"Quiero hablar de un viaje que he estado haciendo, un viaje más allá de todas las fronteras conocidas..." James Cowan: "El sueño del cartógrafo", Península, 1997.

miércoles, 14 de enero de 2009

El coche eléctrico se convierte en tabla de salvación para la industria


Los fabricantes esperan que Obama incentive el tránsito al automóvil 'limpio'

DAVID ALANDETE - EL PAÍS Washington - 14/01/2009

En plena crisis del sector, tras haber solicitado 13.000 millones de euros al Congreso en un plan de rescate para evitar el cierre inminente de diversas plantas de fabricación de coches, las grandes compañías de motor de Estados Unidos se han lanzado a la que defienden como su gran opción de futuro. El coche eléctrico, con sus ventajas e inconvenientes, se ha convertido en una tabla de salvación a través de la cual las empresas radicadas en Detroit, la meca del motor en Norteamérica, tratarán de asegurarse una continuidad en los años venideros.


Los vehículos saldrán a la calle en 2010 y aún no se ha resuelto su recarga

Gracias a los avances en las baterías, el coche eléctrico se ha impuesto como prioridad frente a otras alternativas limpias como la pila de hidrógeno. La nueva generación de vehículos saldrá a la calle a partir del año próximo sin que por ahora esté resuelto el principales desafío para su utilización en masa: que exista una infraestructura para recargarlos en la red, o bien un sistema de sustitución rápida de baterías.

Chrysler ha sido la empresa que se ha mostrado más optimista respecto al futuro del coche eléctrico, augurando unas ventas anuales de unos 100.000 coches en 2013. Por su parte, General Motors confía en satisfacer una demanda de 60.000 automóviles cuando ponga en venta su primer coche eléctrico en 2010.

La estrella de la Feria Internacional del Automóvil, que se celebra en Detroit hasta el 25 de enero, ha sido el nuevo prototipo de Chevrolet Volt, un híbrido alimentado simultáneamente por una batería eléctrica y por un motor de gasolina de tres cilindros. Con las baterías totalmente recargadas, este coche podría recorrer unos 64 kilómetros al día, según el fabricante, General Motors. Un a vez agotadas estas reservas, un generador alimentado por gasolina recargará la batería.

En un cambio de tono respecto a años anteriores, el presidente de General Motors, Richard Wagoner, proclamó que este prototipo de coche eléctrico "será crucial para el éxito futuro".

Chrysler, por su parte, presentó varios prototipos, entre ellos el futurista 200CV EV Concept y un nuevo Jeep Patriot, ambos alimentados por baterías eléctricas. Sin embargo, la empresa no aclaró ningún plan de fabricación ni si estos modelos llegarán a ver, finalmente, las carreteras.

Sumida en una grave crisis -ha cerrado sus plantas de fabricación un mes para recortar gastos y ya ha recibido 3.000 millones de euros en ayudas gubernamentales-, Chrysler confía en que la investigación en motores eléctricos abra la puerta a nuevas inversiones por parte del gobierno.

Según diversos congresistas demócratas, el presidente electo Barack Obama condicionará las ayudas al motor incluidas en el nuevo Plan de Dinamización Económica -que se planea que sea de 600.000 millones de euros- al hecho de que los fabricantes dediquen fondos a la investigación y el desarrollo de coches eléctricos.

"Me sorprendería muchos que en este Plan de Estímulo no hubiera el compromiso de una importante cantidad al desarrollo de baterías eléctricas", dijo el senador de Delaware Tom Carper en una entrevista a The Detroit News. "Si vamos a destinar tanto dinero al desarrollo de baterías, es muy importante para mí y mis compañeros del Senado que esas baterías se fabriquen aquí en América".

Uno de los grandes desafíos a los que se enfrenta el coche eléctrico es, de hecho, el de la duración media de la carga de sus baterías, que en el caso de los híbridos ronda los 60 kilómetros, lo que podría satisfacer las necesidades de los ciudadanos en su vida diaria pero que no sería suficiente para largos trayectos.

Algunas empresas han comenzado a investigar cómo facilitar la recarga de estas baterías. El proyecto Better Place, por ejemplo, está intentando crear una red de estaciones en las que se repondría las baterías de fosfato de litio-hierro que consumen estos coches. Por ahora, el proyecto se ha probado con dos modelos: el Renault Mégane y el Nissan eRogue.

"Será un sistema más barato que el que tenemos en este momento. El precio de consumo de un coche operado con gasolina es de 78 centavos de dólar por milla. En cambio, el de este coche eléctrico no superará los 32 centavos", explica Shai Agassi, que dirige Better Place desde California. "Además, con diversas alianzas estratégicas podríamos crear una red de estaciones de servicio eléctricas donde reponer las baterías, que funcionarían como ahora funcionan las gasolineras. El cambio sería rápido y barato. Es el sistema del futuro".


Asignaturas pendientes

MANUEL GÓMEZ BLANCO EL PAÍS 14/01/2009

Que el futuro del automóvil pasa por el coche eléctrico apenas plantea dudas. Pero que su llegada al mercado sea en dos o tres años, resulta imposible, por mucho que lo anuncie el ministro de Industria. La fabricación masiva del coche eléctrico exigirá fuertes inversiones en diseño, proceso de producción y adaptación de las fábricas, y sólo los grupos potentes podrán afrontar el esfuerzo de ponerlos en el mercado y resistir hasta que el volumen de ventas los haga rentables.

Las mejoras que aportan las nuevas baterías de ion-litio desarrolladas para teléfonos y ordenadores portátiles resuelven la mayoría de las asignaturas pendientes del coche eléctrico, al menos en lo que se refiere a potencia, prestaciones y autonomía. Los primeros modelos probados, como el Mitsubishi MI-EV o el Mini E, ofrecen una respuesta más que satisfactoria. Pero faltan detalles por resolver.

El primer desafío es la adaptación de esas baterías a los coches. No es igual utilizarlas una a una en un teléfono que agruparlas en módulos de un centenar de unidades y lograr que funcionen coordinadamente. Otro inconveniente es el aumento de temperatura que provoca su funcionamiento en el coche, que exigirá nuevos sistemas de refrigeración. Además, falta confirmar su ciclo de vida, que al menos debería garantizar un mínimo de 100.000 kilómetros de uso con sus correspondientes cargas y descargas. Una vez superadas estas exigencias sólo faltará reducir el coste de las baterías.

Aparte de estos condicionantes técnicos queda por resolver el despliegue de los postes de recarga, al menos en las ciudades. Aunque la mayoría de los coches eléctricos se recargarán de noche aprovechando la energía que sobra en las horas valle, si el mercado de estos vehículos crece de forma acelerada habrá que aumentar la producción eléctrica para cubrir la demanda.

Con estos condicionantes, la implantación del coche eléctrico será muy lenta, aunque progresiva. Mitsubishi fabricará 2.000 unidades del MI-EV este año para Japón. Y Smart empezará a fabricar el Fortwo eléctrico a final de año. Pero las ventas serán, en principio, testimoniales. A medio plazo, el futuro parece más optimista para los eléctricos de autonomía extendida, que funcionan con la energía de las baterías y llevan un motor convencional suplementario, de gasolina o gasóleo, bien para recargarlas en marcha (Chevrolet Volt) o para afrontar los viajes y recargarlas en el trayecto para poder conectarlas al llegar a la ciudad (VW Golf Twin Drive).