"Quiero hablar de un viaje que he estado haciendo, un viaje más allá de todas las fronteras conocidas..." James Cowan: "El sueño del cartógrafo", Península, 1997.

jueves, 30 de abril de 2009

Los vecinos de La Gloria culpabilizan a la multinacional norteamericana Smithfields por los resíduos cárnicos de sus granjas


Misterio del virus y los mataderos

| Un niño de cuatro años, de La Gloria, que enfermó a primeros de abril | El foco de la gripe podría estar cerca de los excrementos de unas granjas


ANDY ROBINSON | LA VANGUARDIA El Paso. Enviado especial | 29/04/2009 |

El misterio sobre los orígenes del brote de gripe porcina, que amenaza con convertirse en una pandemia mortal a escala mundial, empieza a centrarse en las aguas fétidas de las ocho plantas cárnicas de Granjas Carrol, la filial de la multinacional estadounidense Smithfields en el estado de Veracruz. Según reconoció ayer el Gobierno mexicano, Edgar Hernández, de cuatro años, residente de La Gloria, un pueblo a ocho kilómetros del complejo de mataderos de la multinacional estadounidense que enfermó a primeros de abril es el primer caso conocido del nuevo virus de la gripe porcina - en realidad, un híbrido de virus procedente de cerdos, aves y seres humanos. Hernández estuvo afectado solo levemente por la nueva gripe mortal y ya se ha recuperado plenamente. El Gobierno había negado hasta el lunes pasado que la gripe de Hernández fuese gripe porcina es insistió en que el primer caso conocido de la nueva gripe era el de una mujer que murió en el estado sureño de Oaxaca el pasado 13 de abril. El ministro de Sanidad mexicano, José Córdova, restó importancia al caso ya que es el único ejemplo del nuevo virus encontrado en pruebas de 30 residentes del pueblo, todos con enfermedades respiratorias, que, según Córdova, sufrían una gripe normal. Por el contrario, no hay indicios de animales con el virus de gripe porcina en México.

Sin embargo, se empieza a mirar con lupa las denuncias de los 3.000 habitantes del humilde pueblo de Las Gloria, y otros en el entorno de los malolientes mataderos de la filial de Smithfields, rodeados de vastas lagunas de excrementos de un millón de cerdos. Los residentes de la zona hace más de dos meses que denuncian la propagación de enfermedades respiratorias como neumonía y bronquitis, con fiebre, tos y mucosidad, todos muy parecidos a los síntomas de la gripe porcina según informaba ya a primeros de abril, la respetada empresa estadounidense de seguimiento y alerta sobre epidemias Veratect. Según los residentes de esta zona de Veracruz, en el sudeste de México, tres niños de menos de tres años murieron por este brote de enfermedades. Los residentes atribuyen las enfermedades a la contaminación de agua y aire provocada por las acumulaciones de excrementos de las mataderos de cerdos y lo achacan a una insuficiente depuración. Según residentes del pueblo entrevistados por la prensa mexicana, hace meses que los vecinos viven inmersos en nubes de moscas. Cuando se empezó a informar en la televisión la semana pasada sobre el brote de gripe porcina, "nos dijimos: ¡si eso es lo que hemos tenido nosotros, son los mismos síntomas!" , dijo José Luis Martínez, residente de La Gloria en declaraciones a la agencia AP. Tampoco esta claro que sea científicamente posible que exista una relación directa entre esta clase de contaminación directa y la aparición de un nuevo virus.

Si se descubriese que existe un vínculo entre la nueva gripe y Smithfields, cuyas megaplantas de carne en el interior de EE. UU. y en México ha sido criticados por sindicatos y por defensores del medio ambiente. este hecho tendría unas repercusiones explosivas. En realidad es enormemente difícil identificar la raíz de esta posible pandemia, Una portavoz de Smithfields desmintió la posibilidad de que la gripe se originase en las plantas de Granjas Carroll ya que "no existen síntomas ni señales clínicas" ni en el ganado ni en los trabajadores de los mataderos. "Desmentimos por completo que el virus detectado en México se originase en cerdos, porque ha sido demostrado científicamente que no es posible". Smithfield Foods - con sede en Virginia-es el primer accionista de la española Campofrío y lleva a cambio una expansión global. Un director de Granjas Carroll en declaraciones a la agencia AP dijo: "Todos nuestros cerdos están vacunados; esta es una coincidencia desafortunada con un problema grande y serio con el nuevo virus de gripe".

