"Quiero hablar de un viaje que he estado haciendo, un viaje más allá de todas las fronteras conocidas..." James Cowan: "El sueño del cartógrafo", Península, 1997.

jueves, 15 de enero de 2009

Conflicto en Oriente Próximo y la Guerra en la franja de Gaza.

Por C.GÁMEZ, G.CRUZ, ELPAÍS.com - 15-01-2009


Documentación en la LA VANGUARDIA A FONDO:

Los motivos de la discordia

Un acuerdo entre palestinos e israelíes sólo parece estar en el horizonte si se abordan algunos puntos motivos de eterna disputa. El estatus de Jerusalén, la cuestión de los refugiados palestinos, la creación de asentamientos en los territorios ocupados o el reparto de un bien preciado como el agua han encallado una y otra vez el diálogo entre ambos pueblos y han impedido que se rubrique la paz definitiva.

Jerusalén, capital para dos pueblos
Es Al-Quds para árabes y Jerushalayim para hebreos. La ciudad está en el corazón del conflicto entre israelíes y palestinos. En la Ciudad Vieja de Jerusalén, en la parte oriental, se encuentran lugares sagrados de las tres religiones monoteístas más importantes: la Iglesia del Santo Sepulcro, los últimos vestigios del segundo gran Templo de los judíos, y la mezquita de Al-Aqsa y la Cúpula de la Roca de los musulmanes.

En 1947, el Plan de Partición de las Naciones Unidas preveía para esta ciudad un estatuto internacional bajo control de las Naciones Unidas. La guerra de 1948 entre el recién proclamado Estado de Israel y los estados árabes haría añicos la propuesta. El armisticio de 1949 dividía por primera vez la ciudad en dos partes: el sector este, que incluye la Ciudad Vieja, bajo control jordano, y el sector oeste, bajo control israelí. Israel ocuparía la parte Este en la Guerra de los Seis Días de 1967.

En 1980, Israel declararía el conjunto de la ciudad como "capital de Israel". Las Naciones Unidas han denunciado en varias resoluciones el carácter ilegal de las medidas tomadas por Israel. Los palestinos consideran que Israel no tiene ningún derecho sobre Jerusalén Este en tanto que es parte de los territorios ocupados en la guerra de 1967. Para los palestinos, el este de Jerusalén se tiene que convertir en la capital de su futuro estado palestino.

Palestinos, un pueblo de refugiados
En 2005, había 4,2 millones de refugiados palestinos, según datos de la agencia sobre refugiados palestinos de las Naciones Unidas. Más de 1,2 millones viven todavía en esos campos. La creación del Estado de Israel y la guerra de 1948 provocaron un primer gran éxodo de palestinos. Más de dos tercios del territorio palestino quedaba en manos de Israel y unos 750.000 palestinos partían hacia el Líbano, Siria, Jordania, Gaza –controlada por Egipto- y, sobre todo, Cisjordania, entonces bajo control jordano. La guerra de 1967 representaría la ocupación total de Gaza y Cisjordania, y desencadenaría una nueva huida de palestinos, al menos medio millón de personas.

Ya en 1949 la resolución 194 de la Asamblea General de la ONU defendía el regreso de los palestinos a sus tierras, algo que, a día de hoy, no se ha cumplido. En este período de tiempo, su número ha aumentado y, de hecho, ya son varias las generaciones que viven en el exilio.

Los palestinos defienden el derecho de los refugiados al retorno, a decidir si desean establecerse en un nuevo Estado Palestino, volver o no a Israel y, en este último caso, a vivir legalmente en sus nuevos países de acogida. Israel rechaza que todos los refugiados puedan regresar al Israel. De otra manera, el vuelco demográfico pondría en cuestión un Israel como "Estado judío".

Asentamientos en territorios ocupados
Tras la ocupación de los territorios palestinos en el año 1967, Israel impulsó la creación de asentamientos en esta zona, algo que incluso se aceleró a partir de 1990 y que afectó también a Jerusalén Este, considerada por los palestinos como la capital de su futuro Estado.

