"Quiero hablar de un viaje que he estado haciendo, un viaje más allá de todas las fronteras conocidas..." James Cowan: "El sueño del cartógrafo", Península, 1997.

martes, 18 de septiembre de 2007

Viajar a las estrellas

Interesante entrevista de Eduard Punset a Neil DeGrasse Tyson, director del Hayden Planetarium, que ha colaborado con la NASA y que escribe frecuentemente para el gran público y aparece en series de televisión.


Eduard Punset:
Enfrentarse a los números astronómicos no es una tarea fácil, estamos hablando de millones de millones…

Neil DeGrasse Tyson:
¡Miles de millones!

Eduard Punset:
Miles de millones de años luz, incluso. Pero una vez te oí contarle a alguien cómo lo hacéis, o cómo lo hacías en tu caso. ¿Por qué no les recuerdas a los telespectadores esta historia?

Neil DeGrasse Tyson:
Los astrónomos estamos acostumbrados a tratar con números enormes continuamente…

Eduard Punset:
Exacto.

Neil DeGrasse Tyson:
…números que pueden parecer incomprensibles para la mayoría del público, pero que no lo son en absoluto. Lo único que hay que hacer es compararlos con algo que hayamos oído o conozcamos. Por ejemplo, si nos preguntamos cuántas estrellas hay en la galaxia…

Eduard Punset:
Mil millones…

Neil DeGrasse Tyson:
En la Vía Láctea, la galaxia en la que vivimos… no, no son mil millones, sino más. Mil veces… no, cien veces más. Hay alrededor de cien mil millones de estrellas en la Vía Láctea. La mayor parte de la gente no tiene experiencia con este número. Sin embargo… ¡MacDonald’s sí! Si miramos sus ventas de hamburguesas, han vendido aproximadamente cien mil millones de hamburguesas. Quizá te preguntes: ¿y eso cuántas hamburguesas son? Pues bien, si las pusieras una al lado de la otra, en fila, para ver hasta dónde llegaban, podrías empezar en cualquier parte del mundo e ir, por ejemplo, hacia el este. Imagina que las colocaras en fila en el suelo, ¡podrías dar la vuelta a la Tierra 50 veces!

Neil DeGrasse Tyson:
Y todavía te sobrarían hamburguesas. Y dirías: «vale, ya me he cansado de dar vueltas a la Tierra, voy a hacer una pila con las que sobran». Pues podrías apilar ese excedente en una pila que sería suficientemente alta como para ir a la luna y volver.

Eduard Punset:
Con hamburguesas…

Neil DeGrasse Tyson:
Con cien mil millones de hamburguesas.

Eduard Punset:
¡Dios mío!

Neil DeGrasse Tyson:
Otra manera de medir cuán grande es un número es pensar en el hombre más rico de la Tierra, la persona más rica de la historia, ¿de acuerdo? Bill Gates.

Eduard Punset:
Sí.

Neil DeGrasse Tyson:
Bill Gates. ¿A cuánto asciende su fortuna hoy en día? Quizá cincuenta mil millones… por ahí anda la cosa. ¿Quién lo cuenta? El caso es que podemos preguntarnos, ¿y cuánto dinero son 50.000 millones de dólares? Pues bien, una vez hice un experimento, un experimento mental. Me dije: «trabajo como director del Planetario Hayden aquí en Nueva York, y me pagan por ello. También tengo una casa de propiedad». ¿Vale? Hay que tener en cuenta ambos factores combinados. Y luego me pregunté: «¿cuál es la cantidad, el umbral a partir del cual, si veo una moneda en la calle, quizá tenga demasiada prisa como para agacharme y recogerla?» ¿Un centavo de dólar? No, si veo un centavo se lo dejaré a otra persona. ¿Cinco centavos? Tal vez si estoy esperando el autobús y no tengo nada mejor que hacer, me agache y recoja los cinco centavos, pero normalmente no lo haré. ¿Diez centavos? La misma diferencia.

Eduard Punset:
10 centavos…

Neil DeGrasse Tyson:
10 centavos, sí, sería lo mismo. ¿Pero qué pasa con una moneda de 25 centavos? La recogeré, ¡en cualquier circunstancia! Pongamos que estoy corriendo por la calle y la veo, pues me pararé y la recogeré. Las monedas de 25 centavos van bien para los taxímetros, para las máquinas de la lavandería…

Eduard Punset:
Sí, sí…

Neil DeGrasse Tyson:
Son muy útiles.

