"Quiero hablar de un viaje que he estado haciendo, un viaje más allá de todas las fronteras conocidas..." James Cowan: "El sueño del cartógrafo", Península, 1997.

domingo, 11 de noviembre de 2007

Euskadi necesita 7.000 inmigrantes más al año para cubrir la ola de jubilaciones

FUENTE: El Correo Digital, 11 noviembre 2007

Las pensiones han crecido a un ritmo tres veces superior al de la población activa en las dos últimas décadas

J. L. GALENDE


El mercado laboral del País Vasco necesitará incorporar al menos a 200.000 inmigrantes más en las próximas tres décadas, a una media de unos 7.000 por año, para cubrir la oleada de jubilaciones que se avecina a medio plazo si quiere mantener los actuales niveles de ocupación, que se acercan al millón de personas.

Ésas son las cifras que maneja indirectamente el Gobierno autónomo, que estima que en 2040 sólo habrá 765.000 personas con capacidad de trabajar en la comunidad autónoma, si continúan los parámetros actuales, como consecuencia del envejecimiento demográfico y de la retirada de la generación del 'baby boom'.Aunque se expriman todos los recursos demográficos disponibles, coinciden los expertos consultados, el incremento de la inmigración -cerca de 50.000 extranjeros cotizan a la Seguridad Social en Euskadi en la actualidad- será un recurso indispensable para mantener la actividad, y mucho más si se quiere elevarla.

Sólo en los próximos 18 años, unos 350.000 empleados vascos que ahora tienen más de 45 años se habrán jubilado, partiendo de la premisa de que abandonen sus puestos a una edad media de 63 años. Ahora es de 61,5. La población actual no está en condiciones de llenar ese hueco. De forma paralela, el número de pensionistas crecerá de manera sostenida, a un ritmo preocupante para la viabilidad del sistema público, al menos en lo que a Euskadi se refiere, tanto por la retirada de asalariados como por el aumento de la esperanza de vida.

Baja natalidad

El envejecimiento de la población es especialmente pronunciado en la Comunidad Autónoma Vasca, que tiene una de las tasas natalidad más bajas de España y del mundo: 9,4 nacimientos por 1.000 habitantes en 2005. Con una población activa estancada desde hace años que ronda el millón de personas y más de 464.000 pensionistas -sin contar las denominadas clases pasivas-, la sostenibilidad del sistema está al límite y no resistirá la arremetida que supondrá la jubilación masiva de las cohortes nacidas en los años 50 y 60 sin algún tipo de 'revolución'.

Las cifras de los diferentes registros estadísticos no dejan lugar a dudas sobre el problema que se avecina y que se arrastra desde hace dos décadas. Así, en el País Vasco la población activa ha crecido un 20,3% entre 1985 y el pasado ejercicio -es decir; 168.100 personas, al pasar de 826.600 a 994.700-, mientras que la cifra de pensiones contributivas de la Seguridad Social lo ha hecho el 60,8%: 175.600 beneficiarios más, desde 288.800 a 464.400.

Los expertos señalan que, para mantener el sistema, son necesarios dos afiliados por cada nuevo pensionista. Hasta ahora, las filas del colectivo de cotizantes -ocupados- se han nutrido del colchón que ha supuesto el elevado paro, pero con tasas de desempleo por debajo del 4% éste es un filón agotado y de cara al futuro será necesario encontrar algún 'yacimiento' de mano de obra.

Más equilibrio en España

El deterioro de la situación contrasta con la evolución más equilibrada que se ha producido en el conjunto de España, donde merced a la llegada masiva de inmigrantes en la última década y a unas tasas de natalidad ligeramente superiores a las vascas la población activa ha crecido un 54,07% en el mismo periodo: desde 14,009 millones a 21,584. La cifra de pensiones ha aumentado un 53,71% -de 5,311 millones a 8,165-, lo que presenta unas mejores perspectivas de sostenibilidad a medio plazo. Algo que no puede asegurarse en el caso de Euskadi, tal como están hoy las cosas, si tuviera su propio sistema de pensiones al margen del nacional.

Las proyecciones de población que realiza el Instituto Vasco de Estadística (Eustat) a corto y medio plazo -las más fiables, ya que a largo presentan muchas incertidumbres- apuntan un claro empeoramiento del problema de la población en Euskadi. Así, en su último anuario estadístico apunta para 2008 la existencia de una población total de entre 45 y 64 años de 585.900 personas.

Sin embargo, la población entre cero y 19 años, llamada a ocupar el hueco laboral que deje el grupo anterior, será entonces de 365.200 personas. Por otro lado, aunque este colectivo se incorporara íntegramente al mercado laboral en los próximos 20 años -algo impensable-, apenas llegaría para cubrir los puestos de los 350.000 ocupados que aproximadamente tienen en la actualidad más de 45 años.

Otras cifras abundan en las escasas perspectivas de una fácil resolución del problema. Por ejemplo, los mayores de 25 años representaban el 80,02% del total de los activos en 1985 -los datos más antiguos que ofrece el Eustat- frente al 93,36% que suponían el año pasado. Más aún, hace 22 años los mayores de 45 años representaban el 28,98% de la población activa y en 2006 eran ya el 35,22%.

bjetivo, la inmigración

Un mercado laboral floreciente y tasas de paro como las actuales deberían ser 'ganchos' suficientes para atraer de forma masiva a los inmigrantes que la economía vasca necesitará y permitir un reequilibrio entre población activa, la ocupada y el número de pensionistas. De hecho, algo de esto ya se está produciendo: Euskadi supera en los últimos meses la media nacional de crecimiento de trabajadores extranjeros.

El desajuste del mercado laboral es la causa del abultado déficit que tiene el sistema de pensiones en la comunidad autónoma -diferencia entre las recaudaciones por las cuotas que se pagan a la Seguridad Social y el gasto en pensiones y bajas por enfermedad y maternidad-. Los 'números rojos' se elevaron a 463 millones de euros el pasado ejercicio, un 49% más que los de 2005.Crear empleo para resolver el problema ya no basta. Es necesaria gente para ocuparlo.

La patronal Confebask ya viene alertando desde hace años de la falta de mano de obra en algunos sectores.Y lo que es ya inevitable es el envejecimiento de la población laboral, cuyas consecuencias finales son una incógnita por el efecto que tendrán en la productividad -en los últimos años el rejuvenecimiento de plantillas ha sido considerado un elemento de primer orden en su mejora-, el absentismo laboral -que tiende a aumentar a medida que sube la edad de los trabajadores- y en la propia creatividad, dinamismo y pujanza de la economía.