Ya desde los inicios, la ONU se posicionó en contra del establecimiento nuevas colonias. La resolución 446 (1979) del Consejo de Seguridad los declaraba fuera de toda validez legal

La retirada de Gaza en el año 2005 hacía pensar en un freno en la creación de nuevos asentamientos o la expansión de los existentes. Sin embargo, según el informe del Comité de Derechos Humanos de la ONU que data de enero de 2006, Cisjordania experimenta una gran actividad constructora de asentamientos, acompañada de un aumento de la población de colonos. Si a finales de 2004 había 235.100 personas en septiembre –justo después de la retirada de Gaza- la cifra había aumentado a los 242.000. Antes de la evacuación de Gaza, había 8.195 colonos viviendo en el área. Según la organización B"tselem, centro israelí de derechos humanos en los territorios ocupados, desde 1967 Israel ha establecido 152 asentamientos reconocidos por el propio Ministerio del Interior en Cisjordania, Gaza y Jerusalén, pero cuenta por docenas los asentamientos que superan esta cifra.

Los palestinos consideran ilegales estas colonias y un motivo de freno a la creación de dos estados. Su propuesta pasa por la evacuación, que se podría lograr de forma pacífica –a su juicio- con incentivos económicos que premien la salida de ellos. De hecho, el Gobierno israelí ha alentado durante años la emigración a estos asentamientos, calificados de tierras de desarrollo especial y estatus prioritario, con ventajas fiscales para sus ocupantes o la gratuidad de ciertos servicios.

El reparto del agua
En una de las zonas más áridas del planeta, el agua se convierte en un bien disputado. La cuenca del río Jordán, que separa de forma natural Cisjordania, Israel y Jordania, y las aguas subterráneas en Cisjordania son las fuentes más preciadas de la zona.

El control que ha ejercido Israel sobre estos recursos desde la ocupación de 1967 ha limitado el acceso de los palestinos al agua. Según las Naciones Unidas, las restricciones a la creación de pozos, al riego de los cultivos y la utilización preferente de los recursos para los asentamientos judíos son algunos de los motivos de la crisis de agua que vive la zona.

Los palestinos defienden que las leyes internacionales les otorgan derecho a una cuota justa en la explotación de lo que es un recurso hídrico compartido, además de pedir una compensación por el uso que se ha hecho hasta el momento de esos recursos en territorio ocupado.
y un gran obstáculo para la paz. Informes elaborados por las Naciones Unidas han denunciado prácticas como la expropiación de terrenos, demolición de casas palestinas, desalojos de aldeas y la sobreexplotación de recursos.

HISTORIA DE UN CONFLICTO

La creación del "hogar judío"

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El declive del Imperio Otomano tras la Primera Guerra Mundial marcaría el inicio un conflicto en Oriente Medio que -casi un siglo después- sigue vivo y sin resolver

Un territorio en conflicto permanente

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La victoria de Israel en la guerra de su independencia de 1948 no pondría punto final al conflicto en la zona. El lenguaje de la guerra se extiende y salpica a casi todos los países de Oriente Medio

Estalla la intifada palestina

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El mismo año que Israel abandona el Sinaí, ocupa el Líbano en una guerra que enviaría a un nuevo exilio a la OLP. La situación en los territorios ocupados es tan delicada que estalla el primer levantamiento popular, la intifada

Llega la esperanza de la paz

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La primera piedra de la difícil construcción de la paz se pondrá en la Conferencia de Madrid de 1991. Dos años después Yasser Arafat y Yitzhak Rabin escenificaban el primer gran pacto entre ambas partes: los Acuerdos de Oslo

Un muro vuelve a separar a israelíes y palestinos

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Todos los intentos de paz desde el año 2000 han fracasado. Más que el diálogo reina la incomprensión y la violencia. Del muro que separa Cisjordania de Israel a la segunda intifada, el enfrentamiento se ha agudizado en los últimos años.


La creación del "hogar judío"

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El declive del Imperio Otomano tras la Primera Guerra Mundial marcaría el inicio un conflicto en Oriente Medio que -casi un siglo después- sigue vivo y sin resolver. Palestina o Eretz Israel, hogar de árabes y añorado por judíos, es el territorio prometido para todos bajo el mandato británico de posguerra. Las aspiraciones sionistas se verán recompensadas gracias a la Declaración de Balfour, que justificará la creación de un "hogar judío" en la zona, un hogar que en 1947, y según la ONU, se tenía que convertir en dos estados: uno judío y árabe. Estos, que han pasado de la incomodidad ante la creciente población judía al conflicto directo, se niegan a la división. Israel proclama su independencia en mayo de 1948. Empieza una guerra que, de forma intermitente, resuena todavía hoy.