Veratect - con centros de operación en Washington DC y Seattle-detectó desde finales de marzo una serie de incidencias extrañas en la zona de los mataderos de Veracruz. Ya a primeros de de abril informó de un aumento del 15% de enfermedades en la zona de La Gloria, principalmente respiratorias y gastroenteritis. Según Veratect, un funcionario de sanidad del municipio de La Gloria había atribuido las enfermedades que afectaban al 30% de la población de la Gloria a una mosca que se reproduce en los excrementos de cerdos pero que no tendría relación con la gripe porcina. El Gobierno mexicano insiste en que es imposible saber aún cuáles son los orígenes de este brote de gripe y - haciéndose eco de los sentimientos de muchos mexicanos que temen ser culpados por gestar un virus devastador-,Córdova ha dicho que podría "originarse en Europa o EE. UU.".

Aunque no sean la raíz de esa gripe porcina, las denuncias a Smithfields y Granjas Carroll, han puesto en el punto de mira el discutible impacto sobre la salud de la industrialización intensiva. En plantas como las de Granjas Carroll matan a un cerdo cada dos o tres segundos - lo que genera un billón en toneladas de residuos tóxicos. Y en el centro y sur de México proliferan mataderos de gran escala que aprovechan bajos costes de mano de obra y reglamentos laxos medioambientales.

Agricultura para ricos


EL PAÍS 29/04/2009


Los ministros de agricultura del G-8, reunidos hace dos semanas en Italia, fueron tajantes: para 2050, cuando el planeta sume 9.000 millones de habitantes, habrá que producir el doble de alimentos que hoy día para que la comida alcance para todos. Pero sin esperar a esa fecha los países que se lo pueden permitir, mayormente petroleros, están, como quien adquiere una segunda residencia para vacaciones, comprando tierra agrícola en el Tercer Mundo profundo para asegurarse el condumio del día de mañana.

Arabia Saudí ha comprado en Indonesia una extensión de 16.000 kilómetros cuadrados -la mitad de Cataluña-; Emiratos Árabes Unidos, 13.000 kilómetros en Sudán, donde las hambrunas no son infrecuentes, y Pakistán, país que se dice que quiere poner en almoneda vastas extensiones semidesérticas; Qatar posee también su segunda residencia en Indonesia; Kuwait, siempre sin salir del Golfo, hace lo propio con la empobrecida Myanmar; Libia busca su tierra de promisión en Ucrania; y Corea del Sur prefiere diversificar montando rancherías en Sudán, Mongolia, Indonesia y Argentina.

Si todo ello significa que, con capital y tecnología se va a extender la explotación agrícola a zonas poco o nada productivas, y que de ello el país anfitrión vaya a derivar una buena tajada, en todos los sentidos de la palabra, bienvenida sea esa deslocalización de la producción alimentaria. Pero si países tan pobres como inescrupulosos venden sus tierras, reduciendo así el acceso propio a esas fuentes de subsistencia, o simplemente como una nueva corrupción de las oligarquías del subdesarrollo, la cosa cambia.

Y ello sin contar con que en un momento de verdadera necesidad, parece difícil creer que los países que se prestan a producir por cuenta ajena contemplarán impasibles cómo los recursos nacionales se exportan para engordar a los señores del petróleo. En todo caso, las crisis del hambre, multiplicadas unas cuantas veces por las que ya devoran a los países menos favorecidos, pueden dar lugar en el futuro a nacionalizaciones de la patata y del tomate tal como hoy se hace con el gas.

jueves, 23 de abril de 2009

Bruselas propone una reforma radical para reducir la flota pesquera comunitaria

La Comisión Europea intenta reaccionar ante el agotamiento de los caladeros


22/04/2009 | LA VANGUARDIA Actualizada a las 17:24h | Economía

Bruselas. (EFECOM).- La Comisión Europea (CE) ha propuesto a los países emprender una reforma radical de la Política Pesquera Comunitaria (PPC) que promueva la reducción de la capacidad de la flota de la UE, ante el agotamiento de los caladeros.

El Ejecutivo comunitario ha presentado el Libro Verde sobre la PPC, un documento que abre oficialmente las discusiones dentro de la UE para modificar esa política y que mañana mismo empezarán a debatir los ministros de Pesca de los 27 en Luxemburgo.

Bruselas considera que nueve de cada diez especies se pescan por encima de los consejos de los científicos y que un 30% "tiene posibilidades inexistentes de recuperación", entre ellas la anchoa del Golfo de Vizcaya, la anguila o el atún rojo, según fuentes comunitarias.

En pesquerías como la de la merluza (la más importante para los españoles), el bacalao o el atún rojo haría falta reducir entre el 35% y el 40% la flota, según fuentes de la CE.

Sin embargo, el comisario europeo de Pesca, Joe Borg, ha explicado, en rueda de prensa, que sería irrelevante dar una cifra sobre el porcentaje de barcos que deben desguazarse para conseguir que el sector pesquero sea viable, porque depende de los tipos de navíos.

