"Quiero hablar de un viaje que he estado haciendo, un viaje más allá de todas las fronteras conocidas..." James Cowan: "El sueño del cartógrafo", Península, 1997.

viernes, 22 de febrero de 2008

PUEBLOS DEL MUNDO: Los sherpas (actividades para primero de ESO)

FUENTE: indexnet-santillana




Una de las dificultades con la que nos enfrentamos los educadores es lograrun equilibrio entre lo general y lo particular. Normalmente, nos encontramoscon temarios muy extensos, por lo que es difícil ir más allá deun nivel de contenidos básico y global.No obstante, parece claro que en las materias de Geografía e Historia el estudio de casos y temáticas concretas es una herramienta muy útil.

• Por un lado, permite profundizar en un tema, planteando distintosmatices y situaciones que enriquecen la visión de los alumnos.


• Por otra parte, es un campo para que el alumno trabaje de otra manera,abandonando los métodos meramente expositivos, a favor de la indagación.

• Finalmente, «salir» de los contenidos convencionales de la materia esuna buena forma de motivar a los alumnos y de incrementar su curiosidadcientífica por la investigación de la Tierra y de nuestro pasado.

Los contenidos de Primer Curso, permiten introducir el estudio de las formas de vida de distintos pueblos del mundo. El tema dedicado a los paisajes ofrece una buena oprtunidad para ello. Es una buena ocasión además para hablar de la diversidad cultural, de su relación con el medio e incluso para introducir por primera vez cuestiones relacionadas con la geografía del género.


También cabría desarrollar estos contenidos proponiendo trabajos por grupos o en Cataluña en lo que se conoce como un crédito de síntesis.


Los sherpas: vivir en las alturas

Habitantes de las montañas más altas del mundo




En sentido estricto, el término «sherpa» designa a toda persona
que habita en el valle de Khumbu, en Nepal, país situado en el
centro-sur de Asia, entre el Tíbet (China) y la India. Khumbu está
situado al pie del monte Everest, que los sherpas llaman Chomolangma,
«la madre de nieve del mundo».

Se cree que se trata de un pueblo de origen tibetano que hace
unos dos siglos atravesó los altos puertos de la cordillera del Himalaya
para llegar a esta región nepalí.

Los sherpas llevan siglos viviendo en las alturas, por lo que han
desarrollado una tolerancia genética a la altitud, lo que explica que
su presencia sea habitual en las subidas al Himalaya. Por eso, en
numerosas ocasiones el término «sherpa» se utiliza para designar
a cualquier guía y ayudante en esas aventuras.

Un ejemplo de adaptación a la alta montaña


La altitud, el clima frío, el suelo –helado durante el largo invierno y
frecuentemente cubierto por la nieve en primavera y otoño–, y el
aislamiento que se deriva de esas duras condiciones ambientales,
dificultan enormemente la vida de los sherpas. Pero estos han
desarrollado modos de supervivencia desde hace siglos.

Las actividades tradicionales de los sherpas son la agricultura y,
sobre todo, la ganadería.

La base de la alimentación de los sherpas es la patata, que, junto
con la cebada, se cultiva en el verano en diminutos campos, cercados
con tapias de piedra para que no entren los animales, y generalmente
dispuestos en terrazas. La cebada se emplea para preparar
una cerveza llamada chang.

Los sherpas poseen muchos yaks y zopkios –híbridos de yak y
vaca–, de los que depende gran parte de su economía. En el verano,
los yaks pacen en los pastos más altos. Los zopkios, mucho
más numerosos, pastan en altitudes menores, generalmente en
los alrededores de las aldeas, lo que contribuye a la erosión del
suelo. Los yaks se emplean como animales de carga, y tanto estos
como los zopkios proveen de leche a los sherpas.

Las aldeas se localizan a gran altitud, entre los 3.500 m y el límite
donde crecen los árboles, que se sitúa a unos 4.100 m de altitud.
Namche Bazaar, Thame, Khumjung y Pangboche son las aldeas
más importantes.