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1916. Durante la Primera Guerra Mundial y ante la probable desintegración de Imperio Otomano, que incluía Palestina, potencias como Francia, Gran Bretaña, Rusia y, posteriormente, Italia alcanzarían el pacto secreto de Sykes-Picot con el que delimitaban sus zonas de influencia en Oriente Medio para la posguerra. El fuerte carácter simbólico de la zona palestina para las tres religiones monoteístas más importantes determinaría que se decantasen por un régimen internacional, que, finalmente, acabaría bajo control británico. El acuerdo implicaba un reconocimiento de la soberanía árabe

1917. La Declaración de Balfour cambiaría el destino de la región. El texto, elaborado por Arthur James Balfour, ministro de Asuntos Exteriores de Gran Bretaña, y dirigido a organizaciones sionistas, concedía su visto bueno al "establecimiento en Palestina de un hogar nacional para el pueblo judío", siempre que no se causara "perjuicio a los derechos civiles y religiosos de las comunidades no-judías". El movimiento sionista, que nace en el contexto de los movimientos nacionalistas del s.XIX y en medio de un creciente antisemitismo, perseguía la liberación del pueblo judío mediante la creación de un Estado propio. Con la declaración conseguía un apoyo para alcanzar su meta.

1922. La recién creada Liga de Naciones tras la I Guerra Mundial entrega el mandato de Palestina a Gran Bretaña. La confusa Declaración de Balfour se incorporará como pauta a seguir. Se respalda así la idea del movimiento sionista de crear un "hogar judío" en la zona. Los sionistas –una corriente nacionalista no apoyada por toda la comunidad judía dispersa en el mundo- habían animado a la emigración hacia la Tierra Prometida y fomentaban la compra de tierras en el área. Este llamamiento cuajará sobre todo entre las capas más pobres y golpeadas por el antisemitismo que acechaba la Europa Oriental.

Bajo mandato británico, la emigración aumentó y durante la década de los 20 cerca de 100.000 judíos llegaron a Palestina hasta constituir un 17% de la población, cuando hasta entonces la "yishuv" (comunidad judía) constituía una minoría de unas cuantas miles de personas. Una de las políticas aplicadas por las facciones sionistas será la exclusión de mano de obra no judía en las granjas y tierras que explotaban.

1929. El recelo árabe a esta política y prácticas se tradujo en un clima de creciente tensión, a pesar del clima de buena convivencia que había reinado entre las dos comunidades durante años. En 1929, una serie de revueltas, a raíz de una disputa sobre el Muro de las Lamentaciones de Jerusalén, causaría la muerte de más de 220 personas

1933. Los nazis alcanzan el poder en Alemania. La persecución de los judíos provocará una nueva oleada migratoria hacia Palestina que será especialmente importante a partir de ese año.

1936-39. Se produce una gran rebelión palestina. Gran Bretaña responderá -en colaboración de grupos judíos- ante los ataques de los insurgentes palestinos. Al grupo paramilitar judío Haganagh creado en los inicios del mandato británico se añade Irgun, un grupúsculo mucho más radical que actuará incluso contra la población civil. Durante estos años de fuertes revueltas morirían más de 5.000 árabes, 300 judíos y 200 británicos.

En medio de este ambiente, la Royal Peel Comission británica abogará por la partición en dos estados y un Jerusalén bajo mandato británico, una propuesta que se acabaría desestimando. En 1939, en el denominado MacDonald White Paper británico se defendería una Palestina independiente que deberían gobernar conjuntamente árabes y judíos, además de una limitación de la inmigración judía. Pero en esos momentos la persecución y proceso de aniquilamiento de la comunidad judía por parte de los nazis hacía difícil restringir la inmigración a Palestina. El nuevo matiz de la política británica encendería a los grupos sionistas más radicales que empezarán también a actuar contra los intereses de Gran Bretaña al tiempo que el sionismo buscaría en Estados Unidos un nuevo aliado.

1947. Ante la situación en la que se hallaba la zona, Gran Bretaña decide finalizar el mandato sobre la región y pasar la responsabilidad de Palestina a las Naciones Unidas. Durante el tiempo que duró el control británico, este área había cambiado de cara. La población se había más que duplicado. La comunidad judía había pasado de estar formada a finales de la Primera Guerra Mundial por 56.000 personas a aglutinar a 608.000 en 1946. Había aumentado también el número de tierras en manos de los judíos y los asentamientos. El buen entendimiento existente entre judíos y árabes anterior a la Declaración de Balfour se había roto.


en la zona. entre judíos y árabes.


