"Quiero hablar de un viaje que he estado haciendo, un viaje más allá de todas las fronteras conocidas..." James Cowan: "El sueño del cartógrafo", Península, 1997.

martes, 13 de enero de 2009

El feticidio femenino en la India ha dado lugar a una generación de hombres 'desesperados'

EN DOS DÉCADAS SE HAN PERDIDO MÁS DE 10 MILLONES DE NIÑAS
Una niña india. Foto: EL MUNDO

Una niña india. Foto: EL MUNDO

11/03/2008

YODONA.COM

Un refrán popular hindú dice: "Tener una hija es como plantar una semilla en el jardín de otra persona". Una frase que no hace más que recoger la dura realidad de la India, país castigado por el feticidio femenino generalizado durante dos décadas en las que han perdido a más de 10 millones de niñas.

Allí nadie quiere tener hijas, ni los ricos ni los pobres; y las madres abortan una y otra vez hasta concebir un varón. A pesar de la ilegalización de los abortos 'selectivos' y de las continuas campañas del Gobierno -la última medida anunciada pasa por una ayuda monetaria de 3.000 dólares por niña-, nadie tiene una solución capaz de terminar a corto plazo con esta tragedia y en algunas aldeas del norte del país ya se ven afectadas miles de familias que no consiguen novias para sus hijos.

La preferencia por los hijos varones está provocando un gravísimo déficit de mujeres en todo el país. Si en Occidente, el número de féminas supera el de varones al menos en un 3%; en la India, hay un 8% más de hombres que de mujeres, y ya ha surgido una generación de adultos que son incapaces de encontrar esposa, lo que está provocando un creciente descontento social.

Como denuncian las escritoras Valerie M. Hudson y Andrea den Boer en su libro 'Bare Branches', existe una relación entre la proporción de sexos y la incidencia de delitos violentos perpetrados por grupos de hombres jóvenes llenos de testosterona que se dedican al saqueo y a sembrar el caos.

En la misma línea, un líder local del estado de Haryana equiparó el año pasado la falta de mujeres casaderas con la escasez de cereales y hambrunas. Un símil acertado, si tenemos en cuenta que se está extendiendo la práctica de traficar con mujeres de las zonas pobres -en muchos casos, niñas- para casarlas con los jóvenes 'desesperados', y adinerados. Así, algunas familias humildes de Bihar, West Bengal y Madhya Pradesh reciben apenas 10.000 rupias (unos 180 euros) por una hija que será sometida a trabajos forzosos y tratada como esclava sexual una vez contraiga matrimonio.

¿Podrán por fin la India proporcionar a sus niñas las opciones que sus propias madres nunca tuvieron?