"Quiero hablar de un viaje que he estado haciendo, un viaje más allá de todas las fronteras conocidas..." James Cowan: "El sueño del cartógrafo", Península, 1997.

miércoles, 11 de marzo de 2009

El ’sudoku’ atómico.La crisis energética obliga a mantenerla capacidad nuclear del país



EXTRA EL PAÍS 22/02/2009

MIGUEL ÁNGEL GARC[A VEGA

¿Nuclear sí o no? La respuesta a esta pregunta se halla imbricada
en el interior de cada persona al igual que lo están las creencias
religiosas. Y, como en éstas, es dificil encontrar conversos que hagan
el camino de ida o de vuelta.

Pero, por primera vez, la contestación a este interrogante tal vez
esté en un adverbio: quizá.

Es verdad que cada cierto tiempo se reabre el debate nuclear.
Los argumentos para hacerlo son viejos conocidos: de un lado,
la volatilidad del precio del petróleo; la debilidad energética europea
como ha evidenciado la reciente guerra del gas entre Rusia
y Ucrania; el, hasta ahora, imparable crecimiento del consumo;
la necesidad de cumplir con el Protocolo de Kioto... Esto en el
haber, en lado del debe estaría la contaminación que generan durante
miles de años los residuos; la falta de una solución definitiva
al problema del almacenamiento -Industria debe encontrar dónde
ubicar el almacén (ATC) que gestionará los residuos de alta
actividad asi como la incapacidad tecnológica, que no termina
de dar respuesta a su mejor alternativa: la fusión termonuclear.

Frente a estas dos posturas, en España estamos en una tercera
vía, más por dejación que por acción. En nuestro país hay ocho
reactores nucleares en activo, de los que tres de ellos --Ascó I y II y
Vandellós II-- están situados en Tarragona. En total, un 18,3% de
la energía que consumimos procede del átomo.
El ’lobby’ nuclear pretende que esta energía alcance el
30% del total en 2030 El Gobierno debe decidir antes de
julio el futuro de Santa M. de Garoña.

El Gobierno encara este sudoku energético consciente
de que dentro del propio partido "hay diferentes sensibilidades",
como ha reconocido Hugo Morán, secretario de Medio
Ambiente del PSOE. Además, hay que decidir antes de julio--su permiso
se acaba el día 5-- si prorroga la vida de Santa María de Garoña
(Burgos); la más antigua de las centrales españolas, ya que en
2011 cumple 40 años.

La planta viene muy tocada en su imagen pública tras detectarse
corrosión en la vasija del reactor. "¡Hay que cerrarla ya!", exclama
Joseba Agirretxea, diputado y portavoz en temas medioambientales
del PNV. Y avanza: "No es una cuestión de nuclear sí o no, sino
que, por longevidad, y por los múltiples problemas que ha tenido,
con paradas no autorizadas incluidas este verano, no debe seguir
en activo". Los dueños, Nuclenor (o sea, Endesa e Iberdrola),
no entienden esta beligerancia y aseguran que no es una opinión
ganeralizada en el partido vasco. "Hemos invertido en los últimos
diez años en seguridad más de 150 millones e implantado
2.500 modificaciones de diseño para que el reactor est~ en las mejores
condiciones", dice el portavoz de Garoña, Antonio Conrado.

Esta reflexión, a favor de la planta, también es la de María Teresa
Dominguez, presidenta del Foro Nuclear, lobby que agrupa
los intereses de la industria: "Seña un atropello que el Gobierno
cerrara Garoña, más aún si se contara con un dictamen positivo
del Consejo de Seguridad Nacional [CSN]. Además, no se tiene en
cuenta que sólo reemplazar la energía que genera costaría
26.000 millones", advierte. "Hay que hacer una politica energética
con vistas al largo plazo y que se aparte de los vaivenes políticos".
Este lobby ha hecho sus cuentas.