Los sherpas viven en casas de madera, generalmente de abeto,
pino o enebro, que procede de los bosques cercanos. De ellos obtienen
también la leña (de abedul) que necesitan para calentarse y
cocinar. La madera y la leña son esenciales para vivir en el valle de
Khumbu.

En los puertos fronterizos entre Nepal y el Tíbet tiene gran importancia
la actividad comercial, que permite que los sherpas que habitan
en esas aldeas disfruten de un mayor nivel de vida.

Un pueblo con un gran sentido cívico y respetuoso con la naturaleza

Los sherpas son un pueblo amistoso y hospitalario, con un fuerte
sentido de vida comunitaria que se manifiesta, por ejemplo, en el
sistema de regulación de las talas de árboles. Los shingo naua,
guardianes de los bosques, deben denunciar a aquellos que corten
árboles sin permiso de la comunidad, a quienes se imponen
multas que pagan en forma de cerveza. Esta curiosa fórmula ha
contribuido a proteger los bosques de Khumbu, que tan importantes
son para este pueblo.

Los sherpas trajeron del Tíbet su religión, el budismo lamaísta, y
actualmente existen varios monasterios; el de Thyangboche es el
más conocido. El gran lama de ese monasterio es el jefe espiritual
de la comunidad sherpa.







Grupo de sherpas.




1. Relaciona las personas y su medio físico.



• ¿Por qué se suele mencionar a los sherpas como
ejemplo de adaptación humana a las condiciones
ambientales más duras? Explica cómo se ha
adaptado este pueblo a la vida en la alta
montaña. Ten en cuenta los siguientes aspectos:
actividades económicas, vivienda, alimentación,
vestimenta, etc.

• ¿Crees que el desarrollo del turismo a partir de
los años cincuenta ha influido en el modo de vida
tradicional de los sherpas? Explica por qué.



2. Analiza su forma de vestir.


• Describe la ropa y el calzado del sherpa de la
fotograífa de arriba.


• Explica cómo influyen las condiciones
ambientales en esos aspectos.


3. Busca información.



y busca información. A continuación, elabora
una breve biografía sobre este sherpa.


El alpinismo y el desarrollo de Khumbu


Las expediciones al Himalaya, y en general
el turismo, han alterado profundamente
la economía de Khumbu, ya que los
sherpas están siempre presentes en las
expediciones extranjeras como porteadores,
guías o ayudantes.

Sin embargo, hoy en día no se puede asociar
a los sherpas únicamente con la profesión
de guía y/o porteador, ya que sus
actividades se han diversificado enormemente,
algo impensable hace 50 años.

Gracias a la ayuda y a las inversiones realizadas
por extranjeros, se han construido
escuelas y hospitales. El pionero en las labores
de ayuda para el desarrollo de los
sherpas fue sir Edmund Hillary, el primer
hombre, junto con el sherpa Tenzing Norgay,
en pisar la cumbre del Everest. Hillary
fundó la Himalayan Trust, con la que
ayudó a crear centros de asistencia, tanto
cultural (escuelas de Khumjung, Pangboche
y Thame) como médica.




Everest La ruta de la diosa madre del mundo




Los sherpas cargan con todo tipo de mercancías, imprescindibles para el
valle Un grupo de senderistas camina entre Periche y Loubuje, a 5.000
metros de altura, en la penúltima etapa antes de situarse ante el Everest


El Everest no es una cumbre especialmente bella. A la izquierda de la vertiente sur, presumen de
estampa el Lhotse y el Nuptse. Pero el pico más alto del mundo (8.850 metros) no sólo les saca cientos de metros más sino que su robusta presencia atrae inevitablemente la mirada de las miles de personas que acuden todos los años al valle del Khumbu, en el Nepal, para contemplar el techo del planeta tras diez días de caminatas hasta alcanzar los 5.600 metros de altura del Kala Phatar, meta de la ruta.