Por este motivo, la CE ha iniciado una consulta con los Gobiernos y el sector para conocer cuáles serían las medidas más adecuadas para esa reforma, aunque ha dejado claro que el objetivo es "reducir el exceso de capacidad" de la flota.

El comisario europeo de Pesca ha insistido en que en muchos caladeros se pesca "el doble o el triple" de lo que pueden soportar los recursos.

Entre las sugerencias incluidas en el Libro Verde figuran la posibilidad de suprimir las ayudas pesqueras "permanentes" y de mantener sólo los subsidios para paliar el desguace y el impacto social de la reestructuración de las flotas.

Bruselas insiste en que son insostenibles los apoyos actuales, por lo que deben o bien reducirse o bien ser modificados; otra sugerencia de la CE es un fondo único para el desguace.

Asimismo, el Ejecutivo comunitario se plantea si las primas deben darse por igual a todas las flotas, tanto a las pequeñas o artesanales como a las industriales.

En este punto, Bruselas tiene la idea de poner en marcha sistemas de gestión de la pesca distintos: uno para los navíos pequeños costeros y otro para los grandes.

Sugiere que en el caso de los barcos artesanales se daría prioridad a los "objetivos sociales", mientras que un régimen de gestión para flotas de gran escala se centraría en ajustes de su capacidad y de su eficiencia económica.

Bruselas ha mencionado también la posibilidad de profundizar en la transferencia de cuotas, una opción que ya existe.

En este sentido, según fuentes comunitarias, se podría estudiar medidas de "protección" para las flotas artesanales, con el fin de evitar el perjuicio a los barcos de bajura debido a la adquisición de los cupos de pesca de una zona por parte de grandes empresas.

La CE insiste en que con la reforma aprobada en 2002 no se ha conseguido que los barcos se reestructuren lo suficiente (solamente han disminuido un dos por ciento anual) e incluso han crecido algunas flotas

Borg ha manifestado que con los recortes que quiere propiciar, pretende que el sector en el futuro sea viable y dependa menos de las importaciones.

Por otra parte, la CE cuestiona si los productos pesqueros deben seguir disfrutando del nivel "relativamente alto" de protección arancelaria que hay actualmente.

Las organizaciones ecologistas -Greenpeace, WWF, PEW y Oceana- han señalado que el Libro Verde es una oportunidad para propiciar una reducción necesaria de la flota europea, porque los caladeros están al límite.

En Estrasburgo (Francia), el Parlamento Europeo llamó hoy a reforzar el control en la aplicación de las normas comunitarias de pesca, pero se opuso a solicitar una reducción de la capacidad de la flota de la UE, tal y como pedían Los Verdes.

El hambre y las nuevas tecnologías en agricultura

PERE PUIGDOMÈNECH EL PAÍS 23/04/2009

La actividad agrícola debe realizarse de forma sostenible desde el punto de vista social y ecológico

Puede que existan ya más obesos que personas que sufren hambre

Pocos se acuerdan de que en 2007 tuvimos una crisis mundial de producción de alimentos. En 2008 esa crisis no se reprodujo y la recesión económica que ahora está en marcha parece eclipsar todas las demás preocupaciones. Sin embargo, una reunión de alto nivel en Madrid hace algunas semanas nos recordaba que ambas crisis están dejando como secuela un aumento de la población con hambre o mal nutrida en el mundo. Y en Europa nos seguimos preguntando qué hacemos con nuestra política agraria común y qué tipo de agricultura queremos.

En el actual contexto de reorganización económica parece que la agricultura tiene una presencia marginal. La producción agrícola puede representar menos del 5% del PIB y de la población empleada en los principales países europeos. Sin embargo, la agricultura es una actividad esencial por razones distintas de su valor económico, aunque sea la base de la industria alimentaria, la mayor industria europea en términos económicos y de empleo. Lo es porque nuestra vida depende de ella. Aunque a algunos les pueda sorprender, hemos vivido durante siglos sin automóviles, sin electricidad, sin teléfonos ni televisión, pero nunca hemos vivido sin alimentos ni, desde que existe la sociedad organizada, sin agricultura. Ni, es la pura obviedad, lo podremos hacer en el futuro.

Hasta ahora no lo hemos hecho mal. Las predicciones maltusianas que se han hecho en diferentes momentos no se han cumplido, y la producción de alimentos ha ido aumentando más que la población, de forma que en términos globales la actual producción de alimentos podría en teoría ser suficiente para alimentar a toda la humanidad. Ello se ha conseguido de dos formas simultáneas, aumentando la superficie cultivada y haciendo que la agricultura sea cada vez más eficiente. Ya desde el inicio mismo de la agricultura hemos utilizado cualquier tecnología que estuviera a nuestro alcance para producir alimentos: mejores semillas, aperos de labranza, sistemas de cultivo y de riego, abonos y fitosanitarios.