Eduard Punset:
¿Y qué pasa con Bill Gates?

Neil DeGrasse Tyson:
¡Exacto! [Risas] Pues bien, me dije que si, teniendo en cuenta mi sueldo y lo que vale mi casa, sigo dándole valor a una moneda de 25 centavos que encuentro por la calle, ¡sería interesante trasladar eso a la escala de Bill Gates! Si yo recojo 25 centavos, pero no 10, ¿qué recogería o no recogería Bill Gates? Y cuando se ponen en proporción estas cifras, ¡resulta que para Bill Gates sería demasiado esfuerzo agacharse a recoger 45.000 dólares! [Risas]

Eduard Punset:
Dios mío…

Neil DeGrasse Tyson:
…aunque estuvieran ahí en la calle… ¡45.000 dólares! Él podría decir: «no, no; tengo prisa, ¡que otra persona recoja ese dinero!» [Risas]. En eso consiste esa cantidad de dinero, así de grande es ese número, y hay que recordar que existen, quizá, cien mil millones de galaxias…

Eduard Punset:
Dios, sí…

Neil DeGrasse Tyson:
Cada una de las cuales tiene cien mil millones de estrellas… vaya, si estudiamos ese número, veremos que se trata de 1000 trillones, un uno seguido de 21 ceros. Ese número es mayor que todos los granos de arena de una playa… en realidad, es mayor que todos los granos de arena de todas las playas del mundo. También es mayor que todos los sonidos y palabras pronunciadas por todos los seres humanos que han vivido en nuestro planeta. Ése es el número de estrellas que tenemos en el universo. Y si cada estrella tiene múltiples planetas, ¡imagina el número de planetas!

Eduard Punset:
Y de satélites…

Neil DeGrasse Tyson:
¡Y de satélites alrededor de los planetas! Sin embargo, todavía hay quien sugiere que todo el universo está aquí solamente para nosotros.

Eduard Punset:
Sí.

Neil DeGrasse Tyson:
Algo no va bien con su ego.

Eduard Punset:
Debe de ser muy difícil para alguien como tú, que tiene una concepción de quiénes somos basada en la modestia, pensar que somos los únicos, que no existe vida de ningún tipo en ningún otro lugar…

Neil DeGrasse Tyson:
Comprendo el impulso de sentir algo así, porque todo el mundo quiere sentirse especial. Todos queremos sentir que somos, en cierto modo, únicos. Pero al mirar al universo… seguir pensando algo así cuando sabes lo ingente que es el universo es de un orgullo desmedido… es insostenible en cualquier tipo de valoración racional de nuestro lugar en el universo. ¡Pero hay más que eso! No se trata solamente de cuántos planetas hay, o creemos que hay (podemos ver las estrellas, pero es más difícil detectar los planetas, aunque nuestro recuento de planetas aumenta, y ya se conocen por lo menos 200, casi 300 planetas fuera del sistema solar… lentamente vamos avanzando en el cómputo a medida que nuestros telescopios y detectores mejoran cada vez más…)
Pero no se trata solamente del tamaño del universo… ¡sino también de la química del universo! Si examinamos el cuerpo humano, aprendimos en las clases de biología que principalmente estamos hechos de agua, ¡y es verdad! La molécula de agua es H2O; todos lo recordamos de la escuela primaria, H2O. 2 hidrógenos, 1 oxígeno. ¿Qué más hay en nuestro cuerpo? Carbono, y nitrógeno. Esos son los 4 ingredientes principales en el cuerpo humano, los 4 ingredientes principales de la vida. ¡Miremos ahora en el universo! ¿Sabes cuál es el principal ingrediente en el universo? ¡El hidrógeno! ¿Sabes qué va luego? El helio… que no es activo químicamente, así que no podríamos utilizarlo aunque estuviera a nuestra disposición. ¿Pero luego qué hay? ¡Oxígeno! ¿Y después? Nitrógeno. La secuencia química concuerda una a una… la de la vida en la Tierra y la de los elementos del universo.
¡De modo que ni siquiera estamos hechos de algo especial!
Algunas personas creen que esto es triste, ¡pero a mí me parece una historia magnífica!