Después de meses de discusiones, la Asamblea General de las Naciones Unidas pone en la mesa su propuesta: la resolución 181 de 1947 que comportaba la partición de Palestina en dos estados, un "Estado judío" y un "Estado árabe", con Jerusalén bajo mandato especial internacional. La resolución pretendía asimismo garantizar la libertad y el respeto de las minorías en los dos estados. El texto también ponía fecha límite a la marcha definitiva de los británicos de la región: 1 de agosto de 1948.

1948. Lejos de apaciguar los ánimos de judíos y árabes, los enfrentamientos continuaron. Los palestinos se negaban a ver su territorio dividido, mientras que los grupos sionistas radicales tomaban posiciones para controlar más territorio, lo que comportó un primer movimiento de refugiados palestinos. Gran Bretaña adelanta su partida al 15 de mayo de 1948. Israel había declarado su independencia tan sólo un día antes, el 14 de mayo, una fecha denominada por palestinos desde entonces como al Nakba o el Desastre. Las Naciones Unidas se ven impotentes para frenar el conflicto. Los estados árabes de la zona introducen fuerzas en Palestina para defender su independencia. La entrada de tropas hace estallar la primera guerra árabe-israelí. El plan de partición era papel mojado.

1949. Israel derrota a los estados árabes y se firma un armisticio con Siria, Jordania, Egipto y Líbano. Israel logra hacerse con más territorio del que se había fijado en la partición de la ONU. Israel controlará la parte Oeste de Jerusalén, mientras que Jordania tomará la Este, la ciudad vieja donde se concentran buena parte de los lugares sagrados. La franja fronteriza con Jordania (Cisjordania) pasará a ser gobernada por el reino hachemita y Egipto administrará la Franja de Gaza. Unos 700.000 palestinos se convertirán en eternos refugiados diseminados por los países árabes colindantes, Gaza y Cisjordania.


Un territorio en conflicto permanente

La victoria de Israel en la guerra de su independencia de 1948 no pondría punto final al conflicto en la zona. El lenguaje de la guerra se extiende y salpica a casi todos los países de Oriente Próximo. En 1967, Israel asestaría un golpe moral a todos los países árabes en la Guerra de los Seis Días. En ese corto lapso de tiempo, ocupaba Gaza, Cisjordanía, Jerusalén Este, Altos del Golán y el Sinaí. La resolución de la ONU que exigía la devolución de estos territorios todavía tiene que acabar de cumplirse.

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1950. El gobierno de Israel aprueba la Ley de Retorno que garantiza la nacionalidad israelí automatica a cualquier judío que emigre a Israel.

1956. La nacionalización del Canal de Suez por parte del líder egipcio y panarabista Gamal Abdel Nasser. Gran Bretaña y Francia, principales accionistas del canal, se aliarán con Israel en un pacto secreto contra Egipto. Del resultado de la acción, Israel invadirá y conquistará la Península del Sinaí egipcia. Sin embargo, ante la presión de Estados Unidos y la Unión Soviética, Israel retirará sus tropas y se desplegarán las fuerzas de las Naciones Unidas.

1967. Egipto, aliado soviético, pide la retirada de las fuerzas internacionales al tiempo que empieza a remilitarizar la zona y bloquea la salida de Israel al Mar Rojo. El gobierno egipcio sella un pacto con Siria que se extenderá después a Jordania por la presión popular. Ante el avance egipcio en el Sinaí, Israel, aliado de Estados Unidos, lanza el 5 de junio de 1967 una operación en la que en sólo seis días logrará derrotar a Egipto, Siria y Jordania, y ocupará Cisjordania, los Altos del Golán, la franja de Gaza, el Sinaí y la ciudad vieja de Jerusalén. Israel empezaría a construir asentamientos en esas zonas. Las Naciones Unidas en una nueva resolución, la 242, pediría el retorno de los territorios tomados por Israel. Una petición que todavía no se ha cumplido. Se produce un nuevo éxodo de palestinos cifrado en medio millón de personas.





1969. Yasser Arafat se convierte en el presidente de la Organización para la Liberación de Palestina, una organización nacida en 1964 cuyo objetivo es representar las aspiraciones nacionales de los palestinos. La OLP tendrá su sede en Ammán (Jordania).

