"Quiero hablar de un viaje que he estado haciendo, un viaje más allá de todas las fronteras conocidas..." James Cowan: "El sueño del cartógrafo", Península, 1997.

jueves, 31 de enero de 2008

Ciudad difusa, urbanización dispersa, suburbanización y contraurbanización

FUENTE: http://www.ub.es/geocrit/sn-69-68.htm (2000)

La urbanización postindustrial

La urbanización postindustrial se puede definir genéricamente como un fenómeno de cambio social asociado a la difusión de la cultura urbana en el territorio.

Frente a la urbanización industrial clásica que genera la concentración de población e industrias en grandes ciudades, los nuevos procesos de urbanización postindustrial generan movimientos centrífugos o desconcentradores desde las ciudades y regiones centrales hacia su periferia. Con estos flujos desconcentradores tiene lugar lo que se ha llamado urbanización del campo o urbanización difusa y la redistribución de actividades económicas y población en el espacio. Se encuentra asociada al cambio de sentido de los movimientos migratorios campo-ciudad que se transforman en ciudad-campo.

Está vinculada al fenómeno conocido como declive urbano y renacimiento rural, que fue detectado en numerosos países occidentales a partir de los años sesenta; en los Estados Unidos (Berry, 1976; Fuguitt y Johansen, 1984) y en Europa (Fielding, 1982; Cloke, 1985; Champion, 1989). La urbanización postindustrial implica la transformación rural al incentivar la diversificación social y económica de aquellas comunidades rurales que reciben inmigrantes procedentes de la ciudad.

Este fenómeno de urbanización desconcentrada está íntimamente relacionado con el nuevo tipo de sociedad denominada Postindustrial y a la III Revolución Tecnológica; es decir al surgimiento de la era de las telecomunicaciones, computadoras y de la alta tecnología en general.

Los avances técnicos traen consigo cambios radicales en las formas de asentamiento humano en el territorio; con ellos las economías de aglomeración pierden vitalidad debido a la mejora de las comunicaciones que reducen los costes de transporte. La universalización del automóvil particular, la mejora de las redes de comunicación o la nueva división internacional del trabajo contribuyen a corregir desequilibrios territoriales y permiten el desarrollo económico y social en áreas pobres y atrasadas (Burns, 1987). La Revolución Industrial trajo consigo los procesos de concentración de población e industrias y la urbanización y crecimiento de las ciudades. Según los teóricos de la sociedad postindustrial (Bell, 1974), también denominada de la información (Castells, 1989), la innovación tecnológica actual genera procesos contrarios de desconcentración y nuevas formas de urbanización.

El éxodo de los habitantes de los núcleos urbanos advierte de una nueva concepción de la ciudad; el abandono de las tendencias concentradoras demográficas y económicas llevan asociado una dispersión de las características propiamente urbanas en el campo, con lo cual se consigue la superación de la tradicional dicotomía social y espacial que distinguía lo urbano de lo rural (Clout, 1976).

La dispersión de la ciudad es la principal característica definidora de la nueva urbanización presente actualmente en las sociedades occidentales (Bryant et al, 1982). Desde el punto de vista espacial, en el fenómeno de la urbanización desconcentrada se pueden distinguir dos procesos afines y diferentes a la vez (Cloke, 1985), pues en ambos casos conllevan flujos económicos y de población desde las áreas urbanas a las áreas rurales pero su naturaleza es distinta en función de la distancia que recorren.

Por una parte, tenemos el proceso denominado de contraurbanización que contribuye al declive urbano a favor de un renacimiento de áreas rurales remotas, y por otra, el de la suburbanización en áreas rurales próximas a las ciudades; estos procesos se encuentran muy relacionados con las nuevas formas de urbanización dispersa. La contraurbanización y suburbanización previstas u ordenadas impulsan un nuevo equilibrio territorial entre el campo y la ciudad y entre las regiones más desarrolladas y menos desarrolladas (Ferrás, 1998).

Urbanización difusa, suburbanización y contraurbanización

El concepto de urbanización difusa es opuesto al de urbanización concentrada propio de la era industrial, del crecimiento espacial polarizado y de las economías de aglomeración. Representa el ensanchamiento de la urbanización tradicional que se difunde o expande en el territorio de forma laxa y no polarizada. Es el vehículo que promueve la urbanización del campo y permite "habitar la distancia", al desvincular el lugar de trabajo del lugar de residencia en relación directa a las mejoras y avances de las comunicaciones. En la difusión desconcentrada de la urbanización intervienen los procesos de suburbanización y de contraurbanización que tienen por denominador común el hecho de que su presencia implica movimientos desconcentradores de población en los asentamientos urbanos desde el centro hacia la periferia y, también, en su organización jerárquica desde los que tienen mayor número de habitantes hasta los de menos habitantes.

La suburbanización tradicionalmente ha sido el proceso de crecimiento o extensión superficial de las ciudades a través del cual se creaba un área suburbana (A.N. Clark, 1989); desde un punto de vista espacial las áreas suburbanas son adyacentes a los espacios de edificación continua propiamente urbanos, suelen ser espacios de transición entre las ciudades y las áreas rurales, donde entran en competencia las funciones urbanas con las rurales; suelen mostrar bajos niveles de densidad demográfica y un alto volumen de movimientos pendulares que se dirigen a las áreas propiamente urbanas debido a la vinculación funcional de sus poblaciones residentes; existe una correspondencia entre las áreas suburbanas y la denominada "Urban Fringe" que es la área de influencia directa de una ciudad (Bryant, Russwurmm, McLellan, 1982).

La teoría que reconstruye la evolución de las ciudades en el espacio propuesta por Hall (1983) y Van den Berg y Klaassen (1987), identifica la suburbanización con un estadio del proceso de desarrollo urbano, en el cual comienzan a despuntar movimientos demográficos desconcentradores desde las ciudades hacia su periferia, señalando las tendencias de la siguiente fase que denominan de desurbanización, en la cual la ciudad entra en declive progresivo al perder población. De esto se desprende que la suburbanización se identifica con el flujo de personas que abandonan los centros urbanos para instalarse en su periferia.