Eduard Punset:
¡Fantástica!

Neil DeGrasse Tyson:
Porque no solamente estamos hechos de los mismos ingredientes… ¡además tenemos el mismo origen! Se trata de elementos que se han forjado en los núcleos de estrellas que han explotado y llegado a la galaxia, y a partir de esos elementos se forman las estrellas, los planetas y la vida.
Así pues, cuando de noche levantes la vista al cielo, no pienses: «vaya, qué pequeñísimos somos, ¡menuda depresión!» Levanta la vista y di: «¡mira qué enormes somos!» Porque estamos conectados, químicamente conectados con el universo. El universo está dentro de nosotros, con la misma magnificencia con la que nosotros estamos en el universo.

Eduard Punset:
Sin embargo, tiendes a pensar… sueles pensar, personalmente, que no hay vida ahí fuera. Es decir, quizá haya dos tipos de…

Neil DeGrasse Tyson:
En realidad, no hay duda de que hay vida ahí afuera. ¡Con casi total certeza! Pero hay que ir con cuidado con la manera de formular la respuesta. Podemos preguntar: ¿hasta qué punto será frecuente la vida inteligente? Si es que nosotros representamos alguna medida de inteligencia… ¿podremos encontrar más vida inteligente….?

Eduard Punset:
Algo, sí.

Neil DeGrasse Tyson:
¿Y será común? Si observamos el registro fósil en la Tierra, la mayor parte de la vida que ha vivido hasta ahora no era lo que llamaríamos inteligente. ¡Simplemente no lo era! ¿Y cómo definimos la inteligencia? Tal vez como la capacidad de componer poesía, de realizar matemáticas abstractas, de…

Eduard Punset:
Símbolos.

Neil DeGrasse Tyson:
¡Yo escogería algo que sepamos con bastante certeza que no hacen los delfines! O que los chimpancés jamás hayan soñado con hacer. Y eso es lo que nos identifica de un modo especial. Nadie más, ninguna otra criatura lo ha hecho, ¡con los millones de especies que han pasado por la Tierra! De modo que si buscamos en millones de planetas, quién dice que la trayectoria de la vida haya ido justamente del modo en el que fue aquí en la Tierra para obtener algo que se parezca a nosotros.

Eduard Punset:
El ADN…

Neil DeGrasse Tyson:
¡El ADN está en toda la vida! No es que la inteligencia requiera ADN… el ADN no confiere automáticamente lo que llamamos inteligencia, pero está presente en toda la vida. Y si encontramos otro planeta con vida, si encontramos otro planeta con los ingredientes adecuados, no dudo de que sea completamente capaz de crear vida. Ahora bien, decir que la trayectoria de la vida conducirá a la inteligencia es sin duda algo más excepcional. Y simplemente estoy utilizando la Tierra como referente, eso es todo. No estoy haciendo ninguna afirmación más profunda que eso.
Tal vez el universo sea suficientemente grande como para que haya varios lugares en los que encontremos inteligencia, pero por cada lugar en el que encontremos inteligencia, habrá sin duda miles, si no millones, de lugares en los que simplemente haya vida: ¡vida bacteriana, u otras formas más simples de vida que son comunes en la Tierra!

Eduard Punset:
Dices (es fantástico), que la gente… bueno, durante mucho tiempo, la gente y los científicos han pensado que éste era un planeta admirable, un buen lugar para vivir, y que por eso la vida pudo prosperar. Vamos, que es un planeta agradable. Pero tú llegas y dices: oíd, ¡pero si esto es la jungla! Es un lugar cruel, violento…