1971. La creciente tensión entre los grupos palestinos en Jordania y las fuerzas de seguridad del país acaban derivando en el Septiembre Negro. Después de varias tentativas infructuosas de destronar al rey Hussein de Jordania, facciones radicales de la OLP secuestran tres aviones en Jordania. Este incidente provocará la expulsión de la OLP, que se instalará en el Líbano, y de miles de palestinos, que constituían un grueso importante de la población.

1972. Un grupo llamado Septiembre Negro –en recuerdo de los incidentes de 1971 y que se ha vinculado con la OLP- asesina a 11 deportistas israelíes durante las Olimpiadas
de Munich (Alemania).

1973. En el día más sagrado para los judíos, el Yom Kippur, Egipto y Siria lanzan un ataque sorpresa sobre Israel con el fin de recuperar el Sinaí y los Altos del Golán, territorios perdidos en la guerra de 1967. A un primer gran avance árabe, le siguió la réplica israelí, que logró incluso arañar más territorio. Esta victoria resultaría, sin embargo, amarga, tanto por la fuerza del ataque árabe como por el número de bajas israelíes, más de 3.000 muertos.

1974. La Asamblea General de las Naciones Unidas reconoce los derechos del pueblo palestino a la autodeterminación y a la soberanía. La OLP es considerada por las Naciones Unidas como representante del pueblo palestino.


Llega la esperanza de la paz

La paz en la mente. Este objetivo guiará -no sin tensiones- la década de los 90. La primera piedra de esta difícil construcción se pondrá en la Conferencia de Madrid de 1991. Dos años después Yasser Arafat y Yitzhak Rabin escenificaban el primer gran pacto entre ambas partes, los Acuerdos de Oslo. Quedaban muchos detalles importantes por ligar. Rabin no tuvo tiempo. Un radical judío acabó con su vida en 1995 y quizá con parte de las esperanzas de hallar una solución real al conflicto. La victoria conservadora y el terrorismo parecían convertir el camino a la paz en un callejón sin salida.

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1991. Una nueva ola migratoria alcanza Israel. Coincidiendo con el fin de la Guerra Fría y la disolución de la Unión Soviética, miles de judíos rusos se dirigen a Israel. Sólo entre 1990 y 1991 llegaron más de 330.000. Los inicios de esta década también marcan un giro en las relaciones entre israelíes y palestinos. Tras la Guerra del Golfo que había sacudido de nuevo Oriente Medio, Estados Unidos toma la batuta de un período de diálogo entre israelíes y palestinos. En octubre de 1991, Madrid acoge una conferencia coauspiciada por Rusia y Estados Unidos a la que asistirán representantes de Siria, el Líbano y Jordania, palestinos e israelíes, con el primer ministro Yitzhak Rabin. Es el inicio del proceso de paz.

1993. El acercamiento entre palestinos e israelíes proseguiría para fructificar en los Acuerdos de Oslo de 1993, firmados por el primer ministro israelí Yitzhak Rabin y el presidente del OLP, Yasser Arafat, con el beneplácito de Estados Unidos y Noruega como país mediador. Israel reconocía a la OLP y transfería poderes a los palestinos en Gaza y Cisjordania además de comprometerse a un progresivo repliegue de algunas zonas. Los acuerdos no trataban, sin embargo, cuestiones clave como Jerusalén, los refugiados, los asentamientos, la seguridad o las fronteras, que quedaban pospuestos para posteriores conversaciones. A raíz de los acuerdos, nacerá la Autoridad Nacional Palestina, cuya potestad en materia de seguridad y cuestiones sociales se circunscribirá a los territorios ocupados.

1994. Jordania e Israel firman un acuerdo de paz en octubre.

1995. El primer ministro israelí y premio Nobel de la paz con Yasser Arafat y Jimmy Carter en 1994, Yitzhak Rabin, es asesinado por un joven radical judío, Yigal Amir, en Tel Aviv.

1996. Las acciones terroristas contra población civil israelí en autobuses decantan la balanza en las elecciones del lado de los conservadores. Benjamin Netanyahu ganará las elecciones al laborista Simon Peres, uno de los valedores con Rabin de los acuerdos de paz con palestinos.