Pero en este momento tenemos delante de nosotros una situación compleja. La demanda de alimentos se incrementa a la vez por el aumento de población y por una población más exigente. Pero no queremos recurrir a aumentar el terreno cultivado a partir de terrenos salvajes.

La deforestación nos preocupa por los efectos que tiene en el cambio climático y por la pérdida de diversidad biológica que representa. Sabemos además que algunas de nuestras prácticas agrícolas son muy agresivas para el medio ambiente. En nuestro país, el regadío consume más del 70% del agua superficial, y el uso excesivo de abonos y pesticidas es una importante causa de contaminación. Nos preguntamos, por tanto,si estamos consumiendo recursos irrecuperables en el futuro. Y sobre todo, tal como nos ha recordado la última reunión de Naciones Unidas en Madrid, no estamos cumpliendo el objetivo de reducir a la mitad el número de personas hambrientas en el mundo en el horizonte de 2015. Nos encontramos en un mundo en el que se produce la terrible paradoja de que el número de individuos con un problema de obesidad puede haber superado al de personas con hambre.

Es en este entorno en el que el presidente de la Comisión Europea solicitó al Grupo Europeo de Ética de las Ciencias y las Nuevas Tecnologías una opinión sobre cuál es el marco en el que puede plantearse el uso de nuevas tecnologías en la agricultura. Porque aunque sepamos que la agricultura ha sido siempre una actividad dependiente de las tecnologías disponibles, algunas de ellas han planteado conflictos importantes. Por citar dos ejemplos recientes, las plantas modificadas genéticamente o los biocombustibles son objeto de discusiones intensas en Europa, en las que diferentes países miembros y diferentes colectivos sociales presentan actitudes muy contrastadas. Pero además nos encontramos en Europa en un entorno de reforma de la Política Agraria Común y con las negociaciones para la liberalización del comercio internacional encalladas por el tema de los precios agrícolas y las subvenciones a la agricultura.

En la opinión se trata de identificar los criterios básicos que sirvan a la hora de tomar decisiones y que se resumen en que las nuevas tecnologías deberían aplicarse en agricultura si contribuyen a asegurar una alimentación suficiente y segura para los humanos y si contribuyen a que esta producción pueda mantenerse a largo plazo.

Como ejemplo, desde esta perspectiva se puede tratar de enfocar dos de las cuestiones polémicas en Europa. Se puede reconocer que debe evitarse el cultivo de biocombustibles cuyo uso compita con la producción de alimentos, pero aceptar al mismo tiempo que pueden ser una alternativa a la dependencia del petróleo y ser un cultivo interesante para algunos agricultores. Por tanto, puede recomendarse que se cultiven en terrenos en barbecho y que se acelere la investigación para tratar de que el combustible se produzca a partir de lignocelulosa y no de almidón.

Igualmente puede reconocerse que las plantas transgénicas pueden dar lugar a cultivos más productivos, pero su uso debe hacerse en condiciones de un análisis detallado del impacto en relación con los posibles riesgos y beneficios que aporten.

Pero en Europa la agricultura es un tema muy político. Lo es en tanto que la Política Agraria Común sigue representando la mayor aportación del presupuesto comunitario y de ella depende la actividad de muchas zonas rurales y en tanto que esta misma política está en el centro de las discusiones internacionales sobre comercio. Por tanto, si se sigue la recomendación de introducir criterios éticos en la agricultura habrá que reconocer que el acceso a los alimentos es un derecho para todos los individuos del planeta y que la actividad agrícola en todas sus formas debe realizarse de forma sostenible desde el punto de vista social y ecológico. Y debería ser necesario que este tipo de criterios esté presente en las negociaciones internacionales.

En este entorno se propone que Europa tome sus responsabilidades como primer actor mundial en el comercio de alimentos y como defensora de valores que se proclaman desde la Unión Europea. Por ello Europa debería mantener el nivel que ha tenido siempre en el desarrollo de tecnologías que promuevan al mismo tiempo la producción agrícola y respeten el medio ambiente y la diversidad biológica. Europa podría ser determinante en la forma como se introducen estas tecnologías permitiendo que tengan acceso a ellas quienes más los necesitan y que se haga con respeto a las estructuras sociales y al conocimiento local europeo y en el contexto global. Por ejemplo, la introducción de ciertos criterios de propiedad intelectual en la producción de alimentos o la gran concentración en pocas manos de algunas de las etapas de su producción y distribución pueden acabar siendo una barrera para el acceso de quienes las necesitan a las nuevas tecnologías y sus productos. En las actuales discusiones internacionales, Europa puede ser decisiva para que se introduzcan en temas relativos a la agricultura y la alimentación criterios que respeten aquellos valores que decimos defender.

Pere Puigdomènech es miembro del Grupo Europeo de Ética de las Ciencias y las Nuevas Tecnologías.