Neil DeGrasse Tyson:
¡Me impresiona que hayas leído todo lo que he escrito, y me alegra responderte! La gente dice: «oooh, la Tierra. La Tierra, tan perfectamente adecuada para nosotros». ¡Pero bueno! Si te dejara desnudo en la mayor parte de lugares de la superficie de la Tierra, ¡morirías muy rápidamente! El Polo Norte, el Polo Sur, los océanos, los lugares con criaturas que pueden comerte, las selvas y bosques, los sitios donde un oso puede atacarte… ¡la mayoría de los lugares de la Tierra son hostiles a la vida humana! ¡Hostiles! ¿Y qué hacemos nosotros? Nos amontonamos en las zonas templadas, como el Mediterráneo, donde la temperatura es mejor, ahí se apilan las personas, y si quieren salir de ahí, entonces se ponen ropa, abrigos… ¡tenemos que aislarnos de las variaciones que suceden aquí en la Tierra! Pero ahí no acaba todo: están los terremotos, y los tornados, y los tifones… y los asteroides que chocan contra la superficie del planeta… ¡parece como si, en realidad, la naturaleza quisiera matarnos! Y nosotros nos protegemos de esos peligros creando hábitats, que nos protegen de nuestra frágil biología.
¡Pero resulta que hay bacterias que toleran perfectamente estas condiciones! Temperaturas elevadas, temperaturas bajísimas, una radiación elevada… ¡hay formas de vida que prosperan bajo la superficie, a las que no les importa un bledo si un asteroide se estrella contra la superficie! En realidad, ¡nosotros los humanos somos una de las formas de vidas más frágiles que jamás ha habido!
¡Eso no quita que siga prefiriendo vivir en la Tierra que en Venus! En Venus la temperatura es de 500 grados centígrados… si dejaras una pizza ahí, ¡se cocinaría en 9 segundos! Simplemente por la presión y temperatura de la atmósfera de Venus. Así que, sin protección, moriríamos más rápido en Venus que aquí en la Tierra. De modo que sigo prefiriendo estar en la Tierra, ¡pero no voy a deshacerme en elogios sobre lo agradable que es!

Eduard Punset:
¿Qué pasaría si me zambullera en un océano de metano, como el que supuestamente hay en Titán, el satélite de Saturno?

Neil DeGrasse Tyson:
¡Ah, sí!

Eduard Punset:
¿Qué queremos decir cuando hablamos de un océano…?

Neil DeGrasse Tyson:
Verás: durante mucho tiempo, en la búsqueda de vida, adoptamos lo que se conoce como el principio de Ricitos de Oro. Si uno quiere buscar vida, la vida requiere agua líquida, eso pensábamos… la vida tal y como la conocemos requiere agua líquida. Así que queremos encontrar un lugar, un planeta, que no esté demasiado cerca del sol (el calor evaporaría el agua) ni demasiado lejos (porque el frío convertiría el agua en hielo). Queremos buscar algo que esté simplemente en su punto, como Ricitos de Oro… en su punto.
Entonces descubrimos que hay lugares que pueden ser adecuados, pero que son satélites alrededor de esta zona, que se han mantenido cálidos por las fuerzas gravitacionales generadas por el propio planeta. Y la luna de Júpiter, Europa, mantiene una temperatura más cálida por la gravedad de Júpiter: está demasiado lejos del sol para que la energía solar lo caliente, de hecho, la superficie está helada, ¡pero en sus profundidades el hielo se ha fundido y hay un océano líquido que se ha mantenido líquido miles de millones de años! Ése sería el próximo lugar en el que a mí me gustaría buscar vida, me gustaría perforar un agujero e ir de pesca bajo el hielo, hacer descender una pequeña cámara, para ver si algún ser nada hacia el objetivo.
Pero luego nos planteamos lo siguiente: ¡quizá estemos siendo demasiado restrictivos! Quizá la vida no requiera agua líquida para transportar los nutrientes de una parte del cuerpo a otra…. ¡Quizá simplemente requiera un líquido! Bueno, si esto es así, entonces podemos ir a Titán, uno de los satélites más grandes del Sistema Solar, un satélite de Saturno… ¡Titán tiene atmósfera! No hay muchos lugares en el Sistema Solar con atmósfera…