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Un muro vuelve a separar a israelíes y palestinos

Todos los intentos de paz desde el año 2000 han fracasado. Más que el diálogo reina la incomprensión y la violencia. Del muro que separa Cisjordania de Israel a la segunda intifada, el enfrentamiento se ha agudizado en los últimos años. La muerte de un símbolo como Arafat enzarza a los palestinos en una pugna que los divide. Y aunque el plan de desconexión de Gaza hace guardar alguna esperanza en 2005, tan sólo un año después -con Sharon gravemente enfermo y Hamas en el poder palestino- el ruido de un nueva guerra empieza a sonar: Israel ataca Gaza y el Líbano.

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2000. En mayo de ese año Israel se retira de forma unilateral de la franja de seguridad creada en el sur del Líbano tras la ocupación puesta marcha durante la guerra de 1982. El objetivo declarado era frenar los ataques de las guerrillas desde esa zona sobre suelo israelí. El conflicto provocó el exilio de la OLP a Túnez pero abrió la puerta a que otro grupo, el pro iraní y chiita Hezbolá, tomara posiciones en la zona. Ese año también sería el del estancamiento del proceso de paz.

La cumbre de Camp David entre los Estados Unidos, con Bill Clinton al frente; el primer ministro laborista, Ehud Barak y Yasser Arafat acabaría en fracaso. Estados Unidos e Israel culparían a Arafat, que abandonaría la cumbre sin hacer una contraoferta. Los puntos a tratar eran espinosos: fronteras, seguridad, estatus de Jerusalén y la problemática de los refugiados. Israel, al parecer, ofrecía una retirada total de Gaza y de prácticamente la totalidad de Cisjordania, lo que significaba que Israel se anexionaba parte del territorio además de proponer una zona de control. En el caso de Jerusalén, la propuesta no otorgaba la soberanía deseada para toda la zona del Este reclamada por los palestinos, incluido el Monte del Templo. En cuanto a los refugiados, Israel rechazaba el derecho al retorno a las tierras de Israel; en el caso contrario, preveía un vuelco demográfico y la pérdida de identidad judía.

Las chispas saltarían de nuevo entre Israel y palestinos en septiembre del año 2000. La visita del líder de la oposición conservadora, Ariel Sharon, a la mezquita de Al-Aqsa, el tercer lugar sagrado de los musulmanes, desencadenaría la segunda intifada, también conocida como la Intifada de Al-Aqsa. El desánimo ante un proceso sin horizonte de paz claro cundía entre la población palestina que se volvía levantar en una escalada violenta a la que todavía no se ha puesto fin.

2001. El líder del Likud, Ariel Sharon, gana las elecciones en Israel. Las agresiones mutuas aumentan: ataques militares en suelo palestino, tanto en la franja de Gaza como Cisjordania, y atentados suicidas contra la población en Israel, organizados muchos de ellos por la Yihad Islámica y Hamás.

2002. El 16 de junio Israel empieza a construir un muro para blindar Israel de Cisjordania, un proyecto duramente criticado por parte la comunidad internacional y los grupos defensores de los derechos humanos. Israel se escuda en que necesita protegerse de los ataques suicidas. El objetivo era que siguiera las fronteras existentes tras el armisticio de 1949 –la denominada Línea Verde- pero en la práctica la muralla se desvía en parte de su recorrido comiendo territorio a los palestinos.

El 24 de junio de ese año, el presidente de Estados Unidos, George Bush, lanza una nueva propuesta para impulsar el proceso de paz, "La Hoja de Ruta", a la que se habían sumado la Unión Europea, Rusia y las Naciones, conocidos desde entonces como el Cuarteto. En esencia, la Hoja de Ruta apostaba por un plan progresivo que fraguara en la construcción de dos estados, uno palestino y otro israelí. En la primera fase, hasta mayo de 2003, los palestinos tenían que poner fin a la violencia y a llevar a cabo reformas democráticas, mientras que Israel debía congelar la construcción de nuevos asentamientos así como retirar los posteriores a septiembre de 2000. La segunda fase, entre junio y diciembre de 2003, debía dibujar ya un nuevo Estado Palestino soberano con apoyo internacional, mientras que la tercera fase, a finalizar en 2005, tenía como objetivo consolidar ese estado. Ninguno de los tres puntos se cumpliría en su fecha.

2003. Ariel Sharon es reelegido. Los atentados suicidas en Israel y los ataques en Gaza y Cisjordania contra militantes de la resistencia palestina continuarían.

