaza con empañar la capacidad de atracción de ese modelo político, el motor que convenció a tantos pueblos a abrazar sus valores.

El desafío no es ideológico. Empaquetado el telón de acero, la liberal democracia no tiene alternativas realmente competidoras. El desafío es funcional. En los últimos meses se ha quedado en la retina de muchos el contraste de imagen entre los dirigentes chinos, que han esquivado ágil y exitosamente la embestida de la crisis, y sus colegas occidentales, que se hallan ahogados en una maraña de negociaciones, explicaciones y precauciones. Éstas son el fundamento de la grandeza de la democracia pero también, en ocasiones, un frustrante límite a la eficacia de su gobierno.

"La crisis, de momento, no ha producido una ola de cambios de régimen, pero ha puesto en el foco la cuestión de la gobernabilidad", considera Ivan Krastev, analista político y miembro fundador del Consejo Europeo de Relaciones Exteriores.

El modelo chino -con su falta de libertad- no se convierte por ello repentinamente en una alternativa irresistible, pero contribuye a evidenciar las arrugas del liberal. Las tremendas dificultades legislativas de Barack Obama -que ganó holgadamente la presidencia y cuenta con mayoría en ambas cámaras del Congreso estadounidense, pero se encuentra frenado por el exigente sistema de mayorías requeridas- son quizá el paradigma de ciertas potenciales degeneraciones de la fenomenología democrática. Lo que es prudencia a largo plazo puede ser un estorbo a corto.

Para más inri, los dirigentes democráticos deben enfrentarse ahora no sólo a problemas titánicos, sino hacerlo ante un horizonte de movimientos populistas que aparecen o repuntan y condicionan con fuerza la escena política. Como el Tea Party estadounidense -con su retórica anti-Estado y antiélites- o las formaciones con discursos xenófobos que agitan varios países europeos -Holanda, Italia, Grecia...-. El populismo es una vieja y conocida plaga de las democracias, y los colapsos económicos son su caldo de cultivo preferido. En otras décadas parieron monstruos.

"Yo creo que el mayor impacto de la crisis actual consiste en una profunda transformación interna a los regímenes democráticos", argumenta Krastev. "Somos testigos de un colapso de la confianza en las élites políticas y empresariales y de la emergencia de una nueva oleada populista global. Ahora, las tensiones estructurales en las democracias modernas no son tanto entre izquierda y derecha, sino entre pueblo y élite. Las elecciones están perdiendo su significado de opción entre alternativas y se transforman en procesos a las élites. Así, la democracia ya no es una cuestión de confianza, sino más bien de gestión de la desconfianza", concluye Krastev.

La escalada de la desconfianza complica ulteriormente la tarea de los líderes de tomar medidas necesarias pero impopulares. Éstas son siempre maniobras difíciles, pero más cuando la tropa no confía de antemano en los generales. Entre las reformas sociales que inflaman las opiniones públicas y las financieras que preocupan los mercados, muchos líderes occidentales dan más que nunca la sensación de no saber cómo moverse. En el primer mundo esto puede suponer una pérdida de competitividad, conflictos sociales, pero no una amenaza existencial. En otros lugares, el tema es más grave.

Si las democracias ricas titubean, las pobres tiemblan. "En el análisis del impacto de la crisis es fundamental dividir entre esos dos grupos. En el primero, por ejemplo, se extiende el caldo de cultivo para el populismo; pero en el segundo, directamente hay riesgos de colapso del sistema político", argumenta Ignacio Urquizu, profesor de Sociología de la Universidad Complutense, remitiendo a un interesante estudio de Adam Przeworski y Fernando Limongi, Modernization: theories and facts.

Przeworski y Limongi han observado 101 democracias entre el año 1950 y el 1990. Ninguna de las 32 con renta per cápita superior a los 6.055 dólares colapsó en todo el periodo estudiado; entre las restantes 69, cayeron 39. De ellas, 18 lo hicieron al año siguiente de un retroceso de la renta per cápita. "Las democracias, especialmente las pobres, son extremadamente vulnerables en los ciclos económicos negativos", concluyeron los dos profesores sobre la base de contundentes datos. El ensayo es de 1997.

El panorama sobre el que se abate ahora la tormenta económica no es tranquilizador. Freedom House considera en su informe sobre el año 2009, publicado en enero, que la "erosión de la libertad se está intensificando". Es el cuarto año consecutivo que esta organización registra un retroceso, porque el número de países que sufren un deterioro supera a los que mejoran. Desde 2005, las democracias electorales han pasado de 123 a 116; 40 países han experimentado retrocesos en el respeto de libertades y derechos fundamentales en 2009, frente a sólo 16 que lograron avances.