El objetivo sería que la energía nuclear pasara de representar
el 18,3% actual al 30% en 2030. Esto supone construir entre siete
y diez nuevas centrales, lo que costaría unos 50.000 millones.
En esta enrevesada partida, el Gobierno tiene, como hemos visto,
que decidir si prorroga la vida de Garoña, pero, también, el año
próximo tendrá que hacer 10 propio con Almaraz I, Almaraz II y
Vandellós II. Frente a esta encrucijada, la apuesta de la Administración
se vuelve nítida a medida que pasa el tiempo: todo parece
indicar que utilizará al máximo la capacidad que hay actualmente
instalada. Y esta estrategia incluye a la central burgalesa (que
1% de la energía total consumida).

"Nos tememos que el Gobierno prolongará su vida, al menos,
durante un par de años. Más tiempo sería una temeridad", vaticina
Francisco Castejón, de Ecologistas en Acción.

La idea es dejar la puerta abierta al átomo, en previsión de
que la crisis energética arrecie, pues España importa el 85% de la
energia que consume. La situación es tan compleja que voces
antaño cñticas con lo nuclear como José Maña Fidalgo, ex secretario
general de CCOO, o incluso Felipe González --quien en 1984
promulgó la moratoria-- abogan por reconsiderar esta energía.
Mientras, en el Ministerio de Industria remiten al programa del
PSOE, que habla del cierre de todas las plantas, y, respecto a Garoña,
a la decisión que adopte el CSN. Aunque la aprobación final
corresponde a Industria.

Con este ruido de fondo "resulta menos controvertido socialmente
dar aire a las plantas existentes, frente a la opción de cerrarlas
o construir otras nuevas", prevé David Bach, profesor de Dirección
Estratégica del Instituto de Empresa. De hecho, ya se han
visto algunos guiños de la Administración que respaldan este argumento.

El Consejo de Ministros aprobó una contribución española
al Organismo Internacional de la Energia Atómica y bajó
un 0,3% la cuota que deben aportar las centrales nucleares para
financiar la gestión de los residuos radiactivos. Ahora bien,
mientras todo esto sucede, no se responde una pregunta clave:
"¿Cuál será el mix de energía para España a medio y largo plazo?",
se pregunta David Bach.

José Manuel Casteleiro, profesor del ESIC, cree que una buena
opción podña ser que la energía del átomo oscilara entre el 30 y el
40% de la cesta energética, un porcentaje en el que coincide con el
Foro Nuclear. Evidentemente, los grupos ecologistas abogan por
que no se utilice en ningún porcentaje y, el PP, a través del dipu-
Francia, Suecia y el Reino Unido se han lanzado a abrir
nuevas plantas.

En el mundo hay 44 reactores en construcción y otros
200 en proyecto tado por Segovia, Javier Gómez
Darmendrail, plantea "un consenso entre lo dos grandes partidos
políticos y la supresión de la moratoria".

Y precisa: "No es que seamos pronucleares, pero pensamos
que en el actual m/x la energía nuclear es indispensable".
Esta vuelta a la reflexión nuclear ha calado. En todo el mundo
hay 44 reactores en construcción mientras que unos 200 ya
están planificados, de los que 26 corresponden a EEUU. En el Europa,
Francia acaba de permitir la construcción de un nuevo EPR
(European Pressurized Reactor), que se sumará al que está en construcción,
y a los 59 que tiene producen el 77% de la energía. Suecia
ha confirmado la construcción de nuevas centrales y el Reino Unido
Ya dio luz verde en enero del pasado año a la construcción de
más reactores. Italia y Polonia, que no tienen ninguna central, se
están replanteando esta estrategia.

Y China cuenta con 11 proyectos en marcha. Esta es la visión global, que evidencia
ese retorno lento, pero sostenido, al átomo. Sin embargo, las
dudas proceden de Finlandia. En la isla de Olkiluoto se está construyendo
el único reactor de tercera generación (OL3) que está
en marcha en Europa. El coste previsto es de unos 3.000 millones.
Pero la empresa ya reconoce que los números no se cumplirán.
"El precio final se irá a los 5.500 millones, la generación de
residuos será superior a la prevista y, encima, más radiotóxicos",
uente: CSN . EL PAÍS dicen los ecologistas.