2004. Uno de los ataques israelíes lleva al ejército a adentrarse en el campo de refugiados de Rafah, con un balance de 40 muertos palestinos. El Tribunal de Justicia Internacional declara ilegal el muro que se está construyendo en Cisjordania. Israel, que proseguirá su construcción, decide abordar el desmantelamiento de los asentamientos de Gaza. El 11 de noviembre, Yasser Arafat, el líder carismático de palestinos durante más de cuarenta años, muere en París a donde había sido al empeorar su salud.

2005. A principios de enero, Mahmoud Abbas, cofundador de Al Fatah, es elegido primero como sucesor de Yasser Arafat en la OLP y después como líder de la Autoridad Palestina. Días después, se reúne con el primer ministro israelí en la ciudad egipcia de Sharm-el-Sheij. Ambos se comprometen al cese de hostilidades entre israelíes y palestinos, un acuerdo que no se completa en la práctica. En una reunión posterior, en junio, pactarían las condiciones mínimas para acometer el repliegue israelí de Gaza.

Efectivamente, a partir del 15 de agosto, el primer ministro israelí, pone en funcionamiento el plan de desconexión. Israel emprende así el desmantelamiento de los asentamientos de Gaza y del norte de Cisjordania no sin la resistencia de los colonos y la oposición de parte de la derecha israelí. En Gaza habitaban 1,4 millones de palestinos por 8.500 judíos. El plan, que se acabaría de ejecutar en septiembre, también conllevaba trasladar el control de la frontera entre Gaza y Egipto a las autoridades egipcias.

La retirada causó una gran sacudida en la derecha israelí, sobre todo en el Likud, el partido del primer ministro Ariel Sharon. Éste romperá con el Likud y creará un nuevo partido, Kadima, en noviembre. Sólo un mes después sufre una grave enfermedad que le incapacitará para llevar su carrera política. Le sustituirá como líder del partido Ehud Olmert, ex alcalde de Jerusalén.

2006. El nuevo partido creado por Ariel Sharon gana las elecciones legislativas en abril de 2006. Meses antes, en enero, la política palestina daba un vuelco, y las elecciones legislativas arrojaban como claro vencedor al brazo político de Hamas, considerado un grupo terrorista por Israel, Estados Unidos y la Unión Europea.

La victoria generará fricciones entre este grupo y Al Fatah, que tradicionalmente había ostentado el poder. La Unión Europea y Estados Unidos condicionarán las ayudas económicas a la Autoridad Palestina –vitales para el desarrollo social y administrativo de Gaza y Cisjordania- a un abandono claro de la violencia por parte de Hamas y a una aceptación de "La Hoja de Ruta". Ni los atentados pararán ni Al Fatah y Hamas, las dos fuerzas palestinas más importantes, se pondrán de acuerdo. Es más, la iniciativa del presidente Mahmoud Abbas, de Al Fatah, de organizar un referéndum en julio sobre la creación de un Estado Palestino crispará aún más las relaciones entre ambas facciones en su pugna por el poder.

El escenario de fondo –cruces violentos entre israelíes y palestinos- tampoco cambiará. Una nueva acción del Ejército israelí, que lanzará un misil contra un grupo de palestinossecuestro de un joven soldado israelí, Gilad Shalit.

Este hecho desencadenará la ofensiva más fuerte del Ejército de Israel contra los palestinos en Gaza, que destrozará parte de sus infraestructuras y dejará a la población en una situación de supervivencia. Pero este no será el único frente que se abrirá en la zona. Las milicias chiitas de Hezbolá secuestrarán a dos soldados israelíes en el sur del Líbano. La operación militar israelí castigará duramente este país, que ya invadió en 1982 y que abandonó en 2000.

La nueva guerra entre las milicias de Hezbolá y el Ejército israelí se ha saldado con 850 libaneses y 150 israelíes muertos además de causar graves destrozos en las infraestructuras y las ciudades del país árabe. La guerra llegó a su fin a mediados de agosto, con el compromiso del cumplimiento de una resolución de la ONU que fuerza a la retirada israelí de los territorios que ocupaba en el Líbano e impulsa el despliegue de una fuerza multinacional en la zona. El ejército israelí se ha ido replegando poco a poco a medida que entraban los 15.000 efectivos de la misión FINUL.