Naturalmente, cada país tiene circunstancias específicas que provocan el retroceso, pero en el conjunto los datos sugieren que una crisis excepcional se materializa en un momento ya de por sí negativo.
"En los ochenta, la ecuación parecía infalible: abraza la democracia liberal, y tendrás crecimiento económico", dice en conversación telefónica Arch Puddington, director de investigación de Freedom House. Eso atraía. "El riesgo ahora es que las democracias liberales resulten menos atractivas y que ciertos países puedan mirar con mayor interés a otros modelos. La situación actual puede aumentar la credibilidad del modelo chino ante la mirada de algunos observadores. Aun así, no creo que se pueda recrear una situación de bipolaridad como en la guerra fría. El modelo chino es difícil de copiar. Y, en fin, China no es y no parece el país más feliz del mundo", apunta Puddington.

"No es que haya un nuevo entusiasmo por el autoritarismo, pero después de la crisis mucha gente cree que el capitalismo autoritario tiene sus ventajas", considera Krastev. "Aun así, creo que incluso los admiradores del modelo chino tienen sus dudas en imitarlo", coincide.

En el pasado, algunos analistas han considerado provocativamente la diferencia en la tasa de crecimiento de China (10% anual de media en la última década) y de India (6%) como el precio de la democracia. Sea cierto o no, el avance económico supone un fuerte respaldo psicológico para el modelo chino y sus defensores, así cómo la recesión es un mazazo para las opiniones públicas de las democracias.

Según un estudio del Pew Center, en el baricentro mundial de las democracias liberales, Estados Unidos, los ciudadanos consideraron la actual década la peor desde los sesenta por abrumadora mayoría, opinaron que el liderazgo mundial de EE UU está en claro declive y, por primera vez, la mayoría consideró que China es la principal potencia económica mundial. Un dato sorprendente, ya que el PIB de EE UU es todavía el triple del chino.

No va mucho mejor entre los nuevos adeptos de la democracia. Entre 1991 y 2009, el porcentaje de ciudadanos que aprueban la adhesión al sistema capitalista ha retrocedido drásticamente en los nueve países de Europa del Este sometidos a una encuesta del Pew Center. Sorprendentemente, incluso el cambio a la democracia ha perdido adeptos en seis de nueve.

Las opiniones son volátiles, y un leve cambio de viento económico soplará sin duda hacia arriba ciertas encuestas. Pero hasta entonces, será necesario cuidar un sentimiento más profundo e importante para las sociedades: la pérdida de la sensación de progreso. La revista The Economist le dedicó en diciembre un interesante artículo de portada.

"La idea de progreso es la espina dorsal de una sociedad. En el extremo, sin la posibilidad de progreso, el avance de uno es la pérdida de otro", escribía el rotativo británico. El problema es acuciante en una etapa de alto paro y recorte de derechos sociales. La falta de progreso agudiza el instinto de mors tua, vita mea sobre el que juegan xenófobos y populistas. Quienes intentan dividir las sociedades entre "nosotros" y "ellos", sobre la base de la raza, o de la clase social.

"Esta crisis económica, como todas, dará un nuevo impulso al populismo", comenta en una conversación telefónica Michael Kazin, profesor de Historia de la Universidad de Georgetown. "Lo bueno, en esta ocasión, es que no hay alternativas tan preocupantes como las de los años treinta. Pero incluso si contenidos en el seno de los regímenes democráticos, los movimientos populistas pueden tener efectos sensibles. El Tea Party, en EE UU, creo que afectará sobre todo al Partido Republicano. Pero a través de esa influencia, polarizará la escena política nacional, y cobrará resultados, como ya está haciendo con la reforma de la sanidad", dice Kazin, autor de The populist persuasion: an American History.

En Italia, la Liga Norte cabalga el malestar de la crisis y fuerza al Gobierno del que es parte a tomar medidas durísimas en política de inmigración. En Holanda, la formación derechista y populista liderada por Geert Wilders gana enteros a gran ritmo. En Francia, Nicolas Sarkozy ha logrado marginar al Frente Nacional, pero impulsa periódicamente iniciativas que muchos analistas consideran populistas y estudiadas para desinflar la bolsa de votos de la derecha lepenista. La última, el debate sobre identidad nacional, sobre qué es ser francés en el siglo XXI.

Las distintas arquitecturas constitucionales responden de diferente manera a la presión. Ciertas leyes electorales favorecen el populismo, obligando a los principales partidos a cubrir las alas extremas; otras estimulan las carreras al centro. Ciertos reglamentos parlamentarios, como el estadounidense, fuerzan una laboriosa búsqueda de consensos; otros, menos. Ciertas constituciones dan más margen a los Gobiernos, otras, más poder de marcaje a los parlamentos.

La libertad es, en todas ellas, un activo inigualable. En perspectiva amplia, además, frenos y garantías favorecen la prudencia y ahorran errores. La cuestión es reflexionar sobre las respuestas de cada arquitectura constitucional al test de la crisis, y reflexionar, a la luz de los nuevos retos socioeconómicos, si el equilibrio es el más adecuado, estable y ágil para generar progreso y consenso. Y capacidad de seducción, que es lo que en el fondo mejor tumba a las dictaduras.