"Quiero hablar de un viaje que he estado haciendo, un viaje más allá de todas las fronteras conocidas..." James Cowan: "El sueño del cartógrafo", Península, 1997.

lunes, 14 de septiembre de 2009

¿Consideras que Plutón es un planeta?


Los astrónomos reivindican a Plutón

Un grupo de científicos propone el término plutoide para los pequeños cuerpos más allá de Neptuno

ELPAÍS.com - Madrid - 12/06/2008


El sistema solar

Gráfico del sistema solar.- UAI

Han pasado casi dos años desde que la Unión Astronómica Internacional (UAI) determinó que Plutón no era un planeta sino un planeta enano. Ahora un grupo de astrónomos de la organización ha acuñado el término de plutoide para llamar al otrora noveno planeta, según informa la BBC en su versión digital.

Ahora un comité de científicos de la UAI que se encuentra reunido en Oslo ha propuesto que la palabra sea también usada para nombrar a los pequeños cuerpos con forma de esfera que orbiten más allá de Neptuno. El nuevo término, no obstante, deberá ser aprobado por la unión, que se encarga de todos los nombres y clasificaciones del sistema solar.

La degradación de Plutón era necesaria porque los telescopios han ido descubriendo cuerpos con más masa. Uno de ellos es Eris, que también ha sido nombrado un planeta enano. Ambos cuerpos podrían quedar englobados bajo el término plutoide, si la UAI aprueba la palabra. Los científicos reunidos en Noruega han señalado que a falta de nuevas clasificaciones y sub categorías, los libros de texto del futuro puedan hablar de cerca de 50 "planetas" en el sistema solar.

Los cuerpos plutoides

En un comunicado de este martes, la UAI define a los plutoides como aquellos cuerpos celestes que "tienen suficiente masa para gravitar por ellos mismos y lograr un cuerpo rígido hasta asumir un equilibrio hidrostático", que se traduce en una forma casi esférica. También se indica que estos cuerpos no cuentan con órbitas libres de escombros.

El texto indica que los dos plutoides conocidos son Plutón y Eris, y que esperan a que se sumen cuerpos a esta sub categoría cuando los descubrimientos científicos lo permitan.



Ser o no ser un planeta

Los astrónomos disconformes con la expulsión de Plutón mantienen el debate

MÓNICA SALOMONE - Madrid - 02/04/2008

¿Puede un debate terminológico levantar pasiones tanto entre el público en general como en la comunidad científica? Se diría que sí, visto el revuelo creado en torno al concepto de planeta, aunque muchos astrónomos digan -después de dar su opinión, eso sí-, que la cuestión no es en realidad tan importante. En 2006 la Unión Astronómica Internacional (UAI) votó a favor de una definición que dejaba fuera a Plutón. ¿Ha apaciguado el tiempo las reacciones que siguieron a esa decisión? Nada de eso: los disconformes siguen sin darse por vencidos y la cuestión podría volver a abrirse.

La presidenta de la UAI reconoce que se puede revisar la definición

Parece haber un protoplaneta en el disco de la estrella AB Aurigae

El debate existe porque la naturaleza se vuelve más difícil de encasillar a medida que se conoce mejor. En los últimos años el zoo cósmico de objetos que podrían ser o no planetas, según se definiera el término, ha ganado en variedad. Por ejemplo ahora se sabe que más allá de Plutón está Eris, de mayor tamaño. Si Plutón es un planeta debía serlo Eris... y a la inversa. Pero al mismo tiempo Plutón es "muy diferente de los ocho planetas clásicos del Sistema Solar, y se asemeja mucho más a la familia de asteroides descubiertos más allá de la órbita de Neptuno", explica por correo electrónico Catherine Cesarsky, presidenta de la UAI. La UAI zanjó la discusión diciendo que un planeta debe de tener masa suficiente para que su autogravedad le haga ser redondeado, lo que excluye a los asteroides. Además un planeta, por su atracción gravitatoria, debe dejar su órbita limpia de otros objetos. Y esta condición no la cumplen ni Plutón ni Eris. Por eso la UAI creó para ellos un nuevo cajón: planetas enanos.

Es este segundo punto el que "sigue siendo discutido por algunos grupos de astrónomos", explica Cesarsky. Efectivamente, Mark V. Sykes, del Instituto de Ciencias Planetarias (Tucson, EE UU), recuerda en un artículo en Science que tampoco Júpiter ha barrido a los miles de asteroides con que comparte órbita. Él propone: "Un planeta es un objeto redondo (...) que orbita en torno a una estrella". Plutón sí encaja aquí. Y también otros cuerpos. Ése es justo uno de los problemas que ve Agustín Sánchez Lavega, de la Universidad del País Vasco: podría acabar habiendo tantos planetas, pero tan distintos entre sí, que el término se desvirtuaría.

Pero además están los planetas en torno a estrellas distintas del Sol. La UAI los dejó fuera de su definición, y no por dudar de que sean planetas sino por falta de datos. Aún "estamos muy lejos" de poder hacer las observaciones que permitirían acotar la masa o la forma de estos planetas, dice Cesarsky. Sin embargo también fuera del Sistema Solar se vislumbra ya un problema. Rafael Rebolo, en el Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC) ha encontrado objetos tan pequeños como planetas pero que no orbitan estrella alguna. ¿Qué son?

Una opción es preguntarse cómo se han formado. Se cree que los planetas se forman con gas y polvo que sobran de la formación de una estrella, material que queda en un disco en torno al astro. Una reciente observación de astrónomos estadounidenses de un objeto en aparente formación en el disco de la estrella AB Aurigae respalda esta idea. ¿Se formaron así también los planetas solitarios? Aún no se sabe. Así que Rebolo aboga por basar sólo en la masa la definición universal de planeta: lo sería si tuviera menos de unas 12 o 13 veces la masa de Júpiter (porque con más masa comienzan ya las reacciones termonucleares estelares) y más de entre un 1% y un 5% de la masa de la Tierra. En su opinión, "la cuestión de cómo definimos un planeta está todavía abierta y es controvertida". Cesarsky admite que "en una unión democrática como es la UAI cualquier resolución puede ser revisada, y la de los planetas no es una excepción".

Sin embargo, hay dos cosas claras: que no se discute la ciencia, sino las palabras y que el desacuerdo científico en temas de vanguardia es normal.