Eduard Punset:
No…

Neil DeGrasse Tyson:
¡Y Titán tiene atmósfera! Hace muchísimo frío allí, pero la temperatura y la presión son las adecuadas. El metano es un gas que se utiliza en algunas cocinas de gas. El metano, el propano, etc. se utilizan para eso. Uno de los gases más comunes en las cocinas de gas, especialmente en las ciudades, es el metano, un elemento químico simple que se combina con el oxígeno para crear fuego y calor. El metano es común en el universo… pero en Titán hace tanto frío que el metano gaseoso se ha convertido en agua gracias a la atmósfera, y ha formado ríos, y lagos, y océanos de metano. Sólo hay que ver las fotografías de la superficie… una sonda europea descendió allí desde una nave espacial de la NASA llamada Cassini, que ahora orbita Saturno, y sigue tomando imágenes magníficas. Su sonda, Titán, descendió… perdona, en realidad la sonda se llamaba Huygens, en honor a Christiaan Huygens, un célebre científico holandés que vivió hace 300-400
años. Así que la sonda Huygens descendió y tomó fotografías, y ¡muestran claramente ríos serpenteantes y una línea de costa!

Eduard Punset:
Están fríos, estos ríos…

Neil DeGrasse Tyson:
¡Sí, muy fríos! No son de agua líquida, porque el agua está en realidad sólida y helada, y forma lo que llamaríamos simplemente rocas, rocas de hielo. ¡Simplemente rocas! Pero, a esa temperatura, hay otra cosa que está en estado líquido, y no es el agua, sino el metano.

Eduard Punset:
El metano.

Neil DeGrasse Tyson:
El metano. Y es tan intrigante, porque parecen fotografías de la Tierra tomadas desde lejos, en las que se ven líneas de costa, y riberas, y lagos.

Eduard Punset:
¡Increíble!

Neil DeGrasse Tyson:
Es intrigante, y uno se percata de lo restrictivos que hemos sido en nuestra medida de nosotros mismos, pensando que solamente nosotros tenemos este tipo de características, o este tipo de propiedades.

Eduard Punset:
Isaac Newton, por ejemplo, estableció las leyes de la gravedad, que permitían comprender el sistema planetario de un modo puramente científico. Sin embargo, incluso Newton se planteó que todo ese sistema podía no ser estable a largo plazo. Es decir, él lo veía así, sabía que ésas eran las leyes, pero le parecía increíble que todo se mantuviera estable, y creía que tenía que haber alguna estabilidad a largo plazo. Y para eso tuvo que apelar a Dios, a un ser supra-humano, que era el que se encargaba de esa estabilidad. ¿Crees que así es como razona la ciencia? Es decir, los científicos, cuando descubren algo que puede ser poco estable, llegan hasta ahí, y luego dicen, en sus propias palabras: «dejémoselo a Dios».

Neil DeGrasse Tyson:
Todo depende del carácter de cada uno, de la cultura en la que nos hemos criado… en función de eso, reaccionamos de un modo distinto a la ignorancia. Es una parte interesante de la historia de la ciencia. Isaac Newton fue el que descubrió cómo se movían los planetas, ¡antes de Isaac Newton nadie sabía cómo se movían! Se podía hacer un seguimiento de los planetas, pero nadie entendía realmente por qué. Pero llegó él con sus ecuaciones de la gravedad que permitían predecir, con gran precisión, lo que harían los planetas en el futuro, y comprender lo que hicieron en el pasado. Antes de Newton, la gente creía que, por supuesto, nunca se podría entender por qué los planetas hacían eso, porque… ¡se trataba de la esfera celestial!

Eduard Punset:
¡Sí!

Neil DeGrasse Tyson:
Y nosotros no éramos más que meros mortales, aquí en la Tierra. Así que la gente, al ver la frontera entre lo que sabía y lo que no sabía, creía que Dios estaba allí. Pero llegó Newton y dijo: «oye, ¡este problema me interesa! Voy a intentar resolverlo». Y lo solucionó. Formuló sus leyes del movimiento, y sus leyes de gravedad, que resolvían el problema. Y cuando Newton escribió sus leyes de movimiento y de gravedad, no mencionó en ningún momento a Dios en sus escritos, no apeló a Dios para explicar cómo funcionaba el mundo. Sólo cuando llegó a los límites de su comprensión, allá donde ya no podía seguir resolviendo el problema, dijo: «sé que el Sistema Solar está aquí, pero si se hacen estas ecuaciones (aquí está la Tierra alrededor del sol, y la luna alrededor de la Tierra, y Marte y Júpiter y Saturno… todos tirando ligeramente del sistema, y si tenemos en cuenta esto, parece como si Sistema Solar vaya a ser inestable». Esto le preocupaba, le angustiaba, no podía resolverlo, así que dijo: «Dios se encargará de solucionarlo». Bueno, por muy grande que fuera este hombre, no fue él quien solucionó este problema, deberían pasar cien años más para que Pierre-Simon de Laplace, un genial matemático francés, solucionara el problema. Laplace desarrolló una nueva rama de las matemáticas, que hacía un tiempo que circulaba en la comunidad matemática, pero él fue el que la consolidó… se trata de la teoría de perturbaciones, que permite estudiar los efectos de la gravedad pero con pequeñas presiones constantes que intentan desbaratar el sistema. Y logró demostrar que, de hecho, el Sistema Solar era estable mucho más allá de lo que Newton había podido calcular.