Esta peregrinación alpina tiene ya más de medio siglo desde que el neozelandés Edmund Hillary
alcanzase el 29 de mayo de 1953 junto a Tenzing Norgay la cima del Everest. Quienes más saben de la majestuosidad del pico son los sherpas, habitantes de los valles de los Himalayas. Para ellos, el mítico pico es Sagarmatha («Diosa madre del mundo»), el eje sobre el que se articula su mundo. Antes, cuando el montañismo no era nada, el Everest era frontera que debían sortear para acarrear mercancías vitales para sobrevivir. Hoy es el motor económico de la zona, donde trabajar como imprescindibles guías y porteadores de los que acuden para vivir esta formidable aventura.


Gracias a Edmund Hillary, los senderistas y montañeros que acuden a escalar el Everest, el Lhotse, el Nuptse, el Ama Dabaland, el Lobuche, el Pumori, el Khumbuse o simplemente hacer senderismo de gran altura se ahorran una semana de penosas caminatas. Su propósito de sacar este valle del subdesarrollo le llevó a encabezar una empresa titánica para construir un aeródromo en Lukla, una localidad colgada a 2.800 metros. Ésta es ahora la entrada habitual del trekking. Claro que este pequeño aeropuerto es una pista en pendiente de apenas 300 metros que convierte el aterrizaje en un pequeña caída en picado de las avionetas hacia la único franja asfaltada de toda la zona, y los despegues, en una rampa de portaaviones.


Si algo caracteriza este valle es la presencia constante y el recuerdo eterno a Hillary, que tras su éxito mundial no se olvidó del pueblo sherpa que le ayudó a llegar a la mítica cumbre. A través de una fundación y varias instituciones internacionales logró millones de dólares para construir escuelas, hospitales, puentes colgantes, promover planes forestales, programas medioambientales y así dignificar la vida de los habitantes del Khumbu y evitar su sangría demográfica.


Para realizar esta ruta no se precisan unas condiciones físicas extraordinarias, pero sí estar
acostumbrado a las caminatas, tener capacidad de sacrificio, no pedir las comodidades del mundo
occidental y tener el sentido común de descender si aparece síntomas del mal de altura.
Para evitar un sobre esfuerzo, las etapas no superan las seis horas de caminata, siempre ganando
altura, para que el cuerpo se adapte a la altitud. Además, suele haber uno o dos días de descanso
como adaptación obligada.


Sorprenden en los primeros días los bosques que tapizan las paredes verticales del cañón que conduce al Everest. El rododendro es el árbol nacional sherpa, que resta aspereza a las graníticas montañas que ganan majestuosidad según avanzan los días. La primera gran parada es en Namche Bazar, centro comercial del valle, donde se puede comprar todo lo que uno se haya olvidado para el camino, aunque a lo largo de los poblados que se van cruzando siempre hay colmados donde abastecerse de comida, agua, ropa, mochilas... A partir de ahí, el paisaje se abre al cielo, con la columna perfecta del Ama Dablang (6.856 metros) antes de llegar a Khumjung, donde hay una efigie a Edmund Hillary por su contribución al desarrollo del pueblo, y donde guardan una supuesta cabeza de yeti.


Desde ese momento restan pocas etapas, pero son las más complicadas físicamente. Para recuperar fuerza y adaptarse a la falta de oxígeno, se hace una parada de un día en Thyangboche, con su Everest. La ruta de la diosa madre del mundo monasterio budista y la primera gran visión del Everest.


Con tres días más, se alcanza la cima del Kala Pattar, rozando los 5.600 metros, donde los que
alcanzan la cima se empequeñecen en medio de un enorme circo con algunas de las más altas
montañas del mundo. Mientras la cumbre del Everest nos mira por encima del hombro.


OTROS PUEBLOS EN FUTUROS POSTS