Eduard Punset:
…de lo que Newton pensaba.

Neil DeGrasse Tyson:
Así que, aunque no hay nada malo, en principio, con sentir una reverencia profunda por Dios en los límites de tu conocimiento, hay que reconocer que, en la práctica, tu descubrimiento acaba ahí. Y que habrá que esperar a que llegue alguien más listo que tú, o alguien sin esa restricción en su capacidad o interés para el descubrimiento. Y esa persona llegará y lo solucionará después de ti. Así es como ha avanzado la ciencia.

Eduard Punset:
Es increíble, ¿no?

Neil DeGrasse Tyson:
Es increíble, sí, increíble.

Eduard Punset:
Y maravilloso. Además, creo que Laplace, por ejemplo, se lo dijo a Napoleón, ¿no? Le dijo que…

Neil DeGrasse Tyson:
Sí, Laplace fue contemporáneo de Napoleón, y Napoleón lo leía todo sobre física. Quería saber dónde caerían las balas de sus cañones, ¿sabes? No era solamente un tipo bajito con un gran ego, también era una persona muy culta en ingeniería y física. Consiguió la última copia de la obra maestra de Laplace, de cinco volúmenes, llamada Mécanique Céleste…

Eduard Punset:
Mecánica Celeste…

Neil DeGrasse Tyson:
La leyó de principio a fin, llamó a Laplace y le dijo (bueno, seguro que se lo dijo en francés): «Laplace, usted ha escrito una obra excelente, pero no menciona en ningún lugar al arquitecto del sistema solar». A lo que Laplace replicó: «señor, no tengo ninguna necesidad de esa hipótesis». Él simplemente lo resolvió. ¡Se trata de un aspecto interesante de la historia de la ciencia!

Eduard Punset:
Es una buena manera de verlo, porque no rechaza totalmente la idea del arquitecto, pero lo traslada más y más atrás a medida que avanza la ciencia.
Neil DeGrasse Tyson:
Hay quien diría que el arquitecto es quien creó las leyes. Lo que yo digo es que hay personas que son más propensas a invocar al arquitecto para aquello que desconocen, de hecho esto se llama «el argumento del Dios de los huecos».

Eduard Punset:
Eso es…

Neil DeGrasse Tyson:
Según el cual, dondequiera que hay una laguna en el conocimiento, ahí debe estar Dios. Continuamente la gente me lo pregunta, me dice: «muy bien, lo entiendo: el Big Bang fue el principio del universo. Sin embargo, ¿qué hubo antes del Big Bang?» Y mi respuesta es: «¡no lo sé! ¡Tenemos a los principales expertos trabajando en ello». Pero su impulso es decir: «¡pero tuvo que haber algo ahí! Quizá fuera Dios». Deberían entender que ese impulso no es distinto del que instó a Newton a decir que había algo más allá de la estabilidad del sistema solar, y que Dios estaba ahí. Lo que digo es que no quiero descartar la posibilidad de que mañana llegue alguien más listo que yo…

Eduard Punset:
Con mis sentidos…
Neil DeGrasse Tyson:
Con mis mismos sentidos, pero más inteligente… o alguien que aún no ha nacido, que lo solucione en el futuro. Quiero seguir barajando esa posibilidad, porque en eso radica la naturaleza y las fuerzas que impulsan los avances de nuestra comprensión del universo

Fuente: http://www.rtve.es/tve/b/redes/semanal/prg422/entrevista_422.pdf